Lo Femenino y el Espíritu Santo

Leonardo Boff*

Es convicción de fe de los cristianos que el Hijo de Dios-Padre se encarnó en el hombre Jesús de Nazaret. Así la encarnación, bien representada en la fiesta de Navidad, es una de las celebraciones principales de la cristiandad.

Casi nunca pensamos en la “encarnación” del Espíritu Santo. Al contrario, nos concentramos más en la fiesta de Pentecostés, que recuerda la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en el cenáculo. Sobre todos los que estaban con ellos, de varias procedencias y que hablaban las más distintas lenguas, una especie de lengua de fuego descendió sobre sus cabezas. Todos entendierom el mismo mensaje como si hubiese sido dicho en la lengua de cada uno.

Esta fiesta de Pentecostés nos ofrece la oportunidad de profundizar en el significado del Espíritu en la humanidad y en la creación.

Pensándolo bien, el Espíritu estaba siempre en el mundo. El primer capítulo del Génesis refiere que el Espíritu se cernía sobre el desierto, el vacío y las tinieblas primigenias (touwaboú en hebreo) y dio origen y ordenó todas las cosas creadas. El amor, la bondad, la solidaridad, la compasión y todas las demás virtudes tienen que ver con el Espíritu Santo. Estas realidades se encuentran en todos los pueblos de la Tierra. Por eso se dice que el   Espíritu Santo llega antes que el misionero. Este ya encuentra la presencia del Espíritu en aquellas  realidades tan humanas. El evangelio viene a confirmarlas y consolidarlas.

Y aquí surge la pregunta: un hombre, Jesús de Nazaret, fue divinizado por la encarnación del Hijo  eterno, pero ¿qué pasa con la mujer? Para el equilibrio de la propia autocomunicación de Dios (revelación), ¿no sería conveniente divinizar también a la mujer? Así lo masculino y lo femenino (animus y anima), la totalidad del fenómeno humano, comenzaría a pertenecer al propio Dios. Toda la humanidad sería entronizada en la Suprema Realidad.

Esta reflexión tiene cierta actualidad, pues vivimos bajo la eventual amenaza de desaparición de la especie humana debido a nuestra propia irresponsabilidad, por haber destruido las condiciones físico-químico-ecológicas que sustentan nuestra vida. Si por un acaso esto llegase a suceder, podemos decir que algo nuestro, lo masculino y lo femenino,em Jesús y María están ya eternizados y habríamos alcanzado el punto Omega de la antropogénesis.

Por tanto, algo nuestro jamás desaparecerá, lo que fundamenta la esperanza de que tampoco nosotros vamos a desaparecer.

Retomando el tema, podemos decir que una mujer, Miriam de Nazaret, fue también elevada a la altura de la divinidad. No soy yo quien lo dice, sino el mismo evangelista san Lucas, cuando es leído con ojos no patriarcales. De hecho, él dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo armará su tienda sobre ti y por eso el Santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios” (1,35).

Tenemos que leer el texto en su original griego para entender el mensaje ahí revelado. Entonces nos damos cuenta de que el evangelista Lucas usa la misma palabra con referencia a Miriam que el evangelista Juan usa refiriéndose a Jesús. Ambos usan la expresión “tienda” (skené en griego) para expresar la morada permanente, no fugaz, sea del Hijo sea del Espíritu Santo.

Lucas dirá que el Espíritu Santo “armará su tienda” (episkiásei: 1,35) sobre María. Juan dirá también “que el Logos (Hijo) armó su tienda entre nosotros” (eskénosen: Jn 1,14). Como puede verse, subyace a esos verbos la misma expresión, skené: morada permanente, personal y duradera de las divinas Personas, ya sea sobre el hombre Jesús o sobre la mujer Miriam. “Por eso” (diò kaì) lo que nacerá de ella es Hijo de Dios”.

Sólo es Hijo de Dios quien nace de alguien que ha sido elevado a la altura de Dios. Fue lo que ocurrió con Miriam de Nazaret. Sólo es posible la venida del Hijo de Dios-Padre encarnándose en Jesús porque antes ocurrió la venida del Espíritu, que asumió a la mujer, Miriam, que gestó al Hijo de Dios-Padre. De aquí que la primera Persona divina en venir a este mundo no fue el Hijo sino el Espíritu Santo.

