El ascenso del fascismo en el mundo

Leonardo Boff*

En el mundo entero y también en Brasil se observa el ascenso de ideas fascistas o de actitudes autoritarias que se saltan todas las leyes y rompen los acuerdos como se nota claramente en la política del presidente de USA Donald Trump con su ufanismo MAGA (Make America Great Again). Las promesas hechas por las grandes narrativas modernas han fracasado. Produjeron una enorme insatisfacción y depresión más o menos generalizadas y olas de rabia y de odio. Crece la convicción, debida especialmente al clamor ecológico, de que el mundo no puede continuar así como está. O cambiamos de rumbo o vamos al encuentro de una catástrofe bíblica. En este contexto veo el siniestro fenómeno del fascismo y autoritarismo imponiéndose en nuestra historia.

La palabra fascismo fue usada por primera vez por Benito Mussolini en 1915 al crear el grupo “Fasci d’Azione Revolucionaria”. Fascismo se deriva de un haz (fasci) de varas, fuertemente atadas, con un hacha sujeta a un lado. Una vara puede romperse, un haz es casi imposible. En 1922/23 fundó el Partido Nacional Fascista que perduró hasta su derrocamiento en 1945. En Alemania se estableció a partir desde 1933 con Adolf Hitler que al ser canciller creó el Nacionalsocialismo, el partido nazi que impuso al país fuerte disciplina, vigilancia y el terror de las SS.

La vigilancia, la violencia directa, el terror y el exterminio de los opositores son características del fascismo histórico de Mussolini y de Hitler y entre nosotros de Pinochet en Chile, de Videla en Argentina y en el gobierno de Figueiredo, de Médici y como tendencia, de Bolsonaro en Brasil.

            El fascismo originario es una derivación extrema del fundamentalismo que tiene larga tradición en casi todas las culturas. S. Huntington en su discutida obra Choque de civilizaciones (1997) denuncia a Occidente como uno de los más virulentos fundamentalistas, que en las guerras coloniales mostró claras señales fascismo. Occidente se imagina como el mejor de los mundos, junto con USA, lo que le conferiría, según ellos, su excepcionalidad. Cuando el presidente Trump afirma “America first” está entendiendo “sólo América” y el resto del mundo que se fastidie.

Conocemos el fundamentalismo islámico con sus innumerables atentados y crímenes, y otros, también de grupos de la Iglesia Católica actual. Estos todavía creen ser la única y exclusiva Iglesia de Cristo, fuera de la cual no hay salvación. Tal visión errónea y medieval, publicada todavía oficialmente en el año 2000 por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, después Papa Benedicto XVI, en el documento “Dominus Jesus”, humilló a todas las iglesias, negándoles el título de iglesias, considerándolas solamente comunidades con elementos eclesiales. Gracias a Dios el Papa Francisco, lleno de razonabilidad y de sentido común, invalidó tales distorsiones y favoreció el reconocimiento mutuo de las iglesias, todas unidas al servicio de la humanidad y de la salvaguarda del planeta seriamente amenazado.

Todo aquel que pretende ser portador exclusivo de la verdad está condenado a ser fundamentalista, con mentalidad fascistoide y sin diálogo con los otros. Bien dijo el Dalai Lama: no insistas en dialogar con un fundamentalista. Solo ten compasión de él.

Aquí viene bien recordar las palabras del gran poeta español Antonio Machado, víctima de la dictadura franquista en España: “La verdad, no tu verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”. Si la buscamos juntos, entonces será más plena.

El fascismo nunca desapareció totalmente, pues siempre hay grupos que, movidos por un arquetipo fundamental desintegrado de la totalidad, buscan el orden de cualquier modo. Es el protofascismo actual.

En Brasil hubo una figura más hilarante que ideológica que propuso el fascismo en nombre del cual justificaba la violencia, la exaltación de la tortura y de los torturadores, de la homofobia, de la misoginia y de los LGBTQ+1. Siempre en nombre de un orden a ser forjado contra el pretendido desorden vigente, usando de violencia simbólica y real.

