Unincreíble revelación, vivida por pocos y rechazada por muchos (I)

Leonardo Boff*

En las religiones, los seres humanos buscan a Dios. En la Tradición de Jesús es Dios quien busca a los seres humanos. En las primeras lo hacen mediante la oración oral, la meditación silenciosa, la observancia de los preceptos religiosos y éticos, la participación en las fiestas y los ritos y la memoria de las tradiciones. Cuanto más recta y fiel sea una persona, más meritoriamente llega a Dios.

En la Tradición de Jesús ocurre lo contrario: Es Dios quien busca al ser humano, especialmente a aquel que se siente perdido, que no lleva una vida virtuosa y que juzga haber sido abandonado por Dios. Lógicamente en esta Tradición también se reza y se conservan las tradiciones religiosas, se vive éticamente y se participa en los cultos y las fiestas. Reuniendo todo: se observa la Ley. Pero la novedad no reside en esto, ni es por estos medios por los que acogemos la singularidad traída por Jesús.

La experiencia originaria de Jesús: la proximidad de Dios

En un pequeño pueblo, Nazaret, tan insignificante que nunca aparece en la Escrituras del Antiguo Testamento, vive un hombre desconocido cuyo nombre nunca figuró en la crónica profana de la época, ya fuera en Jerusalén o en Roma. Pertenece al grupo de los llamados “los pobres de Yavé”, que son los humildes e invisibles, pero cuya característica consiste en vivir una profunda fe en el Dios de los padres, Abraham, Isaac y Jacob, y una inquebrantable confianza en que Dios va a realizar lo que los profetas habían anunciado: la justicia para los pobres, la protección de las viudas y el ensalzamiento de los humillados y ofendidos. Ese hombre es Jesús de Nazaret.

De profesión es un artesano-carpintero como su padre José. Hasta la edad adulta ha vivido en su familia la espiritualidad de los pobres de Yavé. En su pueblo era conocido como “el hijo de José, de quien conocemos el padre y la madre” (Jn 6,42) o simplemente como “el carpintero, hijo de María” (Mt 5,3) o “el hijo de José”(Lc 4,22).

Pero él mostraba una singularidad que dejaba perplejos a sus padres. No llamaba a Dios como era lacostumbre, sino de una forma muy propia: Abba (diminutivo infantil de “papá querido”. Esto quedóclaro cuando a los 12 años participó, con sus padres, en la romería anual a Jerusalén y se perdió porallí. Una vez encontrado, les dijo a sus padres que estaban llenos de angustia: “¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?” (Lc 2,50). Perplejos, sus padres no entendieron este lenguajeinaudito (Lc 2,5). Así y todo, María guardaba estas cosas en su corazón (Lc 2,51). Y todo terminó allí. No se sabe nada de su vida oculta, profesional y familiar. Solo el evangelista Lucas observa tardíamente hacia los años 80 dC que “Jesús crecía en edad, en sabiduría y en gracia delante de Diosy de los hombres” (Lc 2,52).

Sin contar los evangelios de la infancia de Mateo y de Lucas, cargados de significado teológico posterior, todos los evangelistas comienzan sus narrativas con el bautismo de Jesús por Juan Bautista. Fue entonces, testimonian los relatos, cuando ocurrió una gran transformación en la vida del desconocido Nazareno. Cuando oyó hablar de Juan Bautista, venido del desierto, que bautizaba en el río Jordán, no por curiosidad sino por su espíritu profundamente piadoso, se unió a la multitud y fue también a ver a Juan y conocer qué estaba pasando allí. Venían multitudes de toda Palestina, pues el Bautista predicaba la inminente llegada del Reino (el nuevo orden querido por Dios) y pedía penitencia a la gente en vista de esta irrupción. Es probable que Jesús conversara con él y con sus discípulos.

Pero llegó el momento en que junto con la multitud, y no él solo como muestran las pinturas, Jesús entró en el agua. A una señal del Bautista, él se sumergió en el agua y así se dejó bautizar, como hacían todos.

Pero he aquí que en él sucedió algo especialísimo. Después de ser bautizado, mientras rezaba, dice el texto de Lucas (3,21), sintió una tremenda conmoción interior. Fue invadido por una onda de ternura tan avasalladora que conmovió todo su interior: “Tu eres mi hijo amado, en ti me complazco” (Mc 1,9-11). Lucas es más explícito y dice que Jesús oyó: “Tu eres mi Hijo amado, y hoy te engendré” (Lc 3,21-22).

El lenguaje bíblico expresa la experiencia interior usando expresiones pictóricas y simbólicas: el cielo se abrió y se vio al Espíritu descender sobre él en forma corpórea de paloma.

Se trata de una escenificación plástica para expresar una radical y originalísima experiencia espiritual vivida por Jesús, imposible de ser expresada con palabras. A partir de ahí ocurrió una verdadera revolución en su vida: se siente hijo amado de Dios-Pa querido. Es invadido por una pasión de amor divino que trastocó su vida. Experimentó una absoluta y directa proximidad de Dios.Ya no es él quien busca a Dios. Dios lo buscó y asumió como su hijo querido.

La increíble revolución: la proximidad amorosa de Dios-Abba

Como en todas las cosas, todo tiene un proceso. Con Jesús no fue diferente. Fue dándose cuentalentamente de la cercanía de Dios, de acuerdo a su edad, hasta irrumpir en plena conciencia albautizarse en el río Jordán a la edad de 30 años. Una cosa es ser objetivamente el Hijo bienamado de Dios y otro es darse cuenta subjetivamente de este hecho. En el bautismo en el río Jordánsucedió ese salto de conciencia con ocasión de esa visitación concretísima de Dios-Abba.

Aquí se encuentra la gran singularidad relatada por los evangelistas: dar testimonio de la proximidad de Dios, del Dios que busca intimidad con el ser humano, con Jesús de Nazaret. Esa proximidad escon todos los seres humanos, independientemente de su condición moral y de su situación de vida. Se trata del desbordamiento gratuito del amor de Dios hacia sus hijos e hijas.

Con esto se inaugura un nuevo camino, distinto del de la observancia de la Ley y de las distinciones que se hacen entre buenos y malos, justos e injustos. Estas cosas tienen su razón de ser en la convivencia humana. Pero no es así como Dios ve y juzga a los seres humanos. Su mirar y su lógica es totalmente otra, como se reveló en Jesús, miembro del grupo de los pobres de Yavé. En este irrumpe un amor divino ilimitado, empezando por aquel del que nunca hablan, que nunca fue a ninguna escuela de teología, como mucho a la escuelita bíblica de la sinagoga. El Nazareno vino de este medio. No pertenece al mundo de los letrados, de los juristas, de la casta sacerdotal o de algún status social. Es un anónimo, más acostumbrado al trabajo de las manos que al uso de la palabra.

De repente todo cambió: inundado de la proximidad amorosa de Dios se puso a predicar con tanto entusiasmo y sabiduría que los oyentes comentaban: “¿De dónde le viene tal sabiduría? ¿No es el hijo del carpintero?” (Mc 6,23, Mt 13, 54-55) Sus privilegiados son los pobres, siempre cobardemente despreciados; come con los pecadores, se aproxima a los cobradores de impuestos, odiados por el pueblo pues son aliados de las fuerzas de ocupación romana (Mc 2,216). Le llaman hasta comilón y bebedor porque acepta la invitación a comer en casa de pecadores (Mt 11,19). Rompe los tabús religiosos de la época al conversar con una mujer samaritana, al defender a otra mujer sorprendida en adulterio, al dejar que sus pies fueran ungidos con un perfume especial, besados y enjuagados con los cabellos y las lágrimas de María Magdalena, que tenía mala fama.

