La Tierra como baúl de recursos infinitos o como Casa Común viva?

En el mundo entero y también entre nosotros se celebra con eventos y discusiones ecológicas la Semana del Medio-Ambiente. Lógicamente, el medio-ambiente no nos satisface, pues queremos el ambiente entero.

El Papa en su encíclica “Sobre el cuidado de la Casa Común” (2015) superó este reduccionismo y propuso una ecología integral que abarca lo ambiental, lo social, lo político, lo mental, lo cotidiano y lo espiritual. Como han dicho grandes exponentes del discurso ecológico: con este documento, dirigido a la humanidad y no solo a los cristianos, el Papa Francisco se coloca a la cabeza de la discusión ecológica mundial. En su detallada exposición sigue el guión metodológico de la Iglesia de la Liberación y de su teología: ver, juzgar, actuar y celebrar.

Fundamenta sus afirmaciones (el ver) con los datos más seguros de las ciencias de la Tierra y de la vida; somete a un riguroso análisis crítico (juzgar) lo que él llama “paradigma tecnocrático” (n.101), productivista, mecanicista, racionalista, consumista e individualista cuyo “estilo de vida sólo puede desembocar en catástrofes” (n.161). El juzgar implica una lectura teológica donde el ser humano emerge como cuidador y guardador de la Casa Común (todo el capítulo II). Coloca como hilo conductor la tesis básica de la cosmología, de la física cuántica y de la ecología: el hecho de que “todo está relacionado y, todos nosotros, seres humanos, caminamos juntos como hermanos y hermanas en una peregrinación maravillosa… que nos une también con tierno afecto al hermano Sol, a la hermana luna, al hermano río y a la Madre Tierra” (n.92). Propone prácticas alternativas (actuar) pidiendo con urgencia una “radical conversión ecológica” (n.5) en nuestro modo de producir y de consumir, “alegrándonos con poco” (n.222) “con sobriedad consciente” (n.223), “en la convicción de que cuanto menos, tanto más” (n.222). Destaca la importancia de “una pasión por el cuidado del mundo”, “una verdadera mística que nos anima” (el celebrar) para asumir nuestras responsabilidades ante el futuro de la vida.

Actualmente se libra una batalla fuerte entre dos visiones con respecto a la Tierra y a la naturaleza que afectan nuestra comprensión y nuestras prácticas. Esas visiones están presentes en casi todos los debates.

La visión predominante, considera la Tierra como un baúl de “recursos infinitos”. Constituye el núcleo del paradigma de la modernidad, ve la naturaleza como algo que ha sido destinado para nosotros, cuyos bienes y servicios (el sistema prefiere llamarlos “recursos”, los andinos “bondades de la naturaleza”) están disponibles para nuestro uso y bienestar. El ser humano está en la posición adánica de quien se considera “maestro y señor” (Descartes) de la naturaleza, fuera y por encima de ella. Considera a la Tierra una realidad sin propósito (res extensa), una especie de baúl lleno de bienes y servicios infinitos que sostienen un ilusorio proyecto de desarrollo/crecimiento también infinito. De esta actitud de “dominus” (dueño) surgió el mundo científico-técnico que tantos beneficios nos ha traído, pero que al mismo tiempo ha creado una máquina de muerte que, con armas químicas, biológicas y nucleares, nos puede destruir a todos y poner en peligro la biosfera.

La otra visión, contemporánea,ve la Tierra como Casa Común y viva. Ella tiene más de un siglo de vigencia pero que nunca logró hacerse hegemónica, entiende que somos parte de la naturaleza y que la Tierra está viva y se comporta como un superorganismo vivo, auto-regulado, combinando los factores físico-químicos y ecológicos de forma tan sutil y articulada que siempre mantiene y reproduce la vida.

El ser humano es parte de la naturaleza y aquella porción de la Tierra que en un proceso de altísima complejidad comenzó a sentir, a pensar, a amar y a venerar. Nuestra misión es cuidar de este gran “Ethos” (en griego significa casa) que es la Casa Común. Somos el “frater” (hermano) de todos. Debemos producir para atender las demandas humanas pero en consonancia con los ritmos de cada ecosistema, su alcnce y sus limites, cuidando siempre de que los bienes y servicios puedan ser usados con una sobriedad compartida, con vistas a las futuras generaciones.

