“A esperança que só se justifica naqueles que caminham”:P.Casaldaliga

 Pedro Casaldaliga bispo de São Felix do Araguaia fará 90 anos no dia 16 de fevereiro. Está sendo celebrado no mundo inteiro. É pastor, profeta, poeta e amigo dos pobres, especialmente dos indígenas e das vítimas do latifúndio. Ameaçado de morte e de ser expulso do Brasil, pois é espanhol de Barcelona, só não o foi quando o Papa Paulo VI disse:”Quem mexe em Pedro, mexerá em Paulo (o Papa). Agora com parkinson, quase não fala, mas mantem a mente lúcida e o vigor poético. Transcrevemos aqui a homenagem que a Universidade Carlos III de Madrid lhe dedicou. Nos associamos a esta celebração. Lboff
José María Concepción, Juan José Tamayo, Eduardo Lallana y Mari Pepa Raba RD

Dios tiene un sueño. Este sueño coincide con los mejores sueños de todas las personas y todos los pueblos: la vida, la paz, la justicia, la libertad en la diversidad, en un solo mundo, sin primero ni segundo ni tercero, en la ley suprema del amor

(Jesús Bastante).- “La esperanza sólo se justifica en quienes caminan”. Palabra de Casaldáliga. La voz del apóstol de la Amazonía se hizo presente esta tarde-noche en el campus de Madrid de la Universidad Carlos III, donde decenas de amigos se concentraron para homenajear a Pedro Casaldáliga. El hombre, el obispo, el intelectual, el poeta subversivo.

Cuatro primeros espada en el conocimiento de dom Pedro, Juan José Tamayo, Mari Pepa Raba, Eduardo Lallana y José María Concepción, se ocuparon de trazar un perfil personal e intelectual de Casaldáliga, que el próximo 16 de febrero cumplirá 90 años (¡Santidad, llame a Pedro Casaldáliga por su 90 cumpleaños!)

Junto a ellos, Fernando García Casas, secretario de Estado de Cooperación Internacional, quiso enviar un saludo a los presentes, en el que definió a Pedro como “un ciudadano universal”, con “un intenso mensaje cristiano” que hoy, a sus 90 años, sigue siendo un ejemplo “para quienes no nacieron en el lado soleado de la vida”.

José María Concepción: “Con Pedro, la utopía sigue”

Fue José María, el ‘archivero de Casaldáliga’, quien apuntó cómo “Pedro vive, y yo prefiero escuchar, y ser su portavoz”. Así, leyó un texto suyo, que dom Pedro pronunció en la Universidad de Campinhas en octubre de 2000, al ser declarado Doctor Honoris Causa. “Un viejo cura de aldea, catalán y poeta”, se definía a sí mismo, aunque pidió ser denominado “Pasionis Causa“, por su “pasión por la utopía” en plena “posmodernidad escarmentada, pero que es la pasión de la esperanza”.

Una utopía frente al “pensamiento único, poder único”, hablaba Pedro, refiriéndose a la “eutopía”, ese “otro lugar” donde quepan todos “para la completa familia humana”, lejos de la “globalización neoliberal homicida y ecocida“. Unas palabras que hoy subrayaría el mismísimo Papa Francisco.

Y tres actitudes éticas: la mirada limpia, la empatía compasiva, y la sencillez de vida, para crear unos valores alternativos. Para Pedro, es preciso “tener en cuenta la realidad, trabajar por y con la realidad, y encargarse de ella para transformarla”. “Somos obreros en construcción de la utopía (…) Queremos dar razón de nuestra esperanza, por una esperanza creíble. No se trata de esperar sentados (…). La esperanza no se puede traducir en pasiva resignación religiosa. Contra toda esperanza, esperamos, tal vez… pero andando”.

“Con Pedro, la utopía sigue”, concluyó José María, anunciando la creación de una web donde se colgarán todos los poemas en castellano de Casaldáliga, y que se podrán consultar aquí.

Mari Pepa Raba: “Un hombre que buscó la verdad, sin hacer daño a nadie”

Por su parte, Mari Pepa Raba recordó sus primeros encuentros con Casaldáliga, allá por 1990. “Desde entonces esos han sido nuestros veranos”, evocó, emocionada. “Nuestra vida más cercana con Pedro han sido estos últimos 16 años. Es un comunicador nato, y te quiere escuchar”.

Ahora, que ella tampoco puede viajar, recuerda el momento en que se despidieron. “será la última vez que nos viéramos. Él me dijo que nos volveríamos a encontrar”.