Andando con gente de mala fama Jesús les muestra la cercanía de Dios

¿Por qué hace eso? Porque quiere llevar a todos, especialmente a estos socialmente descalificados,los leprosos, los paralíticos, los ciegos, pero también los pecadores públicos, los desesperados, lanovedad de que Dios está próximo a todos ellos. Jesús, desbordando de amor de Dios-Abba, vahacia sus hermanos y hermanas y les anuncia esa novedad de la cercanía incondicional de Dios que se hace para todos el “pa amoroso”. Lo decisivo no es la Ley y las tradiciones cuidadosamente observadas sino aceptar aquello que Dios-Abba dijo a Jesús y que ahora lo repite para ellos, poco importa lo que hacen en la vida ni como es su condición religiosa y moral. Solo les dice: “vosotrossois mis hijas e hijos, en vosotros encuentro mi regocijo”. Esto suena primeramente como sorpresa y después como una inaudita alegría y liberación. Dicen: es la buena noticia, es el evangelio. Esta sorprendente propuesta requería y requiere una respuesta. Exige cambiar de mente y de corazón.¿Lo hemos hecho? Esta es la cuestión. (sigue)

*Leonardo Boff es teólogo y ha escrito Jesucristo el Liberador, Vozes 1972-2012; Pasión de Cristo-pasión delmundo, Vozes 2012Nuestra resurrección en la muerteVozes 2010publicados todos en español por la editorial Sal Terrae.Traducción de Mª José Gavito Milano

Uma espantosa revelação, vivida por poucos  e recusada por muitos (I)

                                            Leonardo Boff

Nas religiões, os seres humanos buscam a Deus.Na Tradição de Jesus é Deus que busca os seres humanos. Na primeira, o fazem pela oração oral, pela meditação silenciosa, pela observância dos preceitos religiosos e éticos, pela participação das festas e dos ritos e pela memória das tradições. Quanto mais reta e fiel for a pessoa, mais meritoriamente chega a Deus.

Na Tradição de Jesus ocorre o contrário: É Deus que busca o ser humano, especialmente aquele que se sente perdido, que não leva uma vida   virtuosa e que julga ter sido abandonado por Deus. Logicamente, nesta Tradição também se reza e se conservam as tradições religiosas, se vive eticamente e se frequentam os cultos e as festas. Englobando tudo: observa-se a Lei. Mas não é aqui que reside a novidade.E não é por esses meios que acolhemos a singularidade trazida por Jesus.

A  experiência originária de Jesus: a proximidade de Deus

Num obscuro vilarejo,Nazaré, tão insignificante que nunca ocorre nas Escrituras do Antigo  Testamento, vive um homem desconhecido cujo nome nunca constou na crônica profana da época, seja de Jerusalém, seja de Roma. Ele pertence ao grupo dos chamados “os pobres de Javè” que são os humildes e invisíveis mas cuja característica consiste em viver uma profunda fé no Deus dos pais, Abraão,Isaac e Jacó  e uma inabalável confiança em Deus de que vai realizar o que os profetas anunciaram:a justiça para os pobres, a proteção das viúvas e a elevação dos humilhados e ofendidos. Esse homm é Jesus de Nazaré.

De profissão é um artesão-carpinteiro como seu pai José. Até a idade adulta viveu na família a espiritualidade dos pobres de Javé.Era conhecido no vilarejo como “o filho de José, de quem conhecemos o pai e a mãe”(Jo 6,42) ou simplesmente “o carpinteiro, filho de Maria” (Mt 5,3) ou “o filho de José”(Lc 4,22).

Mas ele mostrava uma singularidade que deixou perplexos os pais.Não chamava a Deus como se costumava, mas de uma forma bem própria: de Abba o diminutivo infantil de “meu querido paizinho”. Isso ficou claro quando aos 12 anos participou, com os  pais, da romaria anual a Jerusalém e por lá ficou perdido. Encontrado, sob a angústia dos pais,diz:”Não sabíeis que eu devia ficar no casa do meu Pai (Lc 2,50)? Perplexos, seus pais não entenderam esta linguagem inaudita (Lc 2,5). Maria, no entanto, guardava-o em seu coração (Lc 2,51). E tudo morreu ai. Não se sabe nada de sua vida oculta,  profissional e familiar. Apenas o evangelista Lucas observa tardiamente pelos anos 80 dC:”Jesus progredia em idade, em sabedoria e graça diante de Deus e dos homens”(Lc 2,52).

Abstraindo os evangelhos da infância de Mateus e de Lucas, carregados de significação teológica posterior, todos os evangelistas começam suas narrativas pelo batismo de Jesus por João Batista. Foi então, testemunham os relatos, que ocorreu uma  grande transformação na vida do ignoto Nazareno. Quando ele ouviu a fama de João Batista, vindo do deserto, que batizava junto ao rio Jordão, não por curiosidade mas por seu espírito profundamente piedoso, se uniu à multidão e foi também ver João e o que estava acontecendo por lá. Multidões acorriam de toda a Palestina, pois o Batista pregava a iminente vinda do Reino (a nova ordem querida por Deus) e cobrava do  povo penitências em vista desta irrupção. Provavelmente Jesus tenha conversado com ele e com  seus discípulos. 

Mas chegou o momento em que junto com a multidão e não sozinho como mostram as gravuras, Jesus entrou na água. A um sinal do Batista, ele mergulhou na água e assim se deixou batizar, como faziam todos.Mas eis que ocorreu nele algo especialíssimo. Depois de batizado, enquanto rezava, diz o texto de Lucas (3,21), sentiu um tremendo frêmito interior. Foi invadido por uma onda de ternura tão avassaladora que comoveu todo seu interior:”Tu es meu filho amado, em ti pus meu agrado”(Mc 1,10-11). Lucas é mais explícito e diz o que Jesus ouviu:“Tu és meu Filho amado, eu hoje te gerei”(Lc 3,21-22).

A linguagem bíblica expressa a experiência interior usando expressões pictóricas e simbólicas: o céu se abriu e se viu o Espírito descer sobre ele em forma corpórea de pomba.

Trata-se de uma encenação plástica  para expressar uma radical e originalíssima experiência espiritual, vivida por Jesus, impossível de ser expressa por palavras. A partir daí ocorreu uma verdadeira revolução em sua vida: sente-se filho amado pelo Deus-Paizinho querido. É invadido por uma paixão de amor divino que transtornou sua vida. Experimentou uma absoluta e direta proximidade de Deus. Não é mais ele que busca Deus. É Deus que o buscou e o assumiu como seu filho querido.

A espantosa revolução: a proximidade amorosa do Deus-Abba

Como em todas as coisas tudo conhece um processo. Com Jesus não foi diferente.Foi lentamente se dando conta da proximidade de Deus, consoante a idade, até irromper em plena consciência ao se batizar no rio Jordão na idade de 30 anos. Uma coisa é ser objetivamente o Filho bem amado de Deus e outro é subjetivamente dar-se conta desse fato. No batismo no rio Jordão, ocorreu esse salto da consciência por ocasião dessa visitação concretíssima do Deus-Abba.