He participado de una mesa redonda con representantes de varios saberes, en la cual se discutían formas de protección de la naturaleza. Había un cacique pataxó del sur de Bahía que habló por último y dijo: “no entiendo el discurso de ustedes, todos quieren proteger a la naturaleza; yo soy la naturaleza y me protejo”. Aquí está la diferencia: todos hablaban sobre la naturaleza como quien está fuera de ella, nadie sintiéndose parte de ella. El indígena se sentía naturaleza. Protegerla es protegerse a sí mismo que es naturaleza.

Este debate todavía está en curso. El futuro apunta a la segunda visión, la de mirar a la Tierra como Casa Común,  Gaia, Pachamama y Gran Madre.. Lentamente vamos tomando conciencia de que somos naturaleza y defenderla significa defendernos a nosotros mismos y a nuestra propia vida. De lo contrario, la primera visión, la de la Tierra y la naturaleza como un baúl de “recursos infinitos”, nos puede llevar, a raíz de su voracidad sin límites, a un camino sin retorno.

*Leonardo Boff ha escrito:”Cómo cuidar de la Casa Común”, Vozes 2018.

Traducción de Mª José Gavito Milano

A tecnologia 5G e seus riscos para a vida em geral e para a humana

Mario Enrique De León es sociólogo de la Universidad de Panamá nos apresenta um resumo das questões referentes à nova tecnologia 5G, motivo de grande disputa entre EEUU e a China. Aqui ele ressalta, o que nos interessa sumamente, os efeitos sobre a vida em sua diversidade, em particular, sobre a vida humana. A tecnologia não pode ser apenas posta a serviço do mercado e da disputa mundial pela hegemonia. Ela tem que ser boa e benéfica à comunidade de vida, de modo especial, à vida vida. Ela representa altos riscos, considerados pelo sistema dominante mundial como uma externalidade (não entra nos cálculos econômicos e desconsidera seus efeitos malévolos sobre os ecossistemas). Poucos têm acesso aos dados fundamentais desta nova tecnologia que poderá modificar profundamente as relações em todos os sentidos, numa velocidade de milímetros de segundos e que pode nos vigiar em cada canto onde estivermos. Precisamos estar atentos para que ela não seja um passo a mais rumo à nossa própria destruição, nem venha engrossar o cortejo dos que vão para um caminho sem retorno e fatal. Lboff
Eis o artigo publicado na Alai Amlatina (alainet.org) de 4/6/19

¿Por qué la tecnología 5G representa un nuevo peligro para la vida?

Las discusiones mediáticas discurren entre lo banal y lo prometedora que pueda ser la tecnología 5G para resolver tareas cotidianas y las nuevas posibilidades de negocios especuladores en la red. Sin embargo, muy pocos explican en que consiste esta nueva tecnología en desarrollo, en cuanto a sus componentes que la configuran, y cómo podría afectar a los organismos vivos. Esto tiene una explicación muy sencilla: grupos económicos (Verizon, AT&T, T-Mobile, Sprint, Huawei, China Mobile, China Telecom, China Unicom), con el apoyo de gobiernos (EE.UU. y China) y agencias de seguridad (CIA, NSA) desarrollan esta tecnología bajo estricto secreto.

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Dentro de ello los posibles efectos y consecuencias que pueda provocar la implementación de la tecnología 5G en los organismos vivos como también los posibles usos alternos (control y vigilancia) que darán a ésta. Además, estas empresas de telecomunicaciones son grandes pautadores en los medios de comunicación e importantes donantes a centros de investigación científica. Estas razones explican el nulo debate al respecto.

Dicho de otro modo, se trata de una mezcla entre una supuesta seguridad nacional de los gobiernos, en función de los intereses de grupos económicos, más el desconocimiento generalizado de los avances tecnológicos, en su complejidad, y el control de las agendas mediáticas y de investigaciones.

Sin ninguna duda la tecnología 5G representa un jugoso negocio para estos grupos económicos aliados a los gobiernos de EE.UU. y China. Explica Elizabeth Woyke (2019), en MIT Technology Review, que el desarrollo de la tecnología 5G es, de hecho, operada como política de gobierno. En ese sentido, el gobierno de China en su décimo tercer plan quinquenal describe a la tecnología 5G como una industria estratégica emergente y una nueva área de crecimiento.

