La pré-historia de la masacre de París: Roberto Savio

ROBERTO SAVIO é conhecido no meio jornalistico internacional por publicar fatos e análises que geralmente são recusadas pela imprensa dominante, ligada ao grande sistema economico-político mundial. Publicamos aqui esta análise na convicção de que os leitores e leitoras têm o direito de saber o pano de fundo, o lado escondido dos atentados terroristas acontecidos em Paris e em outros lugares. Toda história possui sua pré-história, por vezes trágica. Ela não justifica a violência terrorista mas ajuda entender o quadro geral porquê tais barbaridades ainda continuam a acontecer. Tudo tem dois lados. O lado ocidental o conhecemos bem, mas o lado muçulmano ou médio-oriental é pela grande maioria da população totalmente desconhecido ou mantido oculto por aqueles que têm interese em alimentar os conflitos pelos bilhões de dólares nele implicados através da  venda e da compra de armas. Os ocidentais continuam vendendo armas ao Estado Islâmico que eles combatem. Parece um absurdo. Mas para a lógica do lucro sem escrúpulos e insensível às vidas sacrificadas e à dor humana tudo isso, lamentavelmente, faz sentido. O inumano pertence também ao humano. Mas nosso dever é limitar os efeitos destrutivos do inumano que está em nós, através de estratégias de convivência pacífica com as diferenças, de diálogo, de sentido de hospitalidade e de reconhecimento das formas diferentes de sermos humanos e de relacionarmo-nos com a Divindade e, em seu sentido mais profundo, pelo amor incondicional e pela compaixão, virtudes fundamentais propostas por Jesus: Lboff

Una reflexión políticamente incorrecta sobre la masacre de París

Por Roberto Savio*

Roma, 17 nov. 2015 – En estos días, todos los medios condenan unánimemente la masacre de París, exhortan a la unidad de Occidente y a intensificar la acción militar contra el ISIS.  Pero, ¿no habría que resolver el problema del terrorismo?  ¿No será también tiempo de reflexionar sobre las responsabilidades de Occidente en el aumento del terrorismo?

Por supuesto, la masacre de París sólo puede causar horror y luto. Pero ¿por qué alguna gente tan joven puede actuar de manera tan atroz?  El municipio de Courcouronnes, el gueto de donde proviene el identificado kamikaze Ismail Mostafa, es también el lugar de origen de Asata Diakitè, una de las víctimas.

Vamos entonces a hacer tres reflexiones…

La primera es que las relaciones entre el mundo árabe y Occidente tienen un historial pesado. Comienzan cuando en 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Francia, Gran Bretaña, Rusia e Italia hicieron un acuerdo para dividir todo el Imperio Otomano.

La desaparición del Imperio Ruso, y la lucha de Kemal Ataturk, que fue capaz de mantener una Turquía independiente, dejó  a Francia y el Reino Unido, la repartición del resto. Fueron diseñados países artificiales en la mesa de los negociadores. Así fueron creados Siria e Irak, por citar sólo los dos países más relevantes en el presente desorden. En el proceso, los negociadores, Monsieur Picot (Francia) y Lord Sykes (Gran Bretaña), se olvidaron de darle un poco de tierra a los kurdos, que se arrastra como otro grave problema contemporáneo.

En las colonias  instalaron nuevos gobernantes de países que no eran legítimos, carentes  del apoyo de la gente y que nunca iniciaron un proceso de modernización y democracia. Luego, en un período  brutalmente comprimido, llegan los tiempos contemporáneos. La educación crece y aparece la Internet. Millones de jóvenes educados y desempleados siempre sintieron que Occidente tenía una gran responsabilidad histórica por sus vidas sin futuro.

La primavera árabe trajo más frustraciones. En Egipto, un dictador, Hosni Mubarak, fue reemplazado por otro, Abdelfatah Al-Sisi, con el consentimiento de Occidente. Mientras tanto,  Túnez, el único sobreviviente de la democracia, ha recibido poco apoyo sustancial.

Una parte importante de esta reflexión es que Occidente tiende a ignorar el hecho de que todo lo que está sucediendo hoy en día se debe a tres intervenciones: Irak, Siria y Libia.  Las tres destinadas a lograr un cambio de régimen al eliminar a los dictadores indeseables Hussein, Assad y Gadafi, siempre en nombre de la democracia y la libertad. Pero nunca existió un plan de seguimiento después de la intervención y el vacío dejado por los dictadores es lo que se ve.

Entretanto, el ISIS no apareció de la nada. En una sorprendente entrevista con Al Jazeera en agosto de este año (totalmente ignorada en otro lugar),  Michael Flynn, ex jefe de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA) dijo que, en 2007, los neoconservadores convencieron al entonces vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney a respaldar  las iniciativas para derrocar el régimen de Assad mediante la creación de un seto entre Siria y el Hezbolá apoyando el establecimiento de un “principado salafista” en Siria oriental.

