¿Qué es ser de hecho pro-vida?

                 Magali Cunha

Magali Cunha es periodista y profesora universitaria y escribe con pasión y com-pasión sobre las víctimas de las continuas violencias contra los derechos humanos, especialmente sobre inocentes niños de las periferias de nuestras ciudades, En este día 10 celebramos 72 de la proclamación solemne de la Declaración de los Derechos humanos de la ONU. Magali describe cómo esta carta se rompe en nuestros país, marcado por la violencia real que causa muertes y por la violencia simbólica en las redes digitales que difunden odio, maledicencias, mentiras y fake news. Estas hieren el espíritu y vuelven menos humanas las relaciones sociales.Lboff

No puede ser solo por las vidas de los que lucran con el gobierno,

Emily Victoria, de 4 años, y Rebeca Beatriz, de 7, vieron su vida interrumpida por una violenta intervención policial más en áreas periféricas de Río de Janeiro. Se trata de aquella que “llega siempre tirando”, como relatan los sufridos moradores. Son otras dos familias destruidas por el dolor y por la revuelta, que lloran la pérdida de sus hijas queridas y que se juntan a las de otros diez niños asesinados a tiros en la región metropolitana de Río en 2020, casi todos durante acciones de la policía.

Vida interrumpida brutalmente es también un drama recurrente en las familias de policías militares. Esta misma semana, Río de Janeiro quedó conmocionado con el asesinato del cabo Derinaldo Cardoso, de 34 años, sorprendido con un tiro en la cabeza cuando intentaba impedir un asalto en una tienda de departamentos. En el primer semestre de 2020 hubo 103 policías muertos en Brasil, 23 en actos de servicio. Esas familias enlutadas sufren con la política de guerra y no de seguridad, “la misma policía que mata es la policía que muere”, como dijo un coronel de la reserva de São Paulo. Estos profesionales sufren también con las pésimas condiciones de trabajo a las que están sometidos.

A esas tragedias se suma la de la familia de João Alberto Silveira Freitas, hombre negro muerto en noviembre pasado de forma estúpida por guardias de seguridad del supermercado Carrefour, en Porto Alegre. Una más de las innumerables víctimas del racismo de cada día practicado en Brasil, que, cuando sobreviven, cargan con esta marca en sus trayectorias.

Al mismo tiempo, otras vidas son interrumpidas de forma drástica: llega a casi 178 mil el número de muertos por Covid-19 en Brasil (números oficiales subestimados), con miles de supervivientes de la enfermedad sufriendo secuelas, sin que el país tenga noticia de una política gubernamental que traiga esperanza de superación de esta situación. D

Por el contrario, las políticas anunciadas son desesperanzadoras: esta semana supimos que el gobierno de Brasil escogió la menor cobertura posible en la alianza mundial de vacunas, la Covax. Esta iniciativa fue lanzada como una forma de garantizar que los países en desarrollo pudiesen tener acceso a las vacunas, que no quedasen solamente en manos de los países ricos. Esta alianza ofreció la posibilidad de que los gobiernos hiciesen una solicitud de vacunas que pudiera atender entre el 10 y el 50% de la población de los países. Pues bien, Brasil optó por solicitar el menor cupo de cobertura permitida, para solo el 10% de los brasileros.

Siguiendo en el área de la salud, también supimos que el gobierno de Brasil planea acabar con los programas que atienden a la población con trastornos mentales a través del Sistema Único de Salud (SUS). Cerca de 100 disposiciones, editadas por los gobiernos entre 1991 y 2014, van a ser revocadas y el SUS va siendo desmontando poco a poco. El plan es tan sórdido que puede llevarse a cabo cuando el Supremo Tribunal Federal (STF) entre en receso, lo que dificultaría las acciones contrarias al desmantelamiento.

El gobierno de Brasil también suspendió los exámenes de genotipo del SUS en personas con HIV, con sida y con hepatitis virales. El examen es esencial para definir el tratamiento adecuado para pacientes que desarrollan resistencia a medicamentos. El Ministerio de Salud informó que ofrecerá el examen solo a niños y gestantes con HIV o sida. En febrero, el Presidente de la República había dicho: “Una persona con HIV, además de ser un problema serio para ella, es un gasto para todos aquí en Brasil”. De hecho, cumple lo que dice.

También fuimos informados de que en el último año y medio ha crecido en demasía el número de crímenes en el campo, con su foco mayor en la región de la Amazonia, provocados especialmente por garimpeiros y por agropecuarios. Hay miles de casos de invasión de tierras a punta de pistola, con familias y tribus indígenas siendo forzadas a dejar sus lugares de vivienda y de trabajo para mantenerse con vida. Solamente en 2019 hubo 32 asesinatos, nueve de ellos de indígenas.

La tierra, por cierto, y toda la vida que la rodea, han sufrido horriblemente en el Brasil de hoy. El Pantanal sigue ardiendo, la Amazonia tiene una deforestación récord, no hay recuperación de la destrucción causada por los crímenes ambientales de Mariana y Brumadinho. El Ministerio de Medio Ambiente planea privatizar los parques nacionales y liberar la pesca y la explotación de las zonas preservadas.

La vida que se pierde, la vida que se pone en peligro El derecho a la vida que se niega, especialmente a los pobres. En Brasil, históricamente, los pobres son ignorados y desechables. No importa la edad, el sexo, el color, la etnia, la escolaridad, si son “gente de bien”; si son pobres, no cuentan. Considerando la política económica actual, no es necesario que tengan un presente o un futuro. Por eso, las personas de familias pobres pueden ser fácilmente asesinadas en la puerta o incluso dentro de sus casas, en las escuelas, en los supermercados, en las comisarías y prisiones, en enfermerías abarrotadas. 

Mientras tanto, leemos una publicación de la Ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos en Twitter: “Para aquellos que todavía pretenden sorprenderse, voy a reiterar lo que ya he dicho a la prensa, a Brasil e incluso en la ONU: este es un gobierno conservador, pro-vida y pro-familia que no mide los esfuerzos para combatir la violencia. Sí, nombramos a gente pro-vida en el gobierno. Y seguirá siendo así”.