Además, en su Plan Made in China 2025 describe como objetivo del país, convertirse en un líder de fabricación global. Además, promete hacer los avances en la comunicación móvil de la 5G. Mientras, su contraparte, EE.UU., bloqueó a la empresa China Huawei alegando que ésta representaba un supuesto peligro para su seguridad nacional. Esto último confirma que en ambas potencias el desarrollo de la tecnología 5G son políticas de gobierno. Entre los negocios en disputa están la instalación de la infraestructura 5G a nivel mundial y su mantenimiento, la fabricación de los equipos necesarios para esta infraestructura, el desarrollo de aplicaciones -como hicieron las corporaciones de Silicon Valley con la tecnología 4G (Youtube, Uber, Alibaba, Facebook, Waze, etc.)- y la fabricación masiva de productos con capacidad de conectarse a la infraestructura 5G (el internet de las cosas).

Esto último incluye desde un reloj o cafetera hasta una maquinaria industrial o equipos de cirugías en un centro médico especializado. De manera, que la magnitud del negocio proyectado no tiene antecedentes en el proceso de acumulación de capital de los últimos 200 años, y por tales motivos, se excluyen del panorama público las críticas que puedan persuadir a la audiencia de los posibles efectos negativos. Pero ¿En qué sentido representa la tecnología 5G un peligro para la vida? Para ello debemos conocer, con antelación, en que consiste la nueva tecnología 5G y sus componentes.

La respuesta en términos simples nos la brinda Knight (2019), en MIT Technology Review, de la siguiente manera: “las redes inalámbricas 5G son una variedad de tecnologías de red destinadas a trabajar conjuntamente para conectarlo todo” a través de dos rangos de frecuencias diferentes. Una de ellas es la frecuencia utilizada por las redes 4G y WIFI. La otra es una milimétrica, de mayor velocidad a su predecesora mejorada, pero transmite en rangos más cortos. Este último rango de frecuencia milimétrica necesita de una superlativa densidad de transmisores por metros cuadrados. Esto dará paso a una multiplicidad de pequeños transmisores -por metros cuadrados- en todas las ciudades con tecnología 5G. Esos enjambres de transmisores estarán compuestos por una tecnología conocida como MIMO masivo (múltiple entrada, múltiple salida), la cual permitirá el funcionamiento simultaneo de los transmisores para alcanzar la velocidad esperada por los desarrolladores de las redes inalámbricas 5G (20 gigabits por segundo).

Además, de otra tecnología, conocida como dúplex completo (full dúplex), que permitirá a los transmisores y a los dispositivos (celulares, computadoras, etc.) enviar y recibir datos en la misma frecuencia. Sin embargo, esta multiplicidad de transmisores será lo peligroso para todos los organismos vivos expuestos a la saturación de radiación de radiofrecuencias.

Existe una base científica de más de 10 mil investigaciones referentes a la asociación de enfermedades cardíacas, y entre otras cómo el cáncer, con la contaminación electromagnética, según el llamamiento internacional para detener la implementación de la red 5G en la tierra y en el espacio organizado por la International Appeal. La exposición permanente (24hrs) de niveles de radiación de radiofrecuencias, centeneras de veces mayores a las actuales, provocará efectos graves en todos los organismos vivos y en sus respectivos ecosistemas.

La tecnología 5G además de conectar y permitir la comunicación ubicua entre los seres humanos y sus organizaciones también conectará a todos los objetos (automóviles, lavadoras, microondas, maquinarias, cámaras de vigilancia, etc), coronando así, el internet de las cosas y configurando las llamadas ciudades inteligentes. Esto conformará un campo electromagnético, de enorme potencia, que afectará directamente a “las débiles ondas electromagnéticas que caracterizan los vuelos de los insectos, por ejemplo, pero interferirán también emisiones de cuerpos vivos de mayor tamaño, incluidos los nuestros…numerosas publicaciones científicas han demostrado que los Campos Electro Magnéticos-CEM afectan a los organismos vivos (no solo a los humanos) en niveles muy por debajo de la mayoría de las directrices internacionales y nacionales, cuyos efectos incluyen mayor riesgo de cáncer, estrés celular, aumento de radicales libres dañinos, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductivo, déficit de aprendizaje y memoria, trastornos neurológicos e impactos negativos en el bienestar general de los seres humanos” (Sabini, 2019).

