Profecía del cacique Raoni de los Kayapó sobre nuestro futuro

Profecía del cacique Raoni de los Kayapó sobre nuestro futuro

Leonardo Boff*

Esta advertencia del Cacique Raoni Metuktire, del pueblo Kayapó, ha sido publicada en el periódico The Guardian, y difundida entre nosotros por Midia Ninja http://midianinja.org/news/nos-povos-da-amazonia-estamos-cheios-de-medo-em-breve-voces-tambem-terao-diz-cacique-raoni/

Esos pueblos originarios son portadores de una gran sabiduría ancestral y presienten lo que puede ocurrir con los humanos y con la naturaleza. Ellos hablan dentro del paradigma de la gran tradición de la humanidad (de los espíritus y de la vida en las selvas, en los ríos, en toda la naturaleza) que se combina bien con la visión de la nueva cosmología y la biología que entrevén la vida y el espíritu que se muestran en niveles propios en el universo yen todos los seres. Raoni nos hace pensar. Por eso difundimos su advertencia aquí. Lboff

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Estas son las graves palabras del cacique Raoni:

“Durante muchos años, nosotros, los líderes indígenas y los pueblos de la Amazonia, les hemos avisado a ustedes, hermanos nuestros, que han causado tantos daños a nuestras selvas. Lo que ustedes están haciendo cambiará el mundo entero y destruirá nuestras casas, y destruirá sus casas también.

Hemos dejado a un lado nuestra historia dividida para unirnos. Apenas una generación atrás, muchos de nuestros pueblos estaban luchando entre sí, pero ahora estamos juntos, luchando juntos contra nuestro enemigo común. Y ese enemigo común son ustedes, los pueblos no-indígenas que invadieron nuestras selvas y ahora están quemando hasta incluso aquellas pequeñas partes de las selvas donde vivimos, que ustedes dejaron para nosotros. El presidente Bolsonaro de Brasil está incentivando a los propietarios de haciendas cercanas a nuestras tierras a limpiar la selva y él no está haciendo nada para impedir que invadan nuestro territorio.

Pedimos que ustedes paren de hacer lo que están haciendo, paren la destrucción, paren su ataque a los espíritus de la Tierra. Cuando ustedes cortan los árboles, atacan a los espíritus de nuestros ancestros. Cuando ustedes buscan minerales, empalan el corazón de-la Tierra. Y cuando ustedes derraman venenos en la tierra y en los ríos – productos químicos de la agricultura y mercurio de las minas de oro – debilitan los espíritus, los animales, las plantas y a la propia Tierra. Cuando ustedes debilitan a la Tierra de esta manera, ella empieza a morir. Si la Tierra muriese, si nuestra Tierra muere, ninguno de nosotros será capaz de vivir, y todos nosotros moriremos.

Por qué hacen ustedes eso? Ustedes dicen que es para el desarrollo, ¿pero qué tipo de desarrollo mata la riqueza de la selva y la sustituye por un solo tipo de planta o un solo tipo de animal?

Donde los espíritus nos dieron todo lo que necesitábamos para una vida feliz – toda nuestra comida, nuestras casas, nuestros remedios – ahora solo hay soja o ganado.¿Para quién es ese desarrollo? Solo algunas personas viven en las tierras agrícolas; ellas no pueden sostener a muchas personas y son estériles.

Ustedes destruyen nuestras tierras, envenenan el planeta y siembran la muerte, porque están perdidos. Y pronto será demasiado tarde para cambiar.

Entonces, ¿por qué hacen eso? Podemos ver que es para que algunos de ustedes puedan obtener una gran cantidad de dinero. En la lengua Kayapó, llamamos a su dinero piu caprim, “hojas tristes”, porque es una cosa muerta e inútil, y solo trae daños y tristeza.

Cuando su dinero entra en nuestras comunidades, muchas veces causa grandes problemas, separando a nuestra gente. Y podemos ver que hace lo mismo en sus ciudades, donde lo que ustedes llaman gente rica vive aislada de todos los demás, con miedo a que otras personas vengan a quitarle su piu caprim. Mientras tanto, otras personas pasan hambre o viven en la miseria porque no tienen dinero suficiente para conseguir comida para sí y para sus hijos. .

