El ex juez Moro, candidato: basta de desgracias

Leonardo Boff*

Como si no bastase el horror de la pandemia de Covid-19 que ha producido más de 600 mil víctimas y una crisis generalizada a todos los niveles en nuestro país, tenemos que presenciar ahora el lanzamiento de la candidatura a la presidencia nada menos que del ex juez Sérgio Moro, declarado parcial por el STF.

Él representa la estirpe derechista del Capitán que ha traído la mayor desgracia y vergüenza a nuestro país, por su incompetencia en el trato de la pandemia, porque le falta cualquier indicio de un proyecto nacional, por establecer la mentira como política de Estado, por su absoluta incapacidad para gobernar y por dar claras señales de comportamiento desviado. Miente tan perfectamente que parece verdad la mentira de la cual es consciente. La victoria del Capitán es fruto de un inmenso y bien tramado fraude para suscitar el antipetismo, poniendo la corrupción endémica del país como si fuese cosa exclusiva del PT, cuando sabemos que la del mercado (evasión fiscal de las empresas) es decenas de veces mayor que la política, defendiendo algunos valores de nuestra cultura tradicionalista, ligada a un tipo de familia moralista y a una comprensión deformada de la cuestión de género, alimentando prejuicios contra los indígenas, los afrodescendientes, los quilombolas, los pobres, los homoafectivos, los LGBTI, y divulgando millones de fake news, calumniando con difamación perversa al candidato Fernando Haddad. Informaciones seguras constataron que cerca del 80% de las personas que recibieron tales falsas noticias, las creyeron. 

Detrás del triunfo de esta extrema-derecha, han actuado fuerzas del imperio, particularmente de la CIA y de la Secretaría de Estado de Estados Unidos, como ha sido revelado por varios analistas del área internacional. Ahí también han actuado las clases pudientes, notorios corruptos por evadir mil millones de impuestos anuales, una parte del Ministerio Público, las operaciones del Lava-Jato, teñidas de intención política, para estremecimiento del derecho y de la exención necesaria, parte del STF, ycon expresiva fuerza el oligopolio mediático y la prensa empresarial conservadora, que siempre ha apoyado los golpes y se siente mal con la democracia.

La consecuencia es el actual descalabro sanitario, político, jurídico e institucional. Es falaz decir que las instituciones funcionan. Funcionan selectivamente para algunos. La mayoría de ellas ha estado y está contaminada por motivaciones políticas conservadoras y por el deseo de alejar a Lula y al PT de la escena política, por representar las reivindicaciones de las grandes mayorías explotadas y empobrecidas, colocadas siempre al margen.

La justicia ha sido vergonzosamente parcial, y lo ha sido especialmente por parte del justiciero ex juez federal de primera instancia, ahora candidato, que hizo de todo para meter a Lula en la cárcel, aun sin pruebas materiales para tanto. Él siempre se ha movido no por el sentido del derecho, sino por el law fare (distorsión del derecho para condenar al acusado), por el impulso de rencor y por convicción subjetiva. Se dice que estudió en Harvard. Allí estuvo solo cuatro semanas para en el fondo encubrir el entrenamiento recibido de los órganos de seguridad de Estados Unidos en el uso del law fare. Consiguió impedir que Lula fuese candidato a la presidencia, cuando contaba con la mayoría de las intenciones de voto, y hasta le secuestraron el derecho a votar.

Ahora Moro se presenta como candidato a la presidencia arrebatando al Capitán la bandera del combate contra la corrupción, cuando él se distinguió por actos corruptos y por conchabarse con los grandes contratistas para hacer delaciones forzadas que incriminasen a Lula y a miembros del PT.

La victoria fraudulenta del Capitán (principalmente mediante los millones de fake news) legitimó una cultura de la violencia. Esta ya existía en el país a niveles insoportables (los más de 30 a 40 mil asesinatos anuales), pero ahora se siente legitimada por el discurso de odio que el candidato y ahora presidente sigue alimentando. Tal realidad siniestra ha traído como consecuencia un fuerte desamparo y un angustioso vacío de esperanza.

Este escenario adverso al derecho y a todo lo que es justo y recto ha afectado nuestras mentes y nuestros corazones de forma profunda. Vivimos en un régimen militarizado y de excepción, en tiempo de pos-democracia (R.R. Casara). Ahora es importante rescatar el carácter político-transformador de la esperanza y de la resiliencia, las únicas que nos podrán sostener en el marco de esta crisis sin precedentes en nuestra historia.

Tenemos que superarla, no considerando la situación actual como una tragedia que no tiene remedio, sino como una crisis fundamental que nos obliga a resistir, a aprender de esta escabrosa situación y salir más maduros, experimentados y seguros, también de la pandemia, para definir un nuevo camino más justo, democrático y popular.

Urge aplicar el principio esperanza, que es ese impulso interior que nos lleva a movernos siempre y a proyectar sueños y proyectos viables. Son los que nos permiten sacar sabias lecciones de las dificultades y de los eventuales fracasos y nos hacen más fuertes en la resistencia y la lucha. Recordemos el consejo de Don Quijote: “no podemos aceptar la derrota sin dar antes todas las batallas”. Las daremos y venceremos.

Importa evitar, dentro de la democracia, la continuidad del actual y peor proyecto para el país, trenzado de odio, persecución, negacionismo de la ciencia y de la gravedad letal de la Covid-19, ejecutado actualmente por el Capitán y sus paniguados y, suponemos, prolongado por el ex juez candidato a la presidencia, cuyas características parecen confundirse con las del Innombrable. Esta vez no debemos errar.

*Leonardo Boff ha escrito: Brasil: concluir la refundación o prolongar la dependencia, Vozes 2018.

Traducción de Mª José Gavito Milano

El fracaso de la COP26: ausencia de la razón cordial y sensible

Leonardo Boff*

Es un lugar común decir, como en tantas pancartas de los manifestantes de la calle fuera de la gran Asamblea de las distintas COPs: “Lo que tiene que cambiar no es el clima sino el sistema” o también de forma más directa: “el problema no es el cambio climático sino el capitalismo”. En estos mensajes hay mucho de verdad, pero hay que ir más allá: el sistema y el capitalismo son expresiones de algo más profundo, el verdadero desencadenante de los cambios climáticos que se forman dentro del mencionado sistema y del capitalismo.

Por detrás del sistema y del capitalismo hay un tipo de racionalidad que adquirió características monopolísticas y, a veces, tiránicas, pues se impuso a todas las demás formas como la única válida. Se trata de la razón instrumental-analítica y burocrática sin sensibilidad ni cordialidad. Mediante ella se hizo realidad el mantra de los padres fundadores de la modernidad del siglo XVII-XVIII, Descartes, Francis Bacon y otros. Se estableció la voluntad de poder como eje estructurador del mundo a construir; poder entendido como dominación despiadada de la naturaleza, de la vida, de continentes, de pueblos, de clases y de personas. Max Weber, en su texto de 1919 “El oficio y la vocación del científico” afirmó: “El destino de nuestra época, caracterizada por la racionalización, intelectualización y sobre todo, por el desencantamiento del mundo, condujo a los seres humanos a retirar los valores supremos más sublimes de la vida pública”. En efecto, lo que cuenta hoy es el PIB calculado fríamente por los valores materiales producidos. En él todo lo que es valioso y da sentido a la vida humana, como el amor, la amistad, la solidaridad, la compasión, expresiones de la razón cordial, no viene computado. Ese mismo Max Weber en el Espíritu del Capitalismo mostró que el espíritu de cálculo, la racionalidad instrumental-analítica y la dominación burocrática son connaturales al capitalismo. Él no aprecia cualidades en la naturaleza, su esplendor y su rica complejidad, sino solo cantidades a ser explotadas para el disfrute humano. La Tierra es considerada un baúl de recursos que, explotados, producen riqueza material. El ser humano se entiende como “dominus: dueño y señor” de la naturaleza y no parte de ella. Olvida que viene también, como todos los seres, del polvo de la tierra, lo que le hace hermano y hermana universal, sueño mayor de la Fratelli tutti (2020) del Papa Francisco: el frater como alternativa al dominus. El mundo contemporáneo y cibernético ha llevado hasta las últimas consecuencias este destino, duramente criticado en la tercera parte de la encíclica papal Laudato Si (2015): “la raíz humana de la crisis ecológica” (n.101-114). Critica la indiferencia y la falta de sensibilidad hacia los demás humanos y hacia todos los seres de la naturaleza.

Ocurre que el ser humano no posee solo este ejercicio de la razón, forma dominante de organizar y dominar el mundo. Hay en él algo más ancestral que es la razón sensible y cordial. Ella alberga el sentimiento de pertenencia, el universo de los valores éticos, el amor, la empatía, el cuidado y la espiritualidad. Por encima de ella, irrumpe la razón como inteligencia que capta el sentido de todo y nos abre al infinito de nuestro deseo, que busca su adecuado objeto infinito: Aquel ser que hace ser a todos los seres. En estas dos expresiones de la razón –la cordial y la intelectual– se encuentran los valores que nos permiten simultáneamente oír y sufrir con el grito de la Tierra y con el grito del pobre, que nos hacen percibir la red de relaciones e interdependencias establecidas entre todos los seres de la naturaleza y de la humanidad.

Precisamente la razón cordial y la razón intelectual (que lee dentro: intus legere) han estado y están absolutamente ausentes en todas las COPs. En ellas ha predominado la razón utilitaria, económica y los intereses feroces de las grandes corporaciones, cuyo ejército de lobistas presiona a los representantes de todos los pueblos para que no acepten las medidas que perjudican sus negocios y sus capitales, como la eliminación del carbón y la superación gradual de las energías fósiles en dirección a fuentes de energía limpia. Se ha llegado al vergonzoso acto de obligar in extremis a cambiar el texto consensuado, en el mismo momento en que finalizaban los trabajos de la asamblea, por parte del representante de la India, apoyado por China. De no hacerlo, la COP26 habría terminado sin ninguna resolución: “abolir” el uso del carbón se sustituyó por “gradual superación”, lo que permite la continuidad de su uso y así aumentar el CO2. El presidente de la COP26, consciente de las consecuencias, dejó exteriorizar la razón sensible y cordial y lloró. 

Cómo sería de eficaz y transformador si las COPs empezasen mostrando imágenes bellísimas del frágil planeta Tierra colgado en el fondo oscuro del universo. Y después exhibir la devastación que hacemos de las selvas y de ecosistemas enteros en la tierra y en el mar, en el sentido de una ecología ambiental. Y terminar haciendo ver la abismal injusticia social con millones y millones de pobres y hambrientos, en la línea de una ecología política y social. Todo esto crearía las condiciones de una ecología ética y espiritual: comprometerse para preservar el jardín heredado e impedir que lo entreguemos a nuestros hijos y nietos como una estepa. Ahí surgiría, estoy seguro, la necesidad de un lazo afectivo con la naturaleza, y ese lazo, fundado en la razón cordial y sensible, nos llevaría a tomar medidas salvadoras de la vida y de nuestra propia civilización. Sin corazón no hay solución para los climas ni para la vida sobre este pequeño y amable planeta Tierra.

Urge enriquecer la razón instrumental-analítica, necesaria frente a la complejidad de nuestras sociedades, con la razón cordial y la razón intelectual. Tendríamos entonces la base de un nuevo paradigma de convivencia, o mejor, de convivialidad entre todos, de la técnica con la poesía, de la producción con la amorosidad, del ser humano con su Casa Común, incluida la naturaleza.

*Leonardo Boff ha escrito Los derechos del corazón, Trotta 2015, y El cuidado esencial: ética de lo humano – compasión por la Tierra, Trotta 2002.

Traducción de Mª José Gavito Milano

5º TRIBUNAL INTERNACIONAL DE DERECHOS DE LA NATURALEZA VEREDICTO OFICIAL SOBE A AMAZONIA

Publicamos aqui os verditos do Quinto Tribunal Internacioal de Direitos da Natureza que tive a honra de presidir. Relizou-se hibridamente em Glasgow junto à COP26. Publicamos apenas o essencial. O texto completo é bem mais longo e pode ser solicitado nos e-mails abaixo referidos. Especial destaque ganhou a Amazônia por ser decisiva para o equilíbrio dos climas e por sua imensa biodiversidade para a perpetuaidade da vida e de nossa civilização.LBoff

Derechos de la naturaleza  y el Amazonas, una entidad viva amenazada

COP 26 – Glasgow, Escocia, Reino Unido
Viernes, 12 de noviembre, 2021


El 5º Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza tuvo lugar el miércoles 3 y el
jueves 4 de noviembre a las 16 horas (GMT) en Glasgow, en paralelo a la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26). Debido a la COVID y a las restricciones
de viaje, este Tribunal fue un evento híbrido: en línea a través de Zoom y en persona en el
Auditorio de la Universidad de Strathclyde.

El Quinto Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza escuchó dos casos
ecológicos fundamentales a los que se enfrenta el mundo hoy en día: las falsas soluciones a la
crisis del Cambio Climático y el Amazonas, una entidad viva amenazada. Los casos fueron
presentados por comunidades afectadas de primera línea y expertos de todo el mundo, y
fueron escuchados por un panel de jueces reconocidos mundialmente, que examinaron y
dictaminaron los casos desde la perspectiva de los Derechos de la Naturaleza: Enrique Viale
(Argentina), Alberto Acosta (Ecuador), Nancy Yáñez (Chile), Atossa Soltani (EE.UU.), Rocío Silva
Santiesteban (Perú), Osprey Orielle Lake (EE.UU.), Nnimmo Bassey (Nigeria), Lisa Mead (Reino
Unido), Carolyn Raffensperger (EE.UU.), Yaku Pérez (Ecuador), y la Princesa Esmeralda (Bélgica),

El Tribunal fue presidido por Leonardo Boff (Brasil).

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                                       VEREDICTOS

FALSAS SOLUCIONES A LA CRISIS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

En el contexto de la actual emergencia climática y del creciente colapso ecológico mundial, el
Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, basándose en los marcos normativos
existentes del derecho universal, que son inviolables, no negociables y aplicables a todos los
seres vivos, y aplicando la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, ha
constatado que las prácticas expuestas violan una serie de derechos de la Madre Tierra y de
los miembros de la Comunidad Terrestre de algunos de los seres vivos que la componen,
incluyendo, entre otros, el derecho a la vida y a existir, a ser respetada, a continuar sus ciclos y
procesos vitales libres de perturbaciones humanas, a mantener su identidad e integridad como
ser distinto, autorregulado e interrelacionado, a su salud integral, a estar libre de
contaminación, polución y residuos tóxicos o radiactivos, y el derecho a que su estructura
genética no sea modificada o perturbada de forma que amenace su integridad o su
funcionamiento vital y saludable.

Partiendo de esta premisa, el Tribunal formula recomendaciones en los siguientes ámbitos:
●Geoingeniería y sus diferentes técnicas
●Compensaciones de carbono
●Emisiones Netas Cero (ENC) – Soluciones Basadas en la Naturaleza
●Captura y Almacenamiento de Carbono (CAC)
●Convención Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC)
●Derechos de las generaciones futuras

En cuanto a los dos casos presentados ante el Tribunal en relación con la quema y venteo de
gas o mecheros en Ecuador y la zona de sacrificio de la bahía de Quintero en Chile, que sirven
para demostrar el tipo de contaminación extrema que está causando la extracción de
combustibles fósiles, el Tribunal da nuevas recomendaciones para las zonas de sacrificio en
Chile y la quema y venteo de gas en Ecuador.

LA AMAZONIA, UNA ENTIDAD VIVA AMENAZADA

El Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza se fundamenta en los derechos que
han sido reconocidos internacionalmente y en consideración a los marcos normativos
existentes en el derecho doméstico, los cuales son inviolables, innegociables y aplicables a
todos los seres vivos. El Tribunal, en aplicación de la Declaración Universal de los Derechos de
la Madre Tierra, ha encontrado en este caso graves violaciones de varios de los Derechos de la
Madre Tierra y de los seres que la componen, incluyendo pero no limitados al: derecho a la
vida y a existir, a ser respetado, a continuar sus ciclos y procesos vitales libres de
perturbaciones humanas, el derecho [de la Amazonía] a mantener su identidad e integridad
como un ser distinto, autorregulado e interrelacionado, a su salud integral, a estar libre de
contaminación, polución y desechos tóxicos o radiactivos, y el derecho a que su estructura
genética no sea modificada o alterada de manera que amenace su integridad o
funcionamiento vital y saludable.

El Tribunal evaluó la magnitud de los daños e impactos causados a la Amazonía y condena por
los crímenes de ecocidio, etnocidio y genocidio en la Amazonía y sus pueblos a los
directamente responsables, a saber: bancos – financiadores de estos megaproyectos en la
Amazonía; empresas internacionales: empresas mineras y privadas y empresas de
agronegocios; y, finalmente, los Estados por permitir las acciones criminales contra la
Amazonía, vulnerar el derecho internacional y las legislaciones nacionales y por la violenciaestructural que se ha instalado en el territorio, avalando acciones de organizaciones criminales
que operan al margen de la ley, que invaden los territorios de los pueblos tradicionales y son
autores impunes de asesinatos y secuestros de líderes y lideresas indígenas, defensoras y
defensores de Derechos Humanos y de la Naturaleza.

Así, el Tribunal propone medidas para:

●El reconocimiento y la garantía de la Amazonía como sujeto de derechos
●Su reparación integral
●La desmercantilización de la naturaleza
●El reconocimiento de los Pueblos Indígenas como Defensores de la Amazonía
●Acciones del Tribunal en el territorio

Contactos para recibir el texto completo:
●Josefina Mösle, Comunicaciones para el Tribunal, communications@garn.org
●Secretaría: Natalia Greene tribunal@rightsofnaturetribunal.org

La COP26 no ha respondido a la emergencia climática

Este artigo fué escrito antes del cierre de la COP26. Há confirmado em gran parte mi presuposión. Le faltó a los representes de la Tierra osadia para, efectivamente, evitar los cambios climaticos tragicos hasta el 2030. La propuesta de “la eliminación gradual” de uso del carbón, bajo la presión especialmente de India se puso “diminiución gradual”, es decir, sigue su utilización con fuerte emisión de CO2.   Fué una cobardía de los paises ricos de protelar la creación de um fondo para reparar los daños en los paises pobres, amenazados por los climas cambiados. Además ninguna decisión es vinculante, lo que permite que paises como Brasil entre otros poco o nada hacen para minorar la emisión de gases de efecto invernadero. Todo se quedó muy vago en función de se conseguir un consenso minimo entre los 197 paises  ahi representados. El problema es global y grave y demanda urgencia y un consenso adecuado  al rededor de situaciones-limite frente a las cuales no nos es concedio esperar.

Con el deshielo de los cascos polares y del permafrost, el metano liberado, 80 vezes más dañino que el CO2, ha agravado fuertemente los trastornos climáticos al sumarse a los otros gases de efecto invernadero: el CO2, el ozono (O3) y el óxido nitroso (N2O). Por tanto, no estamos yendo al encuentro del calentamiento climático. Estamos inmersos en él. El Acuerdo de París de 2015 sobre la reducción de los gases de efecto invernadero que daba alguna esperanza, no fue cumplido. Al contrario, la emisión creció un 60%. China es el mayor emisor con un 30,3%, seguida de Estados Unidos con 14,4, y los europeos con un 6,8%. El deterioro fue generalizado.

Científicos y estudiosos del clima ya han declarado una emergencia climática. En las duras palabras de Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de la ONU sobre Cambio Climático en la apertura de la COP26: “Estamos a camino de un aumento de la temperatura global de 2,7 grados centígrados cuando deberíamos alcanzar la meta de 1,5 grados”. Sabemos que, con este nivel de calentamiento, gran parte de las especies no conseguirán adaptarse y desparecerán. Millones de seres humanos pobres y vulnerables estarán en grave peligro. De cara a todo este el Papa Francisco en un mensaje final a la COP26 dijo aciertadamente:”Hemos recibido um jardin y estamos entregando a nuestros hijos y nietos un desierto”.

¿Cuál es la causa? Datos de la comunidad científica enviados a la COP26 para ayudar en las decisiones acertadas, dan una respuesta: “el cambio climático está causado por el carácter del desarrollo social y económico, producido por la naturaleza de la sociedad capitalista, que se muestra insostenible”. Por tanto, el problema no es el clima sino el capitalismo que no reconoce una ecología ambiental ni político-social.

Ante la gravedad de la alarma ecológica, los resultados de la COP26 han sido insuficientes hasta frustrantes. Sólo se han hecho recomendaciones en el sentido de reducir gradualmente los gases y el uso del carbón hasta 2030. Debería ser a la mitad, pero nadie asumió esa meta. Muchos, vagamente, presionados por las críticas en sus países, como Brasil, hicieron promesas, pero sin ninguna vinculación. China y la India, decisivos para la mitigación y adaptación, guardaron silencio.Solamente en el último momento se hice un acuerdo entre China y USA para tener una politica más beniga frente al uso del carbón.

Podemos entenderlo: en las Conferencias de las Partes (COP) están los representantes de gobiernos, prácticamente todos de régimen capitalista. Este, por su dinámica interna, no está nada interesado en los cambios, pues sería contradictorio. Ellos están apoyados por las megacorporaciones del carbón, del petróleo, del gas, que se han opuesto siempre a los cambios para no perder sus ganancias. Han estado presentes siempre en todas las COPs presionando fuertemente a los participantes en un sentido negacionista. Se ha discutido ampliamente sobre el carbón y el paso a una energía limpia, pero solamente trece países pequeños asumieron un compromiso. Como referi arriba, China y  Estados Unidos acordaran trabajar para minorar gradualmente el uso del carbón.

Otro escenario es la COP26 paralela que se realiza en la calle con miles de representantes de todos los pueblos del mundo. Allí se dice la verdad que los gobernantes no quieren oír: tenemos poco tiempo, tenemos que cambiar de rumbo si queremos salvar la vida y nuestra civilización. Muchos carteles decían: “nos están robando el futuro, queremos una Tierra viva”. De ahí se entienden las palabras del Papa Francisco, y otros religiosos, en un mensaje enviado a la COP26: “Hemos recibido un jardín y no podemos dejar a nuestros hijos un desierto”.

En este contexto, fue importante el quinto Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza y de la Amazonia. Estaban presentes los representantes de los nueve países que componen la Amazonia, entre otros defensores. Se reafirmó el hecho de que la naturaleza y la Tierra son sujetos de derechos, como aparece ya en las constituciones de Ecuador y de Bolivia y es cada vez más un nuevo dato de la conciencia colectiva. 

La Amazonia con cerca de 6 millones de km cuadrados y habitada por cerca de 500 pueblos diferentes recibió una atención especial. El lema básico era: “La Amazonia: una entidad viva amenazada”. Vinieron indígenas con sus distintas organizaciones, dando testimonio de su resistencia, de los asesinatos de sus líderes, de la invasión de sus territorios, trajeron vídeos de sus culturas, danzas, expresiones de su remota ancestralidad.

De lo profundo de la selva se oyó un grito de otra forma de vivir y de confraternizar con la naturaleza, probando que se puede vivir bien sin destruir. Los pueblos originarios son nuestros maestros, pues sienten la naturaleza como prolongación de su cuerpo, razón por la que la cuidan y la aman como a sí mismos. 

Después de una minuciosa fundamentación científica que sirvió de sustrato para las discusiones, bien presenciales o virtuales, se llegó a este veredicto: 

“El Tribunal condena por los crímenes de ecocodio, etnocidio y genocidio de la Amazonia y de sus pueblos, a los directamente responsables, a saber: bancos, financiadores de los megaproyectos; empresas internacionales: empresas mineras y privadas, empresas de agronegocios. Y finalmente, a los Estados por permitir las acciones criminales contra la Amazonia… por la violencia estructural, avalando las acciones de organizaciones criminales que invaden los territorios de los pueblos tradicionales y son actores impunes de asesinatos, secuestros de líderes indígenas, y de defensores de los derechos humanos y de los derechos de la naturaleza”.

El veredicto detalla varias medidas a tomar principalmente en favor de los pueblos indígenas, como defensores naturales de la Amazonia, el reconocimiento de la Amazonia como sujeto de derechos, la reparación y restauración de su integridad y la desmercantilización de la naturaleza. Se creó la expresión: tenemos que amazonizarnos para regular los climas y garantizar el futuro de la biodiversidad.

Se decidió hacer en julio de 2022 un Foro Social Panamazónico, en Belém do Pará, en la Amazonia brasilera. Tratará sobre las alianzas entre todos los pueblos originarios,com presencia masiva de mujeres, en la convicción de que la floresta panamazónica es fundamental para regular los climas de la Tierra y para garantizar la perpetuidad de la vida en el planeta. La vida humana podrá eventualmente desaparecer y la Tierra seguirá girando alrededor del Sol, pero sin nosotros. Esto puede ser evitado si hay una alianza global de los humanos en favor de la vida en toda su diversidad. Tenemos medios, ciencia y técnica. Nos falta solo la voluntad política y el lazo afectivo con la naturaleza y con la grande y generosa Madre Tierra. 

*Leonardo Boff es miembro de la Iniciativa Internacional de la Carta de la Tierra y ha sido participante del Quinto Tribunal Internacional del Derecho de la Naturaleza y de la Amazonia, realizado híbridamente, presencial y virtual, en Glasgow durante la COP26.