¿PARA QUIENES ES O NO ES QUERIDA LA “QUERIDA AMAZONIA”?

¿PARA QUIENES ES O NO ES QUERIDA LA “QUERIDA AMAZONIA”?

                                  Leonardo Boff*

El Papa Francisco es el campeón mundial en la defensa de la Madre Tierra y de todo lo que sostiene su supervivencia. He leído con atención y gran entusiasmo su Exhortación Apostólica “Querida Amazonia”. En ella considera un verdadero crímen lo que se está haciendo ahora en la Amazonia. Contrapone 4 sueños axiales: el social, el cultural, el ecológico y el eclesial.

Cómo no quedar encantado con afirmaciones como esta, entre otras tantas,  clara expresión de una ecología integral y cósmica:

«Somos agua, aire, tierra y vida del medio ambiente creado por Dios. Por lo tanto, pedimos que cesen los maltratos y el exterminio de la Madre Tierra. La Tierra tiene sangre y se está desangrando, las multinacionales le han cortado las venas a nuestra Madre Tierra».

Estoy plenamente de acuerdo con este tipo de lenguaje y de denuncia y especialmente con los tres primeros sueños y con la primera parte del quarto que van en la línea de la “Laudato Si: sobre el cuidado de la Casa Común”.

Quatro sueños y medio y una pesadilla

Esta primera parte del 4º sueño sigue el estilo de gran belleza de los sueños anteriores. Sin embargo, la segunda parte me parece más bien una pesadilla. El tono antes profético, ético ecológico y poético de los primeros se ha evaporado. ¿Estará ahí la presencia de otra mano?

Me atrevo a pensar que esta parte está bajo el dominio del viejo paradigma cultural latino, clerical y masculinista. Y se niega a los indígenas el derecho divino de recibir el cuerpo y la sangre de Cristo de manos de sus viri probati casados y ordenados. Son impedidos por la aplicación de una ley humana eclesiástica: el celibato. Otros teólogos lo han afirmado y yo lo enfatizo: “no podemos colocar la cuestión del celibato por encima de la celebración de la Eucaristía”.

Esa parte del cuarto sueño, tengo la impresión de que viene de otra mano y de otro espíritu, diferente de aquel al que nos tiene acostumbrados el Papa Francisco. Lo confirma claramente el obispo Erwin Kräutler, de la Amazonia, figura central en el Sínodo panamazónico: “muchas personas, y yo mismo, hallamos esta parte muy extraña porque realmente cambia de estilo, como si el escrito papal hubiera sufrido una intervención en la parte más controvertida de la Exhortación Apostólica”.

En esta parte habla no el pastor sino el doctor. Más la autoridad doctrinaria que impone una lección teológica que um cura que reflexiona a partir de las urgencias de su comunidad. No es aquel que tiene coraje para enfrentarse al sistema anti-vida, sino aquel que se rinde a los temores y a la presión de los grupos conservadores, posiblemente por el riesgo de una escisión dentro de la Iglesia. El temor siempre frena o posterga las innovaciones por excesiva prudencia. Eso me hace recordar las palabras de Dante Alighieri en la Divina Comedia: “nel pensier rinova la paura” (Inferno I, verso 4).

Con referencia al punto importante del ministerio sacerdotal, el “autor” prefiere el eclesiástico tradicional al indígena amazónico actual. Al rosto amazónico de la Iglesia prefiere, en el punto del ministerio sacerdotal, el rosto romano-latino occidental. A semejanza de los que imponen la recolonización económica de América Latina, el “autor” ha preferido la recolonización latino-romana y occidental de la Iglesia amazónica. Frente a aquellos, que, con mayoría de votos en el Sínodo panamazónico, aceptaron la ordenación de “viri probati”, el “autor” optó por la minoría que lo rechazó.

¿Por quienes no es querida la “Querida Amazonia?

Seguramente no es “querida” por el presidente de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, de extrema derecha, anti-amazónico y anti-indígenas. No es “querida” por los madereros, ni por los “garimperos” del oro y las empresas nacionales e internacionales que piensan en las minerías, en las hidroelétricas y en la explotación de las riquezas naturales amazónicas. Pero eso era de esperar.

Pero lo que no era de esperar en lo que atañe a la inculturación del ministerio sacerdotal, era la no aceptación al sacerdocio de los indigenas viri probati. Por eso la “Querida Amazonia” no es “querida” para estos indígenas casados e impedidos de ser ordenados. No es “querida” para las mujeres, a las cuales se les niega el diaconado femenino, y además advirtiendo, de forma infundada a mi juicio, del riesgo de clericalismo. Ni es “querida” especialmente para tantos teólogos y obispos, misioneros y misioneras, agentes de pastoral laicos que están en medio de los indígenas, como lo ha manifestado claramente el ya referido obispo Erwin Kräutler desde el corazón de la Amazonia (Xingú). Todos esperaban verdaderamente la aprobación de los viri probati: indígenas, hombres casados y ordenados con rostro verdaderamente amazónico. El obispo Kräutler postulaba más: la ordenación de personae probatae (personas probadas) para incluyr a las mujeres en el ministerio sacerdotal, ejercido a su manera feminina.

No ha sido así. En sus textos sobre ecología y economía el Papa Francisco ha sabido escuchar a la ciencia. En lo que atañe a este específico ministerio sacerdotal, el “autor” parece que no se permitió consultar a una persona experta en el tema de los ministerios, el cardenal Walter Kasper, amigo y muy cercano al Papa Francisco. En sus escritos expuso las mejores reflexiones sobre la función/misión del presbítero en la Iglesia, basado en el Vaticano II. Su posición va en una dirección muy diferente a la que está representada por el “autor” en la Exhortación “Querida Amazonia”. Con esta visión que mantiene el régimen occidental, clerical y celibatario, no se puede pensar una Iglesia amazónica de rostro verdaderamente indígena.

La especificidad del sacerdote no es concentrar poder sino coordinar y presidir la comunidad.

La visión de ese texto en el cuarto sueño se retrotrae al Concilio IV Lateranse de 1215 bajo Inocencio III que afirma “nemo potest conficere sacramentum nisi sacerdos rite ordinatus” (“nadie puede realizar el sacramento eucarístico a no ser que sea sacerdote, ordenado según el rito”). La eclesiología de este sueño sigue el rigor del Concilio de Trento, que en la sesión XIII del 11 de octubre de 1551, bajo el Papa Julio III, reafirmó la misma doctrina exclusivista.

Según la mejor eclesiología nacida del Concilio Vaticano II, la función/misión específica del presbítero debe ser pensada, no de forma absoluta, sino siempre dentro del Pueblo de Dios y en el contexto de la comunidad.

Su singularidad no es consagrar absolutamente, como si fuera un mago, sino ser en la comunidad principio de cohesión y de unidad de todos los servicios y carismas. No es la de concentrar sino la de coordinar y presidir Por el hecho de presidir la comunidad, preside también la celebración eucarística.

El problema surge cuando, sin culpa, no hay un sacerdote presente y la comunidad, como lo reconoce la Exhortación, “debido en parte a la inmensa extensión territorial, con muchos lugares de difícil acceso” (n.85) no puede tenerla.