Esto también jugaría favorablemente para Israel. El salafismo, una rama radical y extrema del sunismo, es la religión oficial de Arabia Saudita, que ha gastado grandes sumas en la exportación salafismo  y el Estado islámico es un producto del salafismo.

Lo sorprendente es que en 2012, cuando el ISIS empezaba a aparecer, Flynn dijo que envió un informe a la Casa Blanca. La falta de respuesta, dijo, no fue sólo que hicieron la vista gorda, sino que fue  “una decisión deliberada” para permitir que esto suceda, una repetición de cómo se utilizó a Bin Laden en la guerra contra los rusos en Afganistán. Pero a estas alturas ya se debería saber que es imposible controlar el fanatismo…

En todo caso, el hecho es que Occidente comenzó a actuar muy tarde contra del ISIS. Y esta lucha es sólo un pequeño punto en el desorden general de Siria, que es una guerra de poder, en la cual son  los enemigos de Occidente –kurdos, Hezbolá, los iraníes —  los que están llevando a cabo la lucha real contra el ISIS.  Los aliados de Occidente – Arabia Saudita, los países del Golfo y Turquía – de hecho no están luchando contra el ISIS, sino contra Assad, mientras que la intervención rusa era  para animar al régimen de Assad, con muy poca acción en contra del ISIS.

Quizás París va a cambiar esto, porque Putin no puede aparecer haciendo caso omiso del ISIS, especialmente después que hicieron explotar un avión ruso.  Hasta ahora, Occidente no ha efectuado realmente una acción militar contra los 50.000 combatientes que se estima con que cuenta el Estado islámico… a menos que los bombardeos aéreos se consideren una acción seria.

También es importante señalar que en las calles árabes la opinión unánime es que el ISIS no podría existir sin la tolerancia de Occidente. Si bien esto es sólo un rumor,  ayuda a alimentar el resentimiento.

Es necesario recordar que el objetivo del Estado Islámico es deponer a todos los reyes y dictadores y crear un califato salafista que redistribuya toda la riqueza del Golfo hacia todos los países, lo que inicialmente era mucho más que un asunto interno del mundo musulmán entre sunitas y chiitas.

El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, puso las cosas claras en declaraciones públicas en octubre de 2014, cuando dijo: Nuestros aliados en la región estaban muy decididos a acabar con Assad y esencialmente con una guerra suní-chií.  ¿Qué hicieron? Repartieron cientos de millones de dólares y decenas de miles de toneladas de armas a cualquiera que quisiera luchar contra Assad. Solo que las personas que estaban siendo pertrechadas fueron elementos extremistas del yihadismo de al-Nusra y al-Qaeda que venían de otras partes del mundo.

La segunda reflexión se debe hacer sobre la situación de los musulmanes en Europa, es que están cada vez más ligados al ISIS. Francia tiene una situación especial, con 6 millones de musulmanes,  equivalente a alrededor de  la población de Noruega. Hace diez años, los mismos ghettos de París, que ahora son los principales campos de reclutamiento del ISIS, fueron sacudidos por una revuelta repentina que duró 20 días, con más de 10.000 coches quemados.

Todos los informes de los guetos hablan de jóvenes desempleados rechazados por la sociedad francesa. Ellos son la segunda o tercera generación de inmigrantes que ya se sentían  franceses, pero que a diferencia de sus padres, tienen una crisis de identidad y de futuro. Ven en el Califato la venganza y la dignidad. Hay unanimidad en que desde las revueltas de hace 10 años, la frustración sólo ha aumentado y lo mismo se puede decir de muchos jóvenes musulmanes en toda Europa.

La acción simultánea en París llevada a cabo al menos por tres grupos, con varios kamikazes procedentes de fuera de Francia, muestra lo que podemos esperar en el futuro. El terrorismo del Estado Islámico recurre principalmente a una técnica de reclutamiento. Cada acción aumenta el prestigio del Califato y aporta más musulmanes europeos frustrados a su seno. ¿Por qué nadie ha escrito que en la actualidad se estima que al menos 50 por ciento de los combatientes del ISIS procede del extranjero, cuando inicialmente eran sólo iraquíes y sirios?

La tercera reflexión es que trágicamente, Occidente está ahora en un callejón sin salida. Si interviene militarmente,  en realidad se profundizará la convicción de que es el enemigo real del mundo árabe, sunitas y chiítas por igual.  Militarmente, se puede derribar fácilmente  al ISIS, pero resolver la frustración y el espíritu de venganza que está detrás del terrorismo, es harina de otro costal.

La masacre de París creará una brecha aún mayor entre los musulmanes europeos y la población europea, con una mayor radicalización, lo que  también entra en los cálculos del  ISIS. Occidente interviene porque acontecimientos como los de París son políticamente imposibles de ignorar.

