Factores de la crisis sistémica: erosión de la ética y 

        Leonardo Boff*

Seguramente existe un cúmulo de causas que subyacen a la actual crisis sistémica. Ella se ha apoderado de todo el planeta y nos ha puesto en una encrujiada: o seguimos el camino inaugurado por la modernidad a partir de los siglos XVII/XVIII con la llegada del espíritu científico que modificó la faz de la Tierra y nos ha traído incontables beneficios para la vida. Pero al mismo tiempo ésta se ha dado a sí misma los medios para su autodestrucción. Vamos más allá: la forma como hemos decidido habitar el planeta y organizar nuestras sociedades (el capitalismo) con costos altísimos para los ecosistemas y para las relaciones sociales, brutalmente desiguales, nos han llevado a tocar los límites de la Tierra. De seguir por ese camino se nos presenta por delante un abismo aterrador. La Tierra viva tal vez no nos quiera más sobre su superficie porque somos demasiado violentos y destructivos. Podemos sucumbir por el antropoceno, por el necroceno, por el virusceno y finalmente por el piroceno, ocasionados por nosotros mismos y también por la reacción de la propia Tierra viva, herida y vitalmente debilitada, que reacciona de esta forma. 

O si no, en un momento de aguda conciencia ante la posible desaparición de la especie, el ser humano da un salto cuántico en su nivel de conciencia, cae en sí, se da cuenta de que puede realmente llegar al fin de su aventura planetaria y cambia forzosamente y define un nuevo rumbo.

Ciertamente esto no se hará sin una crisis fenomenal que se puede llevar porciones significativas de la humanidad, comenzando por los más vulnerables pero sin exceptuar a los más pertrechados. Así ocurrió en tiempos prehistóricos del planeta, en los que hasta el 70% de la carga biótica desapareció definitivamente.

¿Cuál será el rumbo? Estimo que ni sabios, ni científicos ni maestros espirituales sabrían indicar la dirección. La humanidad, unida ahora por el miedo y por el pavor, más que por el amor al futuro, percibirá que puede haber llegado al fin del camino andado. Mirará alrededor y descubrirá una senda a ser recorrida y construida por el andar de todos. “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar” nos enseñó un poeta español desesperado, huido de la persecución franquista. Desde dentro de nuestra esencia humana tendremos que sacar las inspiraciones y sueños que nos consoliden el nuevo camino.Viene a propósito esta frase de Einstein: la idea que creó la crisis actual no puede ser la misma que vaya a sacarnos de ella. Tenemos que soñar, crear, proyectar utopías viables y abrir caminos nuevos. Las ciencias de la vida nos confirmaron que somos seres de amor, de solidaridad, de cuidado, a pesar de que siempre nos acompaña una sombra, y debemos ponerla bajo vigilancia. 

Pero antes preguntémonos: ¿por qué hemos llegado a este punto crítico global? Aquí más que un saber científico nos ayuda el pensamiento filosofante. 

Considero, entre otros, dos factores fundamentales: la erosión de la ética y la asfixia de la espiritualidad.

Recuperemos el sentido clásico del Ethos de los griegos pues nos iluminan todavía hoy. Ethos con mayúscula significa la casa humana, es decir, una parte de la naturaleza que separamos y la trabajamos de manera que sea el espacio donde vivir bien. La otra forma es el ethos con minúscula que son las formas de organizar la casa para que nos sintamos bien en ella y podamos dar hospitalidad a quien nos visita: adornar la sala, colocar correctamente las mesas, cuidar la cocina, alimentar el fuego siempre encendido, mantener la despensa abastecida y los cuartos decentemente arreglados. Son las virtudes éticas que dan concreción al Ethos. Pero no sólo, pertenece al Ethos cuidar el entorno de la casa, los vecinos, el jardín, las estatuas de las divinidades. Solo así el Ethos (vivir bien) adquiere forma concreta (ethos). 

