Las amenazas de la Gran Transformación (II)

En el artículo anterior analizamos las amenazas que nos trae la transformación de la economía de mercado en sociedad de mercado con la doble injusticia que acarrea: la social y la ecológica. Ahora queremos detenernos en su incidencia en el ámbito de la ecología tomada en su más amplia acepción ambiental, social, mental e integral.

Constamos un hecho singular: en a medida en que crecen los daños a la naturaleza que afectan cada vez más a las sociedades y la calidad de vida, crece simultáneamente la conciencia de que, en un 90%, tales daños se atribuyen a la actividad irresponsable e irracional de los seres humanos, más específicamente, a aquellas élites de poder económico, político, cultural y mediático que se han constituido en grandes corporaciones multilaterales y han asumido por su cuenta los rumbos del mundo. Es urgente que hagamos alguna cosa que interrumpa esta vía hacia el precipicio. Como advierte la Carta de la Tierra: «o hacemos una alianza global para cuidar de la Tierra y unos de otros podremos asistir a la destrucción de nuestra especie y de la diversidad de la vida» (Introducción).

La cuestión ecológica, especialmente tras el Informe del Club de Roma en 1972 titulado “Los Límites del Crecimiento” se ha vuelto un tema central de la política, de las preocupaciones de la comunidad científica mundial y de los grupos más despiertos y preocupados por nuestro futuro común.

El foco de las cuestiones se desplazó del crecimiento/desarrollo sostenible (imposible dentro de la economía de libre mercado) hacia el sostenimiento de toda la vida. Primero hay que garantizar la sostenibilidad del planeta Tierra, de sus ecosistemas, de las condiciones naturales que posibilitan la continuidad de la vida. Solamente garantizadas estas condiciones previas, se puede hablar de sociedades sostenibles y de desarrollo sostenible o de cualquier otra actividad que quiera presentarse con este calificativo.

La visión de los astronautas reforzó esta nueva conciencia. Desde sus naves espaciales o desde la Luna se dieron cuenta de que Tierra y humanidad forman una única entidad. No están separadas ni son realidades paralelas. La humanidad es una expresión de la Tierra, su parte consciente, inteligente y responsable de la conservación de las condiciones que continuamente producen y reproducen la vida. En nombre de esta conciencia y de esta urgencia surgió el principio responsabilidad (Hans Jonas), el principio cuidado (Boff y otros), el principio sostenibilidad (Informe Brundtland), el principio de interdependencia-cooperación (Heisenberg/Wilson/Swimme), el principio prevención/precaución (Carta de Río de Janeiro de 1992 de la ONU), el principio compasión (Schopenhauer/Dalai Lama) y el principio Tierra (Lovelock y Evo Morales).

La reflexión ecológica se ha vuelto más compleja. No se puede reducir solo a la preservación del medio ambiente. La totalidad del sistema-mundo está en juego. Así han surgido una ecología ambiental que tiene como meta la calidad de vida; una ecología social que busca un modo sostenible de vida (producción, distribución, consumo y tratamiento de las basuras); una ecología mental que se propone criticar prejuicios y visiones de mundo hostiles a la vida y formular un nuevo diseño civilizatorio, a base de principios y de valores, para una nueva forma de habitar la Casa Común; y finalmente una ecología integral que se da cuenta de que la Tierra es parte de un universo en evolución y que debemos vivir en armonía con el Todo, uno, complejo y cargado de propósito.

Se ha creado de este modo una cuadrícula teórica, capaz de orientar el pensamiento y las prácticas amigables a la vida. Entonces se hizo evidente que la ecología más que una técnica de manejo de bienes y servicios escasos representa un arte, una nueva forma de relacionarse con la naturaleza y con la Tierra y el descubrimiento de la misión del ser humano en el proceso cosmogénico y en el conjunto de los seres: cuidar y preservar.

Por todas partes del mundo han surgido movimientos, instituciones, organismos, ONGs, centros de investigación, cada cual con su singularidad: hay quien se preocupa por los bosques, otros de los océanos, de la preservación de la biodiversidad, de las especies en peligro de extinción, de los ecosistemas tan diversos, de las aguas y de los suelos, o de las semillas y la producción orgánica. Entre todos estos movimientos cabe destacar a Greenpeace por su persistencia y valor de enfrentarse, corriendo peligros, a quienes amenazan la vida y el equilibrio de la Madre Tierra.

La misma ONU ha creado una serie de instituciones que tienen como objetivo hacer el seguimiento del estado de la Tierra. Las principales son el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, la OMS (Organización Mundial de la Salud), la Convención sobre la Biodiversidad y especialmente el IPPC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático) entre otras.

Esta Gran Transformación de la conciencia está llevando a cabo una complicada travesía, necesaria para fundar un nuevo paradigma, capaz de transformar la eventual tragedia ecológico-social en una crisis de paso que nos permitirá un salto de calidad rumbo a un nivel más alto de relación amistosa, armoniosa y cooperativa entre Tierra y humanidad. Si no asumimos esta tarea, el futuro común estará amenazado.
Leonardo Boff ha escrito La Gran Transformación en la Economía y en la Ecología, Madrid, Nueva Utopía, 2014.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Las amenazas de la Gran Transformación (I

La Gran Transformación consiste en el paso de una economía de mercado a una sociedad de mercado. O dicho de otra manera: de una sociedad con mercado a una sociedad sólo de mercado. El mercado siempre ha existido en la historia de la humanidad, pero nunca había existido una sociedad sólo de mercado, es decir, una sociedad que coloca la economía como único eje estructurador de toda la vida social, sometiendo a ella la política y anulando la ética. Todo es vendible, hasta lo sagrado.

No se trata de cualquier tipo de mercado. Es un mercado que se rige por la competición y no por la cooperación. Lo que cuenta es el beneficio económico individual o corporativo y no el bien común de toda una sociedad. Generalmente ese beneficio se consigue a costa de la devastación de la naturaleza y de la gestación perversa de desigualdades sociales. En este sentido la tesis de Thomas Piketty en El capital en el siglo XXI es irrefutable.

El mercado debe ser libre, por lo tanto rechaza controles y ve como su gran obstáculo al Estado, cuya misión sabemos que es ordenar con leyes y normas la sociedad, también el campo económico, y coordinar la búsqueda del bien común. La Gran Transformación postula un Estado mínimo, limitado prácticamente a las cuestiones ligadas a la infraestructura de la sociedad, al fisco, mantenido lo más bajo posible, y a la seguridad. Todo lo demás debe ser buscado en el mercado, pagando.

El afán de mercantilizarlo todo ha penetrado en todos los sectores de la sociedad: en la salud, en la educación y el deporte, en el mundo de las artes y del entretenimiento y hasta en grupos importantes de las religiones y de las Iglesias. Estas incorporaron la lógica del mercado, la creación de una masa enorme de consumidores de bienes simbólicos, Iglesias pobres en espíritu, pero ricas en medios de hacer dinero. No es raro que en el mismo complejo comercial funcione un templo y a su lado un shopping. En fin, se trata siempre de lo mismo: obtener ingresos, ya sea con bienes materiales o con bienes “espirituales”.

Quien estudió en detalle este proceso avasallador fue un historiador de la economía, el húngaro-norteamericano Karl Polanyi (1886-1964). Él acuñó la expresión La Gran Transformación, título de un libro suyo escrito en 1944, antes de terminar la Segunda Guerra Mundial. En su tiempo la obra no mereció especial atención. Hoy, cuando sus tesis se ven cada vez más confirmadas, se ha convertido en lectura obligatoria para quienes se proponen entender lo que está ocurriendo en el campo de la economía, que repercute en todos los campos de la actividad humana, sin excluir la religiosa. Se cree que el papa Francisco se ha inspirado en Polanyi para criticar la actual mercantilización de todo, hasta del ser humano y de sus órganos.

Esta forma de organizar la sociedad en torno a los intereses económicos del mercado ha escindido a la humanidad de arriba abajo: se ha creado un foso enorme entre los pocos ricos y los muchos pobres. Se ha gestado una espantosa injusticia social con multitudes descartables, consideradas ceros económicos, aceite quemado, que ya no son interesantes para el mercado porque producen irrisoriamente y no consumen casi nada.

Simultáneamente la Gran Transformación de la sociedad de mercado ha creado también una injusticia ecológica inicua. En su afán de acumular, los bienes y recursos de la naturaleza han sido explotados de forma predatoria, devastando ecosistemas enteros, contaminando los suelos, las aguas, los aires y los alimentos, sin ninguna otra consideración ética, social o sanitaria.

Un proyecto de esta naturaleza, de acumulación ilimitada, no puede ser soportado por un planeta limitado, pequeño, viejo y enfermo. Y ha surgido un problema sistémico, al cual los economistas de este tipo de economía raramente se refieren: los límites físico-químicos-ecológicos del planeta Tierra han sido alcanzados. Tal hecho dificulta, si es que no impide, la reproducción del sistema, que necesita una Tierra repleta de “recursos” (bienes y servicios o ‘bondades’ en el lenguaje de los indígenas).

De continuar por este rumbo, podremos experimentar, como ya lo estamos experimentando, reacciones violentas por parte de la Tierra. Como es un Ente vivo que se autorregula, reacciona para mantener su equilibrio afectado a través de eventos extremos, terremotos, tsunamis, huracanes y una total falta de regulación de los climas.

Esa Transformación, por su lógica interna, se está volviendo biocida, ecocida y geocida. Destruye sistemáticamente las bases que sustentan la vida. La vida corre peligro y la especie humana podría, ya sea por las armas de destrucción masiva existentes o por el caos ecológico, desaparecer de la faz de la Tierra. Sería la consecuencia de nuestra irresponsabilidad y de la total falta de cuidado por todo lo que existe y vive.

Leonardo Boff ha escrito La Gran Transformación en la Economía y en la Ecología, Madrid, Nueva Utopía, 2014.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Los futbolistas necesitan mística además de psicología

Los futbolistas necesitan mística además de psicología

Una idea constructiva de la CBF y del grupo técnico de la selección de futbol brasilera es el haber convocado una psicóloga especializa en el área, Regina Brandão, para acompañar a los futbolistas en sus juegos. El acompañamiento psicológico ya existe desde have años en la selección alemana. El sentido es evidente: crear una atmósfera de serenidad interior, celebrar las victorias de forma controlada y crear las condiciones de una buena resiliencia en las derrotas, es decir, saber dar la vuelta por encima, aprender de los errores y mejorar el desempeño.

Pero estimo que eso no es suficiente todavía. La psicología puede ser enriquecida con la mística. No vengan después a decirme que estoy introduciendo religión en el fútbol. Tenemos antes de todo que desmitificar la mística. Esta tiene muchos significados, siendo los dos principales: el sentido sociológico y el sentido espiritual, mas no confesional.

Doy dos ejemplos que lo aclaran mejor que muchas palabras. El 17 y 18 de mayo de 1993, fray Betto y yo organizamos una reflexión abierta sobre mística y espiritualidad. Era durante la semana, de mañana y de tarde. Vinieron más de 500 obreros, la mayoría metalúrgicos. Querían saber qué diablos era eso de mística y espiritualidad. Hicimos dos charlas de apertura y el resto, debates muy interesantes. Se grabó todo y fue publicado en un libro que tiene ya muchas ediciones: Mística y Espiritualidad (Vozes 2014).

Otro ejemplo: cada gran reunión del Movimiento de los Sin Tierra, en las que participan cientos de personas, se inicia siempre con una «mística». ¿Qué es lo que hacen? Se teatralizan los problemas vividos por los participantes, se crean símbolos significativos, se entonan canciones, se oyen testimonios de lucha y de vida. No siempre se habla de Dios. Lo que irrumpe es un sentido de vida, un refuerzo de la voluntad de llevar adelante los proyectos, de resistir, de denunciar y de crear cosas nuevas. El efecto final es el entusiasmo general, levedad de espíritu, la armonía entre todos. Mediante estas «celebraciones» se toca la dimensión más profunda del ser humano, allí donde están nuestros mejores sueños, nuestras utopías, nuestra determinación de mejor vida. Ese es el sentido sociológico de mística, que se encuentra en la famosa palestra de Max Weber a los estudiantes de Múnich en 1919 sobre La política como vocación. Para él, una política digna de ese nombre (no vivir de la política sino vivir para la política) implica una mística, en caso contrario queda atrapada en el pantano de los intereses individuales o corporativos. Mística, para Max Weber, significa el conjunto de las convicciones profundas, las visiones grandiosas y las pasiones fuertes que movilizan personas y movimientos, inspirando prácticas capaces de afrontar dificultades y sosteniendo la esperanza ante los fracasos.

Ese tipo de mística puede y debe ser vivida por los jugadores de futbol, y con más razón, por los de la selección en las Copas Mundiales. Vean que no se trata solo de psicología con sus motivaciones. Se trata de valores, de sueños buenos, de entusiasmo. La cuestión es cómo llegar a eso.

Aquí viene el segundo sentido de mística, el espiritual. Pero es necesario hacer una aclaración: tenemos un lado exterior, nuestro cuerpo con el cual entramos en contacto con los otros, la naturaleza y el universo. El fútbol entrena todas las virtualidades posibles del cuerpo para crear el atleta y el crac. Pero no basta. Tenemos nuestro interior que es la psique habitada por pasiones, amores, odios, arquetipos profundos, la dimensión de luz y de sombra. Tarea de cada uno es domesticar los demonios, potenciar los ángeles buenos de tal forma que pueda vivir en paz consigo mismo, no víctima de los impulsos.

Pero tenemos también lo profundo, que es nuestro lado espiritual. En nuestra profundidad encontramos las indagaciones inevitables que nos acompañan a lo largo de la vida: ¿Quién soy? ¿Qué hago en este mundo? ¿Qué puedo esperar más allá de esta vida? ¿Cuál es el sentido de jugar en la copa? Todas las cosas son interdependientes entre sí y se ayudan unas a otras para vivir. Tiene que haber un eslabón que las liga y religa a todas. Tenemos también un Yo profundo con sugestiones y proyectos que nos movilizan.

Ahí tiene su fuente el entusiasmo. Entusiasmo en griego significa «tener un dios dentro»: aquella Energía que es mayor que nosotros, que nos toma y nos conduce por la vida. Sin entusiasmo nos acercamos al mundo de la muerte. La ciencia moderna del cerebro identificó lo que los científicos han llamado el punto de Dios en el cerebro o la inteligencia espiritual. Siempre que se abordan cuestiones fundamentales de la vida o se busca una visión más global, cuando se pregunta por la Energía poderosa y amorosa que sustenta todo, hay una aceleración mayor que la normal de una zona neuronal. Estamos dotados de un órgano interior por el cual captamos lo que llamamos Tao, Shiva, Olorum, Alá, Yavé, Dios. No importan los nombres, sino la experiencia de una Totalidad dentro de la cual estamos. Activar el «punto de Dios» nos have más sensibles a los otros, más cuidadosos, más amigables, comprensivos y valerosos.

Creo que al jugador le vendría bien, antes de los entrenamientos retirarse a un rincón, concentrase y escuchar ese Yo profundo donde nacen las buenas ideas, los buenos sentimientos y se fortalece el «entusiasmo». Hay personas como fray Betto, Marcelo Barros y otros que harían magistralmente ese trabajo. Ellos pondrían a los jugadores afinados con el «punto de Dios» y prescindirían de la magia de «Tois».

Maria Gavito MilNO

Más un obispo martir en A.Latina:el OBISPO ENRIQUE ANGELELLI

La Iglesia de la Liberación  en America Latina, aquella que tomó en serio la opción por los pobres contra su pobreza, ha conocido muchos martires, laicos, hombres y mujeres comprometidos, religiosos y religiosas, sacerdotes, teólogos y obispos. Conocemos en Brasil dos nombres principales, entre otros: el Padre Henrique Pereira Neto, secretario de Dom Helder Câmara y la hermana Dorothea Stang en la parte Amazónica. Terrible fué el martirio de los jesuitas en el Salvador. El obispo de El Salvador  Oscar Arnulfo Romero asesinado mientras erguia el caliz con la sangue del Señor. Y ahora se reconoce oficialmente el asesinato del Obispo Enrique Angelleli de la Rioja en Argentina en un accidente provocado y comprobado. La causa fué por trabajar con los pobres y organizarlos y defender los derechos de los más marginados. Un complot de cristianos reacionarios junto con militares de la dictadura lo elimiraron. La Justicia finalmente, después de muchos años, reconoció su muerte como asesinato. Gracias a un grupo de laicos del Centro Tiempo Latinoamericano, animado fundamentalmente por Luiz Miguel Baronetto (Vitin) que suscitó judicialmente en proceso. Ahora tenemos más un martir cuyo nombre está en muchisimas escuelas, calles, centro s populares y otros lugares publicos, por que el pueblo jamás lo olvidó. Hay causas que por ellas vale sacrificar la propria vida especialmente se la vida y la dignidad de los pequeños  están en juego. Ser asesinado por eso es un honor y una gloria, valores  renocidos por personas que tienen un minino de humanidad, por los cristianos y por Dios.Que su sangre aliminete más y más la Iglesia de la base que une su destino al destino de los últimos que Cristo llmó como sus “hermanos y hermanas menores”. Publicamos una pequeña biografia del obispo Angelleli, el veredicto judicial y el estudio valiente de Baronetto que que no oculta los nombres de los culpados ni la omisión vergongoza de algunos obispos argentinos : Lboff

 

Datos biográficos de  Enrique Angelleli (1923-1976)

Enrique Angelelli nació el 17 de julio de 1923 en Córdoba. Sus padres Juan Angelelli y Celina Carletti inmigrantes italianos cultivaban hortalizas en la quinta donde vivían (en lo que hoy es Barrio Las Margaritas). Fue a la Escuela Misiones, entonces ubicada sobre Mons. Pablo Cabrera, casi esquina Los Granaderos. La familia se trasladó después a Villa Eucarística, por el camino a 60 cuadras, cerca del Colegio de las Hermanas Adoratrices, donde su padre siguió con el cultivo de frutas y verduras que luego llevaba al mercado. En la misma “jardinera” Don Juan llevó a Enrique, de 15 años, en 1938 para ingresar al Seminario del Loreto, donde estudió humanidades y filosofía. Luego fue enviado a Roma para terminar la teología y fue ordenado sacerdote el 9 de octubre de 1949. Allí se quedó dos años más hasta obtener la licenciatura en Derecho Canónico. Regresó a Córdoba a fines de 1951 y lo enviaron como ayudante a la Parroquia de Alto Alberdi. Cumplió funciones de capellán en el hospital Clínicas y visitó las villas miserias de la calle 9 de julio al 1000. En 1952 fue designado asesor de la Juventud Obrera Católica (JOC) y atendió la Capilla Cristo Obrero (La Cañada casi esq. Humberto 1°). Vivió en el Hogar Sacerdotal (Rioja 538), que se transformó en lugar de encuentro de sacerdotes, obreros y estudiantes. A los 38 años, a fines de 1960 fue designado obispo auxiliar de Córdoba, encarnando un estilo episcopal cercano a los necesitados. Participó del Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965) y fomentó la renovación en la iglesia. Vivió cuarenta años en Córdoba.

En agosto de 1968 se hizo cargo del obispado de La Rioja. Hizo explícita su opción por los pobres e impulsó una pastoral liberadora, siguiendo los documentos del Episcopado latinoamericano (Medellín) y argentino (San Miguel-1969). Identificarse con la realidad de los empobrecidos de La Rioja, asumiendo sus aspiraciones, le provocó conflictos con los poderosos, apropiadores de las tierras y las riquezas riojanas. Cuando la pastoral diocesana fomentó la organización de cooperativas agrícolas, y la sindicalización de peones rurales y empleadas domésticas, se instrumentó una campaña de difamación y falsas acusaciones a través del diario El Sol, instalado a mediados de 1972. No fue tolerado el despertar de la conciencia de los derechos como personas y como pueblo. Profundizó la fe evangélica en una catequesis encarnada, asumiendo la religiosidad popular y la devoción a San Nicolás y el Niño Alcalde, al valorizar el tradicional “Tinkunaco”. En 1973 los terratenientes de Anillaco, autoerigidos en “cruzados de la fe”, lo agredieron a pedradas cuando iba a presidir las fiestas patronales de San Antonio. La persecución se extendió a sacerdotes, religiosas y laicos con controles policiales y detenciones. Con el golpe militar de 1976 se intensificó la represión especialmente a los jóvenes y pobres de La Rioja. Muchos fueron detenidos y torturados por su actividad comunitaria, siempre alentada por la pastoral diocesana. En julio fueron asesinados los dos sacerdotes de Chamical y el laico Wenceslao Pedernera. El 4 de agosto de 1976 se cerró el espiral de violencia con el asesinato de Mons. Angelelli, simulado como accidente de tránsito.

Largo reclamo de verdad y justicia (el proceso judicial)

Los militares ordenaron publicar que fue “por el reventón de un neumático”, aunque la pericia mecánica policial dijo que esa no era la causa del vuelco. La policía del lugar fue apartada haciéndose cargo de las actuaciones funcionarios venidos de la ciudad, con militares y el juez Vigo, ex auditor de la policía federal. Al sumariante le ordenaron hacer tres copias: para el juez, el Tercer Cuerpo de Ejército y el ministro del interior Harguindeguy. Antes del mes la causa fue archivada como accidente fatal. El pueblo pobre y las comunidades afirmaron el crimen desde el mismo 4 de agosto.

En 1983 los obispos De Nevares, Novak y Hesayne difundieron el relato de los hechos según testigos del momento. El sobreviviente Arturo Pinto, que acompañaba al obispo dijo que un auto blanco les provocó una encerrona que obligó al obispo a una brusca maniobra que produjo el vuelco de la camioneta que conducía. El cuerpo de Mons. Angelelli quedó extendido en la ruta con los brazos abiertos en cruz y el cráneo destrozado. El vehículo blanco fue visto por otros testigos, entre ellos policías de Punta de Los Llanos, que llegaron al lugar encontrando al obispo muerto y a Pinto inconciente y gravemente herido. La justicia riojana promovió la reapertura del expediente y en base a los testimonios y pruebas colectadas el Juez Aldo Morales en 1986 resolvió que había sido un “homicidio fríamente premeditado y esperado por la víctima”.

Cuando el juez riojano citó para indagar a personal militar, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas planteó la incompetencia, cuestión que resolvió la Suprema Corte de Justicia, derivando la causa a la Cámara Federal de Córdoba, que en 1990 aplicó la ley 23492, de “punto final” a los militares imputados. Después de la anulación de las leyes de impunidad, en el 2006 se reabrió la investigación. En el 2011 el juez federal de La Rioja Daniel Herrera Piedrabuena procesó como autores mediatos a los máximos responsables del terrorismo de estado en Argentina: Jorge R. Videla, Albano Harguindeguy, Luciano B. Menéndez, Fernando Estrella y el Comisario Juan Carlos “la Bruja” Romero, de La Rioja. El ex jefe de policía Edilio Di Cesare fue apartado por demencia senil. Por haber fallecido quedaron impunes: Osvaldo Pérez Battaglia, Jorge Malagamba, Lázaro Aguirre y otros militares de menor jerarquía. La causa fue elevada a juicio en diciembre del 2012 y en noviembre del 2013 el Tribunal Oral Federal de La Rioja abrió la audiencia para juzgar como autores mediatos sólo a Menéndez y Estrella. El resto murió impune. La Fiscalía y las querellas de Arturo Pinto; Marilé Coseano, sobrina del obispo asesinado; Luis M. Baronetto por el Centro Tiempo Latinoamericano; obispado de La Rioja y de las Secretarías de Derechos Humanos de la Nación y de la Provincia, aportaron pruebas documentales y testigos que declararon durante los siete meses que duró el juicio. El viernes 4 de julio de 2014 los jueces José C. Quiroga Uriburu, Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga resolvieron la condena a prisión perpetua e inhabilitación absoluta a los dos responsables del asesinato del obispo Angelelli, dejando abierta la posibilidad de investigar la participación de otros militares y de civiles que instigaron el crimen. Y pasó a la Fiscalía los antecedentes para investigar por encubrimiento al coronel ® Eduardo José María De Casas y al General Jorge Norberto Apa, militares de inteligencia que pretendieron desviar la investigación con falsos informes para sostener la versión del “accidente fatal”, finalmente desvirtuados por la contundencia de las pruebas.

Aunque costó, la VERDAD triunfó. A 38 años se hizo JUSTICIA. El martirio de Mons. Enrique Angelelli y su testimonio de fe y compromiso, anima hoy el camino de los que luchan por una sociedad justa y fraterna, construyéndola con generosidad y esperanza.

Agosto de 2014

Luis Miguel Baronetto

CENTRO TIEMPO LATINOAMERICANO

tiempolati@gmail.com

CÓRDOBA

HOMICIDIO DEL OBISPO ENRIQUE ANGELELLI

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VEREDICTO JUDICIAL – 4 DE JULIO DE 2014 (Extracto)

“El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja, por unanimidad RESUELVE:

(….)

4) Declarar que los hechos acontecidos el día 4 de agosto de 1976 a hs. 15 aproximadamente, oportunidad en la que se terminó con la vida del Obispo de La Rioja Monseñor ENRIQUE ÁNGEL ANGELELLI y se intentó terminar con la vida del Sacerdote ARTURO PINTO, fueron consecuencia de una acción premeditada, provocada y ejecutada en el marco del terrorismo de Estado y por lo tanto constituyen delitos de lesa humanidad, imprescriptibles e inamnistiables; en consecuencia, no hacer lugar al planteo de excepción de falta de acción por prescripción deducido por el señor Defensor Público Oficial Dr. Carlos Alberto Cáceres (arts. 59 inc 3° y 62 C.P. a contrario sensu.).

 5) Declarar a Luciano Benjamín Menéndez, ya filiados en autos, autor mediato (Dres. Reynaga y Lascano); coautor mediato (Dr. Quiroga) penalmente responsable de los delitos de homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y para procurar la impunidad, en perjuicio de Monseñor Enrique Ángel Angelelli (arts. 45 y 80 incs. 6 y 7 del Código Penal vigente al tiempo de comisión de los hechos con las modificaciones introducidas por ley 14616), y homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas en grado de tentativa en perjuicio de Arturo Aido Pinto (Arts. 42 y 80 inc 6 del Código Penal vigente al tiempo de la comisión de los hechos con las modificaciones introducidas por ley 14616), en concurso real (art. 55 del Código Penal), e imponerle para su tratamiento penitenciario la pena de PRISIÓN PERPETUA E INHABILITACIÓN ABSOLUTA, accesorias legales y costas (arts. 12 y 19 del Código Procesal Penal de la Nación).

6) Declarar a Luis Fernando Estrella, ya filiado en autos, autor mediato (Dres. Reynaga y Lascano); coautor mediato (Dr. Quiroga) penalmente responsable de los delitos de homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y procurar la impunidad, en perjuicio de Monseñor Enrique Ángel Angelelli (arts. 45 y 80 incs. 6 y 7 del Código Penal vigente al tiempo de la comisión de los hechos con las modificaciones introducidas por la ley 14616), homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas en grado de tentativa en perjuicio de Arturo Aido Pinto (arts. 42 y 80 inc. 6 del Código Penal vigente al tiempo de comisión de los hechos con las modificaciones introducidas por la ley 14616), y asociación ilícita agravada en calidad de organizador (art 210 del Código Penal (texto vigente en la actualidad) y art. 2 Código Penal) todo en concurso real (art. 55 del Código Penal), e imponerle para su tratamiento penitenciario la pena de PRISIÓN PERPETUA E INHABILITACIÓN ABSOLUTA, accesorias legales y costas (arts. 12 y 19 del Código Penal, 398, 403 primer párrafo, 530 y cc del Código Procesal Penal de la Nación).

(…..)

9) Atento a la solicitud de las querellas, sobre la remisión de antecedentes al Fiscal Federal para que se investigue la presunta comisión de delitos por Héctor Maximiano Payba, Capitán Juan Carlos Müller, Juan Fanor del Moral, Juan Carlos Cisterna, Amado Menem, Carlos Orellana, Fiore Cecona, Manuel Menem, César Menem, Manuel Yañez, Roberto Pastor Ávila, Simón Navarro, José Alberto Lucero, Luis María de la Puente, Humberto Páez, José Ricardo Furey, Luis Saavedra, Tomás Álvarez Saavedra, Cap. Norberto Maggi, Cap. Cerruti, disponer que las actuaciones se encuentran a disposición de las partes a los fines que estimaren corresponder.

10) Hacer lugar a la remisión de antecedentes al Fiscal Federal para que se investigue la presunta comisión del delito de encubrimiento (art. 277 C.P.) por parte del Coronel ® Eduardo José María De Casas y del General Jorge Norberto Apa.

11) Revocar la modalidad domiciliaria de cumplimiento de la prisión preventiva impuesta a los imputados Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella, y en consecuencia, ordenar el inmediato traslado y alojamiento de los mismos en el establecimiento carcelario de la localidad de Bower, dependiente del Servicio Penitenciario de la Provincia de Córdoba, disponiendo la realización de un inmediato y exhaustivo examen por parte del Cuerpo Médico Forense de los Tribunales Federales de Córdoba, con control de partes, a efectos de informar al Tribunal si los imputados se encuentran en condiciones de permanecer alojados en tal establecimiento.

12) Remitir copia de los fundamentos de la sentencia al Ministerio de Defensa de la Nación por la condición de militares de los imputados.

13) Tener presente las reservas efectuadas por las partes.

Firman los jueces de Cámara: Dr. José Camilo Nicolás Quiroga Uriburu – Presidente;

Dr. Carlos Julio Lascano y Dr. Juan Carlos Reynaga – Vocales. Dra. Ana María Busleiman – Secretaria de Cámara.

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 LA VIGENCIA DE ANGELELLI

Luis Miguel Baronetto[1]

Si algo no pudieron lograr los asesinos de Mons. Angelelli fue borrarlo del mapa. Hoy está presente en muchos lugares donde en vida no llegó. Hay calles, rutas, escuelas, comedores escolares, guarderías, barrios, villas que enarbolan su nombre con orgullo. El mayor fracaso militar fue la resurrección del obispo asesinado. Cuando lo destinaron como obispo de La Rioja en agosto de 1968 pensaron lo mismo. Creían que se sacaban de Córdoba un estorbo que resultaba molesto al catolicismo tradicionalista de la ciudad de las campanas. El obispo, que primero fue asesor de la juventud obrera católica y luego encarnó un estilo episcopal de cercanía con los pobres, vio potenciada su actuación en aquella provincia empobrecida por la escandalosa hegemonía del poder feudal que concentraba tierras, poder y privilegios.

Esos fueron los sectores que plantaron la semilla de su asesinato. Y la hicieron crecer con la difamación y las mentiras, que se expandió en el diario El Sol, con escribas a los que todavía no les llegó la mano de la justicia. No fueron los únicos. Los dueños de los latifundios de La Costa y del oeste riojano hicieron su parte atacando las iniciativas de organización cooperativa que impulsaba el Movimiento Rural Diocesano. Fueron las cooperativas de Campanas, de producción y comercialización de la nuez, en el oeste, cerca de Chilecito. La Comisión de Productores “Severo Chumbita”, de Aimogasta, que pretendía proteger los precios de la aceituna contra los zánganos intermediarios que menospreciaban su trabajo. Y el proyecto más importante, la CODETRAL – Cooperativa de Trabajadores Amingueños Limitada – que quería la tierra para los peones y pequeños productores de Aminga y Anillaco, propugnando la expropiación del abandonado latifundio de Azzalini, el más rico en agua que garantizaba la producción suficiente de la vid como para salir de la esclavitud a la que estaba sometida la población de la zona. No fue casual la agresión más violenta sufrida por el obispo Angelelli, con improperios y pedradas, en las fiestas patronales de Anillaco el 13 de junio de 1973, en pleno gobierno democrático. Los terratenientes siempre trascienden los sistemas de gobierno. Soportan o compran las democracias y se sienten más cómodos en las dictaduras. Fue también un 13 de junio de 1976, cuando Anillaco fue declarada “capital de la Fe” por los “cruzados” que gestionaron el desfile militar encabezado por el coronel Osvaldo Pérez Battaglia, principal responsable de la represión en La Rioja que se fue impune a la tumba. El obispo diocesano alcanzó a impedir la celebración de la misa, en la digna reivindicación de su misión que pretendía ser usurpada por los militares. Pero el capellán Pelanda López bendijo el desfile.

Cuestionar la propiedad de la tierra en pocas manos fue el gran delito del obispo condenado a muerte por la mezquina ambición de los poderosos. No lo hacía desde ninguna ideología ajena a su fe y sus convicciones, que emanaban del Evangelio de Jesucristo y de la doctrina social de la Iglesia asumida en serio. No a media agua y para quedar bien con los pobres. “Si, tengo miedo – le confesó a sus padres en junio de 1976 cuando los visitó en Córdoba – pero no puedo esconder el Mensaje debajo de la cama”. Si ese mensaje hubiese quedado reducido a palabras, seguramente que molestaría a pocos. Y podía ser fácilmente acallado con prebendas. Lo peligroso fue que se transformó en acción, especialmente a partir de 1971. Su misa radial fue prohibida, algunos de sus sacerdotes detenidos. Y Angelelli pasó a ser “satanelli”, “tercermundista”, “marxista” para los planfletarios a sueldo. Fue cuando el obispo se extendió a lo largo y a lo ancho de la provincia, y se multiplicó en miles de riojanos que asumieron su protagonismo en las cooperativas. Y en los barrios se organizaron los centros vecinales. También en FATRE, el sindicato de los peones rurales en La Costa; o en AOMA, cuando los mineros se juntaron en la parroquia de Olta para defender su sindicalización y sus derechos, sumándose a la CGT de los Argentinos, que a nivel nacional lideraba Raimundo Ongaro y en La Rioja encabezaba Plutarco Schaler, del diario El Independiente con el asesoramiento del Dr. Ricardo Mercado Luna. La palabra se transformó en acción. Y la acción en organización colectiva.

No era el obispo en soledad, predicando en el desierto. Era el contagioso y entusiasmante testimonio que se agigantaba en el crecimiento de la conciencia liberadora de los pobres. Los riojanos escarbaban en su propia historia las antiguas luchas montoneras de Facundo, Felipe Varela y el Chacho Peñaloza. Y allí encontraban su raíz para fortalecerse en la organización y el reclamo.

Ese Angelelli multiplicado en miles de voces y brazos construyendo su propio destino era más peligroso que la violencia de las armas con que los poderosos acostumbraron a reprimir y acallar los reclamos de los desposeídos. Ese era el Obispo que necesitaban eliminar. Su crimen fue construido durante los años de su episcopado riojano, y encontró la mano ejecutora al instaurarse el terrorismo de estado. Pero no se asesina un obispo todos los días en un país que confiesa su catolicismo, hasta en su ley fundamental. Fue posible porque las cúpulas eclesiásticas abandonaron a su hermano de báculo y de mitra; y se lo entregaron en bandeja a los asesinos, que de esa forma purificaban con sangre la “civilización occidental y cristiana”. Fue el discurso del 25 de mayo de 1976 del vicecomodoro Fernando Luis Estrella, condenado a prisión perpetua por el crimen del obispo Angelelli: “Debemos adherirnos al occidentalismo cristiano…pero siempre que ese occidentalismo cristiano sea verdaderamente cristiano como Cristo quiere el mundo, y no como el hombre zorro disfrazado de oveja quiere que sea Cristo.” Con este subrayado se publicó al día siguiente. El modo de defender esos valores lo predicó el Nuncio Apostólico en Tucumán: “En ciertas situaciones la autodefensa exige tomar determinadas actitudes, y en este caso, habrá de respetarse el derecho hasta donde se puede.” (27-6-76). El crimen estaba autorizado. Y Pío Laghi no envió a Roma la carta de Mons. Angelelli del 5 de julio donde le decía que había sido “nuevamente amenazado”. La misma que encontró ahora el Papa Francisco aportándola a la causa judicial.

¿Para que sirve esta evocación? ¿Cuál es su vigencia? Las secuelas del neoliberalismo todavía exigen compromiso capaz de acompañar la marcha de los despojados, aunque los obstáculos sean poderosos. La memoria de Angelelli nos interpela recordándonos que los derechos no se obtienen por dádivas, sino por organización y lucha de los olvidados en las orillas de las ciudades o en las tierras donde viven amenazados por el arrebato. Esta memoria del obispo, pastor de tierra adentro, nos desafía a todos a “poner el oído en el pueblo”; e interpela a los que enarbolando un catolicismo ritualista, olvidan las exigencias simples y profundas del Evangelio predicado por Aquel que terminó crucificado, pero resucitó para contagiar la “vida y vida en abundancia.” (Juan,10,10).

Córdoba, 30 de julio de 2014

[1] Director de la Revista Tiempo Latinoamericano, Córdoba; y Querellante en la causa judicial por el asesinato de Mons. Angelelli. Autor de “Vida y Martirio de Mons. Angelelli”, Ed. Tiempo Latinoamericano, 2da. ed., 2006.