¿”Pro-vida” de quién? ¿Vida para quién? A través de los discursos y acciones del actual gobierno, de quienes se benefician de él y de sus partidarios, no es por la vida de los niños asesinados por las balas de los fusiles de la policía o la de los policías colocados en una guerra, ni la de los negros golpeados o humillados por los guardias de seguridad, ni la de los contaminados por Covid o la de los enfermos mentales, ni la de los enfermos de VIH-SIDA, ni la de los trabajadores rurales ni la de los pueblos indígenas, mucho menos la vida de los bosques, los ríos, los mares y los animales.

El derecho a la vida es un elemento fundamental para cualquier ser humano, sin distinción, sin diferenciación, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH), que ha celebrado este 10 de diciembre sus 72 años.

Los 30 artículos de la declaración representan un gran paso adelante para la humanidad al afirmar que todos los seres humanos tienen los mismos derechos, independientemente del color, sexo, credo, nacionalidad o cualquier otra distinción. Por lo tanto, la declaración es “universal”, es decir, se refiere a quienes viven en cualquier país, bajo cualquier tipo de gobierno, de cualquier condición social, género, edad, religión o color de piel.

En este sentido, por ejemplo, cuando el artículo 3º establece que todo el mundo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad personal, se refiere tanto a quienes viven en mansiones o condominios y desean circular libremente por las ciudades, como a las poblaciones de las periferias que desean igualmente vivir en paz y tener libre acceso a todos los lugares.

La declaración ha servido de inspiración para las Constituciones Nacionales, parámetro para las acciones de la comunidad internacional frente a conflictos localizados, y ha generado asociaciones de derechos en todo el mundo. Sin embargo, las visiones y posturas extremistas en todo el mundo, alimentadas por los líderes políticos, han reducido la declaración a algo ideológico, como si fuera sólo bandera de la izquierda política.

Todo esto refleja el resentimiento de los segmentos conservadores, exclusivistas, machistas, racistas, explotadores de la población empobrecida, de quienes quieren mantener los privilegios y sostener la desigualdad entre los humanos. En este “quiénes” están los empresarios, los ruralistas, los banqueros, los propietarios y los profesionales de los medios de comunicación, que apoyan este discurso. Él está recibiendo la bienvenida de mucha gente que simplemente ignora los artículos de la declaración.

El desconocimiento del documento y su aplicación en la Constitución brasileña, por ejemplo, se refleja en la ignorancia de que los derechos humanos abarcan la seguridad alimentaria, el derecho al voto, las condiciones de trabajo justas, el derecho a la propiedad, la participación en la vida cultural y el progreso científico en una sociedad, y los deberes que cada ser humano tiene con su comunidad. Esta lista es sólo para citar algunos artículos ignorados por aquellos que nunca han leído la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la critican sólo de oídas.

Cabe recordar que las iglesias cristianas contribuyeron significativamente a la aprobación de la declaración a través del movimiento ecuménico, que trabaja por la unidad de las iglesias en el diálogo y la cooperación con otras religiones en busca de la paz con justicia.

Muchas de estas iglesias siguen comprometidas en el diálogo y la cooperación y activas en la defensa de la aplicación de los principios de la declaración. Esto es el resultado de la comprensión de fe de que los derechos y garantías de dignidad para los seres humanos corresponden a la voluntad del Dios Creador, que “ama el mundo y a los que en él habitan”, que quiere “que todos tengan vida y vida en abundancia” (Evangelio de Juan).

En estos tiempos difíciles, vale la pena renovar la esperanza de que la ignorancia instalada por la maldad de los agentes de los privilegios inhumanos, tristemente apoyada por algunos líderes religiosos, puede ser superada en pro de la vida, la vida verdadera, la vida plena.

Traduccion de Jose María Gavito Milano

A Fiocruz, a Fratelli tutti e o Papa Francisco

Leonardo Boff

A Fiocruz (Fundação Oswldo Cruz) com 120 anos de existência é uma referência internacional em ciência e tecnologia nas ciências  biológicas e da saúde especialmente em saúde pública. Nesse tempo de pandemia  do Covid-19 desempenhou um papel fundamental no esclarecimento da ação do vírus e também da produção de vacina em colaboração com a universidade de Oxford. No âmbito de Seminários Avançados em Saúde Global e Diplomacia da Saúde solicitou-se um debate sobre a encíclica social Fratelli tutti do Papa Francisco.

Os cientistas, animados pela Presidente desta magna instituição, talvez a maior da América Latina, Nísia Trindade de Lima  organizaram um debate sobre a encíclica, conscientes de sua relevância humanitária. No debate estava o presidente da Academia Brasileira de Ciências, Luiz Davidovich e a pesquisadora emérita Cecília Minayo, sendo moderador o professor emérito da Fiocruz Paulo Marchiori Buss.

A presidente Nísia Trindade Lima solicitara um apoio do Papa Francisco. Ele veio, rico e minucioso, celebrando a significação da Fiocruz, mas chegou apenas no dia seguinte, quando deveria ser a abertura do evento. Mas valeu a pena este reconhecimento.

A mim foi solicitada uma breve exposição da Fratell tutti, o que aceitei honrado dada a alta significação da Fiocruz. O texto que está sendo publicado, representa o que foi exposto aos presentes. Seguiu-se um breve e inteligente debate, sempre valorando a contribuição da Fratelli tutti para a modelagem de um novo futuro para a humanidade no pós-Covid-19. Segue o texto da palestra.

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Não é difícil de perceber que o Papa Francisco com a encíclica social Fratelli tutti rejeita o atual modo de viver na Casa Comum, pois afirma “Se alguém pensa que se trata apenas de fazer funcionar o que já fazíamos, ou que a única lição a tirar é que devemos melhorar os sistemas e as regras já existentes, está negando a realidade”(n.7).