Hoy el Ethos es la Casa Común, el planeta Tierra. Durante siglos ha alimentado a la humanidad. Pero con la llegada de la ciencia y la técnica hemos explotado de forma ilimitada e irresponsable sus bienes y servicios de forma que hoy hemos sobrepasado su capacidad de soporte (The Earth Overshoot), la llamada Sobrecarga de la Tierra. Ella es finita y no soporta un crecimiento infinito. El Ethos (vivir bien en la casa) y el ethos, las formas de organizarla, han sidodesestructurados, todo lo que es importante para vivir bien: hemos contaminado las aguas, hemos sobrecargado los alimentos con pesticidas, hemos envenenado los suelos y contaminado los aires hasta el punto de afectar al sistema de la vida natural y de la vida humana. Presenciamos la erosión general del Ethos, del ethos y de la ética. La Casa Común deja de ser común, y se han apropiado de ella élites que tienen tierras, poder, dinero y la dirección de la política mundial. Ellas se han transformado en el Satán de la Tierra.

Tan grave como la erosión del Ethos, del ethos y de la ética en general es la asfixia de la espiritualidad humana. Dejemos claro que espiritualidad no es sinónimo de religiosidad, aunque la religiosidad pueda potenciar la espiritualidad. La espiritualidad nace de otra fuente: de lo profundo del ser humano. La espiritualidad es parte esencial del ser humano, como la corporalidad, la psique, la inteligencia, la voluntad y la afectividad.

Neurolingüistas, los nuevos biólogos y eminentes cosmólogos como Brian Swimme, Bohr y otros reconocen que la espiritualidad pertenece a la esencia humana. Somos por naturaleza seres espirituales, aunque no seamos explícitamente religiosos. Esa parte espiritual en nosotros se revela por la capacidad de solidaridad, de cooperación, de compasión, de comunión y de una apertura total al otro, a la naturaleza, al universo, en una palabra al Infinito. La espiritualidad hace intuir al ser humano que detrás de todas las cosas hay una Energía poderosa y amorosa que sustenta todo y lo mantiene abierto a nuevas formas en el proceso de la evolución. Algunos neurólogos han identificado un fenómeno excepcional. Siempre que se aborda existencialmente lo Sagrado, la experiencia de pertenencia a un Todo mayor, en una parte del cerebro se verifica una fuerte aceleración de las neuronas. Ellos, no los teólogos, lo llamaron el “punto Dios en el cerebro”. Igual que tenemos órganos exteriores a través de los cuales captamos la realidad circundante, tenemos un órgano interior, que es una ventaja evolutiva nuestra, para percibir a Aquel Ser que hace ser a todos los seres, esa Energía misteriosa que penetra todos los seres y los vivifica.

Esa dimensión espiritual de nuestra naturaleza ha sido sofocada por nuestra cultura que venera más al dinero que a la naturaleza, más el consumo individual que el reparto, que es más competitiva que cooperativa, prefiere el uso de la violencia al diálogo para resolver conflictos y ha creado la guerra nuclear y biológica como disuasión, amenaza y eventual utilización, lo que significaría el fin del sistema-vida y del sistema-humano. La violencia y las guerras implican la asfixia de la espiritualidad, intrínseca a nuestra esencia.

Actualmente el eclipse de la ética y la negación de la espiritualidad humana podrán llevarnos a situaciones dramáticas, no excluyendo trágicamente la extinción de la especie homo, después de algunos millones de años de ser amados y nutridos por la Magna Mater, a quien que no hemos sabido retribuirle cuidado, reverencia y amor.

No por eso desesperamos. El universo guarda sorpresas y el ser humano es un proyecto infinito, capaz de crear soluciones para los errores que él mismo cometió.

