“Salve Jorge”: de Capadocia o de Palestina?

 

En Brasil y en otras partes del mundo hay millones de personas que ven novelas en la televisión. Una, actualmente, “Salve Jorge”, se desarrolla en Capadocia, Turquía, donde habría vivido san Jorge.

Entre los estudiosos existe un debate ya antiguo sobre el lugar de su nacimiento. Ha sido ampliamente discutido por Malga di Paulo, investigadora de la vida del santo, que fue quien proporcionó los datos para la actual novela. Próximamente va a ser publicado un libro suyo. Para Malga, que conoce a fondo la Capadocia, todos los indicios llevan a aquel lugar como la patria natal de este famoso mártir. Otros lo sitúan en Lod, Palestina, hoy Israel, donde se construyó un santuario en su honor.

Es muy poco lo que podemos decir de forma segura sobre el tema. La escuela de historiadores críticos de la vida de los santos y de los mártires, surgida a partir del siglo XVII, los Bolandistas, y su obra el Acta Sanctorum deja abierta la cuestión. Otro grupo, creado en torno a A. Buttler, basándose en los Bolandistas, y accesible en portugués a través de los 12 volúmenes de La Vida de los Santos (Vozes 1984) asevera: «Hay toda una serie de motivos para creer que san Jorge fue un mártir real y verdadero que sufrió la muerte en Lida (Palestina) probablemente en la época anterior a Constantino (306-337). Fuera de esto, parece que nada más se puede afirmar con seguridad» (vol. IV, p. 188).

Me inclino por afirmar que Palestina y no Capadocia es su lugar de nacimiento. La razón se apoya en el hecho de que habría habido una confusión de nombres. En efecto, había en Capadocia un obispo llamado Jorge de Capadocia, hecho históricamente bien confirmado. Entró en la historia de la teología por las polémicas acerca de la naturaleza de Cristo: ¿sería sólo semejante a la de Dios (arrianos) o sería la misma (anti-arrianos)? Tal discusión dividió a la Iglesia. El emperador Constancio II (uno de sus títulos era el de Papa) quería asegurar la unidad del imperio mediante una confesión única, en este caso, la arriana. Ocupó militarmente Alejandría, foco de la resistencia anti-arriana, e impuso a Jorge de Capadocia como obispo arriano (357-361), asesinado más tarde.

Mi hipótesis es que los primeros compiladores de la vida de san Jorge, ya en el siglo V y después en el siglo XII, confundieron a san Jorge con ese conocido Jorge de Capadocia y así lo hicieron nacer allí. Una hipótesis.

Dejando a un lado la discusión, es importante recordar su figura más conocida: un guerrero montado sobre un caballo blanco, vestido con coraza, con una cruz roja sobre fondo blanco, enfrentándose con su lanza puntiaguda a un terrible dragón.

Como su padre era militar siguió esa carrera. Fue tan brillante que el emperador Diocleciano lo incorporó a su guardia personal con el alto cargo de Tribuno. Cuando este imperador obligó, bajo pena de muerte, a todos los cristianos a renunciar a la fe cristiana y adorar a los dioses romanos, Jorge se negó y salió en defensa de sus hermanos en la fe. Preso y torturado, dice la leyenda que salió milagrosamente ileso de la caldera de plomo y de varios envenenamientos. Pero acabó siendo decapitado.

Al principio, en Occidente era venerado como un simple mártir, con su típica palma. Con el tiempo, y especialmente debido a las cruzadas, pasó a ser representado como guerrero, con sus instrumentos propios, y asociado especialmente al enfrentamiento con el dragón, símbolo del mal y del demonio.

La leyenda más conocida en Occidente es la siguiente:

En cierta ocasión, Jorge, como militar, pasó por Libia en el norte de África. En la pequeña ciudad de Silca el pueblo vivía aterrorizado. En un lago vecino reinaba un terrible dragón. Su soplo era tan mortífero que nadie podía aproximarse a él para matarlo. Cobraba dos carneros al día. Terminados estos, exigía víctimas humanas, escogidas por sorteo. Un día la suerte cayó sobre la hija del rey. Vestida de novia fue al encuentro de la muerte. Y he aquí que entonces aparece san Jorge con su caballo blanco y con su larga lanza. Hiere al dragón y lo domina. Le amarra la boca con el cinto de la princesa y ésta lo conduce manso como un cordero hasta el centro de la ciudad. Y todos, agradecidos, se convirtieron a la fe cristiana.

Es patrono de Inglaterra desde 1222 pero oficialmente sólo desde 1347 con Eduardo III, y se celebra con fiesta solemne (the St.George’s Day), y también lo es de Rusia, de Portugal, de Bulgaria, de Grecia, de Cataluña y de muchísimas ciudades.