Diretamente afirma “que é uma ilusão enganadora, pensar que podemos ser onipotentes e esquecer que nos encontramos todos no mesmo barco” (n.30). Em função disso adverte: “ninguém se salva sozinho, só é possível salvar-nos juntos” (n.32).) Num twitter em fins de outubro declarou: “Ou nos salvamos todos ou ninguém se salva”

  1. A rejeição do atual sistema globalizado

Ataca diretamente as quatro pilastras que sustentam o atual sistema mundial: o mercado em termos de economia, o neoliberalismo em termos de política, o individualismo em termos de cultura e a devastação da natureza, em termos de ecologia: “O mercado, por si só”  afirma o Papa, “não resolve tudo, embora às vezes nos queiram fazer crer neste dogma de fé neoliberal. Trata-se dum pensamento pobre, repetitivo, que propõe sempre as mesmas receitas perante qualquer desafio que surja.O neoliberalismoreproduz-se sempre igual a si mesmo… como única via para resolver os problemas sociais” (n.168). O individualismo é apresentado “como o vírus mais difícil de vencer; não é capaz de gerar um mundo melhor para toda a humanidade… como se, acumulando ambições e seguranças individuais, pudéssemos construir o bem comum” (n.105). Em termos de ecologia, critica a devastação da natureza em razão da ganância de mais e mais acumular e das mortes que produz na humanidade e na natureza.

“A sociedade mundial tem graves carências estruturais que não se resolvem com remendos ou soluções rápidas meramente ocasionais. Há coisas que devem ser mudadas com reajustamentos profundos e transformações importantes” (n.179). O seu propósito é acumular sem limites, no pressuposto de que os recursos naturais também seriam sem limites. Tal pressuposição se revela falsa. A Laudato Sì a denuncia como“uma mentira”(n.161),´pois um planeta finito, não suporta um projeto infinito.

Conclusão: encontramo-nos atualmente num mundo “sem um projeto para todos”(n.15; n. 31). Sem ele, todos ficamos reféns do projeto privado dos mais fortes que instauram uma perversa opressão econômica, social e cultural sobre todas as sociedades humanas, inaugurando, segundo alguns cientistas, uma nova era geológica, a do antropoceno no qual o ser humana constitui a grande ameaça à vida.

Esse sistema não se afina com a natureza humana  que é essencialmente cooperativa e solidária, como nos ensinam as neurociências e as ciências da vida O ser humano, de verdade, emerge como um ser de relação, voltado em todas as direções e conectando-se com toda a realidade também divina.

Esse modo de habitar a Casa Comum nega uma das constantes cosmológicas, que preside o inteiro universo e que sustenta todos os seres, das galáxias mais distantes, das estrelas, da nossa Terra e até de cada um nós. Esta constante significa  que tudo está relacionado com tudo e que ninguém existe fora da relação (Laudato Si, n. 86; 117).

Tudo isso é rejeitado, prática e teoricamente, por este sistema que que atomiza as ciências e as práticas produtivas e que se tornou, nas palavras do grande biólogo Edward Wilson, o grande o Satã da Terra, ao invés de ser seu anjo bom e cuidador. Fez-se o meteoro rasante que mata e assassina vidas da natureza e da humanidade, expressão usada com frequência pelo Papa Francisco.

É neste contexto de um sistema à deriva, com um futuro sem futuro, que o Papa Francisco propõe uma alternativa, fundada em princípios e valores ausentes na atual ordem, em plena crise sistêmica.

Em que fontes vai beber os princípios e valores que poderão representar uma alternativa à ordem/desordem vigente? Busca-a naquilo que é o mais humano nos humanos, pois só aí se encontra uma base sólida, sustentável e personalizável. Por serem essencialmente humanos, estes valores e princípios estão presentes em todos os homens e mulheres das mais diferentes culturas, ganhando expressões diferentes, próprias de cada tradição cultural mas sempre como articulações deste dado antropológico de base.

Então, o amor deixa de ser uma experiência somente entre dois seres que mutuamente se atraem, para emergir como amor social. Da mesma forma, a amizade ganha uma expressão social, “pois não exlui ninguém”(n.94) a fraternidade entre todos os humanos é sem fronteiras, incluindo, no espírito de São Francisco, os demais seres da natureza que, ele, Francisco chamava com o doce nome de irmãos e irmãs a todas as criaturas por menores que fossem; a cooperação aberta a todos os países e a todas as culturas; o cuidado, começando por si mesmo (n.117) se expande para tudo que existe e vive especialmente da natureza e da Mãe Terra; da mesma forma, a justiça social e a compaixão universalizadas para com todos os  que sofrem na natureza e da humanidade. Todo esse mundo de excelências está presente no ser humano. Aqui  reside o novo paradigma que deverá prevalecer no pós-epidemia.

Tais valores eram vividos apenas subjetivamente, nas relações curtas e na privacidade da vida. A novidade do Papa foi generalizar e universalizar o que era subjetivo e individual.

Se bem observamos, o que nos ajudou a enfrentar o Covid-19 não foram os mantras do capitalismo e do neoliberalismo. Foram a centralidade da vida em vez da busca do lucro, a interdependência de todos com todos no lugar do individualismo, a solidariedade e a cooperação entre os povos no lugar da competição, a inclusão de todos na Casa Comum e não a afirmação de um soberanismo ultrapassado pela nova fase planetária da mundialização, o cuidado de uns com os outros, com a natureza e a Mãe Terra no lugar da pilhagem desenfreada dos bens e serviços naturais, a priorização da sociedade no lugar da dominação da economia e da política pelo mercado, um Estado suficientemente apetrechado para atender as demandas da população no lugar do Estado mínimo.

Foi essa inversão de prioridades e de valores que estão salvando a humanidade face aos ataques letais do Covid-19.

Eis a alternativa apresentada na Fratelli tutti: “um novo sonho de fraternidade e amizade social …que se abre ao diálogo com todas as pessoas de boa vontade” (n.6).

Importa entender o sonho aqui como muitos psicalistas o interpretam, como por exemplo de C.G. Jung:”como a antecipação de realizações futuras” ou “como a antecipação prévia, via insconciente coletivo, de possibilidades reais.”

Fraternidade e amizade social serão os eixos estruturadores de toda a sua proposta. O Papa se dá conta do inusitado da proposta, reconhecendo: “parece uma utopia ingênua, mas não podemos renunciar a este sublime objetivo” (n.190). De onde se não na natureza humana, sempre relacionada com o todo, buscar a alternativa a um tipo de sociedade desumana e cruel para com seus próprios semelhantes no afã de acumular bens materias. Ela esquece que o ser humano não é um animal faminto, mas um ser que possui sim fome de pão mas também outra fome, por amor, por reconhecimento, por paz com a natureza, por beleza e diálogo com o Transcendente.

