Un planeta cubierto de venditas y de esparadrapo

Leonardo Boff*

Una de las preocupaciones centrales de hoy día en la geopolítica es cómo enfrentar el calentamiento global. Todo indica que hemos entrado en una nueva era geológica, la era del cambio climático generalizado, causado por el calentamiento creciente del planeta. Científicos del área confiesan que no estamos en condiciones de hacer retroceder este proceso. Nos es posible advertir de la llegada de los eventos extremos y minimizar sus efectos perjudiciales.

         Para intentar evitar que el calentamiento supere 1,5ºC, lo que ya ha ocurrido, se ha organizado un esfuerzo gigantesco de descarbonización del proceso productivo. Pero este esfuerzo, no obstante las innumerables sesiones de COPs, no ha producido hasta hoy ningún resultado significativo. Y no va a producirlo nunca mientras no se plantee la verdadera cuestión:

¿Cual es el tipo de relación que las sociedades mundiales (salvaguardados los pueblos originarios que surfean sobre otra ola) establecen con la naturaleza? ¿Es una relación de sinergia, de cuidado y de respeto o de simple y pura explotación? Esta última es la que domina desde hace siglos. Y aquí reside el verdadero problema.

Las heridas en el cuerpo de la Madre Tierra provocadas por la voracidad productivista se tratan con tiritas y esparadrapos. No se busca curar la herida solo ocultarla mediante la aplicación de venditas u otras medidas meramente paliativas.

         El actual sistema capitalista se funda en la relación de explotación de bienes y servicios de la Tierra, en el supuesto inconsciente de que son ilimitados, y por eso se puede llevar adelante un proyecto de crecimiento ilimitado. Este se mide por el nivel de riqueza de una nación, concretado mediante el Producto Interior Bruto (PIB). Ay del país que no presente un superávit y un PIB sostenido. Corre el riesgo de recesión, con los efectos nefastos conocidos.

         Si el sistema cambiara la relación con la naturaleza en el sentido de respetar sus ritmos, su capacidad de regeneración y coevolución en el proceso general cosmogénico, deberían cambiar los comportamientos, las técnicas de producción y renunciar a los niveles actuales de acumulación. Y no lo hacen. Los mantras del sistema imperante nunca cambiaron: acumulación ilimitada, individualista, con fuerte competición y explotación al máximo de las riquezas naturales.

         Sucede que estas riquezas naturales no sólo son limitadas, sino que su capacidad de soporte (la Sobrecarga de la Tierra) ha sido  superada. Ahora ya el consumo de la especie, especialmente el consumismo suntuoso de las clases ricas, está exigiendo más de una Tierra y media (1,7). Y sólo tenemos esta Tierra.

         Mientras no se cambie de paradigma en la relación con la naturaleza, mientras no se pase de la explotación a la sinergia y cooperación y a la búsqueda de la justa medida, serán en vano todos los encuentros mundiales buscando imponer límites al calentamiento global con todo lo que él incluye (falta de agua potable, desertificación, migración de poblaciones enteras, devastación de la biodiversidad, conflictos y guerras y otras amenazas a la vida).

         La pandemia del coronavirus fue la oportunidad de replantearnos una nueva relación con la naturaleza. Pocos se preguntaron de dónde vino el virus. Vino de la deforestación y destrucción del hábitat de este y de otros virus. Pasada la crisis, volvimos al mundo anterior con más voracidad aún, sin haber  aprendido nada de la señal que la Madre Tierra nos había enviado. Lo mismo está ocurriendo ahora con las grandes riadas, los incendios, los tornados, las sequías. Todas son señales que nos envía la Tierra viva y nos toca descifrar. Y no hacemos el debido esfuerzo de descifrarlas que nos exigiría cambios sustanciales. Como resultado, los eventos extremos continúan e irán en aumento poniendo en peligro miles de vidas y al límite nuestra propia existencia sobre este planeta.

         Por eso rechazamos las falsas soluciones de las curitas o tiritas sobre el cuerpo de la Madre Tierra, aplicadas especialmente por aquellos que no sueltan el hueso, como las grandes corporaciones de energía fósil y del carbón presentes en todas las COPs, que hacen una  ingente presión para que nada cambie realmente.