En el texto se plantea con gran realismo el problema y aquí aparece la mano del Papa Francisco: “¿será posible evitar pensar en una inculturación del modo como se estructuran y viven los misterios eclesiales?” (n.85). Y añade con sinceridad: “es necesario conseguir que la ministerialidad se configure de tal manera que esté al servicio de una mayor frecuencia de la celebración de la Eucaristía, incluso en las comunidades más remotas y escondidas” (n.86). Esta situación es absolutamente verdadera. Pero el “autor” no la consideró así y no propició la configuración del ministerio como sería necesario.

Es aquí donde la eclesiología de comunión podía haber ayudado mucho al “autor”en su concepción de poder consagrar. Ella predominó en todo el primer milenio como la investigación histórica ha demostrado inequívocamente.

Durante mil años: quien presidía la comunidad, presidía también la eucaristía

La ley básica en aquellos tiempos era: quien preside la comunidad, presida también la Eucaristía. Podía ser un obispo, un presbítero, un profeta o un confesor, incluso un laico, según Tertuliano, que era un eximio teólogo laico.

Si esto es verdad, ¿por qué negarle a un indígena casado presidir su comunidad y presidir también la celebración eucarística?

En esta parte se realiza lo que los eclesiólogos llaman “cefalización” de la Iglesia. Todo poder se concentra en la “cabeza”, en el Papa o en el clero, prescindiendo totalmente de la comunidad.

En esta visión reduccionista el “autor” pensó solo en el sacerdote con el poder de consagrar de forma exclusiva y absoluta, sin conexión con la comunidad. Entonces surge una contradicción: Un sacerdote puede celebrar solo, sin la comunidad, pero la comunidad no puede celebrar sola sin el sacerdote.

En los mil años subsiguientes: sólo consagra quien es ordenado en el Sacramento del Orden.

Esta visión se deriva no de cuestiones teológicas sino de cuestiones políticas: las disputas de poder entre el Imperium y el Sacerdotium, entre los Papas y los Emperadores. ¿Quién tiene, en ultimo término, el poder? Esto aparece claramente bajo Gregorio VII (1077). Con él se desplazó el eje de la comunidad hacia el eje del poder sagrado (sacra potestas). El poder absoluto lo posee el Papa. Recordemos su Dictatus Papae que bien traducido es: La dictadura del Papa. Todo el poder está en la cabeza, es decir, en el Papa y en quien él delega. Los portadores del poder sagrado serán exclusivamente los ordenados en el sacramento del Orden, es decir, los de la jerarquía eclesiástica. Solo celebra la Eucaristia el sacerdote ritualmente ordenado”. La comunidad de los fieles ya no cuenta más.

El padre J. Y. Congar, el más erudito y notable eclesiólogo del siglo XX, denunció esta peligrosa desviación teológica con consecuencias perjudiciales para toda la eclesiología posterior, que perdura hasta hoy día. En la Exhortación “Querida Amazonia” resuena todavía este tipo de eclesiología del poder desgarrada de la comunidad.

Por eso no dejan de causar perplejidad las afirmaciones: “es importante determinar lo que es específico del sacerdote, aquello que no se puede delegar. La respuesta está en el sacramento del Orden sacro, que lo configura a Cristo sacerdote… El carácter exclusivo recibido en el Orden le deja habilitado solo a él para presidir la Eucaristía; esta es su función específica, principal y no delegable” (n.87).

Es en este punto, supongo yo con otros, en donde aparece una “mano exterior”, con su eclesiología del poder específico e indelegable de consagrar, visión sacerdotalista, tardía y desvinculada de la comunidad de fe. Con esta visión en vano se puede realizar una inculturación del ministerio sacerdotal a indígenas viri probati casados que conferirían un rostro verdaderamente amazónico a la Iglesia. Una vez más se prolonga un cristianismo de colonización dentro del paradigma romano-católico, occidental y celibatario.

Para sanar este tipo de recolonización hay que volver a la eclesiología del primer milenio que establecía una conexión íntima entre la comunidad y su presidente. No hay que olvidar el canon 6 del Concilio de Calcedonia (451), válido para la Iglesia oriental hasta hoy y para la occidental solo hasta el siglo XII-XIII. En esta, la occidental, todo cambió por las disputas políticas sobre el poder entre los Papas y los Emperadores. El lugar de la visión comunional del primer milenio se impuso la visión jurídico-canónica de la sacra potestas excluyente, de los inicios del segundo milenio. Dice el canon 6:

Nadie sea ordenado de manera absoluta, ni un sacerdote ni un diácono, si no le fuere asignado de forma precisa una iglesia urbana o rural o un martyrion o monasterio. Aquellos que fueron ordenados de forma absoluta, el santo Concilio decidió que su ordenación será nula y no acaecida… y no podrán en parte alguna ejercer sus funciones”.

Aquí aparece clara la conexión entre la comunidad y el celebrante de la Eucaristía. Ahora emerge un problema teológico que debe ser tomado en serio: existe el derecho divino de todos los fieles de recibir el cuerpo y la sangre de Jesús (Jn 6,35) y de celebrar su memoria (Lc 22,19; 1Cor 11,25).

Este derecho divino no puede ser negado en razón de una ley humana que lo vincula exclusivamente a una persona, al sacerdote célibe, sin el cual este derecho divino no puede realizarse. Lo divino está siempre y sin ninguna excepción por encima de lo humano.

Es Cristo quien bautiza, perdona y consagra y no el sacerdote.

Por otra parte hay que recordar algo con consecuencias fundamentales: después del sumo sacerdocio de Cristo no hay más sacerdotes in se en la Iglesia. Quien lleva este nombre –sacerdote– es solamente un representante del sacerdocio de Cristo. Es Cristo quien bautiza, es Cristo quien perdona, es Cristo quien consagra. El sacerdote no tiene en sí mismo el poder de consagrar. Solamente el de representar y de actuar “in persona Cristi”, en lugar de Cristo, pero sin sustituirlo. El sacerdote hace visible a Cristo-Sacerdote invisible.

¿Por qué en ausencia del sacerdote, por razones que no dependen de la comunidad, otro cristiano laico, “vir probatus” por la comunidad y casado, no puede representar a Cristo, hacerlo visible, una vez que, por el bautismo, también él participa del sacerdocio de Cristo?

Además el Concilio Vaticano II, resumiendo la Tradición dice con acerto: no se edifica ninguna comunidad cristiana si ella no tiene como raíz y centro la celebración de la Santísima Eucaristía” (PO 6).

Negando la ordenación de viri probati indígenas, se les niega la posibilidad de edificar la comunidad cristiana. Este derecho divino no se les puede negar en nombre de una ley humana y cultural como el celibato y por una eclesiología, entre otras, que entiende como exclusivo el poder de consagrar. ¿Aquí entonces no vale la inculturación tan convincentemente desarrollada en la Exhortación “Querida Amazonia”? ¿No se impide esta por razones eclesiológicas extrañas, que terminan por inviabilizar el rostro indigena y amazónico de la Iglesia al negar la ordenación de viri probati indígenas y casados?

 

Las 24 Iglesias también católicas sin la ley del celibato

Es iluminador en este contexto recordar que hay otras 24 Iglesias, que son también católicas pero no romanas, como la copta, la melquita, la maronita, la etíope, la bizantina griega, la armenia, la siríaca, la caldea y otras. En todas ellas hay sacerdotes casados y sacerdotes célibes. No por eso ellas son menos iglesias católicas que la romana.