*Leonardo Boff ha escrito con Mark Hathaway, El Tao de la Liberación: una ecología de la transformación, en varias lenguas,Vozes 2010, que mereció en USA la medalla de oro en ciencia y nueva cosmología

Traducción por José María Gavito Milano

asfixia de la espiritualidad

Causas da crise sistêmica:erosão da ética e asfixia da espiritualidade

Leonardo Boff

Seguramente vigora um complexo de causas que sub-jazem à atual crise sistêmica.Ela tomou todo o planeta e nos colocou numa encruzilhada: ou seguimos o caminho inaugurado pela modernidade a partir do século 17/18 com o advento do espírito científico que modificou a face da Terra e trouxe-nos incontáveis benefícios para a vida. Mas ao mesmo tempo deu-se a si mesma os meios de sua autodestruição.Vamos mais longe: a forma como decidimos habitar o planeta e organizar nossas sociedades com custos altíssimos para os ecossistemas e para as relações sociais,brutalmente desiguais, nos fizeram tocar nos limites da Terra. A seguir esse caminho,um abismo aterrador se apresenta à nossa frente. A Terra viva pode não nos querer mais sobre sua superfície por sermos demasiadamente violentos e destrutivos. Podemos sucumbir pelo antropoceno,pelo necroceno,pelo virusceno e por fim pelo piroceno, ocasionados por nós mesmo e também pela reação da própria Terra viva,ferida e vitalmente enfraquecida, que desta forma reage.

Ou então,num momento de aguda consciência face ao possível desaparecimento da espécie, o ser humano dê um salto quântico em seu nível de consciência, cai em si, dá-se conta de que pode realmente chegar ao fim de sua aventura planetária e mudar, forçosamente  e definir um novo rumo.

Certamente não se fará sem uma fenomenal crise que pode levar porções significativas da humanidade, começando pelos mais vulneráveis mas não poupando nem os mais apetrechados.Assim ocorreu em tempos pré-históricos do planeta, nos quais até 70% da carga biótica desapareceu definitivamente.

Qual será o rumo? Estimo que nem sábios, nem cientistas nem mestres espirituais saibam apontar a direção. A humanidade, agora unida pelo medo e pelo pavor,mais do que pelo amor ao futuro, perceberá que poderá ter chegado ao fim do caminho andado. Olhará ao redor e descobrirá uma senda a ser percorrida e construída pelo andar de todos. “Caminante,no hay camino, se hace camino al andar”nos ensinou um poeta desesperado espanhol, fugido da perseguição franquista.De dentro de nossa essência humana teremos que tirar as inspirações e sonhos que nos consolidam o novo caminho.Vale a frase de Einstein: a ideia que criou a crise atual não pode ser a mesma que nos vai sair dela. Temos que sonhar, criar,projetar utopias viáveis e abrir caminhos novos. As ciências da vida nos confirmaram que somos seres de amor, de solidariedade, de cuidado, apesar de uma sombra sempre nos acompanhar e que devemos colocá-la sob vigilância.

Mas antes nos interroguemos: por que chegamos a este ponto crítico global? Aqui mais que um saber científico socorre-nos um pensamento filosofante.

Entre outras causas, considero duas fundamentais: a erosão da ética e a asfixia da espiritualidade.

Recuperemos o sentido clássico de Ethos dos gregos pois nos iluminam ainda hoje. Ethos escrito em maísculo significa a casa humana. Vale dizer, separamos uma parte da natureza, a trabalhamos de forma a ser o espaço de viver bem. A outra forma é o ethos em minúsculo que são as formas como organizamos a casa para que nos sintamos bem nela e possamos dar hospitalidade a quem nos visitar: enfeitar a sala, colocar corretamente as mesas, cuidar da cozinha, alimentar o fogo sempre aceso, manter a dispensa abastecida e os quartos decentemente arrumados.São as virtudes éticas que dão concreção ao Ethos. Mas não só, pertence ao Ethos zelar pelo entorno da casa, do jardim,de estátuas de divindades. Só assim o Ethos (viver bem) ganha forma concreta (ethos).