Sin embargo, a pesar de la amplia documentación de los posibles efectos negativos de los campos electromagnéticos sobre los organismos vivos están prevaleciendo los intereses privados -que genera la tecnología 5G- sobre los colectivos. En este caso, la vida misma del planeta corre peligro, sobre todo la nuestra, en medio de un contexto acelerado de cambio climático producto de nuestras propias actividades, pero singularmente por las generadas por el proceso de acumulación de capital privado.

Referencias:

Knight, W. (2019). Claves para entender por qué EE.UU. teme que Huawei dominine el 5G. Mit Technology Review.

Sabini, L. (2019). 5G: ¿pasaje al cielo comunicacional o al infierno climático y sanitario? América Latina en movimiento. Artículo/199457.

Woyke, E. (2019). Cinco argumentos que pueden convertir a China en líder del 5G. Mit Technology Review.

 

 

 

¿Carácter suicida del gobierno actual?

Las prácticas políticas del actual gobierno están destruyendo las posibilidades de una gobernanza que traiga alguna mejoría para el pueblo y para los más desfavorecidos. No tiene ningún proyecto de nación y muestra comportamientos indignos del cargo que ocupa.

Cuando se cierran todas las puertas y un gobierno ya no ve ninguna salida para su supervivencia, la alternativa es el suicidio. Este puede ser físico o político. Con Vargas, fue físico: un tiro en el corazón. Con Jânio Quadros fue político, bajo el pretexto de una insoportable coacción de fuerzas ocultas. Con Collor también fue político, renunciando antes de la conclusión del impeachment. Con Bolsonaro puede ocurrir algo semejante, por reconocer a Brasil como ingobernable y por causa de la fortísima presión de las corporaciones. No lo evitarán las manifestaciones del día 26/5 ni el extraño pacto entre los tres poderes, donde el ministro Toffoli jamás debería estar.

Bolsonaro ha escogido el camino peor: la confrontación con el Congreso, con un grupo de partidos de orientación conservadora conocido como Centrão, con el Supremo Tribunal Federal (STF), con la prensa y con parte del ejército. Tal estrategia debilita toda su política. La salida sería abandonar la escena y tratar de salvarse a sí mismo y a sus familiares del alcance de la justicia.

Efectivamente, el gobierno Bolsonaro ha desmantelado los cuatro pilares básicos que sustentan una sociedad para que funcione mínimamente.

El primero, heredado de su antecesor, Michel Temer, acusado en varios procesos: la destrucción y completa precarización de las leyes laborales. Una nación vive del trabajo de las grandes mayorías trabajadoras que garantizan la vida y la continuidad de una nación. Concedió tantos privilegios a los patrones que los trabajadores han quedado en una situación similar a los inicios del capitalismo salvaje en Inglaterra, sin derechos garantizados y desarbolada la estructura sindical.

El segundo ha sido el desmantelamiento de los derechos fundamentales, penalizando especialmente a minorías como los LGBT, indígenas y quilombolas Las instituciones que los implementaban han sido en gran parte vaciadas.

El tercero es el ataque directo a la educación, a las escuelas, las universidades, la ciencia y a sus instituciones científico-técnicas. Se ha intentado implantar una “escuela sin partido” para dar lugar a la ideología del partido de gobierno de cariz conservador, ultraderechista, intolerante y fundamentalista. Bajo el cuestionable alegato de contingencia, pero en realidad como una especie de castigo a las críticas por parte de la inteligencia nacional y académica, se han hecho recortes sustanciales a toda la red de enseñanza superior y a los centros de investigación científica y tecnológica. Además, se ha deformado totalmente la preocupación por el medio ambiente para privilegiar al agronegocio, descuidando la preservación de la Amazonia y negando el calentamiento global por razones meramente ideológicas y de ignorancia supina.

El cuarto ha sido el dejar languidecer el Sistema Único de Salud (SUS), uno de los mayores programas mundiales de salud pública, con el propósito de privatizar gran parte del sistema de salud. Los recortes afectan a las farmacias populares y a los medicamentos gratuitos para distintas enfermedades como diabetes, VIH y otras.

Al frente de los ministerios han sido nombradas personas sin la más mínima calificación para el cargo, algunas bizarras, como la de los derechos humanos y de la mujer o incompetentes como las de educación, medio ambiente y relaciones exteriores.