Aqui se encontra a grande singularidade relatada pelos evangelistas: testemunhar a proximidade de Deus, do Deus que busca intimidade com o ser humano, com  Jesus de Nazaré. Essa proximidade é com todos os seres humanos, independentemente de sua condição moral e situação de vida. Trata-se do transbordamento gratuito do amor de Deus para com todos os seus filhos e filhas.

Com isso se inaugura um novo caminho, diverso daquele da observância da Lei e das distinçõe que se fazem entre bons e maus, justos e injustos. Estas coisas têm lá sua razão de ser na convivência humana. Mas não é por ai que Deus vê e julga os seres humanos. Seu olhar e sua lógica é totalmente outra como se revelou em  Jesus,membro grupo dos pobres de Javé.Nele irrompe um amor  divino ilimitado a começar por  aquele que nunca falam,que não frequentaram algum escola de  teologia, no máximo, a escolinha bíblica junto à sinagoga. O Nazareno veio deste meio. Não pertence ao mundo dos letrados, dos juristas, da casta sacerdotal e de algum status social. É um anônimo,mais afeito ao trabalho das mãos do que ao uso da paalavra.

De repente tudo mundou: inundado pela proximidade amorosa de Deus põe-se a pregar com tal entusiasmo e sabedoria a ponto de os ouvintes comentarem: “Donde lhe vem tal sabedoria? Não é ele o filho do carpinteiro (Mc 6,23,Mt 13, 54-55)? Seus privilegiados são os pobres, sempre covardemente desprezados, come com os pecadores, aproxima-se dos cobradores de impostos,odiados pelo povo pois são aliados das forças de ocupação romana(Mc 2,216). Chamam-no até de comilão e beberão porque aceita o convite de comer na casa de pecadores (Mt 11,19). Rompe os tabus religiosos da época ao conversar com um mulher samaritana, ao defender outra mulher pega em adultério e deixar que seus pés sejam ungidos com raro perfume, beijados e com os cabelos  enxugando as lágrimas de Maria Madalena,tida de má fama.

Frequentando gente de má fama Jesus lhes mostra a proximidade de Deus

Por que faz isso? Porque quer levar a todos, especdialmente a estes socialmente desqualificados, os hanseniano, os paralíticos, os cegos mas também  os pecadores públicos, os desesperados, a novidade de que Deus se aproximou de todos eles. Jesus, transbordando de amor do Deus-Abba vai a seus irmãos e irmãs e lhes anuncia essa novidade da proximinada incondicional de Deus que se fez para todos o “paizinho amoroso”. O decisivo não é a Lei e as tradições cuidadosamente observadas mas aceitar aquilo que Deus-Abba  disse a Jesus e que agora o repete para eles, pouco importa o que fazem na vida, como é sua condição religiosa e moral. Apenas lhes diz: “vós sois meus filhos e filhas amados em vós encontro meu regozijo”. Isso soa primeiramente como um espanto e depois como uma inaudita alegria e libertação. Dizem: eis a boa nova,eis o evangelho. Esta surpreendente pro-posta precisava e precisa de uma res-posta.Exige mudar a mente e o coração. E o foi? Eis a questão (segue).

Leonardo Boff é teólogo e escreveu Jesus Cristo Libertador, Vozes,(1972/2012); Paixão de Cristo-paixão do mundo ,Vozses (2012): A nossa ressurreição na morte, Vozes (2010).

Homage to Paulo Freire in his birth centenary: Frei Betto

Frei Betto is one of the best experts on Paulo Freire. Besides being a personal friend, he applied his method in popular education, which he exercises until nowadays. This homage to him on the 100th anniversary of his birth is a mixture of experiences lived with him and a simple and exemplary exposition of his method. I join him in this celebration. I met him when Paul was part of the scientific committee of the group of theologians and philosophers that edited and still edits the International Journal Concilium (in 7 languages). Right at the beginning there was a great dialogue, of which he was a master. He is counted among the founders of Liberation Theology, something he said with honor. Here is Frei Betto’s lucid and experiential text. LBoff

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         I can say, without fear of exaggeration, that Paulo Freire is the root of the history of Brazilian popular power in the 50 years between 1966 and 2016. This power emerged, like a leafy tree, from the Brazilian left active in the second half of the 20th century: groups that fought against the military dictatorship (1964-1985); the Ecclesial Base Communities of the Christian Churches; the comprehensive network of popular and social movements that emerged in the 1970s; combative trade unionism; and, in the 1980s, the founding of the CUT (Central Única dos Trabalhadores); of ANAMPOS (Articulação Nacional dos Movimentos Populares e Sindicais) and, later, of CMP (Central de Movimentos Populares); of PT (Partidos dos Trabalhadores); and of MST (Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra); and of so many other movements, NGOs, and entities.

        If I had to respond to the suggestion, “Name one person who is the cause of all this.” I would say, without any doubt: Paulo Freire. Without Paulo Freire’s methodology of popular education, these movements would not exist, because he taught us something very important: to see history from the oppressed’s point of view and make them protagonists of the changes in society.

The excluded as political subjects

 When I came out of political prison at the end of 1973, I had the impression that all the struggle out here had ended because of the repression of the military dictatorship, even because all of us, imbued with the pretension of being the only ones who understood the struggle capable of recovering democracy, were in jail, dead, or in exile. What was my surprise to find a huge network of popular movements spread all over Brazil.

       When the PT was founded, in 1980, I saw fellow leftists reacting: “Workers? No. It is too pretentious for workers to want to be the vanguard of the proletariat! It is us, theoretical intellectuals, Marxists, who have the capacity to lead the working class. However, in Brazil the oppressed were beginning to become not only historical subjects, but also political leaders, thanks to the

Paulo Freire method.

Once, in Mexico, some leftist comrades asked me:

       – How do we do something here similar to your process there in Brazil? Because you have a leftist sector in the Church, a combative unionism, the PT… How do you obtain this popular political force?

       – Start doing popular education,” I answered, “and in thirty years…

       They interrupted me:

       – Thirty years is a lot! We want a suggestion for three years.

       – For three years I don’t know how to do it,” I observed, “but for thirty years I know the way.

       In summary, the whole process of accumulation of popular political forces, which resulted in the election of Lula as president of Brazil, in 2002, and kept the PT in the federal government for thirteen years, did not fall from the sky. Everything was built with a lot of tenacity from the organization and mobilization of popular bases through the application of the Paulo Freire method.

The Paulo Freire method

         I first met the Paulo Freire method in 1963. I lived in Rio de Janeiro and was a member of the national direction of the Catholic Action. When the first working groups of the Paulo Freire method emerged, I joined a team that, on Saturdays, went up to Petrópolis, 70km away from Rio, to teach literacy to the workers of the National Motor Factory. There I discovered that nobody teaches anybody anything, some help others to learn.

       What did we do with the workers of that truck factory? We photographed the facilities, gathered the workers in a church hall, projected slides and asked them a very simple question:

       – In this picture, what didn’t you guys do?

       – Well, we didn’t do the tree, the woods, the road, the water…

       – That what you didn’t do is nature – we said.

       – And what did human work do? – we asked.

       – Human labor made the brick, the factory, the bridge, the fence…

       – That is culture,” we said. – And how were these things made?

       They debated and answered:

       – They were made as human beings transformed nature into culture.

