El golpe parlamentario como asalto al bien común

Uno de los efectos más perversos del golpe parlamentario, destituyendo a la presidenta con razones jurídicamente cuestionadas por los juristas más conceptuados de nuestro país y también del exterior, fue imponer un proyecto económico-social de ajustes y de modificaciones legales que significan un asalto al ya desvalido bien común. El golpe fue promovido por las oligarquías adineradas y antinacionales, que usaron un parlamento que da vergüenza por su ausencia de ética y de sentido nacional, mediante el cual pretenden drenar para su provecho la tajada mayor de la riqueza nacional. Esto ha sido denunciado por nombres notables como Luiz Alberto Moniz Bandeira, Jessé Souza, y Bresser Pereira, entre otros.

Está en curso el desmantelamiento de la nación. Esto significa la implantación de un neoliberalismo ultraconservador y predatorio que prácticamente anula las conquistas sociales en favor de millones de pobres y miserables, quitándoles derechos en lo referente al salario, al régimen de trabajo y de las jubilaciones, además de reducir y hasta liquidar proyectos fundamentales como Bolsa Familia, Mi Casa, Mi Vida, Luz para Todos, el FIES y otros institutos que permitían el acceso al estudio técnico o superior a los hijos e hijas de la pobreza.

En particular, se han empezado a subastar bienes colectivos como partes de Petrobrás y a poner en venta tierras nacionales. La privatización significa siempre una disminución de bienes de interés general que pasa a manos del interés particular. Se ataca lo que se llama hoy “derechos de solidaridad” que somete los intereses particulares a los intereses colectivos y comunes.

Se están erosionando los dos pilares fundamentales que históricamente construyeron el bien común: la participación de los ciudadanos (ciudadanía activa) y la cooperación de todos. En su lugar, el orden actual impuesto por los que perpetraron el golpe, enfatiza las nociones de rentabilidad, flexibilización, adaptación y competitividad. La libertad del ciudadano es sustituida por la libertad de las fuerzas del mercado, el bien común, por el bien particular y la cooperación, por la competitividad.

La participación y la cooperación aseguraban la base del interés y de lo común. Negados esos valores, la existencia de cada uno ya no está socialmente garantizada ni sus derechos afianzados. Por lo tanto, cada uno se siente obligado a garantizar el suyo. Así surge un individualismo avasallador, acolitado por ondas de odio, de homofobia, de machismo y de todo tipo de discriminaciones.

El propósito de los actuales gestores, reconocidos ya como incompetentes, algunos rayando en la imbecilidad, es: el mercado tiene que ganar y la sociedad debe perder. Ingenuamente creen todavía que el mercado va a regular y resolver todo. Si es así ¿por qué vamos a construir el bien común? Se ha deslegitimado el bienestar social y el bien común ha sido enviado al limbo.

Pero hay que denunciar: cuanto más se privatiza más se legitima el interés particular en detrimento del interés general además de debilitar al Estado, el gerente del interés general. Nos están imponiendo un killer capitalismo.

¿Cuánta perversidad social y barbarie van aguantar los movimientos sociales, aquellos que de la pobreza están siendo lanzados a la miseria, los partidos de raíz popular y la inteligencia brasilera con sentido de nación y de soberanía de nuestro país?

Pero aclaremos el concepto de bien común. En el plano infraestructural, el bien común es el acceso justo de todos a los bienes comunes básicos como la alimentación, la salud, la vivienda, la energía, la seguridad y la comunicación. En el plano social es la posibilidad de llevar una vida material y humana satisfactoria con dignidad y con libertad en un ambiente de convivencia pacífica.

Al estar siendo desmantelado por el orden injusto actual, el bien común debe ser reconstruido ahora. Para eso, es importante dar hegemonía a la cooperación y no a la competición y articular todas las fuerzas comprometidas con el interés general para resistir, presionar y salir a las calles.

Por otro lado, el bien común no puede ser concebido antropocéntricamente. Hoy se ha desarrollado la conciencia de la interdependencia de todos los seres con todos y con el medio en el cual vivimos. Nosotros como humanos, somos un eslabón, aunque singular, de la comunidad de vida y responsables del bien común también de esta comunidad de vida. No podemos vender nuestras tierras ni dejar de delimitar los territorios indígenas, los dueños originarios de nuestro país, ni descuidar la deforestación desenfrenada de la Amazonia, como está ocurriendo ahora.

