La conveniencia del sacerdocio para las mujeres

          La conveniencia del sacerdocio para las mujeres

La dimensión de lo femenino no es exclusiva de las mujeres, pues tanto los hombres como las mujeres son portadores, cada cual en su propio estilo, de lo masculino y de lo femenino. Tomás de Aquino en la Suma Teológica, ya en su primera cuestión, al abordar el objeto de la teología, dejaba claro que ella puede abordar cualquier tema, siempre que lo haga a la luz de Dios. En caso contrario perdería su pertinencia. Por lo tanto, en esta perspectiva, cabe preguntarse acerca del sacerdocio de las mujeres, realidad que les fue negada en la Iglesia romano-católica. Y considerar las buenas razones teológicas que garantizan su conveniencia.

El llamado “depósito de la fe”, es decir, la positividad cristiana no es una cisterna de aguas muertas. Ella se reaviva confrontándose con los cambios irrefrenables de la historia, como en el caso suscitado por el Sínodo de la Amazonia.

Así, en todo el mundo se verifica cada vez más la reafirmación de la paridad de la mujer, en dignidad y derechos, con el hombre. Comprensiblemente no es fácil desmontar siglos de patriarcalismo que implica disminuir y marginar a la mujer. Pero lenta y consecuentemente las discriminaciones van siendo superadas y, en ciertos casos, hasta castigadas. En la práctica, todos los espacios públicos y las más diversas funciones están abiertas a las mujeres. ¿Vale esto también para el sacerdocio de las mujeres dentro de la Iglesia romano-católica? En las Iglesias evangélicas, en la anglicana y también en el rabinato, las mujeres han sido admitidas en la función antes reservada sólo a los hombres.

Hasta fecha reciente la Iglesia romano-católica, en los estratos de la más alta oficialidad, se negaba a plantear la cuestión, especialmente con Juan Pablo II. Ella quedó rehén de la secular cultura patriarcal, pero no puede convertirse en un bastión de conservadurismo y anti-feminismo en un mundo que avanza hacia la riqueza de la relación hombre y mujer. El Papa Francisco tiene el mérito de plantear las cuestiones pertinentes del mundo de hoy, como la cuestión de la moral matrimonial o el tratamiento a los homoafectivos y a otras minorías.

Como afirmaba aún en el siglo pasado una feminista, A. van Eyde: «El bien del hombre y de la mujer son interdependientes. Ambos quedarán lesionados si en una comunidad uno de ellos no puede contribuir con toda la medida de sus posibilidades. La Iglesia misma quedaría herida en su cuerpo orgánico si no diese cabida a la mujer dentro de sus instituciones eclesiales» (Die Frau im Kirchenamt, 1967: 360).

La minuciosa investigación de teólogos y teólogas del más alto nivel como Karl Rahner de la parte de los teólogos y de Yvone Gebara de la parte de las mujeres, ha demostrado que no hay ninguna barrera doctrinal ni dogmática que impida el acceso de las mujeres al sacerdocio.

En primer lugar, hay que recordar que hay un solo sacerdocio en la Iglesia, el de Cristo. Los que vienen bajo el nombre de “sacerdote”, son sólo figuras y representantes del único sacerdocio de Cristo. Su función no puede ser reducida, como sostiene la argumentación oficial, al poder de consagrar. Se puede decir que toda la vida de Cristo es sacerdotal: se presentó como un ser-para-otros, defendió a los más vulnerables, también a las mujeres, predicó fraternidad, reconciliación, amor incondicional y perdón. No sólo en la última Cena se muestra sacerdote, sino en toda su vida, es decir, fue un creador de puentes y de reconciliación.

La función del sacerdote ministerial no es acumular todos los servicios, sino coordinarlos para que todos sirvan a la comunidad. Por el hecho de presidir la comunidad, preside también la eucaristía. Este servicio (que San Pablo llama “carisma”, y son muchos) puede muy bien ser ejercido por las mujeres como se muestra en las iglesias no romano-católicas y en las comunidades eclesiales de base.

Y habría razones de las más convenientes que fundamentan tal ministerio por parte de las mujeres.

En primer lugar, la primera Persona divina en venir al mundo fue el Espíritu Santo, que asumió María para engendrar en su seno a la segunda Persona, el Hijo encarnado, Jesucristo. El Hijo solo vino después del “fiat” (el sí) de María.

Seguían a Jesús no sólo apóstoles y discípulos, sino también muchas mujeres que le garantizaban la infraestructura. Ellas nunca traicionaron a Jesús, lo cual no se puede decir de los Apóstoles, especialmente del más importante de ellos, Pedro. Después de la prisión y la crucifixión todos huyeron. Ellas se quedaron al pie de la cruz.

Fueron ellas las que primero, en una actitud genuinamente femenina, acudieron al sepulcro para ungir el cuerpo del Crucificado. El mayor acontecimiento de la fe cristiana, la resurrección de Jesús, fue testimoniado en primer lugar por una mujer, María Magdalena, hasta el punto de que S. Bernardo dijese que ella fue “apóstol” para los Apóstoles.