El New York Times acaba de publicar una carta de Michael Goodwin,  un importante neoconservador, exhortando al presidente de Estados Unidos,  Barack Obama  a renunciar. En varios países europeos se han oído llamamientos similares de la oposición al gobierno a dimitirse  y los pedidos para formar un ejército europeo integrado provienen de varios lados, entre ellos de la ministra Italiana de Defensa, Roberta Pinotti.

Entonces, en conclusión, ¿quién va a beneficiarse de París? En primer lugar, todos los partidos de extrema derecha xenófobos, que ahora están en mejores condiciones de pedir el cierre de Europa a los refugiados.

La nueva primera ministra conservadora de Polonia, Beata Szydlo, ya ha declarado que, a la luz de los ataques de París, su país no puede aceptar las cuotas de la UE para los solicitantes de asilo. La popularidad de varios líderes como  Salvini (Italia), Le Pen (Francia) y los Patriotas Europeos Contra la Islamización de Occidente (Pegida, Alemania) está aumentando.

Sin duda, la inevitable animosidad contra los musulmanes fortalecerá el atractivo por el ISIS. De modo que se incrementará la polarización, en lugar de la tolerancia, el diálogo y la inclusión: la violencia engendra más violencia.

Parece que vamos a ir de una época de ambición en una de miedo…  Todo esto se une al creciente impacto del calentamiento global,  que se está sintiendo cada vez más detrás de la simple retórica y las declaraciones fáciles.

*Periodista italo-argentino. Co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”. Other News . En español: http://www.other-news.info/noticias/ En inglés: http://www.other-net.info/

 

 

Transformar en sufrimiento personal lo que sucede en el mundo

Actualmente hay una fructífera discusión filosófica, también entre nosotros con Muniz Sodré (Las estrategias sensibles, 2006) y FJ Duarte (El sentido de los sentidos, 2004), para rescatar la razón sensible como un enriquecimiento imprescindible de la razón intelectual. Esto es necesario, ya que es a través de ella como nos comprometemos afectiva y efectivamente a salvaguardar la vida en el planeta y a la humanización de las relaciones sociales. De modo coincidente el Papa Francisco en este punto de su encíclica sobre el cuidado de la Casa Común (2015) nos aporta una valiosa contribución.

Él analiza con espíritu científico y crítico de lo que está pasando con nuestra Casa (nn.17-61). Luego advierte que, en una perspectiva de la ecología integral que es el tema fundamental de su texto, estas categorías son insuficientes (n.11). Tenemos que abrirnos «a la admiración y al encanto… y hablar el idioma de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo» (n.11). Por lo tanto, no podemos restringir la ecología ambiental, ya que esta atiende solo a la relación del hombre con la naturaleza, olvidando que es parte ella. Esta relación unilateral es el vicio de antropocentrismo, criticado en su texto (nn.115-121).

Sucede que el ser humano tiene dimensiones sociales, políticas, culturales y espirituales sobre las que hay poca preocupación y reflexión débil, lo que hace que sea difícil encontrar una solución consistente a la grave crisis que azota a la Casa Común.

Considerando la amplitud de estas dimensiones, debemos ir más allá de un análisis puramente técnico y científico. Debemos, más bien, utilizar la investigación científica indispensable, pero «dejarnos interpelar por ella en profundidad y dar una base concreta al itinerario ético y espiritual derivados» (n.15). Además «debemos atrevernos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo» (n.19).
El Papa Francisco es consciente de que detrás de las estadísticas hay un mar de sufrimiento humano y muchas heridas en el cuerpo de la Madre Tierra. Como somos parte de la naturaleza y todo está interrelacionado (tema siempre recurrente en la encíclica, nn 70, 91,117, 120, 138, 139, etc.) y nunca estamos fuera de esa «red de relaciones» (n.240) que nos envuelve a todos, participamos de los dolores de la crisis ecológica. Llega a advertir que «las previsiones de catástrofes ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía… el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversas regiones» (n.161).

Pero el Papa no se siente intimidado por este escenario. Da un voto de confianza al ser humano, en su creatividad y su capacidad de regenerarse y de regenerar la Tierra (n. 205) y mucho más confía en el Dios que, en palabras de la tradición judeocristiana “es el soberano amante de la vida” (Sb 11, 24 y 26: nn 77, 89). Él no permitirá que nos hundamos totalmente (n.163). Aún vamos a hacer una «conversión ecológica» (n. 217) e introduciremos la «cultura del cuidado que impregnará toda la sociedad» (n.231).

De esto nacerá un nuevo estilo de vida (alternativa repetida 35 veces en la encíclica), basado en la cooperación, la solidaridad, la sencillez voluntaria y la sobriedad compartida que implicará una nueva forma de producir y consumir, y en última instancia, nos dará la «conciencia amorosa de no estar separados de las demás criaturas, de formar con otros seres del universo una estupenda comunión universal» (n.220).