Ellos llevan un aguijón en los pies, del cual no consiguen liberarse, por eso están condenados a continuar con su lógica de acumulación, poniendo en peligro el futuro de la vida.

Pero en las grandes extinciones del pasado la vida siempre sobrevivió. Y esperamos que continúe sobre la Tierra todavía.

*Leonardo Boff ha escrito Cuidar de la Casa Común: pistas para retrasar el fin del mundo, Vozes 2024; La búsqueda de la justa medida: cómo equilibrar el planeta Tierra, Vozes 2023.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

Um planeta coberto de band-aids e de esparadrapos

Leonardo Boff

     Uma  das preocupações centrais hoje na geopolítica é como enfrentar o aquecimento global.Tudo indica que entramos numa nova era geológica a era da mudança climática generalizada, causada pelo aquecimento crescente do planeta. Cientistas da área confessam que não temos condições de fazer retroceder este processo. Cabe-nos advertir a chegada dos eventos extremos e minorar seus efeitos danosos.

         No esforço de evitar que o aquecimento ultrapasse 1,5ºC o que já ocorreu, organiza-se um esforço gigantesco de descarbonização do processo produtivo.Ocorre que este esforço não produziu até hoje, não obstante as inúmeras sessões de COP, nenhum resultado significativo. E não vai produzi-lo nunca enquanto não se coloca a verdadeira questão:

Qual é o tipo de relação que as sociedades mundiais (salvaguardados os povos originários que surfam sobre outra onda) estabelecem para com a natureza?É uma relação se sinergia, de cuidado e respeito ou de simples e pura exploração? É esta que domina já há séculos. Aqui reside o verdadeiro problema.

As feridas no corpo da Mãe Terra provocadas pela voracidade produtivista são tratadas com band-aids e esparatrapos. Não se busca a cura da ferida mas apenas seu escamoteamento pela aplicação de band-aids ou medidas meramente paliativas.

         O sistema atual capitalista se fundana relação de exploração do bens e serviços da Terra,no pressuposto inconsciente, de que eles são ilimitados e que por isso podem levar avante um projeto de crescimento ilimitado.  Este se mede pelo nível de riqueza de uma nação,concretizada pelo Produto Interno Bruto(PIB). Ai do país que não apresentar um superavit e um PIB sustentado. Corrre o riso de recessão com os efeitos nefastos conhecidos.

         Caso o sistema mudasse a relação para com a natureza no sentido de respeitar seus ritmos, sua capacidade de regeneração e co-evolução no processo geral cosmogênico deveriam mudar os comportamentos, as técnicas, renunciar os níveis de acumulação. E não o fazem. Os mantras do sistema imperante nunca mudaram:acumulação ilimitada, individualista,com forte competição e  exploração ao máximo das riquezas naturais.

         Ocorre que estas riquezas naturais não só são limitadas,mas sua capacidade de suporte (a Sobrecarga da Terra)foi superada, pois já agora o consumo da espécie especialmente o consumismo suntuoso das classes endinheiradas está exigindo mais de uma Terra e meia (1,7).E só temos esta Terra.

         Enquanto não se mudar de paradigma na relação para com a natureza, enquanto não se passar da exploração para a sinergia e cooperação e a busca da justa medida, em vão serão todos os encontros mundiais visando impor limites ao aquecimento global com tudo o ele inclui (falta de água potável,desertificação, migração de populações inteiras, devastação da biodiversidade,conflitos e guerras e outras ameaças à vida).

         A pandemia do Coronavírus foi a oportunidade de repensarmos uma nova relação para com a natureza. Poucos se perguntaram de onde veio o vírus? Veio do desmatamento e destruição do habitat deste de outros vírus. Passada crise, voltamos ao mundo anterior com mais voracidade ainda,sem ter aprendido nada do sinal que a Mãe Terra nos enviou. O mesmo está ocorrendo agora com as grandes enchentes,as queimadas,os tornados, as secas. Todos são sinais que a Terra viva nos envia e que nos cabe decifrar. E não fazemos o devido esforço de decifração que nos exigiria mudanças substanciais. Por isso os eventos extremos continuam e aumentarão pondo em risco milhares de vidas e no limite a nossa própria existência sobre esta planeta.

