Diez lecciones de la múltiple crisis brasilera

Toda crisis acrisola, purifica y hace madurar. ¿Qué lecciones podemos sacar de ella? Veamos algunas.
Primera lección: el tipo de sociedad que tenemos no puede seguir siendo así como es. Las manifestaciones de 2013 y las actuales lo muestran claramente: no queremos más una democracia de bajísima intensidad, una sociedad profundamente desigual y una política de negociados. En las manifestaciones los políticos, también los de la oposición han sido rechazados. Igualmente, por los movimientos sociales organizados. Queremos otro tipo de Brasil, diferente del que heredamos, que sea democrático, incluyente, justo y sostenible.

Segunda lección: superar la vergonzosa desigualdad social, impidiendo que 5 mil familias extensas controlen casi la mitad de la riqueza nacional. Esa desigualdad se traduce en una perversa concentración de tierras, de capitales y en una dominación inicua del sistema financiero, con bancos que extorsionan al pueblo y al gobierno cobrándole un superávit primario absurdo, Mientras no se impongan tasas a las grandes fortunas y no se sometan los bancos a niveles razonables de lucro, Brasil será siempre desigual, injusto y pobre.
Tercera lección: prevalencia del capital social sobre el capital individual. Es decir, lo que hace al pueblo evolucionar no es simplemente matarle el hambre y hacerlo un consumidor sino fortalecer su capital social, que se hace mediante la educación, la salud, la cultura y la búsqueda del bien vivir, condiciones previas para una ciudadanía plena.
Cuarta lección: exigir una democracia participativa, construida de abajo arriba, con fuerte presencia de la sociedad organizada, especialmente de los movimientos sociales que enriquecen la democracia representativa que, por causa de su corrupción histórica, el pueblo siente que ella ya no lo representa más.
Quinta lección: la reinvención del Estado nacional. Como fue montado históricamente, atiende a las clases que detentan el tener, el poder, el saber y la comunicación dentro de una política de conciliación entre las oligarquías, dejando siempre fuera al pueblo. El Estado está ahí más para asegurar privilegios que para realizar el bien general de la nación. Pero el Estado tiene que ser la representación de la soberanía popular y todos sus aparatos deben estar al servicio del bien común, con especial atención a los vulnerables (su carácter ético) y bajo estricto control social, con las debidas instituciones para ello. Para eso se hace necesaria una reforma política, con una nueva constitución, fruto de la representación nacional y no solo partidaria.
Sexta lección: el deber ético-político de pagar la deuda con las víctimas del proceso de construcción de nuestra nacionalidad, deuda que nunca fue pagada con los indígenas casi exterminados, con los afrodescendientes (más de la mitad de la población brasilera) hechos esclavos, carbón para el proceso productivo, con los pobres en general, siempre olvidados por las políticas públicas y despreciados y humillados por las clases dominantes. Urgen políticas compensatorias y proactivas para crearles oportunidades de autopromocionarse e insertarse en los beneficios de la sociedad moderna.
Séptima lección: fin del presidencialismo de coalición de partidos, hecho a base de negocios y de tráfico de influencias, de espaldas al pueblo. Es una política de Planalto desconectada de la planicie, donde vive el pueblo. Con o sin Dilma Rousseff al frente del gobierno, para salir de la pluricrisis actual se necesita una nueva concertación entre las fuerzas existentes en la nación. No puede ser solo entre los partidos que tenderían a reproducir la vieja y desastrosa política de conciliación o de coalición, sino una concertación que acoja a representantes de la sociedad civil organizada, movimientos sociales de carácter nacional, representantes del empresariado, de la intelectualidad, de las artes, de las mujeres, de las iglesias y de las religiones, a fin de elaborar una agenda mínima aceptable por todos.
Octava lección: El carácter claramente republicano de la democracia que va más allá de la neoliberal y privatizadora. En otras palabras, el bien común (res publica) debe adquirir centralidad y el bien privado después. Esto se concreta mediante políticas sociales que atiendan las demandas más generales de la población a partir de los necesitados y dejados atrás. Las políticas sociales no se restringen solo a ser distributivas, importa que sean redistributivas (disminuir a quien tiene de más para pasarlo al que tiene de menos), con vista a la reducción de desigualdad social.
Novena lección: la dimensión geopolítica de la crisis brasilera. No se puede pensar Brasil solamente partir de Brasil sino siempre dentro del contexto geopolítico global. Hay grandes intereses de Estados Unidos, China, Rusia, Arabia Saudita por el segundo mayor yacimiento de petróleo del mundo, el pré-sal, y también por alinear a la séptima economía mundial dentro de la línea general definida por los países centrales que controlan la macroeconomía neoliberal y capitalista. No quieren que en el Atlántico Sur surja una potencia que siga un camino propio, especialmente articulada con los BRICS que hacen contrapunto al sistema mundial imperante.
Décima lección: inclusión de la naturaleza con sus bienes y servicios y de la Madre Tierra con sus derechos en la constitución de un nuevo tipo de democracia socio-cósmica, con una conciencia ecológica de altura, que reconoce a todos los seres como sujetos de derechos formando un gran todo: Tierra-naturaleza-ser humano. Es la base de un nuevo tipo de civilización, biocentrada, capaz de garantizar el futuro de la vida y de nuestra civilización.