  • Contraposição de dois paradigmas: senhor & irmão

Para entender melhor a novidade desta proposta paradigmática, seria esclarecedor se a compararmos com o paradigma subjacente ao atual sistema global e imperante já há mais de dois séculos: o dos tempos modernos.

É assente entre pensadores, filósofos, cientistas sociais e de outras áreas do pensamento que o ideal a ser perseguido e gerador dos tempos modernos, já projetado pelos pais fundadores do século XVI e XVII (Descartes, Galileo Galilei, Newton, Francis Bacon, Copérnico e outros) é osaber como poder e a vontade de poder: poder entendido como dominação do outro, das classes, dos povos, das culturas da África, da Ásia e das Américas, da natureza, das ínfimas partes da matéria, os átomos e os mais ínfimos os toquarks e da própria vida (código genético).

Para conferir eficácia ao saber e ao poder foi criada a tecno-ciência. Ela está preponderantemente a serviço do poder econômico, político e ideológico, ao mercado, e somente em seguida à vida. Na Laudato Sì o Papa a submete à rigorosa crítica (nn. 106-114). Na Fratelli tutti afirma com severidade: “a política não deve submeter-se à economia e esta não deve submeter-se aos ditames e ao paradigma eficientista da tecnocracia” (n.177). A ciência deve ser feita com consciência e a técnica com critérios éticos em vista do bem comum e da salvaguarda da integridade da natureza e do equilíbrio da Terra.

Há uma afirmação que seguramente se dirige ao corpo dos cientistas:“Atualmente há a convicção de que, além dos progressos científicos especializados, é necessária a comunicação interdisciplinar, uma vez que a realidade é uma só, embora possa ser abordada sob distintas perspetivas e com diferentes metodologias. Não se deve ocultar o risco de um progresso científico ser consideradoa única abordagem possívelpara se entender um aspeto da vida, da sociedade e do mundo”(n.204). Seria o fundamentalismo científico como a única forma de aceder à  realidade, sabendo-se que a nova epistemologia, especialmente as reflexões de Ilya Prigonine/Isabelle Stengers, ele prêmio Nobel em química, no conhecido livro “A nova aliança apreentam  a articulação dos muitos saberes que, quais janelas, nos dão dimensões da realidade, desde a mais popular, dos xamãs e de outras tradições e, evidentemente, o científico.

A figura é do ser humano como dominus, senhor e dono (maître et possesseur de Descartes) de tudo. A natureza e a própria Terra (mera res extensa) não possuem valor algum em em si mesmas, apenas na medida em que se ordenam ao ser humano. Ele está acima da natureza e não se entende como parte dela ou ao pé dela. Nas palavras da Fratelli tutti: “é a pretensão de sermos senhores absolutos da própria vida e de tudo o que existe” (n.34).

O poder como dominação violenta significou historicamente uma devastação das culturas como aquelas mesoamericanas e dos povos originários, uma tentativa de homogeneização dos hábitos de pensar, de agir, de fazer política e das diversas culturas, liquidando com as suas diferenças. Tal projeto perturbador encontrou sua máxima expressão na Shoah, “símbolo dos extremos aonde pode chegar a malvadeza humana” (n.247): os seis milhões de judeus e outros condenados às câmaras de gás pelo nazismo. Pesarosamente constata “no nosso mundo vive-se uma guerra mundial aos pedaços” (n.259).

Em contraposição a este paradigma do dominus, a Fratelli tutti apresenta o paradigma do frater, do irmão/irmã  donde se deriva a fraternidade universal. Incluindo os dois gêneros, seria a irmandade universal, todos, homens e mulheres, irmãos e irmãs. Ele se sente parte da natureza, ao pé dela junto aos demais seres, com o imperativo ético de cuidar e guardar essa herança sagrada (cf. Gn 2,15). Um elo de fraternidade une todos os seres como o sustenta a Carta da Terra (UNESCO 2003)  e as duas encíclicas ecológicas do Papa Francisco. Esse paradigma é aquele dos povos originários e dos andinos com seu bien vivir y convivir que se sentem profundamente em harmonia com a natureza e com todo de universo.Esse projeto, entretanto, nunca foi realizado historicamente no Ocidente. Daí a sua surpreendente novidade.

Dito numa linguagem pedestre: o paradigma do dominus, do senhor e dono é representado pelo punho cerrado para submeter, enquanto o frater é a mão aberta e estendida para a carícia essencial e para se entrelaçar com outras mãos e viver a colaboração e a ética do cuidado de uns para com os outros e de toda a natureza.

Aqui reside a grande viragem paradigmática proposta pela Fratelli tutti. Não é mera projeção sonhática. Capta as tendências de nossa época e afirma que existe “um anseio mundial de fraternidade” (n.8). Belamente sustenta que “aqui está um ótimo segredo para sonhar e tornar a nossa vida uma bela aventura…é juntos que se constroem os sonhos. Sonhemos como uma única humanidade, como caminhantes da mesma carne humana, como filhos e filhas desta mesma Terra…todos irmãos e irmãs” (n. 8).

É importante enfatizar esta contraposição de paradigmas. Urge fazer a transição do dominus para o frater se quisermos enfrentar com sucesso as ameaças que pesam sobre o sistema-Terra e o sistema-vida, assinaladas no primeiro e detalhado capítulo “as sombras de um mundo fechado” (nn.9-55).

Na epidemia do Covid-19 “ficou evidente a incapacidade de agir em conjunto”(n.7); “a sociedade cada vez mais globalizada torna-nos vizinhos, mas não nos faz irmãos” (n.12); pode fazer-nos sócios, “aquele que é associado para determinados intresses” (n.102) mas não próximos no sentido da parábola do bom samaritano (n.102) detalhadamente analisada pelo Papa (nn.63-86).

3.Ressonâncias da fraternidade universal, da amizade social e do amor ilimitado.

Seria longo identificar as ressonâncias dos valorea acima referidos, coisa que fiz num estudo mais alentado.