Por todo esto nos es concedido afirmar que una mujer ha sido también divinizada. Así llegamos a un perfecto equilibrio humano-divino. Lo masculino a través de Jesús y lo femenino a través de Miriam forman parte del misterio de Dios. Ya no podremos hablar de Dios sin hablar del hombre y de la mujer. Ni tampoco podremos hablar del hombre y de la mujer sin hablar de Dios.

Se nos escapa lo que significa, en su última radicalidad, esta imbricación divino-humana, masculino-femenino y las dos divinas Personas. Son misterios que remiten a otros misterios; misterios no como límite de la razón sino como lo ilimitado de la razón, misterios que no dan miedo cual abismos aterradores sino que extasían como las cumbres de las montañas. En el fondo se trata de un único Misterio de comunión y de donación, de ternura y de amor en el cual Dios y los seres humanos estamos indisolublemente envueltos.

Sé que hay feministas que no aceptan este tipo de reflexión y alegan que no necesitan la divinización para ser plenamente mujeres. Yo solo hago esta consideración: “te estoy mostrando una estrella; si no puedes verla, no es por culpa de la estrella sino de tus ojos”. La oferta de sentido sigue siendo válida.

El Espíritu no restringe su presencia solo a lo femenino, comenzando por Miriam de Nazaret, sino que en cierta forma tiene una presencia cósmica. Dice un antiguo dicho: “El Espíritu duerme en la piedra, sueña en la flor, despierta en los animales y siente y sabe que está despierto en el ser humano”.

De esta forma, la historia del mundo y del universo es la historia de la acción creativa y siempre dinámica del Espíritu rumbo a una plenitud siempre ansiada que un día, así lo esperamos, se va a realizar.

*Leonardo Boff es filósofo, teólogo y escritor, ha escrito El Espíritu Santo: fuego interior, dador de vida y padre de los pobres, Vozes 2013; El rostro materno de Dios, Vozes 2012; El Ave-Maria: lo femenino y el Espíritu Santo, Vozes 2014; con Rose Marie Muraro, Femenino & Masculino: una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias, Record 2010. Todos publicados en español.

Traducción de Mª José Gavito Milano

   POR LA VIDA Y POR LA DEMOCRACIA

Este texto, Por la Vida y por la Democracia, nació como expresión de amor a la patria, al pueblo brasilero, especialmente a los millones de empobrecidos y marginados y a las familias que lloran las más de 660 mil víctimas del Coronavirus, la mayoría de ellas, evitables.


Nació también como protesta contra los verdaderos crímenes cometidos por el presidente actual contra el pueblo, los pobres, los pueblos indígenas, negros, mujeres y jóvenes, contra la naturaleza y la propia humanidad.


El gran desafío consiste en reconstruir lo que ha sido literalmente destruido y en crear una sociedad de civismo, de dignidad y de hermandad entre todas las personas.
Este es el sentido de este llamamiento Por la Vida y por la Democracia.

Para los que quieran subsribir el texto enviar al e-mail:<bolrede@terra.com.br>

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Vivimos tiempos dramáticos, como mundo y  como país, tiempos que nos obligan a tomar una opción. Por imperativo humano, ético y también espiritual afirmamos:

Estamos a favor de la vida, en toda  su diversidad,
especialmente de la vida humana a partir de aquellos que menos vida tienen, condenados a morir antes de tiempo.

Estamos en contra de la muerte producida por la  violencia practicada secularmente contra pobres, negros, indígenas, mujeres y LGBTIQ+, y hoy agravada, pues se infunde desde arriba y se naturaliza. Nos levantamos contra la muerte de más de 660 mil personas, víctimas de la Covid-19 que, en gran parte podría haberse evitado, si no fuera por la irresponsabilidad del gobierno.

Estamos a favor del acto de amar, que mueve el cielo, las estrellas y nuestros corazones.