*Leonardo Boff es escritor y columnista del JB online.
Traducción de MJ Gavito Milano

Was für ein Brasilien wollen wir: ein gerechtes oder nur ein reiches?

Die aufgeheizte Stimmung der politischen Parteien und der Gesellschaft erschweren es zu erkennen, worum es zurzeit wirklich geht: Was für ein Brasilien wollen wir? Ein gerechtes Land oder nur ein reiches Land? Logischerweise wäre es ideal, ein Land zu haben, auf das beides zutrifft. Doch wir müssen uns entscheiden zwischen den unterschiedlichen Wegen zu diesem Ziel. Einige behindern diesen Weg, andere machen ihn möglich.

Wenn wir ein gerechtes Land wollen, müssen wir für den Weg der republikanischen Demokratie stimmen, d. h. das Gemeinwohl über das individuelle Wohl stellen. Daraus ergibt sich, dass die Politik sich mehr um die Bedürftigen kümmert und somit unsere perverse soziale Ungleichheit reduziert. Mit anderen Worten: Es wird mehr soziale Gerechtigkeit geben, eine bessere Verteilung der zur Verfügung stehenden Güter und somit ein Rückgang der Gewalt. Dies ist, was die Lula-Dilma Regierung tat, als sie ca. 36 Millionen Menschen von Hunger und Elend befreite und andere soziale Programme durchführte.

Wollen wir ein reiches Land, so stimmen wir für die liberale Demokratie (die Spuren ihrer bürgerlichen Wurzel trägt) innerhalb des Rahmens von kapitalistischer oder neoliberaler Produktion. Neoliberalismus stellt das private Wohl über das Gemeinwohl. Zu diesem Zweck bevorzugt er Investitionen in große Projekte und Infrastrukturen, sodass die Industrie effizient ist und ihre Produkte die Konsumenten anzieht. Die Armen sind nicht vergessen, aber sie werden von der Politik nur schwach bedacht.

In seinem Buch „Kapitalismus im 21. Jahrhundert“ zeigt Thomas Piketty auf, dass der Kapitalismus das beste je erdachte Mittel zur Anhäufung von Reichtum ist. Doch er erkennt, dass dort, wohin Kapitalismus floriert, schon bald Ungleichheiten eingeführt werden, denn Kapitalismus ist geeignet für die private Anhäufung und nicht für die Verteilung des Reichtums. Noch besser entwickelt er das in seinem anderen Buch „Ökonomie der Ungleichheiten“ (L’économie des inégalités). Mit anderen Worten: Ungleichheit ist soziale Ungerechtigkeit, denn Reichtum wird angehäuft, indem Armut geschaffen wird. Kapitalismus erlegt Lohnkürzungen auf, ökonomische Anpassungen, die Sozial- und Arbeitspolitik unterminieren und den niedrigen Klassen den Aufstieg erschweren. Vorherrschend ist Wettbewerb, nicht Solidarität. Der Markt dirigiert die Politik, Gemeingüter werden privatisiert und der Staat darf nur minimal intervenieren, wobei seine vorrangigen Pflichten darin bestehen, für Sicherheit zu sorgen und die Grundversorgung zu garantieren.