¿Por qué razón la Iglesia católica romana es tan inflexible con referencia a la ley del celibato, condición para ser ordenado sacerdote? Sabemos que la ley del celibato surgió lentamente en la Iglesia y que en la historia ha sido siempre un problema, siendo violada por papas, cardenales, obispos y presbíteros. Y en los últimos años ha salido a la luz, en los más altos eslabones de la Curia vaticana, la violación del celibato, agravada por los crímenes de pedofilia, que son también una forma de violar el sentido del celibato.

En la Exhortación “Querida Amazonia” el tema de la inculturación en las culturas indígenas y amazónicas, por razones ya aducidas, no ha sido llevado hasta las últimas consecuencias, hasta la raíz. Como se sabe, en la cultura indígena no existe la figura del indígena célibe. Todos viven con su pareja. Y así sería el sacerdote indígena.

Los viri probati indígenas: rehenes de la cultura romana, latina, occidental y celibataria.

Impedir que viri probati indígenas casados sean sacerdotes significa no encarnarse en la totalidad de su cultura. En ella el sacramento eucarístico debería ser celebrado por un sacerdote indígena casado. Al no encarnarse en plenitud, se condena a los indígenas a continuar rehenes, en lo que atañe al sacramento del Orden, de la cultura romana, latina, occidental y celibataria. Esto es no hacerles justicia, pues tienen el derecho divino de recibir, en el modo de su cultura, la presencia eucarística del Señor.

El supplet Eclesia y el ministro extraordinario de la Eucaristía

A pesar de esta limitación en la comprensión de quien preside la eucaristía, la comunidad cristiana puede recurrir a otro expediente eclesiológico asegurado en la tradición, el famoso “supplet ecclesia”. Aclaro: el indígena casado que ya preside la comunidad, puede presidir la celebración de la cena del Señor supliendo al sacerdote célibe ausente a título de “suplencia de la Iglesia”. Él funciona como ministro extraordinario de la Eucaristía y lo hace con la intención de estar con la Iglesia (cum Ecclesia), jamás contra la Iglesia (contra Ecclesiam), y de hacer todo lo que haría el sacerdote si estuviera presente.

Toda situación extraordinaria demanda también una solución extraordinaria: la legitimidad del laico indígena y casado de presidir la celebración de la cena y la memoria del Señor. La necesidad no conoce ley. El ordo caritatis (el orden de la caridad) y la solicitud para la salus animarum (para la salvación de las almas) y la oeconomía salutis (el proceso historico de la salvación) sustentan teológicamente tal práctica.

La misma visión se encuentra en el sistema jurídico-canónico de la Iglesia. El Derecho Canónico dice explícitamente que la ley suprema en la Iglesia es siempre la “salvación del alma” (canon 1752). ¿Esto no implicaría también el acceso sin las limitaciones impuestas por leyes humanas al sacramento del Orden?

Es injusto mantener a las mujeres como cristianas inferiores

Dejemos aparte el tema del diaconado de las mujeres, igualmente negado en la Exhortación. Tal negación no supera, desgraciadamente como se esperaba, la cuestión de género y hace a las mujeres, por más comprometidas que estén en las comunidades, cristianas inferiores, de segunda categoría, como lo afirma además la cultura machista todavía dominante con referencia a ellas. Bien se podría romper en la Iglesia con esta tradición tan injusta. Para las mujeres no valen los 7 sacramentos; para ellas solamente cuentan 6 porque están excluidas del Ordo.

Recordemos que Santo Tomás de Aquino, en su doctrina sobre los sacramentos, afirmaba que el bautismo es el sacramento de iniciación a la vida cristiana y simultáneamente es la iniciación para todos los demás sacramentos y por eso contiene los 7 sacramentos. Según esta comprensión del Doctor Angélico, por el hecho de ser mujer, esta, la mujer, recibe un bautismo menor porque le falta el contenido del sacramento del Ordo.

Pero no queremos olvidar una flagrante paradoja: una mujer puede engendrar un hijo que es el Hijo de Dios. Esta misma mujer, que ha engendrado a este hijo que es el Hijo de Dios, no puede representar a su hijo que es Hijo de Dios. Solo por el hecho de ser mujer. Las Escrituras dicen que esta mujer, María, “es bendita entre todas las mujeres” (Lc 1,41). Pero parece que no es suficientemente bendita para representar a su propio Hijo que es el Hijo de Dios encarnado.

Añado también el hecho de que las mujeres nunca traicionaron a Jesús, como lo hicieron Pedro y los apóstoles, que lo abandonaron. Fueron siempre fieles y fueron ellas las primeras testigas del hecho mayor de la fe, que es la Resurrección. Solamente por tales razones deberían tener un lugar central dentro de la Iglesia si esta no estuviera atada a la cultura latino-occidental masculinista.

Nada es más fuerte que una idea cuando alcanza su punto de maduración

Todo lo que he escrito no significa una falta de lealtad al Papa Francisco, que es inquebrantable en mí. Pero vale el dicho antiguo: Amicus Plato, sed magis amica veritas. Compete al teólogo buscar caminos nuevos para problemas nuevos, siempre al servicio de las comunidades cristianas y de la propia Iglesia universal.

Como ya se dijo: “nada es más fuerte que una idea cuando llega el momento de su realización”. Llegará este momento para los viri probati indígenas y principalmente para las mujeres dentro de la Iglesia romano-católica. Pero cómo se demora…

A pesar de estas limitaciones internas, la “Exhortación Apostólica Querida Amazonia” es, en este momento crucial de la crisis ecológica como emergencia planetaria, la más decidida y valiente defensa de la Amazonia, presente en 9 países, fuente de vida para toda la humanidad, garantía del futuro de la Tierra y esperanza de la salvaguardia de nuestra civilización. Por eso no acabamos de agradecer al Papa Francisco este servicio profético en beneficio de toda la Humanidad y para todos aquellos que aman y cuidan este bello y esplendoroso Planeta, nuestra Casa Común, la grande y generosa Madre Tierra.

*Leonardo Boff es eclesiólogo de Brasil y entre otros libros de eclesiología ha escrito: Die Kirche als Sakrament im Horizont der Welterfahrung, Padeborn 1972; Eclesiogénesis: la reinvención de la Iglesia, Record, Rio de Janeiro 2008 y Dabar, México 2009; Iglesia: carisma y poder, Vozes 1982, Borla 1985; La Iglesia se hizo pueblo, Vozes 1984; Nuevas fronteras de la Iglesia, Verus 1986.

Gracias a María José Gavito Milano que há mejorado mi español.                                   

                                           ANEXO

         Carta do bispo emérito do Xingú Dom Erwin Kräutler

Meu caro irmão,

Li seu artigo com imensa satisfação. Não preciso dizer-lhe que concordo com tudo que escreveu. Você traduziu em palavras claras e diretas o que a grande maioria de nós pensa. Nosso sonho não acabou. Lamentamos apenas que vamos ter que esperar ainda não sei por quanto tempo que ele se torne realidade. Infelizmente, nós já octogenários certamente não teremos mais a graça de entoar o Te Deum laudamos… agradecendo que finalmente a nossa Igreja também tem um rosto indígena.

É simplesmente absurdo pensar que isso aconteça sem que a Eucaristia seja celebrada pelos mesmos indígenas com jeito indígena, na língua indígena, na cultura indígena e nos parâmetros indígenas em relação a quem ocupa função de coordenar/presidir.