         Por isso rejeitamos falsas soluções dos band-aids e esparatrafos sobre o corpo da Mãe Terra, aplicados especialmente apor queles que não largam o osso como as grandes corporações de energia fóssil e do carvão,  presentes em todas as COPs e fazendo ingente pressão para que nada se mude realmente.

Eles carregam um aguilhão nos pés do qual não conseguem mais se libertar. Por isso são condenados a continuar com sua lógica de acumulação, pondo em risco o futuro da vida.                       

Mas,nas grandes dizimações do passado a vida sempre sobreviveu.  E esperamos que ainda continue sobre a Terra.

Leonardo Boff escreveu Cuidar da Casa Comum: pistas para protelar fim do mundo,  Vozes 2024.A busca da justa medida: como equilibrar o planeta Terra, Vozes 2023.

In Zeiten Trumps erwarten uns dramatische und tragische Zeiten

Leonardo Boff

Wenn wir Donald Trumps imperiales Projekt unter dem Slogan „America First“ (verstanden nur US-Amerika) ernst nehmen, ist es nicht undenkbar, dass dramatische und sogar tragische Zeiten eintreten könnten. Ihr grundlegender Zweck besteht darin, Macht in allen Lebensbereichen einzusetzen. Lassen Sie uns die Art der Macht gut verstehen. Nicht als Ausdruck der Staatsbürgerschaft, sondern Macht als Domination in dem Sinne, wie ihn die Gründerväter der Moderne, Galileo, Galilei, Descartes, Newton und insbesondere Francis Bacon, der Macht gaben: Es ist der Wille zur Macht/Herrschaft über die Natur, über die Menschen (Kolonisierung), über die Klassen, über die Materie bis hin zum letzten Topquark, über das Leben bis hin zu seinem letzten Gen. Dieses in Europa formulierte Projekt, mit dem sie die Welt dominierten, wurde durch Trump radikalisiert. Und vielleicht ist es auch am Ziel angekommen.

Als er den Niedergang des nordamerikanischen Imperiums erkennt, übernimmt er die Macht in Form von Herrschaft in ihrer radikalsten Form. Er umgeht die UNO, die WTO, die WHO, internationale Abkommen, er respektiert kein Gesetz, bricht mit den Regeln seiner eigenen Freunde, wie etwa den Europäern. Versuchen Sie es mit einem Dialog, oder wenden Sie Gewalt an und zwingen Sie den Gegner zur Kapitulation. In seinem Machthunger schlägt er im Stil des großen Machttheoretikers Hobbes vor, Kanada den USA anzuschließen, sich Grönland anzueignen und den Panamakanal zu besetzen.

Die vielleicht unmenschlichste und grausamste Dimension ist die Ausweisung von Millionen illegaler Einwanderer, die Spaltung von Familien und die Verweigerung der amerikanischen Staatsbürgerschaft für in den USA geborene Menschen und die Kinder von Einwanderern. Seine Arroganz, Amerika wieder groß zu machen (MAGA), hat ihn dazu veranlasst, hohe Zölle auf importierte Waren zu erheben und Ländern, die sich weigern, seinen Forderungen nachzukommen, mit schweren wirtschaftlichen und politischen Strafen zu drohen. Er macht deutlich, dass die USA das einzige Land ist, dessen Interessen global sind, und sich das Recht nimmt, einzugreifen, um Amerika wieder groß zu machen.

Alle globalen Abkommen zur Reduzierung des Treibhauseffekts hat er aufgegeben und für lächerlich erklärt, wie etwa das Pariser Abkommen von 2015. Er fördert die Nutzung fossiler Brennstoffe und Kohle, die Hauptursachen dafür, dass jedes Jahr Milliarden Tonnen CO2 und Methan in die Atmosphäre freigesetzt werden. Er ist ein radikaler Leugner, der die Wissenschaft leugnet und tiefe Einschnitte in die notorisch fortschrittliche Forschung in den USA vornimmt. Wer ein solches Ziel verfolgt, das dem weltweiten Trend der Besorgnis über die globale Erwärmung mit ihren extremen Auswirkungen, die offenbaren, dass sich die Erde verändert und bereits verändert hat, zuwiderläuft, macht sich zum Feind des Lebens und der Menschheit. Er hat einen mörderischen und blutrünstigen Geist, ist besessen von absoluter Macht und unterwirft den gesamten Planeten, als wäre es sein erweiterter Hinterhof, über den er verfügen kann, wie er will.