Hablar de Pedro ahora es un poco duro. La enfermedad es muy cruel. Él le llama ‘su hermano’, un ‘hermano grileiro’, que le estaba cansando la vida”, apuntó Mari Pepa. O “su superior general”, como recordó Eduardo Lallana.

“Es difícil de explicar. Es un hombre con una armonía en sí mismo, en su conexión con el mundo, con la naturaleza, que va unido al encuentro interior con Jesús”, explicó Mari Pepa, y eso “le lleva al amor que ofrece a los demás, especialmente a los niños”. “Es un hombre delicado, con muy buen humor… Ha sido muy especial con las mujeres, con las madres, con las abuelas”.

Cuando conoces a Pedro te das cuenta que lo del Evangelio es verdad, que lo del Buen Pastor es así en Pedro” subrayó Raba, quien confesó cómo en su 80 cumpleaños, el obispo les contó cuando en la Guerra Civil su padre fue arrestado. “Su padre era tratante de ganado, y apareció un corderillo que iba detrás del camión con los detenidos. Pedro cogió al cordero y lo abrazó. Y en ese momento sintió que quería ser pastor, quería cuidar a los demás”.

“Un hombre muy radical, muy crítico con la política y con la Iglesia. Y en esa búsqueda de la verdad, ha tenido muy claro que había de hacerlo sin hacer daño a nadie. Para nosotros siempre estará, y seguirá allí. Ahora, su situación no es buena. Ya no puede hablar, y yo me despedí ya, en el año 2015″.

Eduardo Lallana: “Pedo hace poesía del cada día”

Mi casa y mi corazón están abiertos”, fue la respuesta de Pedro Casaldáliga a la petición de Eduardo Lallana de conocerle. Corría el año 1999. Desde entonces, una experiencia que “ha dado pleno sentido a mi vida desde que le conocí”.

Lallana, presidente de ‘Tierra Sin Males’, habló del río Araguaia, pues el entorno es importante para entender a Casaldáliga. “El río, la tierra, las gentes”. El paisaje de Pedro ha dado naturaleza a toda esa región. “Detrás de su casa está la selva en su virginidad”.

“Pedro hace poesía del cada día”, sostuvo, citando algunas frases de este poeta que, lamentó, “no ha sido reconocido por ninguna Universidad española, tampoco de la Iglesia”. Sí por varias latinoamericanas. Junto al río y la tierra, “el pueblo”. “Pedro entrega su existencia por su gente, el pueblo”, destacó. “Dios tiene un sueño -nos dice Pedro-. Este sueño coincide con los mejores sueños de todas las personas y todos los pueblos: la vida, la paz, la justicia, la libertad en la diversidad, en un solo mundo, sin primero ni segundo ni tercero, en la ley suprema del amor”.

Lo que yo os pido es que no os olvidéis de los pobres. Y estos pobres se concretan en los pueblos indígenas, la mujer marginada, los sin tierra, los prisioneros, y los muchos hijos e hijas de Dios prohibidos de vivir en libertad. También os pido que no os olvidéis nunca de la sangre de los mártires”, les pidió a Lallana y Concepción. Eso es, también, la Misa de la Tierra sin Males, que “nos invita a la lucha y al compromiso, por una tierra que está naciendo ya”.

También, el pueblo negro, oprimido también en Brasil. “Pedro les dedicó la Misa de los Quilombos, pidiéndoles perdón”. En la presentación de la misma, critica cómo “en el nombre de un Dios supuestamente blanco (…), millones de negros vienen siendo sometidos, durante siglos a la esclavitud, a la desesperación y la muerte (…). Pero ahí están, de pie, rompiendo las numerosas cadenas (…). Fulgurantemente negros, al pie de la luz y la esperanza”.

“Me emociona hablar de Pedro”, culminó Lallana, quien recordó cómo, al igual que le sucedió a él, la casa de Casaldáliga siempre está abierta a todos, desde ministros a los más pobres. “A todos los recibe de la misma manera. Por eso Pedro puede decir aquelllo de ‘Al final de mi vida abriré mi corazón lleno de nombres'”.

Juanjo Tamayo: “Memoria subversiva de la liberación”

Finalmente, el teólogo Juan José Tamayo trazó un “retrato en doce imágenes” del obispo-profeta de la Amazonía. Para el director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones ‘Ignacio Ellacuría’ de la Carlos III, la figura de Casaldáliga “trasciende lo religioso”.