Estamos en contra de armar a la población, que hace que se dispare el número de muertes violentas en la calle, en el tránsito y en las casas.

Estamos en contra del odio, la difamación, los malos hábitos y la violencia simbólica, difundidos por las redes sociales, la radios, las cadenas de televisión y la prensa escrita.

Estamos a favor de la verdad y en contra de  toda  mentira, fake news y ocultamiento de la realidad, como políticas de estado.

Estamos a favor del cuidado y de la preservación de nuestras  riqueza naturales, nuestras selvas y biomas, Amazonia, Mata Atlántica, Cerrado, Caatinga y Pantanal, cada vez más agredidos y devastados; de nuestras aguas y  suelos contaminados por el exceso de abonos químicos y de agrotóxicos.

Estamos en contra de la devastación sistemática de nuestros ecosistemas, por la actividad minera, los garimpos ilegales en tierras indígenas, las madereras, el avance de los pastos y del ganado, el algodón y otros monocultivos del agronegocio dirigidos a la exportación en detrimento de la producción de alimentos para la población. Con la subida disparada de los precios, el hambre ha vuelto a las mesas de las familias.

Estamos a favor de defender nuestro rico patrimonio cultural, incentivando una educaciónde buena calidad para todos, la  ciencia y latecnología, para estar a la altura de la complejidad y de las demandas de nuestra sociedad.

Por esta razón, estamos contra y condenamosvehementemente el desmonte, conducido oficialmente, de nuestro sistema educativo, de nuestras instituciones científico-técnicas, de las universidades públicas, así como el desprecio de nuestras tradiciones populares, afro e indígenas.

Estamos en contra de la privatización de los bienes que pertenecen a todo el pueblo, como el agua, las tierras públicas, las áreas de protección ambiental, la energía, Eletrobrás, Petrobrás.

Estamos en contra de un jefe de estado que no practica las virtudes que deberían ser abrazadas por los ciudadanos y ciudadanas, que es maleducado, usa palabrotas, exalta la violencia e incluso la tortura y está permanentemente
en conflicto con las instituciones que rigen un estado democrático de derecho.

Estamos en contra de las amenazas constantes de ruptura institucional por parte del jefe de estado, desconociendo la constitución e incumpliendo la leyes.

Estamos a favor de la democracia como valor universal a ser vivido en todas las instancias y como forma de organización social que busca representar los intereses generales de la población y no los intereses de los poderosos, con privilegios encubiertos por el presupuesto secreto. El destino del dinero público (el gasto público) debe ser transparente, seguido por los ciudadanos, auditado por el Tribunal de Cuentas y controlado por el parlamento y por una prensa libre.

Estamos a favor de la plena libertad democrática en la manifestación de opiniones, el derecho a frecuentar todos los espacios públicos y de tener acceso a los bienes comunes.

Cultivamos la esperanza de que la verdad triunfe sobre la falsedad y de que la convivencia pacífica entre todos y todas corresponda al anhelo más profundo de nuestro ser.

Estimamos que la democracia es una de las mejores formas de participación de las personas en la construcción del bien común y de relaciones que propicien una vida más humana y espiritual, y hagan más fácil el amor, la solidaridad y el cuidado recíproco de unos a otros y a la Madre Tierra.

Estamos, finalmente, seguros de que la Vida seguirá abriendo una senda de esperanza en el caminar de nuestra atribulada sociedad.

                                                    Petrópolis, 30 de mayo de 2022.

Leonardo Boff – Miembro de la Iniciativa Internacional de la Carta
de la Tierra, del Centro de Defensa de los Derechos Humanos/CDDH de Petrópolis y miembro del grupo Emaús.
Márcia Maria Monteiro de Miranda – Educadora popular, Teóloga, Co-fundadora del CDDH de Petrópolis y miembro del grupo Emaús.
José Oscar Beozzo – Historiador, Coordenador Geral do Centro Ecumênico de Serviços à Evangelização e Educação Popular/CESEEP e membro do grupo Emaús.
Maria Helena Arrochellas – Diretora do Centro Alceu Amoroso Lima para a Liberdade/CAALL, Coordenadora Editorial do Boletim REDE de Cristãos e membro do grupo Emaús.
Celso Carias – Teólogo, assessor nacional das CEBs, membro do grupo Emaús.
Aurelina de Jesus Cruz Carias (Leu Cruz) – Educadora, liturgista, animadora da Comunidade Batismo do Senhor – Duque de Caxias, RJ e membro do grupo Emaús.

