Brumadinho: “Nos duele demasiado la forma en que os fuisteis”

El 25 de enero de 2020 se celebró en Brumadinho-MG un acto para recordar el trágico desastre criminal de la ruptura de la presa de la compañía Vale S.A. Nos hieren los ojos y rompen nuestros corazones aquellas imágenes que mostró la televisión: la fuga de 12 millones de metros cúbicos de residuos, sepultando bajo olas de barro y muerte a 272 personas, los daños a la economía de miles de familias campesinas, indígenas y quilombolas, los impactos químicos de los metales que van a sedimentarse en el fondo de los ríos, la contaminación de los ecosistemas, de la flora, de la fauna y de la vegetación de las riberas de los ríos. La velocidad de la ola asesina era de 80 km por hora. Es el mayor desastre de compañías mineras en el mundo, con más víctimas que el de Stava en Italia en 1985 que mató a 267 personas. Aquí fueron 272.

La celebración fue meticulosamente preparada, con una gran peregrinación, con la participación de personas de todas partes de Brasil y de diferentes iglesias. El lema era: Porque la vida Vale más o La vida Vale más que el beneficio. Quizás el momento más conmovedor ocurrió en la “mística” hecha por los familiares de las víctimas, con testimonios, poesías y canciones y la suelta de 272 globos (número de víctimas) con la inscripción: Me duele demasiado la forma en que te fuiste. Ascendieron a lo alto, hacia el cielo, donde las víctimas, llamadas “nuestras joyas”, estarán en el seno de Dios Padre y Madre de bondad infinita.

Para todas las instancias, incluso oficiales, hubo una negligencia culpable de Vale, a pesar de que era consciente de la inseguridad de la presa y de los riesgos para las poblaciones circundantes. Es por eso que no hubo ningún accidente sino una tragedia criminal cuyos responsables están siendo acusados de varios tipos de delitos.

Desde entonces se ha establecido un enfrentamiento entre dos lecturas/narrativas: la de la empresa minera Vale, que insiste en el hecho del accidente y su renuencia a reparar adecuadamente los daños y a dar la compensación necesaria a los familiares de las víctimas. Se presenta con orgullo “como una compañía minera global que transforma los recursos naturales en prosperidad y desarrollo sostenible. Con sede en Brasil y operaciones en unos 30 países, la compañía emplea a aproximadamente 125 mil empleados, incluidos los propios y terceros permanentes”. Se olvida de que en 2012 fue elegida por Public Eye People’s como la peor compañía del mundo, el “Oscar de la Vergüenza”. Dentro de la lógica del capital, busca solamente obtener ganancias incluso a costa de vidas humanas. Para noviembre de 2019 estaban previstos 7.25 mil millones de reales (aún sub judice) como dividendos para los accionistas. Pero en las negociaciones con los familiares de las víctimas y ante el daño a toda una región es dura y chantajea a la población: si no aceptan sus propuestas no habrá empleos ni prosperidad para la región. Es un engaño, pues debido a la nefasta Ley de Kandir, Vale no paga ningún impuesto sobre la exportación y solo el 2% como Compensación Financiera por la Explotación de Recursos Minerales. Por lo tanto, el beneficio principal no se destina a Brasil ni a la población.

La otra lectura/narrativa es llevada a cabo por la Arquidiócesis, especialmente por el obispo local don Vicente Ferreira y por sus dos eximias asistentes, Marina Oliveira y Marcela Rodrigues, quienes abandonaron sus quehaceres y estudios para liderar las lecciones a sacar de este hecho criminal. Se trata de mostrarle a la población que esta forma de organizar la minería y buscar ganancias es típica del sistema del capital. Produce una doble injusticia: una, social, explotando el trabajo y la otra, ecológica, devastando la naturaleza circundante. Se muestra como enemigo de la vida de la naturaleza y de la vida humana, como el Papa Francisco muestra acertadamente en su encíclica de ecología integral sobre “el cuidado de la Casa Común”. Los cambios deben comenzar con cada uno: cómo cuidar la casa, el agua, la basura, cada árbol y los animales. Es importante no ser rehén de una empresa que solo promete empleo, pero al precio de contaminar la atmósfera y afectar a la vida, especialmente a la vida de los niños. Debemos ser inventivos y buscar formas alternativas de garantizar la vida de todos, más sana y compartida mejor.

El obispo don Vicente usa sus habilidades personales para aumentar este nuevo nivel de conciencia en la población, pues es poeta, cantante y toca la guitarra. Se encuentra con la dura oposición de los católicos carismáticos y de otros apoyados por la compañía Vale, que no ven en esto el cumplimiento del mandato divino de “cuidar y proteger” el Jardín del Edén (Gn 2), sino como mera política. Así, se muestran sin empatía con los familiares de las víctimas. Los conservadores quieren reducir la fe solamente al espacio religioso, sin haber aprendido la lección del Concilio Vaticano II de que hacer política “es el acto de amor más grande”. No política partidista, sino política como bien común, como solidaridad con quienes más sufren, y política como defensa de los derechos de cada persona humana y de la naturaleza. Su fe es estéril, porque no conduce a la salvación. Lo que salva no son las prédicas sino las prácticas, de amor, de compasión y de solidaridad, como lo está haciendo el “Comité de Apoyo y Solidaridad con los afectados por los crímenes de Vale” y la pastoral de don Vicente Ferreira y sus asistentes.