Hoje o Ethos é a Casa Comum, o planeta Terra. Por séculos alimentou a humanidade. Mas com o advento da ciência e da técnica temos explorados de forma ilimitada e irresponsável seus bens e serviços de forma que hoje ultrapassamos sua capacidade suporte (The Earth Overshoot), a assim chamada Sobrecarga da Terra. Ele é finita e não suporta o projeto da modernidade de um crescimento infinito. O Ethos (viver bem na casa) e o ethos, as formas de organizá-la desestruturou tudo o que é importante para viver bem: poluimos as águas, sobrecarregamos os alimentos com agrotóxicos,envenenamos os solos, contaminamos dos ares a ponto de afetar o sistema da vida natural e da vida humana. Assistimos a erosão geral do Ethos, do ethos e da ética. A Casa Comum deixa de ser comum, e é apropriada por elites que detém terras, poder, dinheiro e a condução da política do mundo. Elas se transformaram no Satã da Terra.

Tão grave quanto à erosão do Ethos, do ethos e da ética em geral é a asfixia da espiritualidade humana. Deixemos claro: espiritualidade não é sinônimo de religiosidade, embora a religiosidade pode potenciar a espiritualidade. A espiritualidade nasce de outra fonte: do profundo do ser humano. A espiritualidade é parte essencial do ser humano, como a corporalidade, a psiqué, a inteligência, a vontade e a afetividade.

Neurolinguístas, os novos biólogos e eminentes cosmólogos como Brian Swimm, Bohm e outros reconhecem que a espiritualidade é da essência humana. Somos naturalmente seres espirituais, mesmo não sendo explicitamente religiosos. Essa porção espiritual em nós se revela pela capacidade de solidariedade, de cooperação, de compaixão, de comunhão e de uma total abertura ao outro, à natureza, ao universo,  numa palavra ao Infinito. A espiritualidade faz o ser humano intuir que por detrás de todas as coisas há uma Energia poderosa e amorosa que tudo sustenta e a mantém aberta a novas formas no processo da evolução. Alguns neurólogos identificaram um fenômeno excepcional. Sempre que se abordam existencialmente o Sagrado, a experiência de pertença a um Todo maior verifica-se numa parte do cérebro forte aceleração dos neurônios. Eles, não os teólogos, o chamaram de “ponto Deus no cérebro”. Como temos órgãos exteriores pelos quais captamos a realidade circundante, temos um órgão interior que é nossa vantagem evolutiva, de perceber Aquele Ser que faz ser todos os seres, aquela Energia misteriosa que penetra todos os seres e os vivifica.

Essa dimensão espiritual de nossa natureza foi sufocada por nossa cultura que venera mais o dinheiro que a natureza, o consumo individual que a repartição, que é mais competitiva que cooperativa, prefere o uso da violência do que o diálogo para resolver conflitos e criou a guerra nuclear e biológica como dissuasão, ameaça e eventual utilização, o que significaria o fim do sistema-vida e do sistema-humano. A violência e as guerras implicam a asfixia da espiritualidade, intrínseca à nossa essência.

Atualmente a eclipse da ética e a negação da espiritualidade humana poderão levar-nos a situações dramática, não excluindo tragicamente a extinção da espécie homo  depois de alguns milhões de anos, amados, nutridos pela Magna Mater que não soubemos retribuir-lhe cuidado, reverência e amor.

Nem por isso desesperamos. O universo guarda surpresas e o ser humano é um projeto infinito, capaz de criar soluções para erros que ele mesmo cometeu.

Leonardo Boff, escreveu com Mark Hathaway, O Tao da Libertação: uma ecologia da transformação, em várias linguas, Vozes 2010 que mereceu a medalha de ouro nos USA em ciência e nova cosmologia.

Wie Ostern feiern inmitten so vieler Krisen und in einer Zeit des Genozids?