Francisco Assis Dias de Araujo
Dayse de Paula Silva
Vilma Baptista

Márcia Cristina Ferreira
Marlene Bartolomeu de Oliveira Silva
Mariana Freire Lopes
– Raiz Orgânica Agricultura
Valmira Freire Lopes

Maria Amélia Clemente Coelho
Jorge Luiz de Souza
Jorge Manoel Coelho
Wagner Jorge Clemente Coelho
Tatiana Coelho Gomes da Silva
Vera Neves Pereira
Roberto Martins Gomes da Silva
Umbandistas de Duque de Caxias, RJ
Maria de Lourdes Cruz
Anna Maria Hassel
Marta Aparecida Batista da Silva
Ildete Ferreira Neto
Flavio Luiz Oliva
Rafael Cruz Carias
Marcelo Barros – Monge, escritor, Teólogo niilista e membro do Grupo de Emaus.
Sarah Silva Telles – Socióloga, PUC Rio.
Ivo Lesbaupin – Sociólogo, coordenador do Iser Assessoria e membro do grupo Emaús.
Cesar Kuzma – Teólogo, professor da PUC-Rio, presidente da SOTER e membro do Grupo Emaús.
Rosemary Fernandes da Costa – Professora, assessora do MEL (Movimento de Juventudes e Espiritualidade Libertadora), membro do Grupo Emaús e da Comunidade Batismo do Senhor
Maria Clara Bingemer – Teóloga, Professora do Dpto.Teologia da PUC-Rio.
Cláudio Ribeiro – Pastor Metodista
Edward Guimarães – Teólogo e Professor Universitário PUC,MG
Luiz Carlos Suzin – Teólogo e Professor Universitário PUC Rio Grande do Sul. Professor permanente e pesquisador do programa de pós-graduação em Teologia.
Edson Fernando de Almeida – Teólogo, Pastor da Igreja Cristã de Ipanema, professor universitário e membro do Grupo de Emaús.
Anna Paula Florenzano de Almeida – Graduada em Psicologia pela Universidade Estadual de Londrina – PR e Pesquisadora
do Laboratório Interdisciplinar de Pesquisa em Atenção Primária à Saúde (LIPAPS/UERJ).
Rosi Schwantes – Doutora em Ciências da Religião e psicóloga.
Maurício Abdala -Professor de filosofia da UFES e membro da rede nacional de Assessores do Cefep.
Maria Tereza Sartorio – Pedagoga, membro da coordenação do Movimento Nacional Fé e Política, Juiz de Fora – MG
Pedro A. Ribeiro de Oliveira – Sociólogo, professor aposentado da UFJF e PUC-Minas, membro da coordenação do Movimento Nacional Fé e Política, de Juiz de Fora – MG.
Pastora Romi Márcia Bencke – Pastora da IECLB – Conselho Nacional de Igrejas Cristãs

Michael Löwy, sociólogo, Sorbone, Paris

JUAN JOSÉ TAMAYO  Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las

Religiones “Ignacio Ellacuría”Universidad Carlos III de Madrid

PIERLUIGI MELE, periodista, RAINEWS, Roma

El Papa, la sinodalidad y la eclesiogénesis

Leonardo Boff*

En la Iglesia católico-romana se enfrentan dos modelos de organización de la comunidad de fieles. Dicho en un lenguaje fácilmente comprensible: el modelo de Iglesia sociedad de fieles y el modelo de Iglesia comunidad de todos los fieles. 

La Iglesiasociedad de fieles se organiza de modo jerárquico: papa-obispos-sacerdotes-laicos. El concepto organizativo es el “poder sacro” (sacra potestas) ejercido por aquellos que han recibido el sacramento del Orden: el clero. El poder supremo reside en la cabeza, en el Papa, se distribuye entre los obispos y en menor medida en los sacerdotes; los laicos y las mujeres están excluidos por no haber recibido el sacramento del orden. 

Como puede verse, es una sociedad de desiguales: por una parte el clero con el poder y con la palabra y por la otra parte los laicos, sin poder y sin palabra. Así lo dijo explícitamente el Papa Gregorio XVI (1831-1846): «Nadie puede ignorar que la Iglesia es una sociedad desigual, en la cual Dios destinó a unos para ser gobernados y a otros para gobernar. Estos son los clérigos, aquellos son los laicos». Pío X (1903-1914) fue todavía más explícito: «Solo el colegio de los pastores tiene el derecho de dirigir y gobernar. La masa no tiene otro derecho que dejarse gobernar como grey obediente que sigue a su pastor».

Se puede discutir si este modelo es conforme a los evangelios y a la práctica del Jesús histórico, pero es el dominante en estos tiempos. 

El otro modelo, el de la Iglesia-comunidad de todos, ha encontrado expresión en las miles de comunidades eclesiales de base (CEB), sobre todo en de Brasil, América Latina y el Caribe y en otras partes del mundo cristiano. Debido a la falta de sacerdotes, los laicos, hombre y mujeres de fe, sin asistencia de ningún tipo, han asumido la tarea de difundir el mensaje y la práctica de Jesús. Es importante observar que generalmente son los pobres y los fieles que se reúnen en forma de comunidad de 15-20 familias en torno a la escucha del Evangelio, leído y discutido entre todos. A su luz se discuten los problemas de la vida. Después, se realizan celebraciones creativas y se extraen consecuencias prácticas para la vida diaria. Son base en un doble sentido: social (clases populares) y eclesial (laicos y laicas).

El eje estructurador es la “comunión” (communio/koinonia) entre todos, que se sienten como comunidad de iguales, hermanos y hermanas. Participan todos sin excepción. Lógicamente, no todos hacen todas las cosas. Para eso reparten entre ellos los distintos servicios (que San Pablo llama carismas): cuidado de los enfermos, catequesis a los niños, alfabetización, preparación de las celebraciones religiosas, coordinación entre ellos para que todo salga bien y se mantenga la unidad de los servicios para el bien de todos, la coordinación con otros movimientos. Todo es circular, típico del espíritu comunitario.

Aquí aparece otra manera de ser Iglesia, similar a la Iglesia de los inicios, como testimonian las cartas de san Pablo, cuando los fieles se reunían en la casa de esta o aquella persona. Entre los propios componentes de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) se dice: es una Iglesia que nace del pueblo por obra del Espíritu de Dios. Teólogos y obispos que participan en este modo de ser Iglesia han acuñado la expresión eclesiogénesis: la génesis de la Iglesia o la recuperación de la Iglesia de Jesús y de los apóstoles por el poder del Espíritu Santo.

Entre estos dos modelos no se percibe un conflicto: las CEBs quieren obispos y sacerdotes dentro de su comunidad y muchísimos obispos y sacerdotes apoyan y se unen a este modo de vivir la fe evangélica. La única tensión, y a veces conflicto, se produce entre el grupo de obispos y sacerdotes que no han hecho opción por los pobres y su expresión eclesial en las comunidades de base y persisten en el carácter piramidal de la Iglesia-sociedad.

En todo caso, aquí emerge una Iglesia que no es una organización sino un organismo vivo, abierta siempre a nuevas maneras de comunicar y vivir el evangelio, unida a la vida y en diálogo con todos, pero sobre todo con los oprimidos en lucha por su liberación. 