Bajo el ahora condenado Jair M.Bolsonaro el fascismo adquirió una forma asesina y trágica: se opuso a la vacuna contra el Covid-19, estimuló las aglomeraciones y ridiculizó el uso de la mascarilla y, lo que es peor, dejó morir a más de 300 mil de las 716.626 víctimas, sin el menor sentido de empatía hacia los familiares y próximos. Fue la expresión criminal de desprecio por la vida de sus compatriotas. Dejó un legado siniestro.

Y finalmente el líder de ese protofascismo rudo, Jair Messias Bolsonaro, forjó una organización golpista con militares de alto rango y otros, para intentar dar un golpe de estado junto con el eventual asesinato de las más altas autoridades, a fin de imponer su tosca visión del mundo. Pero fueron denunciados, juzgados y condenados, y nos libramos así de un tiempo de tinieblas y de crímenes atroces. 

El fascismo siempre ha sido criminal como se ha visto recientemente en Utah con el asesinato de un fundamentalista Charlie Kirk, supremacista, antislámico y homofóbico, proclamado falsamente como mártir. Bajo Hitler se llevó a cabo la Schoah (eliminación de millones de judíos y de otros). El fundamentalismo usó la violencia como forma de relacionarse con la sociedad, por eso nunca pudo ni podrá consolidarse por largo tiempo. Es la mayor perversión de la sociabilidad esencial de los seres humanos.

El fascismo se combate con más democracia y con el pueblo en la calle. Hay que enfrentarse a las razones de los fascistas con la razón sensata y con el valor de reafirmar los peligros que todos corremos. Debemos combatir duramente a quien usa la libertad para eliminar la libertad. Y tenemos que unirnos pues no tenemos otro planeta ni otra Arca de Noé.

*Leonardo Boff ha escrito: Fundamentalismo y terrorismo,Vozes 2009.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

A ascensão do fascismo no mundo e no Brasil

Leonardo Boff

         Nota-se no mundo inteiro e também no Brasil a ascensão de ideias fascistas ou de atitudes autoritárias que rompem todas as leis e acordos como se nota claramente na política do presidente dos EUA Donald Trump com seu ufanismo MAGA (Make Amerika Great Again). As promessas feitas pelas grandes narrativas modernas fracassaram. Produziram uma enrome insatisfação e depressão mais ou menos generalizadas e ondas de raiva e de ódio.Cresce a convicção,especialmente devido ao clamor ecológico, que assim como o mundo está não pode continuar. Ou mudamos de rumo ou vamos ao encontro de uma catástrofe bíblica.É neste contexto que vejo o fenômeno sinistro do fascismo e autoritarismo se impondo em nossa história.

A palavra fascismo  foi usada pela primeira vez por Benito Mussolini em 1915 ao criar o grupo “Fasci d’Azione Revolucionaria”. Fascismo se deriva do feixe (fasci) de varas, fortemente amarradas, com um machado preso ao lado. Uma vara pode ser quebrada, um feixe, é quase impossível. Em 1922/23 fundou o Partido Nacional Fascista que perdurou até sua derrocada em 1945. Na Alemanha  se estabeleceu a partir de 1933 com Adolf Hitler que ao ser feito chanceler criou o Nacionalsocialismo, o partido nazista que impôs ao país dura disciplina, vigilância e o terror dos SS.

A vigilância, a violência direta, o terror  e o extermínio dos opositores são características do fascismo histórico de Mussolini e de Hitler  e entre nós de Pinochet no Chile, de Videla na Argentina e no governo de Figueiredo, de Médici e como tendência, de Bolsonaro no Brasil.

         O fascismo originário é derivação extremada do fundamentalismo que tem larga tradição em quase todas as culturas. S. Huntington em sua discutida obra Choque de civilizações(1997) denuncia o  Ocidente como um dos mais virulentos fundamentalistas e nas guerras coloniais mostrou  claros sinais de fascismo. Imagina-se o melhor dos mundos, junto com os EUA, o que lhe confereria,segundo eles, a sua excepcionalidade. Quando o presidente Donald Trump afirma “America first” está entendendo “só a América” e o resto do mundo que se lasque.