Como se puede ver, aquí ya no se habla solamente de inteligencia intelectual, de inteligencia técnica y científica, sino de inteligencia emocional y cordial, como lo he detallado en mis dos libros Saber Cuidar y El cuidado necesario. El Papa en sus palabras de afecto y cariño hacia todos, especialmente hacia los pobres y los más vulnerables, da un claro ejemplo de este tipo de inteligencia tan urgente y necesaria para superar la profunda crisis que abarca todos los ámbitos de la vida.

En razón de esta inteligencia emocional nos pide «escuchar tanto el grito de la Tierra como el grito de los pobres» (49). Las agresiones sistemáticas, realizadas en los dos últimos siglos, «provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo» (n.53). Por eso es importante «cuidar de la creación… y tratar con cuidado a los demás seres vivos» (n. 211) porque cada uno tiene un valor intrínseco, independiente del uso humano (n.69) y, a su manera, alaban al Creador (n.33). Llega a decir que debemos «alimentar una pasión por el cuidado» de todo lo que existe y vive.

Hace hincapié en el hecho de que «nosotros estamos unidos a todos los seres del universo por lazos invisibles y formamos una especie de familia universal, una comunión sublime que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde» (n. 89).

Sólo quien ha desarrollado en alto grado la inteligencia sensible o cordial podría escribir: «Todo está relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la Madre Tierra» (n. 92).

Tales sentimientos y actitudes son una petición general hoy en día, para evitar las tragedias ecológicas y sociales que ya se anuncian en el horizonte de nuestro tiempo.

*Leonardo Boff, columnista del Jornal do Brasil online, teólogo y escritor

Traducción de MJ Gavito Milano

La urgencia de volver a la Iglesia de los pobres: Jon Sobrino

 JON SOBRINO, jesuita de El Salvador, é provavelmente o maior teólogo da libertação latino-americano. Une uma visão mística da vida com uma reflexão teológica rigorosa, mas sempre inserido no meio dos pobres. Tem um pé na universidade UCA de San Salvador e outro nas comunidades cristãs de base. Escapou de ser maritirizado quando toda sua comunidade de jesuitas (6) e duas mulheres, cozinheiras da casa, foram brutalmente assassinadas pelas forças militares da ditadura salvadorenha, no dia 16 de novembro de 1989. Ele escapou por estar na Asia dando um curso sobre Cristo, me substituindo já que eu não podia ir. Repassamos a homilia que fez nas Catacumbas em Roma, depois de ter sido recebido pelo Papa Francisco, rememorando o Pacto das Catacumbas pelo qual cerca de 40 bispos fizeram, ao terminar o Concílio Vaticano II, sob a inspiração de Dom Helder Câmara de, ao regressar a seus países, renunciarem a seus palácios, viverem na simplicidade e nas condições do povo. Com isso quero prestar minha homenagem ao amigo-irmão entranhável pois temos a mesma idade, juntos nos formamos na Alemanha e juntos temos trabalhado na teologia e fomos companheiros também de tribulações por causa de nosso compromisso pela libertação dos oprimidos a partir da prática de Jesus. Embora distante me está sempre perto do coração: Lboff

La urgencia de volver a la Iglesia de los pobres – Homilía de Jon Sobrino (Encuentro Pacto de las Catacumbas)

La urgencia de volver a la Iglesia de los  pobres

Estos días hemos reflexionado sobre “el pacto de las catacumbas” que hace cincuenta años firmaron en este lugar alrededor de cuarenta obipos. Se comprometían personalmente a construir “una Iglesia pobre y servidora”. Asi estaban recogiendo el gran deseo de Juan XXIII:  que la Iglesia sea “una Iglesia de los pobres”. En el aula conciliar no prosperó la idea, pero el pacto de las catumbas se convirtió en el legado “secreto” del Vaticano II.

Hoy, en esta eucaristía, ante Dios y reunidos como su pueblo, quisiéramos comprometernos en la construcion de esa Iglesia, que es la unica Iglesia de Jesus. Es la mejor manera, y en definitiva la única manera, de recordar el pacto de las catacumbas como es debido. Y de renovarlo con la urgencia necesaria.

Tras el pacto ha habido epocas de florecimiento eclesial, y es bueno recordarlo para tener aliento en épocas difíciles: si la gracia fue real, es que hoy tambien es posible. Y sigue habiendo un gran pecado, que nos urge a seguir siendo responsbles de erradicarlo y a estar dispuestos a correr riesgos. Pecado es en nuestros dias Lampedusa, los refugiados que buscan sobrevivir ante la eficaz indiferencia de Europa. Y pecado es la pederastia de sacerdotes y el carrerismo de altos eclesiásticos. Todo ello lo recuerda con vigor y rigor  el papa Francisco.

Pero es mas fructífero recordar la gracia. Es mas dificil porque nos exige mucho. Y es mas gozoso, porque, lo que ha ocurrido en estos cincuenta años sigue siendo una buena noticia. Ha ocurrido en mucho lugares, pero me comprenderán si me centro en el continente latinoamericano.