Concentremo-nos numa questão central: como fazer a transição do paradigma do senhor e dono (dominus) para o paradigma do irmão e da irmã (frater)?

No ensaio de uma resposta o Papa apela para o princípio esperança (Ernst Bloch) que é mais que uma virtude pois é ela “que nos fala duma realidade que está enraizada no mais fundo do ser humano, independentemente das circunstâncias concretas e dos condicionamentos históricos em que vive...; ela nos abre aos grandes ideais” (n.55).

Como tem afirmado com frequência aos movimentos sociais: “não esperem nada de cima, pois vem sempre mais do mesmo ou ainda pior”. Mas “não façamos sozinhos, individualmente…; nós estamos chamados a convidar outros e a encontrar-nos num «nós» mais forte do que a soma de pequenas individualidades” (n.78).

Entre outros, assinalo apenas dois pontos absolutamente inéditos: “na política há lugar para o amor comternura: aos mais pequenos, aos mais débeis, aos mais pobres; sim, são nossos irmãos e como tais temos que amá-los e assim tratá-los” (n.194). A política é mais que a busca do poder. O poder deve ser a mediação para construir o bem comum. A ternura  “é o amor que se faz próximo e concreto; é um movimento que procede do coração e chega aos olhos, aos ouvidos, às mãos” (n.196).

E a política feita não burocratica e friamente, mas com   amabilidade: que é “um estado de ânimo que não é áspero, rude, duro, senão afável, suave, que sustenta e fortalece; uma pessoa que possui esta qualidade ajuda aos demais para que sua existência seja mais suportável” (n.223).

Mas voltemos ao tema: como se fará a transição? O Papa não o detalha, seguramente, por saber que muitos são os biomas, para os quais não há uma fórmula única. Deixa isso aos cidadãos e às nações decidirem. Mas avança dois pontos interessantes, um tirado da tradição social da Igreja, o princípio de subsisdiariedade e o outro da moderna discussão ecológica: o valor da região ou do bioregionalismo.

Inicialmente afirma:” “é possível começar por baixo e caso a caso, lutar pelo mais concreto e local, até ao último rincão da pátria e do mundo” (n.78). Mas acrescenta:”este princípio abrange a participação e a ação das comunidades, a organização de nível menor” (n.175),  os movimentos que nascem de baixo: tudo que uma instância inferior puder fazer, não o faça a instância superior. Com isso, abre caminho para iniciativas a todo tipo de  de pequenos grupos. É a concretização do princípio de subsidiariedade.

A outra categoria à qual dedica vários parágrafos é o cultivo da região ou do biorregionalismo, pois é “o local, que nos faz caminhar com os pés por terra” (n.142). Há que se articular sempre o local com o global para ter uma experiência integradora nesta fase nova da humanidade: “Não é possível ser saudavelmente local sem uma sincera e cordial abertura ao universal, solidarizar com os dramas dos outros povos”(146).

Esta articulação entre o local com o global permite o surgimento da comunidade mundial que não é o resultado da soma dos vários países, mas sim, a própria comunhão que existe entre eles e a mútua inclusão (n.137). Este foi o grande ideal proposto por Immanuel Kant em sua última obra “Para uma paz perpétua”(1793) na qual propõe uma “República mundial”(Weltrepublik) fundada da hospitalidade universal entre todos os habitantes da Terra e no respeito aos direitos humanos “a iris dos olhos de Deus”,

A viabilidade deste sonho será o grande ponto de discussão daqui por diante. Mas teremos outra alternativa senão esta fundada no próprio ser do ser humano? Como nunca antes da história somos confrontados com a possibilidade do fim da espécie humana. Depende de decisões político-ético-espirituais da humanidade dar um salto de qualidade que nos alçará a um novo nível de consciência e inagurar um novo começo. Caso contrário iremos ao encontro do pior, ou, no limite, faremos o caminho já percorrido pelos dinossauros.

4.Conclusão: homem universal, um irmão entre irmãos

Entretanto, cabe reconhecer que inequivocamente nos encontramos face à uma  emergência planetária. Parece, que  não temos outra alternativa senão consultar o que há de melhor em nossa humanidade e dela extrair um projeto comum que nos poderá garantir um horizonte de esperança e no unir e re-unir na mesma Casa Comum.

De todos os modos, estamos diante de um homem, o Papa Francisco, que por seu exemplo e palavra se alçou à altura de um dos maiores líderes espirituais e políticos da humanidade, senão o maior de todos. Despojou-se dos títulos inerentes à sua alta função como Papa e fez-se irmão de todos para falar  como irmão entre irmãos.

A exemplo de seu patrono Francisco de Assis, transformou-se também num homem universal, acolhendo a todos e se identificando com os mais vulneráveis e invisíveis de nosso mundo. Ele suscita a esperança de que podemos e devemos alimentar o sonho da fraternidade sem fronteiras e do amor universal. Move-o a fé de que “Deus criou tudo por amor e que é o apaixonado amante da vida” (Sab 11, 26), texto citado três vezes na Laudato Si.

Espera que esse Deus vivo não permitirá que a humanidade, já entronizada no Reino da Trindade pela ressurreição e ascensão de um irmão nosso, Jesus de Nazaré, desapareça assim tão miseravelmente. Iremos ainda viver e brilhar.

Ele fez a sua parte. Compete a nós não deixar que o sonho seja apenas sonho errático, mas seja aquilo que ele significa, o “antecipador de realidades futuras e possíveis:” o começo seminal de uma nova forma de habitar juntos, como irmãos e irmãs e com a natureza, na mesma Casa Comum.

Teremos tempo e sabedoria para esse salto? O tempo é curto mas ele urge e não podemos chegar tarde, nem erra de caminho por não termos tempo de corrigi-lo. Seguramente continuarão as “sombras vastas” a que o Pontífice se refere na encíclica. Mas temos uma lâmpada na Fratelli tutti. Ela não dissipa todas as “vastas sombras”. Apenas nos ilumina o caminho a ser percorrido por todos. E isto nos basta.

Leonardo Boff, teólogo, filósofo, membro da Iniciativa Internacional da Carta da Terra.

O que é ser, de fato, pró-vida?