       Then a picture appeared of the courtyard of the National Motor Factory occupied by many trucks and the workers’ bicycles. We simply asked:

       – In this photo, what have you made?

       – The trucks.

       – And what do you have?

       – The bicycles.

       – Wouldn’t you be wrong?

       – No, we make the trucks…

       – And why don’t you go home by truck? Why do you go by bicycle?

       – Because the truck costs a lot of money, and it doesn’t belong to us.

       – How much does a truck cost?

       – About 40 thousand dollars.

       – How much do you earn per month?

       – Well, we earn an average of $200.

       – How long does each one of you have to work, without eating, without drinking, without paying rent, saving all your salary to one day own the truck you make?

       Then they began to calculate and became aware of the essence of the capital vs. labor relationship, what is surplus value, exploitation, etc.

       The most elementary notions of Marxism, as a critique of capitalism, came through the Paulo Freire method. The difference was that we were not teaching a class, we were not doing what Paulo Freire called “banking education”, that is, putting political notions into the worker’s head. The method was inductive. As Paulo said, we teachers did not teach, but helped the students to learn.

Distinct and complementary cultures

       When I arrived in São Bernardo do Campo (SP) in 1980, there were leftist militants who distributed newspapers among the workers’ families. One day Ms. Marta asked me

       – What is “crasse contradiction”?

       – Doña Marta, forget it.

       – I’m not much of a reader,” she justified, “because my eyesight is poor and my handwriting is small.

       – Forget it,” I said. – The left writes these texts for themselves to read and be happy, thinking that they are making a revolution.

       Paulo Freire taught us not only to speak in popular, plastic, not academically conceptual language, but also to learn from the people. He taught the people to recover their self-esteem.

       When I got out of prison, I lived for five years in a slum in Espírito Santo. There I worked with popular education using the Paulo Freire method. When I returned to São Paulo at the end of the 1970s, Paulo Freire proposed that I write an account of our experience in education and, thanks to the mediation of journalist Ricardo Kotscho, we produced a book called “Essa escola chamada vida” (Ática). It is his account as educator and creator of the method, and of my experience as a basic educator.

       In the book, I tell that in the slum where I lived there was a group of women pregnant with their first child, assisted by doctors from the Municipal Health Secretariat. I asked the doctors why we should work only with women who were pregnant with their first child. 

       – We don’t want women who already have maternal addictions. – they said – We want to teach them everything.

       Well, a few months later, there was a knock at the door of my shack.

       – Betto, we want your help.

       – My help?

       – There is a short circuit between us and the women. They don’t understand what we say. You, who have experience with these people, could advise us.

       I went to see their work. When I entered the slum’s Health Center, I was scared. There were very poor women there, and the center had been decorated with posters of Johnson babies, little blondes with blue eyes, Nestle advertisements, and so on. At this sight, I reacted:

       – It’s all wrong. When the women come here and look at these babies, they realize that this is another world, it has nothing to do with the babies on the hill.

       I watched the work of the doctors. I noticed that they were talking on FM and the women were tuned into AM. The communication really didn’t work. In one session, Dr. Raul explained, in scientific language, the importance of breastfeeding, and therefore of proteins, for the formation of the human brain. When he finished his presentation, the women stared at him as I do when I open a text in Mandarin or Arabic: I don’t understand anything.

       – Do you understand what Dr. Raul said? – I asked.

       – No, I didn’t understand, I only understood that he said that our milk is good for the children’s heads.

       – And why didn’t you understand?

       – Because I am uneducated. I didn’t go to school much, I was born poor in the countryside. I had to work with a hoe and help support the family.

       – And why was Dr. Raul able to explain all this?

       – Because he is a doctor, he is studied. He knows and I don’t know.

       – Dr. Raul, can you cook? – I asked.

       – I don’t even know how to make coffee.

       – Mrs. Maria, can you cook?

       – Yes, I can.

       – Can you make chicken “ao molho pardo” (a dish that, in Espirito Santo, and also in some areas of the Northeast, is called “galinha de cabidela”)?

       – Yes.

       – Please, stand up – I asked – and tell us how to make a frango ao molho pardo.

       Dona Maria gave us a cooking lesson: how to kill the chicken, which side to remove the feathers, how to prepare the meat and make the sauce, etc.

       When she sat down, I said

       – Dr. Raul, do you know how to make a dish like this?

       – No way, I like it, but I don’t know how to cook.

       – Mrs. Maria,” I concluded, “you and Dr. Raul, both lost in a closed forest, hungry, and suddenly a chicken appears. He, with all his culture, would die of hunger, but not you.

       The woman grinned from ear to ear. She discovered, at that moment, a fundamental principle of Paulo Freire: there is no one more cultured than another, there are distinct cultures, socially complementary. If we weigh all my philosophy and theology and the cooking of the cook at the convent where I live, she can do without my knowledge, but I cannot do without her culture. Here is the difference. The culture of a cook is indispensable for all of us

Paulo Freire and Future Challenges

Facing the emergence of so many authoritarian governments and the profusion of antidemocratic, racist, homophobic, sexist, and negationist messages in digital networks, it seems to me of utmost importance to revisit Paulo Freire on this date of the centennial of his birth.

       The ebb of progressive forces in Latin America in recent years, and the emergence of neo-fascist figures like Bolsonaro in Brazil, force us to recognize that for decades we have abandoned the grassroots work of popular organization and mobilization. This void with the populations of the periphery, of the slums, of the poor rural areas, has been occupied by religious fundamentalism, drug trafficking, and militia.

       In his works, Paulo Freire teaches us that there is no mobilization without prior awareness. It is necessary that people have a “clothesline” on which to hang their political concepts and the keys to analyze reality. The “clothesline” is the perception of time as history.

       There are civilizations, tribes, groups, that have no perception of time as history. The ancient Greeks, for example, believed that time is cyclical. Today, cyclical time returns through esotericism, negationism, fatalism, and religious fundamentalism. But it returns, above all, through neoliberalism.

       The essence of neoliberalism is the dehistoricization of time. When Fukuyama declared that “ahistory is over,” he expressed what neoliberalism wants to instill in us: We have reached the fullness of time! The neoliberal capitalist mode of production, based on the supremacy of the market, is final! Few are the chosen, and many are the excluded. And it is no longer enough to want to fight for an alternative society, for “another possible world”!

       In fact, nowadays it is difficult to talk about an alternative society. Socialism, no way! A shame has been created, an intellectual and emotional block. “The alternatives that are put forward are, in general, intrasystemic.

       The notion that time is history comes from the Persians, passed on to the Hebrews and accentuated by the Jewish tradition. Three great paradigms of our culture are of Jewish origin – Jesus, Marx and Freud – and, therefore, worked with the category of time as history.

       One cannot study Marxism without delving into the previous modes of production, to understand how the capitalist mode of production was arrived at. And then to understand how its contradictions could lead to socialist and communist modes of production. Marxist analysis presupposes, therefore, the rescue of time as history.

       If someone is undergoing analysis or therapy, the psychoanalyst soon asks the patient about his past, his childhood, his upbringing. If the patient can talk about his intrauterine life, so much the better. Freud’s whole psychology is a rescue of our temporality as individuals.

       Jesus’ perspective was historical. The God of Jesus presents himself with curriculum vitae: he is not just any god – he is the God of Abraham, Isaac and Jacob – that is, a God who makes history. The main category of Jesus’ preaching is historical: the Kingdom of God. Although placed up there by ecclesiastical discourse, theologically it is not located up there. The Kingdom is something up ahead, it is the culmination of the historical process..