Conhecemos o fundamentalismo islâmico com seus inúmeros atentados e crimes e outros, também de grupos da Igreja Católica atual.Estes creem ainda ser ela a única e exclusiva Igreja de Cristo, fora da qual não há salvação. Tal visão errônea e medieval, oficialmente publicada ainda no ano 2000 pelo então Card. Joseph Ratzinger, depois Papa Bento XVI, num documento “Dominus Jesus”, humilhou todas as igrejas,negando-lhes o título de igrejas, sendo apenas comunidades com elementos eclesiais.Graças a Deus  o Papa Francisco, cheio de razoabilidade e de bom senso, invalidou tais distorções e favoreceu o mútuo reconhecimento das igrejas, todas unidas, no serviço da humanidade e na salvaguarda do planeta seriamente ameaçado.

Todo aquele que pretende ser portador exclusivo da verdade está condenado a ser fundamentalista, com mentalidade fascistoide e sem diálogo com os outros.Dalai Lama bem disse: não insista em dialogar com um fundamentalista. Apenas tenha compaixão dele.

Aqui vale recordar as palavras do grande poeta espanhol António Machado, vítima da ditadura de Franco na Espanha:”Não a tua verdade. Mas a verdade.Vem comigo buscá-la. A tua guarde-a para ti mesmo”. Se juntos a procurarmos, ela  será então mais plena.

O fascismo nunca desapareceu totalmente, pois sempre há grupos que, movidos por um arquétipo fundamental desintegrado da totalidade,  buscam a ordem de qualquer forma. É o proto fascismo atual.

No Brasil houve uma figura mais hilária que ideológica que propôs o fascismo em nome do qual justificava a violência, a exaltação da tortura e de torturadores, da homofobia,da misogenia e dos LGBTQ+1. Sempre em nome de uma ordem a ser forjada contra a pretensa  desordem vigente, usando de violência simbólica e real.

Sob o condenado Jair M.Bolsonaro o fascismo ganhou uma forma assassina e trágica: se opôs à vacina contra o Covid-19,estimulou as conglomerações e ridicularizou o uso da máscara e, o que é pior, deixou morrer mais de 300 mil dentre os 716.626 vitimados, sem qualquer sentido de empatia pelos familiares e próximos.Foi a expressão criminosa de desprezo pela vida de seus compatriotas. Deixou um legado sinistro.

Mas finalmente o líder desse proto fascismo rude, Jair Messias Bolsonaro, forjou uma organização criminosa com militares de alta patente e outros, tentando dar um golpe de estado com o eventual assassinato das mais altas autoridades a fim de impor sua visão tosca do mundo. Mas foram denunciados, julgados e condenados e assim nos livramos de um tempo de trevas e de crimes hediondos.

O fascismo sempre foi criminal como se viu recentemente  em Utah nos EUA com o assassinato de um fundamentalista Charlie Kirk,supremacista, antiislâmico e   homofóbico, proclamado falsamente de mártir. Sob Hitler criou-se a Schoah (eliminação de milhões de judeus e de outros). Usou a violência como forma de se relacionar com a sociedade, por isso nunca pode nem poderá se consolidar por longo tempo. É a perversão maior da sociabilidade essencial nos seres   humanos.

Combate-se o fascismo com mais democracia e povo na rua. Deve-se enfrentar as razões dos fascistas com a razão sensata e com a coragem de reafirmar os riscos que todos corremos. Deve-se combater duramente quem usa da liberdade para eliminar a liberdade.Devemos unirmo-nos pois não temos um outro planeta nem um outra Arca de Noé.

Leonardo Boff escreveu: Fundamentalismo e terrorismo,Vozes 2009.

A erosão da arrogância norte-americana e europeia

Leonardo Boff

       No  momento atual estamos verificando uma feroz competição entre uma visão unipolar  do mundo,sustentada a ferro e fogo, com guerras comerciais e híbridas pelos Estados Unidos sob Donald Trump e pela União Europeia, e outra visão multipolar requerida pelas duas grandes potências, a Rússia e a China, junto com grande parte dos países do Sul Global.