Leonardo Boff                                    

Die Menschheit wird v        on vielen Krisen geplagt: die Wirtschaftskrise, die die großen Banken in den zentralen Ländern zum Einsturz bringt, die politische Krise mit dem weltweiten Aufstieg rechter und rechtsextremer Politik, die Krise der Demokratien in fast allen Ländern, die Krise des Staates, der immer mehr bürokratisiert wird, die Krise des globalisierten Kapitalismus, der die Probleme, die er selbst geschaffen hat, nicht löst und eine Anhäufung von Reichtum in sehr wenigen Händen in einem Meer von Armut und Elend erzeugt, die ethische Krise, da die Werte der großen Tradition der Menschheit nicht mehr zählen, sondern das postmoderne anything goes, die Krise des Humanismus, weil in den sozialen Beziehungen Hass und Barbarei vorherrschen, die Krise der Zivilisation, die begonnen hat, eine autonome künstliche Intelligenz einzuführen, die Milliarden von Algorithmen artikuliert, Entscheidungen trifft, unabhängig vom menschlichen Willen, und damit unsere gemeinsame Zukunft gefährdet, die Gesundheitskrise, die die gesamte Menschheit aufgrund von Covid-19 getroffen hat, die ökologische Krise, die uns, wenn wir uns nicht um die Biosphäre kümmern, vor einer möglichen und endgültigen Tragödie des Lebens- des Erdsystems warnt.Der Kriege zwischen Ukranien und Russland und besonders der Terrokrieg zwischen Gaza und Israel,wobei wahrer Genozid seitens von des rechtsradikaler Benyamin Netanyhau, als Chefs der Regierung Israels geschiet.

 Hinter all diesen Krisen verbirgt sich eine noch größere Krise: die Krise des Geistes, die eine Krise des menschlichen Lebens auf diesem Planeten darstellt.

Geist ist jener Moment im bewussten Leben, in dem wir erkennen, dass wir zu einem größeren irdischen und kosmischen Ganzen gehören, dass wir einer mächtigen und liebevollen Energie ausgeliefert sind, die alle Dinge und uns selbst erhält. Wir haben die besondere Fähigkeit, mit ihr in Dialog zu treten und uns ihr zu öffnen, indem wir einen Sinn erkennen, der größer ist als alles, der alles durchdringt und der auf unseren Impuls der Unendlichkeit antwortet. Das Leben des Geistes (den die Neurologen als “Gott-Punkt” im Gehirn bezeichnen) wird durch den unreflektierten Wunsch, materielle Güter anzuhäufen, durch Konsumdenken, Egoismus und einen tiefen Mangel an Solidarität unterdrückt.

Nachdem die USA im August 1945 zwei Atombomben auf Hiroshima und Nagasaki abgeworfen hatten, wurde uns bewusst, dass wir uns selbst auslöschen können. Dieses Risiko hat sich mit dem Wettrüsten erhöht, zu dem neun Nationen mit chemischen und biologischen Waffen und etwa 16.000 Atomsprengköpfen gehören. Der aktuelle Krieg zwischen Russland und der Ukraine hat Putin dazu veranlasst, mit dem Einsatz von Atomwaffen zu drohen, was die apokalyptische Angst vor dem Ende der menschlichen Spezies weckt.

Wie soll man unter diesen Umständen das größte Fest der Christenheit, Ostern, die Auferstehung des Gekreuzigten, Jesus von Nazareth, feiern? Die Auferstehung darf nicht als Wiederbelebung eines toten Körpers wie dem des Lazarus verstanden werden. Die Auferstehung stellt nach den Worten des heiligen Paulus den Einbruch des “novissimus Adam” (1Kor 15,45) dar, d.h. des neuen Menschen, dessen unendliche Virtualitäten, die in ihm vorhanden sind (wir sind ein unendliches Projekt), voll zum Vorschein kommen. Auf diese Weise erscheint sie als eine Revolution in der Evolution, eine Vorwegnahme des guten Endes des menschlichen Lebens. Der Auferstandene hat eine kosmische Dimension erlangt, hat die Welt nie verlassen und erfüllt das gesamte Universum.