.        It is curious that in the Bible history, as a factor that identifies time, is so strong that in the Genesis account the Creation of the world is already marked by this historicity of time before the appearance of human beings.

       For many, history is what men and women do. So, there would be no history before the appearance of men and women, so much so that they speak of prehistory. For the Bible, there is already history before the appearance of the human being. So much so that the Greeks considered the god of the Hebrews to be a very incompetent entity. A true god creates like Nescafé: instant, and not in time, as the biblical account shows. Now, in the Creation story, in seven days, there is already historicity. And Paulo Freire, a man of Christian background and a militant supporter of the foundations of Marxism, knew how to perceive the importance of reading the world as a condition for reading the text.

       Neoliberalism does not suit this perspective. Therefore, one cannot do popular education without having a “clothesline” to hang the clothes… This “clothesline” – time as history – is fundamental to visualize the social and political process. This also happens in the micro dimension of our lives. Why, today, do many people find it difficult to have life projects? Why do young people reach the age of 20 without the slightest idea of what they want to be or do with their lives? For many of them, everything is here and now.

       Therefore, if we want to rescue Paulo Freire’s legacy, the way is to return to the grassroots work with the popular classes, adopting his method in a historical perspective, open to libertarian utopias and democratic horizons. Outside the people there is no salvation. And if we believe that democracy must be, in fact, the government of the people for the people and with the people, there is no alternative but to adopt the Paulo Freirean educational process that places the oppressed as political and historical protagonists.

       When Paulo Freire returned from 15 years of exile, in August 1979, we met in São Paulo. We were neighbors and I often visited him. We had very close personal relationships.

My personal testimony  

So I end this tribute with this text that I wrote on May 2, 1997, the date of Paulo Freire’s transvivencation:

       “Ivo saw the grape,” the literacy manuals taught. But Professor Paulo Freire, with his method of teaching literacy by raising awareness, made adults and children, in Brazil and Guinea-Bissau, in India, in Nicaragua, and in so many other places, discover that Ivo did not only see with his eyes. He also saw with his mind and asked himself if grapes are nature or culture.

       Ivo saw that fruit is not the result of human work. It is Creation, it is nature. Paulo Freire taught Ivo that sowing grapes is human action in and on nature. And the hand, a multi-tool, awakens the potentialities of the fruit. Just as the human being himself was sowed by nature in years and years of evolution of the Universe.

       To pick the grapes, crush them, and turn them into wine is culture, Paulo Freire pointed out. Work humanizes nature and, by doing it, men and women humanize themselves. Work establishes the knot of relationships, social life. Thanks to the professor, who started his revolutionary pedagogy with Sesi workers in Pernambuco, Ivo also saw that grapes are harvested by labourers, who earn little, and commercialized by middlemen, who earn much more.

       Ivo learned from Paulo that, even without knowing how to read, he is not an ignorant person. Before learning how to read, Ivo knew how to build a house, brick by brick. The doctor, the lawyer or the dentist, with all his study, is not able to build like Ivo. Paulo Freire taught Ivo that there is no one more cultured than another, there are parallel, distinct cultures that complement each other in social life.

       Ivo saw the grape and Paulo Freire showed him the bunches, the vine, the whole plantation. He taught Ivo that the reading of a text is better understood the more the text is inserted in the context of the author and the reader. It is from this dialogical relationship between text and context that Ivo draws the pretext for action. At the beginning and end of learning, it is Ivo’s praxis that matters. Praxis-theory-practice, in an inductive process that makes the learner a historical subject.

       Ivo saw the grape and did not see the bird that, from above, sees the vine and does not see the grape. What Ivo sees is different from what the bird sees. Thus, Paulo Freire taught Ivo a fundamental principle of epistemology: the head thinks where the feet step. The unequal world can be read from the oppressor’s perspective or from the oppressed’s perspective. The result is a reading as different from one another as between Ptolemy’s vision, when observing the solar system with his feet on the Earth, and Copernicus’ vision, when imagining himself with his feet on the Sun.

       It is curious that in the Bible history, as a factor that identifies time, is so strong that in the Genesis account the Creation of the world is already marked by this historicity of time before the appearance of human beings.

       For many, history is what men and women do. So, there would be no history before the appearance of men and women, so much so that they speak of prehistory. For the Bible, there is already history before the appearance of the human being. So much so that the Greeks considered the god of the Hebrews to be a very incompetent entity. A true god creates like Nescafé: instant, and not in time, as the biblical account shows. Now, in the Creation story, in seven days, there is already historicity. And Paulo Freire, a man of Christian background and a militant supporter of the foundations of Marxism, knew how to perceive the importance of reading the world as a condition for reading the text.

       Neoliberalism does not suit this perspective. Therefore, one cannot do popular education without having a “clothesline” to hang the clothes… This “clothesline” – time as history – is fundamental to visualize the social and political process. This also happens in the micro dimension of our lives. Why, today, do many people find it difficult to have life projects? Why do young people reach the age of 20 without the slightest idea of what they want to be or do with their lives? For many of them, everything is here and now.

       Therefore, if we want to rescue Paulo Freire’s legacy, the way is to return to the grassroots work with the popular classes, adopting his method in a historical perspective, open to libertarian utopias and democratic horizons. Outside the people there is no salvation. And if we believe that democracy must be, in fact, the government of the people for the people and with the people, there is no alternative but to adopt the Paulo Freirean educational process that places the oppressed as political and historical protagonists.

       When Paulo Freire returned from 15 years of exile, in August 1979, we met in São Paulo. We were neighbors and I often visited him. We had very close personal relationships.

       So I end this tribute with this text that I wrote on May 2, 1997, the date of Paulo Freire’s transvivencation:

       “Ivo saw the grape,” the literacy manuals taught. But Professor Paulo Freire, with his method of teaching literacy by raising awareness, made adults and children, in Brazil and Guinea-Bissau, in India, in Nicaragua, and in so many other places, discover that Ivo did not only see with his eyes. He also saw with his mind and asked himself if grapes are nature or culture.

       Ivo saw that fruit is not the result of human work. It is Creation, it is nature. Paulo Freire taught Ivo that sowing grapes is human action in and on nature. And the hand, a multi-tool, awakens the potentialities of the fruit. Just as the human being himself was sowed by nature in years and years of evolution of the Universe.

       To pick the grapes, crush them, and turn them into wine is culture, Paulo Freire pointed out. Work humanizes nature and, by doing it, men and women humanize themselves. Work establishes the knot of relationships, social life. Thanks to the professor, who started his revolutionary pedagogy with Sesi workers in Pernambuco, Ivo also saw that grapes are harvested by labourers, who earn little, and commercialized by middlemen, who earn much more.

       Ivo learned from Paulo that, even without knowing how to read, he is not an ignorant person. Before learning how to read, Ivo knew how to build a house, brick by brick. The doctor, the lawyer or the dentist, with all his study, is not able to build like Ivo. Paulo Freire taught Ivo that there is no one more cultured than another, there are parallel, distinct cultures that complement each other in social life.

       Ivo saw the grape and Paulo Freire showed him the bunches, the vine, the whole plantation. He taught Ivo that the reading of a text is better understood the more the text is inserted in the context of the author and the reader. It is from this dialogical relationship between text and context that Ivo draws the pretext for action. At the beginning and end of learning, it is Ivo’s praxis that matters. Praxis-theory-practice, in an inductive process that makes the learner a historical subject.