Cuando el Vaticano en 1969 hizo una revisión de la lista de los santos y retiró de ella al popular San Jorge, por motivos no totalmente claros, se organizó una gran polémica. Hubo un clamor general, especialmente por parte de Inglaterra, de Cataluña y también del equipo de futbol Corinthians. El cardenal don Paulo Evaristo Arns, corinthiano fervoroso, intercedió ante el Papa Pablo VI en 1969 para que mantuviese la veneración a san Jorge, al menos como celebración optativa. A lo que el Papa respondió: “No podemos perjudicar a Inglaterra ni a la nación corinthiana; sigan con la devoción”. En el año 2000 Juan Pablo II, con sentido pastoral, restableció la fiesta. San Jorge está presente en las tradiciones afro: Ogum para la Umbanda y Oxossi para el candomblé-nagô. En Río de Janeiro el 23 de abril, que es su fiesta, es día feriado municipal, pues es el patrono oficioso de la ciudad.

En el próximo artículo intentaremos descifrar el arquetipo de base que subyace al guerrero san Jorge y al dragón. Hasta entonces, hacemos nuestra la oración popular:

«Andaré vestido y armado con las armas de san Jorge para que mis enemigos, teniendo pies no me alcancen, teniendo manos no me peguen y teniendo ojos no me vean… que mis enemigos queden humildes y sumisos a Vos. Amén».

Leonardo Boff fué profesor de historia de los dogmas en el Instituto Franciscano de Teología de Petrópolis, Rio.

“Salve Jorge”: da Capadócia ou da Palestina?

No Brasil e alhures são milhões que veem novelas. Atualmente uma, “Salve Jorge”, se desenrola na Capadócia, Turquia, onde teria  vivido São Jorge.

Entre os estudiosos há uma antiga discussão sobre o lugar de seu nascimento. Ela vem largamente discutida por Malga di Paulo, pesquisadora da vida do santo e que forneceu os dados para a atual novela. Um livro seu deverá sair brevemente. Para Malga que conhece a fundo a Capadócia, todos os indícios levam àquele lugar como a pátria natal deste famoso mártir. Outros o colocam em Lod na Palestina, hoje Israel, onde se construiu um santuário em sua homenagem.

É muito pouco o que podemos dizer de forma segura sobre o tema. A escola de historiadores críticos da vida dos santos e dos mártires, surgida a partir  do século XVII, os Bolandistas, e sua obra a Acta Sanctorum deixa a questão em aberto. Outro grupo, criado  ao redor de A. Buttler, baseando-se nos Bolandistas e acessível em portugues em 12 volumes, A Vida dos Santos (Vozes 1984) assevera: ”Há toda uma série de motivos para se acreditar que São Jorge foi um mártir verdadeiro e real que sofreu a morte em Lida na Palestina provavelmente na época anterior a Constantino (306-337). Fora disso, parece que nada mais se pode afirmar com segurança”( vol. IV, p. 188).

Minha tendência é afirmar a Palestina e não Capadócia como o lugar de seu nascimento. A razão se prende ao fato de que teria havido uma confusão de nomes. Com efeito, havia na Capadócia um bispo chamado Jorge da Capadócia, fato historicamente bem atestado. Entrou na história da teologia, em razão das polêmicas acerca da natureza de Cristo: seria só semelhante a de Deus (arianos) ou seria da mesma natureza (anti-arianos)? Tal discussão dividiu a Igreja.  O imperador Constâncio II (um de seus títulos era de Papa) queria assegurar a unidade do império mediante uma confissão  única, no caso, a ariana. Militarmente ocupou Alexandria, foco da resistência anti-ariana e impôs Jorge da Capadócia como bispo ariano (357-361), mais tarde assassinado. Isso consta até nos manuais de teologia.

Minha hipótese é que os primeiros compiladores da vida de São Jorge, já no século V e depois, no século XII, com o autor da Legenda Aurea, Jacobus de Veragine, confundiram São Jorge com esse conhecido Jorge da Capadócia e assim o fizeram nascer ai. Uma hipótese.

Deixando a discussão de lado, importa lembrar sua figura mais conhecida: um guerreiro, montado sobre um cavalo branco, vestido de couraça, com uma cruz vermelha num fundo branco, enfrentando terrível dragão com sua lança pontiaguda.

Por seu pai ter sido militar, seguiu essa carreira. Foi tão brilhante que o imperador Diocleciano o incorporou à sua guarda pessoal com a alta patente de Tribuno. Quando este imperador obrigou todos os soldados cristãos a renunciarem a fé cristã e adorarem os deuses romanos, sob pena de morte, Jorge se recusou e saiu em defesa de seus irmãos de fé. Preso e torturado, miraculosamente passou, diz a lenda, ileso do caldeirão de chumbo e de vários envenenamentos. Mas acabou sendo decapitado.