       O que se esconde, subjacente a esta disputa, entre outras tantas razões, é uma imensa arrogância dos EUA e dos países europeus. A arrogância é a famosa hybris dos gregos, vale dizer, a perda da justa medida, a afirmação da extrema autoimportância, a exaltação superestimada de suas qualidades, o desprezo de outros que não sejam como eles ou submetidos a eles. Isso se revela por se considerarem os melhores do mundo, de terem a melhor forma de governo, a democracia, de terem a introduzidos os direitos humanos, a melhor tecnologia, a economia mais poderosa, a força militar mais destrutiva,agora se rearmando de novo, a religião (ou fé) revelada,o cristianismo.Segundo os gregos, a hybris era castigada pelos deuses. E hoje como fica?

       Essa arrogância trouxe conflitos e guerras contra todos os demais, a nível mundial, haja vista o processo de colonização forçada do mundo a partir da Europa do século XVI até as grandes guerras do século XX. Com razão afirmou Samuel P. Huntington em seu discutido livro O Choque de Civilizações e a recomposição da Ordem Mundial  (Objetiva 1997):”É importante reconhecer que a intervenção ocidental nos assuntos de outras civilizações provavelmente constitui a mais perigosa fonte de instabilidade e de um possível conflito global num mundo multi-civilizacional”(p.397). Cabe citar também o historiador Arnold Toynbee, em seus doze volumes Um Estudo da História, nos quais estuda o  nascimento, o crescimento e a queda das civilizações e onde confere centralidade à arrogância  como indício do ocaso de inteiras civilizações.

       Ultimamente o conhecido economista e ecólogo Jeffrey Sachs da Universidade de Columbia tem afirmado a um jornalista brasileiro (Leonardo Sobreira:Brasil 247 de 6/9/25):”Os EUA sofreram de uma ilusão de que liderariam o mundo sozinhos. A Europa também sofre da mesma arrogância…Não apenas os EUA estão sozinhos, mas eles não mandam mais. Estamos observando o fim de um longo processo histórico. E a arrogância não é apenas nos EUA, como também na Europa… A mentalidade é de arrogância continuada”.

       Trump se julga o “imperador do mundo” (Lula), põe e dispõe como lhe dá na veneta. Destrói  hábitos democráticos tradicionais dos EUA e com sua guerra comercial (ameaçando com outra real que seria final) tem se inimizando com quase todo o mundo, até com seus aliados mais fiéis como os europeus e sul-coreanos. Arrogante, não negocia, não discute, simplesmente impõe suas medidas, como o fez com o Brasil.

       O fato, constatado pelos melhores analistas da geopolítica mundial, é que o tempo da dominação norte-americana está em franca erosão. Pior ainda, tal fato comparece na União Europeia que deveria se envergonhar por se portar contra toda a sua tradição civilizatória e humanística, ao apoiar a guerra implacável que o Israel de Netanyhau está levando contra a Faixa de Gaza. São milhares de mortos e dezenas de crianças inocentes, num verdadeiro genocídio a céu aberto. Os europeus são colocados de escanteio porque Trump se dá conta da erosão acelerada daquela envelhecida e arrogante civilização.

       A potência mais emergente que, provavelmente, definirá o futuro próximo, é a China com uma proposta, nada arrogante  mas sensata, de um mundo com um destino comum partilhado, respeitando a ordenação das Nações Unidas, fundada na abertura comercial e na não intervenção nos assuntos internos de outros países.

       Em dois livros tratei desta questão da arrogância que vem sob o nome mais genérico de “falta da justa medida”, valor presente em todas as éticas das civilizações de que temos notícia. A desmesura e o rompimento da justa medida é o estopim que incendeia o processo de decadência de uma cultura, de um projeto social ou de um comportamento pessoal.

       O que predomina no mundo, digamos o nome, é o sistema do capital ou como preferem, a economia de mercado, (quase toda financeirizada) que denuncia completa falta de medida, exemplificada pelos arrogantes das Big Techs, um dos quais já sonha, arrogantemente, com uma acumulação pessoal de um trilhão de dólares.

       Por este caminho de ilimitada arrogância, associada à uma abissal desumanidade e falta  completa de sensibilidade para com os outros, nos acercaremos de um abismo. Como advertia Sigmunt Bauman, pouco antes de falecer: “Engrossaremos o cortejo daqueles que rumam na direção de sua própria sepultura”. Isso não pode acontecer.

