Sinceramente, ¿el Brasil actual tiene arreglo?

Quien observa la escena político-social-económica se pregunta: ¿Tiene arreglo Brasil?). Una banda de ladrones, travestidos de senadores-jueces intenta, contra todos los argumentos en contra, condenar a una mujer inocente, la presidenta Dilma Rousseff, a la cual no se acusa de ninguna apropiación de bienes públicos ni de corrupción personal.

Con las recientes delaciones premiadas, ha quedado claro que el problema no es la presidenta, es el Lava Jato que, además de las acusaciones selectivas contra el PT, está llegando a la mayoría de los líderes de la oposición. Todos, de una u otra forma, se beneficiaron de las propinas de Petrobrás para garantizar su victoria electoral. “Tenemos que detener esta sangría” dijo uno de los conocidos corruptos; “de lo contrario seremos todos afectados; hay que sacar a Dilma”.

Nadie arriesga ninguno de sus bienes para financiar su campaña. No lo necesita: existe la mina de la caja 2 abastecida por las empresas corruptoras que crean corruptos a cambio de ventajas posteriores en términos de grandes proyectos, generalmente sobrefacturados, donde adquieren gran parte de sus fortunas.

Hemos llegado a un punto ridículo a los ojos del mundo: dos presidentes, uno usurpador, débil y sin ningún liderazgo, y otro legítimo pero retirado y hecho prisionero en su palacio; dos ministros de planificación, uno retirado y otro sustituto; un gobierno monstruoso, antipopular y reaccionario.

Estamos efectivamente en un vuelo ciego. Nadie sabe hacia dónde va esta nación, la séptima economía mundial, con yacimientos de petróleo y gas de los mayores del mundo y con una riqueza ecológica sin paragón, base de la economía futura. Tal como se delinea la correlación de fuerzas, no vamos a ninguna parte sino a un eventual conflicto social.

El pobre, la mayoría de la población, se ha acostumbrado a sufrir y a encontrar salidas como puede. Pero llega a un punto en el que el sufrimiento se vuelve insoportable. Nadie aguanta, indiferente, viendo a un hijo morir de hambre y de absoluta falta de asistencia médica. Y dice: así no puede ser; tenemos que rebelarnos.

Esto me hace recordar a un obispo franciscano del siglo XIII en Escocia que, rechazando los altos impuestos cobrados por el Papa, respondió: “non accepto, recuso et rebello” (“no acepto, me niego y me rebelo”). Y el Papa retrocedió. ¿No podría ocurrir algo semejante entre nosotros?

Cuando en mis charlas, haciendo un esfuerzo inmenso para ofrecer un rayo de esperanza, me dicen: «¡es que tu eres pesimista!», respondo con Saramago: «no soy pesimista; es la realidad que es pésima». Efectivamente, la realidad está siendo pésima para todos, menos para aquellas élites adineradas, acostumbradas a la rapiña, que ganan con la desgracia de todo un pueblo. Ellas tienen su templo de profanación en la Avenida Paulista de São Paulo, donde se concentra gran parte del PIB brasilero.

Lo grave es que estamos faltos de líderes. Exceptuando al ex-presidente Lula, cuyo carisma es indiscutible, apuntan dos: Ciro Gomes y Roberto Requião, para mí los únicos líderes fuertes que tienen el valor de decir la verdad y piensan en Brasil más que en las disputas partidarias.

Esta crisis tiene un telón de fondo nunca resuelto en nuestra historia, desenmascarado recientemente por Jessé Souza. (A tolice da inteligência brasileira, 2015). Somos herederos de siglos de colonialismo que nos dejó la marca de «gente sin importancia», dependiendo siempre de los de afuera.

Todavía peor es la herencia secular de la esclavitud que hizo que los herederos de la Casa Grande se sientan señores de la vida y de la muerte de los negros y los pobres. No basta lanzarlos a las periferias; hay que despreciarlos y humillarlos. La clase media imita a los de arriba, se deja manipular totalmente por ellos e inocentemente y se hace cómplice de la horrorosa desigualdad social.

Esas élites de super-ricos (71.440 personas ganan 600 mil dólares al mes dice el IPEA) se hicieron con los medios de comunicación de masas, golpistas y reaccionarios, que funcionan como aceite para su maquinaria de dominación. Esas élites nunca quisieron la democracia, solamente aquella de bajísima intensidad, que pueden comprar y manipular; prefieren los golpes y la dictadura. Como hoy ya no es posible hacerlo mediante las bayonetas, planearon otro expediente: el golpe viene a través de una artificiosa articulación entre políticos corruptos, el poder judicial politizado y la represión policial. Tres tipos de golpe, por tanto: político, jurídico y policial.

Termino con las palabras pertinentes de Jessé Souza: «nos encontramos en un mundo comandado por un sindicato de ladrones en la política, una justicia de “justicieros” que los protege, una elite de vampiros y una sociedad condenada a la miseria material y a la pobreza espiritual. Este golpe precisa ser comprendido por todos. Es el espejo de aquello en lo que nos convertimos». ¿Diré como Martin Heidegger: «sólo un Dios podrá salvarnos»? Marx tal vez sea más modesto y verdadero: «para cada problema hay siempre una solución». La habrá.

Traducción de MJ Gavito Milano

The atomic bomb on Hiroshima and the Olympic games in Rio

At the exact moment when the Olympic Games will begin in Rio de Janeiro, at 8:00 p.m. on August 6, 2016, 71 years after August 6, 1945, in Hiroshima, Japan, at the same time, that corresponds to 8:15 a.m., the dreadful launching of the atomic bomb on that city will be remembered. The bomb caused 242.437 victims, counting those who died instantly, and those who died later, as a consequence of nuclear radiation.

In the text of surrender of August, 14th, Emperor Hirohito recognized that «it was about a weapon that could cause the total extinction of human civilization». Days later, when sharing with the people the reasons for the surrender, he declared that the main reason was that the atomic bomb «could bring about the death of all the Japanese people». In his ancestral wisdom, Emperor Hirohito was right.

Humanity trembled. According to cosmologist Carl Sagan, suddenly humanity realized that we had created for ourselves the beginning of our self destruction. Jean-Paul Sartre said the same: «humans will appropriate the instruments of their own extermination». Terrified, the great British historian, Arnold Toynbee, who ultimately penned 12 volumes on the history of civilizations, wrote in his memoir, (Experiences 1969): «I lived to see the end of human history become an anti-historic possibility, capable of actually occurring, not as an act of God, but of man». The great French naturalist Theodore Monod emphatically said: «we are capable of senseless and deranged conduct; from now on, we can be afraid of everything, actually everything, even the annihilation of the whole human race» (And if the human adventure would fail? 2000).

In fact, the horror came to nothing, because nuclear weapons continued to be developed, ever more potent, capable of eradicating life from the planet and putting an end to the human species.

Presently 9 countries have nuclear weapons, totalling 17.000, more or less. And we know that complete security does not exist. The disasters of Three Mile Island in the U.S., Chernobyl in Ukraine, and Fukushima, in Japan, provide convincing proof.

A few days ago, the Northamerican President, Barak Obama, visited Hiroshima for the first time. Lamenting only the fact, he said: «death fell from the sky and the world changed… our moral awakening began». But President Obama did not have the courage to ask for forgiveness from the Japanese people for the apocalyptic scenes that transpired there.

A world-wide discussion now exists as how to evaluate this act of war. Many pragmatically claim that it was the only way to force Japan to surrender, and avoid thousands of victims on both sides. Others consider the use of this deadly weapon, in the official Japanese version, as «an illegal hostile act under the norms of international law». Others go even farther and affirm that it was a «war crime» and even «State terrorism».

Now we are moved to say that it was a criminal act against life, that cannot be justified in any form, because thinking in ecological terms, the bomb killed much more than people: all the forms of vegetation, animal and organic life and the total destruction of cultural goods as well. Wars are usually made of armies against armies, war planes against war planes, battle ships against battle ships. Not here. It was about a totaler Krieg (total war) in the Nazi style of killing anything that moves, poisoning waters, contaminating the wind and decimating the physical–chemical bases that sustain life. Conscious of this barbarity, Albert Einstein refused to participate in the atomic bomb project and, together with Bertrand Russell, he vehemently condemned it.

Besides other deadly threats to the life-and-Earth-systems, the nuclear threat continues to be the most terrifying, a true Damocles sword sits atop humanity’s head. Who could contain the irrationality of North Korea, in unleashing a devastating nuclear attack?

There is a deeply human proposal that comes to us from Sao Paulo, Brazil, from the Association of Hiroshima and Nagasaki Survivors (called, hibakusha–It is believed that there are some 118 in Brazil), led by Chico Whitaker, a militant opponent of nuclear energy, that on August 6, at the moment of the opening of the Olympic Games, there be a minute of silence, to remember the victims of Hiroshima. Not only that, but that our thoughts also turn against violence against women, refugees, Blacks and the poor, who are systematically decimated (in Brazil alone, in 2015, 60 thousand Black youth were lost), the indigenous, the quilombolas, the landless, the homeless, in fact, all the victims of the voracity of our system of accumulation.

On this topic, the Mayor of Hiroshima has already sent a letter to the Olympic Organizing Committee. Let’s hope that the Committee promotes that silent cry against all war, and for peace amog all the peoples of the world.

Leonardo Boff  is ecotheologian and writter

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.

Moniz Bandeira denuncia apoio dos EUA a golpe no Brasil

Moniz Bandeira é considerado no meio dos expertos, o nosso melhor observador e comentarista de políica internacional e dos vínculos existentes entre os poderes deste mundo globalizado na disputa pela hegemonia mundial. Depois que foram publicados os documentos da presença norte-americana no golpe militar de 1964 não podemos mais ser ingênuos. O Brasil é grande demais para passar desapercebido pelos interesses políticos, econômicos e estratégicos das grande potências. Não nos é mais permitido ser incautos, pensando que nossa crise política e a tentativa de impeachment da Presidenta Dilma Rousseff sejam assunto meramente doméstico. Não é. Aqui estão em jogo interesses geopolíticos, especialmente, com a presença da potência que concorre abertamente com os USA que é a China. Sua presença em nosso Continente e especialmente no Brasil é cada vez maior. Ela é o carro-chefe dos BRICS, articulação de países, da qual o Brasil faz parte. É preocupante o fato de os USA já terem firmado acordo com o novo governo argentino de Macri, de colocar duas bases militares importantes naquele país, uma delas nos limites do Brasil, exatamente, na borda do maior aquífero do mundo que é o de Guarani. Aduzo esse novo fator, além dos nossos próprios internos, para compor o quadro de nossa leitura da realidade brasileira. Seria leviano considerar que tudo isso seja  fruto de espírito conspiratório. Não o é.  Os dados seguros e já tornados públicos, comprovam semelhante estratégia, posta em prática em 1964: Lboff

O cientista político e historiador Luiz Alberto de Vianna Moniz Bandeira alertou nesta terça-feira (14/06) que por trás do processo golpista no Brasil, que levou à ascensão do presidente interino Michel Temer no lugar da presidenta legítima Dilma Rousseff, há poderosos interesses dos Estados Unidos, para ampliar sua presença econômica e geopolítica na América do Sul.


Moniz Bandeira

“Esse golpe deve ser compreendido dentro do contexto internacional, em que os EUA tratam de recompor sua hegemonia sobre a América do Sul, ao ponto de negociar e estabelecer acordos com o presidente Maurício Macri para a instalação de duas bases militares em regiões estratégicas da Argentina. O processo de impeachment da presidenta Dilma Rousseff não se tratou, portanto, de um ato isolado, por motivos domésticos, internos do Brasil”, afirmou Moniz Bandeira, em entrevista concedida por e-mail ao PT na Câmara.

Moniz, que é autor de mais de 20 obras, entre elas A Segunda Guerra Fria — Geopolítica e dimensão estratégica dos Estados Unidos (2013, Civilização Brasileira) e está lançando agora A Desordem Internacional, entende que o processo golpista no Brasil recebeu apoio dos EUA e de outros setores estrangeiros com interesse nas riquezas do País.