Nosotros que hemos estado allí en las celebraciones, damos este testimonio. Y nuestro testimonio es verdadero.

*Leonardo Boff es teólogo y ha escrito Como cuidar da Casa Común, Vozes 2018; Trotta 2019.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Brumadinho:”Dói demais o jeito que vocês foram embora”

No dia 25 de janeiro de 2020 se celebrou em Brumadinho-MG um ato de recordação do trágico desastre criminoso do rompimento da barreira da Vale S.A. Ferem-nos os olhos e rompem os nossos corações aquelas imagens mostradas pela TV: a liberação de 12 milhões de metros cúbicos de rejeitos, o sepultamento sob ondas de lama e morte de 274 pessoas, os danos à economia de milhares de famílias camponeses, indígenas e quilombolas, os impactos químicos dos metais que vão se sedimentar no fundo dos rios, a contaminação dos ecossistemas, da flora, da fauna e das matas ciliares dos rios. A velocidade da onda assassina era de 80 km por hora. È o maior desastre de mineradoras do mundo, com mais vítimas do que aquele de Stava na Itáli em 1985 que dizimou 267 pessoas. Aqui foram 274.

A celebração foi minuciosamente preparada, com uma grande romaria, acorrendo pessoas de todas as partes do Brasil e de diversas igrejas.O lema era:”Porque a vida Vale mais”. Ou:”A vida Vale mais do que o lucro”. O momento talvez mais comovedor ocorreu na “mística” feita pelos parentes das vítimas, com testemunhos, poesias e cânticos e a soltura de 274 balões (número das vítimas) com a inscriação:”Dói demais o jeito que vocês foram embora”. Eles subiram para o alto, rumo ao céu, onde as vítimas, chamadas de “nossas jóias”, estarão no seio de Deus Pai e Mãe de infinita bondade.

Para todas as instâncias até oficiais houve descaso culposo da Vale, mesmo ciente na insegurança da barragem e dos riscos para as populações circunvizinhas. Por isso não ocorreu um acidente mas um tragédia criminosa cujos responsáveis estão sendo indiciados por vários tipos de crime.

Estabeleceu-se, desde então, um embate entre duas leituras: a da mineradora Vale que insiste no fato do acidente e de sua relutância em reparar adequadamente os danos e de fazer as compensações necessárias aos parentes dos vitimados. Orgulhosamente se auto-apresenta “como uma mineradora global que transforma recursos naturais em prosperidade e desenvolvimento sustentável. Com sede no Brasil e atuação em cerca de 30 países, a empresa emprega aproximadamente cerca de 125 mil empregados, entre próprios e terceiros permanentes”. Esquece que em 2012 foi eleita pelo Public Eye People’s” a pior empresa do mundo, o “Oscar da Vergonha”. Dentro da lógica do capital, visa apenas o lucro mesmo à custa de vidas humanas. Para novembro de 2019 estavam previstos (mas ainda sub judice) 7.25 bilhões de reais como dividendos para os acionistas. Mas nas negociações com os parentes das vítimas e face aos danos a toda uma região, se mostra dura e chantageia a população, caso não aderir a suas propostas: não haverá empregos e prosperidade para a região. É um engodo, pois, pela nefasta Lei Kandir a Vale não paga nenhum imposto sobre a exportação e apenas 2% como Compensação Financeira pela Exploração de Recursos Minerais. Portanto,o lucro principal não vai para o Brasil e para a população.

A outra leitura é levada avante pela Arquidiocese, especialmente pelo bispo local Dom Vicente Ferreira e por suas duas exímias auxiliares, Marina Oliveira e Camila Rodrigues que largaram seus afazeres e estudos para liderarem as lições a serem tiradas do fato criminoso. Trata-se de mostrar para a população que este modo de organizar a mineração e buscar o lucro é própria do sistema do capital. Ele produz uma dupla injustiça: uma, social, explorando a mão de obra e outra, ecológica, devastando a natureza circundante. Ele se mostra inimigo da vida da natureza e da vida humana, como bem o mostra o Papa Francisco em sua encíclica de ecologia integral”sobre o cuidado da Casa Comum”. As mudanças devem começar com cada um, como cuidar da casa, da água, do lixo,de cada árvore e dos animais. Importa não ficar refém de uma empresa que apenas promete emprego mas a preço de contaminar a atmosfera e afetar a vida especialmente das crianças. Devemos ser inventivos e buscar formas alternativas de garantir a vida de todos, mais sã e melhor compartilhada.