Ha habido obispos padres de la Iglesia, algunos de ellos mártires, Don Helder Camara, Angelelli, don Samuel Ruiz, Leonidas Proaño, Juan Gerardi. Ha habido, menos conocidas, madres de la Iglesia, laicas y religiosas, algunas de ellas mártires. En El Salvador María Julia Hernández, Marianella García Villa, Rufina Amaya, Silvia Arriola. Ha habido comunidades de base, así llamadas porque están a la base de la sociedad de  un mundo pobre, y comunidades indígenas que luchan por sus culturas. Ha habido seminarios y universidades que enseñan y promueven la liberación de los oprimidos. Ha habido teología de la liberación y cercanía de iglesias hermanas. Ha habido muchos mártires, mucho amor y mucha entrega. Y la Iglesia se ha parecido un poco más a Jesús.

Al firmar el pacto de las catacumbas los obispos tuvieron sencillez, lucidez y decisión. Qusiera decir ahora lo que, en lo personal, mas me ha impactado de lo que ayudaron a generar una corriente episcopal.

1. El nosotros del pacto fue recogido en Medellín.

En el pacto de las catacumbas los obispos hablaron muy personalmente. No hablaron para enseñar a los fieles, sino para hablar unos a otros. Llegaron a formar un “nosotros” existencial. Y generaron una importante corriente eclesial.

Tres años despues en Medellin los obispos dijeron. “Un sordo clamor brota de millones de hombres, pidiendo a sus pastores –pidiéndonos- una liberación que no les llega de ninguna parte (n. 2). Y añaden lo que no se suele decir: “Llega también hasta nosotros las quejas de que la Jerarquía, el clero, los religiosos, son ricos y aliados de los ricos” (n. 2). Aclaran que a veces se confunde la apariencia con la realidad, pero reconocen que hay cosas que han contribuido a crear la imagen de una Iglesia institucional rica: los grandes edificios, las casas de párrocos y religiosos, cuando son superiores a las del barrio en que viven; los vehículos propios, a veces lujosos; la manera de vestir heredada de otras épocas…

Esclarecidas las exageraciones, y hablando en primera persona los obispos reconocen lo que de verdad hay en las quejas. “En el contexto de pobreza y aun miseria en que vive la gran mayoría del pueblo latinoamericano, los obispos, sacerdotes y religiosos tenemos lo necesario para la vida y una cierta seguridad, mientras los pobres carecen de lo indispensable y se debaten entre la angustia y la incertidumbre” (n. 3).

Reconocen el distanciamiento y desinterés que los pobres resienten. “No faltan casos en que los pobres sienten que sus obispos, o sus párrocos y religiosos, no se identifican realmente con ellos, con sus problemas y angustias, que no siempre apoyan a los que trabajan con ellos o abogan por su suerte” (n.  3). Resuena el papa Francisco.

Estas palabras pensadas y detalladas muestran que los obispos tomaron en serio existencialmente, como personas  y como grupo, el clamor de los pobres.

Y tambien lo presupone las palabras iniciales de Medellin. “Existen muchos estudios sobre la situación del hombre latinoamericano. En todos ellos se describe la miseria que margina a grandes grupos humanos. Esa miseria, como hecho colectivo, es una injusticia que clama al cielo” (n.1).

El texto es de suma importancia. Al ponerlo al comienzo de todo el documento los obispos confiesan lo que está en su mente y en su corazón. Y llama poderosamente la atención que, siendo un texto escrito por obispos, creyentes en Dios, amantes de Jesucristo y servidores en la Iglesia, sus primeras palabras no sean palabras religiosas, ni bíblicas, ni dogmáticas. Son palabras sobre la realidad de este mundo; más en directo, sobre su pecado. Mencionan a quienes lo sufren, y, por implicación, a quienes lo cometen. El pecado mayor es la“injusticia”. Las palabras “clama al cielo” pueden ser el equivalente al término español “desorbitante”, pero también se pueden entender como en Éxodo 3, 9: “El clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí”, dice Jahvé.

2. Mons. Romero fue fiel a  los pobres hasta el martirio

El cambio de Monseñor se debió sustancialmente al asesinato de Rutilio Gande  el 12 de marzo de 1977 en Aguilares. Es bien conocido. Ahora quiero recordar su total cercanía a pobres, empobrecidos y víctimas.

El 19 de junio de 1977 Monseñor  volvió a Aguilares, cuando el ejército salió del pueblo tras un mes de haberlo ocupado y haber asesinado alrededor de cien campesinos. Recuerdo perfectamente como comenzó su homilía: “A mí me toca ir recogiendo cadáveres”. Fue duro con los criminales y les recordó las palabras de la Escritura:  ”Quien a hierro mata, a hierro muere”. En el ofertorio presentó a Dios a las cuatro religiosas que se había ofrecido a sustituir a los sacerdotes expulsados de Aguilares. Y a los campesinos que, atemorizados, no habían ido al templo, pero que podían escuchar sus palabras a traves de altavoces les dijo: “Ustedes son la imagen del Divino Traspasado… [Este pueblo] es la imagen de todos los pueblos que, como Aguilares, serán atravesados, serán ultrajados”(1) .