Si una mujer, María, pudo dar a luz a Jesús, su hijo, ¿cómo no va a poder representarlo sacramentalmente en la comunidad? Aquí hay una contradicción flagrante, sólo comprensible en el marco de una Iglesia patriarcal, machista y compuesta de célibes en el cuerpo de dirección y de animación de la fe.

Lógicamente, el sacerdocio femenino no puede ser una reproducción del masculino. Sería una aberración si así fuera. Debe ser un sacerdocio singular, según el modo de ser de la mujer, con todo lo que denota su feminidad en el plano ontológico, psicológico, sociológico y biológico. No será la sustituta del sacerdote. Realizará el sacerdocio a su propio modo.

Vendrán tiempos en los que la Iglesia romano-católica acomodará su paso al del movimiento feminista mundial y con el del propio mundo, hacia una integración del “animus” y del “anima” para el enriquecimiento humano y de la propia Iglesia.

Estamos, pues, a favor del sacerdocio de las mujeres dentro de la Iglesia romano-católica, escogidas y preparadas a partir de las comunidades de fe. Les corresponde a ellas darle una configuración específica, diferente de la de los hombres.

*Leonardo Boff es teólogo, filósofo y ha escrito con Rose-Marie Muraro, Femenino-Masculino: una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias, Record, 2010.

Traducción de Mª José Gavito Milano

A conveniência do sacerdócio para as mulheres

           A conveniência do sacerdócio para as mulheres

A dimensão do feminino não é exclusiva das mulheres, pois tanto homens quanto mulheres são portadores, cada um na sua modalidade própria, do masculino e do feminino. Tomás de Aquino na Suma Teológica já na sua primeira questão ao abordar o objeto da teologia, deixava claro que ela pode abordar qualquer tema, desde que o faça à luz de Deus. Caso contrário perderia sua pertinência. Portanto, cabe perguntar acerca do sacerdócio das mulheres, realidade que lhe foi negada na Igreja romano-católica. E considerar as boas razões teológicas que garantem sua conveniência.

O assim chamado “depósito da fé”, vale dizer, a positividade cristã não é uma cisterna de águas mortas. Ela se reaviva confrontando-se com as mudanças irrefreáveis da história como é o caso suscitado pelo Sínodo da Amazônia.

Assim no mundo todo, verifica-se cada vez mais a reafirmação da paridade da mulher, em dignidade e direitos, com o homem. Compreensivelmente não é fácil desmontar séculos de hétero-patriarcalismo que implica diminuir e marginalizar a mulher. Mas lenta e consequentemente as discriminações vão sendo superadas e, em certos casos, até punidas. Na prática, todos os espaços públicos e as mais diversas funções estão abertas às mulheres. Vale isso também para o sacerdócio para as mulheres dentro da Igreja romano-católica? Nas Igrejas evangélicas, na anglicana e também no rabinato, as mulheres foram admitidas na função antes reservada só aos homens.

A Igreja romano-católica, nos estratos da mais alta oficialidade, até recente data, se recusava sequer colocar a questão especialmente sob o Papa João Paulo II. Ela ficou refém da secular cultura hétero-patriarcal. Mas não pode se transformar num bastião de conservadorismo e anti-feminismo num mundo que avança rumo à riqueza da relacionaliade homem e mulher. O Papa Francisco tem o mérito de colocar as questões pertinentes do mundo de hoje, como a questão da moral matrimonial e o tratamento para com os homoafetivos, o sacerdócio para homens casados e outras minorias.

Como afirmava uma feminista ainda no século passado A.van Eyde:”O bem do homem e da mulher são interdependentes. Ambos ficarão lesados se, numa comunidade, um deles não puder contribuir com toda a medida de suas possibilidades. A Igreja mesma ficaria ferida em seu corpo orgânico se não desse lugar à mulher dentro de suas instituições eclesiais”(Die Frau im Kirchenamt, 1967, p. 360).

A minuciosa pesquisa de teólogos e teólogas, do mais alto gabarito, como Karl Rahner entre outros, tem demonstrado que não há nenhuma barreira doutrinária e dogmática que impeça o acesso do sacerdócio às mulheres.

Em primeiro lugar, importa recordar que há um só sacerdócio na Igreja, aquele de Cristo. Os que vêm sob o nome de “sacerdote”, são apenas figurações e representantes do único sacerdócio de Cristo. Sua função não pode ser reduzida, como sustenta a argumentação oficial, ao poder de consagrar. Toda a vida de Cristo é sacerdotal, vale dizer, apresentou-se como um ser-para-outros, defendeu os mais vulneráveis, também mulheres, pregou fraternidade, reconciliação, amor incondicional e perdão. Não é só na última Ceia que se se mostra sacerdote, mas em toda a sua vida, vale dizer, um criador de pontes e de reconciliação.