O bispo Dom Vicente usa suas habilidades pessoais para suscitar este novo nível de consciência na população, pois é poeta, cantador e tocador de violão. Encontra dura oposição de católicos carismáticos e outros apoiados pela Vale, que não veem nisso o cumprimento do mandato divino de “cuidar e proteger”o jardim do Éden, mas como mera política. Assim se mostram sem empatia para com os parentes das vítimas. Conservadores,querem reduzir à fé apenas ao espaço do religioso, sem ter aprendido a lição do Concílio Vaticano II que fazer política “e o mais alto ato de amor”, não política partidária, mas política como bem comum, como solidariedade com aqueles que mais sofrem e política como defesa dos direitos de cada pessoa humana e da natureza. Sua fé é estéril, pois não leva à salvação. O que salva não são prédicas mas práticas, de amor, de compaixão e de solidariedade como vem sendo feitas pelo “Comité de Apoio e Solidariedade aos Atingidos pelos Crimes da Vale” e pela pastoral de Dom Vicente Ferreira e de seus auxiliares.

Nós que lá estivemos nas celebrações, damos este testemunho. E o nosso testemunho é verdadeiro.

Leonardo Boff é teólogo e filósofo e escreveu “Como cuidar da Casa Comum”, Vozes 2018.

 

“Dos Papas”: two types of man, two models of the Church

 I just saw the movie, Dos Papas, by Fernando Meirelles, the consecrated Brazilian filmmaker.

In my opinion the movie is technically and aesthetically well made, reproducing the grandiose spaces of the Vatican and its gardens. The movie is based on historical events, with the logical creativity this art form allows, especially in the construction of the dialogues, which reflect their respective theologies and their well known positions.

What I say here is a strictly my personal opinion. I have had the privilege of personally knowing the two Popes, with whom I maintained and maintain close relations and friendship.

 Pope Ratzinger: rigorous and refined

I owe a debt of gratitude to Professor Joseph Ratzinger for having valued positively my doctoral thesis about “The Church as a Fundamental Sacrament in the Secularized World.” It was voluminous, with more than 500 printed pages. Professor Ratzinger helped me financially with a considerable amount of money, and found an editor to publish it when no one wanted to risk publishing a book of such dimensions. The reception in the international theological community was excellent. It is considered a fundamental work, especially by the French Dominican Jean Yves Congar, a well known specialist in the theme, Church.

Professor Ratzinger is a person of a very refined manner, and extremely intelligent. Never have I heard him raise his voice, he is very timid and reserved

When I leaned that he had been elected Pope, I immediately thought: “He is a Pope who will suffer much because he perhaps has never embraced the people, least of all a woman, nor has he ever been exposed to multitudes”. 

Our friendship was strengthened by the fact that for five years, beginning in 1974, in Easter week, (which often happens around May), some 25 well known progressive men and women theologians from around the world used to gather in the city of Nimega, in the Low Countries or in other European cities.  For a week we would carry on ecumenical discussions, accompanied by a small group of scientist, even Paulo Freire, about topics relevant to the world and to the Church.  We published the magazine, Concilium, that appeared in 7 languages and is still being published, (in Brazil by Editora Vozes). In that magazine the best minds of the world collaborate in different fields of knowledge, from sexuality and Liberation Theology to modern cosmology.

Professor Ratzinger almost always would sit by my side.  After lunch, while everyone else took a nap, Professor Ratzinger and I would stroll through the gardens, discussing theological themes; our favorites were Saint Augustine and Saint Bonaventure, practically all of whose books I have read.

Each one in his role without breaking the relationship

Made Cardinal and president of the Congregation for the Doctrine of the Faith, in 1984 he had the thankless task of questioning me about my book Church: Charisma and Power. Cardinal Ratzinger fulfilled his institutional role of questioner, and I, that of the defender of my opinions. It was a strong dialogue, but was always elegant on his part, even when, after the interrogatory, there was a second part, namely, an even more difficult encounter with him and Brazilian Cardinals Don Paulo Evaristo Arns and Don Aloysio Lorscheider, who accompanied me in Rome and testified in my favor. We were three against one. I must admit, Cardinal Ratzinger felt uncomfortable.

A year later, I received the culmination of the doctrinal process, resulting in my removal from the chair of theology, from my position in Editorial Vozes, and the imposition of a “silencio obsequioso” that precluded me from talking, teaching, giving interviews or publishing anything. The final decision after the interrogation was conducted by 13 Cardinals (13 to break a tie). Later on, I learned from an emissary of his private secretary that Cardinal Ratzinger had voted in my favor, but it was the losing vote. It must be said that whenever news reporters asked Cardinal Ratzinger about me, he would answer with humor that I am “ein frommer Theologe” (a pious theologian) that one day I would deepen my true theological path.

The movie does not show the refined and elegant figure that characterizes Cardinal Ratizinger.  In one scene he raises his voice and almost shouts, which appears to me totally improbable and inconsistent with his character.