Não sei se lhe contei uma vez a minha primeira visita como bispo a uma aldeia Kayapó. À pergunta do cacique: “Aprô“ – “Sua esposa“ – respondi “Iprô kêt“: “sem esposa”. Olhou-me um tanto desconfiando. Outra vez fui lá e veio a mesma indagação. Aí respondi: „Onij“ – tá muito longe! Aí ficou com pena. Deus certamente já me perdoou a mentirinha que certamente me aproximou mais dos indígenas. Mais tarde a mulher do cacique me adotou com „Ikra“ – meu filho. Lindo não é!

Pergunto se não seria importante traduzir seu artigo para o alemão, inglês e italiano para os da extrema-direita tão agressiva dos países desses idiomas se poderem inteirar da caprichada fundamentação de seus argumentos?

Cordial abraços,

Dom Erwin Kräutler

 

 

Ernesto Cardenal(1925-2020) poeta,místico,revolucionário

Este belo artigo de Frei Betto sobre Ernesto Cardenal apresenta o que pode ser um cristão lididamente atual e comprometido com um mundo a transformar até que o amor impere de vez. Foi monge da linha de Thomas Merton, místico e genial poeta. As circunstâncias fizeram-no revolucionário contra a feroz ditadura de Somoza da Nicaragua. E soube unir mística e luta, oração e compromisso político. Sofreu incompreensões por parte das autoridades romanas até ser suspenso a divinis. O Papa Francisco entendeu o equívoco e logo lhe restituíu o uso de ordens. Vivia no meio dos pobres e pescadores. Com eles fazia círculos bíblicos, comparando página da vida com página da Bíblia. E dai resultava um novo cristão com nova consciência. Vale a pena ler esse belo artigo que honra o autor e honra o homenageado. LBoff

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Em 1987, Afonso Borges promoveu, como primeira atividade do Projeto Sempre Um Papo, de Belo Horizonte, o lançamento do meu romance O dia de Ângelo, no restaurante La Taberna, em Belo Horizonte. Contei a Afonso que, ano seguinte, Ernesto Cardenal iria a Minas. Afonso o convidou para proferir conferência no Cabaré Mineiro, restaurante que, de cabaré, só tinha o nome, e passara a receber o Sempre Um Papo. Cardenal, ex-monge trapista, reagiu: “Mas num cabaré?…”

Encontrei Cardenal, pela primeira vez, em 1978, em sua trincheira de guerrilheiro Sandinista: os fundos de uma das seis livrarias que circundavam a Universidade Nacional da Costa Rica. Já o admirava por sua obra. Seu En Cuba, relato de viagem à ilha em 1970, havia passado de cela em cela em meus tempos de cárcere em São Paulo, entre 1969 e 1973.

Filho de uma das famílias mais ricas da Nicarágua, Cardenal preferiu não seguir o caminho de seu irmão Fernando, que ingressou na Ordem dos jesuítas. Em 1957, o jovem poeta tornou-se monge trapista nos EUA. Durante dois anos, teve como mestre de noviço o místico e escritor Thomas Merton. Ao deixar a vida monástica, estudou teologia em Medellín e, em 1965, foi ordenado sacerdote em Manágua. Identificado com a Teologia da Libertação, passou a viver na paradisíaca Ilha de Solentiname, no lago ao sul da Nicarágua, onde partilhava a vida comunitária de pescadores e camponeses.

Ernesto nada tinha da figura estereotipada de um revolucionário. Baixa estatura, ombros largos e um jeito tímido de se aproximar das pessoas, olhos vivos por trás das lentes brancas acima do sorriso suave, dir-se-ia tratar-se de um monge ingênuo e despreocupado não fosse a boina azul, semelhante à do Che, derramando cachos prateados sobre as orelhas e a nuca. Sua jaqueta verde, sobre a bata branca, assemelhava-se à dos oficiais cubanos.

Sua função na Frente Sandinista era viajar pelo mundo a fim de denunciar os crimes de Somoza e obter apoio político. Perguntei-lhe como conciliava a contemplação com a atividade revolucionária. “Não se opõem. Pode-se trabalhar pela revolução sendo contemplativo. No sentido tradicional, há uma dicotomia entre ação e contemplação. Porém, vivo a contemplação na ação.” E frisou: “A única mensagem do Evangelho é a revolução, que ele chama de Reino de Deus, exigência de superação de todas as marcas de pecado, injustiça e opressão, até que só o amor seja possível.”

Indaguei-lhe sobre o caráter de sua obra poética. “Em um poema que dediquei a Dom Pedro Casaldáliga, digo que escrevo pela mesma razão dos profetas bíblicos, que faziam da poesia uma forma de denúncia de injustiças e anúncio de um novo tempo.”

Em fevereiro de 1979, voltamos a nos encontrar em Puebla, no México, durante a Conferência Episcopal Latino-Americana. Ele convenceu bispos de todo o continente a assinarem uma carta contra a ditadura somozista.

A 19 de julho de 1980, participei como convidado oficial das comemorações do primeiro aniversário da Revolução Sandinista. Ali reencontrei Cardenal, nomeado ministro da Cultura. Cinco anos depois ele participaria, em Havana, da solenidade na qual lancei Fidel e a Religião, ao lado de Fidel, Gabriel García Márquez e Chico Buarque.

Durante a década de 1980, assessorei o movimento sandinista, que reunia cristãos e comunistas ateus nas questões de educação popular e na relação marxismo e cristianismo. Foi, então, que Cardenal me propôs organizarmos um movimento de jovens denominado MIRE (Mística e Revolução). A ideia nunca prosperou, exceto no Brasil, onde o movimento teve sua fase expressiva no início da década de 2000 e ainda hoje mantém núcleos em algumas regiões do país, principalmente no Nordeste. A proposta é vincular a espiritualidade mística, cultivada pela meditação, ao compromisso de transformação da sociedade.

Em sua visita à Nicarágua, em 1983, o papa João Paulo II se recusou a estender à mão a Cardenal, ministro da Cultura, que integrava o cortejo oficial para recepcioná-lo. E, em público, o repreendeu, humilhou e, 1985, suspendeu-o de suas funções sacerdotais. O papa Francisco o reabilitou em 2019.

Em 1994, Cardenal rompeu com a Frente Sandinista, por considerar que o governo de Daniel Ortega já não mantinha coerência com os princípios revolucionários nem atendia os anseios populares

A última vez que nos vimos foi em La Paz, em 2008, quando intelectuais e artistas latino-americanos se reuniram para manifestar apoio ao governo de Evo Morales.

Cardenal era um poeta consagrado internacionalmente, merecedor de vários prêmios literários importantes. Um de seus versos mais famosos é este epigrama dedicado a Cláudia, que reproduzo em tradução livre: “Ao perder eu a ti, tu e eu perdemos: / eu, porque tu eras a quem eu mais amava / e tu, porque eu era quem te amava mais. / Porém, de nós dois, tu perdeste mais que eu: / porque poderei amar a outras como amei a ti, / mas a ti não te amarão como eu te amava.”

Seu poema, Cântico Cósmico, publicado em 1990, se estende por 600 páginas! É um primor de descrição da evolução do Universo e de toda a magnitude estética da Criação, o que levou o escritor Sérgio Ramirez a qualificar a obra de Cardenal de “poesia científica”.

A obra se inicia com estes versos: “No princípio não havia nada / nem espaço, nem tempo. / O Universo inteiro concentrado no espaço do núcleo de um átomo / e, antes, ainda menor, muito menor que um próton, / e, todavia, menor ainda / um infinitamente denso ponto matemático. / E ocorreu o Big Bang. / A Grande Explosão.

E assim termina seu mais extenso poema: “E o que vemos quando olhamos o céu noturno? / De noite vemos apenas a expansão do Universo. / Galáxias e galáxias, e além mais galáxias e quasares. / E por detrás do espaço não veríamos nem galáxias nem quasares, mas um Universo no qual nada ainda se havia condensado, / um muro escuro, / antes do instante em que o Universo se tornou transparente. / E antes ainda, o que afinal veríamos? / Quando não havia nada. / No princípio…”

Frei Betto é escritor, autor de “A obra do artista – uma visão holística do Universo” (José Olympio), entre outros livros.

 

 

L.Boff: “Le pedí al Papa Francisco por carta que ordene a las mujeres”

Leonardo Boff: “Le pedí al Papa Francisco por carta que ordene a las mujeres”

El teólogo Leonardo Boff

El teólogo Leonardo Boff

“Hoy es difícil vivir en Brasil. El ministro de Economía, Paulo Guedes, es uno de los “Chicago Boys”, formados en la Universidad de Chicago, que trabajaron en el Chile de Pinochet”

“El gobierno de Bolsonaro está desmontando las políticas sociales de Lula”

“La jerarquía eclesiástica está orientada hacia “áreas” como el poder, el orden, los dogmas, el derecho canónico, en una condición constante de autorreferencia”

“Sólo con el Espíritu es posible superar el Antropoceno y llegar al Ecoceno, a una sociedad sostenible, vital, abierta a la convivencia”

(Blog de Leonardo Boff).- De un Brasil en crisis, esclavizado, “campo de batalla en la guerra fría entre Estados Unidos y China”, de un continente explotado “para satisfacer a las superpotencias”, humillado, pisoteado, llega un mensaje de esperanza. De renovación. Que toca los temas del ambiente “rumbo a un nuevo Ecoceno” y de la igualdad social. Que habla del papel de la mujer, del nuevo rostro de la Iglesia, la del Papa Francisco. Un mensaje libre, “como el Espíritu Santo”.

Leonardo Boff, exponente destacado de la teología de la liberación, incómodo cuando era sacerdote y también después (abandonó el hábito en 1992; en 1985 había sido advertido por la Congregación para la Doctrina de la Fe), activista de los derechos humanos, profesor universitario, está confiado: “En toda gran crisis hay la posibilidad de un cambio, pueden nacer nuevas fuerzas. Y Brasil es mayor que esa crisis”. LO entrevistan en el Corriere della Sera

¿Profesor Boff, es usted optimista o no?

En realidad, estoy preocupado. La situación en Brasil es trágica: el ultraliberalismo de Jair Bolsonaro, la extrema derecha política que hace apología de la violencia y de los regímenes dictatoriales, que exalta a los torturadores como héroes nacionales… Nunca vivimos nada semejante.

¿Cuál es la explicación?

Detrás de eso, está el proyecto de recolonizar América Latina y obligarla a ser solamente exportadora de commodities (carne, alimentos, minerales…). Y, en esa estrategia perversa, Brasil es central.

“Brasil tendrá un papel primordial en el juego economía-ecología”

¿Por qué?

Porque es un país riquísimo, una reserva de bienes naturales que faltan en el mundo. Como dijo varias veces el premio Nobel Joseph Stiglitz, en los próximos años toda la economía dependerá de la ecología. Y Brasil tendrá un papel primordial en ese juego.

¿Es difícil vivir en Brasil hoy?

Mucho. El ministro de Economía, Paulo Guedes, es uno de los “Chicago Boys”, formados en la Universidad de Chicago, que trabajaron en el Chile de Pinochet. El ultraliberalismo de derecha está haciendo una política de los ricos para los ricos, está privatizando todo. Guedes está trayendo la política de Pinochet a Brasil. ¿Y sabes por qué nadie protesta, por qué la gente no sale a la calle como está pasando ahora en Chile?

No.

¡Porque el gobierno anunció que reprimirá cualquier protesta con el ejército! Aquí todos tienen miedo, aunque el descontento crezca. Pero dentro de las paredes de casa. Asistimos a una triste forma de inercia popular.

En América Latina presidentes como Evo Morales y Lula cerraron su era. Ahora, nuevas fuerzas orientan la opinión pública. ¿El impulso reformista acabó?

Tuvimos gobiernos que hicieron mucho por los pobres. En Brasil, 36 millones de personas fueron incluidas en el welfare. Pero el año pasado, un millón de familias pasaron de la pobreza a la miseria. El gobierno está desmontando las políticas sociales de Lula. Estamos tratando con una élite reaccionaria y esclavista que nunca aceptó que un obrero –en el caso de Brasil, Lula, o un indígena en el caso de Bolivia, Evo Morales– llegase a la presidencia del país. Esa élite ha hecho de todo con los medios más brutales. Pero a esta ola de violencia se le está oponiendo un movimiento de grupos progresistas, de afro-latino-americanos, de indígenas. Son los brotes de una realidad que veremos. Esa es la esperanza que nutrimos.

Futuro incierto para los indígenas de Brasil en la era Bolsonaro

Futuro incierto para los indígenas de Brasil en la era Bolsonaro

¿Ve usted algún nuevo líder político?

Lamentablemente no. Estamos en un momento de vacío, faltan figuras carismáticas, principalmente en Brasil. Tal vez,en parte también por culpa de Lula, gran carismático, pero que no supo formar una clase dirigente con nuevos carismas.

Su nuevo libro en italiano, “Soffia dove vuole” (Sopla donde quiere) habla del Espíritu Santo. ¿Por qué?

Los tiempos inquietantes que estamos viviendo exigen una reflexión seria sobre el Spiritus Creator.

Que quedó al margen de la teología.

Eso no es cierto. Existen estudios grandiosos sobre el Espíritu, desde el de Yves Congar hasta el de Jürgen Moltmann, en diálogo con el nuevo paradigma cosmológico. Pero lo que podemos decir es esto: el Espíritu Santo ha estado casi siempre al margen de la jerarquía eclesiástica. Y con razón.

¿Cómo es eso?

La jerarquía está orientada hacia “áreas” como el poder, el orden, los dogmas, el derecho canónico, en una condición constante de autorreferencia. Son todos aspectos que sirven para mantener el statu quo y que tienen su razón de ser, no niego eso. Del mismo modo, sin embargo, ellos no pueden ser predominantes. El Espíritu es más carisma que poder, más movimiento que estabilidad, más innovación que permanencia. Él sigue una lógica diferente a la de la jerarquía de la Iglesia. Por eso, casi todos los predicadores del Espíritu Santo fueron marginados o perseguidos. Los hechos confirman eso. Mi libro juzgado en 1985 por la Congregación para la Doctrina de la Fe (cuyo prefecto era Joseph Ratzinger), se titulaba Iglesia: carisma y poder. En Roma sin embargo lo leyeron como “Iglesia: carisma o poder”. Por esa confusión, me condenaron.

Leonardo Boff y Francisco

Leonardo Bof                        Jen Yves Congar

¿En vez de eso, que es lo que usted quería decir?

Yo quería crear un equilibrio entre carisma y poder. Pero ese equilibrio debe comenzar por el carisma. Si se comienza con el poder, se corre el riesgo de que este sofoque al carisma. En vez de eso, si se comienza con el carisma se impide que el poder sea ejercido de forma autoritaria, se le imponen límites, y se le obliga a ser poder-servicio y ponerse al servicio de la comunidad.

