Amor en tiempos de ira y de odio

Vivimos en el Brasil bolsonariano y en todo el mundo tiempos de ira y de odio, fruto del fundamentalismo y de la intolerancia, como se vio en Sri Lanka donde cientos de cristianos fueron asesinados en el momento en que celebraban la victoria del amor sobre la muerte en la fiesta de resurrección.
Este escenario macabro nos lleva a renovar la esperanza de que, a pesar de todo, el amor es más fuerte que la muerte.

La palabra amor se ha banalizado. Es amor de aquí y amor de allí, amor en todos los anuncios que se dirigen más a los bolsillos que a los corazones. Tenemos que rescatar la sacralidad del amor. No disponemos de un nombre mejor o mayor para imaginar la Última Realidad, Dios, sino diciendo que ella es amor.

Tenemos que innovar nuestro discurso sobre el amor para que su naturaleza y amplitud resplandezca y nos caliente. Para eso es importante incorporar las contribuciones que nos vienen de las distintas ciencias de la Tierra (Fritjof Capra), especialmente de la biología (Humberto Maturana) y de los estudios sobre el proceso cosmogénico (Brian Swimme). Cada vez está más claro que el amor es un dato objetivo de la realidad global, un evento feliz de la propia naturaleza de la cual somos parte.
Dos movimientos, entre otros, presiden el proceso cosmogénico y biogénico: la necesidad y la espontaneidad. La necesidad está en función de la supervivencia de cada ser; por eso uno ayuda al otro, en una red de relaciones incluyentes. La sinergia y la cooperación de todos con todos constituyen las fuerzas más fundamentales del universo, especialmente, entre los seres orgánicos. Es la dinámica objetiva del propio cosmos.

Junto con esa fuerza de la necesidad aparece también la espontaneidad. Los seres se relacionan e interactúan por pura gratuidad y alegría de convivir. Tal relación no responde a una necesidad. Ella se instaura para crear lazos nuevos en razón de cierta afinidad que surge espontáneamente y que produce deleite. Es el universo de lo sorprendente, de la fascinación, de algo imponderable. Es el adviento del amor.
Ese amor se da desde los primerísimos elementos basales, los quarks, que se relacionaron más allá de la necesidad, espontáneamente, atraídos unos por los otros. Surge un mundo gratuito, no necesario pero posible, espontáneo y real.

De esta forma, irrumpe la fuerza del amor que atraviesa todos los estadios de la evolución y enlaza a todos los seres dándoles afecto profundo y belleza. No hay una razón que los lleve a combinarse en lazos de espontaneidad y de libertad. Lo hacen por puro placer y por la alegría de estar juntos.

Se trata del amor cósmico que realiza lo que la mística siempre intuyó: la vigencia de la pura gratuidad. El místico Angelus Silesius dice: “La rosa no tiene un porqué. Florece por florecer. No se preocupa de si la admiran o no. Ella florece por florecer”.

¿No decimos que el sentido profundo de la vida es simplemente vivir? Así el amor florece en nosotros como fruto de una relación libre entre seres libres y con todos los demás seres.

Pero como humanos y autoconscientes podemos hacer del amor, que pertenece a la naturaleza de las cosas, un proyecto personal y civilizatorio: vivirlo conscientemente, crear las condiciones para que ocurra la amorización entre los seres inertes y vivos. Podemos enamorarnos de una estrella distante y establecer una historia de afecto con ella.

El amor es urgente en los días actuales, donde la fuerza de lo negativo, del anti-amor, parece prevalecer. Más que preguntar quién practica actos de terror hay que preguntar por qué fueron practicados. Seguramente el terror surgió porque faltó amor como relación que enlaza a los seres humanos en la bienaventurada experiencia de abrirse y acogerse jovialmente uno al otro.

Digámoslo con todas las palabras: el sistema social y económico mundial imperante no ama a las personas. Ama los bienes materiales, ama la fuerza de trabajo del trabajador, sus músculos, su saber, su producción artística y su capacidad de consumo. Pero no ama gratuitamente a las personas como personas.

Predicar el amor y gritar: “amémonos los unos a los otros como nosotros mismos nos amamos” es ser revolucionario. Es ser absolutamente anticultura dominante.