In spite of finding ourselves in different situations, he as Pope and I, a theologian promoted to laity, our friendship was never broken. In his ninety years, when  a Festschrift (a book in homage) was organized, in which many notable persons made contributions, at the request of Pope Benedict himself, I was asked to write my testimony about him, which I did with pleasure.  Friendship is stronger than any doctrine, always human.

 Pope Francis: tender, fraternal and an innovator

With reference to Jorge Mario Bergoglio, now Pope Francis, I would say the following: we met in 1972 in the Colegio Maximo de San Miguel, in Buenos Aires, Argentina. He was exposing the singularity of the spiritual path of Saint Ignatius of Loyola, and I, the spiritual path of Saint Francis. We discussed the hermeneutics of a French writer, whose name I don’t recall, and also aspects of the liberation theology of Argentina (the silenced people and the oppressed culture), and that of our Brazil and of Peruvian (the social injustice and the historical oppression of the poor and the Afro descendants). There is a photo of that gathering that Pope Francis kindly sent me from Rome.  That photo shows the entire group of women and men theologians who were in attendance, most of whom are no longer with us, some of them persecuted and tortured by the barbaric repression of the Argentinian or Chilean military.  After that meeting we lost track of each other.

Pope Francis: theologian of the integral liberation 

Juan Carlos Scannone, recently deceased, the main representative of the theology of liberation in Argentina and Pope Francis’ professor of theology, told me that Bergoglio entered the Jesuit Order as an adult vocation (he was a chemist before, as the movie shows). He immediately liked the theology of liberation of the Argentinian type and he made a promise he always fulfilled even as the Cardinal of Buenos Aires: each week he spent an afternoon and even a day in a slum, always alone, he would walk into the houses and would speak with everyone. He did not live in the Cardinal’s Palace, did not have a car, used the bus or the subway.  He lived alone in an apartment, and prepared his own meals.

Bergoglio was General Superior of the Jesuits from Argentina, acting especially in the region of Buenos Aires. As a young man, he was very rigorous. He had to confront a grave situation that until now he carries in his heart: two Jesuits, Father Francisco Jalics and Father Orlando Yorio (I personally met Yorio in Quilmes) lived in a shantytown with the poor and marginalized. All those who worked with the people, as in Brazil in 1964 (and perhaps even today under the new authoritarian government of Bolsonaro) were considered Marxists and subversives. They were watched by the organs of military security. Bergoglio was informed that these two Jesuits were going to be kidnapped with the accompanying torture. He tried to save them, even appealing to the vote of obedience.  It is typical of the Jesuit Order, and means that they should leave the favela in order not to be victims of violent repression.

They argued in an evangelical form: “A pastor never abandons his flock, his people; he shares their destiny; it is better to obey the God of the poor, than to obey a human religious superior”.

Ultimately, they were kidnapped and harshly tortured. Jalics reconciled with Bergoglio and lives in Germany, while Yorio felt abandoned and distanced himself from the Cardinal (Yorio died in Uruguay years ago). I could feel his personal bitterness as I tried to understand the impasse that responsible religious authority faces in extreme situations. Even then, Bergoglio hided many in the Colegio Máximo de San Miguel or helped them reach the border of another country to escape certain death.

Pope Francis: caring for the Common Home

Once he was elected Pope, we communicated again. Knowing that I had been intensely occupied with the theme of integral ecology, including the Common Home, Mother Earth, Pope Francis asked for my cooperation, which I gave assiduously. But he warned me: “do not send the texts to the Vatican, because they will not give them to me (the famous papal Curia’s sottoseder: to sit over and forget), but rather, to send them directly to me in care of the Argentinian Ambassador to the Holy See, because every day very early he takes the mate with me”. I always did that. The word goes around that my thoughts and themes are noticeable in the Encyclical letter,Laudato Si: on the Caring for the Common Home (2015). But the encyclical is the Pope’s and he can have whatever advisers he wants. I also sent him texts to the 2019 Pan Amazonic Synod  He replied giving thanks.

On selecting the name Francis, at the suggestion of his Brazilian friend, Cardinal Claudio Hummes, who whispered the name Francis to him, and on making a clear option for the poor, he was transformed. The Jesuit rigor was united with the Franciscan tenderness. He is extremely strict with the internal problems of the Vatican Curia, the pedophilia, and the financial corruption of the Vatican Bank. On the other hand, he is visibly tender and fraternal.

No Pope before him has harshly reproved the system that has lost its sensibility, its solidarity with the millions of poor and hungry, its capacity to cry and instead worships the idol of money.  Predator of nature, against life and against Mother Earth. We need not say what system he talks about. His option for the poor is strong. Due to his courageous stands on the Earth’s ecological emergency, global warming and the dehumanizing of the human relationships, Pope Francis has become a religious and political leader. His voice is listened to and respected around the world.

 Two types of man and two models of Church 

The purpose of the movie is to show two types of religious persons and two models for the Church.