Logischerweise steht jeder absoluten Macht eine andere Macht gegenüber, die Widerstand leistet und die Strategie der Weltherrschaft ablehnt. Was Trump mit aller Macht bewahren möchte, ist der Gedanke, sein Land sei die einzige Macht, die die Geschicke des Planeten lenken kann. Er ist ein radikaler Gegner einer multipolaren Welt, in der mächtige Mächte wie China und Russland und letztlich auch die BRIC-Staaten sich auf derselben politischen Arena befinden und um die Macht auf der Weltbühne konkurrieren.

Wie Noam Chomsky und andere Analysten der weltweiten Geopolitik beobachtet haben, folgt auf einen Wirtschaftskrieg ein militärischer Krieg. Chomski stellt außerdem fest, dass es im Pentagon genügend Verrückte gibt, die einen tödlichen Krieg nach der Formel 1+1=0 riskieren, das heißt, einer vernichtet den anderen vollständig und reißt die gesamte Menschheit mit sich. Wenn dies geschieht, wird es das Ende eines großen Teils der Menschheit bedeuten, der Himmel wird weiß von Partikeln sein, die Photosynthese von Pflanzen und Wäldern wird praktisch unmöglich sein, es wird Ernteverluste geben, große Hungersnöte, durch Atomterror hervorgerufene Krankheiten und den Tod von Millionen. Dies war C.G. Jungs prognostischer Traum vor seinem Tod.

Eine solche Tragödie ist nicht unmöglich, denn die Daten sind vorhanden und unsere wahnsinnige Kultur hat die Diktatur der analytischen Vernunft ohne jedes Bewusstsein oder Mitgefühl für die daraus entstehenden Konsequenzen errichtet; das Prinzip der Selbstzerstörung geschaffen; und alle Vorteile zu bewahren, die diese Vernunft unbestreitbar dem menschlichen Leben gebracht hat. Aber all das kann verloren gehen.

Andere Analysten gehen davon aus, dass es keine tödlichen Kriege geben wird, sondern eine völlige Kapitulation jener Macht, die erst spät eine autonome künstliche Intelligenz entwickelt hat, welche in der Lage ist, jeden Menschen, die gesamte Energiestruktur und das gesamte Leben in einem Land zu kontrollieren. Deshalb herrscht ein verzweifelter Wettlauf um KI vom Typ DEEP Seek, denn wer zuerst dort ankommt, würde das Land des Konkurrenten lähmen und dessen Militärapparat völlig wirkungslos machen. Es wäre ein Gräuel der Verwüstung, in biblischen Worten: ein Drama nach dem anderen und – wer weiß – das tragische Ende des Menschheitsexperiments. Nachdem wir den Sohn Gottes ermordet haben, als er in unsere Existenz inkarniert wurde, konnte gemäß dem christlichen Glauben nichts Tragischeres passieren.

Wir fragen uns, warum wir keine radikalen Emotionen entwickelt haben, da diese Millionen Jahre älter und grundlegender in uns sind als die Intelligenz? Dies würde niemals geleugnet werden, da es ein wesentliches Merkmal unserer Existenz ist, doch mit der Einbeziehung künstlicher Emotionen, die ich lieber als radikal bezeichne, da sie die Wurzel unseres tiefen Wesens sind und die Vernunft dort kontinuierlich ihre Wurzeln benetzt, wäre die gegenwärtige Situation der Menschheit anders: Es würde mehr Liebe als Hass herrschen, mehr Kooperation als Wettbewerb, mehr Fürsorge als Umweltzerstörung.

Das Leben hat gewaltige Krisen durchgemacht und immer überlebt, es wird jetzt nicht aufgrund unserer mangelnden Fürsorge und unseres mangelnden Maßs elend verschwinden.

Leonardo Boff Autor von: “Die Suche nach dem rechten Maß“, LIT Verlag, 2023

Überesezt vom Bettina Goldhartnack