Papa Francisco no teme la verdad ni en la Iglesia y ni en la política.

Nota: este es un texto de una charla dada en Buenos Aires en abril de 2017. Hay seguramente errores en mi español, por eso pido da comprensión de mis lectores/as. A todos, una ãno de 2018 con más esperanza, paz y resiliencia para superar las dificultades sociales que tanto afectan a las personas, particularmente a los más vulnerable. LBoff

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                   Papa Francisco no teme la verdad ni en la Iglesia y ni en la política.

 Actualmente sufrimos bajo un vacio clamuroso de liderazgos sea en la Iglesia sea en la sociedad. Pero alguien se aleja de esta mediocridad. És el Papa Francisco exactamente porque no teme decir la verdad.

El Papa que dice la verdad en la Iglesia

Nornalmente la Iglesia institucional, como todos los portadores de poder, hace un discurso equilibrista, pretendiendo estar por en cima de los conflictos y tensiones. El efecto es un discurso anodino, sin ningún tenor profetico y, en el fondo, no incidia en la sociedad.

Francisco que prefiere llamarse obispo de Roma que Papa, no viene de la crepuscular cristandad europea ( con solo 25% de los católicos), sino de las Iglesias nuevas no más colonials sino con raizes auctoctones. En ellas viven la gran mayoria de los católicos (más 62%) de tal forma que hoy se puede afirmar que el Catolicismo es una relgión del mundo periférico.

Una de las características más notables de este Papa es que no tiene miedo de decir la verdad. Denuncia los pedófilos en la Iglesia, los escándalos financieros del Banco Vaticano (IOR) y el tipo de Iglesia, cual fortaleza cerrada sobre si misma y apartada de la historia contemporánea. Quiere una Iglesia como casa abierta para todos, major, como un hospital de campaña que, sin preguntar por su situación, acoje a todos. Hace duras criticas a obispos y sacerdotes que no anuncian la belleza del evangelio y la alegria de la buena noticia, diciendo que parecen tener un rostro de vinagre, gente de viernes santo y tristes como se fueran a su propio entierro.

Al escuchar tales palabras y comparandolas con lo que he escrito en mi libro Iglesia: carisma y poder, condenado en 1984 por el entonces Card. Joseph Ratzinger después Benedicto XVI, por hacer, según él, algunas criticas de modo de los protestantes, a la predominancia en la Iglesia del poder sobre el carisma que conleva arrogancia y exclusion, el referido libro parece hoy un texto de piedad.

Pero para mí lo más valiente que ha dicho de cara la los nuevos cardinales, lo que gran parte de los teólogos lo pensaban pero jamás podrian decirlo sin ser inmeditamente censurado, es sobre el infierno. Dice el Pap frente al miedo del infierno con el cual la Iglesia atormentaba a los fieles: Dios no conoce una condenación eterna. Su misericordia es infinita y va más allá de la justicia. Habrá seguramente un juicio por que ni todo vale en este mundo. Pero él no es el ultimo acto de Dios, Padre y Madre de infinita bondad y msericordia. Dios siempre acaba por reconduzir a su casa a todos los que creó por amor y por que nacieron del corazón del Padre. Volverán en su momento a lo que les fué preparado desde toda la eternidade: la conmunión en el Reino de la Trinidad. Seguramente pasarán por la clinica purificadora de Dios, pero esto es la antesale del cielo y no del infierno.

Por eso se entiende la transposición que opera en la terminología de su anúnco: habla de la revolución de la ternura, de la alegria del amor matrimonial, de la belleza del evangelio que facina a las personas.

Más importante que la Iglesia es la creación amenazada de desaparecer – la razón de su encíclica sobre la ecología dirigida a toda la humanidad – y el compromiso de salvaguardar las condiciones que permiten la vida en la Tierra. Refuerza un nuevo tipo de ecumenismo, poniendo de parte la pretension de exclusidad pretendida por la Iglesia Catolica de ser la única Iglesia de Cristo. Importante es que las Iglesias se reconoscan mutuamente y todas juntas se pongan al servicio del mundo, especialmente de los más vulnerables

Tiene una clara opción por los pobres y sufrientes de este mundo. Busca una reconciliación con la teología de la libración, encontrandose con el padre de esta teología, Gustavo Gutiérrez y posteriormente con Jon Sobrino. No ha temido solicitar sugerencias del autor de estas lineas para escribir su extraordinaria encíclia “sobre el cuidado de la Casa Común” que según reconocidos ecólogos como Edgar Morin y otros, pone el papa en la vanguardia de la discussion ecológica mundial.