First it shows that Ratzinger and Bergoglio, both human, profoundly human. In this sense, they both have their positive side, and also their dark side. For Pope Benedict XVI, it is his indulgence and lenience with the pedophiles. We must not forget that he wrote to all the bishops, under pontifical secrecy that never can be broken, not to turn the pedophile priests and bishops over to the civil tribunals. This would demoralize the institutional Church. They should confess their sin and be transferred somewhere else. Pope Benedict did not realize that it was not only about a sin that could be forgiven by confession. It was a crime against innocent human beings that the civil justice had to investigate and punish. Thought was not given to the victims, but only to safeguarding the image of the Church as an institution. That omission was strongly criticized by Cardinal Bergoglio, as is clearly shown in the movie.

Pope Benedict XVI followed the line of John Paul II, who was a moral and doctrinal conservative.  He attempted to relativize the aggiornamento of the Vatican Council II (1962-1965). He saw the Church as a fortress besieged from all sides by enemies, that is, by the errors and deviations of modernity. The proposed solution was to return to the previous great discipline from the Councils of Trent (1545-1563) and Vatican I (1869-1870). The centrality was the orthodoxy and the sane doctrine, as if preaching was what saved, and not the practices. In this line, Cardinal Joseph Ratzinger was strict: more than 110 men and women theologians were condemned, deposed from their chairs, silenced (in Brazil, Yvone Gebara and myself) or punished in some form. One of them, an excellent theologian, was condemned with no explanation.  He became so depressed that he thought of suicide.  He was cured only when he went to Central America to work with the Comunidades Eclesiales de Base, (Ecclesial Base Communities). The life of faith of the simple and poor people returned to him the meaning of life.

There was a severe ecclesial winter. A whole generation of priests was formed in this doctrinal style, with their eyes on the past, using the symbols of clerical power. In the same way, many bishops were consecrated who were more nearly orthodox authoritarian ecclesiastics than pastors in the midst of their people.

Pope Francis is a different type of religious personality. He comes from the ends of the Earth, far from the old and almost agonizing European Christianity. And he has brought Spring to the Church and the political world.

Pope Francis first innovated the habits. He refused to use the “mozzeta”, that small white cape filled with brocades that popes carried on their shoulders, a symbol of the absolute power of the pagan Roman emperors. In the movie Francis clearly says: “the carnival is over”. He does not accept the cross of gold and continues with his cross of iron, rejects the red Prada shoes and continues with his old black shoes. He does not declare himself as the Pope of the Church, but as the Bishop of Rome, and only from there, Pope of the universal Church. When he was presented as the new Pope, Francis asked the people to pray for him. Only after that did the new Pope bless the people. Here there clearly appears a new theological vision, according to Vatican Council II: first comes the People of God and thereafter comes the Pope and all other ecclesiastic authorities at the service of the People of God.

Pope Francis inspires the Church not with Cannon Law, but with love and collegiality, (consulting with the community of Bishops).  In his first public speech, Pope Francis said: “how I would like a Church that is poor, and for the poor”. He does not live in the papal palace, that would be an offense to the poverello from Assisi, but in a boarding house. At meal time, he stands in line like everyone else and comments with humor: “This way it is more difficult to be poisoned”.

Francis foregoes a special automobile and a body of personal protection. He mixes with the people, gives his  hand to whomever extends his to him and kisses the children. He is a father and grandfather loved by the multitudes.

His model of Church is of a “field hospital” that cares for all without asking whence they come and what is their moral situation. It is a “Church on the go” towards the human and existential peripheries. He respects dogmas and doctrines, but clearly affirms that he prefers to position himself before the historical Jesus, opting for direct encounters with the people and for the pastoral caring of tenderness. He insists that Jesus came to teach us to live unconditional love, solidarity and forgiveness. To Francis, God’s infinite mercy is central. And he says more: “God does not know eternal condemnation because God would lose in the face of evil.  And God can not lose.  His mercy has no limit”. Consequently, He calls all, once purified from their wickedness, to the home the Father and Mother of goodness have prepared for all from eternity. To die is to feel called by God; and one happily goes to the Great Encounter.

As for Ecumenism, he emphasizes that the different churches must recognize each other and together be at the service of the Kingdom of justice, solidarity, fraternity and of love, nourishing the sacred flame of spirituality hidden within every person.

It is another type of pontificate, another form of being human; one that recognizes that he lost patience when a woman grabbed his hand and forcefully pressed it. Annoyed, he slapped her hand two or tree times. But the following day, he apologized publicly.  He is naturally humble and acknowledges his weaknesses.

Two Popes: different and complementary

Pope Francis opened up all his humanity, allowing himself the right to experience the joy of living, of encouraging his favorite  team, the San Lorenzo, of enjoying the music of the Beatles; and even of getting Pope Benedict XVI to dance a tango with him… something unthinkable in a severe German academician. Here he appears not as the Pope, but as the man, Bergoglio who unravels the shy humanity of the man, Ratzinger. The two are different, but they come together as one in a tango of adult persons.

The movie is a beautiful metaphor of the human condition, with two different forms of realizing humanity, which do not oppose but compose and complete each other, one with tenderness and the other with vigor.