Pero esas personas ricas van a morir, como todos nosotros vamos a morir. Y cuando sus espíritus sean separados de sus cuerpos, sus espíritus estarán tristes y van a sufrir, porque mientras estuvieron vivos hicieron que muchas otras personas sufriesen en vez de ayudarlas, en vez de asegurar que todos los demás tuvieran lo suficiente para comer, antes de alimentarse a sí mismas, como es nuestro camino, el camino de los Kayapó, el camino de los pueblos indígenas.

Ustedes tienen que cambiar su manera de vivir porque están perdidos, ustedes se perdieron. Adonde ustedes están yendo es solo un camino de destrucción y de muerte. Para vivir, ustedes deben respetar el mundo, los árboles, las plantas, los animales, los ríos y hasta la propia Terra. Porque todas esas cosas tienen espíritus, todas ellas son espíritus, y sin los espíritus la Tierra morirá, la lluvia va a parar y las plantas alimenticias se marchitarán y morirán también.

Todos nosotros respiramos ese aire, todos bebemos la misma agua. Vivimos en este planeta. Tenemos que proteger la Tierra, y si no lo hacemos los grandes vientos destruirán la selva.

Entonces ustedes sentirán el miedo que nosotros sentimos”.

Cacique Raoni Metuktire, de la nación Kayapó.

 

 

 

 

La Amazonia: Bien Común de la Tierra y de la humanidad

Los recientes incendios de la Amazonia brasilera y boliviana pusieron de manifiesto la importancia del bioma amazónico para el equilibrio y, eventualmente, para el futuro de la vida. El descuido con el que el presidente de Brasil trató la cuestión ambiental, negando los datos científicos más serios y las amenazas a las reservas indígenas, aumentándolo además con el desmantelamiento realizado por el ministro del Medio Ambiente de los principales organismos de protección de la selva y de las tierras indígenas y de la vigilancia del avance descontrolado del agronegocio sobre el bosque virgen, mostraron la gravedad de la situación.

Según algunos especialistas internacionales, la Amazonia es la segunda área más vulnerable del planeta en relación al cambio climático provocado por los seres humanos. El propio Papa Francisco advirtió «que el futuro de la humanidad y de la Tierra está vinculado al futuro de la Amazonia; por primera vez, se manifiesta con tanta claridad que desafíos, conflictos y oportunidades emergentes en un territorio, son la expresión dramática del momento que atraviesa la supervivencia del planeta Tierra y la convivencia de toda la humanidad». Son palabras graves, menospreciadas por las grandes corporaciones depredadoras, porque se darían cuenta de que deberían cambiar de modo de producción, de consumo y de descarte. Pero prefieren el lucro a la salvaguarda de la vida humana y terrenal.

No sin razón, el Papa Francisco ha convocado un Sínodo Panamazónico para octubre del presente año cuyo tema es: Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. Se trata de la aplicación de su encíclica “sobre el cuidado de la Casa Común” para evitar una catástrofe socioecológica mundial. No se trata de una ecología ambiental y verde sino de una ecología integral, que envuelve el ambiente, la sociedad, la política, la economía, lo cotidiano y la dimensión espiritual.

Veamos algunos datos generales sobre el bioma amazónico: cubre una extensión de 8.129.057 Km2 en nueve países: Brasil (67%), Perú (13%), Bolivia (11%), Colombia (6%), Ecuador (2%), Venezuela (1%), Surinam, Guyana y Guyana francesa (0,15). Viven allí 37.731.569 habitantes, 2,8 millones de los cuales son indígenas de 390 pueblos diferentes, que hablan 240 idiomas, de la rica matriz de 49 ramas lingüísticas, un fenómeno inigualable en la historia de la lingüística mundial.

Existen tres ríos amazónicos: el visible de la superficie; el aéreo, los llamados “ríos volantes” (cada copa de árbol con 20 metros de extensión produce 1000 litros de humedad que va a traer lluvias para el cerrado, para el sur hasta el norte de Argentina); el tercero, invisible, es el río “rez do chão” (no confundir con el sitio turístico Rez do Chão), un río subterráneo que corre debajo del actual Amazonas.

Todo el bioma amazónico es un Bien Común de la Tierra y de la humanidad. En la visión de los astronautas eso es evidente: desde la Luna o desde sus naves espaciales, Tierra y Humanidad forman una única entidad. El ser humano es aquella porción de la Tierra que comenzó a sentir, a pensar, a amar y a cuidar. Somos Tierra, como enfatiza el Papa y la propia Biblia.