En una palabra, Francisco, obispo de Roma y Papa de la Iglesia ha reintroducido una primavera en la Iglesia, con el encantamiento que esta estación conlleva, después de un riguroso invierno bajo la severidad de las doctrinas y disciplinas de los papas anteriores. Se despojó de todos los títulos de poder, abandonó el palacio pontificio para vivir en una casa de huéspedes y servirse como los demás, porque, comenta con humor, “asi es más difícil que me envenenen”.

El eje estructurador de su predicación es la Tradición de Jesús. Es un término teológico, utilizado ultimamente para identificar la intención originaria de Jesús, anterior a la elaboración de los cuatro evangelios. Él no quiso fundar una nueva religión, sino a enseñarnos a vivir los bienes de su gran utopia el Reino de Dios, hecho de apertura total a Dios, de amor incondicional, de misericordia ilimitada y centralidad de los pobres y invisibles.

El resumen del mensaje de Jesús se encuentra en el Padre Nuestro: es afirmar a Dios como Padre nuestro y no solo mio, significando nuestra dimension hacia arriba y Pan nuestro, no pan mio, representando el enraizamiento del ser humano en la vida concreta. Solamente puede decir Amen quien mantiene unidos estes dos pólos: el Padre Nuestro en el cielo y el pan nuestro en la tierra, Padre de todos y pan para todos.

Por causa de la Tradición de Jesús, el Papa Francisco enfatiza que hay que poner el amor antes de los dogmas y de las doctrinas y los pobres antes de la disciplina. Hay que superar la obsession por el aborto, por el uso de los anticonpcionales y de la comunión de parejas en segunda nupcias. El evangelio no puede apequeñarse solamente a estas cuestiones, caso contraro, pierde su su fragancia y su belleza. De forma contundente dijo: “major no creer que ser un creyente hipócrita”. Y los laicos y jovenes dijo:”un cristiano que no es revolucionario no es cristiano; hay que ser revolucionarios de la gracia”. Otra vez los retó de la siguiente forma: “No sean más papistas que el papa, más resticitivos que la Iglesia”.

El Papa Benedicto XVI queria una Iglesia pura, Francisco prefiere una Iglesia accidentada por su andar por el mundo, pero inclusive y con puertas abiertas, sin los fiscales de la duana de la fé. Es una Iglesia en salida para el otro, para el mundo y para los pobres.

Resumiendo, el Papa Francisco no es eurocentrico sino abierto a la universalidad, no es eclesiocentrico, por que la Iglesia no se hace autoreferente, no es vaticanocentrico, por que prefiere dirigir la Iglesia de forma collegial y con amor y no de forma monárquica con el derecho canonico; vive en una casa de huéspedes y no en el palacio pontificio; no es papocéntrico por que pone en primer lugar el Pueblo de Dios y se siente como uno de sus miembros, seguramente con una misión para toda la Iglesia. Eso no lo impide de cargar su propio maletin, que compre sua pasaje par ir a la isla de Lampedusa por la Alitaia y que llama por el movil para atender  a alguien que le escribió una carta y que no olvida los amigos, como el sapatero y jornalero de Buenos Aires, llamandolos de vez en quando al teléfono como a viejos amigos.

Un Papa así devuelve confianza, moralidad y respectabilidad a la Iglesia frente a tantos cristianos que habían abandonado la institución. La Iglesia con él recupera una relavancia frente al mundo secular.

El Papa que dice la verdad en el mundo

        Lo primero que hay que reconocer en la dimensión pública y politica del Papa Francisco es su propia persona, carismática, sensilla, solidaria con el dolor del mundo y amigo de los pobres. Francisco es más que un nombre. És un nuevo proyecto de ejercicio del poder, realmente como servicio y no privilegio e instrumento de control.