No início, no Ocidente, era venerado apenas como um simples mártir com sua palma típica. Com tempo e especialmente devido às cruzadas foi feito guerreiro com seus instrumentos próprios, especialmente associado ao enfrentamento com o dragão, símbolo do mal e do demônio. A lenda mais conhecida no Ocidente é a seguinte:

Certa feita, Jorge, como militar, passou pela Líbia no norte da África. Na pequena cidade de Silene o povo vivia apavorado. Num brejo vizinho reinava terrível dragão. Seu sopro era tão mortífero que ninguém podia se aproximar para matá-lo. Cobrava cada dia dois carneiros. Terminados estes, exigia vítimas humanas, escolhidas por sorteio. Um dia a sorte caiu sobre a filha do rei. Vestida de noiva foi ao encontro da morte. Eis senão quando, surge São Jorge com seu cavalo branco e com sua longa lança. Fere o dragão e domina-o. Amarra-lhe a boca com o cinto da princesa. Esta o conduz manso com um cordeiro até o centro da cidade. Todos, agradecidos, se converteram à fé crista.

É patrono da Inglaterra, já a  partir de 1222 mas oficialmente só em 1347 com Eduardo III com festa  solene (the St.George’s Day), da Rússia, de Portugal, da Bulgária, da Grécia, da província da Catunha e de muitas outras cidades.

Uma polêmica se instaurou quando o Vaticano em 1969 fez uma revisão da lista dos santos e retirou dela  o popular São Jorge, por motivos não totalmente claros. Houve uma grita geral, especialmente, por parte da Inglaterra, da Catalunha e também do time de futebol, o Corinthians de quem é patrono. O Card. Dom Paulo Evaristo Arns, corinthiano fervoroso, intercedeu junto ao Papa Paulo VI para que mantivesse a veneração de São Jorge, ao menos como  clebração optativa. Ao que o Papa respondeu: ”Não podemos prejudicar nem Inglaterra nem a Nação corinthiana; prossigam com a devoção”. Em 2000 João Paulo II, com senso pastoral, restabeleceu a festa. Ele está presente nas tradições afro: Ogum para a Umbanda e Oxossi para o candomblé-nagô. No Rio, o dia 23 de abril, sua festa, é feriado municipal, pois é o patrono de fato da cidade embora de direito seja São Sebastião.

No próximo artigo tentaremos decifrar o arquétipo de base que subjaz ao guerreiro São Jorge e ao dragão. Enquanto isso, fazemos nossa a oração popular: ”Andarei vestido e armado com as armas de São Jorge para que meus inimigos, tendo pés não me alcancem, tendo mãos, não me peguem e tendo olhos não me enxerguem…E meus inimigos fiquem humildes e submissos a Vós. Amém”.

Leonardo Boff foi por muitos anos professor de história dos dogmas no Instituto Franciscano de Teologia  de Petrópolis Rio.

Minima Theologica: a morte dá sentido à vida

Aqui vai mais um caco de pensamento de uma teologia mínima:

O sentido que damos à vida depende do sentido que damos à morte. Se a morte é o fim de tudo, então de pouco valem as tantas canseiras e os pesados sacrifícios a que nos submetemos.

Mas se a morte é o fim, no sentido de objetivo alcançado, então tudo valeu a pena. Morrer é viver mais e melhor.

Por isso tem lógica a resposta que Sartre, no final da vida, deu a uma jornalista que lhe perguntou se continuava ainda ateu: O filósofo respondeu: “Continuo, mas com a esperança esperante de que Deus exista, do contrário a vida não tem sentido”.

Lbofff

Jahresbilanz des Mikrosystems: Knospen in der Wüste

Vom Hl. Augustinus („In jedem Menschen finden sich gleichzeitig ein Adam und ein Christus“) über Abaelard („Sic et non“), Hegel und Marx bis hin zu Leandro Konder wissen wir, dass die Wirklichkeit dialektisch aufgebaut sein muss. Das heißt, sie ist widersprüchlich, denn die Gegensätze heben sich nicht gegenseitig auf, sondern befinden in ständiger Spannung, existieren nebeneinander und erzeugen so eine Dynamik in der Geschichte. Dies ist kein Baufehler, sondern ein Markenzeichen unserer Wirklichkeit. Keiner hat es besser ausgedrückt als der Poverello von Assisi, als er betete: „Wo Hass ist, lass mich Liebe säen, wo Dunkelheit ist, lass mich Licht säen, wo Irrtum herrscht, lass mich die Wahrheit bringen…“ Es geht nicht darum, einen der Pole zu leugnen oder zu annullieren, sondern sich für den einen zu entscheiden, der lichtvoll ist und diesen zu stärken, sodass er den anderen, den negativen, davor bewahren kann, so destruktiv zu sein.