A função do sacerdote ministerial não é acumular todos os serviços, mas coordená-los para que todos sirvam à comunidade. Pelo fato de presidir a comunidade, preside também a eucaristia. Esse serviço (que São Paulo chama de “carisma” que são muitos) pode muito bem ser exercido pelas mulheres como se mostra nas igrejas não romano-católicas e nas comunidades eclesiais de base.

E haveria razões das mais convenientes que fundamentam tal ministério por parte das mulheres.

Em primeiro lugar, a primeira Pessoa divina a vir ao mundo foi o Espírito Santo que assumiu Maria para gerar em seu seio a segunda Pessoa, o Filho encarnado, Jesus Cristo. O Filho só veio depois do “fiat”(o sim) de Maria.

Seguiam Jesus não apenas Apóstolos e discípulos, mas também muitas mulheres que lhe garantiam a infra-estrutura. Elas nunca traíram Jesus, o que não se pode dizer dos Apóstolos, especialmente do mais importante deles, Pedro. Após a prisão e a crucificação todos fugiram. Elas ficaram ao pé da cruz.

Foram elas que, por primeiro, numa atitude genuinamente feminina, foram ao sepulcro para ungir o corpo do Crucificado. O maior evento da fé cristã, a ressurreição de Jesus, foi testemunhado primeiramente, por uma mulher, Maria Madalena, a ponto de São Bernardo dizer que ela foi “apóstolo”para os Apóstolos.

Se uma mulher, Maria, pôde dar à luz a Jesus, seu filho, como não pode representá-lo sacramentalmente na comunidade? Aqui há uma contradição flagrante, só compreensível no quadro de uma Igreja hétero-patriarcal, masculinista e composta de celibatários, responsáveis pela direção e pela animação da fé.

Logicamente, o sacerdócio feminino não pode ser a reprodução daquele masculino. Seria uma aberração se assim fosse. Deve ser um sacerdócio singular, com o modo de ser da mulher com tudo o que denota sua feminilidade no plano ontológico, psicológico, sociológico e biológico. Não será a substituta do padre. Mas  conformará o sacerdócio a seu modo próprio.

Tempos virão em que a Igreja romano-católica acertará seu passo com o movimento feminista mundial e com o próprio mundo, rumo a uma integração do “animus” e da “anima” para o enriquecimento humano e da própria Igreja.

Somos, pois, a favor do sacerdócio conferido às mulheres dentro da Igreja romano-católica, escolhidas e preparadas a partir das comunidades de fé. Cabe a elas dar-lhe uma configuração especifica, diversa daquela dos homens.

Leonardo Boff é teólogo, filósofo e escreveu com Rose-Marie Muraro, Feminino-Masculino: uma nova consciência para o encontro das diferenças, Record, 2010.

La batalla del lenguaje y la palabra poética-Juan Muchnik

No 29º Festival Internacional de Poesía de Medellín que se realiza de29 de junho ao 6 de julho 2019 em Medellin-Colombia José Muchnik, engenheiro e antropólogo, exilado na França desde 1976 é também um exímio poeta e pensador escreveu a seguinte reflexão que nos ajudará a entender a atual crise da linguagem já que vivemos em tempos de falsidades – fake news – e da pós-verdade. Indica-nos caminhos para resgatar a verdade das palavras e das realidades que nelas se expressam. Lboff

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                La batalla del lenguaje y la palabra poética.

1 Lenguaje comunicación y poder: Humanismo o Barbarie en los comienzos del tercer milenio.

Desde sus orígenes los seres humanos tuvieron necesidad de comunicar con otros seres humanos para organizar su vida en sociedad. Sin lenguajes no hubieran sido posibles leyes, ni códigos, ni mitos que trasmiten los valores y creencias de diferentes culturas. En su comienzo, lenguaje de manos, gritos y gestos acompañando voces que devienen palabras cuando los grupos humanos le acuerdan un sentido común a las mismas. Luego, casi ayer, la escritura, sobre tablas de arcilla, piedras o pergaminos, los hombres trasmitiendo relatos y saberes. Ya comenzado el tercer milenio, en la “era digital”, la informática complejizó aún más los lenguajes y sus formas de transmisión. La batalla por el sentido que se le asignan a palabras y expresiones se presenta en cotidianos espectáculos, las imágenes / logos / emojis… con su fuerza simbólica, se asocian a los lenguajes existentes, confiriendo una nueva dimensión a las formas de comunicación. Las “fake news”, noticias falsas, mejor dicho falseadas, irrumpen, contaminan medios, prensa, redes, blogs… También irrumpe la pos verdad (post truth), se fabrican verdades a pedido. La instrumentalización política de las grandes bases de datos, el célebre big-data, deviene una actividad rentable. Cuando se vuelve difícil distinguir la verdad de la mentira, significa que “algo” muy grave está pasando.

Si la poesía y los poetas desean acercar palabras a la verdad, los comienzos del tercer milenio ofrecen un desafío de envergadura, ya que la función misma del lenguaje se está corrompiendo. Para que los hombres dialoguen, se entiendan y convengan las formas sociales y normas jurídicas que les permitan convivir, necesitan palabras para pronunciar el mundo sin confusiones, necesitan que libertad sea libertad, que justicia sea justicia, que humanidad sea humanidad, palabras para nombrar objetos, seres, sentimientos… El significado atribuido a esas palabas es fundamental, por eso el lenguaje se convierte en un campo de batalla entre diversas concepciones del mundo. Batalla menos visible que otras, pero no menos fundamental para decidir en qué tipo de sociedad queremos vivir, basada en qué tipo de relaciones entre los humanos y con la naturaleza. Batalla que se agudiza en momentos de crisis como el que estamos atravesando.

Cuando afirmo que el momento es grave, no peco de alarmismo, mido mis palabras. Para percibir dicha gravedad propongo leer “La lengua del Tercer Reich” (1947, Viktor Klemperer)[i], luego escuchar algunos discursos de los nuevos bárbaros, como Big Donald, Il duce Salvinissimo, Bolsofacho… (completad la lista). No se trata de establecer fáciles analogías, ya sabemos que todo se repite mas nada se repite, el objetivo es decorticar la manipulación del lenguaje, potencializada por nuevas tecnologías y medios de comunicación. “La lengua nazi […] impregna con su veneno las palabras y las formas de sintaxis, somete la lengua a su terrible sistema, que adquiere con la lengua su medio de propaganda más potente, más público y más secreto” (Viktor Klemperer 1947). La exclusión de la especie humana de judíos, gitanos, discapacitados y otras minorías comenzó por la lengua, una lengua que separaba lo “impuro”, las “escorias”, de la raza aria. Luego la “purificación” fue llevada a cabo a través de matanzas, campos de concentración, hornos crematorios… Expresiones como “pureza de sangre” “extranjero a la especie” “sub-humano” “racialmente inferior” se hicieron de uso cotidiano para designar a los “impuros”, a los que supuestamente profesaban un “odio profundo” de la sociedad alemana y que por la tanto había que exterminar. “El nazismo penetra a través de expresiones aisladas, de modismos, de formas de sintaxis que se encarnan / imponen a millones de personas, que las adoptaron de forma mecánica e inconsciente” (V.K 1947)

Por eso es grave que el presidente de la primera potencia mundial tome un rol activo en la diabolización de los inmigrantes, los “latinos”, sus vecinos, merecen una atención especial. Acusándolos de “invasores” “violadores” “traficantes de droga” “alimañas que nos infestan” en proveniencia de “países de mierda”, los erige en el enemigo número uno de los USA. Miles de gente desamparada, mujeres niños hombres ancianos familias, huyendo de guerras y miseria son calificadas de delincuentes. Repite y no se cansa de repetir, a través de todos los medios a su disposición, que “la existencia del país está en peligro debido a las olas de inmigración descontrolada” Repite y no se cansa de repetir que los estadounidenses son víctimas de los inmigrantes que les quitan sus trabajos, que son violadores, cometen delitos y matan a inocentes ciudadanos. “Make America great again” “America first”. Yo, Big Donald, salvaré los USA de esta horda invasora. Y sus discursos, su lenguaje, se imponen a la sociedad, estéis a favor o en contra de él, es su lenguaje que establece las pautas, y formatea las mentes.

Los nuevos bárbaros también hicieron irrupción en Europa, el duce Salviníssimo criminaliza inmigrantes, los erige en enemigos de los valores de la gran Italia. Su lenguaje construye día a día una división entre italianos con valores tradicionales (familia, costumbres, religión…) y los otros, los gitanos, izquierdistas, sucios che arrivano a fare casino (llegan a hacer kilombo). Infringiendo todas las leyes de navegación en vigor, prohibió a los barcos que socorren náufragos de amarrar en puertos italianos. “La pacchia è finita» (se “terminó la fiesta”), es una de sus expresiones favoritas, dirigida a miles de desesperados que se atreven a cruzar el mediterráneo a riesgo de sus vidas. El cinismo es inmenso, como si esos miles de miles de miserables, estuviesen haciendo la fiesta, pero no importa, los insultos, la estigmatización queda. Entre los enemigos de Italia también sitúa a las ONG, asociaciones, intendentes… que son solidarios de los inmigrantes. Para ellos acuñó la expresión “buonistas”[ii] invirtiendo la significación de “buono” para transformarlo en un calificativo peyorativo, ser bueno no está bien le está diciendo a las personas y organismos dedicados a la asistencia humanitaria. Por supuesto la manipulación del lenguaje va acompañada con la supresión de presupuestos, el arsenal jurídico “necesario” y la represión física de los “buonistas”. El mensaje: si queréis ser “buenitos” mirad lo que os espera.