Ahora, en la fase planetaria, todos nos encontramos en una misma y única Casa Común. El tiempo de las naciones está pasando; ahora es el tiempo de la Tierra y tenemos que organizarnos para garantizar los medios que sustentarán nuestra vida y la de la naturaleza. Nadie es dueño de la Tierra. Ella es nuestro mayor Bien Común. Todos tienen derecho a estar en ella. Como la Amazonia es parte de la Tierra, nadie puede considerar solo suyo lo que es un Bien de todos y para todos. Brasil, a lo máximo, posee la administración de la parte brasilera (67%) y lo está haciendo de forma irresponsable. De ahí la preocupación general.Nela fase nueva de la Humanidad y de la Tierra la categoria de soberania nacional debe ser relativizada, pues pertenece al viejo paradigma de la Tierra dividida en naciones. Ahora la centralidad ocupa la Tierra como totalidad y Casa Común y las soberanias son antes de caracter de gestión de una parte de la Tierra, como en el caso de la Amazonia. Pero es solamente gestión y no posesión exclusiva.

Actualmente el bioma amazónico es objeto de la codicia mundial por causa de sus riquezas. Se está usando mucha violencia. Desde mediados de los años 1980 ha habido en la Amazonia brasilera más de 12 mártires, indígenas, laicos y religiosos; en Ecuador 6, en Perú 2 y en Colombia innumerables.

Los G 7 reunidos en agosto en Biarritz, se dieron cuenta de la importancia del bioma amazónico para el equilibrio de los climas y de la propia Tierra. Sospecho que la ven convencionalmente todavía, como un baúl de recursos para sus proyectos económicos. Sospecho que no han incorporado la visión de la nueva ecología que entiende la Tierra como un superorganismo vivo y nosotros parte de él y no sus señores. Si la Amazonia fuese completamente abatida, todo el sur de Brasil hasta el norte de Argentina y de Uruguay se transformaría en un desierto. De ahí la importancia vital de ese bioma multinacional.

La irresponsabilidad de Bolsonaro es de tal monta que juristas mundiales planean acusarlo de ecocidio, crimen reconocido por la ONU en 2006 y llevarlo al tribunal de los crímenes contra la humanidad. Termino con palabras de un indígena yanomami Miguel Xapuri Ianomâmi:

“Ustedes tienen Dios, nosotros tenemos Omama. Ella creó la vida, creó a los yanomamis, permite todo lo que sucede. Nosotros nos comunicamos con ella permanentemente”. ¿Quién en el mundo secularizado hablaría de corazón de esta forma?

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor y escribió Cuidar de la Casa Común,Trotta 2019.

Traducción de Mª José Gavito Milano

“El futuro de la humanidad y de la Tierra está ligado al futuro de la Amazonia”

Entrevista a Pierluigi Mele RAI-Confini 05-09-2019

P-Leonardo Boff, la Amazonia está viviendo meses dramáticos. De enero a hoy, comparando con 2018, los incendios en la región aumentaron un 145%. Un número devastador. La comunidad internacional se está movilizando. ¿Cómo clasificaría usted el comportamiento de la comunidad internacional?

R-La reacción fue muy fuerte y decisiva. El problema es que nuestro presidente no tiene modales civiles, no observa el protocolo oficial que subyace en la relación entre las autoridades. Ofendió al presidente francés Macron y a la canciller alemana Merkel. Es una persona mala y estúpida. No entiende nada de nada sobre el Amazonas ni sobre los indios. Quiere ocupar sus reservas naturales para el agronegocio y la minería. Pero cuando el problema toca la billetera, todo cambia. El presidente escuchó que los europeos ya no quieren soja y carne de Brasil, que el tratado comercial entre la Comunidad Europea y el Mercosur no se realizará sin un cambio radical de la política en relación con la Amazonia. Entonces cambió un poco su discurso.

P-Bolsonaro, desvariando, culpa salvajemente a las ONGs ¿Cómo están las cosas?

R-Bolsonaro quiere reinventar Brasil en el marco de un ultraliberalismo radical. El modelo es la edad media religiosa, premoderna y preiluminada. Prácticamente ha desmantelado todo lo que Lula y Dilma hicieron en beneficio de los pobres. Ahora hay hambre en Brasil. Y el presidente, absolutamente paranoico, sale en televisión para decir que en Brasil no hay hambre. Un millón de familias han pasado de la pobreza a la miseria durante el año pasado y sufren hambre sistemáticamente. Todos los consejos de estado en las diversas esferas de la sociedad han sido abolidos. En resumen: “la era de la estupidez ha entrado en Brasil”. La sociología y la filosofía han sido prohibidas en universidades y otros cursos. Esto es para tener un pueblo que no piensa. Brasil, en esta lógica, puede convertirse en un país de parias, como la India.