¿Cuál es el papel del Espíritu Santo hoy?

Estamos en un momento histórico, el Antropoceno, en el que las bases que sustentan la vida y la Tierra han sido profundamente atacadas. O cambiamos o morimos. El Espíritu es Spiritus Creator, Spiritus Vivificans. Sólo el Espíritu puede restaurar el equilibrio destruido por la voracidad del hombre. Sólo con el Espíritu es posible superar el Antropoceno y llegar al Ecoceno, a una sociedad sostenible, vital, abierta a la convivencia de todos con todos donde lo ecológico ocupará la centralidad. De ahí, ecoceno.

¿Por qué, en su elaboración teológica, usted insiste en enfatizar el papel de la ciencia?

No es posible hacer una teología actualizada sin un diálogo profundo con la nueva visión del mundo proveniente de las ciencias de la vida, de la Tierra, del cosmos. Esa lectura tiene ya un siglo, pero no es hegemónica. Son pocos los teólogos que han aceptado este desafío.

“Si se comienza con el carisma se impide que el poder sea ejercido de forma autoritaria”

¿Por qué?

Porque obliga a estudiar ciencias diferentes: la física cuántica, la nueva biología, la astrofísica, la teoría del caos y de la complejidad. Después de tal camino, digo esto por experiencia, es más fácil hacer teología, porque con esos datos, Dios aparece inmediatamente como la energía misteriosa y amorosa que sustenta todo y que lleva adelante todo el proceso cosmogénico. La categoría teológica del Espíritu Santo es más adecuada para esa nueva forma de teología.

¿La conciencia ecológica qué tiene que ver con el Espíritu Santo?

El principal objetivo de mi libro es afirmar que el diálogo con la ecología y con la nueva cosmología nos obliga a cambiar el paradigma. El paradigma de la filosofía y de la teología occidentales es de raíz griega, esencialista, basado en naturaleza, sustancia, esencia y otros términos semejantes que pertenecen al área de la permanencia, de la estabilidad. En vez de eso, cuando se habla de Espíritu, todo es dinamismo, innovación. Hay que cambiar la forma de pensar a Dios, la historia, la Iglesia. Dios es dinamismo de tres personas divinas en comunicación entre sí y con la creación.

¿Teología de la ecología, entonces?

Yo he tratado de hacer una teología con un nuevo horizonte de comprensión. El mismo que el Papa Francisco indica en la encíclica Laudato si’: todo es relación; nada existe fuera de la relación. Poéticamente Francisco escribe: “El sol y la luna, el cedro y la florecilla, el águila y el gorrión: el espectáculo de sus incontables diversidades y desigualdades significa que ninguna criatura se basta a sí misma. Ellas existen solo en dependencia unas de otras, para completarse mutuamente en el servicio de unas a otras”. La tesis de la ecología es precisamente esta: todo está conectado para formar la gran comunidad de vida, el todo de la naturaleza y del universo. Y este modo de pensar corresponde a la naturaleza del Espíritu Santo.

“Hay que cambiar la forma de pensar a Dios, la historia, la Iglesia”

¿Le parece a usted que la Iglesia católica está lista para aceptar estas reflexiones suyas?

La situación es diferente en cada país, pero en todas partes faltan profetas. Con Wojtyla y Ratzinger asistimos al retorno de la gran disciplina, vimos una Iglesia cerrada en sí misma, preocupada con la ortodoxia, atenta a combatir enemigos como la modernidad, las nuevas libertades. Y, sobre todo distante del pueblo, con una teología erudita pero pobre en innovación y una liturgia ajena a la sensibilidad moderna.

Mientras que ahora…

Con el Papa Francisco surge otro tipo de Iglesia, abierta como un hospital de campaña, donde la centralidad no es tanto la ortodoxia, sino la pastoral del encuentro, de la ternura, de la convivencia. Para el Papa Francisco las doctrinas son importantes, pero lo más importante es entender que Cristo vino para enseñarnos a vivir los bienes del reino como el amor incondicional, la misericordia, la solidaridad, la compasión por quien sufre, por los últimos en total apertura al Padre de bondad y misericordia.

¿Mensaje recibido?

No siempre. Muchos católicos tradicionalistas no se han dado cuenta de que estamos ante otro tipo de papa, menos doctor y más pastor en medio de su pueblo. Un papa que lleva menos los símbolos paganos de los emperadores romanos y más la sencillez de un párroco de aldea, sencillo, humilde, amigo de todos. Un hombre que viene de lejos, por eso es libre. Si no fuese así, ¿por qué el nombre de Francisco? Sería una contradicción pensar en San Francisco de Asís en un palacio pontificio. Pero tenemos a Francisco de Roma que vive y come con todos los demás, no él solo.

Lula da Silva, con un ejemplar de Laudato Si

Lula da Silva, con un ejemplar de Laudato Si

¿El aumento de las protestas públicas en la Iglesia contra el Papa Francisco le preocupa?

No me preocupa, porque no le preocupa. ¿Cómo sé esto? Un amigo suyo, Carlo Petrini, con el cual al Papa le gusta dialogar porque es agnóstico y que me visitó aquí en Petrópolis-Rio, reveló que el papa duerme desde las 21h30 hasta las 5h30 como un tronco, bebe su mate y lleva adelante, franciscanamente, su misión, con una irradiación mundial en sentido religioso, ético y político. Nos conocemos desde 1972. Intercambié con él algunas cartas sobre temas de ecología y sobre el Sínodo para la Amazonia de octubre pasado.

¿A propósito, qué espera usted de la exhortación apostólica pos-sinodal de Francisco, que se espera en breve?

Algo bueno. Sobre todo sobre la defensa del rostro indígena de la Iglesia y sobre las mujeres. En mis cartas le pedí que hiciese un gesto profético sin pedir nada a nadie, como hizo Juan XXIII cuando convocó el Concilio Vaticano II.

¿Qué gesto?

Ordenar a las mujeres.

Misa conclusiva del Sínodo de la Amazonía

Misa conclusiva del Sínodo de la Amazonía

¿Y le respondió?

Me agradeció la carta sin comentar nada.

Usted dedica su libro a las mujeres.

Yo digo que la primera Persona divina en entrar en este mundo, o en irrumpir en el proceso de la evolución, no fue el Hijo, como dice la Iglesia. Fue el Espíritu Santo. Esto está muy claro en el texto de Lucas: “El Espírito vendrá sobre ti… y te cubrirá con su sombra”. Hice una búsqueda de meses en patrología: no hay ningún rastro de la centralidad del Espíritu. Ni siquiera en los grandes teólogos. De acuerdo con una lectura predominantemente masculina, prevalece el Hijo. Pero el Hijo vino después de la aceptación (“fiat”) de María, por lo tanto después del Espíritu. Y digo más aún: el Espíritu asumió a María, la divinizó. En el proyecto del Altísimo, hombre y mujer son igualmente divinizados. Forman parte de Dios.

Hoy la teología de la liberación es ecoteología, teología feminista, teología afro. Los pobres siguen siendo muchos y oprimidos. ¿La teología de la liberación tiene todavía un largo camino por delante?

La existencia de los pobres, de los oprimidos me hace pensar siempre en Jesús, en San Francisco y en tantos otros que tuvieron misericordia de ellos. Mientras existan pobres, especialmente en la medida en que su número aumenta, más necesaria se hace una teología de liberación. Es la situación actual en todo el mundo.