In diesem Sinne ist die Auferstehung nicht die Erinnerung an eine Vergangenheit, sondern die Feier einer Gegenwart, die immer gegenwärtig ist, um uns Freude zu bringen, das sanfte Lächeln in der Gewissheit, dass der Tod des ermordeten Jesus von Nazareth, der Karfreitag, nur der Übergang zu einem Leben ist, das frei vom Tod ist und sich voll verwirklicht: die Auferstehung. Der düstere Horizont hat sich gelichtet und die Sonne der Hoffnung ist durchgebrochen.

Die Auferstehung steht nicht außerhalb des allumfassenden kosmogenetischen Prozesses. Im Gegenteil, sie ist eine neue Erscheinung der Kosmogenese und damit ihr universeller Wert, der über den Glaubenssprung hinausgeht. Die Auferstehung ist die Synthese der Dialektik, von der Hegel seine Dialektik übernommen hat,bei dem bekanten theoretischen Kahrfreitag,des Lebens (These), des Todes (Antithese) und der Auferstehung (Synthese). Dies ist das Ende von allem, das nun zu unserer Freude vorweggenommen wird. Es ist die wahre Genesis, nicht des Anfangs, sondern des bereits erreichten Endes.

Ich halte die Auferstehungs-Version des Evangelisten Markus für die realistischste und wahrste. Sie endet mit dem auferstandenen Jesus, der zu den Frauen sagt: “Geht und sagt den Aposteln und Petrus, dass er (der Auferstandene) vor euch nach Galiläa geht. Dort werdet ihr ihn sehen, wie ich es euch gesagt habe” (Mk 16,7). Und so endet es. Die berichteten Erscheinungen, so glauben die Gelehrten, sind eine spätere Ergänzung. Das heißt: Wir sind alle auf dem Weg nach Galiläa, um dem Auferstandenen zu begegnen.

Er selbst ist auferstanden, aber seine Auferstehung war noch nicht vollendet, während seine Brüder und Schwestern und die gesamte Natur noch nicht auferstanden waren. Wir sind auf dem Weg und warten auf den Auferstandenen, der sich noch nicht vollständig offenbart hat. Aus diesem Grund bleibt die Welt phänomenologisch dieselbe oder schlimmer, mit Kriegen und Momenten des Friedens, mit Güte und Perversität, als ob es keine Auferstehung als Zeichen der Überwindung dieser zweideutigen Realität gegeben hätte.

Doch nachdem Christus auferstanden ist, können wir nicht mehr traurig sein: Das gute Ende ist garantiert.

Frohe Ostern für alle, die diese Reise machen können, und auch für die, die es nicht können.

Leonardo Boff, Theologe, schrieb Was kommt nachher:das Leben jeneits des Lebens, Topos,2009; In  ihm hat alles Bestand: der kosmische Christus und die modernen Naturwissenchaften, Topos 2013.

Natürliche Spiritualität, Ethik, Fürsorge:Wie man den Weltuntergang verhindert

                 Leonardo Boff

Die Krise unserer Lebensweise auf diesem einen Planeten betrifft alle, bis hin zu den imperialen Nationen. Wer hätte gedacht, dass die demokratischen Werte der Vereinigten Staaten stark ausgehöhlt werden? Der ursprüngliche amerikanische Traum, so wiederholten die besten von ihnen, “beinhaltete eine neue Welt, in der die Menschen frei leben, um ihre Träume zu verwirklichen, in einem sozialen Umfeld, das aufgeklärte, verantwortungsbewusste und engagierte Bürger hervorbringt, mit einer leidenschaftlichen Sorge um die Würde und die Rechte des Einzelnen und der anderen im Hinblick auf das Gemeinwohl”. Offensichtlich war dies der Traum der Bevölkerung und nicht der der staatlichen Organe und des militärischen Sicherheitsapparates, die mit allen Mitteln, einschließlich des Krieges, ein Weltmachtmonopol anstrebten und immer noch anstreben. Der Traum war und ist hier anders.