Se tiene la sensación de que hay el propósito de conducir el país a moldes premodernos, congelar el parque industrial, uno de los más avanzados de los países en desarrollo, privatizar lo más posible todo de todo, hasta el punto de que el ministro de hacienda ha llegado a decir sin ningún pudor a inversores de Dallas que hasta el Palacio de Planalto, sede de la presidencia, podría ser privatizado y el Banco de Brasil fusionado con el Bank of America. Por último, se ha sometido al país a una recolonización, condenándolo a ser mero exportador de commodities, como socio agregado al proyecto de hegemonía mundial pretendido por EEUU. El presidente visitó aquel país y cumplió allí un rito de explícito vasallaje.

La consecuencia es que se condena al país a ser irrelevante. De seguir la política de recortes, una gran parte de la población podrá verse reducida a la condición de parias. Sabemos que Brasil es decisivo para el futuro ecológico-social de la vida y del planeta.

Un pueblo ignorante, porque se le niega una enseñanza de calidad y enfermo, por no cuidar de su salud, jamás conocerá un desarrollo sostenible ni podrá aportar una contribución importante a la humanidad.

Bolsonaro haría bien al país y al mundo si renunciase a la presidencia, para la cual confesó no tener vocación. Lo ideal, si tuviese un mínimo de generosidad y un poco de amor al pueblo, sería que lo hiciese por sí mismo antes de verse obligado a ello por el hundimiento total del suelo que lo sustenta.

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor y ha escrito: “Saudade de Dios. La fuerza de los pequeños”, que saldrá publicado próximamente.

Traducción de Mª José Gavito Milano

La solución de la crisis no está en la alineación a los USA

El proceso actual de globalización revela, a mi modo de ver, dos tendencias básicas: la globalización monopolar hegemonizada por Estados Unidos, respaldados por las grandes corporaciones económico-financieras. Marcada por la homogeneización de todo. Dicho en un lenguaje pedestre, sería una hamburguerización del mundo: la misma hamburguer con la misma fórmula, consumida en USA, en Rusia, en Japón, en China y en Brasil.

La otra tendencia es multipolar, prevé varios polos de poder, con distintos centros decisorios pero todos dentro de la misma Casa Común, una, compleja, amenazada de ruina. China hegemoniza esta tendencia.

Predomina la monopolar. El “America first” de Trump significa “solo América”. Sólo ella, dicen, tiene intereses globales y se arroga el derecho de intervenir allí donde esos intereses están amenazados o pueden ser extendidos, ya sea mediante guerras directas o delegadas, como Trump pretendía con Brasil ante la crisis en Venezuela descondiderando contratos y leyes internacionales.

La estrategia de EEUU, radicalizada después del atentado a las Torres Gemelas, es garantizar su hegemonía mundial mediante los medios de destrucción masiva en primer lugar (pueden matar a todo el mundo) y después por la economía capitalista y por la ideología (Hollywood desempeña un gran papel en eso), que es una forma de guerra blanda (guerra híbrida) pero efectiva para conquistar mentes y corazones por la vía simbólica y por el imaginario, bajo el supuesto signo de la democracia y de los derechos humanos.

Pero el gran medio de dominación es la economía de carácter capitalista neoliberal. Esta tiene que ser impuesta a todo el mundo (China se dejó ganar por ella para fortalecerse económicamente). Esto se hace a través de las grandes corporaciones globalizadas y sus aliados nacionales. Esta es la gran arma, pues la otra, la bélica, funciona como disuasión y como un espantapájaros, pues puede destruir a todos, inclusive a quien la usa.

Quien gane la carrera de la innovación tecnológica, especialmente la militar pero también la económica, conseguirá la hegemonía mundial.

¿Qué tiene que ver todo esto con la actual situación política y económica de Brasil? Tiene todo que ver. Con el presidente Jair Bolsonaro se hizo una opción clara por la alineación irrestricta y sin contrapartida con las estrategias de hegemonía mundial de EEUU.

En los altos niveles militares y en las elites adineradas se esgrime el siguiente argumento: no tenemos ninguna posibilidad de ser una gran nación, aunque tengamos todas las condiciones objetivas para ello. Llegamos atrasados y no participamos del pequeño grupo que decide los caminos del mundo. Hemos sido colonia y se nos impone una recolonización para abastecer de materias primas naturales (commodities) a los países avanzados. Es forzoso incorporarse al más fuerte, en este caso los Estados Unidos, como socios agregados con las ventajas económicas concedidas al selecto grupo transnacionalizado que da sustentación a esta opción. Aqui faltó una inteligencia más soberana para buscar un camino propio en relación dialéctica con las grandes potencias actuales.