The movie is worth seeing, because it makes us think and offers us lessons of mutual listening, of open dialogue, of truths spoken without beating about the bush and of a friendship that grows as the relationship is extended in each encounter. The forgiveness that each gives the other, and the final embrace, long and loving, enlarges the humanity and spirituality that is present in each one of us.

 Leonardo Boff  Eco-Theologian-Philosopher, of the Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.

 

Leonardo Boff: a nova teologia do Ecoceno

A nova teologia do Ecoceno: entrevista a Leonardo Boff

Revista IHU on-line 27 janeiro 2020

De um Brasil em crise, escravizado, “campo de batalha na guerra fria entre Estados Unidos e China”, de um continente explorado “para satisfazer as superpotências”, humilhado, pisoteado, chega uma mensagem de esperança. De renovação. Que toca os temas do ambiente “rumo a um novo Ecoceno” e da igualdade social. Que fala do papel da mulher, do novo rosto da Igreja – a do Papa Francisco. Uma mensagem livre, “como o Espírito Santo”.

A reportagem é de Annachiara Sacchi, publicada no caderno La Lettura, do jornal Corriere della Sera, 26-01-2020. A tradução é de Moisés Sbardelotto.

Leonardo Boff, expoente de destaque da teologia da libertação, incômodo quando era sacerdote e também depois (abandonou a batina em 1992; em 1985, havia sido advertido pela Congregação para a Doutrina da Fé), ativista dos direitos humanos, dos direitos da natureza e da Terra, professor universitário, está confiante: “De toda grande crise, surge a possibilidade de uma mudança, podem irromper novas forças. E o Brasil é maior do que sua crise atual”.

Eis a entrevista.

Professor Boff, então o senhor está otimista ou não?

Na realidade, estou preocupado. A situação no Brasil é trágica: o ultraliberalismo de Jair Bolsonaro, a extrema direita política que faz apologia da violência e dos regimes ditatoriais, que exalta os torturadores como heróis nacionais… Nunca vivemos nada semelhante.

Qual a explicação?

Por trás disso, está o projeto de recolonizar a América Latina e obrigá-la a ser somente exportadora de commodities (carne, alimentos, minerais…). E, nessa perversa estratégia, o Brasil é central.

Por quê?

Porque é um país riquíssimo, uma reserva de bens naturais que faltam no mundo. Como disse várias vezes o prêmio Nobel Joseph Stiglitz, nos próximos anos toda a economia dependerá da ecologia. E o Brasil terá um papel primordial nesse jogo.

É difícil viver no Brasil hoje?

Muito. O ministro da Economia, Paulo Guedes, é um dos “Chicago Boys”, formado na Escola de Chicago, que trabalhou no Chile de Pinochet. O ultraliberalismo de direita está fazendo uma política dos ricos para os ricos, está privatizando tudo. Guedes está trazendo a política de Pinochet ao Brasil de privatização de tudo o que pode. E você sabe por que ninguém protesta, por que as pessoas não saem às ruas como está acontecendo agora no Chile?

Não.

Porque o governo anunciou que reprimirá qualquer protesto com o exército! Aqui todos têm medo, pois o exército usa de violência e de brutalidade, mesmo que a discordância cresça. Mas dentro das paredes de casa. Assistimos a uma triste forma de inércia popular.

Na América Latina, presidentes como Evo Morales e Lula encerraram a sua era. Agora, novas forças orientam a opinião pública. Acabou o impulso reformista?

Tivemos governos que fizeram muito pelos pobres. No Brasil, 36 milhões de pessoas foram incluídas no welfare. Mas, no ano passado, um milhão de famílias passou da pobreza para a miséria. O governo está desmontando as políticas sociais de Lula. Estamos lidando com uma elite reacionária e escravista que nunca aceitou que um operário – no caso do Brasil, Lula, ou um indígena no caso da Bolívia, Evo Morales – chegasse à presidência do país. Essa elite fez de tudo, com os meios mais brutais. Mas essa onda violenta está sendo oposta por um movimento de grupos progressistas, de movimentos populares, como o MST, o Movimento dos Sem Teto, de descendentes afro-latino-americanos, de indígenas. São os brotos de uma realidade que pode irromper. Essa é a esperança que alimentamos.

O senhor vê algum novo líder político?

Infelizmente não, estamos em um momento de vazio, faltam figuras carismáticas, principalmente no Brasil. Talvez também por culpa de Lula, grande carismático, mas que não soube formar uma classe dirigente também com novos carismas.

O seu novo livro, “Soffia dove vuole” [Sopra onde quer] (no prelo, pela editora Emi), fala do Espírito Santo. Por quê?

Os tempos inquietantes que estamos vivendo, exigem uma séria reflexão sobre o Spiritus Creator.

Que ficou à margem da teologia.

Isso não é verdade. Existem estudos grandiosos sobre o Espírito, desde o de  Yves Congar até o de Jürgen Moltmann, este, em diálogo com o novo paradigma cosmológico. Mas o que podemos dizer é isto: o Espírito Santo esteve quase sempre à margem da hierarquia eclesiástica. E com razão.