Magali Cunha, é jornalista e professora universitária e escreve com paixão e com-paixão pelas vítimas das continuadas violência aos direitos humanos, especialmente, de inocentes crianças das periferias de nossas cidades. Neste dia 10 celebramos 72 da proclamação solene da Declaração dos Direitos Humanos da ONU. Magali descreve como esta Carta é rasgada em nosso país, marcado pela violência real, causando mortes e pela violência simbólica nas redes digitais que difundem ódio, maledicências, mentiras e fake news. Estas ferem o espírito e tornam menos humanas as relações sociais.

Não pode ser só pelas vidas dos que lucram com o governo, escreve Magali Cunha

Emily Victoria, de 4 anos, e Rebeca Beatriz, de 7, tiveram a vida interrompida por mais uma violenta intervenção policial em áreas periféricas do Rio de Janeiro. Trata-se daquela que “sempre chega atirando”, como relatam os sofridos moradores. São mais duas famílias destruídas pela dor e pela revolta, que choram a perda de filhas queridas e que se juntam às de outras dez crianças assinadas a tiros na região metropolitana do Rio, em 2020, quase todas durante ações da polícia.

Vida interrompida brutalmente também é drama recorrente nas famílias de policiais militares. Nesta semana, o mesmo Rio de Janeiro ficou chocado com o assassinato do Cabo Derinaldo Cardoso, de 34 anos, surpreendido com tiro na cabeça, quando tentava impedir um assalto em uma loja de departamentos. No primeiro semestre de 2020, foram 103 os policiais mortos no Brasil, 23 em serviço. Essas famílias enlutadas sofrem com a política de guerra e não de segurança – “a mesma polícia que mata é a polícia que morre”, como disse um coronel da reserva de São Paulo. Estes profissionais sofrem ainda com as péssimas condições de trabalho a que são submetidos.

A essas tragédias se soma à da família de João Alberto Silveira Freitas, homem negro morto, em novembro passado, de forma estúpida, por seguranças do supermercado Carrefour, em Porto Alegre. Mais uma entre as inúmeras vítimas do racismo de todo dia praticado no Brasil, que, quando sobrevivem, carregam esta marca em suas trajetórias.

Ao mesmo tempo, outras vidas são interrompidas de forma drástica: chega a quase 178 mil o número de mortos por Covid-19 no Brasil (números oficiais subnotificados), com milhares de sobreviventes da doença sofrendo sequelas, sem que o país tenha notícia de política governamental que traga esperança de superação desta situação.

Pelo contrário, as políticas anunciadas são desesperadoras: soubemos esta semana que o governo do Brasil escolheu pela menor cobertura possível na aliança mundial de vacinas, a Covax. Esta iniciativa foi lançada como uma forma de garantir que os países em desenvolvimento pudessem ter acesso às vacinas e que elas não ficassem apenas nas mãos dos países ricos. Esta aliança ofereceu a possibilidade para que governos fizessem uma solicitação de vacinas que poderia atender de 10% a 50% da população dos países. Pois o Brasil optou por solicitar a menor taxa de cobertura permitida, para apenas 10% dos brasileiros.

Ainda na área da saúde, também soubemos que o governo do Brasil planeja a extinção dos programas que atendem a população com transtornos mentais pelo Sistema Único de Saúde (SUS). Cerca de 100 portarias, editadas por governos, entre 1991 e 2014, devem ser revogadas e o SUS vai sendo desmontado aos poucos. O plano é tão sórdido que pode acontecer no período em que o Supremo Tribunal Federal (STF) entrará em recesso, o que dificultaria ações contrárias ao desmonte.

O governo do Brasil também suspendeu os exames de genotipagem pelo SUS em pessoas com HIV, com Aids e hepatites virais. O exame é essencial para definir o tratamento adequado para pacientes que desenvolvem resistência a medicamentos. O Ministério da Saúde informou que oferecerá o exame apenas para crianças e gestantes com HIV ou Aids. Em fevereiro, o Presidente da República havia dito: “Uma pessoa com HIV, além de ter um problema sério para ela, é uma despesa para todos aqui no Brasil”. De fato, ele cumpre o que diz.

Também somos informados de que no último ano e meio cresceu em demasia o número de crimes no campo, com foco maior na região da Amazônia, provocados, especialmente, por garimpeiros e por agropecuaristas. São milhares de casos de pistolagem e invasão de terras, com famílias e tribos indígenas sendo forçadas a deixar seus locais de moradia e trabalho para se manterem vivas. Somente em 2019 foram 32 assassinatos, sendo nove de indígenas.

A terra, por sinal, e toda vida em torno dela, tem sofrido horrivelmente no Brasil atual. O Pantanal continua queimando, a Amazônia tem desmatamento recorde, não há recuperação para a destruição causada pelos crimes ambientais de Mariana e Brumadinho. O Ministério do Meio Ambiente planeja privatizar parques nacionais e liberar pesca e exploração de áreas preservadas.

Vida que se perde, vida que é colocada em risco. Direito à vida que é negado, especialmente daquelas pessoas que são pobres. No Brasil, historicamente, pobres são desconsiderados e descartáveis. Não importa a idade, o sexo, a cor, a etnia, a escolaridade, se é “gente de bem”; se é pobre, não conta. Considerando a atual política econômica, não precisa ter presente nem futuro. Por isso, as pessoas de famílias pobres podem ser facilmente mortas na porta ou mesmo dentro de suas casas, em escolas, em supermercados, em delegacias e prisões, em enfermarias lotadas.

Enquanto isto lemos publicação da ministra da Mulher, Família e Direitos Humanos no Twitter: “Para quem ainda finge surpresa, vou reiterar o que já disse à imprensa, ao Brasil e até na ONU: este é um governo conservador, pró-vida, pró-família e que não mede esforços para combater a violência. Sim, nomeamos pessoas pró-vida para o governo. E assim continuará sendo”.

“Pró-vida” de quem? vida para quem? Pelos discursos e ações do atual governo, dos que lucram com ele e de seus apoiadores, não é pela vida das crianças assassinadas pelas balas de fuzis da polícia ou dos policiais colocados em uma guerra, nem das pessoas negras espancadas ou humilhadas por seguranças, nem de contaminados por covid ou das portadoras de doenças mentais e do HIV-Aids, nem ainda dos trabalhadores rurais e dos povos indígenas, muito menos das florestas, dos rios, dos mares e dos animais.