Tengo la clara impresión de que el papa Francisco, al proponer al Sinodo de Obispos de 2023: “Una Iglesia sinodal: comunión-participación-evangelización” tiene en mente la experiencia de las Comunidades Eclesiales de Base que conoce bien y que han sido muy bien expuestas en la Conferencia del CELAM de Aparecida (2007), de cuyo documento fue el redactor principal. El Papa entiende la Iglesia como “constitutivamente sinodal”, “una Iglesia en sínodo permanente”, es decir una Iglesia que va más allá de su estructura jerárquica, que se comprende, en línea con el Vaticano II, como Iglesia-pueblo de Dios. Para él es fundamental escuchar y dar voz a quienes nunca la han tenido y no han sido nunca escuchados en la Iglesia: los laicos y laicas. Se trata de “escuchar al pueblo”, “escuchar a la totalidad de bautizados”, siempre a partir de abajo, del nivel local, parroquial, diocesano hasta llegar al nivel nacional, continental, universal. 

Al celebrar el 50° aniversario de la institución del Sínodo, ha sido rotundo: «La sinodalidad es una dinámica de circularidad fecunda… un dinamismo de comunión que inspira todas las decisiones eclesiales».

Esta no es una aspiración ni un desiderátum. Esta visión ya es vivida y desarrollada en miles de Comunidades Eclesiales de Base y seriamente fundamentada eclesiológicamente por teólogos latinoamericanos. La sinodalidad equivale a la eclesiogénesis, a la reinvención del modo de ser Iglesia a partir de la fe de las grandes mayorías de pobres y creyentes inspiradas por el Espíritu de Jesús muerto y resucitado.

El Papa Francisco retoma un concepto de la tradición, el Sínodo (caminar juntos) y amplía su alcance más allá del episcopado a toda la Iglesia, comenzando desde abajo, desde aquellos que han sido siempre invisibles y considerados “masa de creyentes” (Pío X): laicos cristianos, hombres y mujeres, y también las religiosas.

La sinodalidad universal representa una reforma de las estructuras de la Iglesia desde dentro y desde abajo, mediante del trabajo y la gracia del discernimiento espiritual del Papa. Él se ha puesto a escuchar el curso de la historia y el anhelo universal de comunión y de participación en los destinos de nuestra historia y de la Madre Tierra, amenazada ecológicamente. En respuesta a este anhelo, la Iglesia se vuelve sínodo y comunión. 

Ahora entendemos mejor por qué muchos se oponen al Papa Francisco, ya que abandona la visión que ha hecho del clero una facción dentro de la Iglesia y lo trasforma en una función (un carisma) de servicio, junto y con todo el pueblo de Dios. Los conservadores insisten y persisten en la antigua estructura de una Iglesia jerárquica y piramidal, llena de privilegios, que difícilmente se puede justificar frente a la práctica del Jesús histórico y de los evangelios. 

Se ha abierto un camino. Debemos recorrerlo y consolidarlo. Solo de esta manera la Iglesia puede despatriarcalizarse, más fácilmente desoccidentalizarse y mundializarse.

*Leonardo Boff, ecoteólogo brasilero, ha escrito Iglesia: carisma y poder (1984); Eclesiogénesis: las comunidades de base reinventan la Iglesia (1982), publicados ambos en español por la editorial Sal Terrae.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

Otra agenda mundial: liberar la vida u otro paradigma civilizatorio?

Leonardo Boff 

Nota previa: Se ha organizado un grupo internacional que se propone “otra agenda mundial para liberar la vida”. La primera sesión tuvo lugar el día 5/5/2022. Cada participante (en total unos 20 aunque no todos intervinieron) tenía 10-15 minutos para presentar su visión del tema. El coordinador era un conocido economista italiano, que trabaja en la Comunidad Europea, en Bruselas. El propósito básico es cómo democratizar los conocimientos científicos que refuerzan la búsqueda de una agenda que tenga como objetivo liberar la vida. Expongo aquí mi corta presentación, hecha en francés, con las ideas que he propuesto y defendido en otros escritos. Hasta ahora, por lo visto, la nueva agenda se sitúa todavía dentro del viejo paradigma (la burbuja dominante), sin plantearse la cuestión de la profunda crisis que este paradigma, el de la modernidad científico-técnica, ha provocado, paradigma que está poniendo en peligro el futuro de nuestra vida y de nuestra civilización. De ahí la oportunidad de exponer claramente mi posición crítica, que no cree en las virtualidades de liberar la vida de este paradigma, pues la está destruyendo rápidamente. Lboff

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Voy directo al punto: ¿dentro del actual paradigma civilizatorio, de la modernidad, es posible otra Agenda o hemos tocado sus límites insuperables y tenemos que buscar otro paradigma civilizatorio si todavía queremos seguir viviendo sobre este planeta?