Esto aparece claro en su total despojo de los titulos y privilegios que historicamente se fueron agregados a la figura de los Papas. En el Anuario Pontificio, en sus primeras páginas se suelen poner todos los títulos de honor, de los cuales los papas son portadores. Papa Francisco renunció a todo esto y puso sensillamente solo su nombre Fransiscus, sin ninguna calificación.

Todos los jefes de Estado disponen de un poderoso aparato de seguridad. Papa Francisco dispensó tal cuerpo y viaja aún en los lugares más peligrosos como en Egipto y en Sur de Sudan sin ninguna protección.

Argumenta: “yo no quise ser Papa. Fué Dios que lo quise; luego tiene que defenderme. Si me matan es una señal que Él, Dios, me ha llamado y encontonces, iré alegremente a su encuentro”. Quien puede hablar de esta forma tan libre y liberadora, diría mística de la vida y de la muerte? Solamente quien se siente en la palma de la mano de Dios. Por eso no tiene nada a temer.

         Además, pocos papas fueron tan verdaderos de cara a los males de nuestra cultura que afectan directamente a los más vulnerables. Es un Papa que tiene lado: es de parte de los últimos e invisibles y contra los que producen las desgracias a la humanidad y a la Madre Tierra.

Ataca duramente el sistema de acumulación y la idolatria del dinero. No utiliza la palabra capitalismo, para no crear dificultades a millones de catolicos que viven dentro de este sistema. Pero describe el sistema de una forma que fatalmente somos llevados a identificar el sistema del capital y sua cultura de consumo ilimitado, de indvidualismo, de falta de solidaridad y de producción de miseria y de heridas profundas en el cuerpo de la Madre Tierra.

Durisimo fué el discurso en la isla de Lampedusa adonde lllegan los refugiados de Africa y muchos se ahogan en el viaje. Dice:”Esta cultura del bien-estar lleva a la indiferencia con respeto a los otros, es la globalización de la indiferencia… Somos una sociedad que olvidó la experiencia de llorar, de compadecerse; la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar”.

Una sociedad que ya no llora con el que llora perdió su sentido de humanidad y efectivamente está en un camino de autodeterioro y de barbarie.

Curiosamnete al volver de su visita a Polonia dijo tajantemente en el avión cuando los periodistas abordaron el tema del terrorismo de raiz musulmana. El Papa con caraje dijo lo que los analistas no quieren oir. Las religiones y el islam no quieren la guerra, sino la paz. Los refugiados están en Europa ahora porque nosotros estuvimos por siglos allá en sus paises, robandoles las riquezas y imponiendoles nuestras formas de organizar la sociedad. El verdadero terrorismo es el sistema economico-financiero que se muestra anti-vida. “Debemos decir no a una economia de exclusión y de desigualdad social; esta economia mata”.

Como transparece, su discurso es directo, sin metáforas encubridoras, como suelen ser los discursos equilibristas de los pontífices anteriores que ponen más el acento en la seguridad y en la equidistncia que en la verdad y en la claridad de su propia posición. La posición de Francisco es clarisima: evangelicamente habla y actua desde de los pobres y condenados de este mundo y especialmente para los pobres. “Sobre esto”, enfatiza “ no debe subsistir dudas ni explicaciones que debilitan tal opción ya que existe un vinculo indissoluble entre nuestra fe y los pobres”.

En donde va el Papa buscar alternativas? En la encíclica sobre Como cuidar de la Casa Común repite 35 vezes la necesidad de cambiar nuestra relación hacia la naturaleza; cambiar y cambiar si queremos subsistir. Importaa no sentirse afuera de la naturaleza, como si fuéramos sus dueños, sino como parte de ella y los responsables por sua sostenibilidad; cambiar nuestra forma de producción, nuestro modo de consumir y repartir los bienes y servicios naturales.   No va beber en esta búsqueda de alterntivas en la Doctrina Social de la Iglesia, aún la respeta. Pero observa:”no podemos evitar de ser concretos para que los grandes principios sociales no se queden meras genralidades que no interpelan a nadie”. Para él, no podemos esperar nada de arriba, cuya logica es siempre más de lo mismo: la maximalización de las rentas sin otra consideración.

Francisco cree en los que está afuera del sistema y son totalmente desconsiderados por que poco producen y poco consumen. Confia en los de abajo. A raiz de esto reunió   por 4 veces los movimientos sociales popualares de todo el mundo, tres veces en Roma y una vez en Santa Cruz de la Sierra en Bolívia. Ahi fué muy claro: hay que reclamar los tres “ts”: “tierra, techo y trabajo”. Nadie sin tierra para sobrevivir, nadie sin techo para habitar, nadie sin trabajo para ganarse lo que necesita para vivir.

Esta es una parte. La otra, retó a los movimienstos sociales populares para ser los protagonistas de lo nuevo, de nuevas formas solidarias de producir, de cooperativas agroecologicas, de formas de consumo caracterizado por la sobriedad compartida y por un especial cuidado de la Madre Tierra que nos ofrece todo y es la base para lo que podemos proyectar en esta vida. Enfatizó tres puntos: poner la economia a servicio no del mercado, sino a la vida; construir la justicia social, base de la paz y cuidar de la Tierra, nuestra Casa común.

En sus viajes se ha distinguido por una convovocación al dialogo entre los pueblos y entre las religiones. Propone una cultura de la paz de cara a los más de 40 conflictos existentes con gran letalidad de personas y destrucción de bienes culturales. Varias veces ha advertido que el nivel de conflictos y tensiones en el mundo nos pone ya dentro de la tercera guerra mundial cuyas consecuencias son inimaginables para la especie humana y para el futuro de la vida.

Parece un profeta a clamar en el desierto, con extrema seriedad y a la vez con un sentido de esperanza de que podemos evitar la tragedia por que tenemos tecnologia, ingenio humano y más que todo por que creemos en un Dios que es “el soberano amante de la vida”(Sabedoria 11,26).

Talvez la colaboración más significativa politicamente haya sido su enciclica de 2015 Laudato Si: sobre el cuidado de la Casa Común. El destinario no son los catolicos, sino la entera humanidad. El Papa se da cuenta de las amenazas que pesan sobre el sistema-vida y el sistema-Tierra. Hace una convocación general de cuidar de la Casa Común.

Francisco utiliza los datos más seguros de las ciencias y a partir de ellos mueve una critica rigurosa de las causas que llevaran a la actual situación: es principalmente el antropocentrismo por el cual el ser humano se juzga señor y dueño de la naturaleza y puede utilizarla a su antojo. Há elaborado un proyecto cultural hoy globalizado de explotación completa de todos los bienes e servicios naturales en function de la acumulación individualista y sin consideración de la destrucción de enteros ecosistemas. Esta voraciad ha producido una doble injusticia: una social con la producción de una incommensurable pobreza en gran parte de la humanidad y una ecologica con la lenta erosión de la base fisica y química que sustenta la vida.

No se trata de una ecología verde, como muchos la han calificado. Es mucho más amplia la vision de Francisco. Se trata de una ecología integral que involucra el ambiente, la sociedad, la mente humana (sus proyectos, valores y prejuicios), la política y por fim la espiritualidad. El documento incorpora la razón cordial y sensible que permite a uno sentir el sufrimiento de la naturaleza como suyo, que simultaneamente escucha el grito del pobre y el grito de la Tierra. Si queremos salvar la Tierra tenemos que alimentar “una passion por el cuidado del mundo…una mistica que nos impulsa, nos anima, nos motiva, nos encoraja” a amar la Madre Tierra y respectar sus limites internos.

Apesar de los llamados graves que hace   a todos, el Papa sucita tambien esperanza, sea en la capacidad de los seres humanos de despertar para su responsabilidad, sea utilizando la ciencia, hecha con conciencia, para salvar la vida y finalmente confiando en el Espíritu que según las escrituras judaico-cristianas es “Espíritu de vida” y el “soberano amante de la vida”. Al final expresa sua confianza escribiendo:”Caminemos cantando; que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quite la alegría de la esperanza (n.244).