Como assim?

A hierarquia está orientada para “áreas” como o poder, a ordem, a ortodoxia, os dogmas, o direito canônico, em uma constante condição de autorreferência. São todos aspectos que servem para manter o status quo e que têm a sua razão de existir, eu não nego isso. Do mesmo modo, porém, eles não podem ser predominantes e ocupar toda a cena. O Espírito é mais carisma do que poder, mais movimento do que estabilidade, mais inovação do que permanência. Ele segue uma lógica diferente da hierarquia da Igreja. Por isso, quase todos os portadores do Espírito Santo foram marginalizados ou perseguidos. Os fatos confirmam isso. O meu livro, julgado em 1985 pela Congregação para a Doutrina da Fé (cujo prefeito era Joseph Ratzinger), intitulava “Igreja: carisma e poder”. Em Roma, porém, leram-no como “Igreja: carisma ou poder”. Por causa dessa confusão, me condenaram.

Ao invés disso, o que o senhor queria dizer?

Eu queria criar um equilíbrio entre carisma e poder. Mas esse equilíbrio deve começar pelo carisma. Se se começa pelo poder, corre-se o risco de que o poder sufoque o carisma. Em vez disso, se se começa do carisma, impede-se que o poder seja exercido de forma autoritária, limites são-lhe impostos, e ele é obrigado ser poder-serviço e a se colocar a serviço da comunidade.

Qual é o papel do Espírito Santo hoje?

Estamos em um momento histórico, o Antropoceno, em que as bases que sustentam a vida e a Terra foram profundamente atacadas,as bases físicas, químicas e ecológicas. Ou mudamos ou morremos. O Espírito é Spiritus Creator, Spiritus Vivificans. Só o Espírito pode restaurar o equilíbrio destruído pela voracidade do homem. Só com o Espírito é possível superar o Antropoceno e chegar ao Ecoceno, a uma sociedade sustentável, vital, aberta à convivência de todos com todos e onde o ecológico ocupará a centralidade. Daí ecoceno.

Por que, na sua elaboração teológica, o senhor insiste em enfatizar o papel da ciência?

Não é possível fazer uma teologia atualizada sem um diálogo profundo com a nova visão do mundo proveniente das ciências da vida, da Terra, do cosmos. Essa leitura já tem um século, mas não é hegemônica. São poucos os teólogos que aceitaram esse desafio.

Por quê?

Porque obriga a estudar ciências diferentes: a física quântica, a nova biologia, a astrofísica, a teoria do caos e da complexidade. Depois de tal caminho, digo isto por experiência, é mais fácil fazer teologia, porque. com esses dados, Deus aparece imediatamente como a Energia misteriosa e amorosa que sustenta o todo e que leva em frente todo o processo cosmogênico. A categoria teológica do Espírito Santo é mais adequada para essa nova forma de teologia.

O que a consciência ecológica tem a ver com o Espírito Santo?

O principal objetivo do meu livro é afirmar que o diálogo com a ecologia e com a nova cosmologia nos obriga a mudar o paradigma. O paradigma da filosofia e da teologia ocidentais é de raiz grega, essencialista, baseado em natureza, substância, essência e outros termos semelhantes que pertencem à área da permanência, da estabilidade. Em vez disso, quando se fala de Espírito, tudo é dinamismo, inovação. É preciso mudar a forma de pensar Deus, a história, a Igreja. Deus é dinamismo de três pessoas divinas em comunicação eterna entre si e com a criação,  envolvendo tudo, Deus, o ser humano, a vida, o universo.

Teologia da ecologia, então?

Eu tentei fazer uma teologia com um novo horizonte de compreensão. O mesmo que o Papa Francisco indica na encíclica Laudato si’: tudo é relação; nada existe fora da relação. Poeticamente, Francisco escreve: “O sol e a lua, o cedro e a florzinha, a águia e o pardal: o espetáculo das suas incontáveis diversidades e desigualdades significa que nenhuma criatura se basta a si mesma. Elas só existem na dependência umas das outras, para se completarem mutuamente no serviço umas das outras”. A tese da ecologia é precisamente esta que eu antas vezes  ouvi no último semestre de aulas dado por Werner Heisenberg, um dos formuladores da mecânica quântica, por volta de 1967, na Universidade de Munique, onde fazia meu doutorado em teologia sistemática: tudo está conectado com tudo para formar a grande comunidade de vida, o todo da natureza e do universo. E esse modo de pensar corresponde à natureza do Espírito Santo.

O senhor acha que a Igreja Católica está pronta para aceitar essas suas reflexões?

Em cada país, a situação é diferente. Mas em toda parte faltam profetas. Com Wojtyla e Ratzinger, assistimos ao retorno à Grande Disciplina, vimos uma Igreja fechada em si mesma, preocupada com a ortodoxia, atenta a combater inimigos como a modernidade, as novas liberdades. E, acima de tudo, distante do povo, com uma teologia erudita mas pobre em inovação e uma liturgia alheia à sensibilidade moderna.