Le acusaron de ser pro-marxista.

Marx nunca fue padre ni padrino de la teología de la Liberación, como insinuaban los dictadores latinoamericanos. Pero hoy, más que nunca, la teología de la liberación es urgente. El ejército de los pobres ha aumentado terriblemente. Si la teología, sea la que sea, no toma en serio la situación actual difícilmente se librará de la crítica de cinismo y de irrelevancia histórica. Es preciso leer los signos de los tiempos. El Espíritu nos invita a tomar una posición del lado de las víctimas, de aquellos que el sistema imperante ha hecho invisibles.

liberacion

Fuente: Religión Digital de 17/2/2020

“Dos Papas”: two types of man, two models of the Church

 I just saw the movie, Dos Papas, by Fernando Meirelles, the consecrated Brazilian filmmaker.

In my opinion the movie is technically and aesthetically well made, reproducing the grandiose spaces of the Vatican and its gardens. The movie is based on historical events, with the logical creativity this art form allows, especially in the construction of the dialogues, which reflect their respective theologies and their well known positions.

What I say here is a strictly my personal opinion. I have had the privilege of personally knowing the two Popes, with whom I maintained and maintain close relations and friendship.

 Pope Ratzinger: rigorous and refined

I owe a debt of gratitude to Professor Joseph Ratzinger for having valued positively my doctoral thesis about “The Church as a Fundamental Sacrament in the Secularized World.” It was voluminous, with more than 500 printed pages. Professor Ratzinger helped me financially with a considerable amount of money, and found an editor to publish it when no one wanted to risk publishing a book of such dimensions. The reception in the international theological community was excellent. It is considered a fundamental work, especially by the French Dominican Jean Yves Congar, a well known specialist in the theme, Church.

Professor Ratzinger is a person of a very refined manner, and extremely intelligent. Never have I heard him raise his voice, he is very timid and reserved

When I leaned that he had been elected Pope, I immediately thought: “He is a Pope who will suffer much because he perhaps has never embraced the people, least of all a woman, nor has he ever been exposed to multitudes”. 

Our friendship was strengthened by the fact that for five years, beginning in 1974, in Easter week, (which often happens around May), some 25 well known progressive men and women theologians from around the world used to gather in the city of Nimega, in the Low Countries or in other European cities.  For a week we would carry on ecumenical discussions, accompanied by a small group of scientist, even Paulo Freire, about topics relevant to the world and to the Church.  We published the magazine, Concilium, that appeared in 7 languages and is still being published, (in Brazil by Editora Vozes). In that magazine the best minds of the world collaborate in different fields of knowledge, from sexuality and Liberation Theology to modern cosmology.

Professor Ratzinger almost always would sit by my side.  After lunch, while everyone else took a nap, Professor Ratzinger and I would stroll through the gardens, discussing theological themes; our favorites were Saint Augustine and Saint Bonaventure, practically all of whose books I have read.

Each one in his role without breaking the relationship

Made Cardinal and president of the Congregation for the Doctrine of the Faith, in 1984 he had the thankless task of questioning me about my book Church: Charisma and Power. Cardinal Ratzinger fulfilled his institutional role of questioner, and I, that of the defender of my opinions. It was a strong dialogue, but was always elegant on his part, even when, after the interrogatory, there was a second part, namely, an even more difficult encounter with him and Brazilian Cardinals Don Paulo Evaristo Arns and Don Aloysio Lorscheider, who accompanied me in Rome and testified in my favor. We were three against one. I must admit, Cardinal Ratzinger felt uncomfortable.

A year later, I received the culmination of the doctrinal process, resulting in my removal from the chair of theology, from my position in Editorial Vozes, and the imposition of a “silencio obsequioso” that precluded me from talking, teaching, giving interviews or publishing anything. The final decision after the interrogation was conducted by 13 Cardinals (13 to break a tie). Later on, I learned from an emissary of his private secretary that Cardinal Ratzinger had voted in my favor, but it was the losing vote. It must be said that whenever news reporters asked Cardinal Ratzinger about me, he would answer with humor that I am “ein frommer Theologe” (a pious theologian) that one day I would deepen my true theological path.

The movie does not show the refined and elegant figure that characterizes Cardinal Ratizinger.  In one scene he raises his voice and almost shouts, which appears to me totally improbable and inconsistent with his character.

In spite of finding ourselves in different situations, he as Pope and I, a theologian promoted to laity, our friendship was never broken. In his ninety years, when  a Festschrift (a book in homage) was organized, in which many notable persons made contributions, at the request of Pope Benedict himself, I was asked to write my testimony about him, which I did with pleasure.  Friendship is stronger than any doctrine, always human.

 Pope Francis: tender, fraternal and an innovator

With reference to Jorge Mario Bergoglio, now Pope Francis, I would say the following: we met in 1972 in the Colegio Maximo de San Miguel, in Buenos Aires, Argentina. He was exposing the singularity of the spiritual path of Saint Ignatius of Loyola, and I, the spiritual path of Saint Francis. We discussed the hermeneutics of a French writer, whose name I don’t recall, and also aspects of the liberation theology of Argentina (the silenced people and the oppressed culture), and that of our Brazil and of Peruvian (the social injustice and the historical oppression of the poor and the Afro descendants). There is a photo of that gathering that Pope Francis kindly sent me from Rome.  That photo shows the entire group of women and men theologians who were in attendance, most of whom are no longer with us, some of them persecuted and tortured by the barbaric repression of the Argentinian or Chilean military.  After that meeting we lost track of each other.

Pope Francis: theologian of the integral liberation 

Juan Carlos Scannone, recently deceased, the main representative of the theology of liberation in Argentina and Pope Francis’ professor of theology, told me that Bergoglio entered the Jesuit Order as an adult vocation (he was a chemist before, as the movie shows). He immediately liked the theology of liberation of the Argentinian type and he made a promise he always fulfilled even as the Cardinal of Buenos Aires: each week he spent an afternoon and even a day in a slum, always alone, he would walk into the houses and would speak with everyone. He did not live in the Cardinal’s Palace, did not have a car, used the bus or the subway.  He lived alone in an apartment, and prepared his own meals.

Bergoglio was General Superior of the Jesuits from Argentina, acting especially in the region of Buenos Aires. As a young man, he was very rigorous. He had to confront a grave situation that until now he carries in his heart: two Jesuits, Father Francisco Jalics and Father Orlando Yorio (I personally met Yorio in Quilmes) lived in a shantytown with the poor and marginalized. All those who worked with the people, as in Brazil in 1964 (and perhaps even today under the new authoritarian government of Bolsonaro) were considered Marxists and subversives. They were watched by the organs of military security. Bergoglio was informed that these two Jesuits were going to be kidnapped with the accompanying torture. He tried to save them, even appealing to the vote of obedience.  It is typical of the Jesuit Order, and means that they should leave the favela in order not to be victims of violent repression.

They argued in an evangelical form: “A pastor never abandons his flock, his people; he shares their destiny; it is better to obey the God of the poor, than to obey a human religious superior”.

Ultimately, they were kidnapped and harshly tortured. Jalics reconciled with Bergoglio and lives in Germany, while Yorio felt abandoned and distanced himself from the Cardinal (Yorio died in Uruguay years ago). I could feel his personal bitterness as I tried to understand the impasse that responsible religious authority faces in extreme situations. Even then, Bergoglio hided many in the Colegio Máximo de San Miguel or helped them reach the border of another country to escape certain death.

Pope Francis: caring for the Common Home

Once he was elected Pope, we communicated again. Knowing that I had been intensely occupied with the theme of integral ecology, including the Common Home, Mother Earth, Pope Francis asked for my cooperation, which I gave assiduously. But he warned me: “do not send the texts to the Vatican, because they will not give them to me (the famous papal Curia’s sottoseder: to sit over and forget), but rather, to send them directly to me in care of the Argentinian Ambassador to the Holy See, because every day very early he takes the mate with me”. I always did that. The word goes around that my thoughts and themes are noticeable in the Encyclical letter,Laudato Si: on the Caring for the Common Home (2015). But the encyclical is the Pope’s and he can have whatever advisers he wants. I also sent him texts to the 2019 Pan Amazonic Synod  He replied giving thanks.

On selecting the name Francis, at the suggestion of his Brazilian friend, Cardinal Claudio Hummes, who whispered the name Francis to him, and on making a clear option for the poor, he was transformed. The Jesuit rigor was united with the Franciscan tenderness. He is extremely strict with the internal problems of the Vatican Curia, the pedophilia, and the financial corruption of the Vatican Bank. On the other hand, he is visibly tender and fraternal.

No Pope before him has harshly reproved the system that has lost its sensibility, its solidarity with the millions of poor and hungry, its capacity to cry and instead worships the idol of money.  Predator of nature, against life and against Mother Earth. We need not say what system he talks about. His option for the poor is strong. Due to his courageous stands on the Earth’s ecological emergency, global warming and the dehumanizing of the human relationships, Pope Francis has become a religious and political leader. His voice is listened to and respected around the world.

 Two types of man and two models of Church 

The purpose of the movie is to show two types of religious persons and two models for the Church.

First it shows that Ratzinger and Bergoglio, both human, profoundly human. In this sense, they both have their positive side, and also their dark side. For Pope Benedict XVI, it is his indulgence and lenience with the pedophiles. We must not forget that he wrote to all the bishops, under pontifical secrecy that never can be broken, not to turn the pedophile priests and bishops over to the civil tribunals. This would demoralize the institutional Church. They should confess their sin and be transferred somewhere else. Pope Benedict did not realize that it was not only about a sin that could be forgiven by confession. It was a crime against innocent human beings that the civil justice had to investigate and punish. Thought was not given to the victims, but only to safeguarding the image of the Church as an institution. That omission was strongly criticized by Cardinal Bergoglio, as is clearly shown in the movie.

Pope Benedict XVI followed the line of John Paul II, who was a moral and doctrinal conservative.  He attempted to relativize the aggiornamento of the Vatican Council II (1962-1965). He saw the Church as a fortress besieged from all sides by enemies, that is, by the errors and deviations of modernity. The proposed solution was to return to the previous great discipline from the Councils of Trent (1545-1563) and Vatican I (1869-1870). The centrality was the orthodoxy and the sane doctrine, as if preaching was what saved, and not the practices. In this line, Cardinal Joseph Ratzinger was strict: more than 110 men and women theologians were condemned, deposed from their chairs, silenced (in Brazil, Yvone Gebara and myself) or punished in some form. One of them, an excellent theologian, was condemned with no explanation.  He became so depressed that he thought of suicide.  He was cured only when he went to Central America to work with the Comunidades Eclesiales de Base, (Ecclesial Base Communities). The life of faith of the simple and poor people returned to him the meaning of life.

There was a severe ecclesial winter. A whole generation of priests was formed in this doctrinal style, with their eyes on the past, using the symbols of clerical power. In the same way, many bishops were consecrated who were more nearly orthodox authoritarian ecclesiastics than pastors in the midst of their people.

Pope Francis is a different type of religious personality. He comes from the ends of the Earth, far from the old and almost agonizing European Christianity. And he has brought Spring to the Church and the political world.

Pope Francis first innovated the habits. He refused to use the “mozzeta”, that small white cape filled with brocades that popes carried on their shoulders, a symbol of the absolute power of the pagan Roman emperors. In the movie Francis clearly says: “the carnival is over”. He does not accept the cross of gold and continues with his cross of iron, rejects the red Prada shoes and continues with his old black shoes. He does not declare himself as the Pope of the Church, but as the Bishop of Rome, and only from there, Pope of the universal Church. When he was presented as the new Pope, Francis asked the people to pray for him. Only after that did the new Pope bless the people. Here there clearly appears a new theological vision, according to Vatican Council II: first comes the People of God and thereafter comes the Pope and all other ecclesiastic authorities at the service of the People of God.

Pope Francis inspires the Church not with Cannon Law, but with love and collegiality, (consulting with the community of Bishops).  In his first public speech, Pope Francis said: “how I would like a Church that is poor, and for the poor”. He does not live in the papal palace, that would be an offense to the poverello from Assisi, but in a boarding house. At meal time, he stands in line like everyone else and comments with humor: “This way it is more difficult to be poisoned”.

Francis foregoes a special automobile and a body of personal protection. He mixes with the people, gives his  hand to whomever extends his to him and kisses the children. He is a father and grandfather loved by the multitudes.

His model of Church is of a “field hospital” that cares for all without asking whence they come and what is their moral situation. It is a “Church on the go” towards the human and existential peripheries. He respects dogmas and doctrines, but clearly affirms that he prefers to position himself before the historical Jesus, opting for direct encounters with the people and for the pastoral caring of tenderness. He insists that Jesus came to teach us to live unconditional love, solidarity and forgiveness. To Francis, God’s infinite mercy is central. And he says more: “God does not know eternal condemnation because God would lose in the face of evil.  And God can not lose.  His mercy has no limit”. Consequently, He calls all, once purified from their wickedness, to the home the Father and Mother of goodness have prepared for all from eternity. To die is to feel called by God; and one happily goes to the Great Encounter.

As for Ecumenism, he emphasizes that the different churches must recognize each other and together be at the service of the Kingdom of justice, solidarity, fraternity and of love, nourishing the sacred flame of spirituality hidden within every person.

It is another type of pontificate, another form of being human; one that recognizes that he lost patience when a woman grabbed his hand and forcefully pressed it. Annoyed, he slapped her hand two or tree times. But the following day, he apologized publicly.  He is naturally humble and acknowledges his weaknesses.

Two Popes: different and complementary

Pope Francis opened up all his humanity, allowing himself the right to experience the joy of living, of encouraging his favorite  team, the San Lorenzo, of enjoying the music of the Beatles; and even of getting Pope Benedict XVI to dance a tango with him… something unthinkable in a severe German academician. Here he appears not as the Pope, but as the man, Bergoglio who unravels the shy humanity of the man, Ratzinger. The two are different, but they come together as one in a tango of adult persons.

The movie is a beautiful metaphor of the human condition, with two different forms of realizing humanity, which do not oppose but compose and complete each other, one with tenderness and the other with vigor.

The movie is worth seeing, because it makes us think and offers us lessons of mutual listening, of open dialogue, of truths spoken without beating about the bush and of a friendship that grows as the relationship is extended in each encounter. The forgiveness that each gives the other, and the final embrace, long and loving, enlarges the humanity and spirituality that is present in each one of us.

 Leonardo Boff  Eco-Theologian-Philosopher, of the Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.