       Ivo saw the grape and did not see the bird that, from above, sees the vine and does not see the grape. What Ivo sees is different from what the bird sees. Thus, Paulo Freire taught Ivo a fundamental principle of epistemology: the head thinks where the feet step. The unequal world can be read from the oppressor’s perspective or from the oppressed’s perspective. The result is a reading as different from one another as between Ptolemy’s vision, when observing the solar system with his feet on the Earth, and Copernicus’ vision, when imagining himself with his feet on the Sun.

       Now Ivo sees the grape, the grapevine and all the social relationships that make the fruit a feast in the cup of wine, but he no longer sees Paulo Freire, who plunged into Love on the morning of May 2, 1997. He leaves us a priceless work and an admirable testimony of competence and coherence.

       Paulo should have been in Cuba to receive an honorary doctorate from the University of Havana. Sensing the pain in his heart that he loved so much, he asked me to represent him. I was scheduled to fly to Palestine, but was unable to attend. However, before leaving, I went to pray with Nita, his wife, and their children, around his peaceful countenance: Paulo saw God.

Frei Betto is a writer, author of “Por uma educação crítica e participativa” (Rocco) and “Essa escola chamado vida” (Ática), in partnership with Paulo Freire and Ricardo Kotscho. Virtual bookstore: http://www.freibetto.org

Homenaje a Paulo Freire en el centenario de su nacimiento: frei Betto

Frei Betto es uno de los mejores conocedores de Paulo Freire. Además de amigo personal, aplicó su método en la educación popular que ejerce hasta el día de hoy. Este homenaje que le hace en el centenario de su nacimiento es una mezcla de experiencias vividas con él y exposición simple y ejemplar de su método. Me uno a él en esta celebración. Traté con él cuando Paulo pertenecía al comité científico del grupo de teólogos y filósofos, de los cuales formaba parte, que editaban y editan todavía la Revista Internacional Concilium (en 7 lenguas). Desde el principio surgió un gran diálogo, del cual él era maestro. Se cuenta entre los fundadores de la Teología de la Liberacióncosa que él decía muy honrado. Sigue el texto lúcido y vivencial de Frei Betto. LBoff

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Puedo afirmar, sin miedo a exagerar, que Paulo Freire está en la raíz de la historia del poder popular brasilero a lo largo de 50 años, entre 1966 y 2016. Ese poder surgió como un árbol frondoso de la izquierda brasilera actuante en la segunda mitad del siglo XX: grupos que lucharon contra la dictadura militar (1964-1985); las comunidades Eclesiales de Base de las Iglesias cristianas; la amplia red de movimientos populares y sociales que despuntaron en los años 70; el sindicalismo combativo; y, en la década de 1980, la fundación de la CUT (Central Única de los Trabajadores); de la ANAMPOS (Articulación Nacional de los Movimientos Populares y Sindicales) y enseguida de la CMP (Central de Movimientos Populares); del PT (Partidos de los Trabajadores); y del MST (Movimento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra); y de tantos otros movimientos, ONGs y entidades. 

Si tuviese que responder a la sugerencia: “Indique una persona causante de todo eso”, diría sin ninguna duda: Paulo Freire. Sin la metodología de educación popular de Paulo Freire, no habría esos movimientos, porque él nos enseñó algo muy importante: a ver la historia desde la óptica de los oprimidos y hacerlos protagonistas de los cambios en la sociedad. 

Los excluidos como sujetos políticos

Al salir de la prisión política, a finales de 1973, tuve la impresión de que toda lucha aquí fuera había acabado por la fuerza de la represión de la dictadura militar, y porque todos nosotros, imbuidos de la pretensión de ser los únicos entendidos en la lucha capaz de rescatar la democracia, estábamos en la cárcel, muertos o en el exilio. Cual no fue mi sorpresa al encontrar una inmensa red de movimientos populares diseminados por todo Brasil.

Cuando fue fundado el PT, en 1980, vi a compañeros de izquierda reaccionar: “¿Obreros? No. Es mucha pretensión los obreros queriendo ser la vanguardia del proletariado. Somos nosotros, intelectuales teóricos, marxistas, quienes tenemos capacidad para dirigir a la clase trabajadora”. No obstante, en Brasil los oprimidos empezaban a volverse no sólo sujetos históricos, sino también líderes políticos, gracias al método Paulo Freire.

Una vez en México compañeros de izquierda me preguntaron:

— ¿Cómo hacer aquí algo parecido al proceso de ustedes en Brasil? Porque ustedes tienen un sector de izquierda en la Iglesia, un sindicalismo combativo, el PT… ¿Cómo se obtiene esa fuerza política popular?

— Empiecen haciendo educación popular –respondí– y de aquí a treinta años…

Ellos me interrumpieron:

— ¡Treinta años es demasiado! Queremos una sugerencia para tres años.

— Para tres años no sé cómo hacer –observé–, pero para treinta años conozco el camino.

En resumen, todo el proceso de acumulación de fuerzas políticas populares que resultó en la elección de Lula como presidente de Brasil, en 2002, y mantuvo al PT en el gobierno federal durante trece años, no cayó del cielo. Todo fue construído con mucha tenacidad a partir de la organización y movilización de las bases populares aplicando el método Paulo Freire.

El método Paulo Freire

Conocí el método Paulo Freire en 1963. Yo vivía en Río de Janeiro, integraba la dirección nacional de la Acción Católica. Al surgir los primeros grupos de trabajo del método Paulo Freire, me comprometí en un equipo que los sábados subía a Petrópolis, distante 70 km de Río, para alfabetizar a obreros de la Fábrica Nacional de Motores. Allí descubrí que nadie enseña nada a nadie, unos ayudan a otros a aprender.

¿Qué hicimos con los trabajadores de aquella fábrica de camiones? Fotografiamos las instalaciones, reunimos a los obreros en el salón de una iglesia, proyectamos diapositivas e hicimos una pregunta totalmente simple:

— En esta foto ¿qué es lo que ustedes no hicieron?

— Bueno, no hicimos el árbol, la planta, el camino, el agua…

— Eso que ustedes no hicieron es naturaleza –dijimos.

— ¿Que es lo que hizo el trabajo humano? –indagamos.

— El trabajo humano hizo el ladrillo, la fábrica, el puente, la cerca…

— Eso es cultura –dijimos. — ¿Y cómo fueron hechas esas cosas?

Ellos discutían y respondían:

— Fueron hechas en la medida en que los seres humanos transformaron la naturaleza en cultura.

Enseguida aparecía la foto del patio de la Fábrica Nacional de Motores ocupado por muchos camiones y las bicicletas de los trabajadores. Simplemente preguntábamos:

— En esta foto, ¿qué hicieron ustedes?

— Los camiones.

— ¿Y qué tienen ustedes? 

— Las bicicletas.

— ¿Ustedes no estarán equivocados?

— No, nosotros fabricamos los camiones…

— ¿Y por qué no van a casa en camión? ¿Por qué van en bicicleta?

— Porque el camión cuesta caro y no es nuestro.

— ¿Cuánto cuesta un camión?

— Cerca de 40 mil dólares.

— ¿Cuánto ganan ustedes al mes?

— Bueno, ganamos en promedio 200 dólares.