Nosotros los humanos poseemos los mismos constituyentes físico-químicos con los que se construye el código genético de todo viviente. De aquí se deriva un parentesco objetivo entre todos los seres vivos como ha destacado el Papa Francisco en su encíclica sobre la ecología integral. Por eso, cuidar y defender la naturaleza es cuidar y defendernos a nosotros mismos, pues somos parte de ella. En razón de esta comprensión, el bien común no puede ser solamente humano, sino de toda la comunidad terrenal y biótica con quien compartimos la vida y el destino.

La cooperación se refuerza con más cooperación, pues aquí reside la savia secreta que alimenta y revitaliza permanentemente el bien-común, atacado por las fuerzas que ocuparon el Estado y sus aparatos en interés de unos pocos contra el bien común de todos los demás.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y ha escrito: De dónde viene el Universo, la Tierra, la vida, el espíritu, Mar de Ideias, Rio.

Traducción de María José Gavito Milano

2016: l’anno in cui hanno cercato di uccidere la speranza del popolo brasiliano

La situazione sociale, politica ed economica in Brasile merita una seria riflessione sul tentativo perverso di uccidere la speranza del popolo brasiliano, promosso da una banda (questo è il nome) di politici, in maggioranza corrotti o accusati di corruzione, che spudoratamente si sono messi al servizio dei veri esecutori del colpo di stato perpetrato contro la presidente Dilma Rousseff: la vecchia oligarchia del denaro e del privilegio che non ha mai accettato che qualcuno del piano inferiore potesse diventare presidente del Brasile e che includesse socialmente milioni di figli e figlie della povertà.

Ovviamente ci sono politici coraggiosi ed etici ed anche imprenditori progressisti della nuova generazione che pensano al Brasile e alla sua gente. Ma ancora non sono riusciti ad accumulare la forza sufficiente per dare un’altra direzione alla politica e un senso sociale allo stato attuale di aspetto neoliberista e protettore dei patrimoni.

Riferendosi alla corruzione tutti pensano a Lava Jato e Petrobras. Ma dimenticano o viene intenzionalmente negata dai media conservatori e legittimata dall’ordine costituito, un’altra corruzione peggiore, che si è rivelata esattamente il giorno di Natale, quando, insieme alla nascita di Cristo si narra l’uccisione di bambini innocenti da parte di re Erode, attualizzata oggi dai corrotti che mandano in rovina il paese.

Wagner Rosario, Segretario del Ministero della Trasparenza, rivela che negli ultimi tredici anni gli schemi di corruzione, frode e sottrazione di risorse dell’Unione destinate agli stati, ai comuni e alle organizzazioni non governative, e diretti ai piccoli comuni con basso indice di sviluppo, può superare un milione di volte il furto di Petrobras scoperto nella operazione Lava Jato. Sono 4 mila milioni nascosti che, in uno studio econometrico, possono essere convertiti in un miliardo di reais. I punti più colpiti sono la salute (“merenda”) e l’istruzione (abbandono della scuola).

Il segretario dice: “Io chiamo questo uccisione della speranza. Quando viene tolta la merenda ai bambini, viene tolta la possibilità di crescita di quel comune a medio e lungo termine. Si sta uccidendo un’intera generazione.”

La nazione ha bisogno di conoscere questo massacro e non si lasci ingannare da coloro che si nascondono, controllano e distorcono le informazioni perché sono anti-sistema.

Ma non si può vivere solo sulle disgrazie che hanno rovinato gran parte dell’anno 2016. Torniamo a quello che ci permette di vivere e sognare: la speranza.

Per capire la speranza dobbiamo superare il comune modo di vedere la realtà. Noi pensiamo che la realtà sia ciò che è lì, dato e compiuto. Ci dimentichiamo che ciò che viene dato è sempre compiuto ma non è tutta la realtà. Il reale è di più. Appartiene anche al reale il potenziale, quello che ancora non è ma può diventare. Questo aspetto potenziale viene espresso dalla utopia, dai sogni, dalle prospettive di un mondo migliore. È il campo dove la speranza fiorisce. Avere speranza è credere che questo potenziale può essere trasformato in reale, non automaticamente, ma per mezzo della prassi umana. Pertanto, l’utopia che nutre la speranza non è in antitesi con la realtà. Rivela il suo lato potenziale, nascosto, che vuole uscire e divenire storia.

Faccio mio il motto del grande scienziato e fisico quantistico Carl Friedrich von Weizsäcker, la cui società da lui fondata mi ha onorato a fine novembre a Berlino con un premio per il tentativo di unire il grido della Terra con il grido dei poveri: “non vi annuncio ottimismo, ma speranza.”

La speranza è un bene scarso oggi in tutto il mondo e in particolare in Brasile. Coloro che illegittimamente hanno cambiato la direzione del paese, imponendo un ultra-liberalismo, stanno uccidendo la speranza del popolo brasiliano. Le misure adottate puniscono principalmente la stragrande maggioranza che vede letteralmente smontate conquiste sociali storiche.

Qui ci soccorre il filosofo tedesco Ernst Bloch che ha introdotto il “principio speranza”. Questa speranza è più di una virtù tra le altre. Si tratta di un motore che abbiamo dentro di noi che alimenta tutte le altre virtù e ci proietta in avanti, dando origine a nuovi sogni di una società migliore.

Questa speranza darà energia alla popolazione colpita per resistere, scendere in piazza, protestare chiedendo cambiamenti che facciano bene al paese, a cominciare dalle persone più bisognose.

Poiché la maggior parte dei brasiliani sono cristiani, trovo opportuno ricordare le parole di Riobaldo di Guimarães Rosa: “Esistendo Dio, tutto da speranza, il mondo ha una soluzione… Avendo Dio è meno grave avere un po’ di trascuratezza, perché alla fine può andare tutto bene. Ma se non avete Dio, allora non avete possibilità per niente”.

Avere fede è avere nostalgia di Dio. Avere speranza è sapere che Egli è accanto a noi, anche se invisibile, facendoci sperare contro ogni speranza.

Traduzione di S. Toppi e M. Gavito

O desmonte do sistema de Defesa Nacional

Precisamos superar o nosso complexo de “vira-latas” e tomarmos consciência da importância geopolítica e estratégica do Brasil no conjunto das nações do mundo. Somos uma das maiores nações em termos geográficos e populacionais. Somos a sétima economia do mundo com um mercado interno de 204 milhóes de brasieiros. Mas mais que tudo, somos um reserva de bens e serviços naturais como nenhum país do mundo possui em termos de terras férteis, de água doce, de florestass úmidas, de biodiverdade e de riqueza populacional pluri-etnica. Tal fato não passa desapercebido pelas potências que se arrogaram o poder de decidir o caminho por onde deve andar o planeta, o sistema-vida e o sistema-Terra. É por isso que nosso país, seu governo, as grandes empresas são vigiadas e espionadas. Ademais somos a grande potência do Atlântico Sul voltada para a África. Para onde irá o Brasil? Que posição tomará face aos problemas mundiais? Fará um caminho próprio, baseado na sua riqueza natural e histórica, influenciando outros países? Estas são as preocupações das potênciais que têm sob seu controle o processo de globalização . Transcrevemos essse artigo para nos alertar da importância que possuimos em termos de defesa de nossa soberania nacional. E também denunciar aqueles grupos e poderes que querem se alinhar a um dos poderes mundiais dominantes renunciando à construção de nosso próprio caminho e de nossa identidade nacional e desta forma dar uma contribuição à inteira humanidade. O estudo foi feito por um economista JOSÉ ALVARO DE LIMA CARDOSO, recomendado pelo nosso maor analista das políticas internacionais LUIS ALBERTO MONIZ BANDEIRA. Recomendo a leitura para melhorar nosso quadro de análise de nossa realidade nacional no contexto global: Lboff

*********************

Nesta altura dos acontecimentos até as pedras sabem que o interesse imperialista nas matérias primas do Brasil (petróleo, minerais, água, biodiversidade da Amazônia) foi um dos carros-chefe do golpe. No entanto, além do interesse econômico imediato – nas matérias-primas e na eliminação de direitos e redução de salários – o golpe tem decisivo componente geopolítico, com cada vez maiores evidências do envolvimento direto das forças de inteligência norte-americanas (CIA, FBI, NSA). Está cada vez melhor documento, por exemplo, o envolvimento da equipe da Lava Jato com estratégias montadas em instituições de inteligência dos EUA.

Ao contrário de 1964, quando a censura e a repressão impediam a circulação de informações, neste golpe, apesar da democracia ter sido restringida, está sendo possível denunciar suas entranhas enquanto ele se desenrola (apesar da blindagem da mídia). Sabemos, por exemplo, da relação de Sérgio Moro com a comunidade de informações dos EUA. Moro fez cursos no Departamento de Estado, dos EUA, em 2007. No ano seguinte fez um programa especial de treinamento na Escola de Direito de Harvard. Em 2009 participou da conferência regional sobre “Illicit Financial Crimes”, promovida pela Embaixada dos Estados Unidos. Foi treinado, segundo o historiador Moniz Bandeira, em ação multi-jurisdicional e práticas de investigação pelos estadunidenses. Inclusive em demonstrações reais, segundo o historiador Moniz Bandeira, de como preparar testemunhas para delação.

Tivemos a informação também, ainda antes do impeachment, que Sérgio Moro, e o procurador-geral da República Rodrigo Janot, atuam em parceria com órgãos dos Estados Unidos contra empresas brasileiras. E que Sergio Moro recentemente autorizou o compartilhamento da delação premiada do ex- diretor da Petrobras, Nestor Cerveró, com investigadores de Londres em processo contra a Petrobrás. Segundo informações divulgadas na imprensa, Sergio Moro tem autorizados conversas feitas diretamente com cada delator da Lava Jato e o Departamento de Justiça dos EUA, sem passar pelo Estado brasileiro, como prevê a lei. Ou seja, os responsáveis pela operação Lava Jato permitem o acesso a órgãos do Estado norte-americano, a informações sigilosas, que são utilizadas para atacar e processar judicialmente a Petrobrás e outras empresas brasileiras. Como podemos nominar esse tipo de atitude? Como podemos chamar também a prisão do Vice-almirante Othon Luiz Pinheiro da Silva, principal responsável pela conquista da independência na tecnologia do ciclo de combustível, que colocou o Brasil em posição de destaque na matéria, no mundo?

Não foi por acaso que na preparação do golpe, nos últimos anos, foi estimulado no povo brasileiro o complexo de vira-latas e se depreciou de forma sistemática tudo que poderia significar orgulho pelo País ou amor pela pátria. A campanha foi tão eficiente que idiotas saíram nas manifestações pró impeachment vestidos com as cores ou enrolados na bandeira dos EUA. Somente um processo sofisticado de manipulação da população poderia possibilitar o apoio a uma operação entreguista como a Lava Jato, pensada para quebrar a Petrobrás e o seu entorno, que gerou R$ 140 bilhões em prejuízo para a economia, provocando a demissão de milhares de trabalhadores, liquidando com dezenas de projetos na área de energia, indústria naval, infraestrutura e defesa. Recentemente, membros do Ministério Público Federal vieram a público para colocar sob suspeição o programa de construção de 36 caças estratégicos com a Suécia, colocando em dúvida a lisura de um ex-presidente da República e dos militares que participaram do negócio.

O golpe e o entreguismo estão só no começo. No apagar das luzes de 2016, o presidente golpista determinou à Comissão Aeronáutica Brasileira na Europa (CABE) a contratação, com urgência, de serviços de sensoriamento remoto por satélite. O custo de importação do equipamento está estimado em cerca de R$ 300 milhões. Segundo informações da imprensa, os membros da CABE estranharam a ordem, visto que este tipo de serviço para as Forças Armadas, só pode ser realizado por empresas nacionais ou constituídas sob as leis brasileiras, com sede e administração no País. Salvo raras exceções.

A ordem, que partiu da Casa Civil, tem graves implicações também no campo da soberania e segurança nacional. Segundo informações, a divisão de licitações e contratos da Aeronáutica classificou como ilegal a determinação, visto que esse tipo de fornecimento tem que ser feito por empresas brasileiras, inscritas no Ministério da Defesa. Os oficiais da Força Aérea, segundo os jornais, estão intrigados com o pedido da Presidência da República, que está se metendo diretamente nesse tipo de assunto, e atropelando regras que, dentre outras coisas, exigem a presença de empresas nacionais no processo. O que pode explicar essa entrega voluntária da vigilância do território brasileiro a empresas estrangeiras, senão entreguismo e subserviência? O que representa, do ponto de vista da segurança e soberania, buscar apoios em outros países, se empresas nacionais sabidamente têm condições de fornecer com excelência esse tipo de serviço? É que este não é um golpe qualquer. A agressão imperialista que o Brasil está sofrendo pode se comparar às guerras contra o Iraque e a Líbia, as técnicas de desestabilização utilizadas são semelhantes.

José Alvaro de Lima Cardoso, economista.

 

2016: el año en que intentaron matar la esperanza del pueblo brasilero

La situación social, política y económica de Brasil merecería una reflexión seria sobre el intento perverso de matar la esperanza del pueblo brasilero, promovido por una banda (ese es el nombre) de políticos, en su gran mayoría corruptos o acusados de tal, que de forma desvergonzada se pusieron al servicio de los verdaderos forjadores del golpe perpetrado contra la Presidenta Dilma Rousseff: la vieja oligarquía del dinero y del privilegio que jamás aceptó que alguien del piso de abajo llegase a ser Presidente de Brasil y que incluyese socialmente a millones de los hijos e hijas de la pobreza.

Obviamente hay políticos valerosos y éticos, así como empresarios de la nueva generación, progresistas, que piensan en Brasil y en su pueblo. Pero estos todavía no han conseguido acumular fuerza suficiente para dar otro rumbo a la política y un sentido social al Estado vigente, de cariz neoliberal y patrimonialista.

Al referirse a la corrupción todos piensan en Lava Jato y en Petrobrás. Pero olvidan o les es negada intencionalmente por los medios de comunicación conservadores y legitimadores del establishment, otra corrupción mucho peor, revelada exactamente el día de Navidad en el que junto con el nacimiento de Cristo se narra la matanza de niños inocentes por el rey Herodes, actualizada hoy por los corruptos que dilapidan el país.

Wagner Rosario, secretario del Ministerio de la Transparencia, nos revela que en los últimos trece años los esquemas de corrupción, fraudes y desvíos de recursos de la Unión, destinados a los Estados, municipios y ONGs y dirigidos a pequeños municipios con bajo Índice de Desarrollo Humano, pueden superar un millón de veces el robo en la Petrobrás descubierto en la operación Lava Jato. Son 4 mil millones camuflados que pueden transformarse, en un estudio econométrico, en un billón de reales. Las áreas más afectadas son la salud (merienda) y la educación (abandono de las escuelas).

Dice el Secretario: «yo llamo a eso asesinato de la esperanza. Cuando se retira la merienda a un niño, se quita la posibilidad de crecimiento de aquel municipio a mediano y largo plazo. Se está matando a toda una generación»( O Estado de São Paulo 25/12/2016).

La nación precisa saber de esta matanza y no dejarse engañar por los que ocultan, controlan y deforman las informaciones porque son anti-sistémicas.

Pero no se puede vivir solo de las desgracias que mancharon gran parte del año 2016. Volvámonos hacia aquello que nos permite vivir y soñar: la esperanza.

Para entender la esperanza tenemos que superar el modo común de ver la realidad. Pensamos que la realidad es lo que está ahí, dado y hecho. Olvidamos que lo dado es siempre hecho y no es todo lo real. Lo real es mayor. Pertenece también a lo real lo potencial, lo que aún no es pero puede llegar a ser. Ese lado potencial se expresa mediante la utopía, los sueños, las proyecciones de un mundo mejor. Es el campo donde florece la esperanza. Tener esperanza es creer que ese potencial puede transformarse en real, no automáticamente, sino por la práctica humana. Por lo tanto, la utopía que alimenta la esperanza no se antagoniza con la realidad. Ella revela su lado potencial, lo abscóndito que quiere salir afuera para hacer historia.

Hago mío el lema del gran científico, físico cuántico y reconocido pacifista Carl Friedrich von Weizsäcker, cuya sociedad fundada por él me honró a finales de noviembre en Berlín con un premio por el intento de unir el grito de la Tierra con el grito del pobre: «no anuncio optimismo, sino esperanza».

La esperanza es un bien escaso hoy en todo el mundo y especialmente en Brasil. Los que cambiaron ilegítimamente los rumbos del país, imponiendo un ultraliberalismo, están asesinando la esperanza del pueblo brasilero. Las medidas tomadas castigan principalmente a las grandes mayorías que ven las conquistas sociales históricas literalmente desmontadas.

Aquí nos socorre el filósofo alemán Ernst Bloch que introdujo el “principio esperanza”. Esta, la esperanza, es más que una virtud entre otras. Es un motor que tenemos dentro de nosotros que alimenta todas las demás virtudes y nos lanza hacia delante, suscitando nuevos sueños de una sociedad mejor.

Esta esperanza va a proporcionar las energías para que la población afectada pueda resistir, salir a las calles, protestar y exigir cambios que hagan bien al país, comenzando por los que más necesitan.
Como la mayoría es cristiana son oportunas las palabras del sabio Riobaldo de Guimarães Rosa: «Con Dios existiendo, todo da esperanza, el mundo se soluciona… Teniendo a Dios es menos grave descuidarse un poquito, pues al final todo sale bien. Pero si no se tiene a Dios, entonces no hay licencia para cosa alguna».

Tener fe es tener saudades de Dios. Tener esperanza es saber que Él está a nuestro lado, aunque invisible, haciéndonos esperar contra toda esperanza.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y escribió Teología del cautiverio y de la Liberación, Paulinas 1978.

Traducción Mª José Gavito Milano