Ele criticou também setores da burocracia do Estado (como Procuradoria-Geral da República, Polícia Federal e Judiciário) por atuarem para solapar a democracia brasileira, prejudicar empresas nacionais e abrir caminho para a consolidação de interesses estrangeiros no País, em especial dos EUA.

“Muito dinheiro correu na campanha pelo impeachment. E a influência dos EUA transparece nos vínculos do juiz Sérgio Moro, que conduz o processo da Lava-Jato. Ele realizou cursos no Departamento de Estado, em 2007”, disse.

Leia a entrevista completa:

Link: http://www.brasilalemanha.com.br/novo_site/noticia/ponto-de-vista-moniz-bandeira-denuncia-apoio-dos-eua-a-golpe-no-brasil/8012

Como o senhor avalia o processo de impeachment da presidenta Dilma Rousseff?

O fato de que o presidente interino Michel Temer e seus acólitos, nomeados ministros, atuarem como definitivos, mudando toda a política da presidenta Dilma Roussefff, evidencia nitidamente a farsa montada para encobrir o golpe de Estado, um golpe frio contra a democracia, desfechado sob o manto de impeachment.

Esse golpe, entretanto, deve ser compreendido dentro do contexto internacional, em que os Estados Unidos tratam de recompor sua hegemonia sobre a América do Sul, ao ponto de negociar e estabelecer acordos com o presidente Maurício Macri para a instalação de duas bases militares em regiões estratégicas da Argentina.

O processo de impeachment da presidenta Dilma Rousseff não se tratou, portanto, de um ato isolado, por motivos domésticos, internos do Brasil.

Onde seriam implantadas tais bases?

Uma seria em Ushuaia, na província da Terra do Fogo, cujos limites se estendem até a Antártida; a outra na Tríplice Fronteira (Argentina, Brasil e Paraguai), antiga ambição de Washington, a título de combater o terrorismo e o narcotráfico. Mas o grande interesse, inter alia, é, provavelmente, o Aquífero Guarani, o maior manancial subterrâneo de água doce do mundo, com um total de 200.000 km2, um manancial transfronteiriço, que abrange o Brasil (840.000l Km²), Paraguai (58.500 Km²), Uruguai (58.500 Km²) e Argentina (255.000 Km²).

Aí os grandes bancos dos Estados Unidos e da Europa — Citigroup, UBS, Deutsche Bank, Credit Suisse, Macquarie Bank, Barclays Bank, the Blackstone Group, Allianz, e HSBC Bank e outros –compraram vastas extensões de terra.

A eleição de Maurício Macri significa que a Argentina vai voltar ao tempo em que o ex-presidente Carlos Menem, com a doutrina do “realismo periférico”, desejava manter “relações carnais” com os Estados Unidos?

Os EUA estão a buscar a recuperação de sua hegemonia na América do Sul, hegemonia que começaram a perder com o fracasso das políticas neoliberais na década de 1990. Com a eleição de Maurício Macri, na Argentina, conseguiram grande vitória.

E, na Venezuela, o Estado encontra-se na iminência do colapso, devido à conjugação de desastrosas políticas dos governos de Hugo Chávez e Nicolás Maduro com a queda do preço do petróleo e as operações para a mudança de regime, implementadas pela CIA, USAID, NED e ONGs financiadas por essas e outras entidades.

A implantação de bases militares em Ushuaia e na Tríplice Fronteira, além de ferir a soberania da Argentina, significa séria ameaça à segurança nacional não só do Brasil como dos demais países da região.

Os EUA possuem bases na Colômbia e alguns contingentes militares no Peru, a ostentarem sua presença nos Andes e no Pacifico Ocidental. E com as bases na Argentina completariam um cerco virtual da região, ao norte e ao sul, ao lado do Pacífico e do Atlântico.

Que implicações teria o estabelecimento de tais bases na Argentina?

Quaisquer que sejam as mais diversas justificativas, inclusive científicas, a presença militar dos EUA na Argentina implicaria maior infiltração da OTAN, na América do Sul, penetrada já, sorrateiramente, pela Grã-Bretanha no arquipélago das Malvinas, e anularia de facto e definitivamente a resolução 41/11 da Assembleia Geral das Nações Unidas, que, em 1986, estabeleceu o Atlântico Sul como Zona de Paz e Cooperação (ZPCAS).

E o Brasil jamais aceitou que a OTAN estendesse ao Atlântico Sul sua área de influência e atuação.

Em 2011, durante o governo da presidente Dilma Rousseff, o então ministro da Defesa do Brasil, Nelson Jobim (do PMDB, o mesmo partido do presidente provisório Temer), atacou a estratégia de ampliar a área de ingerência da OTAN ao Atlântico Sul, afirmando que nem o Brasil nem a América do Sul podem aceitar que os Estados Unidos “se arvorem” o direito de intervir em “qualquer teatro de operação” sob “os mais variados pretextos”, com a OTAN “a servir de instrumento para o avanço dos interesses de seu membro exponencial, os Estados Unidos da América, e, subsidiariamente, dos aliados europeus”.

Mas estabelecer uma base militar na região da Antártida não é uma antiga pretensão dos EUA?

Sim. Desde o fim da Segunda Guerra Mundial esse é um objetivo estratégico do Pentágono a fim de dominar a entrada no Atlântico Sul. E, possivelmente, tal pretensão agora ainda mais se acentuou devido ao fato de que a China, que está a construir em Paraje de Quintuco, na província de Neuquén, coração da Patagônia, a mais moderna estação interplanetária e a primeira fora de seu próprio território, com poderosa antena de 35 metros para pesquisas do “espaço profundo”, como parte do Programa Nacional de Exploração da Lua e Marte.

A previsão é de que comece a operar em fins de 2016. Mas a fim de recuperar a hegemonia sobre toda a América do Sul, na disputa cada vez mais acirrada com a China era necessário controlar, sobretudo, o Brasil, e acabar o Mercosul, a Unasul e outros órgãos criados juntamente com a Argentina, seu principal sócio e parceiro estratégico, a envolver os demais países da América do Sul.

A derrubada da presidente Dilma Rousseff poderia permitir a Washington colocar um preposto para substituí-la.

A mudança na situação econômica e política tanto da Argentina como do Brasil afigura-se, entretanto, muito difícil para os EUA. A China tornou-se o principal parceiro comercial do Brasil, com investimentos previstos superiores a US$54 bilhões, e o segundo maior parceiro comercial da Argentina, depois do Brasil.

O Brasil, ao desenvolver uma política exterior com maior autonomia, fora da órbita de Washington, e de não intervenção nos países vizinhos e de integração da América do Sul, conforme a Constituição de 1988, constituía um obstáculo aos desígnios hegemônicos dos EUA, que pretendem impor a todos os países da América tratados de livre comércio similares aos firmados com as repúblicas do Pacífico.

Os EUA não se conformam com o fato de o Brasil integrar o bloco conhecido como BRICs e seja um dos membros do banco em Shangai, que visa a concorrer com o FMI e o Banco Mundial.

Como o senhor vê a degradação da democracia no Brasil, com a atuação de setores da burocracia do Estado (Ministério Público, Polícia Federal e Judiciário) que agem de modo a rasgar a Constituição, achicanando o país?

A campanha contra a corrupção, nos termos em que o procurador-geral Rodrigo Janot e o juiz Sérgio Moro executam, visou, objetivamente, a desmoralizar a Petrobras e as grandes construtoras nacionais, tanto que nem sequer as empresas estrangeiras foram investigadas, e elas estão, de certo, envolvidas também na corrupção de políticos brasileiros.

Ao mesmo tempo se criou o clima para o golpe frio contra o governo da presidente Dilma Rousseff, adensado pelas demonstrações de junho de 2013 e as vaias contra ela na Copa do Mundo.

A estratégia inspirou-se no manual do professor Gene Sharp, intitulado Da Ditadura à Democracia, para treinamento de agitadores, ativistas, em universidades americanas e até mesmo nas embaixadas dos Estados Unidos, para liderar ONGs, entre as quais Estudantes pela Liberdade e o Movimento Brasil Livre, financiadas com recursos dos bilionários David e Charles Koch, sustentáculo do Tea Party, bem como pelos bilionários Warren Buffett e Jorge Paulo Lemann, proprietários dos grupos Heinz Ketchup, Budweiser e Burger King, e sócios de Verônica Allende Serra, filha do ex-governador de São Paulo José Serra, na sorveteria Diletto.

Outras ONGs são sustentadas pelo especulador George Soros, que igualmente financiou a campanha “Venha para as ruas”.

Os pedidos de prisão de próceres do PMDB e do presidente do Senado, encaminhados pelo procurador-geral da República, podem desestabilizar o Estado brasileiro?

Os motivos alegados, que vazaram para a mídia, não justificariam medida tão radical, a atingir toda linha sucessória do governo brasileiro.

O objetivo do PGR poderia ser de promoção pessoal, porém tanto ele como o juiz Sérgio Moro atuam, praticamente, para desmoralizar ainda mais todo o Estado brasileiro, como se estivessem a serviço de interesses estrangeiros.

E não só desmoralizar o Estado brasileiro. Vão muito mais longe nos seus objetivos antinacionais.

As suspeitas levantadas contra a fábrica de submarinos, onde se constrói, inclusive, o submarino nuclear, todos com transferência para o Brasil de tecnologia francesa, permitem perceber o intuito de desmontar o programa de rearmamento das Forças Armadas, reiniciado pelo presidente Lula e continuado pela presidente Dilma Rousseff.

E é muito possível que, em seguida, o alvo seja a fabricação de jatos, com transferência de tecnologia da Suécia, o que os EUA não fazem, como no caso do submarino nuclear.

É preciso lembrar que, desde o governo de Collor de Melo e, principalmente, durante a gestão do presidente Fernando Henrique Cardoso, o Brasil foi virtualmente desarmado, o Exército nem recursos tinha para alimentar os recrutas e foi desmantelada a indústria bélica, que o governo do general Ernesto Geisel havia incentivado, após romper o Acordo Militar com os Estados Unidos, na segunda metade dos anos 1970.

O senhor julga que os Estados Unidos estiveram por trás da campanha para derrubar o governo da presidente Dilma Rousseff?

Há fortes indícios de que o capital financeiro internacional, isto é, de que Wall Street e Washington nutriram a crise política e institucional, aguçando feroz luta de classes no Brasil.

Ocorreu algo similar ao que o presidente Getúlio Vargas denunciou na carta-testamento, antes de suicidar-se, em 24 de agosto de 1954: “A campanha subterrânea dos grupos internacionais aliou-se à dos grupos nacionais revoltados contra o regime de liberdade e garantia do trabalho”.

Muito dinheiro correu na campanha pelo impeachment. E a influência dos EUA transparece nos vínculos do juiz Sérgio Moro, que conduz o processo da Lava-Jato.

Ele realizou cursos no Departamento de Estado, em 2007.

No ano seguinte, em 2008, passou um mês num programa especial de treinamento na Escola de Direito de Harvard, em conjunto com sua colega Gisele Lemke. E, em outubro de 2009, participou da conferência regional sobre “Illicit Financial Crimes”, promovida no Rio de Janeiro pela Embaixada dos Estados Unidos.

A Agência Nacional de Segurança (NSA), que monitorou as comunicações da Petrobras, descobriu a ocorrência de irregularidades e corrupção de alguns militantes do PT e, possivelmente, passou informação sobre o doleiro Alberto Yousseff a um delegado da Polícia Federal e ao juiz Sérgio Moro, de Curitiba, já treinado em ação multi-jurisdicional e práticas de investigação, inclusive com demonstrações reais (como preparar testemunhas para delatar terceiros).

Não sem motivo o juiz Sérgio Moro foi eleito como um dos dez homens mais influentes do mundo pela revista Time.

Ele dirigiu a Operação Lava-Jato, coadjuvado pelo procurador-geral da República, Rodrigo Janot, como um reality show, sem qualquer discrição, vazando seletivamente informações para a mídia, com base em delações obtidas sob ameaças e coerção, e prisões ilegais, com o fito de macular e incriminar, sobretudo, o ex-presidente Lula. E a campanha continua.

Aonde vai?

Vai longe. Visa a atingir todo o Brasil como Nação.

E daí que se prenuncia uma campanha contra a indústria bélica, a começar contra a construção dos submarinos, com tecnologia transferida da França, o único país que concordou em fazê-lo, e vai chegar à construção dos jatos, com tecnologia da Suécia e outras indústrias.

Essas iniciativas dos presidentes Lula da Silva e Dilma Rousseff afetaram e afetam os interesses dos Estados Unidos, cuja economia se sustenta, largamente, com a exportação de armamentos.

Apesar de toda a pressão de Washington, o Brasil não comprou os jatos F/A-18 Super Hornets da Boeing, o que contribuiu, juntamente com o cancelamento das encomendas pela Coréia do Sul, para que ela tivesse de fechar sua planta em Long Beach, na Califórnia.

A decisão da presidente Dilma Rousseff de optar pelos jatos da Suécia representou duro golpe na divisão de defesa da Boeing, com a perda de um negócio no valor US$4,5 bilhões.

Esse e outros fatores concorreram para a armação do golpe no Brasil.

E qual a perspectiva?

É sombria. O governo interino de Michel Temer não tem legitimidade, é impopular e, ao que tudo indica, não há de perdurar até 2018. É fraco. Não contenta a gregos e troianos.

E, ainda que o presidente interino Michel Temer não consiga o voto de 54 senadores para efetivar o impeachment, será muito difícil a presidenta Dilma Rousseff governar com um Congresso, em grande parte corrompido, e o STF comprometido pela desavergonhada atuação, abertamente político-partidária, de certos ministros.

Novas eleições, portanto, creio que só as Forças Armadas, cujo comando do Exército, Marinha e Aeronáutica até agora está imune e isento, podem organizar e presidir o processo.

Também só elas podem impedir que o Estado brasileiro seja desmantelado, em meio a esse clima de inquisição, criado e mantido no País, em colaboração com a mídia corporativa, por elementos do Judiciário, como se estivessem acima de qualquer suspeita. E não estão. Não são deuses no Olimpo.

Sinceramente, o Brasil atual tem jeito?

        Quem olha a cena político-social-econômica atual se pergunta sinceramente:o Brasil tem jeito? Um bando de ladrões, travestidos de senadores-juízes tenta, contra todos os argumentos contrários, condenar uma mulher inocente, a Presidenta Dilma Rousseff, contra a qual não se acusa de nenhuma apropriação de bem público e de corrupção pessoal.

Com as recentes delações premiadas, ficou claro que o problema não é a Presidenta. É a Lava Jato que, para além das delações seletivas contra o PT, está alcançando a maioria dos líderes da oposição. Todos, de uma forma ou outra, se beneficiaram das propinas da Petrobrás para garantir a sua vitória eleitoral. “Precisamos estancar essa sangria” diz um dos notórios corruptos; “do contrário seremos todos comidos; há que se afastar a Dilma”.

Ninguém aliena nada de seus bens para financiar sua campanha. Nem precisa: existe a mina do caixa 2 abastecida pelas empresas corruptoras que criam corruptos a troco de vantagens posteriores em termos de grandes projetos, geralmente superfaturados, donde adquirem grande parte de suas fortunas.

Chegamos a um ponto ridículo, aos olhos do mundo: dois presidentes, um usurpador, fraco e sem nenhum carisma e outro legítimo mas afastado e feito prisioneiro em seu palácio; dois ministros do planejamento, um retirado e outro substituto: um governo monstruoso, antipopular e reacionário.

Estamos efetivamente num voo cego. Ninguém sabe para onde vai esta nação, a sétima economia do mundo, com jazidas de petróleo e gás das maiores do mundo e com uma riqueza ecológica sem comparação, base da futura economia. Assim como se delineia a correlação de forças, não vamos a lugar nenhum, Não é impossíveil um eventual conflito social, dada a política atual que corta direitos sociais especialmente, nos salários, na saúde e na educação.

O pobre, a maioria da população, se acostumou a sofrer e a encontrar saídas como pode. Mas chega a um ponto em que o sofrimento se torna insuportável. Ninguém aguenta, indiferente, ao ver um filho morrendo de fome ou de absoluta falta de assistência médica. E diz: assim não pode ser; temos que rebelar-nos.

Isso me faz lembrar um bispo franciscano do século XIII da Escócia que recusando os altos impostos cobrados pelo Papa, respondeu: non accepto, recuso et rebello” (“não aceito, me recuso e me rebelo”). E o Papa retrocedeu. Não poderá ocorrer algo semelhante entre nós?

Quando, nas palestras, fazendo um esforço imenso para deixar um laivo de esperança, me dizem: ”mas você é pessimista”! Respondo com Saramago: “não sou pessimista; a realidade é que é péssima”.

Efetivamente, a realidade está sendo péssima para todos, menos para aquelas elites endinheiradas, acostumadas à rapinagem, ganhando com a desgraça de todo um povo. Elas têm o seu templo de profanação na Avenida Paulista em São Paulo, onde se concentra grande parte do PIB brasileiro. Setores deles, especialmente da FIESP estão atrás do impeachment da Presidenta.

O grave é que estamos faltos de lideranças. Abstraindo o ex-presidente Lula, cujo carisma é inconteste, apontam para mim dois: Ciro Gomes e Roberto Requião, a meu ver, as únicas lideranças fortes, com coragem de dizer a verdade e pensar mais no Brasil que nos interesses partidários.

Essa crise tem um pano de fundo nunca resolvido em nossa história, desmascarado recentemente por Jessé Souza. (A tolice da inteligência brasileira, 2015). Somos herdeiros de séculos de colonialismo que nos deixou a marca  de “vira-latas” sempre dependendo dos outros de fora. Pior ainda é a herança secular do escravismo que fez com que os herdeiros da Casa Grande se sintam senhores da vida e da morte dos negros e pobres. Não basta lançá-los nas periferias; há que desprezá-los e humilhá-los. E a classe média que imita os de cima, tolamente se deixa manipular por eles e inocentemente se faz cúmplice da horrorosa desigualdade social, talvez o verdadeiro problema social brasileiro. Eticamente vista, essa desigualdade é a nossa maior corrupção, pois nos faz indiferentes ao sofrimento das maiorias e pouco fazemos para diminui-la.

Essas elites de super-endinheirados (71.440 pessoas lucram 600 mil dólares por mês nos diz o IPEA) conquistaram os meios de comunicação de massa, golpistas e reacionários, que funcionam como azeite para a sua maquinaria de dominação. Essas elites nunca quiseram a democracia, apenas aquela de baixíssima intensidade, que a podem comprar e manipular; preferem os golpes e as ditaduras; aí o capitalismo viceja à tripa forra.

Hoje já não é mais possível o recurso às baionetas e aos canhões. Excogitou-se outro expediente: o golpe vem por uma artificiosa articulação entre  políticos corruptos, o judiciário politizado e a repressão policial. Três tipos de golpe, portanto: o político, o jurídico e o policial.

Termino com as palavras pertinentes de Jessé Souza: “encontramo-nos num mundo comandado por um sindicato de ladrões na política, uma justiça de “justiceiros” que os protege, uma elite de vampiros e uma sociedade condenada à miséria material e à pobreza espiritual. Esse golpe precisa ser compreendido por todos. Ele é o espelho do que nos tornamos”.

Filosofando, direi com Martin Heidegger:“só um Deus nos poderá salvar”? Marx talvez seja mais modesto e verdadeiro:”para cada problema há sempre uma solução”. Deverá surgir uma para nós a partir do caos político em que nos encontramos. O caos pode ser generativo do novo.

Leonardo Boff é articulista do Jornal do Brasil e escritor