       Nossa confiança e nosso esperançar nos alentam a afirmar a supremacia do espírito (com sua espiritualidade natural) contra a barbárie. Ele se dará conta de seus desvios e de suas errâncias. Poderá definir um caminho que nos conserve ainda sobre este belo planeta. E nos garanta ainda um futuro no qual não seja tão frequente a arrogância, mas floresça o cuidado pela Casa Comum e a amorosidade entre todos os humanos.

Leonardo Boff escreveu A busca da justa medida: como equilibrar o planeta Terra (2 vol), Vozes 2023.

Globale ethische Bewertung für COP30

                     Leonardo Boff

Die COP30-Präsidentschaft und der Global Ethical Stocktake Circle haben gemeinsam mit der Earth Charter Global Movement eine offene Einladung an alle interessierten Parteien gerichtet, zum Global Ethical Stocktake (GES) beizutragen.

Daher möchte ich als Mitglied der Earth Charter International auf die Fragen der COP30-Präsidentschaft antworten. Ich betrachte die Earth Charter und die Enzyklika von Papst Franziskus „Wie wir für unser gemeinsames Zuhause sorgen“ als inspirierende Quellen für ein globales Ethos in unseren turbulenten Zeiten.

Fragen / Antworten:

1. Warum leugnen oder ignorieren wir so oft, was die Wissenschaft und das traditionelle Wissen über die Klimakrise sagen, und verbreiten oder dulden Fehlinformationen, obwohl wir wissen, dass Leben in Gefahr sind?

Desinformation ist freiwillig. Viele Staatsoberhäupter und Vorstandsvorsitzende großer Unternehmen sind sich der Risiken bewusst, denn sie sind präsent und unbestreitbar, wie die globale Erwärmung, die zerstörerischen Überschwemmungen ganzer Städte, die riesigen Brände in Kalifornien, im Amazonasgebiet und in Spanien sowie das Auftreten verschiedener Viren, insbesondere des Coronavirus, von dem die gesamte Menschheit betroffen ist.

Sie leugnen diese eindeutigen Daten, weil sie antisystemisch sind. Das System des heutigen globalisierten Kapitals ist zunehmend konzentriert (1 % gegenüber 99 %). Würde man diese Daten ernst nehmen, müsste das Kapital seine Logik ändern, die Natur schützen, anstatt sie auszubeuten, und soziale und ökologische Gerechtigkeit fördern. Es reicht nicht aus, zu dekarbonisieren und gleichzeitig die Gier nach Akkumulation aufrechtzuerhalten. Wie die Erd-Charta feststellt: „Schaffen Sie Produktions- und Konsummuster, die die Regenerationsfähigkeit der Erde, die Menschenrechte und das Wohlergehen der Gemeinschaft schützen“ (§ II, 7). Dieses unmenschliche und unsolidarische System wird seine Vorteile und Privilegien niemals aufgeben. Wenn wir der Logik des Kapitals folgen, werden wir früher oder später auf eine große ökologisch-soziale Tragödie stoßen, die die Biosphäre und letztlich das Überleben der Menschheit auf diesem Planeten gefährden könnte, der, so begrenzt er auch ist, kein Projekt unbegrenzten Wachstums und unbegrenzter Entwicklung unterstützen kann.

2. Warum halten wir an Produktions- und Konsummodellen fest, die den Schwächsten schaden und nicht mit der 1,5-°C-Mission im Einklang stehen?