Enquanto agora…?

Com o Papa Francisco, emerge outro tipo de Igreja, aberta como um hospital de campanha, em que a centralidade não é tanto a ortodoxia, mas sim a pastoral do encontro, da ternura, da convivência. Para o Papa Francisco, as doutrinas são importantes, mas, acima de tudo, importa entender que Cristo veio para nos ensinar a viver os bens do Reino como o amor incondicional, a misericórdia, a solidariedade, a compaixão por quem sofre, pelos últimos em total abertura ao Pai de bondade e de misericórdia.

Mensagem recebida?

Nem sempre. Muitos católicos tradicionalistas não se deram conta de que estamos diante de outro tipo de papa, menos doutor e mais pastor no meio do seu povo. Um papa que carrega menos os símbolos pagãos dos imperadores romanos e mais a simplicidade de um pároco de aldeia, simples, humilde, amigo de todos. Um homem que vem de longe e, por isso, livre. Se não fosse assim, por que o nome de Francisco? Seria uma contradição pensar um São Francisco de Assis em um palácio pontifício. Mas temos outro Francisco de Roma que vive numa casa de hóspedes, se serve em fila e come junto com os outros, e não sozinho.

O crescimento de protestos públicos na Igreja contra o Papa Francisco lhe preocupa?

Não me preocupa, porque não o preocupa. Como eu sei disso? Contou-me um amigo dele, Carlo Petrini, um agnóstico que escreveu uma espécie de prefácio à encíclica Laudato Sí e com o qual o Papa Francisco gosta de dialogar, exatamente por não se confessar cristão, mas um agnóstico. O Papa contou-lhe (ele me visitou em dezembro em Petrópolis) que  dorme às 21h30, até as 5h30 como uma pedra, bebe o seu mate e leva em frente, franciscanamente, a sua missão, com uma irradiação mundial em sentido religioso, ético e político. Nós nos conhecemos desde 1972. Troquei com ele algumas cartas sobre temas de ecologia e sobre o Sínodo para a Amazônia de outubro passado.

A propósito, o que o senhor espera da exortação apostólica pós-sinodal de Francisco, prevista para breve?

Algo de bom. Acima de tudo, sobre a defesa do rosto indígena da Igreja e sobre as mulheres. Nas minhas cartas, eu pedi a ele que fizesse um gesto profético sem pedir nada a ninguém, como João XXIII fez quando convocou o Concílio Vaticano II.

Que gesto?

Ordenar as mulheres ao sacerdócio.

Ele lhe respondeu?

Agradeceu-me pela carta.

O senhor dedica seu livro às mulheres.

Eu digo que a primeira Pessoa divina a entrar neste mundo, ou a irromper no processo da evolução, não foi o Filho, como diz a Teologia comum e a Tradição. Foi o Espírito Santo. Isso está muito claro no texto de Lucas: “O Espírito virá sobre ti… E te cobrirá com a sua sombra”. Eu fiz uma pesquisa de meses na patrologia: não há nenhum rastro da centralidade do Espírito. Nem sequer nos grandes teólogos. De acordo com uma leitura predominantemente masculina, prevalece o Filho e se esquece do Espírito que gera em Maria o Filho. Portanto, o Filho veio depois da aceitação (“fiat”) de Maria, quer dizer, depois da vinda do Espírito. Digo mais: o Espírito assumiu Maria, divinizou-a. No projeto do Altíssimo, homem e mulher são igualmente divinizados. Fazem parte de Deus. As mulheres deveriam se conscientizar desta sua dignidade e assumir sua porção divina.

Hoje, a teologia da libertação é ecoteologia, teologia feminista, teologia afro. Mas os pobres continuam sendo muitos e oprimidos. A teologia da libertação ainda tem um longo caminho pela frente?

A existência dos pobres, dos oprimidos sempre me faz pensar em Jesus, em São Francisco e em tantos outros que tiveram misericórdia deles.Enquanto existirem pobres especialmente na medida em que seu número aumenta, mais necessária se faz uma teologia de libertação. É a nossa situação atual,mundo afora.

Acusaram-no de ser pró-marxista.

Marx nunca foi pai ou padrinho da teologia de Libertação, como insinuavam os ditadores latino-americanos e os conservadores entre os bispos e os leigos. Mas hoje, mais do que nunca, a teologia da libertação é urgente. O exército dos pobres aumentou assustadoramente. Se a teologia, seja ela qual for, não levar a sério a situação atual, de verdadeura crucificação da maioria da humanidade, dificilmente se livrará da crítica de cinismo e de irrelevância histórica. É preciso ler os sinais do tempo. O Espírito nos convida a tomar uma posição, dos lados das vítimas, daqueles que pelo sistema imperante são feitos invisíveis.

Há em portugues o livro: “O Espírito Santo: fogo interior, doador de vida e pai dos pobres” Vozes 2013.