El confronto de dos tipos de poder en la Iglesia

El Centro de Estudios Bíblicos (CEBI) de Sergipe organizó del 25 al 28 de octubre una serie de charlas sobre el libro Iglesia: carisma y poder, que celebra 40 años desde su publicación en 1981. El CEBI es una organización nacional de grupos populares y ecuménicos que estudian la Biblia en profundidad, como inspiración de prácticas innovadoras dentro de la Iglesia y también libertarias en la sociedad. El propósito era mostrar la actualidad de los temas tratados en el libro, que articulan la Iglesia con la sociedad y los modelos de Iglesia vigentes.

Este libro fue enjuiciado en 1984 por la Congregación para la Doctrina de la Fe, llevando a su autor, a mí en este caso, a un verdadero proceso judicial. Este culminó en 1985 con una “notificación” y no un decreto condenatorio, prohibiendo la reedición del libro y la imposición al autor de un tiempo de “silencio obsequioso”. En ella no se hace ninguna condenación doctrinal, solo se dice como conclusión:

Esta Congregación se siente en la obligación de declarar que las opciones aquí analizadas de Fray Leonardo Boff son de tal naturaleza que ponen en peligro la sana doctrina de la fe, que esta Congregación tiene el deber de promover y tutelar”.

Obsérvese que no se trata de doctrinas (campo de los dogmas) sino de “opciones” (campo de la moral) que pueden significar un “peligro”. Evitado ese peligro, no hay por qué no seguir adelante con las opciones que eran y siguen siendo: la centralidad de los pobres y de su liberación, el poder como servicio y no como centralización, y la constitución legítima de comunidades eclesiales de base, como una reinvención de la Iglesia en los medios populares (eclesiogénesis).

Al leer todo el texto del Card. Joseph Ratzinger exponiendo los tales “peligros” se nota un error de lectura. Se leyó no Iglesia: carisma y poder, sino Iglesia: carisma o poder. Esta alternativa no se encuentra en ninguna página del libro, que afirma la legitimidad de un poder en la Iglesia junto con el carisma evidentemente el poder como servicio y no como acumulación em pocas manos.

Seguramente el punto central que la Congregación vio como “peligro” fue la confrontación entre un modelo de Iglesia, sociedad jerarquizada de poder sagrado y otro modelo de Iglesia, comunidad fraterna de iguales con funciones diferentes. El primer modelo, dominante, es el de la Iglesia-gran-institución compuesta de clérigos, portadores del poder sagrado, y de laicos y laicas sin ningún poder de decisión. Aquí surgen las desigualdades, especialmente cerrando las puertas del ministerio sacerdotal a las mujeres e imponiendo la ley del celibato obligatorio a todo el cuerpo clerical. El otro modelo es el de la Iglesia-red-de-comunidades, todos sujetos de poder sagrado, ejercido mediante funciones (carismas) diferentes.

Ambos modelos se remiten al pasado de la Iglesia; el primero especialmente al evangelio de San Mateo, que confiere gran importancia a Pedro (Mt 16,18;18,16) que originará la centralización, llamada “cefalización” (todo se concentra en la cabeza). El segundo se refiere a las cartas de San Pablo, que hablan de una Iglesia comunidad de hermanos y hermanas, dotada de muchos carismas (funciones y servicios), especialmente en sus Cartas a los Corintios, a los Romanos y a los Efesios. Para San Pablo el carisma pertenece a la cotidianidad y significa simplemente funciones o servicios, todos animados por el Espíritu Santo y por Cristo resucitado, cabeza en la Iglesia y en el cosmos, lo que implica una descentralización del poder, presente en todos y todas.

De manera resumida, el hecho histórico es el siguiente: Hasta el siglo IV la Iglesia era fundamentalmente una comunidad fraternal. Desde el momento en que el cristianismo fue declarado por el emperador Constantino (325) “religión lícita”, por Teodosio (391) “religión obligatoria” para todos, prohibiendo el paganismo, hasta culminar con el emperador Justiniano (529) transformando los preceptos cristianos en leyes civiles, se gestó entonces la Iglesia-gran-institución. De religión perseguida pasó a religión perseguidora de los paganos. Siendo “religión obligatoria”, todos tuvieron que asumir la fe cristiana, creando una Iglesia de masas, no por conversión sino por obligatoriedad bajo el miedo y la amenaza de muerte.

Con la decadencia del imperio romano, el obispo de Roma León Magno (440-461) asumió el poder y el título de Papa (abreviación de pater patrum, padre de los padres), reservado hasta entonces a los emperadores. Junto al estilo imperial se asumieron también los palacios, el báculo, la estola, el manto (muceta) símbolo del poder monárquico, la púrpura y otros símbolos imperiales y paganos que perduran hasta el día de hoy. 

La Iglesia-gran-institución no pasó la prueba del poder. En ella se realizó lo que afirma Thomas Hobbes en el Leviatán (1615): “Señalo, como tendencia general de todos los hombres, un perpetuo e impaciente deseo de poder y más poder que solo cesa con la muerte; la razón de eso reside en el hecho de que no se puede garantizar el poder sino buscando más poder todavía” (cap.X). Los Papas empiezan a acumular poder hasta llegar al Papa Gregorio VII con su Dictatus Papae (la dictadura del Papa), que proclama al Papa como señor absoluto sobre la Iglesia y sobre los emperadores o reyes. Ya no bastaba ser sucesor de Pedro. El Papa Inocencio III(+1216) se anunció como vicario de Cristo y finalmente Inocencio IV(+1254) se estableció como representante de Dios. Todavía hoy se atribuye al Papa, según el derecho canónico, un poder que parece pertenecer solamente a Dios. El Papa es portador de un poder sagrado “supremo, ordinario, pleno, inmediato y universal” (canon 331). A esto se añadió en 1869 la infalibilidad en asuntos de fe y moral. A más no se podría llegar.

La consecuencia ha sido el surgimiento de una Iglesia-sociedad piramidal, monárquica, rígida y rigurosa, que en términos doctrinales de sus inquiridos, fue mi experiencia, no olvida nada, no perdona nada y exige todo. En este modelo de Iglesia se verifica lo que el psicoanalista C.G.Jung afirmaba: «Donde prevalece el poder no hay lugar para la ternura ni para el amor».

Los únicos Papas que rompieron con esta tradición, celosa de su poder sagrado y monárquico, fue el Papa bueno Juan XXIII y explícitamente el Papa Francisco que, en sus primeras palabras, dijo gobernar la Iglesia en la caridad y no en el poder sagrado. Por eso pide a los pastores la “revolución de la ternura”. 

Frente a ese modelo, hoy en profunda crisis estructural, surgió otro modelo de Iglesia red-de-comunidades fraternas. En la historia de la Iglesia siempre ha existido, especialmente en las órdenes y congregaciones religiosas, aunque nunca consiguió ser hegemónico. Pero adquirió densidad en la amplia red de comunidades eclesiales de base, extendidas actualmente por todo el universo cristiano y ecuménico. En ellas el poder es servicio real, cotidiano y participado por todas las personas en la medida en que cada una tiene su lugar en la comunidad. Hay muchos servicios y funciones (carismas): quien reza, quien enseña, quien organiza la liturgia, quien visita a los enfermos, quien trabaja con los jóvenes, todos en pie de igualdad, según dice San Pablo (1Cor 7,7;12,29). Hay una función (carisma) singular que es la de crear unidad y cohesión en la comunidad haciendo que todos los servicios (carismas) confluyan al bien común: es el servicio de presidir la comunidad. Como tal, preside también la eucaristía, no como función exclusiva, sino simultánea con las demás. Su función no es concentrar sino coordinar.

Este modelo traduce mejor el mensaje y el ejemplo del Jesús histórico que no quiso ningún poder y que estableció todo el poder como servicio y no como dominación (Mt 23,11). Este modelo se presenta como otra forma de organizar la herencia de Jesús, de gestar una Iglesia más conforme con su sueño de todos hermanos y hermanas (Mt 23,8).

Este modelo comunional se presenta más adecuado a la verdadera evangelización, que significa encarnar  mensaje cristiano en las diferentes culturas, asimilando sus modos de ser. La Iglesia sería como un inmenso tapete de colores, hecho con un tejido inmenso de comunidades cristianas, diferentes en sus cuerpos, pero todas unidas en el mismo testimonio de la vida nueva traída por Jesús muerto y resucitado. Caminaría junto con el proceso de mundialización que lentamente construye la Casa Común, el mundo necesario, dentro del cual están los varios mundos culturales (asiático, africano, latino, indígena etc). Ahí estará la Iglesia-gran-institución, que seguramente pervivirá pero sin la hegemonía actual, y principalmente la red inmensa de comunidades cristianas diversas y unidas en el mismo testimonio del Resucitado y de su Espíritu, junto con otras iglesias y caminos espirituales al servicio unos de otros y de la única Casa Común que tenemos, la Madre Tierra.

*Leonardo Boff ha escrito Iglesia: carisma y poder, Record, Rio de Janeiro 2005; Eclesiogénesis: la reinvención de la Iglesia, Record, Rio de Janeiro 2008; Francisco de Asís y Francisco de Roma: una nueva primavera en la Iglesia, Mar de Ideias, Rio de Janeiro 2015.

Traducción de Mª José Gavito Milano

    Igreja: carisma e poder: 40 anos

 O Centro de Estudos Bíblicos (CEBI) do Sergipe organizou entre 25-28 de outubro uma série de palestras sobre o livro Igreja: carisma e poder que celebra 40 anos de sua publicação em 1981. O CEBI é uma articulação nacional de grupos populares e ecumênicos que estudam a Bíblia de forma aprofundada, como inspiração de práticas inovadoras para dentro da Igreja e também libertárias na sociedade. O propósito era mostrar a atualidade dos temas nele tratados que articulam a Igreja com a sociedade e os modelos de Igreja vigentes.

Foi este livro que foi ajuizado em 1984 pela Congregação da Doutrina da Fé levando seu autor, no caso eu, a um verdadeiro processo judicial. Culminou em 1985 com uma “notificação” e não um decreto condenatório, proibindo a reedição do livro e a imposição ao autor de um tempo de “silêncio obsequioso”. Não se faz nenhuma condenação doutrinária, apenas se diz como conclusão:”Esta Congregação sente-se na obrigação de declarar que as opções aqui analisadas de Frei Leonardo Boff  são de tal natureza que põe em perigo a sã doutrina da da fé, que esta Congregação tem o dever de promover e tutelar”

Observa-se que não se trata de doutrinas (campo dos dogmas) mas de “opções”(campo da moral) que podem significar um “perigo”. Evitado este perigo, não há porquê não seguir adiante nas opções que eram e continuam sendo: a centralidade do pobres e de sua libertação, o poder como serviço e não como centralização e a constituição legítima de comunidades eclesiais de base, como uma reinvenção da Igreja nos meios populares (eclesiogênese).

Lendo-se todo o texto do Card.Joseph Ratzinger expondo os tais “perigos” nota-se um equívoco de leitura. Leu-se não Igreja:carisma e poder, mas Igreja: carisma ou poder.Esta alternativa não se encontra em nenhuma página do livro. Afirma-se a legitimidade de um poder na Igreja junto com o carisma.

Seguramente o ponto central que a Congregação viu como “perigo”foi o confronto entre um modelo de Igreja, sociedade hierarquizada de poder sagrado e outro modelo de Igreja, comunidade fraterna de iguais com funções diferentes. O primeiro modelo dominante é o da Igreja-grande-instituição composta de clérigos, portadores do poder sagrado e de leigos sem poder de decisão nenhum.Aqui surgem as desigualdades, especialmente fechando as portas ao ministério sacerdotal às mulheres e impondo a lei do celibato obrigatório a todo o corpo clerical. O outro modelo é o da Igreja-rede-de-comunidades, todos sujeito de poder sagrado, exercido em funções(carismas) diferentes.

Ambos os modelos se  reportam ao passado da Igreja, o primeiro especialmente ao evangelho de São Mateus que confere grande importância a Pedro(Mt 16,18;18,16) que originará a centralização, chamada de “cefalização”(tudo se concentra na cabeça); o segundo às cartas de São Paulo que referem uma Igreja, comunidade de irmãos e irmãs, dotada de muitos carismas (funções e serviços), especialmente, em suas Cartas aos Coríntios, aos Romanos e aos Efésios. Para São Paulo o carisma pertence à cotidianidade e significa simplesmente funções ou serviços, todos animados pelo Espírito Santo e pelo Cristo ressuscitado, cabeça Igreja e no cosmos,implicando uma descentralização do poder, presente em todos e todas.

O fato histórico é, resumidamente, o seguinte: até o  século IV a Igreja, fundamentalmente, era uma comunidade fraternal. Do momento em que o cristianismo foi declarado pelo imperador Constantino (325) “religião lícita”, por Teodósio (391) “religião obrigatória” para todos, proibindo o paganismo até culminar com o imperador Justiniano (529) transformando os preceitos cristãos em leis civis, gestou-se, então, a Igreja-grande-instituição. De religião perseguida, passou a religião perseguidora dos pagãos. Sendo “religião obrigatória”, todos tiveram que assumir a fé cristã, criando uma Igreja de massa, não por conversão mas por obrigatoriedade sob medo e ameaça de morte.

Com a decadência do império romano, o bispo de Roma Leão Magno (440-461) assume o poder e o título de Papa (abreviação de pater patrum, pai dos pais), até então reservado aos imperadores. Assume-se junto o estilo imperial, os palácios, o báculo, a estola, o manto (mozeta) símbolo do poder monárquico, a púrpura e outros símbolos imperiais e pagãos que perduram até os dias de hoje.

A Igreja-grande-instituição não passou pela prova do poder. Nela se realizou o que afirma Thomas Hobbes no Levitã (1615):”Assinalo, como tendência geral de todos os homens, um perpétuo e irrequieto desejo de poder e de mais poder que cessa apenas com a morte; a razão disso reside no fato de que não se pode garantir o poder senão buscando mais poder ainda”(cap.X). Começa a acumulação do poder dos Papas até chegar com o Papa Gregório VII com o seu Dictatus Papae (a ditadura do Papa) a proclamar o Papa com senhor absoluto sobre Igreja e sobre os imperadores ou reis. Já não bastava ser sucessor de Pedro. O Papa Inocêncio III (+1216) se anunciou como vigário de Cristo e, por fim, Inocêncio IV(+1254) se arvorou representante de Deus. Hoje ainda se atribui ao Papa, consoante do direito canônico, um poder  que, parece, pertencer somente a Deus. O Papa  é portador de um poder sagrado”supremo, ordinário,pleno, imediato e universal”(cânon 331). A isso, desde de 1869, se acrescentou a infalibilidade em assuntos de fé e moral. Mais não se poderia ir.

A consequência é o surgimento de uma Igreja-sociedade piramidal,monárquica, rígida e rigorosa, que em termos doutrinários, de seus inquiridos, foi a minha experiência, nada esquece,nada perdoa e tudo cobra. Nesse modelo de Igreja se verifica o que o psicanalista C.G.Jung afirmava:”Onde prevalece o poder não há mais lugar para a ternura nem para o amor”.

Os únicos Papas que romperam com esta tradição, ciosa de seu poder sagrado e monárquico, foi o bom Papa João XXIII e explicitamente o Papa Francisco que, em suas primeiras palavras,disse governar a Igreja na caridade e não no poder sagrado. Por isso cobra dos pastores uma “revolução da ternura”.

Face a esse modelo, hoje em profunda crise estrutural, surgiu o outro modelo da igreja, rede-de-comunidades fraternais. Ela sempre existiu na história da Igreja, particularmente, nas ordens e congregações religiosas, mas nunca conseguiu ser hegemônica. Mas ganhou densidade na vasta rede de comunidades eclesiais de base, atualmente, espalhadas em todo o universo cristão e ecumênico. Nelas o poder é serviço real, cotidiano e por todos participado na medida em que cada um tem o seu lugar na comunidade. São muitos serviços e funções  (carismas), quem prega, quem ensina,quem organiza a liturgia, quem visita os enfermos, quem trabalha com os jovens, todos em pé de igualdade, consoante São Paulo (1Cor 7,7;12,29).Há uma função (carisma) singular que é o de criar a unidade e a coesão na comunidade fazendo com que todos os serviços (carismas) confluam para o bem comum: é o serviço da presidência da comunidade. Como tal, preside também a eucaristia, não como função exclusiva, mas simultânea com as demais. Sua função não é concentrar mas coordenar.

Este modelo traduz melhor a mensagem e o exemplo do Jesus histórico que não quis nenhum poder e que estabeleceu todo o poder como serviço e não como dominação (Mt 23,11). Esse modelo apresenta-se como uma outra forma de organizar a herança de Jesus, de gestar uma Igreja mais conforme com o seu sonho, de todos irmãos e irmãs (Mt 23,8).

Este modelo comunional se apresenta mais adequado à verdadeira evangelização que significa encarnar a mensagem cristã nas mais diferentes culturas e assimilando seus modos de ser. A igreja emergiria como um imenso tapete colorido, feita uma teia imensa de comunidades cristãs, diferentes em seus corpos, mas todas unidas no mesmo testemunho da vida nova trazida por Jesus morto e ressuscitado. Caminharia junto com o processo de mundialização que lentamente constrói a Casa Comum, o mundo necessário, dentro do qual estão os vários mundos culturais (asiático, africano, latino, indígena etc). Aí estará a Igreja-grande-instituição que seguramente persistirá mas sem a hegemonia atual e principalmente a rede imensa de comunidades cristãs diversas e unidas no mesmo testemunho do Ressuscitado e de seu Espírito, junto com outras igrejas e  caminhos espirituais a serviço de uns e de outros e da única Casa Comum que temos, a Mãe Terra.

Leonardo Boff escreveu Igreja: carisma e poder, Record, Rio de Janeiro 2005;Eclesiogênese: a reinvenção da Igreja,Record,Rio de Janeiro 2008; Francisco de Assis e Francisco de Roma: uma nova primavera na Igreja, Mar de Ideias, Rio de Janeiro 2015.

Der Big Player abwesend bei der COP26

                                                            Leonardo Boff                                         

Vom 31. Oktober bis zum 12. November findet in Glasgow, Schottland, die sechsundzwanzigste COP (Conference of the Parties) der UN statt. Laut dem jüngsten Bericht des IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) sieht das Weltszenario düsterer aus als je zuvor. Wir haben nur ein Jahrzehnt Zeit, um die CO2-Emissionen um mindestens die Hälfte zu reduzieren, sonst werden wir eine Erwärmung von 1,5 Grad Celsius erreichen. Bei dieser Temperatur würde es zu einer ernsthaften Verwüstung der Natur kommen, da sich die meisten Lebewesen nicht anpassen könnten und aussterben würden; es würde auch die Menschheit dramatisch treffen, mit Millionen von Klimaflüchtlingen, weil ihre Regionen zu heiß zum Leben und Produzieren geworden sind; außerdem könnte es zum Eindringen einer breiten Palette von Viren kommen, die sicherlich eine unvorstellbare Anzahl von Menschenleben opfern würden, viel mehr als das derzeitige Covid-19.

Aufgrund dessen, was sich bereits in der Atmosphäre angesammelt hat, da CO2 dort 100 bis 120 Jahre lang verbleibt, werden die Veränderungen, die wir jetzt vornehmen, nichts an dem zunehmenden Verlauf von Extremereignissen ändern, die durch diese Anhäufung verursacht werden; im Gegenteil, sie werden eher noch schlimmer, wie wir bei den Überschwemmungen von New York City gesehen haben. Nicht einmal das von der Wissenschaft vorgeschlagene Geo-Engineering würde den Klimawandel aufhalten. Deshalb behaupten viele Klimaforscher, dass wir zu spät dran sind und es keinen Weg zurück gibt. Diese Erkenntnis hat viele Wissenschaftler zu Skeptikern und Techno-Fatalisten werden lassen. Sie behaupten jedoch, dass wir, wenn wir den Verlauf der zunehmenden Erwärmung nicht mehr ändern können, zumindest die verfügbare Wissenschaft und Technologie nutzen können, um ihre katastrophalen Auswirkungen zu minimieren. Das gegenwärtige Klima wird uns im Vergleich zu dem zukünftigen mild erscheinen.

Der IPCC-Bericht weist nachdrücklich darauf hin, dass diese Situation die absolut sichere Folge menschlicher Aktivitäten ist, die der Natur schaden (Abholzung der Wälder, übermäßige Nutzung fossiler Energien, Erosion der biologischen Vielfalt, zunehmende Wüstenbildung und schlechte Behandlung des Bodens usw.). Es muss unbedingt erkannt werden, dass diese klimatischen Umwälzungen wenig mit der großen Mehrheit der verarmten Menschheit zu tun haben, die Opfer des herrschenden Systems sind. Leider produziert dieses System eine doppelte Ungerechtigkeit: eine ökologische, indem es ganze Ökosysteme zerstört, und eine soziale, indem es Armut und Elend weltweit vergrößert. Die wahren Schuldigen sind die globalisierten industriellen und extraktivistischen Megakonzerne, die die Grenzen der Natur nicht respektieren und von der falschen Prämisse unbegrenzten Wachstums/Entwicklung ausgehen, weil die natürlichen Ressourcen ebenfalls unbegrenzt wären. Die Enzyklika Laudato Sí von Papst Franziskus erklärt diese Annahme zu einer Lüge (Nr. 106).

Was ist von der COP26 in Glasgow zu erwarten? Viele bezweifeln, dass es einen ausreichenden Konsens geben wird, um das Pariser Abkommen mit seiner Verpflichtung, die Emissionen von CO2 und anderen Treibhausgasen bis 2050 auf null zu reduzieren, aufrechtzuerhalten. Wir wissen jedoch von den vorangegangenen COPs, dass die Agenda von den Vertretern der Megakonzerne kontrolliert wird, insbesondere von denen der Öl- und Lebensmittelindustrie. Sie neigen dazu, den für sie vorteilhaften Status quo aufrechtzuerhalten und widersetzen sich grundlegenden Veränderungen, die sie zwingen würden, auch ihre Produktionsweise zu ändern und ihre Gewinne zum Wohle des globalen Gemeinwohls zu reduzieren. Auf diese Weise schaffen sie Hindernisse für einen Konsens und bremsen drastischere Maßnahmen angesichts der offensichtlichen Verschlechterung des Klimagleichgewichts der Erde.

Um eine lange Diskussion zu vermeiden, möchte ich einfach sagen, was die Erd-Charta (2003) und die beiden Öko-Enzykliken von Papst Franziskus, Laudato Si: über die Sorge für das gemeinsame Haus (2015) und Fratelli tutti (2020), in voller Ernsthaftigkeit sagen: Wir müssen eine “tiefgreifende ökologische Umkehr” vollziehen, denn “wir sitzen alle im selben Boot; entweder wir retten uns alle oder niemand wird gerettet” (Erd-Charta, Präambel und Schluss: Fratelli Nr. 30.34). Es kommt vor, dass das Thema: Wie ist unsere Beziehung zur Natur, plündernd oder pflegend? Die Erhaltung ihrer Biokapazität oder die Erschöpfung ihrer für unser Leben und Überleben notwendigen Güter und Dienstleistungen? Da diese Frage nicht gestellt wird, wird sie auch nicht beachtet und beantwortet.

Die Erde und die Natur sind jedoch der Big Player. Von ihrer Erhaltung hängen alle anderen Projekte der Befürworter und die Zukunft unserer Zivilisation ab. Die Analyse der unbestreitbaren und weit verbreiteten Verschlechterung des Zustands der Erde wird auf den verschiedenen COPs nicht berücksichtigt. Im Mittelpunkt steht die vorherrschende politische Ökonomie, der dominierende Akteur, der die eigentliche Ursache für das Ungleichgewicht des Klimas ist. Sie wird nie in Frage gestellt.

Der eigentliche Retter ist die Natur, die Erd-Gaia, die aber in allen COPs völlig abwesend ist und es vermutlich auch in Glasgow sein wird. Aus der Sicht von Fratelli tutti: Entweder wir bewegen uns vom Dominus-Paradigma, bei dem der Mensch von der Natur abgekoppelt ist und sich als ihr Besitzer und Beherrscher sieht, zum Frater-Paradigma, bei dem sich der Mensch als Teil der Natur und als Bruder und Schwester mit den Menschen und allen anderen Naturwesen fühlt, oder wir gehen auf das Schlimmste zu. Dies ist die quaestio stantis et cadentis, d.h. die grundlegende Frage, ohne die alle anderen Fragen hinfällig sind.

Dieses Mal liegt die Zukunft in unseren Händen. Wie es am Ende der Erd-Charta heißt: “Wie nie zuvor in der Geschichte ruft uns unser gemeinsames Schicksal dazu auf, einen neuen Anfang zu suchen. Kehren wir zum alten, für den Großteil der Menschheit fürchterlichen Weg zurück, oder haben wir den Mut zu einem Neuanfang, im Gegensatz zum Great Reset der Milliardäre? Wir wollen einen echten “Neuanfang”, der der gesamten Lebensgemeinschaft zugute kommt, insbesondere dem Gemeinsamen Haus und uns, seinen Bewohnern, einschließlich der Natur. Das ist die Bedingung für unseren Fortbestand auf diesem kleinen und wunderbaren Planeten Erde.

Leonardo Boff ist Ökotheologe und Autor vonCaring for the Earth, protecting life: how to escape the end of the world, Record, Rio de Janeiro 2010; zusammen mit J. Moltmann, Is there hope for the threatened creation? Vozes, Petrópolis 2014.

Ubersezt von Bettina Goldhacker