Monseñor preparaba sus homilías pensando en el pueblo sufriente. Así lo dijo en su última homilía dominical, la víspera de ser asesinado: “Le pido al Señor durante la semana, mientras voy recogiendo el clamor del pueblo y el dolor de tanto crimen, la ignominia de tanta violencia, que me dé la palabra oportuna para consolar, para denunciar, para llamar al arrepentimiento, y, aunque siga siendo una voz que clama en el desierto, sé que la iglesia está haciendo el esfuerzo por cumplir su misión” (2) .

Y con ese pueblo se comprometió hasta el final. “Quiero asegurarles a ustedes, y les pido oraciones para ser fiel a esta promesa, que no abandonaré a mi pueblo, sino que correré con él todos los riesgos que mi ministerio me exige”(3) .

Monseñor tomó en serio la construcción de una iglesia, la relacionó con el pueblo crucificado. La Iglesia de Jesús es una Iglesia perseguida. En un arrebato evangélico dijo: “Me alegro, hermanos, de que nuestra Iglesia sea perseguida, precisamente por su opción preferencial por los pobres y por tratar de encarnarse en el interés de los pobres”(4) . Y en un arrebato mayor confesó: “Sería triste que, en una patria donde se está asesinando tan horrorosamente, no contáramos entre las víctimas también a los sacerdotes. Son el testimonio de una Iglesia encarnada en los problemas de su pueblo”(5) .

Monseñor fue un hombre feliz. En 1979 le dijo al comienzo de la homilia al director de una delegación de Iglesias hermanas de Estados Unidos: “Quiero que a su regreso exprese simplemente lo que ha visto y oído, y lleve el testimonio de que con este pueblo no cuesta ser buen pastor; es un pueblo que empuja a su servicio… Más que un servicio… significa para mí un deber que me llena de satisfacción”(6) .

En el funeral que celebramos en la UCA su poco despues del asesinato Ellacuria dijo en su homilia: “Con Monseñor Romero Dios pasó por El Salvador”.

 3. Otro 16 de noviembre, en 1989, en El Salvador fueron asesinados seis jesuitas y dos trabajadoras de la UCA.

Despues de Medellín no solo Monseñor Romero fue asesinado. Ya he mencionado al principio los nombres de hombres y mujeres mártires. Tambien hubo niños y ancianos. Permìtaseme recordar ahora a mis compañeros asesinados hace 26 años. Me han hecho pensar sobre lo que es el cristianismo, la Iglesia y la universidad. Por ser jesuitas su recuerdo puede ayudar a los religiosos y religiosas. Y por trabajar en una univesidad puede ayudar a laicos y laicas.

Iluminan el cristianismo porque reprodujeron en forma real, no intencional o devocional, la vida de Jesús. Su mirada se dirigió a los pobres reales, los que no dan la vida por supuesto y viven  y mueren sometidos a la opresión del hambre, la injusticia, el desprecio, y a la represión de torturas, desaparecimientos, asesinatos, muchas veces con gran crueldad. Se movieron a compasión e “hicieron milagros”, poniendo ciencia, talentos, tiempo y descanso, al servicio de la verdad y de la justicia. Y “expulsaron demonios”. Ciertamente lucharon contra los demonios de fuera, los opresores, oligarcas, gobiernos, fuerzas armadas, y de esos defendieron a los pobres. No les faltaron modelos, Rutilio Grande y Monseñor Romero. Y fueron fieles hasta el final, en medio de bombas y amenazas, con misericordia consecuente. Murieron como Jesús, y han engrosado una nube de testigos, cristianos, sacerdotes, religiosos, también agnósticos, que han dado su vida por la justicia. Estos son los “mártires jesuánicos”, referente esencial para los cristianos y para cualquiera que quiera vivir humana y decentemente en nuestro mundo.

Fueron fieles a su vocación, y actualizaron a San Ignacio. Su tarea fue bajar de la cruz al pueblo crucificado, la liberación de la opresión, especialmente la producida por causas estructurales, y elegir el camino de la civilización de la pobreza en contra de la civilización de la riqueza, acumuladora y deshumanizante.

En este contexto me parece oportuno recordar un hecho singular: los mártires de la UCA nunca discernieron si era voluntad de Dios quedarse en el país, con riesgos, amenazas y persecuciones, o salir del país. Creo que ni se les ocurrió. Actuaron “sin dubitar ni poder dubitar” (Ejercicios de san Ignacio n. 175). Si nos preguntamos “que movía y atraía la voluntad”, podemos decir que era “Dios nuestro Señor” comunicándose al alma. Pero creo  que conocemos las realidades históricas que no les ataban al pais: “el sufrimiento del pueblo”, ”la vergüenza que daba abandonar al pueblo”, “la fuerza cohesionante de la comunidad”, “el recuerdo enriquecedor de Monseñor Romero, de nueve sacerdotes y cinco religiosas asesinadas”, incluso el “haberse acostumbrado a la persecución”. Pienso que todo ello movía la voluntad e iluminaba las decisiones y el camino a seguir. Dios no actuaba a través de cualquier cosa, sino a traves de las que hemos mencionado.