Mi respuesta se inspira en tres afirmaciones de gran autoridad.

La primera es de la Carta de la Tierra, aprobada por la UNESCO en 2003. Su frase inicial presenta tonos apocalípticos: “Estamos ante un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro… y esa elección es: o formar una alianza global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros, o arriesgarnos a la destrucción de nosotros mismos y a la destrucción de la diversidad de la vida” (Preámbulo).

La segunda afirmación muy seria es del Papa Francisco en la encíclicaFratelli tutti (2020): “estamos en el mismo barco, nadie se salva solo, o nos salvamos todos o no se salva nadie” (n.32).

La tercera afirmación es del gran historiador Eric Hobsbawn en su conocida obra La era de los extremos (1994) en su frase final: No sabemos hacia donde estamos yendo. Sin embargo, una cosa es segura: si la humanidad quiere tener un futuro aceptable, no puede ser mediante la prolongación del pasado o del presente. Si intentamos construir el tercer milenio sobre esta base vamos a fracasar. Y el precio del fracaso, o sea la alternativa al cambio de la sociedad, es la oscuridad”(p.562).

En otras palabras: nuestro modo de habitar la Tierra, que nos ha traído innegables beneficios, ha llegado a su agotamiento. Todos los semáforos están en rojo. Hemos construido el principio de autodestrucción, que puede exterminar toda la vida con armas químicas, biológicas y nucleares de muchas formas distintas. La tecnociencia que nos hace llegar a los límites extremos de sostenibilidad del planeta Tierra (The Earth Overshoot) no tiene condiciones por si sola, como la Covid-19 ha mostrado, para salvarnos Podemos limar los dientes al lobo pensando que le quitamos, ilusoriamente, su voracidad. Pero esta no reside en los dientes sino en su naturaleza.

Por lo tanto, tenemos que abandonar nuestro barco e ir más allá de una nueva agenda mundial. Hemos llegado al final del camino. Tenemos que abrir un camino distinto. De lo contrario, como dijo en su última entrevista antes de morir Zygmunt Bauman: “vamos a engrosar el cortejo de aquellos que caminan en dirección a su propia tumba”. Nos vemos forzados, si queremos vivir, a recrearnos y a reinventar un nuevo paradigma de civilización.

Dos paradigmas: el del dominus y el del frater

En este momento veo enfrentados dos paradigmas: el paradigma del dominus y el paradigma del frater. Dicho de otra manera: el paradigma de la conquista es expresión de la voluntad de poder como dominación, formulada por los padres fundadores de la modernidad, como Descartes, Newton, Francis Bacon; dominación de todo, de pueblos, como en las Américas, África y Asia, dominación de clases, de la naturaleza, de la vida y dominación de la materia hasta su última expresión energética con el Bosón de Higgs.

El ser humano (maître et possesseur de Descartes) no se siente parte de la naturaleza, sino su dueño y señor (dominus), que en palabras de Francis Bacon “debe torturar a la naturaleza como el torturador hace con su víctima hasta que entregue todos sus sus secretos”. Él es el fundador del método científico moderno, prevalente hasta el día de hoy. 

Ese paradigma entiende la Tierra como mera res extensa y sin propósito, transformada en un baúl de recursos, considerados infinitos y que permiten un crecimiento/desarrollo también infinito. Sucede sin embargo que hoy sabemos científicamente que un planeta finito no soporta un proyecto infinito. Esta es la gran crisis del sistema del capital como modo de producción y del neoliberalismo como su expresión política.

El otro paradigma es el de frater: hermano y hermana de todos los seres humanos entre sí y hermanos y hermanas de todos los demás seres de la naturaleza. Todos los seres vivos tenemos, como Dawson y Crick mostraron en los años 1950, los mismos 20 aminoácidos y las 4 bases nitrogenadas, desde la célula más originaria que surgió hace 3.800 millones de años, pasando por los dinosaurios y llegando hasta nosotros humanos. Por eso dice la Carta de la Tierra y lo enfatiza fuertemente el Papa Francisco en sus dos encíclicas ecológicas, Laudato Si: sobre el cuidado de la Casa Común (2015) y Fratelli tutti (2020): un lazo de fraternidad nos une a todos, “al hermano Sol, la hermana Luna, al hermano río y a la Madre Tierra” (LS n.92; CT preámbulo). El ser humano se siente parte de la naturaleza y tiene el mismo origen que todos los demás seres: “el humus” (la tierra fértil) de donde se deriva homo, como masculino y femenino, hombre y mujer.

Si en el primer paradigma prevalece la conquista y la dominación (paradigma de Alejandro Magno y Hernán Cortés), en el segundo se muestra el cuidado y la corresponsabilidad de todos con todos (paradigma de Francisco de Asís y Madre Teresa de Calcuta).

Representado figurativamente podemos decir: el paradigma del dominus es el puño cerrado que somete y domina. El paradigma del frater es la mano extendida que se entrelaza con otras manos para la caricia esencial y el cuidado de todas las cosas.

El paradigma del dominus es el dominante, está en el origen de nuestras muchas crisis y en todas las áreas. El paradigma del frater está naciendo y representa el mayor anhelo de la humanidad, especialmente de aquellas grandes mayorías dominadas sin piedad, marginalizadas y condenadas a morir antes de tiempo. Pero posee la fuerza de una semilla y, como en toda semilla, en ella están presentes las raíces, el tronco, las ramas, las hojas, las flores y los frutos. Por eso por él pasa la esperanza, como principio más que como virtud, como aquella energía indomable que proyecta siempre nuevos sueños, nuevas utopías y nuevos mundos, es decir, nos hace caminar en dirección a nuevas formas de habitar la Tierra, de producir, de distribuir los frutos de la naturaleza y del trabajo, de consumir y de organizar relaciones fraternales y sororales entre los humanos y con los demás seres de la naturaleza.

El paso del paradigma del dominus al paradigma del frater

Sé que aquí se plantea el espinoso problema de la transición de un paradigma a otro. Se hará gradualmente, con un pie en el viejo paradigma del dominus/conquista ya que debemos garantizar nuestra subsistencia y el otro pie en el nuevo paradigma del frater/cuidado para inaugurarlo a partir de abajo. Aquí deben ser discutidos varios supuestos, pero no es el momento de hacer eso. Una cosa podemos adelantar: trabajando el territorio, el biorregionalismo, se podrá implantar regionalmente el nuevo paradigma del frater/cuidado de forma sostenible, pues tiene la capacidad de incluir a todos y crear más igualdad social y equilibrio ambiental.

Nuestro gran desafío es este: cómo pasar de una sociedad capitalista de superproducción de bienes materiales a una sociedad de sostenimientode toda la vida, con valores humano-espirituales intangibles como el amor, la solidaridad, la compasión, la justa medida, el respeto y el cuidado especialmente de los más vulnerables.

El adviento de una biocivilización

Esta nueva civilización tiene un nombre: es una biocivilización, cuya centralidad es la vida en toda su diversidad, pero especialmente la vida huma personal y colectiva. La economía, la política y la cultura están al servicio del mantenimiento y de la expansión de las virtualidades presentes en todas las formas de vida.

El futuro de la vida en la Tierra y el destino de nuestra civilización están en nuestras manos. Tenemos poco tiempo para hacer las trasformaciones necesarias, pues ya hemos entrado en la nueva fase de la Tierra, su calentamiento creciente. Falta la suficiente conciencia en los jefes de estado sobre las emergencias ecológicas y es todavía muy escasa en el conjunto de la humanidad.

Leonardo Boff, teólogo, filósofo y ha escrito: Ecología: grito de la Tierra, grito de los pobres, 1999/2018; Habitar la Tierra: ¿cuál es el camino para la fraternidad universal? Vozes 2022.

Traducción de Mª José Gavito Milano