Covid-19 nos hace descubrir espíritu en el cosmos, en el ser humano y en Dios

Vivimos en una época particularmente anémica de espíritu. La falta de políticas gubernamentales por parte del actual Presidente para atacar la Covid-19 muestra algo más que falta de empatía y de solidaridad con los más de cien mil muertos. Muestra, lo que es más grave, falta de espíritu. Parece que el presidente vive aún en el estadio pre-humano de los primates. No cuida ni ama la vida, la vida de su pueblo.

Hay que añadir además que la cultura del capital que se basa en el consumo ahogó el espíritu en la materialidad opaca. Y sin espíritu perdemos lo que hay de mejor en nosotros: la comunicación libre, la cooperación solidaria, la compasión amorosa, el amor sensible y la sensibilidad cordial por el otro lado de todas las cosas, de donde nos vienen mensajes de belleza, de grandeza, de admiración, de respeto, de veneración y de trascendencia.

En una de las más importantes fiestas de la tradición cristiana, Pentecostés, los cristianos celebran la irrupción del Espíritu sobre los atemorizados seguidores de Jesús. Los transformó en valientes mensajeros de su mensaje liberador, alcanzándonos hasta el día de hoy. En este momento trágico en que se ahoga el espíritu, que es lo mismo que el asesinato de la vida, abandonada a causa de un virus, que el actual Presidente negacionista considera como una simple gripe, cabe una reflexión sobre el espíritu con minúscula y sobre el Espíritu con mayúscula.

El espíritu: primero en el universo después en nosotros

Somos singularmente portadores de gran energía. Es el espíritu en nosotros. El espíritu, en la perspectiva de la nueva cosmología (la ciencia que estudia el surgimiento del universo, su expansión y evolución, hacia donde se dirige, cuál es su sentido y nuestro lugar dentro de este proceso), es tan ancestral como el cosmos. Espíritu es la capacidad que los seres, incluso los más originarios, como los hadrones, los topquarks, los protones y los átomos, tienen de relacionarse, intercambiar informaciones y de crear redes de inter-retro-conexiones, responsables de la unidad compleja del todo. Es propio del espíritu crear unidades cada vez más altas y elegantes.

El espíritu, en primer lugar, está en el mundo, sólo después está en nosotros. Entre el espíritu de un árbol y el de nosotros la diferencia no es de principio. Ambos son portadores de espíritu. La diferencia radica en el modo de realización. En nosotros, los seres humanos, el espíritu aparece como autoconciencia y libertad. En el árbol, por su vitalidad y relaciones con el suelo, con los rayos solares, las energías de la Tierra y del cosmos, él se siente, se relaciona, se nutre y nutre la propia naturaleza secuestrando CO2 y dándonos oxígeno, sin el cual no vivimos.

El espíritu humano es ese momento de la conciencia en que ella se siente parte de un todo mayor, capta la totalidad y la unidad y se da cuenta de que un hilo une y reúne todas las cosas, haciendo que sean un cosmos y no un caos. Por relacionarse con el Todo, el espíritu en nosotros nos hace ser un proyecto infinito, una apertura total a los demás, al mundo y a Dios.

La vida, la conciencia y el espíritu pertenecen por lo tanto al cuadro general de las cosas, al universo, más concretamente, a nuestra galaxia, la Vía Láctea, al sistema solar y al planeta Tierra, el lugar donde vivimos. Para que surgieran fue necesario un ajuste refinadísimo de todos los elementos, especialmente de las llamadas constantes de la naturaleza (la velocidad de la luz, las cuatro energías fundamentales, la carga del electrón, la radiación atómica, la curvatura del espacio-tiempo, entre otras). De no haber sido así, no estaríamos aquí escribiendo sobre ello.

Refiero sólo un dato tomado del clásico libro del astrofísico y matemático Stephen Hawking, Una Breve Historia del Tiempo (2005): «Si la carga eléctrica del electrón hubiera sido ligeramente diferente, habría roto el equilibrio de la fuerza gravitatoria y electromagnética de las estrellas, y o habrían sido incapaces de quemar el hidrógeno y el helio o habrían explotado. De una u otra forma la vida no habría podido existir» (p.117). La vida pertenece al cuadro general de todas las cosas y es vida poseída por el espíritu.

El principio antrópico débil y fuerte

Para facilitar la comprensión de esta refinada combinación de factores, se acuñó el término «principio antrópico» (que tiene que ver con el hombre). Por él se trata de responder a esta pregunta que se plantea naturalmente: ¿por qué las cosas son como son? La respuesta sólo puede ser: porque si hubieran sido diferentes, nosotros no estaríamos aquí. Respondiendo así ¿no caeríamos en el famoso antropocentrismo que afirma que todas las cosas sólo tienen sentido cuando se ordenan al ser humano, considerado el centro de todo, el rey y la reina del universo?

Hay ese riesgo. Por eso los cosmólogos distinguen el principio antrópico fuerte y el débil. El fuerte dice: las condiciones iniciales y las constantes cosmológicas se organizaron de tal manera que en cualquier momento dado de la evolución, la vida y la inteligencia debían surgir necesariamente. Esta comprensión favorecería la centralidad del ser humano. El principio antrópico débil es más cauteloso y afirma: las precondiciones iniciales y cosmológicas fueron articuladas de tal manera que la vida y la inteligencia podrían surgir. Esta formulación deja abierto el camino de la evolución, que se rige cada vez más por el principio de indeterminación de Heisenberg y por la autopoiesis de Maturana-Varela.

Pero mirando hacia atrás, a los miles de millones de años transcurridos, constatamos que en realidad ocurrió así: hace 3.800 millones años surgió la vida y hace unos cuatro millones de años, la inteligencia. En esto no hay una defensa del «diseño inteligente» o de la mano de la Divina Providencia. Sólo que el universo no es absurdo. Viene cargado de propósito. Hay una flecha del tiempo que apunta hacia adelante. Como dijo el astrofísico y cosmólogo Freeman Dyson: «Parece que el universo de alguna manera sabía que algún día íbamos a llegar», y preparaba todo para que pudiéramos ser acogidos y hacer nuestro camino de ascensión en el proceso evolutivo (Breuer, Das anthropologische Prinzip). Curiosamente, cuando en el proceso evolutivo aparecieron las flores (antes era todo verde), en ese momento surgió nuestro antepasado. Parece que el universo y Dios le prepararon una cuna de flores para resaltar la alta calidad de este ser que estaba iniciando su jornada por los siglos hasta llegar a nosotros.

El universo autoconsciente y portador de espíritu

El gran matemático y físico cuántico Amit Goswami, que viene mucho a Brasil, apoya la tesis de que el universo es autoconsciente (El universo autoconsciente, 2002). En el ser humano se encuentra una manifestación singular, por la cual el propio universo, a través de nosotros, se ve a sí mismo, contempla su majestuosa grandeza y alcanza cierta culminación.

Cabe también considerar que el cosmos está en génesis y autoconstruyéndose. Cada ser muestra una propensión a irrumpir, crecer y brillar. El ser humano también. Apareció en escena cuando ya estaba el 99,96% de todo lo demás. Él es expresión del impulso cósmico hacia formas más complejas y altas de existencia.

Algunos lanzan la siguiente idea: ¿pero no será todo pura casualidad? El azar no se puede excluir, como lo muestra Jacques Monod en su libro El azar y la necesidad, que le valió el Premio Nóbel de biología. Pero el azar o el acaso no lo explica todo. Los bioquímicos han demostrado que para que los aminoácidos y las dos mil enzimas subyacentes a la vida pudieran aproximarse, constituir una cadena ordenada y formar una célula viva serían necesarios billones y billones de años. Más tiempo, por lo tanto, que el que tienen el universo y la Tierra. Tal vez el recurso al azar podría mostrar nuestra ignorancia. Es mejor decir que no sabemos.

En este sentido, la visión de Pierre Teilhard de Chardin del universo, según la cual este se vuelve cada vez más complejo y así permite la aparición de la conciencia y la percepción de un punto Omega de la evolución hacia el que nos estamos dirigiendo, tal vez sea la más apropiada para expresar la dinámica misma del universo.

¿No sería aconsejable callar, reverentes y respetuosos, ante el misterio de la existencia y el sentido del universo?

Después de estas reflexiones ya estamos preparados para poder abordar la dimensión teológica del espíritu como Espíritu Creador.

El Espíritu Creador y la cosmogénesis

Y por excelencia, está presente en la primera página de la Biblia cuando se narra la creación del cielo y de la tierra. Se dice que sobre tohuwabohu, sobre el caos, más bien, sobre las aguas primordiales “soplaba una ruah” (un viento, una energía) impetuosa (Gn 1,2). Sacó todo de aquel caos, los seres inanimados, los animados y el ser humano. A éste, sacado del polvo como todos los demás, Dios le “insufló en sus narinas ruah de vida, el espíritu, y se convirtió en un ser vivo” (Gn 2,7). En el capítulo 37 de Ezequiel irrumpe de forma incomparablemente plástica la fuerza vital del espíritu. Cuando éste viene, los huesos resecos se cubren de carne y se transforman en vida.

También las expresiones más nobles del ser humano se atribuyen a la presencia del espíritu en él, como la sabiduría y la fortaleza (Is 11,2), la riqueza de ideas (Jo 32,28), el sentido artístico (Ex 28,3), el ardiente deseo de ver a Dios, el sentimiento de culpa y la consiguiente penitencia (Ex 35,21; Jr 51,1; Esd 1,1; Sal 34,19; Ez 11,19; 18,31).

Dios “tiene” espíritu

Esta fuerza creadora y vivificante es poseída eminentemente por Dios. Las Escrituras hablan a menudo del espíritu de Dios (ruah Elohim). Se le da a Sansón para tener fuerza portentosa (Jue 14,6; 19,15), a los profetas para tener el valor de denunciar en nombre de los pobres de la Tierra las injusticias que padecen, para hacer frente al rey y a los poderosos, y anunciarles el juicio de Dios.

Especialmente en el judaísmo inter-testamentario se esperaba para el fin de los tiempos la efusión del espíritu sobre toda criatura (Jl 2,28-32; Hch 2,17-21). El Mesías será “fuerte en espíritu” y vendrá dotado de todos los dones del espíritu (Is 11,1).

En este contexto de judaísmo tardío surge la tendencia a personificar el espíritu. Sigue siendo una cualidad de la naturaleza, del ser humano y de Dios, pero su acción en la historia es tan densa que comienza a ganar autonomía. Así se dice, por ejemplo, que “el espíritu exhorta, se aflige, grita, se alegra, consuela, reposa sobre alguien, purifica y santifica y llena el universo”. Nunca se piensa en él como una criatura, sino como algo de la dimensión divina que, cuando se manifiesta en la vida y la historia, las transforma.

El Espíritu es Dios, Dios es Espíritu

Esta comprensión empezó a cambiar cuando se acuñó una expresión decisiva: “espíritu de santidad” o “espíritu santo”. Esta formulación tiene una cierta ambigüedad, pues se puede decir espíritu santo para evitar decir el nombre de Dios, cosa que los judíos evitan hasta hoy, como para designar al mismo Dios. “Santo”, para la mentalidad hebraica, es el nombre de Dios por excelencia, lo que equivale a decir en la comprensión griega: Dios como trascendente, es decir, distinto de todo y de cualquier ser de la creación.

En resumen, podemos afirmar: con la palabra espíritu (ruah) aplicada a Dios (Dios “tiene” espíritu, Dios envía a su espíritu, el espíritu de Dios) los judíos expresaban la siguiente experiencia: Dios no está atado a nada, irrumpe donde quiere, confunde los planes humanos, muestra una fuerza que nadie puede resistir, revela una sabiduría que vuelve estulticia todo nuestro saber. Así Dios se mostró a los dirigentes políticos, a los profetas, a los sabios, al pueblo, especialmente en tiempos de crisis nacional (Jue 6,33; 11,29; 1Sm 11,6).

Del mismo modo que se le da al rey para que gobierne con sabiduría y prudencia, en el caso del rey David (1Sm 16,13), así también se le dará al siervo sufriente, carente de toda pompa y grandilocuencia (Is 42,1). En Isaías 61,1 se  dice explícitamente: “El espíritu de Yavé está sobre mí, porque Yavé me ha ungido… para anunciar la liberación a los cautivos y la buena noticia a los pobres”, texto que Jesús se aplica a sí mismo en su primera aparición en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,17-21). Finalmente, el espíritu de Dios no sólo señala su acción innovadora en el mundo, sino que apunta al propio ser de Dios. El espíritu es Dios. Y Dios es Espíritu. Como Dios es santo, el Espíritu será el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo penetra todo, abarca todo, está más allá de cualquier limitación. “¿A dónde podré ir lejos de tu espíritu? ¿a dónde escaparé de tu mirada? Si subo hasta los cielos, allí estás tú, si bajo al abismo, allí también te encuentro” (Sal 139,7). Incluso el mal no está fuera de su alcance. Todo lo que tiene que ver con cambio, ruptura, vida y novedad tiene que ver con el espíritu. El Espíritu Santo está tan unido a la historia que ella se transforma de profana en historia santa y sagrada.

El Espíritu en un mundo sin espíritu y en degradación

Hoy sentimos la urgencia de la irrupción del Espíritu Santo como en la primera mañana de la creación. La Carta de la Tierra, ante la crisis mundial ecológica, con energías negativas que nos pueden arrastrar al abismo, afirma: «Como nunca antes en la historia, el destino común nos invita a buscar un nuevo comienzo… Esto requiere un cambio de la mente y del corazón. Requiere un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad universal… Todavía tenemos mucho que aprender de todos los que participan en la búsqueda de la verdad y la sabiduría (final)».

El Papa Francisco dice igualmente en su encíclica “sobre el cuidado de la Casa Común: “Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra Casa Común como en los dos últimos siglos” (n. 53). «Si no cambiamos nuestro actual estilo de vida insostenible sólo puede terminar en catástrofes» (n.161).

Cabe al Espíritu iluminar nuestra mente y transformar nuestro corazón. Si no hacemos esa conversión, difícilmente escaparemos de las amenazas que pesan sobre el sistema-vida y el sistema-Tierra. Cabe al Espíritu la capacidad de transformar el caos destructivo en caos creativo, como obró en el primer momento del Big Bang. Él puede transformar la tragedia, como la actual de Covid-19 en una crisis acrisoladora que nos permite dar un salto cualitativo hacia un nuevo orden, más alto, más humano, más cordial, más amoroso y más espiritual. El universo, la Tierra y cada uno de nosotros somos templos del Espíritu. Él no permitirá que sea desmantelado y destruido. Esta es una petición urgente en la actual situación cuando la Tierra como un todo es atacada por un virus letal que está diezmando muchos miles de vidas.

Es importante suplicar al Espíritu: ¡Ven, Espíritu Creador! “Ven a renovar la faz de la Tierra”, “Ven pronto y con urgencia”, calienta nuestros corazones y abre un horizonte de sentido y de esperanza a nuestra realidad humana deshumanizada y ahora en peligro porque están desapareciendo miles y miles de personas víctimas de la Covid-19. La ciencia, la técnica y la vacuna son fundamentales. Pero solo con ellas no está garantizado que evitemos volver a lo que era antes. Para eso necesitamos otro espíritu que dé centralidad a lo que importa: la vida, la cooperación, la interdependencia, la generosidad y el cuidado de la naturaleza y de unos a otros. Si no hacemos este giro paradigmático, podemos ser atacados nuevamente y de forma aún más letal.

*Leonardo Boff es ecoteólogo, uno de los redactores de la Carta de la Tierra y escritor. Ha escrito Covid-19: contraataque de la Tierra contra la humanidad, que saldrá publicado próximamente por la Editora Vozes, 2020 y el otro El doloroso Parto de la Madre Tierra:una nueva etapa de la Tierra y de la Humanidad salir en principios de 2021 por Vozes y Dabar(Mexico)

Traducción de Mª José Gavito Milano

 

El obispo poeta Pedro Casaldáliga y la tradición de la mística poética española

El obispo Pedro Casaldáliga (no le gustaba el título de Don) fue transfigurado el día 8 de agosto de 2020 a los 92 años de edad. Catalán, vino a Brasil y fue consagrado obispo en 1971 para la Prelacía de São Felix do Araguaia-MT. Fue pastor ejemplar, profeta valiente, poeta de gran altura y místico de ojos abiertos. Se hizo conocido por ponerse decididamente del lado de los indígenas y peones expulsados de sus tierras por el avance del latifundio. Su Carta Pastoral de 1971 “Una Iglesia de la Amazonia en Conflicto con el Latifundio y la Marginación Social” provocó varias amenazas de muerte y de expulsión del país por la dictadura militar.

Voy a exponer aquí solo algunos tópicos de su poesía y de su mística, que se alinean a la gran tradición española de poetas místicos como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. Algunos están en español, otros en portugués.

Vivió la pobreza evangélica en grado extremo: «No tener nada/no llevar nada/no poder nada/y de pasada, no matar nada/no callar nada./Solamente el Evangelio como una faca afilada/y el llanto y la risa en la mirada/Y la mano extendida y apretada/y la vida, a caballo, dada./Y este sol y estos ríos y esta tierra comprada/como testigos de la resurrección ya estallada./¡Y más nada!».

Valiente, dijo al enfrentarse a los opresores: «Donde tú dices ley, yo digo Dios./Donde tú dices paz, justicia, amor/yo digo Dios./Donde tú dices Dios/yo digo libertad, justicia, amor». Estos valores son los verdaderos nombres de Dios.

Amenazado de muerte, escribió una Cantiga a la muerte: «Ronda la muerte, ronda/ la muerte rondera ronda/ ya lo dijo Cristo antes que Lorca. Que me rondarás, morena,/vestida de miedo y sombra. Que te rondaré, morena,/vestido de espera y gloria. Tú me rondas en silencio/yo te rondo en la canción. Tú me rondas de aguijón, yo te rondo de laurel./Que me rondarás/que te rondaré. Tú para matar/yo para nacer. Que te rondaré/que me rondarás. Tú con guerra a muerte/yo con guerra a Paz. Que me rondarás en mí o en los pobres de mi Pueblo, o en las hambres de los vivos/o en las cuentas de los muertos. Me rondarás bala/me rondarás noche/me rondarás ala/me rondarás coche. Me rondarás puente/me rondarás río/secuestro, accidente/tortura, martirio,/temida. Llamada/vendida/comprada/mentida/sentida/callada/cantada. Que me rondarás/que te rondaré que te rondaremos todos/yo y Él/. Si con Él morimos/con Él viviremos/Con Él muero vivo/por Él vivo muerto/¡Tú nos rondarás/pero te podremos!»

Pero no teme a nada: Lleva tranquilo sus visitas a los pobres. «Y llegaré de noche/con el gozoso espanto/de ver/por fin/que anduve/día tras día; /sobre la misma palma de Tu Mano».

Este poema nos remite a san Juan de la Cruz en el Cántico Espiritual, uno de los más bellos de la lengua española. “Por aquí ya no hay camino”./¿Hasta dónde no lo habrá?/Si no tenemos su vino/¿la chicha no servirá?

¿Llegarán a ver el día/cuantos con nosotros van?/¿Cómo haremos compañía/si no tenemos ni pan?

¿Por dónde iréis hasta el cielo/si por la tierra no vais?/¿Para quién vais al Carmelo/si subís y no bajáis?”

¿Sanarán viejas heridas/las alcuzas de la ley?/Son banderas o son vidas/las batallas de este Rey?/

¿Es la curia o es la calle/donde grana la misión?/Si dejáis que el Viento calle/¿qué oiréis en la oración?

Si no oís la voz del Viento/¿qué palabra llevaréis?/¿Que daréis por sacramento/si no os dais en lo que deis?/

Si cedéis ante el imperio, la Esperanza y la Verdad/ ¿Quién proclamará el misterio/ de la entera Libertad?

Si el Señor es Pan y Vino/ y el Camino por do andáis, si al andar se hace camino,/ ¿qué caminos esperáis?

Vivía en un “palacio” de madera de tercera calidad, totalmente desnudado. Estaba tan identificado con los indígenas y los peones asesinados, que quiso ser enterrado en el “Cementerio do Sertão” donde ellos, anónimos, yacen :

“Para descansar/ quiero sólo esta cruz de palo/como lluvia y sol;/estos siete palmos y la Resurrección”.

Y así imaginó el Gran Encuentro con el Amado al que sirvió en los condenados de la tierra:

«Al final del camino me dirá

Y tú, ¿viviste? ¿Amaste?

Y yo, sin decir nada,

Abriré el corazón lleno de nombres»

El clamor de su profecía, la total entrega de Pastor a los más oprimidos, la poesía que nutre nuestra belleza y su mística de ojos abiertos y manos trabajadoras, permanecerán como un legado perenne para las comunidades cristianas, para nuestro país indio y caboclo que él tanto amó y para  toda la humanidad.

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y viejo amigo de Pedro Casaldáliga.

Traducción  de Mª José Gavito Milano

 

 

O bispo poeta Pedro Casaldaliga e a tradição da mística poética espanhola

O bispo Pedro Casaldáliga (não gostava do título de Dom) foi transfigurado no dia 8 de agosto de 2020 com 92 anos de idade. Catalão, veio ao Brasil e foi sagrado bispo em 1971 para a Prelazia São Felix do Araguaia-MT. Foi pastor exemplar, profeta corajoso, poeta de grande altura e místico dos olhos abertos. Notabilizou-se por ficar decididamente do lado dos indígenas e peões expulsos de suas terras pelo avanço do latifúndio.Sua Carta Pastoral de 1971”Uma Igreja da Amazônia em Conflito com o Latifúndio e a Marginalização Social” provocou várias ameaças de morte e de expulsão do país pela ditadura Militar.

Aqui atenho-me apenas a alguns tópicos de  sua poesia e de sua mística que se alinham à grande tradição espanhola de São João da Cruz e de Santa Tereza d’Avila.Alguns estão em espanhol,outros em português.

Viveu a pobreza evangélica em grau extremo:” Não ter nada/não levar nada/não poder nada/e de pessagem,não matar nada/não calar nada./Somente o Evangelho como faca afiada/e o pranto e o riso no olhar/E a mão estendida e apertada/e a vida,a cavalo, dada./E este sol e estes rios e esta terra comprada/com testemunhas da ressurreição já estalada./E mais nada”.

Corajoso diz ao enfrentar os opressores:”Onde tu dizes lei, eu digo Deus./Onde tu dizes paz,justiça,amor/eu digo Deus./Onde tu dizes Deus/eu digo liberdade, justiça,amor”Estes valores são os verdadeiros nomes de Deus. Ameaçado de morte, escreve uma Cantiga à morte:

“Ronda a morte rondeira/ a morte rondeira ronda/já o disse Cristo antes de Lorca. Que me rondarás,morena,/vestida de medo e sombra.Que te rodarei,morena,/vestido de espera e glória. Tu me rondas em silêncio/eu te rondo na canção.Tu me rondas de aguilhão eu te rondo de laurel./Que me rondarás/que te rondarei.Tu para matar/eu para nascer. Que te rondarei/que me rondarás.Tu com guerra e morte/eu com guerra e Paz. Que me rondarás em mim;ou nos pobres de meu Povo/ou nas fomes dos vivos/ou nas contas dos mortos. Me rondarás bala/me rondarás noite/me rondarás asa/me rondarás carro. Me rondarás ponte/me rondarás rio/sequestro, acidente/ tortura, martírio,/temida.Chamada/ vendida/comprada/mentida/sentida/calada/cantada. Que me rondarás/que te rondarei que me rondaremos/todos/eu/e  Ele/ Se com Ele morremos/com Ele viveremos/Com Ele morro vivo/por /Ele vivo morto/Tu nos rondarás/mas nós te pegaremos”.

Mas nada teme:”E chegarei de noite/com o feliz espanto/de ver/por fim/que andei/dia após dia; /sobre a própria palma de Tua Mão”.

Este poema nos remete a São João da Cruz do Cântico Espiritual:

“Por aqui ya no hay camino”./Hasta donde no lo habrá?/Si no tenemos su vino/la chicha no servirá”?

“Legarán a ver el dia/quanto con nosostros van?/Como haremos compañia/si no tenemos ni pan?”

Por donde iréis hasta el cielo/si por la tierra no vais?/Para quién vais al Carmelo/Si subis y no bajáis”?

Sanará viejas feridas/las alcuzas de la ley?/Son banderas o son vidas/las batallas de este Rey”?

“Es le curia o es la calle;/donde grana la misión?/Si dejáis que el Viento calle/ que oiréis en la oración?”

“Si no oís la voz del Viento/qué palabra llevaréis?/Que daréis por sacramento/si no os dais em lo que teneis”?

“Si cedéis ante el imperio/la Esperanza y la Verdad/Quién proclamará el misterio/de la entera Libertad”?

“Si el Señor es Pan y Vino/y el Camino por do vais/Si al andar se hace camino/qué camino esperáis?”

Vivia num “palácio”de madeira de terceira e com extrema simplicidade.Era tão identificado com os indígenas e peões assassinados, que quis se enterrado no “Cemitério do Sertão” onde eles, anônimos, jazem:

“Para descansar/ quero só esta cruz de pau/como chuva e sol;/estes sete palmos e a Ressurreição”.

E assim imaginou o Grande Encontro com o Amado que serviu nos condenados da terra:

“Ao final do caminho me dirá/

E tu, viveste? Amaste?

E eu, sem dizer nada,

Abrirei o coração cheio de nomes”

 

O clamor de sua profecia, a total entrega de Pastor aos mais oprimidos, a poesia que alimentará nossa beleza e sua mística de olhos abertos e das mãos operosas permanecerão como um legado perene às comunidades cristãs, ao nosso país que ele amou e à humanidade inteira.

 

Leonardo Boff é ecoteólogo, filósofo e velho amigo de Pedro Casaldaliga.

 

 

 

Marina Oliveira:La ruptura criminal de la presa de Vale en Brumadinho y el trauma de los niños

Publico este texto conmovedor de una universitaria, Marina Paula Oliveira, afectada por la criminal ruptura de la presa de la empresa minera VALE S.A. Dejó sus estudios para acompañar junto con el obispo don Vicente Ferreira y otras colaboradoras el drama de las personas afectadas por la presa, suscitando esperanza, organización y coraje para exigir los derechos reducidos, o incluso negados a los afectados por la tragedia. El mundo entero siguió la amplitud del drama que tuvo lugar en Brumadinho, no lejos de Belo Horizonte, en el que 272 personas fueron enterradas bajo montañas de lodo. Pocos escucharon el llanto y el clamor de los niños que perdieron a sus padres, sus madres, sus familiares. Toda la región quedó dañada con materiales pesados y tóxicos, la naturaleza fue devastada y los ríos se contaminaron. Aquí tenemos el relato directo de Marina, una estudiante universitaria, inteligente, llena de ideales en su vida y en su carrera universitaria. Escuchó el grito de los desamparados y desesperados que subía hasta el cielo. Renunció a todo y se unió a la obra del obispo don Vicente, gran pastor, profeta, poeta y cantante, así como un valiente crítico de los abusos que ocurrieron y de la displicencia de la empresa Vale para satisfacer las reclamaciones de los afectados por sus derechos, sus casas, sus tierras, su dignidad. Es una mujer joven y brillante, totalmente comprometida con este trabajo humanitario, no sin una carga de espiritualidad, diría que de mística que enjuga las lágrimas, consuela a las personas y les mantiene viva la esperanza de que se hará justicia y la ley triunfará. Estuve allí y doy mi testimonio, con la imagen inolvidable de los 272 globos en memoria de los 272 desaparecidos, en cada uno de los cuales estaba escrito: “Me duele demasiado la forma en que te fuiste”. LBoff

 

La ruptura criminal de la presa de Vale en Brumadinho y el trauma de los niño

                                        Marina Paula Oliveira*

Ha pasado ya un año y seis meses desde la ruptura criminal de la presa de la compañía minera VALE S.A. en Brumadinho-MG.

¿Cómo podemos no hablar del trauma de los niños afectados? Hay más de 100 huérfanos de padre o de madre o de ambos. Son hijos y sobrinos de agricultores que solían jugar en el aspersor que regaba los cultivos que ahora están bajo el lodo.

Son niños que antes jugaban a la pelota, descalzos, en la calle y que hoy en día ya no pueden hacerlo debido al flujo de camiones, que participan en las obras de contención de daños, llevando residuos tóxicos en sus ruedas y llevando el barro a entornos que antes se consideraban seguros.

Son niños traumatizados que tuvieron que correr a toda prisa del barro. Niños que tienen miedo de quedarse en sus casas, pero que también tienen miedo a salir de ellas.

“Tía, ¿aquí hay una presa?”, “¿En Bahía hay una presa? Mi abuela vive allí”, “Tía, cuando llegue el lodo aquí, va a destruir todo, ¿no?”

Esas son algunas de las preguntas que se escuchan por aquí. Las palabras mueren en la garganta porque no sé cómo responderlas.

Aun sin mencionar a los niños, los hijas e hijos de los líderes han visto sus vidas completamente impactadas, por las interminables reuniones a las que sus padres tuvieron que asistir y, finalmente, dar su apoyo para recorrer el largo e interminable viaje por la justicia, la dignidad, la memoria de las víctimas y la plena compensación por las pérdidas y los daños. No queda mucho tiempo para que los niños jueguen cuando su padre y su madre están siempre ocupados, tratando de rescatar los derechos que les fueron violentamente secuestrados.

Nunca puedo olvidar y se me llenan siempre los ojos de lágrimas cuando recuerdo la celebración en enero, en recuerdo de un año del desastre criminal, con la presencia de familiares y de los hijos pequeños de los desaparecidos, lanzando 272 globos al aire en memoria de los 272 desaparecidos, con la inscripción: “me duele demasiado la forma en que te fuiste”. Alguien tiene que ser muy insensible e inhumano para no contener las lágrimas y mostrar su indignación.

Varios jóvenes de 14 años han intentado suicidarse. Los niños de 10 años toman medicamentos antidepresivos. Y son sólo niños. Cuántos niños ya no pueden jugar en las calle de su casa porque sus pequeñas comunidades han sido ocupadas por cientos de personas extrañas, trabajadores, voluntarios, entre otros. El entorno que antes les era familiar, hoy se caracteriza por un sentimiento de inseguridad y de extrañeza, sin entender nada.

Hay niños indígenas que solían jugar libremente en el río Paraopeba y que hoy en día no se les permite entrar en sus aguas, ni siquiera tocarlas, debido al alto grado de contaminación de metales pesados aún desconocidos por las comunidades.

“Tía, ¿el río ya se curó?”, “¿Hoy podemos nadar?”

Muchas madres se quejan del crecimiento de las enfermedades de sus hijos y de los problemas respiratorios como resultado del aumento del polvo tóxico en sus comunidades.

Niños que se sienten culpables por jugar y comentan entre ellos: “Toda la ciudad está triste, ¿verdad tía?”

Es inimaginable el sufrimiento de las madres cuando sus hijas preguntan: “¿Qué día volverá papá?” ¿Quién puede contestarles? Las abuelas tienen miedo de explicar a sus nietos que su padre o su madre están entre los “desaparecidos”.

Muchos niños hasta el día de hoy dibujan helicópteros que vuelan sobre sus barrios llevando cuerpos o parte de ellos. Un día un niño comentó: “Mi padre, pobrecito, murió en el lodo”. ¿Qué significa esto para la cabeza de ese pequeño? ¿Hay una explicación para esto?

¿Los niños olvidan? Por aquí, la forma más obvia parece ser crear burbujas para estos niños, burbujas como si su infancia no hubiera sido arrancada por viles intereses económicos. Tal vez nunca lleguen a comprender esa maldad.

El sufrimiento infantil, a su vez, parece estar muy a flor de piel: “Bombero, gracias por encontrar el cuerpo de mi padre; él nunca volverá”.

Toda una generación está marcada de por vida por las consecuencias de la minería depredadora, que sigue poniendo las ganancias por encima de la vida.

¿Quién se propone hablar con estos niños afectados, cuyas almas han sido destrozadas por esta cruel minería que sacrifica vidas en el altar de la ganancia por lucro?

Entonces recordé una cita de Dostoiewsky que escuché una vez: “todos los avances de la ciencia no valen el llanto de un niño”.

Me siento impotente pero profundamente solidaria con ellos. Así que los abrazo y los beso para que se sientan acogidos. Y se den cuenta de que el regalo más precioso que existe, su vida, se ha salvado, y debe continuar y ser feliz.

*Marina Paula Oliveira es una universitaria afectada por la presa y coordinadora de Proyectos de la Arquidiócesis de Belo Horizonte.

Traducción de María José Gavito