Efectivamente ha dado un contenido politico a la esperanza y a la ternura. “La ternura no es debilidad, sino valentia.; es el camino de la solidaridad y de la humildad”. La esperanza es la capacidad de decir un “nosotros”. Y si juntos decimos nosotros “ahi empieza una revolución…el futuro desde el momento en que las personas se reconcen como faciendo parte de un “nosotros”. En eso reside la revolución social que se opone al “yo” solo y contra otros “yos”, actitud típica del sistema vigente, el capitalista.

Bien dijo Bruno Giussani, diretor europeo del TED (Tecnology, Entertaiment, Desing: organización de midias que organizan conversaciones y intercambios a nivel mundial): dijo: “Francisco se ha hecho la única voz moral, capcaz de alcanzar las persons más allá de las fronteras y propiciar claridad y proponer un mensaje convincente de esperanza”.

En un mundo lleno de palabras de odio y de prejuicios entre religiones y culturas, sus palabras suenan como una campana de paz, con una autoridad que viene de su irradiación de bondad, de un profundo humanismo y por una esperanza contra toda esperanza, valorando la belleza, la alegria de la vida y un entrañable cuidado hacia la Madre Tierra.

Leonardo Boff es ecoteólogo de la liberación, filosofo y escritor de Brasil

 

Humano como Jesús sólo Dios mismo

La Navidad nos hace recordar nuestros orígenes humildes. El Hijo de Dios no quiso nacer en un palacio con todo lo que tiene de pompa y de gloria. No prefirió un templo con sus ritos, inciensos, velas encendidas y cánticos. Ni siquiera buscó una casa mínimamente decente. Nació allí donde comen los animales, en un pesebre. Sus padres eran trabajadores pobres, del campo y del taller, en camino para cumplimentar un censo impuesto por el emperador romano.

Esta escena nos remite a la situación presente en nuestro país y en el mundo: millones y millones de pobres, muchos hambrientos, y otros tantos millones de niños con los ojos casi fuera de las órbitas a causa del hambre y de la delgadez extrema. La mayoría muere antes de cumplir los 3 años. Ellos actualizan para nosotros la condición escogida por el Hijo de Dios.

Al elegir a aquellos que no existen socialmente y a los considerados como invisibles, el Hijo de Dios quiso darnos un mensaje: hay una dignidad divina en todos estos sufridores. Hacia ellos debemos mostrar solidaridad y compasión, no como pena, sino como una forma de participar en su sufrimiento. Siempre habrá pobres en este mundo, ya lo dice la Biblia. Razón de más para que retomemos siempre la solidaridad y la compasión. Si alguien hace el mismo camino, extiende la mano y levanta al caído, y más aún, si alguien se hace compañero, es decir, aquel que comparte el pan, el sufrimiento se vuelve menor y la cruz más ligera.

Quien está lejos de los pobres, aunque sea el cristiano más piadoso, está lejos de Cristo. Siempre cabe recordar la palabra del Juez Supremo: “Lo que hagas o dejes de hacer a estas hermanas y hermanos míos más pequeños: los hambrientos, los sedientos, los encarcelados y los desnudos, a mi me lo hiciste o dejaste de hacer” (Mt 25,40).

La Navidad es una fiesta de contradicción: nos recuerda que el mundo todavía no ha sido humanizado porque somos crueles y sin piedad con aquellos castigados por la vida. La Navidad nos recuerda esa misma situación vivida por el Verbo de la vida, el Hijo hecho carne.

Por otro lado, en Navidad nos alegramos de que Dios en Jesús “mostró su bondad y jovialidad para con nosotros” (Epístola a Tito 3,4). Nos alegra saber que Dios se hizo un niño que no juzga ni condena a nadie. Solo quiere, como niño, ser acogido más que acoger, ser ayudado más que ayudar.

Me complace terminar esta pequeña reflexión con los versos del gran poeta portugués Fernando Pessoa. Pocos han dicho cosas más bellas que él sobre el Niño Jesús:

“Él es el Niño Eterno, el Dios que faltaba.

Él es lo humano natural,

es lo divino que sonríe y que juega.

Por eso sé con total certeza

que Él es el Niño Jesús verdadero.

Es un niño tan humano que es divino.

 

Nos llevamos tan bien el uno con el otro,

en compañía de todo,

que nunca pensamos el uno en el otro.

Pero vivimos los dos juntos,

con un acuerdo íntimo

como la mano derecha con la izquierda.

 

Cuando yo muera, hijito,

que sea yo el niño, el más pequeño.

Tómame en tus brazos

y llévame dentro de tu casa.

Desviste mi ser cansado y humano

y acuéstame en tu cama.

 

Cuéntame historias, si me despierto,

para que vuelva a dormirme.

Y dame sueños tuyos para jugar,

hasta que nazca cualquier día

que tu sabes cuál es.”

 

Después de esta belleza sencilla y verdadera sólo me queda desear una Feliz Navidad serena a todos en este mundo nuestro tan perturbado.

 

*Leonardo Boff es articulista del JB on line, teólogo y escritor y ha escrito: Sol da Esperança: Natal, histórias, poesias e símbolos, Mar de Ideias, Rio 2007.

El intento de recolonizar Brasil y America Latina

La colonización y especialmente la esclavitud no son solamente etapas pasadas de la historia. Sus consecuencias (Wirkungsgeschichte) perduran hasta el día de hoy. La prueba clara es la dominación y la marginación de las poblaciones un día colonizadas y esclavizadas, basadas en la dialéctica de la superioridad-inferioridad, en las discriminaciones por causa del color de la piel, en el desprecio y hasta el odio al pobre, considerado perezoso y un cero económico.

No basta la descolonización política. La recolonización resurge en forma de capitalismo económico, liderado por capitalistas neoliberales nacionales, articulados con los transnacionales. La lógica que rige las prácticas de la recolonización consiste en sacar el máximo provecho del extractivismo de los bienes y servicios naturales y en la explotación de la fuerza de trabajo mal pagada y, cuando es posible, como está ocurriendo escandalosamente en Brasil, en la reducción de los derechos individuales y sociales.

Los primeros que vieron claramente la recolonización fueron Frantz Fanon de Argelia y Aimé Césaire de Haití, ambos comprometidos con la liberación de sus pueblos. Propusieron un valiente proceso de descolonización para liberar la “historia que fue robada” por los dominadores y que ahora puede ser recontada y reconstruida por el propio pueblo.

Se trataba sin embargo de una dura lucha contra los que quieren prolongar la nueva forma de colonización y de esclavitud, creando obstáculos de todo tipo a los que buscan hacer una historia soberana de sus valores culturales y de sus identidades étnicas.

Césaire acuñó la palabra “negritud” para expresar dos dimensiones: la continuada opresión contra los negros y una resistencia persistente y una lucha obstinada contra todo tipo de discriminación. “Negritud” es la palabra-fuerza que inspira la lucha por el rescate de la identidad propia y el derecho de las diferencias. Césaire criticó duramente la civilización europea por su vil codicia de invadir, ocupar y robar las riquezas de los otros, espiritualmente indefendible por haber difundido la discriminación y el odio racial, embruteciendo y degradando a los pueblos colonizados y esclavizados inculcándoles la impresión de que no son gente y no poseen dignidad.

Paralelamente al concepto de “negritud” se creó el de “colonialidad” por el científico social peruano Aníbal Quijano (1992). Con él se quiere expresar los patrones que los países centrales y el propio capitalismo globalizado imponen a los países periféricos: el mismo tipo de relación predatoria de la naturaleza, las formas de acumulación y de consumo, los estilos de vida y los mismos imaginarios producidos por la máquina mediática y por el cine. De esta forma continúa la lógica del encubrimiento del otro, el robo de su historia y la destrucción de las bases para la creación de un proceso nacional soberano. El Norte global está imponiendo la colonialidad en todos los países, obligándolos a alinearse con las lógicas del imperio.

El neoliberalismo radical que está imperando en América Latina y ahora de forma cruel en Brasil es la concreción de la colonialidad. El poder mundial, sea de los Estados hegemónicos sea de las grandes corporaciones, quiere reconducir a toda la América Latina, en este caso a Brasil, a la situación de colonia. Es la recolonización como proyecto de la nueva geopolítica mundial.

El golpe dado en Brasil en 2016 se sitúa exactamente en este contexto: se trata de solapar un camino autónomo, entregar la riqueza social y natural, acumulada durante generaciones, a las grandes corporaciones. Se hace mediante las privatizaciones de nuestros mayores bienes: el pré-sal, las hidroeléctricas, eventualmente los Correos, el BNDS y el Banco de Brasil. Se frena el proceso de industrialización para que dependamos de las tecnologías venidas de fuera. La función que nos es impuesta es la de ser grandes exportadores de commodities, que los países centrales no tienen para su consumo perdulario.

Nombres notables de la economía articulada con la ecología como Ladislau Dowbor y Jeffrey Sachs, entre otros, nos alertan de que el sistema-Tierra ha llegado a su límite (la Sobrecarga de la Tierra) y no soporta un proyecto con tal nivel de agresión social y ecológica.

Ahora ese modelo, para nuestra desgracia, es asumido por el actual gobierno corrupto y totalmente despegado del pueblo, de un neoliberalismo radical que implica el desmantelamiento de la nación. De ahí el deber cívico y patriótico de derrotar a estas élites del atraso, anti-pueblo y anti-nacionales, que asumieron esta aventura, que podría no ser soportable por el pueblo. Todo tiene límites. Ha de surgir una conciencia patriótica en forma de un generalizado rechazo social. Una vez sobrepasados esos límites, difícilmente evitaríamos lo innombrable.

Leonardo Boff es articulista del JB online, filósofo y escritor.

Traducción de María José Gavito Milano

Importancia de derrotar a las élites del atraso

Por más críticas que se hagan y haya que hacer al PT, con él ocurrió algo inédito en la historia política del país. Alguien del piso de abajo consiguió perforar el blindaje que las clases del poder, de la comunicación y del dinero montaron durante siglos para minimizar al máximo las políticas públicas en beneficio de millones de empobrecidos. El lema era: políticas ricas para los ricos y políticas pobres para los pobres. Así estos no se rebelarían.

La verdad es que las élites adineradas nunca aceptaron que un obrero, elegido por voto popular, llegase al poder central. Es un hecho que ellas también se beneficiaron, pues la naturaleza de su acumulación, una de las más altas del mundo, ni siquiera fue tocada.

Pero permanecía aquella espina dolorosa: tener que aceptar que el lugar supuestamente de ellos fuese ocupado por alguien venido de afuera, sobreviviente de la gran tributación impuesta a los pobres, negros, indígenas, obreros durante todo el tiempo de la existencia de Brasil. El nombre de su horror es Luiz Inácio Lula da Silva.
Ahora esta élite despertó. Se dio cuenta de que estas políticas de inclusión social podrían consolidarse y modificar la lógica de su acumulación abusiva.

Como es conocido por los historiadores que leyeron y leen nuestra historia apartir de las víctimas, es el caso del mulato Capistrano de Abreu, del académico José Honório Rodrigues y del sociólogo Jessé Souza entre otros, diferente de la historia oficial, escrita siempren por mano blanca, todas las veces que las clases subalternas levantaron la cabeza buscando mejorar sus vidas, su cabeza fue pronto golpeada y los pobres reconducidos a la marginalidad, de donde nunca deberían haber salido.

La violencia en las varias fases de nuestra historia fue siempre dura, con prisiones, exilios, fusilamientos y ahorcamientos de los revoltosos y particularmente en lo que se refiere a los pobres y negros, cientos de estos últimos asesinados todavía en este año.

La política de conciliación de las clases opulentas, a contracorriente de las reclamaciones populares, detentó siempre el poder y los medios de control y represión. Y lo usaron ampliamente.

No es diferente en el actual golpe jurídico-parlamentario de 2016 que injustamente apeó del poder a la Presidenta Dilma Rousseff.

El golpe no necesitó esta vez de garrotes y de tanques. Bastó atraer a las élites adineradas, a las 270 mil personas (menos del 1% de la población) que controlan más de la mitad del flujo financiero del país, asociadas a los medios de comunicación de masas, claramente golpistas y antipopulares, para asaltar el poder del Estado y a partir de ahí hacer las reformas que los benefician absurdamente.

Brasil ocupa una posición importante en el escenario geopolítico mundial. Es la séptima economía del mundo, controla el Atlántico Sur y está frente a Africa. Esta área estaba descubierta en la estrategia del Pentágono que cuida, al sur, de la seguridad del Imperio norteamericano. Había ahí un país, llamado Brasil, clave para la economia futura basada en la ecología, que intentaba conducir un proyecto de nación autónomo y soberano, más abierto a la nueva fase planetaria de la humanidad. Tenía que ser controlado.

La Cuarta Flota que había sido suspendida en 1950 volvió a ser activada partir de los años 90 con todo un arsenal bélico capaz de destruir cualquier país oponente. Ella vigila especialmente la zona del pré-sal, donde se encuentran los yacimientos de petróleo y de gas, los más prometedores del planeta.

Según la propia estrategia del Pentágono, bien estudiada por el recién fallecido Moniz Bandeira y denunciada en Estados Unidos por Noam Chomsky, era decisivo desestabilizar los gobiernos progresistas latinoamericanos, desfigurar a sus líderes, desmoralizar la política como el mundo de lo sucio y lo corrupto y forzar la disminución del Estado en favor de la expansión y del mercado, el verdadero conductor, creen ellos, de los destinos del país. Pertenece a esta estrategia difundir el odio al pobre, al negro y a los opositores de este proyecto entreguista.

Este es el proyecto actual de las élites del atraso (al decir de Jessé Souza). No piensan en un proyecto de nación, prefieren la incorporación aunque sea subalterna al proyecto imperial. Aceptan sin mayores reticencias su recolonización para ser meros exportadores de commodities para los países centrales.

Argumentan: ¿para qué tener una industria propia y un camino propio para el desarrollo, si todo está ya construido y montado por las fuerzas que dominan el mundo?

El capital no tiene patria, solo intereses en Brasil y en cualquier parte del mundo. Estas élites del atraso se sitúan decididamente del lado del imperio y de sus intereses globales.

Detrás del vergonzoso desmantelamiento de los avances sociales con el propóstito de trasferir la riqueza de la nación y de los pobres a los ya superricos, están estas voraces élites del atraso. Están reconduciendo a Brasil a las condiciones del siglo XIX hasta con trabajo semejante al esclavo.

Bien intuía pesaroso Celso Furtado al atardecer de su vida, que las fuerzas contrarias a la construcción de Brasil como nación fuerte, vigorosa y ecuménica, podrían triunfar y así interrumpir nuestro proceso de refundación de Brasil. Basta leer sus dos libros: Brasil: la construcción interrumpida (1993) y El largo amanecer (1999).

En las próximas elecciones debemos derrotar democráticamente a estas élites del atraso, porque quieren implacablemente acabar de desmontar el Brasil social, pues no muestran ningún interés por el país ni por el pueblo, solo como oportunidad de negocios.

Si para nuestra infelicidad triunfasen, podrán arrastrar consigo a otros países latinoamericanos hacia el mismo camino fatal. Tendríamos sociedades altamente controladas, ricas por un lado y paupérrimas por otro, temblando de miedo ante la violencia que fatalmente surgiría, como está efectivamente surgiendo, con la polícia militar realizando la obra represiva de los militares en tiempo de la dictadura civil-militar de 1964.

Entonces, ¿seríamos todavía positivamente cordiales?

* Leonardo Boff es articulista del JB online y ha escrito: Brasil: concluir a refundación o prolongar a dependencia?, que será publicada proximamente por la editorial Vozes de Petrópolis.

Traducción de Mª José Gavito Milano