— ¿Cuánto tiempo tiene que trabajar cada uno de ustedes, sin comer, sin beber, sin pagar alquiler, economizando todo el salario para ser un día dueño del camión que construye?

Ahí ellos empezaban a calcular y tomaban conciencia de la esencia de la relación capital x trabajo, lo que es la plusvalía, la explotación etc.

Las nociones más elementales del marxismo, en cuanto crítica del capitalismo, venían por el método Paulo Freire. Con la diferencia de que no estábamos dando clase, no hacíamos lo que Paulo Freire llamaba ‘educación bancaria’, o sea, meter nociones de política en la cabeza del trabajador. El método era inductivo. Como decía Paulo, nosotros, los profesores, no enseñábamos, ayudábamos a los alumnos a aprender.

Culturas distintas y complementarias

Cuando llegué a São Bernardo do Campo (SP), en 1980, había militantes de izquierda que distribuían periódicos entre las familias de los trabajadores. Cierto día doña Marta me preguntó:

— ¿Qué es “contradicción de clase”?

— Doña Marta, olvide eso.

— No soy de mucha lectura –se justificó– porque mi vista es mala y la letra pequeña.

— Olvide eso –le dije–. La izquierda escribe esos textos para leerlos ella y quedarse contenta, creyendo que está haciendo la revolución.

Paulo Freire nos enseñó, no sólo a hablar en lenguaje popular, plástico, no académicamente conceptual, sino también a aprender con el pueblo. Enseñó al pueblo a recuperar su autoestima. 

Al salir de la cárcel, viví cinco años en una favela en Espíritu Santo. Allí trabajé en educación popular con el método Paulo Freire. Al volver a São Paulo, a finales de los 70, Paulo Freire me propuso hacer un balance de nuestra experiencia en educación y, gracias a la mediación del periodista Ricardo Kotscho, produjimos el libro titulado “Esa escuela llamada vida” (Ática). Es su relato como educador y creador del método, y mi experiencia como educador de base.

En el libro cuento que, en la favela donde yo vivía, había un grupo de mujeres embarazadas de su primer hijo asesoradas por médicos de la Secretaría Municipal de Salud. Pregunté a los médicos por qué trabajar solo con las embarazadas de primer hijo.

— No queremos mujeres que ya tengan vicios maternales –dijeron–, queremos enseñar todo.

Pues bien, pasados unos meses, llamaron a mi puerta.

— Betto, queremos su ayuda.

— ¿Mi ayuda?

— Hay un cortocircuito entre nosotros y las mujeres. Ellas no entienden lo que hablamos. Usted, que tiene experiencia con ellas, nos podría asesorar.

Fui a presenciar el trabajo de ellos. Al entrar en el Centro de Salud del bairro, me asusté. Allí estaban mujeres muy pobres, y el Centro había sido adornado con carteles de bebés Johnson, rubios de ojos azules, propaganda de Nestlé etc. Delante de aquel espectáculo visual, reaccioné:

— Todo está equivocado. Cuando las mujeres entran aquí y ven esos bebés perciben que eso es otro mundo, no tiene nada que ver con los bebés de ellas.

Presencié el trabajo de los médicos. Hablaban en FM y las mujeres estaban sintonizadas en AM. La comunicación realmente no funcionaba. En una sesión, el doctor Raúl explicó, en lenguaje científico, la importancia de la alimentación materna y, por tanto, de las proteínas, para la formación del cerebro humano. Cuando él terminó la exposición, las mujeres lo miraron como yo al abrir un texto en mandarín o árabe: sin entender nada.

— Doña María, ¿usted entendió lo que dijo el doctor Raúl? – pregunté.

— No, no entendí, sólo entendí que él dijo que nuestra leche es buena para la cabeza de los niños.

— ¿Y por qué no lo entendió usted? 

— Porque no tengo estudio. Fui poco a la escuela, nací pobre en el campo. Yo tenía que trabajar la tierra y ayudar al sustento de la familia.

— ¿Y por qué el doctor Raúl supo explicar todo eso?

— Porque él es doctor, tiene estudios. Él sabe y yo no sé. 

— Doctor Raúl, ¿usted sabe cocinar? – pregunté.

— No sé ni hacer café. 

— Doña María, ¿usted sabe cocinar?

— Sí sé.

— ¿Sabe hacer pollo en salsa oscura (plato que en Espirito Santo y también en algunas áreas del Nordeste se llama galinha de cabidela)?

— Sé.

— Por favor, póngase de pie – le pedí– y cuéntenos cómo se hace un pollo en salsa oscura.

Doña María dio un aula de culinaria: cómo se mata el pollo, cómo se despluma, cómo se prepara la carne y se hace la salsa etc.

Cuando ella se sentó, dije:

— Doctor Raúl, ¿usted sabe hacer un plato así?

— Claro que no, me gusta, pero no sé cocinar.

— Doña María –concluí– usted y el doctor Raul, perdidos en un bosque espeso, muertos de hambre, y de pronto aparece una gallina. Él, con toda su cultura moriría de hambre, usted, no. 

La mujer abrió una sonrisa de oreja a oreja. En aquel momento ella descubrió un principio fundamental de Paulo Freire: no existe nadie más culto que otro, existen culturas distintas, socialmente complementarias. Si ponemos en la balanza toda mi filosofía y teología y la culinaria de la cocinera del convento en el que vivo, ella puede pasar sin mis conocimientos, pero yo no puedo pasar sin los de ella. Esa es la diferencia. La cultura de una cocinera es imprescindible para todos nosotros.

Paulo Freire y desafíos de futuro

Ante la emergencia de tantos gobiernos autoritarios y la profusión de mensajes antidemocráticos, racistas, homofóbicos, machistas y negacionistas en las redes digitales, me parece de suma importancia revisitar a Paulo Freire en esta fecha del centenario de su nacimiento.

El reflujo de las fuerzas progresistas en América Latina en los últimos años y el despuntar de figuras neofascistas como Bolsonaro en Brasil, nos obligan a reconocer que hace décadas abandonamos el trabajo de base de organización y movilización populares. Ese vacío en las poblaciones de la periferia, de las favelas, de las zonas rurales pobres, está siendo ocupado por el fundamentalismo religioso, por el narcotráfico y los milicianos.

Paulo Freire nos enseña en sus obras que no hay movilización sin concientización previa. Es preciso que las personas tengan un “varal” donde colgar los conceptos políticos y las claves de análisis de la realidad. El “varal” es la percepción del tiempo como historia.

Hay civilizaciones, tribus, grupos, que no tienen percepción del tiempo como historia. Los griegos antiguos, por ejemplo, creían que el tiempo era cíclico. Hoy, el tiempo retorna por medio del esoterismo, del negacionismo, del fatalismo y del fundamentalismo religioso. Pero retorna sobre todo por el neoliberalismo.

La esencia del neoliberalismo es la deshistorización del tiempo. Cuando Fukuyama declaró que “la historia acabó”, expresó esto que el neoliberalismo nos quiere inculcar: ¡Hemos llegado a la plenitud de los tiempos! El modo neoliberal de producción capitalista, basado en la supremacía del mercado, es definitivo. Pocos son los escogidos y muchos los excluidos. Y de nada sirve querer luchar por una sociedad alternativa, ¡por “otro mundo posible”!

De hecho, hoy en día es difícil hablar de sociedad alternativa. Socialismo entonces, ¡ni pensar! Se ha creado un pudor, un bloqueo intelectual y emocional. “El socialismo acabó, se derrumbó, colapsó, fue enterrado”, alardean las pitonisas. Las alternativas que se plantean son por lo general intrasistémicas.

La noción de que el tiempo es historia viene de los persas, pasada a los hebreos y acentuada por la tradición judaica. Tres grandes paradigmas de nuestra cultura son de origen judaico –Jesús, Marx y Freud– y, por lo tanto, trabajaron con la categoría de tiempo como historia.

No se consigue estudiar el marxismo sin profundizar en los modos de producción anteriores para entender cómo se llegó al modo de producción capitalista. Y entender, enseguida, cómo sus contradicciones podrían llevar a los modos de producción socialista y comunista. El análisis marxista supone por tanto el rescate del tiempo como historia.

Si alguien hace análisis o psicoterapia, el psicoanalista pregunta al paciente sobre su pasado, su infancia, su crianza. Si el paciente puede hablar sobre su vida intrauterina, tanto mejor… Toda la psicología de Freud es un rescate de nuestra temporalidad como individuos.

La perspectiva de Jesús era histórica. El Dios de Jesús se presenta con currículum vitae: no es un dios cualquiera –es Dios de Abraham, Isaac y Jacob– o sea, un Dios que hace historia. La categoría principal de la predicación de Jesús es histórica: el Reino de Dios. Aunque situado allá arriba por el discurso eclesiástico, teológicamente no se sitúa allá arriba. El Reino es algo ahí adelante, es la culminación del proceso histórico.

Es curioso que en la Biblia la historia, como factor de identificación del tiempo, es tan fuerte que en el relato del Génesis la Creación del mundo ya aparece marcada por esa historicidad del tiempo antes de la aparición del ser humano.

Para muchos, historia es lo que hombres y mujeres hacen. Entonces, no habría historia antes del surgimiento de hombres y mujeres, tanto es así que se habla de prehistoria. Para la Biblia, ya hay historia antes de la aparición del ser humano. Tanto que los griegos consideraban al dios de los hebreos una entidad muy incompetente. Un verdadero dios crea como el Nescafé: instantáneo, y no a plazos, como muestra el relato bíblico. En el relato de la Creación, en siete días, ya hay historicidad. Y Paulo Freire, hombre de formación cristiana y militante adepto a los fundamentos del marxismo, supo percibir la importancia de la lectura del mundo como condición para la lectura del texto.

Al neoliberalismo no le conviene esta perspectiva. Por eso, no se puede hacer educación popular sin tener el “varal” para colgar las ropas… Ese “varal” –el tiempo en cuanto historia– es fundamental para poder visualizar el proceso social y político. Esto sucede también en la dimensión micro de nuestras vidas. ¿Por qué hoy muchos tienen dificultad para hacer proyectos de vida? ¿Por qué hay jóvenes que llegan a los 20 años sin la menor idea de lo que pretenden ser o hacer en la vida? Para muchos de ellos, todo es aquí y ahora.

Por lo tanto, si queremos rescatar el legado de Paulo Freire, el camino es volver al trabajo de base con las clases populares, adoptando su método en una perspectiva histórica, abierta a las utopías libertarias y al horizonte democrático. Fuera del pueblo no hay salvación. Y si creemos que la democracia debe ser, de hecho, el gobierno del pueblo para el pueblo y con el pueblo, no queda alternativa sino adoptar el proceso educativo paulofreiriano que sitúa a los oprimidos como protagonistas políticos e históricos.

Cuando Paulo Freire volvió de 15 años de exilio, en agosto de 1979, nos encontramos en São Paulo. Éramos vecinos y con frecuencia lo visitaba. Estrechamos mucho nuestras relaciones personales.

Termino este homenaje con este texto que escribí el día 2 de mayo de 1997, fecha de la transvivenciación de Paulo Freire:

Ivo vio la uva”, enseñaban los manuales de alfabetización. Pero el profesor Paulo Freire, con su método de alfabetizar concientizando, hace que adultos y niños en Brasil y en Guinea-Bissau, en la India, en Nicaragua y en tantos otros lugares, descubran que Ivo no vio solo con los ojos. Vio también con la mente y se preguntó si uva es naturaleza o cultura.

Ivo vió que la fruta no resulta del trabajo humano. Es Creación, es naturaleza. Paulo Freire enseñó a Ivo que sembrar uva es acción humana en y sobre la naturaleza. Y la mano, multiherramienta, despierta las potencialidades del fruto. Así como el propio ser humano fue sembrado por la naturaleza en años y años de evolución del Universo.

Coger la uva, aplastarla y transformarla en vino es cultura, señaló Paulo Freire. El trabajo humaniza la naturaleza y, al realizarlo, el hombre y la mujer se humanizan. Trabajo que instaura el nudo de relaciones, la vida social. Gracias al profesor, que inició su pedagogía revolucionaria con trabajadores del Sesi de Pernambuco, Ivo vio también que la uva es recogida por temporeros, que ganan poco, y comercializada por intermediarios, que ganan mucho más.

Ivo aprendió con Paulo que, aun sin todavía saber leer, él no es una persona ignorante. Antes de aprender las letras, Ivo sabía levantar una casa, ladrillo a ladrillo. El médico, el abogado o el dentista, con todos sus estudios, no son capaces de construir como Ivo. Paulo Freire enseñó a Ivo que no existe nadie más culto que otro, existen culturas paralelas, distintas, que se complementan en la vida social.

Ivo vió la uva y Paulo Freire le mostró los racimos, el parral, toda la plantación. Enseñó a Ivo que la lectura de un texto es tanto mejor comprendida cuanto más se inserta el texto en el contexto del autor y del lector. De esa relación dialógica entre texto y contexto, Ivo extrae el pretexto para actuar. En el inicio y en el fin del aprendizaje la praxis de Ivo es lo que importa. Praxis-teoría-praxis, en un proceso inductivo que torna al educando sujeto histórico.

Ivo vio la uva y no vio el ave que, desde arriba, mira la parra y no ve la uva. Lo que Ivo ve es diferente de lo que ve el ave. Así, Paulo Freire enseñó a Ivo un principio fundamental de epistemología: la cabeza piensa desde donde pisan los pies. El mundo desigual puede ser leído con la óptica del opresor o con la óptica del oprimido. Resultan lecturas tan diferentes una de otra como entre la visión de Ptolomeo, al observar el sistema solar con los pies en la Tierra, y la de Copérnico, al imaginarse con los pies en el Sol.

Ahora Ivo ve la uva, el parral y todas las relaciones sociales que hacen del fruto fiesta en el cáliz de vino, pero ya no ve a Paulo Freire, que se sumergió en el Amor la mañana del 2 de mayo de 1997. Nos deja una obra inestimable y un testimonio admirable de competencia y coherencia.

Paulo debía estar en Cuba donde recibiría el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de La Habana. Al sentir dolorido su corazón, que tanto amó, pidió que fuese yo a representarlo. Pero yo tenía que ir a Palestina y no me fue posible atenderlo. Sin embargo, antes de embarcar fui a rezar con Nita, su mujer, y con sus hijos en torno a su semblante tranquilo: Paulo veía a Dios.

Frei Betto es escritor, autor de Por una educación crítica y participativa (Rocco) y de Esa escuela llamada vida (Ática) con Paulo Freire y Ricardo Kotscho. Librería virtual: www.freibetto.org

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