Frei Betto-L.Boff em defesa de Eleonora Menicucci

JUSTIÇA ÀS AVESSAS é o cotundente artigo de Frei Betto ao qual me associo. Eleonora que foi do Ministério das Mulheres no período da Presidenta Dilma, mulher que sempre se revelou como grande defensora dos direitos humanos, especialmente, da dignidade da mulher contra a violência feitas a elas. Agora vem sendo condenada porque criticou alguém que num programa da TV em 2015  confessou um estupro a uma mãe de santo até faze-la desmaiar. Coisa inominável. Processada, foi, por surpresa e indignação geral, foi condenada a pagar RS 10.000,00

Associo-me às palavras de Frei Betto, me indigno e repudio esta condenação. Espero que na segunda instância, lhe seja feita a devida justiça.

Em defesa de Eleonora com todo o meu apoio e admiração por seu trabalho comprometido e digno. LBoff

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O ator de filmes pornô Alexandre Frota declarou em programa de TV, em 2015, que estuprou uma mãe de santo até ela desmaiar. Como era de se esperar, Eleonora Menicucci, então à frente do Ministério das Mulheres, repudiou a apologia ao crime.

Em maio de 2016, o ministro da Educação do governo Temer, Mendonça Filho, recebeu em audiência Alexandre Frota, para ouvir propostas para a educação básica e defender o projeto “Escola sem partidos” (exceto os conservadores).

Em nota na Folha de S. Paulo, Eleonora Menicucci declarou: “Lamento, como ex-ministra e cidadã, que o ministro golpista Mendonça Filho tenha recebido, como primeira pessoa da sociedade civil, um homem que foi à TV e fez apologia do estupro. Fico muito preocupada com a educação de nossa juventude, e lamento muito.”

Alexandre Frota decidiu, então, processar a ex-ministra por danos morais. Pediu R$ 35 mil de indenização. Em setembro de 2016, na audiência de conciliação, ele sugeriu que ela pedisse desculpas, o que não foi aceito.

Em maio deste ano, a juíza de primeira instância Juliana Nobre Correia emitiu sentença condenando Eleonora Menicucci a pagar R$ 10 mil a Frota, alegando que ela ultrapassara o limite da crítica.

Em agosto, teve início o julgamento do recurso em segundo instância, e a relatora, Fernanda Melo de Campos Gurgel, proferiu voto a favor da juíza que condenara a ex-ministra.

Que país é este em que mulheres defendem quem faz apologia do estupro e condenam quem ergue a voz em prol da dignidade das vítimas; juízes repassam ao Congresso Nacional, repleto de corruptos, o direito de julgar seus pares; um rapaz é preso acusado de traficante por ser pobre e estar bem vestido e, em seguida, sua mãe é assassinada por policiais do Bope-Rio por defender o filho? Que país é este no qual dois amigos do presidente são flagrados com malas de dinheiro; Temer recebe na calada da noite o dono da JBS que confessou ter corrompido quase dois mil políticos; e tudo fica como dantes no quartel de Abrantes?

Talvez os olhos vendados do símbolo da Justiça não representem isenção nos julgamentos, e sim vergonha por tantas inversões judiciais. Bem recomenda Chico Buarque: “Chame o ladrão… chame o ladrão…”

Frei Betto é escritor, autor de “Batismo de Sangue” (Rocco), entre outros livros.

La fuerza de los pequeños: la Teología de la Liberación

Siempre que se celebra un Foro Social Mundial, tres días antes, se celebra también un Foro Mundial de la Teología de la Liberación. Participan más de dos mil personas de todos los Continentes (Corea del Sur, varios países de África, Estados Unidos, Europa y de toda América Latina) que practican en sus trabajos este tipo de teología. Ella implica tener siempre un pie en la realidad de la pobreza y de la miseria y otro pie en la reflexión teológica y pastoral. Sin este maridaje no existe Teología de la Liberación que merezca ese nombre.

Cada cierto tiempo hacemos nuestras evaluaciones. La primera pregunta es: ¿cómo está el Reino de Dios aquí en nuestra realidad contradictoria? ¿Dónde están las señales del Reino en nuestro Continente, pero también en China, en África crucificada, especialmente en medio de los pequeños de nuestros países? Preguntar por el Reino no es preguntar cómo está la Iglesia, sino cómo va el sueño de Jesús, hecho de amor incondicional, de solidaridad, de compasión, de justicia social, de apertura a lo Sagrado y qué centralidad se da a los oprimidos. Estos y otros valores forman el contenido de lo que llamamos Reino de Dios, el mensaje central de Jesús. El nombre es religioso pero su contenido es humanístico y universal. Él vino a enseñarnos a vivir esos valores y no simplemente a trasmitirnos doctrinas sobre ellos.

Igualmente, cuando se pregunta cómo va la Teología de la Liberación, la respuesta está contenida en esta pregunta: ¿cómo están siendo tratados los pobres y los oprimidos, las mujeres, los desempleados, los pueblos originarios, los afrodescendientes y otros excluidos? ¿Cómo entran en la práctica liberadora de los cristianos? Conviene subrayar que lo importante no es la Teología de la Liberación sino la liberación concreta de los oprimidos. Esta es una presencia del Reino y no la reflexión que se hace.

Del 12 al 14 de octubre unos 50 teólogos y teólogas de toda América Latina tuvimos un encuentro en Puebla (México). Fue organizado por Amerindia, una red de organizaciones y de personas comprometidas con los procesos de transformación y de liberación de nuestros pueblos. Esta reunión, hecha en clave cristiana y crítica, analiza el momento histórico en que vivimos, con una perspectiva holística, enfatizando los contenidos místicos/proféticos y metodológicos de la Teología de la Liberación, hecha a partir de esa realidad.

Allí estaban algunos de los “padres fundadores” de este tipo de teología (a principios de la década de 1970), todos entre 75-80 años, que se encontraban con la nueva generación de jóvenes teólogos (indígenas entre ellos) y teólogas (algunas negras e indígenas). Con un sentido profundamente igualitario y fraterno, queríamos identificar nuevas sensibilidades, nuevos enfoques y maneras de procesar ese tipo de teología, qué dignidad atribuimos a los que no cuentan y son invisibilizados en nuestra sociedad de corte neoliberal y capitalista.

En vez de conferencias –hubo solo dos introductorias en la apertura– preferimos trabajar en mesas redondas, en pequeños grupos y hacer intercambios en conjunto. De esta forma todos podían participar en un enriquecimiento fecundo. Había teólogos/as que trabajaban en medio de indígenas, otros en las periferias pobres de las ciudades, otros en la cuestión de género (como superar relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres) en toda una región, otros eran profesores e investigadores universitarios pero orgánicamente vinculados a los movimientos sociales. Todos venían de experiencias fuertes y hasta peligrosas, especialmente en América Central con los cárteles del narcotráfico, las desapariciones, las “maras” (crimen organizado de jóvenes violentos) y la violencia policial. Todos los trabajos fueron transmitidos por internet y había miles de seguidores en todo el Continente.

No se puede resumir la densidad reflexiva de tres días de trabajo intenso, pero quedó claro que hay distintas formas de entender la realidad (epistemologías), ya sea de los pueblos originarios, sea de los afrodescendientes, sea de hombres y mujeres marginados e integrados. Para todos era evidente que no se puede resolver el problema de los pobres sin la participación de los propios pobres. Ellos deben ser los sujetos y protagonistas de su liberación. Nosotros estamos dispuestos a ser aliados y fuerza secundaria.

La Teología de la Liberación de los “viejos” y de los nuevos es como una semilla que representa la “fuerza de los pequeños”, lema del encuentro. Esa semilla no murió. Seguirá viva mientras haya un único ser humano oprimido que grite por liberación.

Recordamos el poema de Pablo Neruda: “¿Cómo saben las raíces que deben subir a la luz y luego saludar al aire con tantas flores y colores?” Con Dostoievsky y con el Papa Francisco creemos también que fundamentalmente lo que salvará al mundo es la belleza, fruto del amor a la vida y a aquellos que injustamente menos vida tienen.

*Leonardo Boff es articulista del JB online, teólogo y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano

El pueblo de México dio ejemplo al mundo

Los días 19 y 23 de septiembre, México fue sacudido por dos terremotos, uno de magnitud 7,1 y otro de 6,1 en la escala Richter, que alcanzaron a 5 Estados, decenas de municipios, incluida la capital, Ciudad de México, colapsando centenares de casas y produciendo grietas en otros cientos de edificios. Iglesias bellísimas, como la de san Francisco de Asís en Puebla, vieron sus torres derribadas.

Todavía se acuerdan todos del terrible terremoto de 1985 que produjo más de diez mil víctimas. Este, aunque ha sido muy fuerte, mató a 360 personas. He estado posteriormente en México y en Puebla, invitado para dar conferencias, y he podido verificar in situ los estragos y el trauma ocasionado en la gente.

Pero lo que ha llamado la atención general ha sido el espíritu de solidaridad y de cooperación del pueblo mexicano. Sin que nadie las convocase, miles de personas, especialmente los jóvenes, se pusieron a remover escombros para salvar a las víctimas enterradas. Se organizaban grupos espontáneamente y este espíritu de solidaridad pudo salvar muchas vidas.

Inmediatamente se crearon centros de recogida de ayuda a las víctimas, ya fuera con mucha agua, víveres, ropa, mantas y todo tipo de utensilios importantes para una casa. En el momento en que escribo este artículo (13/10/17) todavía se ven muchos lugares de acopio. La cooperación no conoce límites.

Narro solamente dos hechos que son conmovedores. El primero: el edificio de una escuela se derrumbó lentamente con muchos niños dentro. Un joven, viendo que en medio de las ruinas se había formado una especie de canal, penetró rápidamente por el agujero y sacó a varios niños de 5-7 años. Apenas había sacado al último cuando detrás de él cayó otra parte de la escuela, salvándose por segundos.

Segundo hecho: una joven señora, de unos 30 años de edad, estuvo 34 horas debajo de los escombros. Concedió una conmovedora entrevista por la televisión, narrando las distintas fases de su tragedia. Aprisionada entre los escombros, una plancha de concreto quedó fijada a un palmo de su rostro. Durante 30 horas no oía ninguna voz, ni pasos, ni ningún ruido que significara la aproximación de alguien que pudiese rescatarla.

Entonces narró los distintos estadios psicológicos, semejantes a los que conocemos cuando un enfermo recibe la noticia del carácter incurable de su enfermedad y de la proximidad de la muerte.

En un primer momento, esta señora se preguntaba: ¿por qué precisamente yo debo pasar por esta desgracia? Después, casi desesperada, se puso a llorar hasta quedarse sin lágrimas. En el momento siguiente, se puso a rezar y a suplicar a Dios y a todos los santos y santas, especialmente a la Virgen de Guadalupe, la de mayor devoción de los mexicanos. Finalmente, se resignó y confiadamente se entregó a la voluntad misteriosa de Dios. Pero no perdió la esperanza.

Por fin, oyó pasos y después voces. La esperanza se fortaleció. Después de 34 horas, literalmente sepultada bajo una montaña de escombros, pudo ser rescatada. Y he aquí que, alegre y entera, acompañada por una psicoanalista especializada en tratar traumas psicológicos como los causados por un repentino terremoto, allí estaba ella dando testimonio de su terrible experiencia.

México es una región marcada geológicamente por terremotos, dada la configuración de las placas tectónicas de su subsuelo. El ser humano no tiene poder sobre estas fuerzas telúricas. Lo que puede hacer es precaverse, aprender a construir sus edificaciones, resistentes a terremotos al modo de los japoneses y, sobre todo, acostumbrarse a convivir con esta realidad indomable. De manera semejante lo hace la población de nuestro semiárido nordestino, que debe adaptarse y aprender a convivir con la sequía que puede durar largos años, como ocurre actualmente.

En el debate tras una conferencia en la Universidad Iberoamericana, en la ciudad de México, una señora declaró: “si nuestro país y si la humanidad entera viviesen ese espíritu de solidaridad y de cooperación, no habría pobres en el mundo y habríamos rescatado una parte del paraíso perdido”.

Yo reforcé esta desiderata suya y le dije que fue la cooperación y la solidaridad de nuestros antepasados antropoides, que comenzaron a comer juntos, lo que les permitió dar el salto de la animalidad a la humanidad. Lo que fue verdad ayer, debe ser verdad todavía hoy. Sí, la solidaridad y en general la cooperación de todos con todos podrá rescatar nuestra esencia y hacernos plenamente humanos.

En estos días recientes el pueblo mexicano nos ha dado un espléndido ejemplo de esta verdad fundamental.

*Leonardo Boff es articulista del JB online, conferencista y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano

 

An attempt to condemn a just man

On September 19th, Judge Vallisney Oliveira of the 10th Federal Tribunal of Brasilia, Brazil, addressed the complaint lodged by the Federal Public Ministry, (FPM)), against former President Inacio Lula daSilva and Gilberto Carvalho, claiming to have seen evidence of corruption, namely, that the Labor Party, PT, had received 6 million reales for reissuing the 2009 471 Provisional Measure, PM, that provided financial benefits to workers in the car sector of the Mid-West and North East.

Curiously, former President Fernando Henrique Cardoso was the author, in 1999, of this Provisional Measure, proposed in the Chamber by Jose Carlos Aleluia (DEM) and in the Senate by Cesar Borges (PFL). The PM was approved by all political parties. The idea was to decentralize the production of cars and create a great many jobs. In fact, between 2002-2013 the number of jobs rose from 291,244 to 532,364.

The extension of MP 471 by Lula was intended to assure the continuity of the enterprises that socially benefit many. Nothing was asked for and nothing was given in exchange. The FPM offered no proof of the accusation that bribery was involved. Only insinuations and suppositions. This is an extremely fragile base on which to base a complaint, which probably suggests another agenda.

I will not undertake the defense of former President Lula, which will be done by competent attorneys. Rather, I will limit myself to a testimonial about Gilberto Carvalho, the person. We met many years ago, in connection with the work with the Base Communities, the Pastoral of the Workers, the theology workshops in Curitiba, and the Faith and Politics encounters. He lived in a very poor favela in the city, worked later on in plastics and metallurgy factories. Some 30 years ago, he began with Lula a friendship of true brothers. He helped found the Labor Party, PT. Once elected President, Lula named him, during his two terms, Minister-Head of the General Secretariat of the Presidency of the Republic. Carvalho stood with the former President during the times of both the accomplishments and the tribulations that President Lula endured. He always discharged his duties with discretion and a great sense of equity. He distinguished himself as the spokesperson most accepted by the social movements, the Catholic Church and other religious sectors. He showed a special affection for the collectors of recyclable materials and the indigenous.

Carvalho is well known for his serenity and his tireless capacity for listening, and for seeking, along with others, the most viable paths to follow. Those of us who know him well offer with sincerity a testimonial to the high regard he holds for the spiritual world. How many week ends did he pass in the Benedictine monastery in Goias Viejo, in humble prayer and deep meditation, asking the Spirit lights to serve well the people of his country, especially the most humiliated and debased.

He was always a poor man. By selling an apartment he had in São Paulo he acquired a small farm near Brasilia, and it is a pleasure to see the ecological care he gives the chickens that provide eggs for the whole family, the fruit trees and the small field of corn. He never took advantage of the high position he occupied in the Republic.

This is why we understand his “revolt and indignation” against the absurd denunciation presented by the FPM and accepted by Brasilia’s Federal Judge Vallisney Oliveira. In his note of September 19th, Gilberto Carvalho writes: «It is important to note that there is not one single piece of evidence, only insinuations and strained factual interpretations… Neither President Lula nor I ever came close to engaging in the type of bad conduct with which they would stigmatize us».

Perhaps the final theme of his note expresses his personality, manifesting signs of human virtue of the highest degree: «I receive this denunciation at the moment when I am forced to sell the apartment I had recently acquired and where I lived, because I have been unable to get financing. I have moved to a rented house. But accusations of this nature will not compromise the honor and dignity of a serene and fearless conscience”.

The Scriptures speak often of judges who cast hasty aspersions on the just, or even condemn them. In Brasilia, we are witnessing a malevolent attempt to condemn a just and honest man.

Leonardo Boff philosopher, theologian and member of The Earthcharta Commission.

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.