Steven Rockefeller, Mitglied der Milliardärsfamilie Rockefeller, einer der Schöpfer der Erd-Charta, Buddhist und einer der gesprächigsten Menschen, denen ich während meiner Arbeit an der Charta begegnet bin, sagt uns, dass die jungen Menschen von heute diese Werte vergessen haben, egozentrisch sind, ihr eigenes Land verachten und ihren Sinn für Solidarität verloren haben. Er schließt mit den Worten: “Amerika ist eine Nation auf der Suche nach ihrer eigenen Seele” (Spiritual Democracy and our Schools, New York 2022, S.15).

Was über die Vereinigten Staaten gesagt wird, gilt praktisch für alle großen Länder, auch für unser eigenes, da wir alle voneinander abhängig und Geiseln der Kultur des Kapitals sind, die akkumulativ, materialistisch, konsumorientiert, ausgrenzend und unsensibel für das Schicksal der armen Mehrheit ist. Als Lehrer und Pädagoge hat Steven Rockefeller dieses Buch geschrieben, “um den amerikanischen Geist durch Erziehung von frühester Kindheit an zu erneuern”.

Es geht um drei Kategorien, mit denen ich mich identifiziere und mit denen ich seit Jahren im Hinblick auf ein neues Paradigma und einen anderen Erziehungsstil arbeite: Spiritualität, Ethik und Sorge für unser gemeinsames Haus.

Steven sieht die Spiritualität als eine wesentliche Dimension des menschlichen Wesens, die das gleiche Recht auf Staatsbürgerschaft hat wie der Körper, die Intelligenz, der Wille und die Psyche, weshalb sie natürlich ist. Natürliche Spiritualität ist angeboren. Religionen entstehen aus ihr als kulturelle Kanalisierung dieser ursprünglichen Tatsache.

Wie die Philosophie, die Tiefenpsychologie und die Neurowissenschaften uns gezeigt haben, sagt Steven, “ist Spiritualität eine dem Menschen angeborene Fähigkeit, die, wenn sie gepflegt und entwickelt wird, eine Seinsweise hervorbringt, die aus Beziehungen zu sich selbst und zur Welt besteht und die persönliche Freiheit, das Wohlbefinden und das Gedeihen des Gemeinwohls fördert” (S.10). Die natürliche Spiritualität stellt die unbeantwortbaren Fragen des Menschen: warum wir in dieser Welt sind, was uns nach diesem Leben erwartet und die Wahrnehmung einer Höchsten Wirklichkeit. Sie drückt sich aus durch bedingungslose Liebe, Ehrfurcht vor dem Universum, Solidarität, Fürsorge für alles, was existiert und lebt, und Mitgefühl für diejenigen, die leiden.

Diese Erkenntnis erinnert mich an das, was Michail Gorbatschow am Ende der Ausarbeitung der Erdcharta bei der UNESCO in Paris im Jahr 2000 sagte: “Wenn wir das Leben auf dem Planeten retten wollen, brauchen wir neue Werte und eine andere Spiritualität”. Mit anderen Worten: Unsere materiellen Güter und die Technik reichen nicht aus. All dies muss mit den Werten des Herzens, dem Sitz der Liebe, der Zuneigung, des Einfühlungsvermögens, der Ethik, der Fürsorge und der Spiritualität imprägniert werden. Nur so kann ein Band der Zuneigung und Solidarität mit allen Lebewesen und der Erde geknüpft werden, um sie zu retten. Die natürliche Spiritualität ermöglicht es uns, all dies zu fühlen, sie ist eine Art natürliches Organ unseres Lebens, das kein Teil unserer Natur ausreichend erfüllen kann. Die Quantenphysikerin Danah Zohar und ihr Ehemann, der Neurologe I. Marshall, haben nachgewiesen, dass wir etwas in uns haben, das sie “den Gottesfleck im Gehirn” nennen. Jedes Mal, wenn das Heilige und Spirituelle auf existenzielle Weise angesprochen wird, kommt es zu einer erheblichen Beschleunigung der Neuronen in einem Teil des Gehirns. Es handelt sich um eine Art inneres Organ, durch das die natürliche und angeborene Spiritualität jene kraftvolle und liebevolle Energie auffängt, die alles erhält und auch in uns wirkt (D. Zohar, The Quantum Being, Rio 1991).

Die natürliche Spiritualität bringt uns direkt zur Ethik im klassischen griechischen Sinne: das Haus (ethos), das gut gepflegt wird, jetzt das gemeinsame Haus, die Erde. Das “Ethos” strebt nach dem guten Leben. Ethik” sind die Mittel und Wege zur Verwirklichung des guten Lebens, durch die Tugenden der Liebe, der Gerechtigkeit, der Fairness, der Schönheit und anderer Tugenden, je nach den Gefühlen der verschiedenen Kulturen. Vom frühesten Alter an und im Erziehungsprozess muss die natürliche Spiritualität entwickelt werden, die immer von der Ethik des guten Lebens begleitet wird.

Heute besteht mehr denn je ein dringender Bedarf an Fürsorge, die nach dem römischen Mythos des Hyginus als das Wesen aller Lebewesen, insbesondere des Menschen, verstanden und von der Philosophie und Anthropologie erforscht wird (vgl. L. Boff. Saber cuidar: ética do humano-compaixão pela Terra, Vozes 2023). Kein lebender Organismus kann ohne Pflege überleben, wenn er sich selbst überlassen wird.

Derzeit prallen zwei Paradigmen aufeinander: das der Macht und das der Fürsorge. Die Moderne ist durch Macht als Herrschaft gekennzeichnet. Mit dieser Macht wurden die Völker unterjocht, viele zu Sklaven gemacht, die Natur gnadenlos ausgebeutet, die Materie, das Leben und die Erde selbst sind heute wenig nachhaltig. Das Paradigma der Fürsorge verzichtet auf Macht als Herrschaft und baut eine freundschaftliche Beziehung zur Natur auf und respektiert die Erde als Große Mutter und Gaia. Angesichts der Verwüstungen, die die Moderne angerichtet hat, ist das Paradigma der Fürsorge heute notwendig, wenn wir die ökologischen Bedingungen für unser Überleben gewährleisten wollen.

Die Menschheit steht am Scheideweg: Entweder sie folgt dem Weg der Macht, was eine unbegrenzte Ausbeutung der natürlichen Ressourcen bis zu dem Punkt bedeutet, an dem das Gleichgewicht der Erde angesichts des unumkehrbaren Klimawandels beeinträchtigt ist; dieser Weg könnte uns in ein ökologisches Armageddon führen. Oder wir können den Weg der Achtsamkeit einschlagen. Die Menschheit hält inne, besinnt sich auf die Risiken für ihr Überleben und schlägt dann einen wohlwollenderen Kurs ein, der von der Sorge für die Natur, füreinander und für die Erde geprägt ist. Andernfalls, so sagt die Erd-Charta, “riskieren wir unsere Zerstörung und die der Vielfalt des Lebens” (Präambel). Papst Franziskus sagte in Fratelli tutti: “Wir sitzen alle im selben Boot, entweder wir retten uns alle oder niemanden” (Nr. 24).

Wenn wir noch Zeit für diese Wende in unserem gemeinsamen Schicksal mit der Erde haben, werden wir überleben und eine andere Art der Bewohnung des Planeten einleiten, mit einem Gefühl der Zugehörigkeit und dem Bewusstsein, seine treuen Hüter zu sein.

Die Erziehung erfüllt diese messianische Mission, indem sie von Geburt an eine natürliche Spiritualität, eine Ethik der Erde und die Sorge für die Schöpfung freisetzt.

 Leonardo Boff, Autor von Cuidar da Casa Comum:como protelar o fim do mundo,Vozes 2024; Die Erde ist uns anvertraut, Butzon&Bercker,Kevelaer 2010.

Überzetzung von Bettina Goldhartnack