Es liegt nicht im Interesse des vorherrschenden Produktionssystems, Natur und Arbeiter übermäßig auszubeuten, da dies einen Paradigmenwechsel vom Akkumulationsparadigma hin zu einem Paradigma bedeuten würde, das alles Leben, sowohl menschliches als auch natürliches, erhält (CT § I). Vertreter dieses Systems stellen Profit über Leben, Gewalt gegen Natur und Menschen und Wettbewerb über Frieden und Zusammenarbeit. Sie sind sich der wissenschaftlich bewiesenen Tatsache der „Geistesverwandtschaft mit allem Leben“ (CT § Präambel c) nicht bewusst. Dieses System verhindert „soziale und wirtschaftliche Gerechtigkeit und die Beseitigung der Armut als ethisches, soziales und ökologisches Gebot“ (CT III § 9). Es leugnet seinen Platz im Ganzen der Lebewesen, da alle wichtig sind, um das Ganze zu bilden. Das Akkumulationssystem, ob kapitalistisch oder nicht, widerspricht der Logik der Natur und dem Prozess der Kosmogenese, da „alle Lebewesen mit Respekt und Rücksicht behandelt werden müssen“ (CT § III, 15), was es jedoch nicht tut. Darin liegt Ihre ethische Lücke.

3. Was können wir tun, um sicherzustellen, dass die reichen Länder, die große Produzenten und Verbraucher fossiler Brennstoffe sind, ihren Wandel beschleunigen und zur Finanzierung dieser Maßnahmen in den am stärksten gefährdeten Ländern beitragen?

Wir müssen die Empörung über dieses System, das so viele Opfer fordert, fördern. Wir müssen den Mut haben, jede Form von Druck auf dieses tödliche System auszuüben und uns für dessen Veränderung einsetzen. Wir müssen Bewegungen nutzen, die „sich mit Verständnis, Mitgefühl und Liebe um die Lebensgemeinschaft kümmern“ (CT § I, 2), und Druck auf Staaten und Unternehmen ausüben. Wir müssen wissen, wie wir bestehende Gesetze nutzen können, um die Umwelt zu schützen und die Konzentration von Reichtum zu begrenzen. All dies wurde dank des Drucks von unten erreicht. Aber Empörung und Druck reichen nicht aus. Wir müssen mit etwas Neuem und Alternativem beginnen. Der direkteste und erfolgreichste Weg ist, Bioregionalismus zu leben und zu fördern. Wir müssen die Region und das Territorium wertschätzen. Nicht solche, die durch willkürlich von Staaten gezogene Grenzen geschaffen wurden, wie etwa Gemeinden. Wir müssen die Region so annehmen, wie die Natur sie geschaffen hat, mit ihren Wäldern, ihren Flüssen, ihren Bergen – kurz gesagt, ihrer Natur und den Menschen, die dort leben. Es hat seine eigene einzigartige Kultur, seine Feste und seine bemerkenswerten Persönlichkeiten, die dort lebten: „Es geht um den Schutz und die Wiederherstellung der ökologischen Strukturen der Erde unter besonderer Berücksichtigung der biologischen Vielfalt und der lebenserhaltenden Prozesse“ (GK § II, 5). Eine Produktionsweise kann mit lokalen natürlichen Gütern und Dienstleistungen erreicht werden, ohne dass große Fabriken oder umfangreiche Transportwege erforderlich sind. Man nimmt der Natur, was benötigt wird, respektiert ihre Rhythmen und gibt ihr Zeit zur Erholung (§ 2 Nummer II: Ökologische Integrität). Es ist möglich und machbar, „demokratische Gesellschaften aufzubauen, die gerecht, partizipativ und friedlich sind“ (GK § I, 3), wodurch die Armut deutlich reduziert und sogar überwunden wird. Im Mittelpunkt steht die menschliche Lebensgemeinschaft, und alles andere dient diesem Zentrum. Das Ergebnis ist die Verwirklichung einer nachhaltigen Lebensweise, wie sie in der Erd-Charta (§ Der Weg nach vorn) festgelegt ist, und deren nachhaltige Entwicklung, die der jeweiligen Region angemessen ist. Heute leben unzählige Regionen der Welt dieses Projekt mit großer Integration aller. Die gesamte Erde könnte wie ein Teppich aus Bioregionen sein, die miteinander in Beziehung stehen und sich gegenseitig helfen, wodurch die Nachhaltigkeit des gesamten Planeten Erde gesichert würde.

4. Welche Traditionen, Geschichten oder Praktiken (kulturell, spirituell) in Ihrer Gemeinde lehren uns, in größerem Einklang mit der Natur zu leben?