Hagamos del amor aquello que el gran florentino, Dante Alighieri, testimoniaba: “el amor que mueve el cielo y todas las estrellas”, y nosotros añadimos: el amor que mueve nuestras vidas, amor que es el nombre sacrosanto de la Fuente Originaria de todo Ser, Dios.

*Leonardo Boff es filósofo y teólogo y ha escrito: Reflexiones de un viejo teólogo y pensador, Vozes 2019.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Una niña en el Parlamento inglés: nos están robando el futuro

Publicamos aquí el texto completo del discurso de Greta Thunberg ante los representantes del Parlamento británico. El discurso fue publicado por The Guardian el 23-04-2019 y en Brasil por la IHU el 25/4/19.

El texto no necesita comentarios. Por la voz de una niña de 16 años habla la humanidad entera, preocupada por el futuro que nos está siendo robado o por la civilización que puede terminar miserablemente debido a la irresponsabilidad humana de no cuidar las condiciones que hacen habitable la Casa Común, la Madre Tierra. En este espacio del blog abordamos muchas veces el riesgo de una catástrofe ecológico-social de dimensiones amenazadoras para el sistema-Tierra y el sistema-Vida. Usamos las fuentes científicas más seguras, por formar parte de la Iniciativa Internacional de la Carta de la Tierra (2000), uno de los primeros documentos en lanzar la alarma ecológica. Tal vez los niños sean los protagonistas de un nuevo despertar de la humanidad. Si ya no escuchamos a los niños, nuestros hijos e hijas y nuestros nietos y nietas, perderemos la capacidad de movilizarnos para salvar lo que podemos y debemos salvar. Debemos hacerlo al menos por amor a nuestros familiares a los que no queremos entregarles una Casa Común arruinada y a punto de caer. Lboff.

Este es el texto de la niña en el Parlamento:

Mi nombre es Greta Thunberg. Tengo 16 años. Vengo de Suecia. Y hablo en nombre de las futuras generaciones. Sé que muchos de ustedes no quieren oírnos, dicen que somos sólo niños. Pero sólo estamos repitiendo el mensaje de la ciencia climática unida.

Muchos de ustedes parecen preocupados porque estamos desperdiciando un valioso tiempo de clase, pero les garantizamos que regresaremos a la escuela tan pronto como ustedes comiencen a escuchar a la ciencia y a darnos un futuro. ¿Es realmente pedir mucho?

En el año 2030 tendré 26 años. Mi hermanita Beata tendrá 23. Así como muchos de sus hijos o nietos. Esa es una gran edad, fue lo que nos dijeron. Cuando tienes toda tu vida por delante. Pero no estoy tan segura de que sea tan buena para nosotros.

Tuve la suerte de nacer en un tiempo y lugar donde todos nos hablaban de soñar alto. Yo podría ser lo que quisiera. Podría vivir donde quisiera. Las personas como yo tenían todo lo que necesitábamos y mucho más. Cosas con las que nuestros abuelos no podían soñar. Teníamos todo lo que podríamos desear y, sin embargo, ahora podemos no tener nada.

Ahora, probablemente, ni siquiera tendremos un futuro.

Porque ese futuro fue vendido para que un pequeño número de personas pudieran ganar cantidades inimaginables de dinero. Nos ha sido robado cada vez que ustedes dijeron que el cielo era el límite y que sólo se vive una vez.

Ustedes nos mintieron. Nos dieron falsas esperanzas. Nos dijeron que el futuro era algo para esperar. Y lo más triste es que la mayoría de los niños ni siquiera tienen conciencia del destino que nos espera. No vamos a entender esto hasta que sea demasiado tarde. Y, sin embargo, somos los afortunados. Aquellos que serán más afectados ya están sufriendo las consecuencias. Pero sus voces no serán escuchadas.

¿Está conectado mi micrófono? ¿Pueden oírme?

En el año 2030, dentro de 10 años, 252 días y 10 horas, estaremos en una posición en que se desencadenará una reacción en cadena irreversible más allá del control humano, que probablemente llevará al final de nuestra civilización tal como la conocemos. Es decir, a menos que, en este momento, ocurran cambios permanentes y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad, incluyendo una reducción de las emisiones de CO2 de al menos el 50%.

Noten, por favor, que esos cálculos dependen de invenciones que aún no se han inventado a escala, invenciones que deberían limpiar la atmósfera de cantidades astronómicas de dióxido de carbono.

Además, estos cálculos no incluyen puntos de inflexión imprevisibles y ciclos de realimentación, como el extremadamente poderoso gas metano que escapa del permafrost ártico en rápido derretimiento.

Estos cálculos científicos tampoco incluyen el calentamiento oculto atrapado ya por la contaminación atmosférica tóxica. Ni el aspecto de la equidad –o de la justicia climática– claramente expresado en el Acuerdo de París, que es absolutamente necesario para que esto funcione a escala global.

También debemos tener en cuenta que estos son sólo cálculos. Estimaciones. Esto significa que estos “puntos de no retorno” pueden ocurrir un poco más temprano o más tarde de 2030. Nadie puede estar seguro. Sin embargo, podemos estar seguros de que ocurrirán aproximadamente en esos plazos, porque estos cálculos no son opiniones o suposiciones salvajes.

Estas proyecciones están sostenidas por determinaciones científicas, llevadas a cabo en todas las naciones a través del IPCC. Casi todos los principales órganos científicos nacionales del mundo entero apoyan sin reservas el trabajo y las conclusiones del IPCC.

¿Han oído lo que acabo de decir? ¿Estoy hablando claro? ¿Está conectado el micrófono? Porque estoy empezando a cuestionarme sobre esto.

En los últimos seis meses he viajado por toda Europa durante cientos de horas en trenes, coches y autobuses eléctricos, repitiendo una y otra vez estas palabras que cambian la vida. Pero nadie parece estar hablando de eso, y nada ha cambiado.

Cuando viajo para hablar en diferentes países, siempre me ofrecen ayuda para escribir sobre las políticas climáticas específicas en países específicos. Pero eso no es realmente necesario, porque el problema básico es el mismo en todas partes. Y el problema básico es que básicamente no se está haciendo nada para detener –o incluso retrasar– el colapso climático y ecológico, a pesar de todas las bellas palabras y promesas.

El Reino Unido, sin embargo, es muy especial. No sólo por su impresionante deuda histórica de carbono, sino también por su actual y muy creativa contabilidad de carbono.

Desde 1990, el Reino Unido ha alcanzado una reducción del 37% en sus emisiones territoriales de CO2, según el Global Carbon Project. Y eso suena muy impresionante. Pero esas cifras no incluyen las emisiones de la aviación, las de la navegación ni las asociadas a las importaciones y exportaciones. Si se incluyen estos números, la reducción es alrededor del 10% desde 1990, o una media del 0,4% al año, según el Tyndall Manchester.

La principal razón para esta reducción no es una consecuencia de las políticas climáticas, sino una directriz de la Unión Europea de 2001 sobre la calidad del aire, que esencialmente obligó al Reino Unido a cerrar sus antiguas y extremadamente contaminantes centrales de carbón y sustituirlas por centrales de gas menos contaminantes. Y cambiar de una fuente de energía desastrosa a otra menos desastrosa, por supuesto resultará en una reducción de las emisiones.

Pero el equívoco más peligroso sobre la crisis climática tal vez sea que tenemos que “reducir” nuestras emisiones. Porque eso está lejos de ser suficiente. Nuestras emisiones deben detenerse si queremos no superar de 1,5-2 ºC de calentamiento. La “reducción de las emisiones” es obviamente necesaria, pero es sólo el comienzo de un proceso rápido que debe llevar a parar dentro de unas décadas, o menos. Y por “parar” me refiero a cero líquido y luego rápidamente pasar a números negativos. Esto excluye a la mayoría de las políticas de hoy.

El hecho de estar hablando de “reducir” en vez de “parar” las emisiones tal vez sea la mayor fuerza detrás del continuo “business as usual”. El actual apoyo activo del Reino Unido a la nueva explotación de combustibles fósiles –por ejemplo, la industria del fracking de gas de esquisto en el Reino Unido, la expansión de sus campos de gas y petróleo del Mar del Norte, la expansión de los aeropuertos, así como el permiso para planear una nueva mina de carbón– sobrepasa el absurdo.

Este comportamiento continuado irresponsable, sin duda será recordado en la historia como uno de los mayores fracasos de la humanidad.

La gente siempre me dice a mí y a otros millones de escolares en huelga que debemos estar orgullosos de nosotros mismos por lo que conseguimos. Pero lo único que necesitamos es mirar la curva de emisiones. Y, lo siento, pero esa curva todavía está subiendo. Esa curva es lo único a lo que debemos mirar.

Cada vez que tomamos una decisión deberíamos preguntarnos: ¿cómo afectará esta decisión a esa curva? No deberíamos medir nuestra riqueza y nuestro éxito en el gráfico que muestra el crecimiento económico, sino en la curva que muestra las emisiones de gases de efecto invernadero. No deberíamos simplemente preguntar: “¿Tenemos suficiente dinero para continuar con eso?”, sino también: ¿Ya hemos ahorrado lo suficiente del presupuesto de carbono para gastar en eso?”. Esto debería y debe convertirse en el centro de nuestra nueva moneda.

Muchas personas dicen que no tenemos soluciones a la crisis climática. Y tienen razón. ¿Cómo podríamos tenerlas? ¿Cómo “solucionan” ustedes la mayor crisis que ha enfrentado la humanidad? ¿Cómo “solucionan” ustedes una guerra? ¿Cómo “solucionan” una ida a la Luna por primera vez? ¿Cómo “solucionan” la invención de nuevas invenciones?

La crisis climática es tanto la cuestión más fácil como la más difícil que enfrentamos. La más fácil, porque sabemos lo que debemos hacer. Tenemos que parar las emisiones de gases de efecto invernadero. La más difícil, porque nuestra economía actual todavía depende totalmente de la quema de combustibles fósiles y, con ello, de la destrucción de los ecosistemas, a fin de crear un crecimiento económico duradero.

“Entonces, exactamente, ¿cómo solucionamos eso?” Nos preguntan ustedes a nosotros, los niños y niñas de escuelas que estamos en huelga por el clima.

Y nosotros decimos: “Nadie lo sabe con seguridad, pero tenemos que dejar de quemar combustibles fósiles y restaurar la naturaleza y muchas otras cosas que tal vez no hayamos descubierto.

Entonces, ustedes dicen: “¡Eso no es una respuesta!”

Y nosotros les decimos: “Tenemos que empezar a tratar la crisis como una crisis y a actuar aunque no tengamos todas las soluciones”.

“Eso todavía no es una respuesta”, dicen ustedes

Entonces empezamos a hablar sobre la economía circular y la recuperación de la naturaleza y la necesidad de una transición justa. Y ustedes no entienden de lo que estamos hablando.

Nosotros decimos que todas estas soluciones necesarias no las conoce nadie y por lo tanto debemos unirnos siguiendo a la ciencia y encontrarlas juntos a lo largo del camino. Pero ustedes no escuchan, porque estas respuestas sirven para resolver una crisis que la mayoría de ustedes no entiende completamente. O no quiere entender.

Ustedes no escuchan a la ciencia porque están interesados sólo en soluciones que les permitan seguir adelante como antes. Como ahora. Y esas respuestas ya no existen. Porque ustedes no actuaron a tiempo.

Evitar el colapso del clima exigirá un “pensamiento de catedral”. Debemos echar los cimientos aunque todavía no podamos saber exactamente cómo construir el techo.

A veces simplemente tenemos que encontrar un camino. En el momento en que decidimos realizar algo, podemos hacer cualquier cosa. Y estoy segura de que en el momento en que empecemos a comportarnos como si estuviéramos en una emergencia, podremos evitar la catástrofe climática y ecológica. Los humanos somos muy adaptables: todavía podemos arreglar eso. Pero la oportunidad de hacerlo no durará mucho tiempo. Debemos empezar hoy. No tenemos más excusas.

Nosotros, los niños y niñas, no estamos sacrificando nuestra educación y nuestra infancia para que ustedes nos digan lo que ustedes consideran como políticamente posible en la sociedad que ustedes crearon. Nosotros no hemos venido a las calles para que ustedes se hagan selfies con nosotros y nos digan que admiran verdaderamente lo que hacemos.

Nosotros estamos haciendo esto para despertar a los adultos. Nosotros, los niños y niñas, estamos haciendo esto para que ustedes pongan sus diferencias a un lado y comiencen a actuar como si estuvieran en una crisis. Nosotros estamos haciendo esto porque queremos que vuelvan nuestras esperanzas y nuestros sueños.

Espero que mi micrófono esté conectado. Espero que todos ustedes me hayan oído.

Amor em tempos de ira e de ódio

Vivemos no Brasil bolsonariano e no mundo afora tempos de ira e de ódio, fruto do fundamentalismo e da intolerância como se viu em Siri Lanka onde centenas de cristãos foram assassinados no momento em que celebravam a vitória do amor sobre morte na festa de ressurreição.
Este cenário macabro nos faz renovar a esperança de que, apesar de tudo, o amor é mais forte do que a morte.
A palavra amor foi banalizada. É amor daqui é amor daí, amor em todos os anúncios que apelam mais para os bolsos do que para os corações. Temos que resgatar a sacralidade do amor. Não dispomos de um nome melhor ou maior para imaginar a Última Realidade, Deus, senão dizendo que ela é amor.
Precisamos inovar nosso discurso sobre o amor para que sua natureza e amplitude resplandeça e nos acalente. Para isso, importa incorporar as contribuições que nos vêm das várias ciências da Terra (Fritjof Capra), especialmente da biologia (Humberto Maturana) e dos estudos sobre o processo cosmogênico (Brian Swimme). Mais e mais fica claro que o amor é um dado objetivo da realidade global, um evento feliz da própria natureza da qual somos parte.
Dois movimentos, entre outros, presidem o processo cosmogênico e biogênico: a necessidade e a espontaneidade. A necessidade está em função da sobrevivência de cada ser; por isso um ajuda o outro, numa rede de relações includentes. A sinergia e a cooperação de todos com todos constituem as forças mais fundamentais do universo, especialmente, entre os seres orgânicos. É a dinâmica objetiva do próprio cosmos.
Junto com essa força de necessidade comparece também a espontaneidade. Seres se relacionam e interagem por pura gratuidade e alegria de conviver. Tal relação não responde a uma necessidade. Ela se instaura para criar laços novos, em razão de certa afinidade que emerge espontaneamente e que produz o deleite. É o universo do surpreendente, do fascínio, de algo imponderável. É o advento do amor.
Esse amor se dá desde os primeiríssimos elementos basilares, os quarks, que se relacionaram para além da necessidade, espontaneamente, atraídos uns pelos outros. Surge um mundo gratuito, não necessário mas possível, espontâneo e real.
Desta forma, irrompe a força do amor que perpassa todos os estágios da evolução e enlaça todos os seres dando-lhes estremecimento e beleza. Não há razão que os leve a se comporem em laços de espontaneidade e de liberdade. Fazem-no por puro prazer e por alegria de estarem juntos.
Trata-se do amor cósmico que realiza o que a mística sempre intuiu: vigência da pura gratuidade. Diz o místico Angelus Silesius: “A rosa não tem por quê. Ela floresce por florescer. Ela não cuida se a admiram ou não. Era floresce por florescer”.
Não dizemos que o sentido profundo da vida é simplesmente viver? Assim o amor floresce em nós como fruto de uma relação livre entre seres livres e com com todos os demais seres.
Mas como humanos e autoconscientes, podemos fazer do amor que pertence à natureza das coisas, um projeto pessoal e civilizatório: vive-lo conscientemente, criarmos as condições para que a amorização aconteça entre os seres inertes e vivos. Podemos nos enamorar de uma estrela distante e fazer uma história de afeto com ela.
O amor é urgente nos dias atuais onde a força do negativo, do anti-amor, parece prevalecer. Mais que perguntar quem pratica atos de terror é perguntar por que foram praticados? Seguramente o terror surgiu porque faltou o amor como relação que enlaça os seres humanos na bem-aventurada experiência de se abrir e acolher jovialmente um ao outro.
Digamo-lo com todas as palavras: o sistema mundial imperante não ama as pessoas. Ele ama bens materiais, ama a força de trabalho do operário, seus músculos, seu saber, sua produção artística e sua capacidade de consumo. Mas não ama gratuitamente as pessoas como pessoas.
Pregar o amor e gritar: “amemo-nos uns aos outros como nós mesmos nos amamos” é ser revolucionário. É ser absolutamente anti-cultura dominante.
Façamos do amor aquilo que o grande florentino, Dante Alignieri, testemunhava: “o amor que move o céu e todas as estrelas” e nós acrescentamos: o amor que move nossas vidas, amor que é o nome sacrossanto da Fonte Originária de todo o Ser, Deus.

Leonardo Boff é filósofo e teólogo e escreveu:Reflexões de um velho teólogo e pensador, Vozes 2019.

Uma menina nos alerta sobre o futuro sombrio da Casa Comum.

Publicamos aqui o texto completo do discurso que Greta Thunberg proferiu aos deputados das Casas do Parlamento britânico.  O discurso foi publicado por The Guardian, 23-04-2019 e no Brasil pela  IHU de 25/4/19.

O texto dispensa comentários. Pela voz de uma menina de 16 anos fala a inteira  humanidade, preocupada com o futuro que nos está sendo roubado ou com a civilização que pode terminar miseravelmente devido à irresponsabilidade humana de não cuidar da condições que tornam habitável  Casa Comum, a Mãe Terra. Neste espaço do blog abordamos muitas vezes o risco de uma catástrofe ecológico-social de dimensões ameaçadoras para o sistema-Terra e o sistema-Vida. Usamos as fontes científicas mais seguras, até por sermos membros da Iniciativa Internacional da Carta da Terra (2000) que foi um dos primeiro documentos a lançar o alarme ecológico. Talvez sejam as crianças aqueles protagonistas de um novo despertar da humanidade. Se não ouvirmos mais as crianças, nossos filhos e filhas e nossos netos e netas, perderemos a capacidade de nos mobilizarmos para salvar o que podemos e devemos salvar. Devemos fazê-lo pelo menos por amor a nossos familiares para os quais não queremos entregar-lhes uma Casa Comum arruinada e prestes a cair. Lboff.

Eis o texto da menina sueca.

Meu nome é Greta Thunberg. Eu tenho 16 anos. Eu venho da Suécia. E falo em nome das futuras gerações.

Eu sei que muitos de vocês não querem nos ouvir – vocês dizem que somos apenas crianças. Mas estamos apenas repetindo a mensagem da ciência climática unida.

Muitos de vocês parecem preocupados com o fato de estarmos desperdiçando um valioso tempo de aula, mas garanto que voltaremos à escola assim que vocês começarem a ouvir a ciência e a nos dar um futuro. Será que isso é realmente pedir muito?

No ano 2030 eu terei 26 anos. Minha irmãzinha Beata terá 23. Assim como muitos dos seus próprios filhos ou netos. Essa é uma grande idade, foi o que nos disseram. Quando você tem toda a sua vida pela frente. Mas eu não tenho tanta certeza de que será tão boa para nós.

Eu tive a sorte de nascer em um tempo e lugar onde todos nos diziam para sonhar alto; eu poderia me tornar o que quisesse. Eu poderia morar onde quisesse. Pessoas como eu tinham tudo o que precisávamos e muito mais. Coisas com as quais os nossos avós nem podiam sonhar. Tínhamos tudo que poderíamos desejar e, no entanto, agora podemos não ter nada.

Agora, provavelmente nós nem temos mais um futuro.

Porque esse futuro foi vendido para que um pequeno número de pessoas pudesse ganhar quantias inimagináveis de dinheiro. Ele foi roubado de nós todas as vezes que vocês disseram que o céu era o limite e que você só vive uma vez.

Vocês mentiram para nós. Vocês nos deram falsas esperanças. Vocês nos disseram que o futuro era algo para se esperar. E o mais triste é que a maioria das crianças nem sequer têm consciência do destino que nos espera. Nós não vamos entender isso até que seja tarde demais. E, no entanto, nós somos os sortudos. Aqueles que serão mais afetados já estão sofrendo as consequências. Mas as suas vozes não são ouvidas.

O meu microfone está ligado? Vocês podem me ouvir?

Por volta do ano 2030, daqui a 10 anos, 252 dias e 10 horas, estaremos em uma posição onde desencadearemos uma reação em cadeia irreversível para além do controle humano, que provavelmente levará ao fim da nossa civilização como a conhecemos. Ou seja, a menos que, nesse tempo, mudanças permanentes e sem precedentes em todos os aspectos da sociedade ocorram, incluindo uma redução de emissões de CO2 em pelo menos 50%.

E, por favor, notem que esses cálculos dependem de invenções que ainda não foram inventadas em escala, invenções que deveriam limpar a atmosfera de quantidades astronômicas de dióxido de carbono.

Além disso, esses cálculos não incluem pontos de inflexão imprevisíveis e ciclos de realimentação como o extremamente poderoso gás metano que escapa do permafrost ártico em rápido derretimento.

Esses cálculos científicos também não incluem o aquecimento oculto já aprisionado da poluição atmosférica tóxica. Nem o aspecto da equidade – ou da justiça climática – claramente expressado em todo o Acordo de Paris, que é absolutamente necessário para que isso funcione em escala global.

Também devemos ter em mente que esses são apenas cálculos. Estimativas. Isso significa que esses “pontos de não retorno” podem ocorrer um pouco mais cedo ou mais tarde do que 2030. Ninguém pode ter certeza. No entanto, podemos ter certeza de que eles ocorrerão aproximadamente nesses prazos, porque esses cálculos não são opiniões ou suposições selvagens.

Essas projeções são sustentadas por fatos científicos, concluídos por todas as nações por meio do IPCC. Quase todos os principais órgãos científicos nacionais de todo o mundo apoiam sem reservas o trabalho e as conclusões do IPCC.

Vocês ouviram o que eu acabei de falar? O meu inglês está bom? O microfone está ligado? Porque estou começando a me questionar sobre isso.

Durante os últimos seis meses, eu viajei por toda a Europa durante centenas de horas em trens, carros e ônibus elétricos, repetindo várias e várias vezes essas palavras que mudam a vida. Mas ninguém parece estar falando sobre isso, e nada mudou. De fato, as emissões ainda estão aumentando.

Quando eu viajo para falar em diversos países, sempre me oferecem ajuda para escrever sobre as políticas climáticas específicas em países específicos. Mas isso não é realmente necessário. Porque o problema básico é o mesmo em todos os lugares. E o problema básico é que basicamente nada está sendo feito para deter – ou mesmo retardar – o colapso climático e ecológico, apesar de todas as belas palavras e promessas.

O Reino Unido, no entanto, é muito especial. Não apenas pela sua impressionante dívida histórica de carbono, mas também pela sua atual e muito criativa contabilidade de carbono.

Desde 1990, o Reino Unido alcançou uma redução de 37% em suas emissões territoriais de CO2, de acordo com o Global Carbon Project. E isso soa muito impressionante. Mas esses números não incluem as emissões da aviação, da navegação e aquelas associadas às importações e exportações. Se esses números forem incluídos, a redução é de cerca de 10% desde 1990 – ou uma média de 0,4% ao ano, segundo o Tyndall Manchester.

E a principal razão para essa redução não é uma consequência das políticas climáticas, mas sim uma diretriz da União Europeia de 2001 sobre a qualidade do ar que essencialmente obrigou o Reino Unido a fechar as suas antigas e extremamente poluentes usinas de carvão e a substituí-las por usinas de gás menos poluentes. E mudar de uma fonte de energia desastrosa para outra menos desastrosa, é claro, resultará em uma redução das emissões.

Mas talvez o equívoco mais perigoso sobre a crise climática é que temos que “reduzir” as nossas emissões. Porque isso está longe de ser suficiente. As nossas emissões precisam parar se quisermos ficar abaixo de 1,5-2ºC de aquecimento. A “redução das emissões” é obviamente necessária, mas é apenas o começo de um processo rápido que deve levar a uma parada dentro de algumas décadas, ou menos. E por “parada” eu me refiro a zero líquido – e depois rapidamente para números negativos. Isso exclui a maioria das políticas de hoje.

O fato de estarmos falando de “reduzir” em vez de “parar” as emissões talvez seja a maior força por trás do contínuo “business as usual”. O atual apoio ativo do Reino Unido à nova exploração de combustíveis fósseis – por exemplo, a indústria de fracking de gás de xisto no Reino Unido, a expansão dos seus campos de gás e petróleo do Mar do Norte, a expansão dos aeroportos, assim como a permissão de planejamento de uma nova mina de carvão – ultrapassa o absurdo.

Esse comportamento irresponsável continuado, sem dúvida, será lembrado na história como um dos maiores fracassos da humanidade.

As pessoas sempre dizem a mim e aos outros milhões de grevistas nas escolas que devemos nos orgulhar de nós mesmos pelo que conseguimos. Mas a única coisa que precisamos olhar é para a curva de emissões. E, sinto muito, mas ela ainda está subindo. Essa curva é a única coisa para a qual devemos olhar.

Todas as vezes que tomamos uma decisão, deveríamos nos perguntar: como essa decisão afetará essa curva? Não deveríamos mais medir a nossa riqueza e o nosso sucesso no gráfico que mostra o crescimento econômico, mas sim na curva que mostra as emissões de gases de efeito estufa. Não deveríamos mais simplesmente perguntar: “Temos dinheiro suficiente para continuar com isso?”, mas também: “Já poupamos o suficiente do orçamento de carbono para gastar com isso?”. Esse deveria e deve se tornar o centro da nossa nova moeda.

Muitas pessoas dizem que não temos soluções para a crise climática. E elas têm razão. Porque como poderíamos? Como vocês “solucionam” a maior crise que a humanidade já enfrentou? Como vocês “solucionam” uma guerra? Como vocês “solucionam” uma ida à Lua pela primeira vez? Como vocês “solucionam” a invenção de novas invenções?

A crise climática é tanto a questão mais fácil quanto a mais difícil que já enfrentamos. A mais fácil, porque sabemos o que devemos fazer. Temos que parar as emissões de gases de efeito estufa. A mais difícil, porque a nossa economia atual ainda depende totalmente da queima de combustíveis fósseis e, assim, da destruição dos ecossistemas, a fim de criar um crescimento econômico duradouro.

“Então, exatamente, como solucionamos isso?”, vocês nos perguntam – nós, as crianças das escolas que estão em greve pelo clima.

E nós dizemos: “Ninguém sabe ao certo. Mas temos que parar de queimar combustíveis fósseis e restaurar a natureza e muitas outras coisas que talvez ainda não tenhamos descoberto”.

Então, vocês dizem: “Isso não é uma resposta!”.

Então, nós dizemos: “Temos que começar a tratar a crise como uma crise – e a agir mesmo que não tenhamos todas as soluções”.

“Isso ainda não é uma resposta”, vocês dizem.

Então, começamos a falar sobre a economia circular e a recuperação da natureza e a necessidade de uma transição justa. Então, vocês não entendem sobre o que estamos falando.

Nós dizemos que todas essas soluções necessárias não são conhecidas por ninguém e, portanto, devemos nos unir atrás da ciência e encontrá-las juntos ao longo do caminho. Mas vocês não escutam isso. Porque essas respostas servem para resolver uma crise que a maioria de vocês não entende completamente. Ou não quer entender.

Vocês não ouvem a ciência porque estão interessados apenas em soluções que lhes permitirão seguir em frente como antes. Como agora. E essas respostas não existem mais. Porque vocês não agiram a tempo.

Evitar o colapso do clima exigirá um “pensamento de catedral”. Devemos lançar as fundações enquanto ainda não podemos saber exatamente como construir o teto.

Às vezes, temos simplesmente que encontrar um caminho. No momento em que decidimos realizar alguma coisa, podemos fazer qualquer coisa. E tenho certeza de que, no momento em que começarmos a nos comportar como se estivéssemos em uma emergência, poderemos evitar a catástrofe climática e ecológica. Os humanos são muito adaptáveis: ainda podemos consertar isso. Mas a oportunidade de fazer isso não durará muito tempo. Devemos começar hoje. Não temos mais desculpas.

Nós, crianças, não estamos sacrificando a nossa educação e a nossa infância para que vocês nos digam o que vocês consideram como politicamente possível na sociedade que vocês criaram. Nós não fomos às ruas para vocês tirarem selfies conosco e nos dizerem que vocês realmente admiram o que fazemos.

Nós, crianças, estamos fazendo isso para acordar os adultos. Nós, crianças, estamos fazendo isso para que vocês ponham suas diferenças de lado e comecem a agir como se vocês estivessem em uma crise. Nós, crianças, estamos fazendo isso porque queremos as nossas esperanças e os nossos sonhos de volta.

Eu espero que o meu microfone esteja ligado. Eu espero que todos vocês tenham me ouvido.