“El 16 de febrero de 2018 Pedro Casaldàliga cumple 90 años. Una efemérides para celebrar, conmemorar, festejar, para hacer memoria subversiva de una vida comprometida con la liberación de los pueblos oprimidos y con las causas de los sectores más vulnerables que, como él mismo confiesa, son más importantes que su vida. Pero también para mirar al futuro con esperanza, en medio de los nubarrones que se ciernen por doquier”, señaló Tamayo, quien denunció los “nubarrones” que se ciernen sobre Brasil, “donde una alianza “golpista” entre la oligarquía, el neoliberalismo, una parte de la judicatura y la “bancada evangélica” ha derrocado a la presidenta Dilma Rousseff, elegida democráticamente, ha colocado al frente de la República a un presidente al servicio de la oligarquía y ahora quiere impedir que Lula se presente a las elecciones presidenciales de 2018″.

Para Tamayo, son doce las imágenes que definen a Casaldáliga:

1. El misionero, que no va a convertir infieles, sino a llevar a cabo una evangelización liberadora con el Evangelio como buena noticia

2. El profeta, despertador de conciencias adormecidas, que denuncia las injusticias del sistema y, por ello es amenazado de muerte y anuncia Otro Mundo Posible en la historia.

3. El místico descubre y encuentra a Dios en los rostros de los empobrecidos y habla con él en el silencio

4. El teólogo, que piensa la fe liberadoramente, la vive esperanzadamente, la practica a través de la solidaridad, que él mismo llama “la ternura de los pueblos”, y se pone del lado de las teólogas y los teólogos de la liberación represaliados.

5. El obispo en rebelde fidelidad e insurrección evangélica y, por ello, siempre bajo sospecha del Vaticano y de no pocos de sus colegas episcopales de Brasil, América Latina y España, donde antiguos compañeros claretianos y luego colegas en el episcopado le pusieron bajo sospecha por su ortopraxis.

6. El poeta, esteta de la palabra encarnada, que no se queda en palabrería vacía, sino que provoca revoluciones.

7. El internacionalista, que apoya las luchas populares y no considera ajena ninguna revolución: la cubana, la sandinista, la zapatista, la guatemalteca, la salvadoreña.

8. El intelectual crítico del poder, de todos los poderes, religioso, eclesiástico, político, económico, del imperialismo, del colonialismo, de los poderes oscuros del Vaticano. Pero no iconoclasta, sino creativo, que hace propuestas alternativas.

9. El ecologista que defiende el derecho de los pueblos originarios a su territorio y el respeto a la Madre Tierra que esos pueblos consideran sagrada y con quien se identifican y forman una unidad eco-humana.

10. El defensor de la causa indígena y negra

11. El defensor de la causa de las mujeres campesinas, indias, prostitutas, afrodescendientes y el crítico del patriarcado.

12. El macro-ecumenista en diálogo intercultural interreligioso

Y una decimotercera imagen: “La pasión por la utopía”. Un hombre esperanzado que tiene pasión por la utopía como otro lugar, que está en construcción, con una esperanza creíble, no fundada en promesas electorales, ni en la esperanza religiosa pasiva”.

“A sus 90 años, con el párkinson a cuestas, goza de una envidiable lucidez intelectual que expresa con gestos fraterno-sororales y en el silencio meditativo”, concluyó Tamayo, quien destacó cómo Casaldáliga “mantiene un insobornable compromiso liberador, y propone el reino de Dios como alternativa al Imperio, a cualquier Imperio, pasado presente o futuro”.

As Escrituras patriarcais falam do feminino

Fundamentalmente importa reconhecer que a tradição espiritual judaico-cristã vem expressa predominantemente no código patriarcal. O Deus do Primeiro Testamento (AT) é vivido como o Deus dos Pais, Abraão, Isaac e Jacó, e não como o Deus de Sara, de Rebeca e de Miriam. No Segundo Testamento (NT), Deus é Pai de um Filho único que se encarnou na virgem Maria, sobre a qual o Espírito Santo estabeleceu uma morada definitiva, coisa que a teologia nunca deu especial atenção, porque significa a assunção de Maria pelo Espírito Santo e desta forma colocando-a do lado do Diivino. Por isso se professa que é Mãe de Deus.

A Igreja que se derivou da herança de Jesus é dirigida exclusivamente por homens que detém todos os meios de produção simbólica. A mulher foi considerada, por séculos, como não-persona jurídica e até hoje é excluída sistematicamente de todas as decisões do poder religioso. A mulher pode ser mãe de um sacerdote, de um bispo e até de um Papa, mas jamais poderá aceder a funções sacerdotais. O homem, na figura de Jesus de Nazaré, foi divinizado, enquanto, a mulher é mantida, segundo a teologia comum, como simples criatura, embora no caso de Maria, seja feita Mãe de Deus.

Apesar de toda esta concentração masculina e patriarcal, há um texto do Gênesis, verdadeiramente, revolucionário, pois afirma a igualdade dos sexos e sua origem divina. Trata-se do relato sacerdotal (Priesterkodex escrito por volta do século VI-V a.C.). Aí o autor afirma de forma contundente: “Deus criou a humanidade (adam em hebraico que significa os filhos e filhas da Terra, derivado de adamah: terra fértil) à sua imagem e semelhança e criou-os homem e mulher”(Gn 1,27).

Como se depreende, aqui se afirma a igualdade fundamental dos sexos. Ambos lançam sua origem em Deus mesmo. Este só pode ser conhecido pela via da mulher e pela via do homem. Qualquer redução deste equilíbrio, distorce nosso acesso a Deus e desnatura nosso conhecimento do ser humano, homem e mulher.

No Segundo Testamento (NT) encontramos em São Paulo a formulação da igual dignidade dos sexos: “não há homem nem mulher, pois todos são um em Cristo Jesus”(Gl 3,28). Num outro lugar, diz claramente: “em Cristo não há mulher sem homem nem homem sem mulher; como é verdade que a mulher procede do homem, é também verdade que o homem procede da mulher e tudo vem de Deus”(1Cor 11,12).

Além disso, a mulher não deixou de aparecer ativamente nos textos fundadores. Nem poderia ser diferente, pois sendo o feminino estrutural, ele sempre emerge de uma forma ou de outra. Assim na história de Israel surgiram mulheres politicamente ativas como Miriam, Ester, Judite, Débora ou as anti-heroínas como Dalila e Jezabel. Ana, Sara e Rute serão sempre lembradas honrosamente pelo povo. Inigualável é o idílio, numa linguagem altamente erótica, que cerca o amor entre o homem e a mulher no livro do Cântico dos Cânticos.

A partir do século terceiro a. C. a teologia judaica elaborou uma reflexão sobre a graciosidade da criação e da eleição do povo na figura feminina da divina Sofia (Sabedoria; cf. todo o livro da Sabedoria e os primeiros dez capítulos do livro dos Provérbios). Bem o expressou a conhecida teóloga feminista E. S. Fiorenza, “a divina Sofia é o Deus de Israel na figura da deusa”(As origens cristãs a partir da mulher, São Paulo 1992 p. 167).

Mas o que penetrou no imaginário coletivo da humanidade, de forma devastadora, é o relato anti-feminista da criação de Eva (Gn 1,l8-25) e da queda original (Gn 3,1-19: literariamente o texto é tardio, (por volta do ano 1000 ou 900 a.C). Segundo este relato, a mulher é formada da costela de Adão que, ao vê-la, exclama: “eis os ossos de meus ossos, a carne de minha carne; chamar-se-á varoa (ishá) porque foi tirada do varão (ish); por isso o varão deixará pai e mãe para se unir à sua varoa: e os dois serão uma só carne”(Gn 2,23-25).

O sentido originário visava mostrar a unidade homem/mulher (ish-ishá) e fundamentar a monogamia. Entretanto, esta compreensão que em si deveria evitar a discriminação da mulher, acabou por reforçá-la. A anterioridade de Adão e a formação a partir de sua costela foi interpretada como superioridade masculina.

O relato da queda é mais contundentemente anti-feminista: “Viu, pois, a mulher que o fruto daquela árvore era bom para comer..tomou do fruto e o comeu; deu-o também a seu marido e comeu; imediatamente se lhes abriram os olhos e se deram conta de que estavam nus”(Gn 3,6-7). O relato quer etiologicamente mostrar que o mal está do lado da humanidade e não do lado de Deus. Mas articula essa ideia de tal forma que trai o anti-feminismo da cultura vigente naquele tempo.

No fundo interpretará a mulher como sexo fraco, por isso ela caiu e seduziu o homem. Daí a razão de sua submissão histórica, agora teologicamente (ideologicamente) justificada: “estarás sob o poder de teu marido e ele te dominará”(Gn 3,16). Eva será para a cultura patriarcal a grande sedutora e a fonte do mal. No próximo artigo veremos como essa narrativa masculinista distorceu uma anterior, feminista, para reforçar a supremacia do homem..

Jesus inaugura outro tipo de relação para com a mulher, o que veremos também proximamente.

Leonardo Boff é teólogo e filósofo e escreveu O rosto materno de Deus, Vozes 2005.

Bolsa Juiz x Bolsa Família: uma comparação que desnuda os dois Brasis

Uma família atendida pelo Bolsa Família e o casal Bretas, símbolo do Bolsa Juiz

Neste artigo, um quadro que apresenta a comparação definitiva entre os programas do Bolsa Juiz (auxílio moradia + auxílio alimentação) e do Bolsa Família. Um retrato do comportamento das elites e do comportamento do povo; um exemplo concreto do tratamento que os ricos dispensam aos pobres no Brasil

Por Mauro Lopes

A diarista Selma Patrícia da Silva, de 42 anos, já foi beneficiária de programas de transferência de renda do governo, mas voluntariamente abriu mão depois que melhorou de vida. Selma diz ter recebido dinheiro do Auxílio Gás, do Bolsa Escola e do Bolsa Família na época em que ela e o marido faziam bicos como doméstica e pedreiro para sustentar os cinco filhos. Após construir a casa onde vive, em Formosa (GO), a diarista decidiu devolver o cartão, em 2013. “Pensei assim: da mesma forma que serviu para os meus filhos, vai ajudar outras pessoas. Acho muita covardia a pessoa não necessitar e ficar recebendo”, relembra Selma.

O juiz Marcelo Bretas tomou um caminho oposto ao de Selma. Ele tornou-se uma “celebridade” há cerca de um ano por suas sentenças duríssimas na Lava Jato, pelas citações bíblicas nas mesmas sentenças, pelo gosto pelas redes sociais e por se apresentar como paladino da moralidade. No entanto, apesar de ele a e mulher, Simone Bretas, também juíza, receberem mais de R$ 60 mil reais mensais, foram à Justiça para “exigir o direito” de ambos receberem o auxílio moradia no valor de R$ 8.754,00 mensais, apesar de morarem terem apartamento próprio no Rio de Janeiro, onde moram.  Bretas defendeu seu “direito” e o da mulher à mamata num tuíte  apesar de resolução do Conselho Nacional de Justiça haver regulamentado o assunto em 2014 e vetado o auxílio moradia para juízes que têm residência na cidade onde trabalham. Não só brigaram para receber como ainda entraram numa queda de braço com Bradesco para reajustar o aluguel de um de seus imóveis próprios no Rio de R$ 10.685,80 para R$ 20 mil. Isso e ainda contar os R$ 907,00 que o casal juiz/juíza recebem como auxílio alimentação – o que cada um se apossa só em auxílio alimentação já é bem superior ao teto do benefício do Bolsa Família. Somados, os dois benefícios compõem o Bolsa Juiz do casal: R$ 9.661,00 mensais.

Selma e o casal Bretas: duas maneiras de ver a vida, o Estado e o Brasil

São duas maneiras de enxergar o Brasil, a relação com as pessoas e o Estado. Selma entendeu que os recursos do Estado são finitos e que o benefício que ela abriu mão de receber pode ajudar outra pessoas em condição pior que a dela –não por ter ficado rica, apenas por ter ficado menos pobre. Bretas e sua mulher são insaciáveis. Esfolam o Estado como os demais ricos do país. Para eles, os recursos públicos são um espólio de guerra –da guerra contra pobres- sobre o qual avançam com um apetite sem fim. O casal Bretas arranca mensalmente pelo menos R$ 80 mil do Estado direta ou indiretamente. Mas não basta –nunca basta.

O caso de Selma e do casal Bretas é um exemplo do abismo que separa ricos e os pobres no Brasil –e o dinheiro sequer é a maior distância entre eles. A elite brasileira não faz a menor ideia do que significam solidariedade ou compaixão, substantivos muito concretos no cotidiano duro dos mais pobres, que tecem frágeis redes de apoio entre si.

Bretas, Moro, os três desembargadores do TRF4 que condenaram Lula em 24 de janeiro com frases tonitruantes em seus votos, todos eles têm imóveis de alto valor nas cidades em que moram e trabalham –e todos recebem o Bolsa Juiz. Os exemplos não param: um desembargador de São Paulo, José Antonio de Paula Santos Neto, do Tribunal de Justiça, tem 60 imóveis registrados em seu nome na Prefeitura da cidade –mesmo assim açambarca mensalmente o Bolsa Juiz (auxílio moradia + auxílio alimentação).

O abismo entre a elite do país e os milhões e milhões de pobres tem o tamanho da distância que separa o Bolsa Juiz do Bolsa Família. Tudo o que neste artigo está exemplificado nos casos de Selma, do casal Bretas, de Moro, dos desembargadores do TRF4 e do desembargador dos 60 imóveis é a personificação dos programas Bolsa Juiz e Bolsa Família.

Constate as diferenças brutais entre um e outro. Por trás do Bolsa Juiz está a defesa dos empréstimos subsidiados que os empresários colhem nos bancos públicos, o dinheiro sem conta que deixam de recolher porque impõem uma estrutura tributária que massacra os pobres enquanto isenta-os de todos os lados, os trilhões de dinheiro do povo dos quais apoderam-se há anos, recebendo os juros da dívida pública. Olhando o Bolsa Família é possível sentir o sofrimento, a vida dura, a pobreza do povo brasileiro –mas, igualmente, sua dignidade.

 

Maria da Conceição Tavares e a crise brasileira

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Maria da Conceição Tavares: “Na ditadura, havia protesto. Hoje, mal se ouve um sussurro no Brasil”

 
Maria da Conceição Tavares

Publicado no Insight Inteligência

POR MARIA DA CONCEIÇÃO TAVARES

Vivemos sob a penumbra da mais grave crise da história do Brasil, uma crise econômica, social e política. Enfrentamos um cenário que vai além da democracia interrompida. A meu ver, trata-se de uma democracia subtraída pela simbiose de interesses de uma classe política degradada e de uma elite egocêntrica, sem qualquer compromisso com um projeto de reconstrução nacional – o que, inclusive, praticamente aniquila qualquer possibilidade de pactação.

A ditadura, a qual devemos repudiar por outros motivos, não era tão ordinária nesse sentido. Não sofríamos com essa escassez de quadros que vemos hoje. O mesmo se aplica a nossos dirigentes empresariais, terra da qual não se vê brotar uma liderança. A velha burguesia nacional foi aniquilada. Eu nunca vi uma elite tão ruim quanto esta aqui. E no meio dessa barafunda ainda temos a Lava Jato, uma operação que começou com os melhores propósitos e se tornou uma ação autoritária, arbitrária, que atenta contra as justiças democráticas, para não citar o rastro de desemprego que deixou em importantes setores da economia.

É de infernizar a paciência que a Lava Jato tenha se tornado símbolo da moralização. Mas por quê? Porque nada está funcionando. Ela é uma resposta à inação política. Conseguiram transformar a democracia em uma esbórnia, em que ninguém é responsável por nada. Não há lei ou preceitos do estado de direito que estejam salvaguardados. O futuro foi criminalizado.

Não estou dizendo que o cenário internacional seja um oásis. O resto do mundo não está nenhuma maravilha, a começar pelos Estados Unidos. Convenhamos, não é qualquer país que é capaz de produzir um Trump. Eles capricharam. Na Europa como um todo, a situação também é desoladora. E a China, bem a China é sempre uma incógnita… Mas, voltando ao nosso quintal, o centro medíocre se ampliou de uma maneira bárbara no Brasil. Não há produção de pensamento contra a mediocridade, de lado algum, nem da direita, nem da esquerda. Faltam causas, bandeiras, propósitos, falta até mesmo um slogan que cole a sociedade. O mais impressionante é que não estamos falando de um processo longo, de uma ou duas décadas, mas, sim, de um quadro de rápida deterioração em um espaço razoavelmente curto de tempo. Estou no Brasil desde 1954 e jamais vi tamanho estado de letargia. Na ditadura, havia protesto. Hoje, mal se ouve um sussurro.

Por outro lado, também não se acham soluções pela economia, notadamente o setor produtivo. A indústria brasileira “africanizou”, como há muito já previra o saudoso Arthur Candal. Rendemo-nos à financeirização, sem qualquer resistência. A ideia do Estado indutor do desenvolvimento foi finalmente ferida de morte pela religião de que o Estado mínimo nos levará a um estado de graça da economia. Puro dogma. Estamos destruindo as últimas forças motrizes do crescimento econômico e de intervenção inclusiva e igualitária no social.

Essa minha indignação, por vezes misturada a um indesejável, mas inevitável estado de pessimismo, poderia ser atribuída a minha velhice. Mas não acho que seja não. Estou velha há muito tempo. Luto para não me deixar levar pelo ceticismo. Não é simples pelo que está diante de meus olhos.

Lamento, mas não me dobro; sofro, mas não me entrego. Jamais fugi ao bom combate e não seria agora que iria fazê-lo. Há saídas para esse quadro de entropia nacional e estou convicta de que elas passam pelas novas gerações. Como diria Sartre, não podemos acabar com as ilusões da juventude. Pelo contrário temos de estimulá-las, incuti-las. Por ilusão, em um sentido não literal, entenda-se a capacidade de mirar novos cenários, a profissão de fé de que é possível, sim, interferir no status quo vigente, o forte desejo de mudança, associado ao frescor, ao ímpeto e ao poder de mobilização necessário para que ela ocorra. Só consigo enxergar alguma possibilidade de cura desse estado de astenia e de reordenação das bases democráticas a partir de uma maciça convocação e ação dos jovens.

Por mais íngreme que seja a caminhada, não vislumbro saídas que não pela própria sociedade, notadamente pelos nossos jovens. Não os jovens de cabeça feita, pré-moldada, como se fossem blocos de concreto empilhados por mãos alheias. Esses mal chegaram e já estão a um passo da senectude. Estou me referindo a uma juventude sem vícios, sem amarras, de mente aberta, capaz de se indignar e construir um saudável contraponto a essa torrente de reacionarismo que se espraia pelo país. Há que se começar o trabalho de sensibilização já, mas sabendo que o tempo de mudança serão décadas, sabe-se lá quantas gerações.

Não consigo vislumbrar outra possibilidade para sairmos dessa geleia geral, dessa ausência de movimentos de qualquer lado, qualquer origem, seja de natureza política, econômica, religiosa, senão por uma convocatória aos jovens. Até porque, se não for a juventude, vai se falar para quem? Para a oligarquia que está no poder? Para a burguesia cosmopolita – que foi a sobrou – com sua conveniente e perversa indiferença? Para uma elite intelectual rarefeita e um tanto quanto aparvalhada?

Ao mesmo tempo, qualquer projeto de costura dos tecidos do país passa obrigatoriamente pela restauração do Estado. É urgente um processo de rearrumação do aparelho público, de preenchimentos das graves lacunas pensantes. Nossa própria história nos reserva episódios didáticos, exemplos a serem revisitados. Na década de 30, durante o primeiro governo de Getúlio Vargas, guardadas as devidas proporções, também vivíamos uma dura crise.

Não íamos a lugar algum. Ainda assim, surgiram medidas de grande impacto para a modernização o Estado, como, por exemplo, a criação do Dasp – Departamento Administrativo do Serviço Público, comandado por Luis Simões Lopes.

Na esteira do Dasp, cabe lembrar, vieram os concursos públicos para cargos no governo federal, o primeiro estatuto dos funcionários públicos do Brasil, a fiscalização do Orçamento. Foi um soco no estômago do clientelismo e do patrimonialismo. O Dasp imprimiu um novo modus operandi de organização administrativa, com a centralização das reformas em ministérios e departamentos e a modernização do aparato administrativo. Diminuiu também a influência dos poderes e interesses locais. Isso para não falar do surgimento, nas fileiras do Departamento, de uma elite especializada que combinou altíssimo valor e conhecimento técnico ao comprometimento com uma visão reformista da gestão da coisa pública.

Faço esse pequeno passeio no tempo para reforçar que nunca fizemos nada sem o Estado. Não somos uma democracia espontânea. O fato é que hoje o nosso Estado está muito arrebentado. Dessa forma, é muito difícil fazer uma política social mais ativa. Não é só falta de dinheiro. O mais grave é a falta de capital humano. O que se assiste hoje é um projeto satânico de desconstrução do Estado, vide Eletrobras, Petrobras, BNDES…

RESTAURAÇÃO

O Estado sempre foi a nobreza do capital intelectual, da qualidade técnica, da capacidade de formular políticas públicas transformadoras. O que se fez no Brasil é assustador, uma calamidade. É necessário um profundo plano de reorganização do Estado até para que se possa fazer políticas sociais mais agudas. Chegamos, a meu ver, a um ponto de bifurcação da história: ou temos um movimento reformista ou uma revolução. A primeira via me soa mais eficiente e menos traumática. Ainda assim, reconheço, precisaremos de doses cavalares do medicamento para enfrentamos tão grave enfermidade. Os sintomas são de barbárie. Parece um fim de século, embora estejamos no raiar de um. Em uma comparação ligeira, lembra o começo do século XX. Os fatos levaram às duas Guerras Mundiais. Aliás, a guerra, ainda que indesejável, é uma maneira de sair do impasse.

Por isso, repito: precisamos de uma ação restauradora. O que temos hoje no Brasil não é uma feridinha à toa que possa ser tratada com um pouco de mertiolate ou coberta com um esparadrapo. O Estado e a sociedade brasileira estão em uma mesa de cirurgia. O corte é profundo, órgãos vitais foram atingidos, o sangramento é dramático. Este rissorgimento não deverá vir das urnas. Não vejo a eleição como um evento potencialmente restaurador, capaz de virar a página, de ser um marco da reconstrução.

Com o neoliberalismo não vamos a lugar algum. Sobretudo porque, repito: historicamente o Brasil nunca deu saltos se não com impulsos do próprio Estado. Esses últimos dois anos têm sido pavorosos, do ponto de vista econômico, social e político. Todas as reformas propostas são reacionárias, da trabalhista à previdenciária. Vivemos um momento de “acerto de contas” com Getúlio, com uma sanha inquisidora de direitos sem precedentes.

Trata-se de um ajuste feito em cima dos desfavorecidos, da renda do trabalho, da contribuição previdenciária, da mão de obra.

O Brasil virou uma economia de rentistas, o que eu mais temia. É necessário fazer uma eutanásia no rentismo, a forma mais eficaz e perversa de concentração de riquezas.

RENDA MÍNIMA

Causa-me espanto que nenhum dos principais candidatos à Presidência esteja tratando de uma questão visceral como a renda mínima, proposta que sempre teve no ex-senador Eduardo Suplicy o seu mais ferrenho defensor e propagandista no Brasil. Suplicy foi ridicularizado, espezinhado por muitos, chamado de um político de uma nota só. Não era, mas, ainda que fosse, seria uma nota que daria um novo tom à mais trágica de nossas sinfonias nacionais: a miséria e desigualdade.

Mais uma vez, estamos na contramão do mundo, ao menos do mundo que se deve almejar. Se, no Brasil, a renda mínima é apedrejada por muitos, mais e mais países centrais adotam a medida. No Canadá, a província de Ontário deu a partida no ano passado a um projeto piloto de renda mínima para todos os cidadãos, empregados ou não. A Finlândia foi pelo mesmo caminho e começou a testar um programa também em 2017. Ao que se sabe, cerca de dois mil finlandeses passaram a receber algo em torno de 500 euros por mês. Na Holanda, cerca de 300 moradores da região de Utrecht passaram a receber de 900 euros a 1,3 mil euros por mês. O nome do programa holandês é sugestivo: Weten Wat Werkt (“Saber o que funciona”). Funcionaria para o Brasil, tenho certeza.

O modelo encontrou acolhida até nos Estados Unidos. Desde a década de 80, o Alasca paga a cada um de seus 700 mil habitantes um rendimento mínimo chamado Alaska Permanent Fund Dividend. Os recursos vêm de um fundo de investimento lastreado nos royalties do petróleo. É bom que se diga que dois dos fundamentalistas do liberalismo, os economistas F. A. Hayek e Milton Friedman, eram defensores da renda básica e até disputavam a primazia pela paternidade da ideia. Friedman dizia que a medida substituiria outras ações assistencialistas dispersas.

No Brasil, o debate sobre a renda básica prima pela sua circularidade. O Bolsa-Família foi uma proxy de uma construção que não avançou. Segundo o FMI, a distribuição de 4,6% do PIB reduziria a pobreza brasileira em espetaculares 11%.

Essa é uma ideia que precisa ser resgatada, uma bandeira à espera de uma mão. Entre os candidatos à presidência, só consigo enxergar o Lula como alguém identificado com a proposta. Se bem que a coisa está tão ruim que, mesmo que ele possa se candidatar e seja eleito, teria enorme dificuldade de emplacar projetos realmente transformadores. O PT não tem força o suficiente; os outros partidos de esquerda não reagem.

Lula sempre foi um grande conciliador. Mas um conciliador perde o seu maior poder quando não há conflitos. E uma das raízes da nossa pasmaceira, desta letargia, é justamente a ausência de conflitos, de contrapontos. Não tem nada para conciliar. Mais do que conflitiva, a sociedade está anestesiada, quase em coma induzido. O que faz um pacificador quando não há o que pacificar?