O direito à vida é elemento fundamental para qualquer ser humano, sem distinção, sem diferenciação, segundo a Declaração Universal dos Direitos Humanos (DUDH), celebrada neste 10 de dezembro, em seus 72 anos.

Os 30 artigos da declaração representam um grande passo da humanidade ao afirmarem que todos os seres humanos têm os mesmos direitos, independentemente de cor, sexo, credo, nacionalidade ou qualquer outra distinção. Por isso, a declaração é “universal”, ou seja, diz respeito a quem habita qualquer país, sob qualquer tipo de governo, de qualquer condição social, gênero, idade, religião ou cor da pele.

Nesse sentido, por exemplo, quando o artigo 3º estabelece que todos têm direito à vida, à liberdade e à segurança pessoal, isto diz respeito tanto a quem vive em mansões ou condomínios, e deseja circular livremente pelas cidades, como também às populações das periferias que almejam, de igual modo, viver em paz e ter acesso livre a todos os lugares.

A declaração tenha servido de inspiração para Constituições Nacionais, parâmetro para ações da comunidade internacional frente a conflitos localizados e gerou associações de defesa de direitos espalhadas pelo mundo. No entanto, visões e posturas extremistas mundo afora, alimentadas por lideranças políticas, têm reduzido a declaração a algo ideológico, como se fosse apenas bandeira das esquerdas políticas.

Tudo isto reflete o ressentimento de segmentos conservadores, exclusivistas, machistas, racistas, exploradores da população tornada pobre, de quem quer manter privilégios e sustentar a desigualdade entre os humanos. Neste “quem” estão empresários, ruralistas, banqueiros, donos e profissionais de mídias, que dão suporte a este discurso. Ele acaba acolhido por muitas pessoas que simplesmente ignoram os artigos da declaração.

O desconhecimento do documento e sua aplicação na Constituição Brasileira, por exemplo, reflete-se na incompreensão de que direitos humanos vão desde a segurança alimentar, ao direito ao voto, às condições justas de trabalho, ao direito à propriedade, à participação na vida cultural e no progresso científico de uma sociedade, e aos deveres que cada humano tem com sua comunidade. Esta lista é apenas para citar alguns artigos ignorados por quem nunca leu a Declaração Universal dos Direitos Humanos e a critica somente de ouvir falar.

Vale recordar que as igrejas cristãs contribuíram significativamente com a aprovação da declaração por meio do movimento ecumênico, que atua pela unidade das igrejas em diálogo e cooperação com as demais religiões na busca da paz com justiça.

Muitas destas igrejas em diálogo e cooperação permanecem comprometidas e ativas na defesa da aplicação dos princípios da declaração. Isto é resultado da compreensão de fé de que direitos e garantias de dignidade para os seres humanos correspondem à vontade do Deus Criador, que “ama o mundo e os que nele habitam”, de “que todos tenham vida e a tenham em abundância” (Evangelho de João).

Nestes tempos tão duros, vale renovar a esperança de que a ignorância plantada pela maldade dos agenciadores dos privilégios desumanos, lamentavelmente apoiada pelas lideranças religiosas, pode ser superada pró-vida, vida de verdade, vida plena.

Wehklage über Versklavung und Befreiung: Tag der Ermordung des Schwarzen Joao Alberto Freitas in Porto Alegre, am Tag des Selbstbewusstseins der Schwarzen

Leonardo Boff

An diesem Tag, dem 20. November 2020, wenn wir den Tag des Selbstbewusstseins der Schwarzen, einen Tag der Reflexion gegen Rassismus und der Anerkennung der Würde der schwarzen Bevölkerung in Brasilien (die mehr als die Hälfte der Bevölkerung darstellt) begehen, wurde der 40-jährige Schwarze Joao Alberto Freitas von zwei Wachen und einem Polizisten in Porto Alegre feige durch Schläge und Erstickung ermordet. Die Szenen des Todes zeigen unsägliche Brutalität und Feigheit und all den Rassismus, der in Teilen der Gesellschaft vorhanden ist, und wie unmenschlich und grausam wir sein können.

Als Hommage an Joao Alberto Freitas veröffentliche ich einen Text von vor einiger Zeit, der aber von bleibender Relevanz ist.

Die Passion Christi setzt sich seit Jahrhunderten unaufhörlich in den Körpern der Gekreuzigten fort. Jesus wird bis ans Ende der Welt in Qualen liegen, solange auch nur ein einziger Seiner Brüder oder Schwestern zum Kreuzesopfer wird, wie die buddhistischen Bodhisattvas (die Erleuchteten), die an der Schwelle zum Nirwana verharren, nicht eintreten, sondern in die Welt des Leidens – Samsara – zurück kehren in Solidarität mit allen Leidenden: Menschen, Tieren und Pflanzen. Aus dieser Überzeugung legt die Katholische Kirche in der Karfreitagsliturgie Jesus diese bewegenden Worte in den Mund:

„Mein Volk, sag mir, was habe ich getan, womit habe ich dich gekränkt? Was hätte ich noch für dich tun können? Woran habe ich es dir fehlen lassen? Ich ließ dich aus Ägypten ziehen und gab dir Manna zu essen. Ich bereitete dir ein gutes Land, aber du bereitetest ein Kreuz für deinen König.“

Wenn wir Brasilianer die Abschaffung der Sklaverei (13. Mai 1888) feiern, wird uns bewusst, dass sie immer noch nicht komplett abgeschafft ist. Die Passion Christi setzt sich in der Passion der Schwarzen fort. Wir brauchen eine zweite Abschaffung: die des Elends und des Hungers. Die Schreie aus Gefangenen und nach Befreiung sind immer noch zu hören. Sie kommen aus den „Senzalas“ (Sklavenunterkünften) und nun aus den Favelas, die sich um unsere Städte herum befinden. Die schwarze Bevölkerung spricht noch immer zu uns durch Klagen und Flehen.

“Meine weißen Brüder und Schwestern, mein Volk: Was habe ich dir angetan? Sagt, womit habe ich euch gekränkt?“

Ich inspirierte dich mit Musik voller „banzo“ (Traurigkeit) und ansteckender Rhythmen. Ich lehrte dich, auf „bumbo“, „cuica“ und „atabaque“ (brasilianische Trommeln) zu spielen. Ich war es, der dir den „Rock“ und die „Ginga des Samba“ gab. Und du nahmst, was mein war, machtest dir einen Namen, einen großen Namen, häuftest Geld an mit deinen Kompositionen und schenktest mir nichts im Gegenzug.

Ich kam herab von den Bergen und zeigte dir eine Welt voller Träume, eine Welt grenzenloser Geschwisterlichkeit. Ich schuf für dich Tausende von farbenfrohen Fantasien, und ich bereitete dir das größte Fest der Welt: Ich tanzte den Karneval für dich. Und du warst so sehr glücklich, dass du mir stehende Ovationen dafür gabst. Doch bald, sehr bald, vergaßt du mich, schicktest mich zurück in die Berge, in die Favelas, in die nackte und raue Wirklichkeit der Arbeitslosigkeit, des Hungers und der Unterdrückung…

“Meine weißen Brüder und Schwestern, mein Volk: Was habe ich dir angetan? Sagt, womit habe ich euch gekränkt?“

Als Erbe gab ich dir Bohnen und Reis, deine tägliche Nahrung. Aus den Resten bereitete ich dir „Feijoada“, „Vatapá“, „Efó“ und „Acarajé“: die typische Küche Bahias und Brasiliens. Und du ließest mich Hunger leiden und meine Kinder an Mangelernährung sterben oder an irreversiblen Gehirnschäden leiden, die sie dauerhaft unterentwickelt bleiben ließen.

Ich wurde gewaltsam aus meinem afrikanischen Heimatland herausgerissen.  Ich kannte das Sklaven-Gespensterschiff. Ich wurde zu einem Objekt gemacht, einem „Ding“, einem Sklaven. Ich war die schwarze Mutter für deine Kinder. Ich bestellte die Felder, erntete den Tabak und pflanzte das Zuckerrohr. Ich erledigte all diese Arbeiten. Ich war es, der die schönen Kirchen baute, die alle bewundern, und die Paläste, in denen die Sklavenbesitzer leben. Und du bezeichnest mich als träge und verhaftest mich wie einen Landstreicher. Du diskriminierst mich wegen meiner Hautfarbe und behandelst mich, als wäre ich noch immer ein Sklave.

“Meine weißen Brüder und Schwestern, mein Volk: Was habe ich dir angetan? Sagt, womit habe ich euch gekränkt?“

Ich konnte standhalten. Es gelang mir fortzulaufen und “Quilombos” zu gründen: geschwisterliche Gesellschaften ohne Sklaven, arm, aber frei: Schwarze, Mestizen und Weiße. Trotz der Peitschen-hiebe auf meinen Rücken schenkte ich der brasilianischen Seele Herzlichkeit und Süße. Und du schicktest mich zum „Capitão-Do-Mato“, jagtest mich wie ein Tier. Du zerstörtest meine „Quilombos“, und bis heute sorgst du dafür, dass die Abschaffung des versklavenden Elends keine ewig währende und effektive Wahrheit ist.

Ich zeigte dir, was es heißt, der lebendige Tempel Gottes zu sein, und darum auch, wie man Gott in einem Körper spürt, der angefüllt ist mit „Axé“ (brasilianische Musikrichtung), und Gott im Rhythmus, Tanz und Essen zu zelebrieren. Doch du unterdrücktest meine Religionen, nanntest sie „afro-brasilianische Riten“ oder betrachtetest sie als simple Folklore. Du drangst in meine „terreiros“ (Kultstätten) ein, bewarfst sie mit Dreck und zerstörtest unsere heiligen Figuren. Nicht selten machtest du aus der Macumba einen Kriminalfall. Die Mehrheit der umgebrachten Jugendlichen in den Randbezirken zwischen 18 und 24 Jahren sind Schwarze, und weil sie schwarz sind, werden sie verdächtigt, der Drogenmafia zu dienen. Die meisten von ihnen sind jedoch einfache Arbeiter.

“Meine weißen Brüder und Schwestern, mein Volk: Was habe ich dir angetan? Sagt, womit habe ich euch gekränkt?“

Wenn ich durch so viel Arbeit und Hingabe mein Leben verbessere, einen schwerverdienten Lohn erhalte, mein kleines Haus kaufe, meine Kinder erziehe, meine Samba singe, meinen Lieblingsverein anfeuere und mir am Wochenende ein kaltes Bier mit meinen Freunden leisten kann, sagst du, ich sei ein Schwarzer mit der Seele eines Weißen. Dadurch herabwürdigst du den Wert unserer Seelen als würdige und hart arbeitende Schwarze. Und bei der Jobvergabe gehe ich fast immer leer aus zugunsten eines Weißen, ungeachtet derselben Fähigkeiten.

Und als die Politik sich weiterentwickelte, um für die historische Perversität zu entschädigen und mir das zu ermöglichen, was du mir immer verweigertest: zu studieren und mich an den Universitäten und Technischen Hochschulen weiterzubilden, sodass ich meine Lebensumstände verbessern kann und die meiner Familie, dann ruft die Mehrheit deines Volkes: Das verstößt gegen die Verfassung, das ist Diskriminierung, ist soziale Ungerechtigkeit.

“Meine weißen Brüder und Schwestern, mein Volk: Was habe ich dir angetan? Sagt, womit habe ich euch gekränkt?“

Meine schwarzen Brüder und Schwestern, an diesem 20. November, dem Tag von Zumbí und des Schwarzen Bewusstseins, möchte ich dir meine Ehrerbietung erweisen. Dir und allen, denen es gelang, während dieser langen Zeit zu überleben, denn die Fröhlichkeit, die Musik, der Tanz und das Heilige sind alles in euch trotz dieses Kreuzwegs der Leiden, die euch ungerechterweise aufgebürdet werden.

Voll Liebe und Zuneigung

Leonardo Boff Theologe, Philosoph und Schriftsteller

Übersetzung von Bettina Goldharnack