P-Sabemos que en las bases de las políticas locas del gobierno existe la ideología “extractiva”, pero también existe el “soberanismo”, es decir, “el Amazonas es de Brasil”. Esto dice Bolsonaro. ¿Es así, Leonardo?

R-En este punto, Bolsonaro no tiene cultura ecológica. Creo que incluso los miembros del G7 tienen solo una cultura ecológica “verde”, no como la del Papa Francisco que es una ecología integral.

R-He argumentado en varios lugares en estos términos, en el sentido de la nueva visión de la ecología. Desde la perspectiva de los astronautas que ven la Tierra desde fuera de la Tierra, todos dicen: la Tierra y la humanidad forman una sola entidad. No existe el planeta Tierra por un lado y la humanidad por el otro. Ambos forman una sola realidad. El ser humano es la porción inteligente, amorosa y sensible de la Tierra. Somos la Tierra, por eso el “hombre” viene de “humus”, tierra fértil, o “adam” en hebreo, o “tierra” en árabe. Somos más que hijos e hijas de la Madre Tierra… Somos la propia Tierra, que piensa, que ama, que cuida de todas las cosas. Esta es una idea de la mayoría de cosmólogos y astrofísicos.

Otro punto: Vivimos en la nueva fase de la Tierra, el proceso de planetización. Todos estamos en la misma Casa Común. Regresamos del exilio después de millones de años y ahora estamos todos juntos en un solo lugar, en el planeta Tierra.

La Tierra no es de nadie. Es un bien común de toda la humanidad y de toda la comunidad de vida (animales, árboles, microorganismos, etc.). La Amazonia es parte de la Tierra; Brasil no es el señor de la Amazonia. La Amazonia es de toda la Tierra, de toda la humanidad. Brasil posee solo la gestión de esta parte y la administra mal y de forma poco responsable. Hoy sabemos que la Amazonia, que abarca 9 países, es fundamental para el equilibrio del planeta, del sistema climático, de la absorción de dióxido de carbono y, además, regula el ciclo de lluvias en el mundo. Esto significa que toda la humanidad tiene una responsabilidad sobre la Amazonia, no es solo de Brasil. El futuro de la vida en la Tierra se juega en la conservación o destrucción de la Amazonia. No estoy seguro de si los miembros del G7 tienen esta visión integral del problema. Otro punto importante: en estas discusiones nunca se ha hablado de los pueblos indígenas, los habitantes originarios de estas tierras. Conocen el ritmo de la selva, saben cómo preservarla. Son nuestros maestros y doctores, no los científicos que tienen una visión desde afuera. La belleza del documento del Papa Francisco sobre el Sínodo Panamazónico es hacer que los nativos sean los protagonistas principales a fin encontrar soluciones verdaderas y sostenibles para este inmenso bioma (ecosistema).

P-Más allá de estas ideologías (extractivas y soberanistas), ¿cuáles son las “estructuras de pecado” que están devastando la Amazonia?

R-Las estructuras de pecado son la motosierra, la devastación sistemática de la selva por las maderas valiosas, por la biodiversidad, por elementos importantes para la medicina y especialmente por las “tierras ricas”, elementos fundamentales para las nuevas tecnologías del 5G. Pero el mayor pecado es el exterminio de etnias enteras, la ocupación de sus reservas, la contaminación de los ríos debido a la extracción del oro. Muchos indígenas mueren de enfermedades porque la gente del agronegocio no quiere tratarlos y curarlos.

P-¿Qué está haciendo la Iglesia Católica para defender la Amazonia?

R-La Iglesia Católica es ciertamente, junto con otras iglesias históricas como los luteranos, una presencia constante y exigente en defensa de los pueblos originarios. Existe el Consejo Misionero Indígena (CIMI), que ha estado trabajando sistemáticamente en la protección de los pueblos indígenas desde hace 30-40 años. El documento del Sínodo Panamazónico hace otro discurso. No se trata de convertir a las culturas sino de evangelizar en las culturas para que pueda surgir una iglesia con rostro indígena. En este sentido, se piensa en la ordenación de sacerdotes indígenas para crear esta nueva forma de iglesia que no sea simplemente una adaptación de las iglesias europeas.