Wozu diese Überlegung? Sie ist ein Versuch, aufzuzeigen, dass das Böse nie so böse ist, als dass es die Gegenwart des Guten verhindern könne; noch ist das Gute jemals so gut, als dass es die Kraft des Bösen bezwinge. Wir müssen lernen, mit diesen Gegensätzen umzugehen. In einem vorigen Artikel versuchte ich, eine globale, negative Jahresbilanz des Makrosystems zu ziehen, die zum Ausdruck brachte, dass alles immer schlimmer wird. Doch dialektisch gesehen gibt es hier auch eine positive Seite, auf die hinzuweisen wichtig ist. Werfen wir voll Hoffnung einen Blick auf die Bilanz des Mikrosystems, so erkennen wir, dass in der Wüste Blumen blühen. Und dies geschieht überall auf der Erde. Man muss nur an den Weltsozialforen teilnehmen und an Volksbewegungen, die vielerorts stattfinden, um zu erkennen, dass neues Leben erblüht: unter den Opfern des Systems, sogar in Unternehmen und unter Führungskräften, die dem alten Paradigma den Rücken gekehrt und begonnen haben, eine rettende Arche Noah zu bauen.

Wir wollen Anmerkungen zu einigen Punkten dieser Veränderungen machen, welche die Lebensfähigkeit der Erde und unsere Zivilisation bewahren könnten:

Der erste Punkt besteht in der Überwindung der Diktatur der instrumentellen analytischen Vernunft, die die Hauptverantwortung für die Zerstörung der Natur trägt. Dazu muss die emotionelle Logik oder die Logik des Herzens eingebunden werden, die uns in das Geschick des Lebens und der Erde involviert, sodass wir uns um Achtsamkeit und Liebe bemühen und nach dem guten Leben suchen.

Als zweites ist die weltweite Erstarkung der Solidarwirtschaft zu nennen, die der Agro-ökologie, der organischen Landwirtschaft, der Bio-Wirtschaft und der Bio-Entwicklung als Alternativen zum materiellen Wachstum durch das BIP.

Beim dritten Punkt handelt es sich um einen demokratischen Öko-Sozialismus, der neue Produktionsformen vorschlägt, und zwar mit der Natur statt gegen die Natur, und damit einhergehend die notwendige globale Kontrolle.

Der vierte Punkt ist der Bioregionalismus, der sich als Alternative zur vereinheitlichenden Globalisierung anbietet und die Güter und Dienstleistungen jeder einzelnen Region mit ihrer Bevölkerung und ihrer Kultur wertschätzt.

Fünftens haben wir das gute Leben der Ureinwohner der Anden. Es verlangt die Schaffung eines Gleichgewichts zwischen Mensch und Natur durch eine Gemeinschaftsdemokratie und durch den Respekt für die Rechte der Natur und von Mutter Erde. Hier ist auch der Index für das Bruttonationalglück zu nennen, den die Regierung Bhutans eingeführt hat.

Der sechste Punkt ist die gemeinsame Genügsamkeit oder die freiwillige Einfachheit, die die Nahrungssouveränität aller stärkt, das rechte Maß und die Selbstkontrolle über den zwanghaften Wunsch nach Konsum.

Der siebte Punkt ist die sichtbare Führungsrolle der Frauen und der Urvölker, die der Natur ein neues Wohlwollen entgegenbringt und solidarische Produktions- und Konsumweisen fördert.

Der achte Punkt steht für die langsame, aber wachsende Akzeptanz der Kategorien von Achtsamkeit als Voraussetzungen für wahre Nachhaltigkeit. Das bedeutet eine Trennung von der Kategorie der Entwicklung und wird als eine Logik des Lebensnetzes verstanden, das die Verflochtenheit aller mit allen sicherstellt und so das Leben auf Erden erhält.

Der neunte Punkt ist das Durchdringen der Ethik der universellen Verantwortung, denn wir sind alle verantwortlich für unser gemeinsames Geschick, das Unsere und das der Mutter Erde.

Der zehnte Punkt steht für die Wiederaufnahme der spirituellen Dimension, die die Religionen übersteigt und uns erlaubt, uns als ein Teil des Ganzen zu fühlen, die universelle Energie wahrzunehmen, die alles durchdringt und erhält und uns zu Pflegern und Hütern des heiligen Erbes macht, das wir durch das Universum und von Gott erhalten haben.

All diese Initiativen sind mehr als nur Samenkörner. Sie sind schon Triebe, die das mögliche Aufblühen einer neuen Erde erkennen lassen, bewohnt von einer Menschheit, die lernt, Verantwortung zu übernehmen, achtsam zu sein und zu lieben und so die Nachhaltigkeit dieses unseres kleinen Planeten zu stärken.

Siehe auch: Leonardo Boff: „Zukunft für Mutter Erde. Warum wir als Krone der Schöpfung abdanken müssen München, Claudius Verlag 2012

Übersetzt von Bettina Gold-Hartnack