El Padre Arrupe dijo de ellos que “éstos son los jesuitas que necesita hoy el mundo y la Iglesia. Hombres impulsados por el amor de Cristo, que sirvan a sus hermanos sin distinción de raza o de clase. Hombres que sepan identificarse con los que sufren, vivir con ellos hasta dar la vida en su ayuda. Hombres valientes que sepan defender los derechos humanos, hasta el sacrificio de la vida, si fuera necesario” (19 de marzo, 1977, una semana despues del asesinato de Rutilio Grande).

Con los jesuitas murieron asesinadas dos mujeres: Julia Elba Ramos, 42 años, cocinera de una comunidad de jóvenes jesuitas, pobre, alegre e intuitiva, y trabajadora toda su vida. Y su hija Celina, 15 años, activa, estudiante y catequista; con su novio habían pensado comprometerse en diciembre de 1989. Se quedaron a dormir en la residencia de los jesuitas, pues allí se sentían más seguras. Pero la orden fue “no dejar testigos”. En las fotos se nota el intento de Julia Elba de defender a su hija con su propio cuerpo. Son el símbolo del pueblo crucificado, inocente e indefenso.

Una última reflexión creyente. De los mártires de la UCA, unos fueron más parecidos a Monseñor Romero, los jesuitas. Otros fueron más parecidos al pueblo crucificado, las dos mujeres. Mirándolos a todos ellos y ellas en su conjunto, podemos decir que con ellos y ellas Jesús y su Dios pasaron por este mundo cargando con la cruz. Pero también hay que decir que, contra toda apariencia, en ellos y ellas pasó el Dios de la salvación. Así lo escribió el P. Ellacuría con rigor científico. Por mi parte escrito: “fuera de los pobres -y de las víctimas- no hay salvación”.

 4. Los mártires traen salvación

Hemos recordado a mártires. Su vida y su muerte son de gran dureza, y por eso mis palabras pueden sonar fuertes. Pero también es verdad que a ellos se dirigen las bienaventuranzas de Jesús. Y que para nosotros son -pueden ser- una bendición: nos animan a entregarnos a los demás y a tener esperanza, ánimo que no se encuentra, con esa fuerza, en ninguna otra parte, ni en la liturgia ni en la actividad de la academia.

Los seis jesuitas de la UCA cargan con nosotros y nos llevan en su fe, Julia Elba y Celina nos llevan en la suya, pero de manera distinta. Yo al menos, no puedo entrar en su misterio. Pero Dios sí lo conoce y ellas -Dios sabe cómo- nos llevan a Dios.

Y contra toda ciencia y prudencia, los mártires generan esperanza. Miles de campesinos pobres, con familiares muertos, se juntan la víspera del 16 de noviembre en la UCA para celebrar unos con otros, rezar y cantar. Jürgen Moltmann lo teorizo muy bien hace unos años: “no toda vida es ocasión de esperanza, pero sí lo es la vida de Jesús, quien, por amor, tomó sobre sí la cruz”.

Para terminar quiero agradecer al Papa Francisco que  se ha estado moviendo de nuevo en las catacumbas. A su modo, con humor y sencillez, con dureza y con cariño. Quiere reformar la Iglesia. Ayudémosle, no solo aplaudamos.

A Monsenor Luigi Bettazzi un gran abrazo. Y el agradecimiento de los salvadoreños a quienes nos ayudo en los años dificiles.

Y a los mártires, que descansen en paz. Que su paz nos transmita a los vivos la esperanza, y que su recuerdo no nos deje descansar en paz.

Homilia de Jon Sobrino en el marco del encuentro celebrando los 50 años del Pacto de las Catacumbas realizado en Roma noviembre 2015

Hospitalidad: derecho de todos y deber para todos

El problema mundial de los refugiados nos plantea siempre de nuevo el imperativo ético de la hospitalidad a nivel internacional y también a nivel nacional. Hay una migración de pueblos como en tiempos de la decadencia del imperio romano. Millones de personas buscan nuevas patrias para sobrevivir o simplemente para escapar de las guerras y encontrar un mínimo de paz. La hospitalidad es un derecho de todos y un deber para todos. Immanuel Kant (1724-1804) vio claramente la imbricación entre derechos y deberes humanos y la hospitalidad para la construcción de lo que él llama la “paz perpetua” (Zum ewigen Frieden 1795; véase Jacob Ginsburg, La paz perpetua, 2004). Anticipándose a su tiempo, Kant propone una república mundial (Weltrepublik) o el Estado de los pueblos (Völkerstaat) fundada en el derecho de la ciudadanía mundial (Weltbürgerrecht). Esto, dice Kant, es la primera función de la “hospitalidad general” (allgemeine Hospitalität: § 357).

¿Por qué justamente la hospitalidad? El mismo filósofo dice, «porque todos los seres humanos están en el planeta Tierra y todos, sin excepción, tienen el derecho de estar en ella y visitar sus lugares y los pueblos que lo habitan. La Tierra pertenece comunitariamente a todos» (§ 358).

Esta ciudadanía materializada por la hospitalidad general se rige por el derecho, y nunca por la violencia. Kant plantea el desmantelamiento de todas las máquinas bélicas y la abolición de todos los ejércitos, así como lo hace modernamente la Carta de la Tierra. Pues mientras existan tales medios de violencia, continuarán las amenazas de los fuertes sobre los débiles y las tensiones entre los Estados, lo que socava los cimientos de una paz duradera.

El imperio del estado de derecho y la difusión de la hospitalidad generalizada deben crear una cultura de los derechos que penetre en las mentes y los corazones de todos los ciudadanos globalizados, generando la “comunidad de los pueblos” (Gemeinschaft der Völker). Esta comunidad de los pueblos, afirma Kant, puede crecer tanto en su conciencia de que la violación de una ley en un lugar se sienta en todas partes (§ 360), cosa que más tarde repetirá por su cuenta Ernesto Che Guevara. Tanta es la solidaridad y el espíritu de hospitalidad que el sufrimiento de uno es el sufrimiento de todos y el avance de uno es el avance de todos. Parece el Papa Francisco hablando de los seres humanos como seres de relación que participan de los dolores de los demás.

Si queremos una paz duradera y no sólo una tregua o una pacificación momentánea, debemos vivir la hospitalidad universal y respetar los derechos universales.

La paz, según Kant, resulta de la vigencia de la ley, de la cooperación legalmente ordenada y de institucionalizar la cooperación entre todos los Estados y pueblos. Los derechos son para él “la niña de los ojos de Dios” o “lo más sagrado que Dios ha puesto en la Tierra”. El respeto de los derechos da lugar a una comunidad de paz que pone fin definitivamente “al beligerar infame”.

En la actualidad ha sido J. Derrida quien ha retomado el tema de la hospitalidad (De l’hospitalité, París 1977) dándole carácter incondicional para todos.

Pero aun así fue Kant quien le dio una mejor fundamentación. Su base es la buena voluntad que, para él, es la única virtud que no tiene defectos. En su obraFundamentación para una metafísica de las costumbres (1785) hace una declaración de gran importancia: «No se puede pensar en algo, en cualquier parte del mundo e incluso fuera de él, que se pueda considerar sin reservas tan bueno como la buena voluntad (der gute Wille)». Traduciendo su lenguaje difícil: la buena voluntad es el único bien que sólo es bueno y que no se ajusta a ninguna restricción. La buena voluntad o es buena o no es buena voluntad. Si lleva sospechas, no es buena. Supone la plena apertura al otro y la confianza incondicional. Esto es factible para los seres humanos. Si no nos revestimos de esta buena voluntad, no vamos a encontrar una salida para la desesperante crisis social que desgarra las sociedades periféricas y los millones de refugiados que se dirigen hacia Europa.

La buena voluntad es la última tabla de la salvación que nos queda. La situación del mundo es un desastre. Vivimos en un permanente estado de sitio o de guerra civil global. No hay nadie, ni las dos santidades, el Papa Francisco y el Dalai Lama, ni las élites intelectuales y morales, ni la tecnociencia que proporcione una clave de ruta global. En realidad, dependemos únicamente de nuestra buena voluntad. Vale la pena recordar lo que Dostoievski escribió en su cuento fantásticoEl sueño de un hombre ridículo 1877: «Si todos realmente quisiesen, todo cambiaría en la Tierra en solo un momento».

Brasil reproduce en miniatura el drama del mundo. La llaga social producida en quinientos años de abandono de las cosas del pueblo significa una sangría desatada. Gran parte de nuestras élites nunca pensó una solución para Brasil como un todo, sino sólo para sí. Ellas están más comprometidas en la defensa de sus privilegios que en garantizar derechos para todos. Mediante mil maniobras políticas, incluso con amenazas de empeachment, consiguen manipular a los gobiernos elegidos democráticamente para que asuman la agenda que les interesa y evitar o retrasar los cambios sociales necesarios. A diferencia de la mayoría del pueblo brasileño, que mostró enorme buena voluntad, gran parte de la élite se niega a pagar la hipoteca de buena voluntad que debe al país.

Si la buena voluntad es tan decisiva, es urgente suscitarla en todos. Todos tienen el deber de hospedar y el derecho a ser hospedados porque vivimos en la misma Casa Común.