Viele Städte forsten ihre Straßen und Plätze mit einheimischen Pflanzen auf. Andere führen Kampagnen durch, um degradierte Gebiete aufzuforsten oder um Flüsse von Abfällen, insbesondere von Plastik- und anderen Abfällen, zu befreien, um sicherzustellen, dass alle Flüsse und Bäche eine Ufervegetation haben, um die agrarökologische Landwirtschaft auf dem Lande und den Anbau von Gemüse und anderen Naturprodukten auf den Flächen zwischen den Gebäuden oder auf den Dächern zu fördern. Außerdem wird ein freundschaftliches Verhältnis zwischen den Verbrauchern in der Stadt und den Erzeugern auf dem Lande geschaffen, die sich gegenseitig besuchen und ihr Wissen austauschen. So entsteht eine echte Demokratie der Produktion und des Konsums.

5. Wie können wir in Anbetracht der Tatsache, dass wir die Vielfalt im Kollektiv garantieren müssen, mehr Menschen, Führungspersönlichkeiten, Unternehmen, Firmen und Nationen mobilisieren, um faire und ethische Veränderungen im Kampf gegen die Klimakrise zu unterstützen? Welche Ideen und Werte könnten uns bei dieser Aufgabe inspirieren?

Erstens ist es wichtig, alle Informationen über den Zustand der Erde und die drohenden Bedrohungen, die die Biosphäre und die menschliche Existenz gefährden könnten, zu teilen. Dabei ist es wichtig, Daten zum Earth Overshoot bereitzustellen – also wie viel Land und Meer wir benötigen, um den Lebensunterhalt der Menschheit zu sichern. Es wurde festgestellt, dass die Erde ins Minus geraten ist. In den ersten sieben Monaten des Jahres 2024 werden wir alle erneuerbaren Güter und Dienstleistungen der Erde, die das Leben erhalten, verbraucht haben. Wir benötigen derzeit fast zwei Erden, um den menschlichen Konsum zu decken, insbesondere den verschwenderischen Konsum der reichen Länder, zum Nachteil eines großen Teils der Menschheit, dem es an ausreichender Nahrung, Trinkwasser und sanitärer Infrastruktur mangelt (CT § III, 10). Allein im Jahr 2024 haben wir 40 Milliarden Tonnen CO² in die Atmosphäre freigesetzt, die dort hundert Jahre lang verbleiben, sowie 20 Milliarden Tonnen Methan, das 28-mal schädlicher ist als CO², obwohl es etwa 10 Jahre in der Atmosphäre verbleibt. All diese Verschmutzung erzeugt einen Treibhauseffekt, der den Planeten immer weiter aufheizt. Mittlerweile hat er die tolerierbare Marke von 1,5 °C überschritten. Im Jahr 2025 liegt er bei 1,7 °C und damit über dem im Pariser Abkommen von 2015 festgelegten Ziel. Dieses Abkommen sah vor, diesen Wert erst bis 20230 zu erreichen. Die Hitze war vorhersehbar und hatte schwerwiegende Folgen für die Menschheit: In europäischen Ländern stiegen die Temperaturen auf über 40–45 °C, in den Ländern des globalen Südens auf bittere Kälte. Die Wissenschaft kam zu spät und kann diese Erwärmung weder aufhalten noch umkehren, sondern nur vor ihrem Eintreffen warnen und ihre schädlichen Auswirkungen mildern. Wann wird sich die Erde auf ihrem neuen Klimaniveau stabilisieren? Bei 38–40 °C werden sich viele Lebewesen nicht anpassen können und verschwinden, sowohl in der Natur als auch in der Menschheit. Einen möglichen Atomkrieg mit „gegenseitig zugesicherter Zerstörung“, der das menschliche Leben beenden würde, denken wir noch nicht einmal daran. Oder eine andere Art von Krieg mit künstlicher Intelligenz, mit der eine Macht die andere so lahmlegen kann, dass nichts mehr funktioniert: Energie, Autos, Flugzeuge, Raketen und Kommunikationsmittel, bis hin zur völligen Auslöschung der anderen Nation. Dieser Krieg ist nicht unmöglich. Er zerstört nichts, aber er unterwirft eine ganze Nation oder die gesamte Menschheit – ein kybernetischer Despotismus, der alles kontrollieren würde, sogar die Privatsphäre. Autonome KI könnte entscheiden, dass die menschliche Spezies ihr nicht mehr nützlich ist, und beschließen, das Leben auf der Erde auszulöschen.