Noch mehr: Das unkontrollierte Streben nach Reichtum durch einige Wenige beinhaltet die Ausbeutung der Naturgüter, die inzwischen fast erschöpft sind, sodass wir die physischen Grenzen der Erde erreicht haben. Ein beschränkter Planet kann kein unbegrenztes Wachstum des Reichtums ertragen. Wir brauchen fast anderthalb Erden, um menschliche Anforderungen zu erfüllen, was für die Erde unnachhaltig ist und sogar die bloße Reproduktion des kapitalistischen Systems unmöglich macht.

Eine kapitalistische Makrowirtschaft wird durch die primären Länder, besonders durch die Vereinigten Staaten, als eine Form der Kontrolle und der erzwungenen Anpassung an imperialistische Strategien für alle auferlegt. Doch wie Mark Thoma, der Makro-Wirtschaftswissenschaftler der Universität Oregon, Verteidiger des Kapitalismus, beobachtet, funktioniert der Kapitalismus nicht mehr gut, weil die gegenwärtige systemische Krise unlösbar scheint. Die kapitalistische Ordnung wird sicher ihrer Grenzen bewusst.

Wie ist der Zankapfel in der gegenwärtigen Politik Brasiliens? Die Opposition stimmte für eine neoliberale Makrowirtschaft. Oppositionsführer verkündigen öffentlich, dass Gehälter viel zu hoch sind, dass Petrobras, die Bank Brasiliens und der Postdienste privatisiert werden sollten. Wir kennen diese Formel bereits. Sie ist grausam gegen die Armen und schlecht für die Arbeiterklasse, denn sie bevorzugt die Anhäufung des Reichtums und folglich soziale Ungleichheit. Kapitalismus ist für die Kapitalisten gut, aber für die große Mehrheit der Bevölkerung schlecht. Reichtum kann auf Kosten der Armut und sozialen Ungerechtigkeit nicht geschaffen werden.

Ein geopolitisches Element muss auch hinzugefügt werden, das hier nicht ausführlich besprochen wird. Die Vereinigten Staaten dulden keine aufstrebende Macht wie Brasilien, das mit BRICS und China assoziiert ist, die immer mehr in Lateinamerika eindringen. Progressive und populäre Regierungen müssen destabilisiert werden, indem man ihre Politik verleumdet und ihre Anführer diffamiert.

Die Arbeiterpartei, PT, und die progressiven Gruppen und politischen Parteien wollen den Weg der republikanischen und partizipatorischen Demokratie. Sie streben danach, ihre sozialen Siege zu gewährleisten und auszubreiten. Es ist nicht gewiss, dass ein neoliberaler Sieg sie zurückhalten würde, weil dieser einer anderen Logik folgt, der Logik des Kapitalismus, d. h. der Maximierung von Gewinnen.

Die gegenwärtige Regierung sucht ihren eigenen Weg in der Volkswirtschaft und internationalen Politik mit dem Bewusstsein, dass die Weltwirtschaft bald eine in erster Linie ökologische Basis haben wird. Dann werden wir als eine Macht auftreten, die dazu fähig ist, den Tisch für die Hungernden und Dürstenden der ganzen Welt zu decken. Diese Tatsache sollte nicht vergessen werden. Aber die Hauptaufgabe wird sein, die schändliche soziale Ungleichheit, die Armut und das Elend durch die Sozialpolitik zu überwinden, indem Gesundheit und Ausbildung betont werden.

Die Antriebskraft der ungestümen Opposition gegen die Regierung von Lula-Dilma ist der Wunsch, ihre republikanischen Projekte zu liquidieren, weil es für sie hart ist, die Überlegenheit der Armen und ihrer Teilnahme im sozialen Leben zu akzeptieren.

Aber das ist das Projekt, das auf den Kummer reagiert, der Celso Furtado überall in seinem ganzen Leben verfolgte: «Warum befindet sich Brasilien, das so reich ist und so viel Potential besitzt, weiterhin im Rückwärtsgang. Die von Lula-Dilma gegebene Antwort antwortet auf die Klage von Celso Furtado und ist nicht nur für die Armen gut, sondern für alle.

Diese Frage zu verstehen heißt, den zentralen Punkt der brasilianischen politischen Krise zu begreifen, die allen anderen Krisen zugrunde liegt.

Uberetzt von Bettina Gold-Hartnack

 

 

 

 

O impedimento: a repetição da tragédia brasileira?

A cordialidade brasileira, em sua face sombria, descrita por Sérgio Buarque de Holanda, que se expressa pelo ódio e pela intolerância, fornece o húmus de onde pode precipitar-se novamente a tragédia brasileira.

Em que consiste esta tragédia? Nesse fato: sempre que o povo, os pobres, seus movimentos e seus líderes carismáticos irrompem no cenário político, surgem as velhas elites que carregam dentro de si a estrutura da Casa Grande para negar-lhes direitos, conspirar contra eles, difamar e criminalizar suas lideranças, empurrá-los para as periferias de onde nunca deveriam ter saído. Aos negros, aos índios, aos quilombolas, aos pobres e a outros discriminados se lhes negam reconhecimento e dignidade. E contudo constituem a grande maioria do povo brasileiro.

É o que está ocorrendo atualmente no Brasil. Face a todos esses, as oligarquias e, em geral, os conservadores e até reacionários mostram-se cruéis e sem piedade, apoiados por uma imprensa malvada e sem vínculo com a verdade pois distorce e mente.

O que é intolerável para a classe dominante é o fato de um operário de pouca escolaridade ter se tornado presidente do país. O que mais os irrita é dar-se conta de que ele, Luiz Inácio Lula da Silva, é muito mais inteligente que a maioria deles, possui um liderança carismática que impressionou o mundo e que seu governo fez mais transformações que eles em todo o tempo em que estiveram no poder.

Com ele o povo ganhou centralidade e o considera o maior presidente que este país já teve. Com frequência se ouve de suas bocas: “foi um presidente que sempre pensou em nós, os pobres, e que implantou políticas sociais que não apenas melhoraram nossas vidas mas nos devolveram dignidade. Éramos invisíveis, agora podemos aparecer ”.

A atual conflagração política que atingiu níveis vergonhosos de expressão nasce desta mudança operada no andar de baixo, negada pelos do andar de cima. Estes escandalizam o mundo por sua riqueza e poder. Jessé de Souza, presidente do IPEA revelou recentemente que o topo da pirâmide social brasileira é composta por cerca de 71 mil bilhardários representando apenas 0,05% da população adulta do país. E são beneficiados por isenções de impostos sobre lucros e dividendos, enquanto os trabalhadores pagam pesados impostos.

Estes endinheirados possuem sua expressão política nos partidos conservadores e coma síndrome de vira-latas, porque não conseguem ser aquilo que gostariam de ser: sócios, ainda que meros agregados, do projeto-mundo hegemonizado pelos EUA.

Eles não negam a democracia, pois seria vergonhoso demais. Mas querem um estado democrático não de direito mas de privilégio, estado patrimonialista que lhes permite o enriquecimento, ocupando altas funções de governo e controlar os órgãos reguladores pelos quais garantem seus interesses corporativos. O grosso do PSDB e do PMDB (graças a Deus, neles há pessoas honradas que pensam no Brasil e não só nas próprias vantagens) sem citar outros partidos menores, se inscrevem dentro deste arco político de uma modernidade conservadora e antipopular.

Ao contrário, os grupos progressistas que ganharam corpo no PT e nos seus aliados, postulam um Brasil autônomo, com projeto nacional próprio que resgata a multidão dos injustamente deserdados com políticas sociais consistentes apontando para uma completa emancipação. Estes agora ocupam o estado que se vê cercado como que por uma matilha de cães raivosos que querem liquidá-lo.

São esses que estão promovendo o impedimento da presidenta Dilma Rousseff sem base jurídica consistente de crime de responsabilidade. Dois meses após a sua vitória em 2014, o PSDB já conclamava nas ruas um impedimento da presidenta sem apontar as condições constitucionais que permitissem tal ato extremo. Primeiro se condena, depois procura-se algum eventual crime.

Como não lhes importa a democracia, apenas aquela de sua conveniência, passam por cima de leis e normas constitucionais para arrebatar o poder central que não conseguiriam conquistar pelo voto. Não é de se admirar que este partido arrogante, cuja base social é a classe média conservadora, esteja se diluindo internamente, por não manter ligação orgânica com o povo e seus movimentos e sustentar um projeto neocolonialista.

Estes com outros articulam um golpe parlamentar e renovar a tragédia política brasileira como foi com Vargas e com Jango, culminando com a ditadura militar. Agora no lugar dos tanques e das baionetas funcionam as tramoias, forjando uma argumentação insustentável juridicamente para afastar a presidenta. Querem ocupar o estado para realizarem seu projeto privatista e antinacional. Se ocorrer uma convulsão social, porque os milhões dos que saíram da miséria, não aceitarão mudanças contra eles, os golpistas serão seus principais responsáveis. Então a  tragédia novamente se consumará.

 

Zehn Regeln für das Herz

Eine ergiebige Diskussion ist ausgebrochen über die Notwendigkeit, die Vernunft des Herzens zu retten. Dies soll die exzessive Rationalisierung unserer Gesellschaft begrenzen und die instrumentelle analytische Vernunft bereichern, welche, wenn auf sich selbst zurückgeworfen, das eigentliche Verhältnis zur Natur, d. h. die Zugehörigkeit, den Respekt für ihre Zyklen und Rhythmen, aushöhlen könnte. Wir wollen hier einige Regeln aus der Dimension des Herzens aufzählen.

  1. Schütze das Herz, das biologische Zentrum des menschlichen Körpers. Sein Schlagen lässt das Blut durch den gesamten Organismus fließen und gibt diesem somit Leben. Überfordere es nicht mit zuviel fetthaltiger Nahrung und alkoholischen Getränken.
  2. Gib gut auf das Herz Acht. Es ist unser psychisches Zentrum. Wie Jesus schon warnte, kommen alle guten und bösen Dinge vom Herzen. Handle auf solche Weise, dass dein Herz nicht durch riskantes und gefährliches Verhalten überstimuliert wird. Halte es ruhig durch einen gelassenen und gesunden Lebensstil.
  3. Überwache dein Herz. Es repräsentiert unsere Tiefendimension. Im Herzen findet sich das Gewissen, das immer mit uns ist, das uns rät, warnt und auch bestraft. Philologisch bedeutet Enthusiasmus, einen “inneren Gott” zu haben, der uns wärmt und erleuchtet. Das tiefe Gefühl des Herzens überzeugt uns davon, dass die Absurdität niemals über dem gesunden Menschenverstand steht.
  4. Kultiviere die Sensibilität, eine Eigenschaft des Herzens. Lass nicht zu, dass die Sensibilität durch funktionelle Vernunft dominiert wird. Bringe sie miteinander in Einklang. Aufgrund der Sensibilität können wir das Herz des Anderen fühlen. Durch Sensibilität wissen wir intuitiv, dass die Berge, Wälder und Urwälder, die Tiere, der mit Sternen übersäte Himmel und auch Gott selbst ein schlagendes Herz besitzen. Schließlich verstehen wir, dass es ein immenses Herz gibt, das durch das gesamte Weltall schlägt.
  5. Liebe dein Herz. Im Herzen ist die Liebe zu Hause. Die Liebe, die der Grund der Freude ist in der Begegnung zwischen einander liebenden Menschen und die die Vereinigung von Körper und Geist zu einer einzigen und mysteriösen Wirklichkeit ermöglicht. Liebe, die das Wunder des Lebens erwirkt durch die liebende Vereinigung der Geschlechter und der selbstlosen Hingabe, der Fürsorge für die Hilflosesten, die inklusiven sozialen Beziehungen, Kunst, Musik und die mystische Ekstase, die der liebenden Person ermöglicht, mit Dem Geliebten zu verschmelzen.
  6. Habe ein mitfühlendes Herz. Ein Herz, das weiß, wie es aus sich herausgeht und sich dem Anderen anschließt, mit ihm leidet, mit ihm zusammen das Kreuz des Lebens teilt sowie die Freude gemeinsam feiert.
  7. Öffne das Herz für die essentielle Zärtlichkeit. Die essentielle Zärtlichkeit ist so zart wie eine Feder, die aus dem Unendlichen kommt und uns kraft ihrer Berührung erkennen lässt, dass wir Brüder und Schwestern sind und dass wir zur selben Menschheitsfamilie gehören, die zusammen dasselbe Gemeinsame Haus bewohnen.
  8. Halte dein Herz bereit für die Achtsamkeit, damit der Andere wichtig für dich sein kann. Das Herz heilt alte Wunden und bewahrt vor künftigen. Wer liebt ist achtsam, und wer achtsam ist, liebt.
  9. Forme dein Herz mit Zärtlichkeit. Wenn du Liebe aufrechterhalten willst, so umgib sie mit Zärtlichkeit und Behutsamkeit.
  10. Reinige dein Herz Tag für Tag, sodass die Schatten, Verbitterung und Rachsucht, welche auch im Herzen leben, niemals über das Gute, die Höflichkeit und die Liebe siegen. Dann wird dein Herz im Rhythmus des Weltalls schlagen und Ruhe im Herzen des Mysteriums finden, der Urquelle, aus der alles kommt, die wir schlicht Gott nennen.

Die folgenden fünf Empfehlungen, die die Liebe verstärken, sind ebenfalls sinnvoll:

  1. Gib dein Herz in alles hinein, worüber du nachdenkst, und in alles, was du tust. Ohne das Herz zu sprechen klingt kalt und institutionell. Wörter aus dem Herzen gesprochen erreichen die Tiefe der Menschen. Auf diese Weise wird Harmonie mit den Fragenden oder Zuhörenden hergestellt. Dies erleichtert das Verständnis und die Zugehörigkeit.
  2. Wenn logisches Denken zum Ausdruck gebracht wird, fügt das Herz dem die Emotion hinzu. Zwinge es nicht, denn es wird spontan die tiefe Überzeugung dessen, woran du glaubst und was du sagst, zum Vorschein bringen. Nur auf diese Weise wird das Herz des Anderen erreicht und überzeugt.
  3. Die kalte intellektuelle Intelligenz, die vorgibt, alles zu verstehen und zu lösen, schafft eine rationalistische und reduktionistische Wahrnehmung der Realität. Doch der Exzess der Vernunft des Herzens und der Gefühle kann ebenfalls zu einem rührseligen Sentimentalismus und zu populistischen Tiraden führen, die die Menschen abstoßen. Es muss immer die richtige Ausgewogenheit zwischen Herz und Verstand angestrebt werden, doch stets durch die Verbindung beider Pole, beginnend beim Herzen.
  4. Wenn du zu einem Auditorium oder zu einer Gruppe sprechen musst, versuche Harmonie mit der zu diesem Zeitpunkt an diesem Ort bestehenden Atmosphäre zu finden. Wenn du sprichst, sprich nicht nur vom Kopf, sondern gib deinem Herzen den Vorrang. Das Herz fühlt, vibriert und lässt auch den Anderen vibrieren. Das logische Denken der intellektuellen Intelligenz ist nur dann effizient, wenn es sich mit der Sensibilität des Herzens verbindet.
  5. Glauben heißt nicht, über Gott nachzudenken. Glauben heißt, Gott mit dem Herzen zu erspüren. Dann verstehen wir, dass wir stets in der Hand Gottes gehalten sind und dass uns eine liebende und kraftvolle Energie erhellt und erwärmt und über die Wege des Lebens herrscht, über die Erde und das ganze Universum.

übersetzt von Bettina Gold-Hartnack

Leonardo Boff, Theologe und Schrifsteller