Lo alarmante es que ese lenguaje, y la xenofobia que transmite, ganan el espíritu de sectores crecientes de la población, que la crisis del capitalismo financiero y el empeoramiento de las condiciones de vida constituyen un terreno fértil para esa ideología. No es inútil subrayar que los nuevos bárbaros subieron al poder por el voto mayoritario de los electores. “El que gana es el que logra imponer su lenguaje a su adversario” (George Lakoff)[iii] Este lingüista americano, insiste sobre el hecho de que la decisión de los electores no es racional y analítica, sino que es el resultado de una asociación de ideas e imágenes articuladas por un marco narrativo (“framing”). De ahí la importancia de imponer al debate sus propias narrativas, metáforas, léxicos y lenguaje, en los cuales los electores puedan reconocerse. Big Donald, duce Salviníssimo, Bolsofacho… los nuevos bárbaros saben cultivar muy bien este terreno.

La disyuntiva “Humanismo o Barbarie” se está desplegando bajo nuestros ojos, hic et nunc (aquí y ahora). O sostenemos que todos los humanos tienen derecho a una vida digna, independientemente de su raza, su religión, su nacionalidad, su sexo… en acuerdo con la declaración universal de los derechos humanos de la ONU de 1948, o sostenemos que estos o aquellos, hombres y mujeres, son sub-humanos, que entonces pueden ahogarse por miles en el Mediterráneo, morirse de sed en un desierto, el de Sonora o el de Sahara poco importa, y construimos lenguajes para fundamentar / justificar las matanzas, y muros para que los “invasores” no los contaminen. El desafío es vital, la batalla del lenguaje se desarrolla en todos los frentes: político, económico, científico, educativo, periodístico…

2 Rapto de palabras, los hackers del lenguaje

El rapto de bellas mujeres fue una constante en la historia de la humanidad, el rapto de bellas palabras pasó más desapercibido. Palabras con una carga simbólica positiva son sometidas / instrumentalizadas, puestas al servicio del paradigma socio-económico dominante. El rapto de la palabra “libertad” es emblemático, se sirvieron de ella para embellecer el “marketing” de un sistema “neo-esclavista”. Así forjaron el libre mercado, uno de los fundamentos de la teoría económica dominante. Nadie vio la “mano invisible” del mercado que debería regular los intercambios, como lo afirma Adam Smith en su tratado hacia fines del siglo XVIII[iv]. Nadie demostró tampoco la ley de la oferta y la demanda[v], que deberían cruzarse en un punto representativo del precio de equilibrio. Esperamos siempre el equilibrio de un “libre mercado” que no es libre, ni el mercado de productos, ni el mercado de capitales, ni el mercado de trabajo. ¿Cuál es la libertad del trabajador? ¿Cambiar su tiempo por un salario fijado por reglas que no controla en absoluto? La expresión “libre mercado” es un viejo engaño que ya dura siglos, hay un mercado, pero no es libre, depende de relaciones de poder económicas y políticas. Mismo análisis podríamos aplicar a expresiones como “libre intercambio” “libre competencia” “libertad de oportunidades”… ¿Y la palabra “neo-liberalismo”? Usada para calificar al pensamiento económico dominante ¿Qué tienen de liberal sus partidarios? El liberalismo fue un movimiento iniciado en el siglo XVII por John Locke[vi] que defendía las libertades individuales frente al poder absolutista de los estados monárquicos, su filosofía inspiró a pensadores franceses como  Voltaire y Rousseau, que influyeron en la fundación de los estados republicanos. Los llamados “neoliberales” en el siglo XXI, defienden por el contrario el poder absolutista de las grandes compañías multinacionales, y atacan el poder de los estados republicanos. El “neoliberalismo” no tiene nada de liberal, salvo la palabra “libertad” que lograron raptar. ¿Quién es libre Libertad?

El hackeo del lenguaje se difunde de manera sutil y permanente. En algunos casos a fuerza de pronunciar una palabra, una expresión, creemos que la realidad coincide con ella, pero a menudo la realidad se sitúa en las antípodas de lo que se dice, para distinguir dicha realidad debemos invertir ciertas formulaciones del lenguaje, como con los viejos negativos de fotos, en la realidad los claros son los obscuros y los obscuros son los claros. Una palabra ejemplar en este sentido es « globalización », a fuerza de pronunciarla creemos que es cierta. Pero en los hechos, lo único que se globaliza son ciertas tecnologías y mercancías. Es cierto que usamos el mismo teléfono Samsung, en Corea, Japón o Colombia, pero si nos detenemos un poco constatamos que lo que caracteriza esta época es la fragmentación, fragmentación social, económica y política que tiende a acentuarse en todas las latitudes. Empobrecimiento, polarización de ingresos, exclusión social creciente, separatismos regionales, crisis de las grandes urbes con desarrollo de “no mans land” al interior de las mismas, barreras crecientes a la circulación de personas… Más que a una “gran globalización” estamos asistiendo a una “gran fragmentación”.

El método de inversión del sentido puede aplicarse a numerosas palabras / expresiones de moda. Si escuchan el vocablo “sostenible” con tanta insistencia, “desarrollo sostenible” “políticas sostenibles”, “tecnologías sostenibles”. Están revelando lo contrario, el carácter insostenible de un mundo, en el que las guerras, las crisis financieras, los cambios climáticos y del medioambiente, muestran nuestra fragilidad, el hecho de que no podremos sostenernos por mucho tiempo si continuamos así. De la misma manera que el coro de voces diversas en defensa de la “seguridad alimentaria” señala que estamos cada vez menos seguros de nuestra alimentación.

En esta batalla, el lenguaje es maquillado, instrumentalizado de numerosas e ingeniosas maneras, según la voluntad de los detentores del poder. ¿Escucharon hablar de “optimización fiscal”? Expresión que tuvo un éxito inusitado, ampliado por la revolución digital que facilita los flujos financieros hacia los “paraísos fiscales”. En realidad se trata de multimillonarias evasiones impositivas, hacia “guaridas fiscales” donde operan bancos y consultoras especializadas en este tipo de fraude, al servicio de sociedades y personas multimillonarias (pobres y clases medias abstenerse). Convengamos que llamarse “Especialistas en optimización fiscal” es mucho más apropiado que llamarse “Especialistas en evasión impositiva” para estos “facilitadores” de estafas. Como es sabido este fraude multimillonario influye en los equilibrios fiscales de los estados, justificando la intervención de los “ajustadores” (otra palabra raptada)… Y todos terminarán “ajustados”, salvo algunos pocos, los que poseen pinzas, bulones y tuercas, para realizar los “ajustes estructurales”, con la asistencia y sabios consejos del FMI, de entidades bancarias y “reguladoras”. Una vez más conviene leer al revés, más que “ajustes estructurales” se trata de “ajustes desestructurantes” de los estados nacionales, desestructuran las industrias locales, la enseñanza, la investigación, los servicios de salud, los servicios de transporte…

El ejercicio sería interminable, el interés es llamar la atención, sobre el nivel al que ha llegado la manipulación del lenguaje. Los invito a seguir descosiendo las falsas formulaciones de moda. Un último ejemplo para estimularlos a continuar este ejercicio. Tomemos la “volatilidad de precios” expresión que se ha puesto de moda para designar las fuertes oscilaciones de ciertas materias primas debido a las especulaciones bursátiles. El trigo, el arroz, el maíz… y otros alimentos básicos figuran entre las víctimas de dicha “volatilidad”. Convengamos que las expresiones “precios especulativos” y “especuladores”, aunque pequen de franqueza, serían mucho más apropiadas para designar a los que con su accionar financiero provocan alzas y bajas inesperadas de las “commoditys”, y con ello la muerte de hambre de cientos de miles de personas. ¡Qué importa! Optimizar los beneficios es el objetivo. “Sefikill”[vii] sería la palabra adecuada para designar a esos especuladores. Volver a dar sentido a las maneras de nombrar los seres y las cosas es una tarea fundamental para que entre humanidad y barbarie, sea la humanidad que prime, la historia muestra que no es fácil, que a menudo es lo contrario que ha sucedido.

¿Tienen los poetas “algo que decir” en esta batalla?

3 La palabra poética

Precisemos en primer lugar que la calificación “poetas sociales” no es correcta, pues todos los poetas son sociales en la medida en que se expresan con una lengua, ella misma producto de la sociedad. Todos los poetas de manera implícita o explícita, reflejan las evoluciones sociales. Víctor Hugo manifestó, en un contexto político social tenso marcado por la lucha entre republicanos y monárquicos, la toma del poder por Napoleón III y la instalación del 2do Imperio: “El poeta en días impíos / Viene a preparar días mejores / Es el hombre de las utopías/ Los pies aquí los ojos más allá / Es él que sobre todas las cabezas / En todos los tiempos, como los profetas / En su mano donde todo puede caber / Debe, que lo insulten o lo alaben / Como una antorcha que sacude / Hacer brillar el futuro[viii].

El poeta puede contribuir a esclarecer, alertar, pronunciar el mundo de otra manera para acercarnos a la verdad, a remover las capas de grasa y humo que recubren el leguaje, que confunden y deforman la realidad. En este sentido la poesía es mucho más que una expresión artística, es una manera de estar en el mundo, es una fuente de supervivencia “un arma cargada de futuro […] como una pulsación que golpea las tinieblas […] poesía necesaria como el pan de cada día / como el aire que exigimos tres veces por minuto” (Gabriel Celaya)[ix].

La poesía no está en los textos, está en la vida, el poeta trata de plasmar la poesía de la vida en el poema, que será siempre una aproximación, un intento de traducir emociones en palabras, como lo expresa Arthur Rimbaud: “poesía fijar vértigos”. El poema trata de dar palabras y silencios, sonidos y ritmos, para transmitir la emoción de una hoja que tiembla, trata al mismo tiempo de condensar el lenguaje y de hacerlo estallar, como una gota de perfume cayendo sobre la superficie de las palabras, produciendo ondas y fragancias inesperadas. Por eso la poesía y el poeta molestan, por eso el lenguaje poético se ve, en general, excluido del lenguaje político, económico, científico…

¿Puede contribuir la poesía al conocimiento de los hombres y de las sociedades humanas? ¿Puede la poesía contribuir al conocimiento de las crisis que atravesamos? Para intentar una respuesta precisemos que la experiencia poética no es sólo literaria, concierne la vida en todas sus dimensiones. La poesía, condensación ritmada del lenguaje, existe mucho antes que la escritura. La poesía también fue una herramienta de memorización, que ha permitido la transmisión oral de mitos, ritos, saberes y conocimientos, en los cantos que han acompañado la labor de los agricultores o de los herreros, en las fórmulas mágicas para curar enfermedades, convocar a los dioses o acompañar a los muertos en su misterioso viaje.

En estos comienzos del siglo XXI diríamos que la poesía molesta, sobre todo cuando se mezcla con lo cotidiano, cuando inyecta sangre y pulsaciones en mensajes que al adquirir vida pueden resultar peligrosos, pueden revelar lo “no dicho”. Por eso la poesía se ve excluida, no sólo del dominio editorial, sino de las grandes consultaciones y decisiones que conciernen el futuro del planeta y la humanidad. ¿Por qué no invitan poetas a las grandes deliberaciones sobre el cambio climático? ¿O a los grandes foros económicos? ¿O las negociaciones de paz en zonas de conflicto? Parecería que el deseo de Platón de “expulsar los poetas de la Ciudad ideal”, se ha satisfecho. Para tratar de cosas que queman prefieren enfriar el lenguaje. La poesía por el contrario, pone las palabras en erupción, descienden las cuestas como lava recién nacida, incinerando la hipocresía a su paso. El enfriamiento del lenguaje lo comprobamos en situaciones extremas como en los centros de tortura de la última dictadura en Argentina (1976-1983), no eran centros de tortura, eran “chupaderos”, “pozos”, no había salas de tortura, había “quirófanos”, “salas de máquina”, no se asesinaba a los secuestrados se los “trasladaba”… Lo comprobamos en el lenguaje de todos los días, en los esfuerzos por neutralizarlo / deshidratarlo, extraerle las partículas emotivas. “Sin domicilio fijo” a fuerza de repetir la expresión se va esfumando la imagen de la gente tirada en la calle, fijo o no fijo el problema de millones de personas en el contexto de crisis actual es la pérdida de la casa, de un techo, deambulan en el metro de Paris o Madrid, en las calles de Calcuta o Rio de Janeiro, en los parkings de Dublín o Filadelfia… De a poco “sin domicilio fijo” es reemplazada por SDF (sigla usada en Francia con este fin), las siglas ayudan a enfriar aún más la denominación de ciertos fenómenos sociales en expansión y al mismo tiempo contribuyen a no sentirlos, a no pensarlos.

Tal vez no sería exagerado afirmar que para entender la crisis y resolver las urgencias sociales, económicas, medioambientales, habría que aceptar que hay también un estado de urgencia poética, los nuevos paradigmas de sociedad, las nuevas formas de producción, de intercambio, de gestión de los recursos naturales, de urbanización, de… no saldrán repentina y únicamente de la investigación científica como del muslo de Júpiter. “En nuestra época una de las más altas perspectivas del espíritu es la recomposición o la recuperación de la unidad del hombre a través de la poesía. Desde este punto de vista, pensar y sentir son una sola y misma cosa, como la inteligencia y el amor, la acción y la contemplación. […] El destino del poeta moderno es reunir el pensamiento, la imaginación, el amor, la creación. […] Porque la poesía es el mayor realismo posible, en su tentativa de unir al hombre dividido y fracturado, fundando los elementos dispersos en un todo”[x]

Sin duda que necesitamos nuevos saberes, pero sobre todo necesitamos un saber nuevo, un saber de una nueva calidad, un saber basado sobre un principio de unificación de las diversas formas de conocimiento, de las diversas experiencias del mundo, la experiencia poética es un componente esencial de este proceso.

Que vuelvan Poesía y poetas a la ciudad real, la ciudad ideal no existe.

[i] La lengua del tercer Reich: Lingua Tertii Imperii (LTI), publicado por primera vez en Alemania en 1947, edición en español, Editorial Minúscula, Barcelona, 2001.

[ii] Buonista, de “buono”, bueno en italiano.

[iii] George Lakoff, , 1990, “Don’t think of an elephant”, Ed. New York Time Bestsellers

[iv] Adam Smith, tratado sobre la Riqueza de las Naciones

[v] Esta ley se formalizó en la segunda mitad del siglo XIX, basada en las ecuaciones de Léon Walras, en la línea de pensamiento de Adam Smith.

[vi] John Locke (16321704) fue un filósofo y médico inglés, considerado como uno de los fundadores del liberalismo

[vii] SEFIKILL : Serial Financial Killers, 2014, José Muchnik, Ed. Ciccus, Buenos Aires.

[viii] Victor Hugo, « Fonction du poète » (1839), en « Les Rayons et les Ombres » (1840)

[ix] Gabriel Celaya, poeta español (Hernani 1911 – Madrid 1991)

[x] Roberto Juarroz, 1987, “Poésie et réalité”, pp 19, 20, ed. Lettres Vives, Francia.

 

 

TRÂNSITO PARA A MORTE – Frei Betto

TRÂNSITO PARA A MORTE é um artigo crítico de Frei Betto contra a flexibilização das leis de trânsito propiciadas pelo atual Governo Bolsonaro. Já são milhares que morrem cada ano em nossas estradas por diversas causas, sendo as principais a embriaguez e  o excesso de velocidade. Esta flexibilização nos parece irresponsável pois cria mais possibilidades de tragédias para tantas pessoas e famílias. As leis de trânsito são para salvaguardar  a vida e não fovorecer a morte. Os dados referidos por Frei Betto são aterradores seja em nível internacional seja em nível nacional. Lboff

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As estatísticas indicam que 1,25 milhão de pessoas morrem por ano em acidentes de trânsito em todo o mundo. Isso supera o número de vítimas de guerras, ataques terroristas e homicídios. A maioria dos acidentes ocorre por erros humanos, como embriaguez, uso do celular ao volante, excesso de velocidade etc.

No Brasil, segundo o Observatório Nacional de Segurança Viária, 400 mil pessoas são afetadas anualmente por acidentes de trânsito, ou seja, ficam inválidas ou com sequelas, como deficiências físicas e psíquicas. E o número de mortos chega a 47 mil por ano. Com certeza, este é um índice subestimado. Segundo a Polícia Rodoviária Federal, em nosso país entram na estatística apenas as mortes contabilizadas imediatamente após o acidente. No Canadá, por exemplo, os acidentados são acompanhados por 90 dias.

Nos últimos 10 anos, mais de 1,6 milhão de pessoas ficaram lesadas, no Brasil, por acidente de trânsito. Isso representou para o SUS um custo de R$ 3 bilhões! Segundo o Conselho Nacional de Medicina, a cada hora cerca de 20 pessoas dão entrada em um hospital da rede pública de saúde com ferimentos graves causados por veículos terrestres.

No índice da OMS (Organização Mundial da Saúde), o Brasil figura em 5º lugar entre os países recordistas em mortes no trânsito, superado apenas por Índia, China, EUA e Rússia. A violência no trânsito é a terceira principal causa de mortes no mundo, precedida apenas por doenças cardíacas e câncer.

Apesar dessas cifras tão alarmantes, o presidente Bolsonaro propõe liberar de multa pais que não usarem cadeirinhas para levar bebês no carro; extinguir os exames toxicológicos de caminhoneiros; adotar menos radares nas estradas; dobrar o limite de pontuação na carteira de motoristas infratores; aplicar punição menor para motoqueiros que usarem capacetes sem viseira etc.

O governo parece não se dar conta de que, se aprovadas tais medidas, ele estará enxugando gelo. Pois serão maiores os gastos do SUS com hospitalização e tratamento de acidentados.

O veículo que mais causa mortes nas ruas do Brasil é a motocicleta. Em 2018 foram 884 óbitos na capital paulista. A prefeitura considera a principal causa o aumento dos aplicativos (como iFood, Uber Eats, Loggi e Rappi) de entrega por motoboys, premiados em dinheiro para quem faz mais entregas.

Os exames para a obtenção de carteira para pilotar motos nem sempre são rigorosos, os veículos não passam por revisões periódicas e seus motoqueiros não dispõem de tempo adequado para o descanso. Isso repercute no aumento das despesas com previdência social e favorece a sonegação de impostos, pois nem sempre as leis trabalhistas são respeitadas na relação entre aplicativos e entregadores.

Segundo o presidente do Sindicato dos Mensageiros Motociclistas de São Paulo (Sindimotosp), Gilberto dos Santos, “o principal problema é que essas empresas trazem gente muito nova, sem experiência, sem cursos. E com esses estímulos (prêmio em dinheiro), esse pessoal é colocado para correr.”

Em outubro de 2018, mensagem em SMS atribuída à Uber Eats prometia: “Ganhe 570 reais completando 44 entregas, ou ganhe 80 reais completando 26 entregas.” Na tentativa de alcançar esse índice, muitos motoqueiros se acidentam.

Eles se sentem obrigados a fazer em menos tempo possível o percurso do estacionamento em que se encontram ao restaurante que fornecerá o pedido, e deste ao domicílio da entrega. E, ao acelerar, dividem a atenção entre a rua e o celular que indica os endereços dos destinatários das encomendas.

Embora as motos representem menos de 30% dos veículos automotores do país, consomem mais de 70% das indenizações do DPVAT (Seguro de Danos Pessoais Causados por Veículos Automotores de Via Terrestre).

Flexibilizar o Código de Trânsito Brasileiro é favorecer a letalidade em nossas ruas e estradas, e aumentar os custos do governo com a saúde pública. E já é hora de as escolas introduzirem educação para o trânsito, de modo a evitar que mais motoristas transformem o seu veículo em uma arma.

Frei Betto é escritor, assessor de movimentos sociais e de CEBs além de teólogo e animador de grupos leigos de espiritualidade.