Dieses düstere Szenario veranlasst uns, ein neues Paradigma zu postulieren, das von der Erd-Charta und den beiden Enzykliken von Papst Franziskus vorgeschlagen wird: Laudato Si: über die Sorge für unser gemeinsames Haus (2015) und Fratelli tutti (2020). Dies wird in der Erd-Charta klar zum Ausdruck gebracht:

„Wir befinden uns in einem kritischen Moment in der Geschichte der Erde, in einer Zeit, in der die Menschheit über ihre Zukunft entscheiden muss… Unsere Wahl ist, entweder eine globale Allianz zu bilden, um für die Erde und für einander zu sorgen, oder unsere Zerstörung und die Zerstörung der Vielfalt des Lebens zu riskieren“ (2003, Präambel), Oder Papst Franziskus:

„Wir sitzen alle im selben Boot: Keiner wird allein gerettet, entweder wir retten uns alle oder wir gehen alle zugrunde“ (Fratelli, Nr. 34)

Die Erd-Charta ruft zu Respekt und Fürsorge für alles, was existiert und lebt, und zu universeller Verantwortung auf (§I,1). Der Papst weist auf den Wechsel vom dominus – dem Paradigma der Moderne und in der Welt vorherrschend – des Menschen als Besitzer und Herr der Natur, ohne sich als Teil von ihr zu fühlen, zum frater – dem Menschen als Bruder und Schwester mit allen Wesen. Da alle aus dem gleichen Staub der Erde stammen, alle den gleichen biologischen Grundcode haben (die 20 Aminosäuren und die 4 Stickstoffbasen), fühlt sich der Mensch als Teil der Natur, nicht als ihr Herr und Meister, und seine Aufgabe ist es, den Garten Eden (die Erde) zu hüten und zu bewahren. Die universale Geschwisterlichkeit muss vor allem zwischen allen Menschen bestehen und die große menschliche und irdische Gemeinschaft bilden” (Fratelli tutti, Nr. 6).

Dies wäre das neue Paradigma. Im Mittelpunkt stünde das Leben in seiner ganzen Vielfalt. Die Wirtschaft, die Politik und die Kultur im Dienste des Lebens.

Es ist wichtig zu betonen, dass eine Ethik der Fürsorge, der allgemeinen Verantwortung und der universellen Geschwisterlichkeit ohne natürliche Spiritualität nicht gewährleistet werden kann. Diese leitet sich nicht direkt aus der Religion ab, auch wenn sie diese verstärken kann, sondern aus der menschlichen Natur selbst. Diese natürliche Spiritualität ist ebenso Teil der menschlichen Natur wie Intelligenz, Wille und Sensibilität. Sie offenbart sich durch bedingungslose Liebe, Solidarität, Einfühlungsvermögen, Mitgefühl, Fürsorge und Ehrfurcht vor der Gesamtheit der Natur und des Universums und dem Schöpfer aller Dinge. Es ist die Erfahrung der natürlichen Spiritualität mit ihren Werten, die das ethische Verhalten unterstützen, das zum Schutz des Lebens auf der Erde notwendig ist.

Nur dieses neue Paradigma kann die Zukunft des Lebens im Allgemeinen, des menschlichen Lebens und seiner Zivilisation garantieren. Aber wie die Erd-Charta sagt: „Unsere ökologischen, wirtschaftlichen, politischen, sozialen und spirituellen Herausforderungen sind miteinander verbunden, und gemeinsam können wir umfassende Lösungen erarbeiten“ (CT§ Präambel c). Darin liegt die Lösung für unsere planetarische Krise. Deshalb besteht die Hoffnung, dass die Menschen ihren Kurs ändern und eine neue Etappe des menschlichen Abenteuers auf dem Planeten Erde einläuten können.

Leonardo Boff

(übersetzt von Bettina Gold-Hartnack)