P-El Papa Francisco, como sabemos, ha convocado para el próximo octubre un importante Sínodo sobre la Amazonia. En el muy denso y profundo “Instrumentum laboris” hay una propuesta para promover una “ecología integral” en la Amazonia. ¿Qué significa esto?

R-El sínodo es una derivación y aplicación de la encíclica Laudato Si’. Esto significa que debemos respetar este enorme bioma (ecosistema) en los 9 países, en su singularidad, en sus culturas, en sus idiomas. Así como los primeros cristianos hicieron su síntesis de la fe cristiana con la cultura greco-latina, así también ellos deben hacer su camino. Crear realmente una eclesiogénesis. No será una iglesia occidental, sino indígena, afrolatinoamericana, con elementos de la tradición europea de la época colonial.

P-Precisamente en este documento se proponen nuevos caminos pastorales para la Iglesia en la Amazonia. Por ejemplo, hay una parte que puede llevar a una nueva visión de los ministerios. En especial el ministerio ordenado. Los conservadores están atacando este punto. ¿Piensa usted que el Sínodo será capaz de resistir?

R-El Papa Francisco tiene una enorme libertad interior y valor para abrir nuevos caminos. Yo creo que serán consagrados verdaderos presbíteros indígenas. Apoyo al obispo Erwin Kräutler, amigo del Papa, que defiende también ordenar mujeres. Él dice que, en su diócesis, una de las mayores del mundo, a orillas del río Xingú, las mujeres hacen todo lo que hace un sacerdote. ¿Por qué no permitir también la ordenación presbiteral de las mujeres?

Los grandes teólogos como Karl Rahner y Luigi Sartori escribieron que no hay ningún dogma o doctrina que impida dar este paso. Todas las otras iglesias, incluidos los judíos, lo han hecho ya. La iglesia católica romana no puede seguir siendo una isla de patriarcalismo y antifeminismo. El Espíritu insta a la Iglesia a tomar esta decisión, por amor a los pueblos más alejados del mundo. Deus poluit, decuit, ergo feci.


Reunión en San Miguel-AR, de 23-29/02/1972. Foto: Twitter Leonardo Boff

P-Última pregunta: el Papa Francisco está dando un giro a la Iglesia en el sentido de la “Iglesia en salida” y de la sinodalidad. Sabemos que los enemigos de Francisco, que no son solo eclesiásticos, están haciendo todo lo posible para limitar la fuerza de sus reformas. ¿Crees que el camino tomado por Francisco es irreversible?

R-Creo que el Papa Francisco ha inaugurado una nueva genealogía de papas de fuera del antiguo cristianismo europeo, donde solo vive el 25% de los católicos. Nosotros en las Américas somos el 64%. Los otros están en África y Asia. Ha llegado el momento, en mi opinión, de que el camino del cristianismo en el mundo globalizado se haga a partir de estas nuevas iglesias, que tienen ya su madurez, su teología y su liturgia. Los que están en contra del Papa y el Sínodo son todos “herejes” en el sentido original de la teología. La herejía no fue inicialmente una cuestión de doctrina sino de unidad de la Iglesia. Los que están en contra del Sínodo y del Papa Francisco rompen esta unidad. Son realmente herejes en el sentido verdadero y original de la palabra.

Traducción de Mª José Gavito Milano

https://i0.wp.com/www.ihu.unisinos.br/images/ihu/2019/09/06_09_amazonia_foto_pixabay.jpgEntrevista a Leonardo Boff de Pierluigi Mele, publicada en Confini el 05-09-2019

La Amazonia: Bien Común de la Tierra y de la humanidad

Los recientes incendios de la Amazonia brasilera y boliviana pusieron de manifiesto la importancia del bioma amazónico para el equilibrio y, eventualmente, para el futuro de la vida. El descuido con el que el presidente de Brasil trató la cuestión ambiental, negando los datos científicos más serios y las amenazas a las reservas indígenas, aumentándolo además con el desmantelamiento realizado por el ministro del Medio Ambiente de los principales organismos de protección de la selva y de las tierras indígenas y de la vigilancia del avance descontrolado del agronegocio sobre el bosque virgen, mostraron la gravedad de la situación.