Las grandes mayorías pobres no cuentan. Son ceros económicos. Producen poco y no consumen casi nada. De la dependencia pasan a la prescindencia.

¿Cuál es el cambio que ha ocurrido en Brasil en los últimos años? La cúpula superior del ejército, los generales que tienen tropa a su mando (estos son los que cuentan) habrían abrazado esta tesis. Habrían dejado en segundo plano un proyecto de nación autónoma. La seguridad de la cual son responsables estaría garantizada ahora por EEUU con su aparato militar y sus más de 800 bases militares repartidas por todo el mundo. Esta adhesión implica también incorporar la economía de cariz liberal (entre nosotros ultraliberal) y la democracia representativa, aunque sea de baja intensidad.

Con el actual Presidente, Brasil ha sido ocupado por los militares. El ex capitán, hecho jefe de Estado, es la cabeza visible de este proyecto, implantado abruptamente en Brasil. Para esta diligencia se hace necesario debilitar todo lo que nos hace un país-nación: la industria debe entrar en un ritmo lento y ser sustituida por las importaciones; las instituciones con signos democráticos y nacionalistas, mantenidas, pero hechas ineficientes; las universidades públicas, desmontadas, para dar lugar a las privadas y asociadas a las grandes empresas, pues éstas necesitan cuadros formados en ellas para poder funcionar.

Las pequeñas peleas internas entre el astrólogo de Virginia y los militares son irrelevantes. Ambos tienen el mismo proyecto básico de adhesión a los Estados Unidos y al neoliberalismo pero con una diferencia. Los olavistas son toscos, rudos, con un lenguaje vulgar. Los militares acuden con aires de educación y de civismo queriendo inspirar confianza, pero tienen el mismo proyecto de base. Tambien son por la adhesión a los EEUU. Resignados, admiten que en la nueva guerra fría entre EEUU y China tenemos que optar por EEUU o ser tragados por China, renunciando así a un camino soberno en medio de las tensiones entre las grandes potencias.

Veo dos vías, entre otras, de enfrentamiento:

La vía ecológica: todos estamos dentro del antropoceno, era en la que el ser humano está desestabilizando aceleradamente todo el sistema-vida y el sistema-Tierra. Los sabios y científicos nos advierten que, si no cambiamos, podremos conocer un desastre ecológico social que puede destruir gran parte de la biosfera y de nuestra civilización. Así el propio sistema capitalista y su cultura perderían sus bases de sustentación. Los supervivientes tendrían que pensar en un plan Marshall global para rescatar lo que quedaría de la civilización y restaurar la vitalidad de la Madre

La vía política: una masiva manifestación popular, un tsunami de gente en las calles, protestando y rechazando ese modelo anti-pueblo y anti-vida. Los generales se sentirían atrapados por las acusaciones de anti-patriotismo, provocando una división interna entre los que apoyan a las calles y los que se resisten. Los políticos lentamente irían adhiriéndose porque no verían otra alternativa. De esta forma podría surgir un movimiento alternativo y contrario al orden vigente.

Podría haber mucha violencia en ambos lados. No sería descartable una intervención norteamericana, ya que sus intereses son globales, especialmente teniendo como objetivo la Amazonia. Queda por saber si Rusia y China tolerarían esta intervención. Lo peor que podría suceder sería crear una especie de Siria en nuestro territorio. El escenario es sombrío pero no imposible, se sabe que hay halcones en los órganos de seguridad que no descartan esa posibilidad.

A nosotros nos cabe secundar la vía política con los riesgos que implica. Hemos perdido la oportunidad de confist en nuestras virtualidades, especialmente en lo que concierne a la riqueza ecológica, de tener importancia en la determinación del futuro de la humanidad y del planeta vivo, la Tierra.

Lo más importante es presentar una alternativa viable de otro tipo de Brasil, soberano, con una democracia participativa, justo, abierto al mundo y dispuesto, por su capital natura, a ser la mesa puesta para las hambrunas del mundo entero.

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano