Diez lecciones posibles tras el impeachment a Dilma Rousseff

Seguramente es pronto todavía para sacar lecciones del cuestionable impeachment que ha inaugurado una nueva tipología de golpe de clase vía parlamento. Estas primeras lecciones podrán servir a los que aman la democracia y respetan la soberanía popular, expresada por elecciones libres, y no en último lugar al PT y aliados. Los que detentan el tener, el poder y el saber que se ocultan detrás de los golpistas se caracterizan por no mostrar aprecio a la democracia y dejar de lado la situación de clamorosa desigualdad del pueblo brasilero.

La primera lección es alimentar la resiliencia, es decir, resistir, aprender de los errores y derrotas y darles la vuelta. Esto implica una severa autocrítica, nunca hecha con rigor por el PT. Es necesario tener claro qué proyecto de país se quiere implementar.

Segunda lección: reafirmar la democracia, la que gana las calles y plazas, contrariamente a la democracia de baja intensidad, cuyos representantes, con excepciones, son comprados por los poderosos para defender sus intereses corporativos.
Tercera lección: convencerse de que un presidencialismo de coalición es un fracaso, pues desfigura el proyecto e induce a la corrupción. La alternativa es una coalición de los gobernantes con los movimientos sociales y sectores de los partidos populares y desde ella presionar a los parlamentarios.

Cuarta lección: convencerse de que el capitalismo neoliberal, en la fase actual de altísima concentración de la riqueza, está hiriendo a las sociedades centrales y destruyendo las nuestras. El neoliberalismo atenuado, practicado en los últimos 13 años por el PT y aliados, permitió hacer la mayor transformación social de la historia de Brasil, mejorando la vida de casi 40 millones de personas, con el aumento de los salarios, facilidad de crédito, desgravaciones fiscales, pero en el fondo se ha mostrado insuficiente. Gran error del PT: no haber explicado nunca que aquellas acciones sociales eran fruto de una política de Estado. Por eso creó antes consumidores que ciudadanos conscientes. Permitió adquirir bienes personales, pero mejoró poco el capital social: educación, salud, transporte y seguridad. Bien lo dijo frei Betto: se generó «un paternalismo populista que se inició cuando se cambió el programa Hambre Cero, un programa emancipatorio, por el de Bolsa Familia, compensatorio; se pasó a dar el pez sin enseñar a pescar». En el actual gobierno pos-golpe, la política económica neoliberal radicalizada por ajustes severos, recesiva y lesiva de los derechos sociales seguramente va a devolver al hambre y la miseria a los que fueron sacados de ellas.

Quinta lección: es urgente dar centralidad a la educación y a la salud. El gobierno Lula-Dilma avanzó en la creación de universidades y escuelas técnicas. Un pueblo enfermo e ignorante nunca dará un salto cualitativo hacia una prosperidad sostenible.

Sexta lección: ponerse valientemente al lado de las víctimas de la voracidad neoliberal, denunciando su perversidad, desmontando su lógica excluyente, yendo a las calles, apoyando demostraciones y huelgas de los movimientos sociales y de otros segmentos.

Séptima lección: sospechar de todo lo que viene de arriba, generalmente fruto de políticas de conciliación de clases, hechas de espalda y a costa del pueblo. Estas políticas vienen bajo el signo de más de lo mismo. Prefieren mantener al pueblo en la ignorancia para facilitar la dominación y la acumulación y debilitan cualquier espíritu crítico.

Octava lección: es urgente proyectar la utopía de otro Brasil, sobre otras bases, la principal de ellas, la originalidad y la fuerza de nuestra cultura, dando centralidad a la vida de la naturaleza, a la vida humana y a la vida de la Madre Tierra, base de una biocivilización. El desarrollo/crecimiento, necesario para atender, no los deseos, sino las necesidades humanas, debe estar al servicio no del mercado sino de la vida y de salvaguardar nuestra riqueza ecológica. Concomitantemente urge hacer reformas básicas, de la política, de la tributación, de la burocracia, de la reforma del campo y de la ciudad etc.

Novena lección: para implementar esa utopía es indispensable una coalición de fuerzas políticas y sociales (movimientos populares, segmentos de partidos, empresarios nacionalistas, intelectuales, artistas e iglesias) interesadas en inaugurar lo nuevo viable, que de cuerpo a la utopía de otro tipo de Brasil.

Décima lección: ese nuevo viable tiene un nombre: la radicalización de la democracia que es el socialismo de cuño ecológico, por tanto, ecosocialismo. No el totalitario de Rusia ni el desfigurado de China que, a decir verdad, niegan la naturaleza del proyecto socialista. Sino el ecosocialismo que busca realizar potencialmente el noble sueño de cada uno: dar lo que puede y recibir lo que necesita, incluyendo a todos, también a la naturaleza.

Este proyecto debe ser implementado ya ahora. Como expresó la ancestral sabiduría china, repetida por Mao: «si quieres recorrer mil pasos, empieza ahora a dar el primer paso». Sin ello jamás haremos el camino hacia el destino deseado. La crisis actual nos ofrece esta especial oportunidad que no debe ser desperdiciada. Ella se da pocas veces en la historia y ahora es una de ellas.

*Leonardo Boff es teólogo, filósofo, articulista do JB online y escribió: Que Brasil queremos? Sal Terrae 2000.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Dez possíveis lições após o impeachment

          Seguramente é cedo ainda para tirar lições do questionável impeachment que inaugurou uma nova tipologia de golpe de classe via parlamento. Estas primeiras lições poderão servir aos que amam a democracia e respeitam a soberania popular, expressa por eleições livres e não em ultimo lugar ao PT e aliados. Os que detêm o ter, o poder e o saber que se ocultam atrás dos golpistas se caracterizam por não mostrar apreço à democracia e por  se lixar pela situação de gritante desigualdade do povo.

Primeira lição é alimentar resiliência, vale dizer, resistir, aprender dos erros e derrotas e dar a volta por cima. Isso implica severa autocrítica, nunca feita com rigor pelo PT. Precisa-se ter claro sobre qual  projeto de país se quer implementar.

Segunda lição: reafirmar a democracia, aquela que  ganha as ruas e praças, contrariamente da democracia de baixa intensidade, cujos representantes, com exceções, são comprados pelos poderosos para defender seus interesses corporativos..

Terceira lição: convencer-se de que um presidencialismo de coalizão é um logro, pois desfigura o projeto e induz à corrupção. A alternativa é uma coalização dos governantes com os movimentos sociais e setores dos partidos populares e a partir deles pressionar os parlamentares.

Quarta lição: convencer-se de que o capitalismo neoliberal, na atual fase de altíssima concentração de riqueza, está dilacerando as sociedades centrais e destruindo as nossas. O neoliberalismo atenuado, praticado nos últimos 13 anos pelo PT e aliados permitiu fazer a maior transformação social na história do Brasil com a melhoria de vida de quase 40 milhões de pessoas, com o aumento dos salários, com facilidade de crédito, com  desonerações fiscais, mas mostrou-se, no fundo,  insuficiente. Grande erro do PT foi: nunca ter explicado que aquelas ações sociais eram fruto de uma política de Estado. Por isso criou antes consumidores que cidadãos conscientes. Permitiu adquirirem bens pessoais (a linha branca) mas melhorou pouco o capital social: educação, saúde, transporte e segurança. Bem disse frei Betto: gerou-se “um paternalismo populista que teve início quando se trocou o Fome Zero, um programa emancipatório, pelo Bolsa Família compensatório; passou-se a dar o peixe sem ensinar a pescar”. No atual governo pós golpe, a radicalizada política econômica neoliberal de ajustes severos, recessiva e lesiva aos direitos sociais seguramente vai devolver à fome e à miséria os que dela foram tirados.

Quinta lição: é urgente dar centralidade à educação e à saúde. O governo Lula-Dilma avançou na criação de universidades e escolas técnicas. Mas cuidou pouco da qualidade seja da educação seja da saúde. Um povo doente e ignorante nunca dará um salto rumo a uma properidade sustentável. Tanto o filho/a de rico quanto de pobre tem direito de frequenter a mesma escola de qualidade.

Sexta lição: colocar-se corajosamente ao lado das vítimas da voracidade neoliberal, denunciando sua perversidade, desmontando sua lógica excludente, indo para as ruas, apoiando demonstrações e greves dos movimentos sociais e de outros segmentos.

Sétima lição: colocar sob suspeita tudo o que vem de cima, geralmente fruto de políticas de conciliação de classes, feitas de costas e à custa do povo. Estas políticas vem sob o signo do mais do mesmo. Preferem manter o povo na ignorância para facilitar a dominação  e combatem qualquer espírito critico.

Oitava lição: é urgente a projeção de uma utopia de um outro Brasil, sobre outras bases, a principal delas, a originalidade e a força de nossa cultura, dando centralidade à vida da natureza, à vida humana e à vida da Mãe Terra, base de uma biocivilização. O desenvolvimento/crescimento é necessário para atender, não os desejos, mas as necessidades humanas; deve estar a serviço, não do mercado, mas da vida e da salvaguarda de nossa riqueza ecológica. Concomitante a isso urge reformas básicas, da política, da tributação, da burocracia, da reforma do campo e da cidade etc.

Nona lição: para implementar essa utopia faz-se indispensável uma coligação de forças políticas e sociais (movimentos populares, segmentos de partidos, empresários nacionalistas, intelectuais, artistas e igrejas) interessadas em  inaugurar o novo viável, que dê corpo à utopia de outro tipo de Brasil.

Décima lição: esse novo viável tem um nome: a radicalização da democracia que é o socialismo de cunho ecológico, portanto, ecosocialismo. Não aquele totalitário da Rússia e o desfigurado da China que, na verdade, negam a natureza do projeto socialista. Mas o ecosocialismo que visa realizar potencialmente o nobre sonho de cada um dar o que pode e de receber o que precisa, inserindo a todos,  a natureza incluída.

Esse projeto deve ser implementado já agora. Como expressou a ancestral sabedoria chinesa, repetida por Mao: “se quiser dar mil passos, comece já agora pelo primeiro”. Sem o que jamais se fará uma caminhada rumo ao destino desejado. A atual crise nos oferece esta especial oportunidade que não deverá ser desperdiçada. Ela é dada poucas vezes na história e agora é uma delas.

*Teólogo, filósofo, escritor e articulista do JB on line. Escreveu: Que Brasil queremos? Vozes 2000.

 

El persistente bullying contra el PT, Lula y Dilma Rousseff

Es conocido el bullyng, es decir, el acoso político y social que están sufriendo de manera persistente el PT, Lula y la expresidenta Dilma Rousseff. Una cosa es reconocer que hubo corrupción y errores políticos del PT y otra cosa es atribuir casi exclusivamente tales hechos y más a la crisis actual, al PT y a la expresidenta.

A entender este penoso fenómeno nos ayuda uno de los mayores pensadores de la actualidad, que dedicó gran parte de su obra a descifrar la agresividad humana y sus disfraces: René Girard (+2015), francés, profesor de Letras y antropólogo, que vivió en Estados Unidos. Su principal libro se titula justamente El chivo expiatorio (Le bouc émisaire, París 1982).

Constata Girad que todos los grupos así como las sociedades conocidas están atravesadas de tensiones y conflictos. El proceso civilizatorio, la educación, las leyes y las religiones proponen un punto de equilibrio que permita una convivencia mínimamente pacífica e impida que los conflictos sean destructivos.

Pero puede llegar un momento en el que los conflictos pierden las riendas y las fuerzas de lo Negativo se van acumulando, rompiendo el equilibrio mencionado. Comienzan los procesos de ruptura en las relaciones sociales y en las familias, y entre amigos; rechazos de unos a otros, deformaciones en la percepción de la realidad, difamaciones, deconstrucción de la imagen del otro, llegando incluso a un odio abierto. Los instrumentos más usados son los medios de comunicación, ya sean los periódicos, la televisión y hoy día las redes sociales de internet. Es el bullying en funcionamiento.

Lentamente surge el sentimiento de que así como se encuentra, la sociedad no puede continuar. Tiene que encontrar un nuevo equilibrio. Una de las formas, la más equivocada y persistente, es crear un chivo expiatorio. Los grupos más dominantes definen un chivo expiatorio y practican un terrible bullying contra él, para descargar todas las fuerzas de lo Negativo. Ese chivo expiatorio varía según las circunstancias históricas: pueden ser los comunistas, los sin-tierra, los pobres que ascendieron socialmente, los terroristas, los musulmanes, las izquierdas que quieren cambios estructurales y el PT entre otros.

En nuestro caso, el chivo expiatorio escogido fue y sigue siendo el PT y personalmente la expresidenta Dilma Rousseff, incluyendo al expresidente Lula. Aquel cumple una doble función: la de aplacar y la de ocultar. Toda la rabia y odio acumulados son lanzados sobre el chivo expiatorio. Él carga con todas las maldades y se le hace responsable de todos los desmanes ocurridos y de la crisis económico-financiera. Se olvidan, consciente o inconscientemente, todos los aciertos, en especial, la mayor transformación social pacífica hecha en nuestro país, que supuso la diminución de nuestra mayor vergüenza, la desigualdad social y, dicho en positivo, la integración de cerca de 40 milllones de personas, consideradas siempre peso muerto de la historia. Para el efecto de la construcción del chivo expiatorio todo eso no cuenta, en caso contrario no se cumpliría la función del chivo expiatorio de aplacar la furia colectiva. Todos se sienten libres de esta plaga, a ser exterminada, si es posible. Es la función de aplacar la carga negativa colocada sobre la víctima.

Pero hay otra función, la de ocultar. Al colocar toda culpa y todos los males sobre el PT y la expresidenta, convertidos en chivos expiatorios, esos grupos dominantes ocultan su propia perversidad y su culpa. Se presentan, farisaicamente, como paladines de la moralidad y llenos de indignación contra la corrupción. Sin embargo, haciendo honor a la verdad, justamente entre esos grupos dominantes se encuentran los mayores corruptos, corruptores y evasores de impuestos, al estilo de la FIESP (La Federación de las Indústrias del Estado de São Paulo), soporte del impeachment, la que más impuestos evade, del orden de miles de millones, como lo ha denunciado el Sindicato Nacional de la Hacienda Nacional, sin contar los casi 600 mil millones de reales brasileros que mantiene en el exterior en paraísos fiscales y en offshores.

La Biblia conoce también la figura del chivo expiatorio, sobre el cual la comunidad colocaba todas las ofensas a Yahvé y lo llevaba al desierto para que muriera allí. Lo mismo hacían los griegos, llamando chivo expiatorio a una persona o animal, phármacon, que como un remedio farmacéutico purificaba la sociedad de sus desaciertos. El cristianismo ve en la figura del cordero inmolado al que vicariamente quita los pecados del mundo, como se reza tres veces en la misa. El efecto es siempre el mismo: aplacar a la sociedad para que, rehecha, pueda equilibrar sus conflictos hasta que estos se agraven nuevamente y acaben creando algún otro chivo expiatorio.

Así funciona torpemente nuestra historia sacrificialista. Gerard ve una salida sensata: coordinar los intereses alrededor del bien común, con total transparencia e inclusión de todos, sin sacrificar a nadie. Pero reconoce que este no es el camino seguido por la mayoría de las sociedades conocidas. Lo más fácil es crear chivos expiatorios, como se practica actualmente en Brasil. Para infelicidad general.

*Leonardo Boff es teólogo y filósofo, articulista del JB online.
Traducción de Mª José Gavito Milano

O persistente bullyng sobre o PT, Lula e Dilma Rousseff

         É notório o bullyng politico e social (acossamento) sofrido persistentemente pelo PT,  pelo Lula e pela ex-presidenta Dilma Rousseff. Uma coisa é reconhecer que houve corrupção e erros politicos por parte de setores do PT e outra coisa é tributar quase exclusivamente tais fatos e mais a  crise atual, ao PT a Lula e à ex-presidenta.

Para entender este penoso fenômeno socorre-nos um dos maiores pensadores da atualidade que dedicou grande parte de sua obra a decifrar o que seja a agressividade humana e seus disfarses: René Girard(+2015), francês, professor de Letras e antropólogo, que viveu nos EUA. Seu principal livro se intitula exatamente “O bode expiatório”(Le bouc émisaire, Paris 1982).

Constata Girad que todos os grupos e mesmo as sociedades conhecidas vêm atravessadas por tensões e conflitos. O processo civilizatorio, a educação, as leis e as religiões propõem um ponto de equilíbrio que permita a convivência minimamente pacífica ou impedir que os conflitos não sejam destrutivos.

Mas pode chegar a um momento em que os conflitos recrudecem e as forças do Negativo  vão se acumulando, rompendo o referido equilíbrio. Começam os processos de ruptura nas relações sociais e até nas famílias e entre amigos, rejeições de uns e de outros, distorções na percepção da realidade, difamações, descontrução da imagem do outro, dando lugar até ao ódio aberto. Os instrumentos mais usados é a mídia, seja pelos jornais, pela televisão e hoje pelas redes sociais da internet. É o bullying em funcionamento.

Lentamente emerge o sentimento  de que assim como se encontra a sociedade não pode continuar. Ela tem que encontrar um novo equilíbrio. Uma das formas, a mais equivocada e persistente, é a criação de um bode expiatório. Os grupos mais dominantes  definem um bode expiatório e praticam terrível bullyng sobre ele, para descarregar todas as forças do Negativo. Esse bode expiatório varia consoante as circunstâncias históricas: podem ser os comunistas, os sem-terra, os pobres que ascenderam socialmente, os terroristas, os muçulmanos, as esquerdas que querem mudanças estruturais e outros.

No nosso caso, o bode expiatório escolhido foi e continua sendo, o PT e pessoalmente a ex-presidente Dilma Rousseff, incluindo o ex-presidente Lula. Ele cumpre uma dupla função: uma de aplacar e outra de  ocultar.  Toda a raiva e o ódio acumulado são lançados sobre o bode expiatório. Ele carrega todas as maldades e é feito responsável por todos os desmandos ocorridos e pela crise econômico-financeira. Esquecidos ficam, consciente ou inconscientemente, todos os acertos, em especial, a maior transformação social pacífica feita em nosso país, que implicou na diminuição de nossa maior vergonha, a desigualdade social e, positivamente, a integração de cerca de 40 milhões, sempre considerados peso morto da história. Para o efeito da construção do bode expiatório tudo isso não conta, caso contrario não se cumpriria a função do bode expiatório de aplacar a fúria coletiva. Desta forma, todos se sentem livres desta praga, se possível, a ser extermianda. É a função de aplacar a carga negativa jogada sobre a vítima.

Mas há uma outra função, de ocultar. Ao colocar toda culpa e todos os males sobre PT, Lula e a ex-presidenta, feitos bodes expiatórios, esses grupos dominantes ocultam sua própria perversidade e sua culpa. Apresentam-se, farisaicamente, como paladinos da moralidade e tomados de indignação contra a corrupção. No entanto, a bem da verdade, exatamente dentre esses grupos dominantes se encontram os maiores corruptos, corruptores e sonegadores de impostos, no estilo da FIESP, esteio do impeachment, aquela que mais sonega impostos, na ordem de bilhões, como o tem denunciado o Sindicato Nacional dos Procuradores da Fazenda Nacional, sem ainda referir os cerca de 600 bilhões de reais de brasileiros, mantidos no exterior em paraísos fiscais e em offshores.

A Bíblia conhece também as figura do bode expiatório, sobre o qual a comunidade colocava todas as ofensas a Javé e o levava para o deserto para lá morrer. O mesmo faziam os gregos, chamando o bode expiatório, uma pessoa ou animal, de phármacon que como um remédio farmacêutico purificava a sociedade de seus desacertos. O cristianismo ve na figura do cordeiro imolado, aquele que vicariamente tira  os pecados do mundo, como se reza por três vezes na missa. O efeito é sempre o mesmo: aplacar a sociedade para que, refeita, possa equilibrar seus conflitos até que estes se agravem novamente e acabem por criar algum outro bode expiatório.

Pois assim funciona canhestramente a nossa história sacrificialista. Gerard vê uma saída sensata: na coordenação dos interesses ao redor do bem comum, na total transparência e da inclusão de todos, sem sacrificar ninguém. Mas reconhece que este não é o caminho seguido pela maioria das sociedades conhecidas. O mais fácil  é criar bodes expiatórios como se pratica atualmente no Brasil. Para a infelicidade geral.

Leonardo Boff é teólogo e filósofo, articulista do JB on line.