Según algunos especialistas internacionales, la Amazonia es la segunda área más vulnerable del planeta en relación al cambio climático provocado por los seres humanos. El propio Papa Francisco advirtió «que el futuro de la humanidad y de la Tierra está vinculado al futuro de la Amazonia; por primera vez, se manifiesta con tanta claridad que desafíos, conflictos y oportunidades emergentes en un territorio, son la expresión dramática del momento que atraviesa la supervivencia del planeta Tierra y la convivencia de toda la humanidad». Son palabras graves, menospreciadas por las grandes corporaciones depredadoras, porque se darían cuenta de que deberían cambiar de modo de producción, de consumo y de descarte. Pero prefieren el lucro a la salvaguarda de la vida humana y terrenal.

No sin razón, el Papa Francisco ha convocado un Sínodo Panamazónico para octubre del presente año cuyo tema es: Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. Se trata de la aplicación de su encíclica “sobre el cuidado de la Casa Común” para evitar una catástrofe socioecológica mundial. No se trata de una ecología ambiental y verde sino de una ecología integral, que envuelve el ambiente, la sociedad, la política, la economía, lo cotidiano y la dimensión espiritual.

Veamos algunos datos generales sobre el bioma amazónico: cubre una extensión de 8.129.057 Km2 en nueve países: Brasil (67%), Perú (13%), Bolivia (11%), Colombia (6%), Ecuador (2%), Venezuela (1%), Surinam, Guyana y Guyana francesa (0,15). Viven allí 37.731.569 habitantes, 2,8 millones de los cuales son indígenas de 390 pueblos diferentes, que hablan 240 idiomas, de la rica matriz de 49 ramas lingüísticas, un fenómeno inigualable en la historia de la lingüística mundial.

Existen tres ríos amazónicos: el visible de la superficie; el aéreo, los llamados “ríos volantes” (cada copa de árbol con 20 metros de extensión produce 1000 litros de humedad que va a traer lluvias para el cerrado, para el sur hasta el norte de Argentina); el tercero, invisible, es el río “rez do chão” (no confundir con el sitio turístico Rez do Chão), un río subterráneo que corre debajo del actual Amazonas.

Todo el bioma amazónico es un Bien Común de la Tierra y de la humanidad. En la visión de los astronautas eso es evidente: desde la Luna o desde sus naves espaciales, Tierra y Humanidad forman una única entidad. El ser humano es aquella porción de la Tierra que comenzó a sentir, a pensar, a amar y a cuidar. Somos Tierra, como enfatiza el Papa y la propia Biblia.

Ahora, en la fase planetaria, todos nos encontramos en una misma y única Casa Común. El tiempo de las naciones está pasando; ahora es el tiempo de la Tierra y tenemos que organizarnos para garantizar los medios que sustentarán nuestra vida y la de la naturaleza. Nadie es dueño de la Tierra. Ella es nuestro mayor Bien Común. Todos tienen derecho a estar en ella. Como la Amazonia es parte de la Tierra, nadie puede considerar solo suyo lo que es un Bien de todos y para todos. Brasil, a lo máximo, posee la administración de la parte brasilera (67%) y lo está haciendo de forma irresponsable. De ahí la preocupación general.

Actualmente el bioma amazónico es objeto de la codicia mundial por causa de sus riquezas. Se está usando mucha violencia. Desde mediados de los años 1980 ha habido en la Amazonia brasilera más de 12 mártires, indígenas, laicos y religiosos; en Ecuador 6, en Perú 2 y en Colombia innumerables.

Los G 7 reunidos en agosto en Biarritz, se dieron cuenta de la importancia del bioma amazónico para el equilibrio de los climas y de la propia Tierra. Sospecho que la ven convencionalmente todavía, como un baúl de recursos para sus proyectos económicos. Sospecho aún que no han incorporado la visión de la nueva ecología que entiende la Tierra como un superorganismo vivo y nosotros parte de él y no sus señores con la misión ética de cuidar la Madre Tierra.  Si la Amazonia fuese completamente abatida, todo el sur de Brasil hasta el norte de Argentina y de Uruguay se transformaría en un desierto. De ahí la importancia vital de ese bioma multinacional.

La irresponsabilidad de Bolsonaro es de tal monta que juristas mundiales planean acusarlo de ecocidio, crimen reconocido por la ONU en 2006 y llevarlo al tribunal de los crímenes contra la humanidad. Termino con palabras de un indígena yanomami Miguel Xapuri Ianomâmi:

“Ustedes tienen Dios, nosotros tenemos Omama. Ella creó la vida, creó a los yanomamis, permite todo lo que sucede. Nosotros nos comunicamos con ella permanentemente”. ¿Quién en el mundo secularizado hablaría de corazón de esta forma?

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano