El nuevo paradigma requiere una espiritualidad diferente y una ética propia para enfrentar los desastres ecológicos actuales y futuros

El nuevo paradigma requiere una espiritualidad diferente y una ética propia para enfrentar los desastres ecológicos actuales y futuros

Leonardo Boff*

Varias amenazas se ciernen sobre el sistema-vida y el sistema-Tierra: el holocausto nuclear; la catástrofe ecológica del calentamiento global y de la escasez de agua potable; la catástrofe económica/social sistémica con la radicalización del neoliberalismo que produce una acumulación extrema a expensas de una pobreza asombrosa; la catástrofe moral con la falta general de sensibilidad hacia las grandes mayorías sufrientes; la catástrofe política con el resurgimiento mundial de la derecha y la corrosión de las democracias. Tal como están, la Tierra y la humanidad no pueden continuar así, a riesgo de sufrir un armagedón ecológico-social.

Centrándonos en el escenario reciente de Brasil: las fuertes lluvias de febrero de 2020 con inundaciones desastrosas que afectaron a varias ciudades del país y paralelamente incendios terribles en Australia, seguidos inmediatamente por inundaciones inesperadas. Tales eventos extremos son signos inequívocos de que la Tierra ha perdido ya su equilibrio y está buscando uno nuevo. Y este nuevo podría significar la devastación de porciones importantes de la biosfera y de una parte significativa de la especie humana. Esto va a suceder, simplemente no sabemos cuándo y cómo. El hecho es que ya estamos en la sexta extinción masiva. Hemos inaugurado, según algunos científicos, una nueva era geológica, la del antropoceno, en la cual la actividad humana es responsable de la destrucción de las bases que sostienen la vida.

Los diferentes centros científicos que monitorean sistemáticamente el estado de la Tierra atestiguan que, de año en año, los elementos principales que perpetúan la vida (agua, suelos, aire puro, fertilidad, climas y otros) se deterioran día a día. ¿Cuándo va a parar esto?

El 29 de julio de 2019 se alcanzó el Día de la Sobrecarga de la Tierra (the Earth Overshoot Day). Esto significa que en esta fecha se han consumido todos los recursos naturales disponibles. Ahora la Tierra ha entrado en rojo y en descubierto. ¿Cómo llegar a diciembre? Si insistimos en mantener el consumo actual, tenemos que aplicar la violencia contra la Tierra obligándola a darnos lo que ya no tiene o no puede reemplazar. Su reacción a esta violencia se expresa por los diversos fenómenos ecológicos y sociales ya mencionados, especialmente por el aumento de dióxido de carbono y metano (23 veces más dañino que el CO2) y por el crecimiento de la violencia social ya que la Tierra y la humanidad constituyen una única entidad relacional.

O cambiamos nuestra relación con la Tierra viva y con la naturaleza o, según Sigmund Bauman, “engrosaremos el cortejo de aquellos que se dirigen hacia su propia tumba”. Esta vez no disponemos de un Arca de Noé salvadora.

No tenemos otra alternativa sino cambiar. Quien crea en el mesianismo salvador de la ciencia es un iluso: la ciencia puede mucho pero no todo: ¿detiene ella los vientos, contiene las lluvias, limita el aumento de los océanos? No basta disminuir la dosis y continuar con el mismo veneno o solo limar los dientes del lobo. Él seguirá siendo feroz.

Necesitamos asumir urgentemente un tipo diferente de relación con la naturaleza y la Tierra, contrario al dominante. Vale la pena decir que se necesita un nuevo paradigma de producir, distribuir, consumir y vivir en la misma Casa Común. El cambio exige construir algunos pilares que sean equivalentes a los cimientos que soportan el nuevo paradigma. De lo contrario, repetiremos siempre lo mismo y de peor manera. Es como si quisiéramos curar las heridas de la Tierra cubriéndola con venditas.

Primero: una visión espiritual diferente del mundo y su correspondiente ética. Esto, a mi modo de ver, no tiene necesariamente que ver con la religiosidad, sino con una nueva experiencia de la realidad, una determinada sensibilidad y un espíritu diferente. La alternativa es esta:

O nos relacionamos con la naturaleza y la Tierra como un baúl lleno de recursos para nuestra explotación y uso, queriendo someterlas a nuestros propósitos; este es el paradigma actual,

O nos relacionamos sintiéndonos parte de la naturaleza y de la Tierra, adaptándonos a sus ritmos, no encima sino al mismo nivel que todas las criaturas, con la conciencia de cuidarlas y protegerlas para que continúen existiendo y dando a la comunidad de vida, de la cual somos miembros, todo lo que necesitan para vivir y para seguir co-evolucionando. Este es el paradigma alternativo que implica respeto y veneración, ya que formamos un todo orgánico dentro del cual cada ser tiene un valor en sí mismo, independientemente del uso que le demos, pero relacionado siempre con todos los demás.

Esta nueva sensibilidad y espiritualidad diferente, constituyen el nuevo paradigma. Puede dar lugar a otro tipo de civilización, integrada en el conjunto y otra forma de habitar la Casa Común. Sin esta sensibilidad/espiritualidad y su traducción en una ética ecológica, no podremos superar el caos “caótico” actual. Reiteramos firmemente: todo dependerá del tipo de relación que establezcamos con la Tierra y con la naturaleza: ya sea de uso y explotación o de pertenencia y convivencia, respetuosa y cuidadora.

Segundo: rescatar el corazón, el afecto, la empatía y la compasión. Esta dimensión del pathos ha sido descuidada en nombre de la objetividad de la tecnociencia. Pero en ella anidan el amor, la sensibilidad hacia los demás, la ética de los valores y la dimensión espiritual. Si no hay lugar para el afecto y el corazón, no hay razón para respetar la naturaleza y escuchar los mensajes que, en este caso, son enviados por las inundaciones y el calentamiento global. La tecnociencia ha producido una especie de lobotomía en los seres humanos que ya no sienten sus gritos. Se imaginan que la Tierra es una simple despensa de recursos infinitos al servicio de un proyecto de enriquecimiento infinito. Un planeta finito no soporta un proyecto infinito. Debemos pasar de una sociedad industrialista y consumista que agota la naturaleza a una sociedad que conserva y cuida toda la vida y vive un consumo responsable y compartido. Debemos articular el corazón y la razón para estar a la altura de la complejidad de nuestras sociedades.

Esta perspectiva del corazón y el afecto se experimenta diariamente en Brumandinho-MG, donde criminalmente 272 personas fueron víctimas de la ruptura de la presa y de la falta de sensibilidad de los administradores de la compañía minera Vale SA. En la acción del obispo local don Vicente Ferreira, compositor, cantante y poeta y sus expertas colaboradoras Marina Oliveira, Marcela Rodrigues y Maria Júlia Gomes Andrade, entre otros, se trasluce todo el cuidado afectuoso y la empatía cordial con los familiares de las víctimas. Los 272 globos, uno por cada persona tragada por el barro, tenían la siguiente inscripción: “Me duele demasiado la forma en que te fuiste”. Fueron lanzados al cielo infinito, donde estarán en Dios.

Tercero: tomar en serio el principio de cuidado y de precaución. O cuidamos lo que queda de la naturaleza, regeneramos lo que tenemos devastado e impedimos nuevas depredaciones, como el MST que se propuso en este 2020 plantar un millón de árboles en las áreas asoladas por el agronegocio, o nuestro tipo de sociedad tendrá los días contados.

La precaución exige que no se tomen medidas ni se realicen experimentos cuyas consecuencias no puedan controlarse. Además, la filosofía antigua y moderna ya ha visto que el cuidado pertenece a la esencia humana, y más, que es la condición previa necesaria para que surja cualquier ser. También es la guía anticipada de toda acción. Si la vida, también la nuestra, no se cuida, enferma y muere. La prevención y el cuidado son decisivos en el campo de la nanotecnología y de la inteligencia artificial autónoma. Esta, con sus algoritmos de millones de datos, puede tomar decisiones, sin que lo sepamos, y penetrar en arsenales nucleares, activar las ojivas y lanzarlas, poniendo fin a nuestra civilización.

Cuarto: el respeto a todos los seres. Cada ser tiene valor intrínseco y tiene su lugar en el conjunto de los seres. Incluso el más pequeño de ellos revela algo del misterio del mundo y del Creador. El respeto impone límites a la voracidad de nuestro sistema depredador y consumista. Quien mejor formuló una ética de respeto fue el médico y pensador Albert Schweitzer (+1965). Él enseñaba: la ética es la responsabilidad y el respeto ilimitado por todo lo que existe y vive. Este respeto por el otro nos obliga a la tolerancia, que es urgente en el mundo y entre nosotros, particularmente bajo el gobierno brasileño de extrema derecha que alimenta el desprecio por los negros, los indígenas, los quilombolas, las personas LGBT y las mujeres.

Quinto: actitud de solidaridad y de cooperación. Esta es la ley básica del universo y de los procesos orgánicos. Todas las energías y todos los seres cooperan entre sí para mantener el equilibrio dinámico, garantizar la diversidad y que todos pueden co-evolucionar. El propósito de la evolución no es otorgar la victoria a los más adaptables, sino permitir que cada ser, incluso el más frágil, pueda expresar virtualidades que emergen de aquella Energía de Fondo o Fuente que hace ser todo lo que es, que sostiene todo en cada momento, de donde salió todo y a la que todo vuelve. Hoy, debido a la degradación general de las relaciones humanas y naturales, debemos, como proyecto de vida, ser conscientemente solidarios y cooperativos. De lo contrario, no salvaremos la vida ni garantizaremos un futuro prometedor para la humanidad. El sistema económico y el mercado no se basan en la cooperación sino en la competición, la más desenfrenada. Por eso crean tantas desigualdades hasta el punto de que el 1% de la humanidad tiene el equivalente al 99% restante.

Sexto: es fundamental la responsabilidad colectiva. Ser responsable es darse cuenta de las consecuencias de nuestros actos. Hoy hemos construido el principio de la autodestrucción. El dictamen categórico es entonces: actúa de manera tan responsable que las consecuencias de tus acciones no sean destructivas para la vida y su futuro y no activen la autodestrucción.

Séptimo: acometer todos los esfuerzos posibles para lograr una biocivilización centrada en la vida y en la Tierra. Todo lo demás se destina a este propósito. El tiempo de las naciones ha pasado. Ahora, en el contexto de un nuevo paradigma, es hora de construir y salvaguardar el destino común de la Tierra y la humanidad. Su realización solo se logrará si construimos sobre los pilares mencionados. Entonces podemos vivir y convivir, convivir e irradiar, irradiar y disfrutar la alegre celebración de la vida.

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y ha escrito: Cómo cuidar de la Casa Común, Vozes 2019. Dabar México 2020.

Traducción de María José Gavito Milano.

 

 

A catástrofe ecológica iminente como evitá-la

 

Michael Lowy é nosso conhecido neste blog. É brasileiro e professor na Sorbonne. Vive entre o Brasil e a França trazendo-nos um pensamento maduro, crítico e ao mesmo tempo esperançador. É o principal expoente do eco-socialismo, como um dos caminhos de superar da atual dramática situação ecológica da humanidade. Transcrevemos este seu texto para auxiliar na consciência da gravidade da situação e mais que tudo reforçar práticas que preservem a herança sagrada que herdamos do universo e de Deus, a Terra e a vida em suas múltiplas expressões, especialmente, a vida humana. Apresenta treze pontos que chama de teses. LBoff

I.

A crise ecológica já é, e será ainda mais nos próximos meses e anos, a questão social e política mais importante do século XXI. O futuro do planeta, e, portanto, da humanidade, será decidido nas próximas décadas. Os cálculos de alguns cientistas sobre cenários para o ano 2100 não são muito úteis, por duas razões: (a) científica: considerando todos os efeitos retroativos que são impossíveis de calcular, é muito arriscado fazer projeções de um século; (b) política: no final do século todos nós, os nossos filhos e netos, teremos partido, então qual é então o objetivo?

II.

A crise ecológica tem vários aspectos, com consequências perigosas, mas a questão climática é sem dúvida a ameaça mais dramática. Como o IPCC nos explica, se a temperatura média subir mais de 1,5° acima do período pré-industrial, é provável que um processo irreversível de mudança climática seja posto em marcha. Quais seriam as consequências? Apenas alguns exemplos: a multiplicação de mega-incêndios como o da Austrália; o desaparecimento de rios e a desertificação de terra; o derretimento e desintegração da calota polar e a elevação do nível do mar em até dezenas de metros.

Mas, com menos de dois metros de elevação do nível do mar vastas regiões de Bangladesh, Índia e Tailândia, bem como das principais cidades da civilização humana – Hong Kong, Calcutá, Veneza, Amsterdam, Xangai, Londres, Nova Iorque, Rio de Janeiro – desaparecerão debaixo do mar. Quanto a temperatura subirá? A partir de que temperatura a vida humana neste planeta estará ameaçada? Ninguém tem uma resposta para essas perguntas…

III.

São riscos de catástrofe sem precedentes na história da humanidade. Teríamos que voltar ao Plioceno, há alguns milhões de anos, para encontrar uma condição climática semelhante à que poderá ocorrer no futuro como resultado da mudança climática. A maioria dos geólogos acredita que entramos numa nova era geológica, o Antropoceno, na qual as condições do planeta foram alteradas pela ação humana.

Que ação? A mudança climática começou com a Revolução Industrial do século XVIII, mas foi depois de 1945 que ela deu um salto qualitativo. Em outras palavras, a civilização industrial capitalista moderna é a responsável pela acumulação de CO2 na atmosfera e, portanto, pelo aquecimento global.

IV.

A responsabilidade do sistema capitalista pelo desastre iminente é amplamente reconhecida. O Papa Francisco, na Encíclica Laudato Si, sem pronunciar a palavra “capitalismo”, denunciou um sistema estruturalmente perverso de relações comerciais e de propriedade, baseado exclusivamente no “princípio da maximização do lucro”, como responsável tanto pela injustiça social como pela destruição da nossa casa comum, a natureza.

Uma palavra-de-ordem levantada universalmente em manifestações ecológicas por todo o mundo é: “Mude o sistema, não o clima!” A atitude dos principais representantes deste sistema, defensores dos negócios de sempre – bilionários, banqueiros, “especialistas”, oligarcas, políticos – pode ser resumida pela frase atribuída a Luís XIV: “Depois de mim, o dilúvio”.

V.

A natureza sistêmica do problema é cruelmente ilustrada pelo comportamento dos governos, todos eles (com raríssimas exceções) à serviço da acumulação de capital, das multinacionais, da oligarquia fóssil, da mercantilização geral e do livre comércio. Alguns – Donald Trump, Jair Bolsonaro, Scott Morrison (Austrália) – são abertamente ecocidas e negacionistas do clima. Os outros, os “razoáveis”, dão o tom nas reuniões anuais da COP (Conferências das Partes ou Circos Periodicamente Organizados?), que têm se caracterizado por uma vaga retórica “verde” e inércia total. A mais bem-sucedida foi a COP 21 em Paris, que resultou em promessas solenes de redução de emissões por todos os governos participantes – não cumpridas, exceto por algumas ilhas do Pacífico; se tivessem sido cumpridas, calculam os cientistas, a temperatura poderia mesmo assim subir até 3,3° a mais?

VI.

O “capitalismo verde”, “mercados de crédito de emissões”, “mecanismos de compensação” e outras manipulações da chamada “economia de mercado sustentável” provaram ser completamente ineficazes. Enquanto a “ecologização” está sendo feita a cada curva, as emissões estão disparando e a catástrofe está se aproximando rapidamente. Não há solução para a crise ecológica no quadro do capitalismo, um sistema inteiramente dedicado ao produtivismo, ao consumismo, à luta feroz pelas “quotas de mercado”, à acumulação de capital e à maximização do lucro. Sua lógica intrinsecamente perversa conduz inevitavelmente à ruptura dos equilíbrios ecológicos e à destruição dos ecossistemas.

VII.

As únicas alternativas eficazes, capazes de evitar o desastre, são alternativas radicais. “Radical” significa atacar as raízes do mal. Se a raiz é o sistema capitalista, precisamos de alternativas antissistêmicas, ou seja, anticapitalistas – como o ecossocialismo, um socialismo ecológico que esteja à altura dos desafios do século XXI. Outras alternativas radicais, como o ecofeminismo, a ecologia social (Murray Bookchin), a ecologia política de André Gorz ou o decrescimento anticapitalista têm muito em comum com o ecossocialismo: nos últimos anos desenvolveram-se relações de influência recíprocas.

VIII.

O que é o socialismo? Para muitos marxistas é a transformação das relações de produção – através da apropriação coletiva dos meios de produção – para permitir o livre desenvolvimento das forças produtivas. O ecossocialismo se reivindica de Marx, mas rompe explicitamente com este modelo produtivista. É claro que a apropriação coletiva é indispensável, mas as próprias forças produtivas também devem ser radicalmente transformadas: (a) mudando suas fontes de energia (renováveis ao invés de combustíveis fósseis); (b) reduzindo o consumo global de energia; (c) reduzindo (“decrescimento”) a produção de bens e eliminando atividades desnecessárias (publicidade) e pragas (pesticidas, armas de guerra); (d) pondo um fim à obsolescência programada.

O ecossocialismo também implica a transformação dos padrões de consumo, das formas de transporte, do planejamento urbano, do modo de vida. Em suma, é muito mais do que uma mudança nas formas de propriedade: é uma mudança civilizacional, baseada em valores de solidariedade, igualdade-liberdade (egaliberté) e respeito pela natureza. A civilização ecossocialista rompe com o produtivismo e o consumismo para favorecer a redução do tempo de trabalho e, portanto, a extensão do tempo livre dedicado a atividades sociais, políticas, lúdicas, artísticas, eróticas, etc., etc. Marx chamou este objetivo de o “reino da liberdade”.

IX.

A transição para o ecossocialismo requer um planejamento democrático, orientado por dois critérios: a satisfação das necessidades reais e o respeito ao equilíbrio ecológico do planeta. São as próprias pessoas – uma vez livres da propaganda e da obsessão consumista fabricadas pelo mercado capitalista – que decidirão, democraticamente, quais são as verdadeiras necessidades. O ecossocialismo é uma aposta na racionalidade democrática das classes populares.

X.

Reformas parciais não bastam para realizar o projeto ecossocialista. Seria necessária uma verdadeira revolução social. Como deve ser definida esta revolução? Pode-se referir a uma nota de Walter Benjamin, à margem de suas teses Sobre o conceito de história (1940): “Marx disse que as revoluções são a locomotiva da história mundial. Talvez as coisas sejam diferentes. Pode ser que as revoluções sejam o ato pelo qual a humanidade que viaja em um trem puxa os freios de emergência”.

Traduzido em termos do século XXI: todos nós somos passageiros de um trem suicida, que é chamado de civilização industrial capitalista moderna. Este trem se aproxima, a uma velocidade crescente, de um abismo catastrófico: as mudanças climáticas. A ação revolucionária visa pará-lo – antes que seja tarde demais.

XI.

O ecossocialismo é tanto um projeto para o futuro como uma estratégia para a luta aqui e agora. Não se trata de esperar até que “as condições estejam maduras”: é necessário estimular a convergência entre as lutas sociais e ecológicas e combate as iniciativas mais destrutivas dos poderes a serviço do capital. Isto é o que Naomi Klein chamou de Blockadia. É dentro de mobilizações deste tipo que a consciência anticapitalista e o interesse pelo ecossocialismo podem emergir nas lutas. Propostas como o New deal verde fazem parte dessa luta, em suas formas radicais, que exigem o abandono efetivo dos combustíveis fósseis – mas não naquelas que se limitam a reciclar o “capitalismo verde”.

XII.

Qual é o tema desta luta? O dogmatismo operário/industrialista do século passado não é mais atual. As forças que hoje estão na linha de frente do confronto são os jovens, as mulheres, os povos indígenas, os camponeses. As mulheres estão muito presentes na tremenda revolta da juventude lançada pelo chamado de Greta Thunberg – uma das grandes fontes de esperança para o futuro. Como explicam as ecofeministas, esta participação maciça das mulheres nas mobilizações é o resultado delas serem as primeiras vítimas dos danos ecológicos do sistema.

Os sindicatos também estão começando a se envolver, aqui e ali. Isto é importante porque, em última análise, o sistema não pode ser derrotado sem a participação ativa dos trabalhadores urbanos e rurais, que constituem a maioria da população. A primeira condição é, em cada movimento, combinar objetivos ecológicos (fechamento de minas de carvão ou poços de petróleo, ou centrais termoelétricas etc.) com a garantia de emprego para os trabalhadores envolvidos.

XIII.

Temos chance de ganhar esta batalha antes que seja tarde demais? Ao contrário dos pretensos “colapssólogos”, que proclamam em alto e bom som que a catástrofe é inevitável e que qualquer resistência é inútil, nós acreditamos que o futuro permanece aberto. Não há garantia de que este futuro seja ecossocialista: é objeto de uma aposta no sentido de Pascal, na qual se engaja todas as forças em “trabalhar para a incerteza”. Mas, como disse Bertolt Brecht, com grande e simples sabedoria: “Aquele que luta pode perder. Aquele que não luta já perdeu”.


Michael Lowy é diretor de pesquisas do Centre National de la Recherche Scientifique e autor, entre outros livros, de O que é o ecossocialismo (Cortez).

Fonte: publicado originalmente em ‘International Views Point‘ | Tradução de José Correa Leite publicada em ‘A Terra é Redonda e no Boletim Carta Maior de 15/2/2020

“Dos Papas”: zwei Arten von Menschen, zwei Modelle von Kirche

Ich habe gerade den Film „Dos Papas“ von Fernando Meirelles, dem genialen brasilianischen Filmemacher, gesehen. Meiner Meinung nach ist der Film technisch und ästhetisch gut gemacht, so wie er die grandiosen Räume des Vatikans und seine Gärten zeigt. Der Film basiert auf historischen Ereignissen, mit der logischen Kreativität, die diese Kunstform ermöglicht, insbesondere bei der Konstruktion der Dialoge, die ihre jeweiligen Theologien und ihre bekannten Positionen widerspiegeln. Was ich hier sage, ist meine ganz persönliche Meinung. Ich hatte das Privileg, beide Päpste persönlich zu kennen, mit denen ich enge Beziehungen und Freundschaften pflegte und unterhalte.

Papst Ratzinger: rigoros und raffiniert

 Ich bin Professor Joseph Ratzinger dankbar, dass er meine Doktorarbeit über “Die Kirche als Grundsakrament in der säkularisierten Welt” positiv bewertet hat. Sie war umfangreich mit mehr als 500 gedruckten Seiten. Professor Ratzinger hat mich mit einer beachtlichen Summe finanziell unterstützt und einen Redakteur gefunden, der sie veröffentlichte, als niemand riskieren wollte, ein Buch von solchen Dimensionen zu verlegen. Seine Aufnahme in der internationalen theologischen Gemeinschaft war ausgezeichnet. Es gilt als ein grundlegendes Werk, vor allem für den französischen Dominikaner Jean Yves Congar, einem bekannten Spezialisten des Themas Kirche.

 Professor Ratzinger ist eine sehr kultivierte und äußerst intelligente Person. Ich habe ihn noch nie seine Stimme erheben hören. Er ist sehr schüchtern und zurückhaltend.

Als ich erfuhr, er sei zum Papst gewählt worden, dachte ich sofort: “Er ist ein Papst, der viel leiden wird, weil er vielleicht nie das Volk umarmt hat, am allerwenigsten eine Frau, noch ist er jemals einer Vielzahl ausgesetzt gewesen.”

 Unsere Freundschaft wurde durch die Tatsache gestärkt, dass sich fünf Jahre lang, beginnend in der Pfingswoche 1974 (was oft um den Mai herum stattfindet) ca. 25 bekannte progressive Männer und Frauen aus der ganzen Welt in der Stadt Nijegen in den Niederlanden versammelten und in anderen europäischen Städten.  Eine Woche lang führten wir in einer kleinen Gruppe von Wissenschaftlern, ebenfalls mit Paulo Freire, ökumenische Diskussionen über Themen, die für die Welt und die Kirche relevant sind.  Wir veröffentlichten die Zeitschrift Concilium, die in 7 Sprachen erschien und noch heute erscheint (in Brasilien beim Verlag Editora Vozes). In diesem Magazin arbeiten die besten Köpfe der Welt in verschiedenen Wissensgebieten zusammen, von Sexualität und Befreiungstheologie bis hin zur modernen Kosmologie.

 Professor Ratzinger saß fast immer neben mir.  Nach dem Mittagessen, während alle anderen ein Nickerchen machten, schlenderten Professor Ratzinger und ich durch die Gärten und diskutierten theologische Themen; unsere Lieblingsthemen waren Augustinus und der Hl. Bonaventura, deren Bücher ich praktisch alle gelesen habe.

 Ein jeder in seiner Rolle, ohne die Beziehung abzubrechen

1984 zum Kardinal und Präsidenten der Kongregation für die Glaubenslehre ernannt, hatte er die undankbare Aufgabe, mich zu meinem Buch Kirche: Charisma und Macht zu befragen. Kardinal Ratzinger erfüllte seine institutionelle Rolle als Verhörer und ich die des Verteidigers meiner Meinungen. Es war ein starker Dialog, war aber stets elegant geführt von seiner Seite, auch wenn es nach der Vernehmung einen zweiten Teil gab, nämlich eine noch schwierigere Begegnung mit ihm und den brasilianischen Kardinälen Don Paulo Evaristo Arns und Don Aloysio Lorscheider, die mich nach Rom begleiteten und zu meinen Gunsten aussagten. Wir waren drei gegen eins. Ich muss zugeben, Kardinal Ratzinger fühlte sich unwohl.

Ein Jahr später erlebte ich den Höhepunkt des Lehrprozesses, der dazu führte, dass ich vom Lehrstuhl für Theologie und von meiner Position im Verlag Vozes entfernt wurde, und mir ein “silencio obsequioso” („Schweigejahr“, Anm. der Übersetzerin) auferlegt wurde, das mich daran hinderte, zu sprechen, zu lehren, Interviews zu geben oder etwas zu veröffentlichen. Die endgültige Entscheidung nach der Vernehmung wurde von 13 Kardinälen getroffen (die Anzahl 13, um ein Unentschieden zu vermeiden). Später erfuhr ich von einem Abgesandten seines Privatsekretärs, dass Kardinal Ratzinger zu meinen Gunsten gestimmt hatte, aber es war die unterlegene Stimme. Es muss gesagt werden, dass immer, wenn Nachrichtenreporter Kardinal Ratzinger nach mir fragten, er mit Humor antwortete, dass ich “ein frommer Theologe” sei, dass ich eines Tages meinen wahren theologischen Weg vertiefen würde.  Der Film zeigt nicht die raffinierte und elegante Figur, die Kardinal Ratzinger charakterisiert.  In einer Szene erhebt er seine Stimme und schreit fast, was mir völlig unwahrscheinlich und unvereinbar mit seinem Charakter erscheint.

Obwohl wir uns in verschiedenen Situationen befanden, er als Papst und ich, ein zum Laien beförderter Theologe, zerbrach unsere Freundschaft nie. Als zu seinem 90. Geburtstag eine Festschrift erstellt wurde, in der viele namhafte Persönlichkeiten auf Bitten von Papst Benedikt selbst Beiträge leisteten, wurde ich gebeten, mein Zeugnis über ihn zu schreiben, was ich mit Freude tat.  Freundschaft ist stärker als jede Lehre, ist immer menschlich.

Papst Franziskus: zärtlich, brüderlich und erneuernd (ein Innovator)

In Bezug auf Jorge Mario Bergoglio, der jetzige Papst Franziskus, würde ich Folgendes sagen: Wir haben uns 1972 im Colegio Maximo de San Miguel in Buenos Aires, Argentinien, getroffen. Er sprach über die Einzigartigkeit des spirituellen Weges des Hl. Ignatius von Loyola und des geistlichen Weges des Hl. Franziskus. Wir diskutierten die Hermeneutik eines französischen Schriftstellers, an dessen Namen ich mich nicht erinnere, und auch Aspekte der Befreiungstheologie Argentiniens (das schweigende Volk und die unterdrückte Kultur) und die unseres Brasiliens und Perus (die soziale Ungerechtigkeit und die historische Unterdrückung der Armen und der Afro-Nachkommen). Es gibt ein Foto von dieser Versammlung, das mir Papst Franziskus freundlicherweise aus Rom geschickt hat.  Dieses Foto zeigt die gesamte Gruppe der anwesenden Theologen, von denen die meisten nicht mehr unter uns weilen. Einige von ihnen wurden verfolgt und gefoltert unter der barbarischen Unterdrückung des argentinischen oder chilenischen Militärs.  Nach diesem Treffen haben wir uns gegenseitig aus den Augen verloren.

Papst Franziskus: Theologe der ganzheitlichen Befreiung

Juan Carlos Scannone, der kürzlich verstorben Hauptvertreter der Theologie der Befreiung in Argentinien und Professor für Theologie von Papst Franziskus, erzählte mir, dass Bergoglio als Erwachsener in den Jesuitenorden eintrat (er war zuvor Chemiker, wie der Film zeigt). Er mochte sofort die Theologie der Befreiung des argentinischen Typs und er machte ein Versprechen, das er auch als Kardinal von Buenos Aires immer hielt: Jede Woche verbrachte er einen Nachmittag und sogar einen Tag in einem Slum, immer allein, er ging in die Häuser und sprach mit jedem. Er wohnte nicht im Kardinalspalast, hatte kein Auto, benutzte den Bus oder die U-Bahn.  Er lebte allein in einer Wohnung und bereitete seine eigenen Mahlzeiten zu.

Bergoglio war Generaloberer der Jesuiten Argentiniens, insbesondere aktiv in der Region Buenos Aires. Als junger Mann war er sehr streng und musste er sich einer ernsten Situation stellen, die er bis jetzt in seinem Herzen trägt: Zwei Jesuiten, Pater Francisco Jalics und Pater Orlando Yorio (ich habe Yorio persönlich in Quilmes kennengelernt) lebten in einer Barackenstadt mit den Armen und Ausgegrenzten. Alle, die mit dem Volk arbeiteten, wie 1964 in Brasilien (und vielleicht auch heute noch unter der neuen autoritären Regierung von Bolsonaro), galten als Marxisten und Subversive. Sie wurden von den Organen der militärischen Sicherheit beobachtet. Bergoglio wurde darüber informiert, dass diese beiden Jesuiten entführt und gefoltert werden sollten. Er versuchte, sie zu retten, und appellierte sogar an das Votum des Gehorsams.  Es ist typisch für den Jesuitenorden und bedeutet, dass sie die Favela verlassen sollten, um nicht Opfer gewaltsamer Repression zu werden.

Sie argumentierten in evangelikaler Form: “Ein Pastor verlässt niemals seine Herde, sein Volk; er teilt ihr Schicksal; es ist besser, dem Gott der Armen zu gehorchen, als einem menschlichen religiösen Vorgesetzten zu gehorchen.”

Letztendlich wurden sie entführt und schwer gefoltert. Jalics versöhnte sich mit Bergoglio und lebt in Deutschland, während Yorio sich im Stich gelassen fühlte und sich vom Kardinal distanzierte (Yorio starb vor Jahren in Uruguay). Ich konnte seine persönliche Bitterkeit spüren, als ich versuchte, die Sackgasse zu verstehen, mit der verantwortungsvolle religiöse Autorität in Extremsituationen konfrontiert ist. Schon damals versteckte Bergoglio viele im Colegio Méximo de San Miguel oder half ihnen, die Grenze eines anderen Landes zu erreichen, um dem sicheren Tod zu entkommen.

Papst Franziskus:  Sorge um das Gemeinsame Zuhause

Als er zum Papst gewählt wurde, haben wir wieder miteinander kommuniziert. Da er wusste, dass ich mich intensiv mit dem Thema der ganzheitlichen Ökologie beschäftigt hatte, einschließlich des Gemeinsamen Hauses, Mutter Erde, bat Papst Franziskus um meine Mitarbeit, die ich eifrig gewährte. Aber er warnte mich: “Schick die Texte nicht an den Vatikan, denn sie werden sie mir nicht geben (der berühmte Sottoseder der päpstlichen Kurie: aussitzen und vergessen), sondern sende sie direkt an mich über den argentinischen Botschafter beim Hl. Stuhl, denn er nimmt den Kumpel täglich frühmorgens mit”. So habe ich es immer getan. Es heißt, dass meine Gedanken und Themen in der Enzyklika “Laudato Si: über die Sorge um das Gemeinsame Haus” (2015) auffallen. Aber die Enzyklika ist die des Papstes, und er kann alle Berater haben, die er will. Ich schickte ihm auch Texte für die Pan-Amazonische Synode 2019, für die er sich bedankt hat.

Bei der Wahl des Namens Franziskus, auf Anregung seines brasilianischen Freundes, Kardinal Claudio Hummes, der ihm den Namen Franziskus zuflüsterte, und auf die klare Option für die Armen, wurde er verwandelt. Die Jesuitenstrenge wurde mit der franziskanischen Zärtlichkeit vereint. Er geht äußerst streng mit den internen Problemen der Vatikanischen Kurie um, der Pädophilie und der Finanzkorruption der Vatikanbank. Auf der anderen Seite ist er sichtlich zärtlich und brüderlich.

Kein Papst vor ihm hat das System aufs schärfste gerügt, das seine Sensibilität, seine Solidarität mit den Millionen Armen und Hungernden, und seine Fähigkeit zu weinen verloren hat und stattdessen das Idol des Geldes anbetet. Es ist ein Raubtier für die Natur, gegen das Leben und gegen Mutter Erde. Wir brauchen nicht zu sagen, von welchem System er spricht. Seine Option für die Armen ist deutlich. Papst Franziskus ist durch seine mutige Haltung zur ökologischen Notlage der Erde, zur globalen Erwärmung und zur Entmenschlichung der menschlichen Beziehungen zu einem religiösen und politischen Führer geworden. Seine Stimme wird auf der ganzen Welt gehört und respektiert.

Zwei Arten von Mensch und zwei Modelle von Kirche 

Der Zweck des Films ist es, zwei Arten von religiösen Personen und zwei Modelle für die Kirche zu zeigen.

Zunächst zeigt er Ratzinger und Bergoglio, beide menschlich, zutiefst menschlich. In diesem Sinne haben beide ihre positive und auch ihre dunkle Seite. Für Papst Benedikt XVI. ist es seine Milde und Nachsicht gegenüber den Pädophilen. Wir dürfen nicht vergessen, dass er unter päpstlicher Geheimhaltung, die niemals gebrochen werden kann, an alle Bischöfe geschrieben hat, um die pädophilen Priester und Bischöfe nicht an die Zivilgerichte zu übergeben. Dies würde die institutionelle Kirche demoralisieren. Sie sollten ihre Sünde bekennen und woanders hin versetzt werden. Papst Benedikt erkannte nicht, dass es nicht nur um eine Sünde ging, die durch die Beichte vergeben werden konnte. Es war ein Verbrechen gegen unschuldige Menschen, das die Ziviljustiz untersuchen und bestrafen musste. Man dachte nicht an die Opfer, sondern nur darum, das Bild der Kirche als Institution zu bewahren. Dieses Versäumnis wurde von Kardinal Bergoglio scharf kritisiert, wie der Film deutlich zeigt.

Papst Benedikt XVI. folgte der Linie von Johannes Paul II., der ein moralischer und doktrinärer Konservativer war.  Er versuchte, den „aggiornamento“ des II. Vatikanischen Konzils (1962-1965) zu relativieren. Er sah die Kirche als eine Festung an, die von allen Seiten von Feinden belagert wurde, d.h. von den Fehlern und Abweichungen der Moderne. Die vorgeschlagene Lösung bestand darin, zur früheren Disziplin der Konzile von Trient (1545-1563) und Vatikan I (1869-1870) zurückzukehren. Im Zentrum stand die Orthodoxie und die wahre Lehre, als würden Predigen retten und nicht die Glaubenspraxis. In dieser Linie war Kardinal Joseph Ratzinger streng: Mehr als 110 männliche und weibliche Theologen wurden verurteilt, von ihren Lehrstühlen abgesetzt, zum Schweigen gebracht (in Brasilien, Yvone Gebara und ich) oder in irgendeiner Form bestraft. Einer von ihnen, ein ausgezeichneter Theologe, wurde ohne Erklärung verurteilt.  Er wurde so deprimiert, dass er an Selbstmord dachte.  Er wurde erst geheilt, als er nach Mittelamerika ging, um mit den Comunidades Eclesiales de Base (Basisgemeinden) zu arbeiten. Das Glaubensleben der einfachen und armen Menschen gab ihm den Sinn des Lebens zurück.

Die Kirche durchlebte einen harten Winter. Eine ganze Generation von Priestern wurde in diesem doktrinären Stil ausgebildet, mit ihren Augen auf die Vergangenheit gerichtet und in Ausübung der Symbole der klerikalen Macht. Ebenso wurden viele Bischöfe geweiht, die eher orthodoxe autoritäre Geistliche waren als Pastoren inmitten ihres Volkes.

Papst Franziskus ist eine andere Art von religiöser Persönlichkeit. Er kommt von den Enden der Erde, weit weg vom alten und fast im Sterben liegenden europäischen Christentum. Und er hat der Kirche und der politischen Welt den Frühling gebracht.

Papst Franziskus hat zuerst die Gewohnheiten verändert. Er weigerte sich, die “Mozzeta” zu benutzen, diesen kleinen weißen Umhang voller Brokat, die Päpste auf ihren Schultern trugen, ein Symbol für die absolute Macht der heidnischen römischen Kaiser. Im Film sagt Franziskus deutlich: “Der Karneval ist vorbei”. Er nimmt das goldene Kreuz nicht an und behält sein Kreuz aus Eisen, lehnt die roten Prada-Schuhe ab und behält seine alten schwarzen Schuhe an. Er erklärt sich nicht zum Papst der Kirche, sondern zum Bischof von Rom und nur von dort aus zum Papst der Weltkirche. Als er als neuer Papst vorgestellt wurde, bat Franziskus das Volk, für ihn zu beten. Erst danach segnete der neue Papst das Volk. Hier erscheint eindeutig eine neue theologische Vision gemäß dem II. Vatikanischen Konzil: Zuerst kommt das Volk Gottes und danach kommt der Papst und alle anderen kirchlichen Autoritäten im Dienst des Volkes Gottes.

Papst Franziskus inspiriert die Kirche nicht mit dem Kanonischen Recht, sondern mit Liebe und Kollegialität (Beratung mit der Gemeinschaft der Bischöfe).  In seiner ersten öffentlichen Rede sagte Papst Franziskus: “Wie sehr wünsche ich mir eine Kirche, die arm ist und da ist für die Armen“. Er wohnt nicht im päpstlichen Palast, das wäre eine Beleidigung für den Poverello aus Assisi, sondern in einer Pension. Beim Essen steht er wie alle anderen Schlange und kommentiert mit Humor: “So ist es schwieriger, vergiftet zu werden“.

Franziskus verzichtet auf ein spezielles Papamobile und auf eine Leibgarde. Er mischt sich unter das Volk, gibt seine Hand dem, der ihm die Seine ausstreckt, und küsst die Kinder. Er ist ein Vater und Großvater, der von der Menge geliebt wird.

Sein Modell der Kirche ist ein “Feldlazarett”, das sich um alle kümmert, ohne zu fragen, woher sie kommen und was ihre moralische Situation ist. Es ist eine “Kirche auf dem Weg” zu den menschlichen und existenziellen Peripherien. Er respektiert Dogmen und Lehren, bekräftigt aber deutlich, dass er es vorzieht, sich vor dem historischen Jesus zu positionieren, indem er sich für direkte Begegnungen mit den Menschen und für die pastorale Fürsorge der Zärtlichkeit entscheidet. Er insistiert darin, dass Jesus gekommen ist, um uns zu lehren, bedingungslose Liebe, Solidarität und Vergebung zu leben. Für Franziskus steht Gottes unendliche Barmherzigkeit im Mittelpunkt. Und er sagt noch mehr: “Gott kennt die ewige Verurteilung nicht, weil Gott angesichts des Bösen verlieren würde.  Und Gott kann nicht verlieren.  Seine Barmherzigkeit hat keine Grenzen.” Folglich ruft Er alle, wenn sie von ihrer Schlechtigkeit gereinigt sind, in das Haus, das der Vater und die Mutter des Guten für alle von Ewigkeit her vorbereitet haben. Sterben heißt, sich von Gott berufen zu fühlen; und man geht glücklich zur Großen Begegnung.

Was die Ökumene betrifft, so betont er, dass die verschiedenen Kirchen einander anerkennen und gemeinsam im Dienst des Reiches der Gerechtigkeit, der Solidarität, der Geschwisterlichkeit und der Liebe stehen müssen, um die heilige Flamme der Spiritualität zu nähren, die in jedem Menschen verborgen ist.

Es ist eine andere Art von Pontifikat, eine andere Form des Menschseins; eine, die zugibt, dass er die Geduld verloren hat, als eine Frau seine Hand packte und sie kräftig drückte. Verärgert schlug er ihr zwei oder drei Mal mit der Hand. Doch am nächsten Tag entschuldigte er sich öffentlich.  Er ist auf natürliche Weise demütig und erkennt seine Schwächen an.

Zwei Päpste: unterschiedlich und komplementär

Papst Franziskus öffnete seine ganze Menschlichkeit und gestand sich das Recht auf Freude am Leben zu, sein Lieblingsteam, San Lorenzo, zu ermutigen, die Musik der Beatles zu genießen; und sogar, um Papst Benedikt XVI. dazu zu bringen, mit ihm einen Tango zu tanzen… etwas Undenkbares für einen ernsten deutschen Akademiker. Hier erscheint er nicht als Papst, sondern als der Mann, Bergoglio, der die schüchterne Menschlichkeit des Mannes Ratzinger entwirrt. Die beiden sind unterschiedlich, aber sie vereinen sich in einem Tango erwachsener Personen.

Der Film ist eine schöne Metapher des menschlichen Seins, mit zwei verschiedenen Formen, das Menschsein zu leben, die sich nicht entgegenstehen, sondern sich gegenseitig komponieren und ergänzen, eine mit Zärtlichkeit und die andere mit Kraft. Der Film ist sehenswert, weil er uns zum Nachdenken anregt und uns lehrt, einander zuzuhören, bietet offenen Dialog, Wahrheiten, die ausgesprochen werden, ohne um den heißen Brei herum zu reden, und eine Freundschaft, die wächst, während die Beziehung durch jede Begegnung erweitert wird. Die Vergebung, die jeder dem anderen gibt, und die letzte Umarmung, lang und liebevoll, erweitert die Menschlichkeit und Spiritualität, die in jedem von uns gegenwärtig ist.                           

Leonardo Boff Ökologe -Theologe -Philosoph von der Erdcharta Kommission

 

 

 

Cuando la sexualidad era celebrada en la Iglesia

Es idea común que la moral católica en lo tocante a la sexualidad es rigorista y con prejuicios. Eso se debe en gran parte a la influencia de San Agustín que interpretaba la transmisión del pecado original, que mancha toda la existencia humana, a través de la relación sexual. Todos los que nacen de esa relación son portadores de ese pecado. A causa de esta interpretación que se volvió doctrina dominante, se estableció una relación negativa y llena de prejuicios entre sexo y pecado.

Sin embargo no siempre fue así. Dentro de la misma Iglesia hay tradiciones y doctrinas que ven en el placer y en la sexualidad una manifestación de la creación buena de Dios, una centella de lo Divino y la participación en la naturaleza misma de Dios. Esta línea se liga a la tradición bíblica que ve con naturalidad y hasta con regocijo el amor entre un hombre y una mujer. Con fuerte carga erótica, el libro del Cantar de los Cantares celebra el juego del amor, la belleza de los cuerpos de los amantes, de los pechos, de los labios y de los besos. Curiosamente en este libro bíblico nunca aparece el nombre de Dios. Aunque no nombre a Dios, este libro fue recogido en el Canon de los libros tenidos como inspirados. No necesitaba referirse a Dios, pues San Juan nos revela que la verdadera naturaleza de Dios es amor (1Jn 4,16). Dios estaba anónimamente ahí.

La base teológica para esta visión positiva radica en la fe en la encarnación del Hijo de Dios. Él asumió todo lo que es humano, por lo tanto también la sexualidad, la libido, el imaginario ligado a ella y el amor. De ahí que se diga que ya no existe nada de profano en sí. Todo fue tocado y transfigurado por la realidad divina, hecha humana. Por la encarnación, la sexualidad forma parte del Hijo de Dios. La sexualidad aquí no debe ser reducida a la genitalidad, significa toda la implicación afectiva y los intercambios amorosos, con las características propias de lo femenino y lo masculino respectivamente.

Tal visión trajo a la sexualidad humana una dimensión sagrada. Después de la encarnación de Dios, ella ya no puede ser un tabú, una pesadilla o un medio que transmite la desgracia del pecado original. Es una dimensión privilegiada en la cual el ser humano experimenta la fuerza volcánica del deseo, la ternura, el amor y el placer. Todo esto puede fundamentar una experiencia placentera de Dios. El propio Dios se revela en las vidas de los seres humanos diferentes y deseantes. De este encuentro nace el mayor fruto de la cosmogénesis, que es la vida humana.

Para ilustrar esta tradición, cabe referir aquí una manifestación que perduró en la Iglesia romano-católica durante más de mil años, conocida con el nombre de “risus paschalis”, la “risa pascual”. Ella significaba la simbolización del placer genital-sexual en el espacio sagrado, en la celebración de la mayor fiesta cristiana, la Pascua.

Se trata del siguiente hecho, estudiado con gran erudición por una teóloga italiana Maria Caterina Jacobelli (Il risus paschalis e il fondamento teologico del piacere sessuale, Brescia 2004): Para resaltar la explosión de alegría de la Pascua en contraposición a la tristeza de la Cuaresma, el sacerdote en la misa de la mañana de Pascua debía suscitar la risa en el pueblo. Y lo hacía por todos los medios, sobre todo recurriendo a la simbólica sexual. Contaba chistes picantes, usaba expresiones eróticas y hacía gestos que sugerían relaciones sexuales. Y el pueblo ríe que te ríe. Traducía de esta manera el carácter inocente y decente de la alegria pascual.

Esta costumbre está atestiguada por fuentes históricas ya en 852 en Reims (Francia) y se extendió por todo el Norte de Europa, por Italia y España, hasta 1911 cerca de Frankfurt en Alemania. El celebrante asumía la cultura de los fieles en su forma popular y a nosotros que hemos perdido la naturalidad del sexo nos parece hasta obscena. El propio teólogo Joseph Ratzinger, después Papa, en uno de sus escritos se refiere, aunque críticamente, al risus pascalis para expresar la vida nueva inaugurada por la Resurrección. Afirmaba además que solamente a partir de la creencia en la Resurrección volvió verdaderamente la sonrisa a la humanidad y no solo la risa. La sonrisa franca y libre, manifestada en la “risa pascual” sexual expresaría la alegría que la resurrección trajo al mundo.

Podemos discutir el método poco adecuado para suscitar tal risa, pero revela otra postura en la Iglesia, positiva y no condenatoria de la sexualidad. Plantear tales hechos no significa querer escandalizar a los fieles o cuestionar la doctrina de la Iglesia. Pero ella nos obliga a relativizar la rigidez oficial frente a la sexualidad, acentuada de modo especial en los últimos Papas pero superada en el documento del Papa Francisco Amoris laetitia cuyo título lo dice todo: “La alegría del amor”. En el fondo se trata de devolver sentido y alegría a la vida humana, llamada a más vida y no sólo a la renuncia y al sacrificio. ¿Y por qué no expresarla en el lenguaje de la sexualidad creada y querida por Dios?

Hay que reconocer que esta visión más natural predomina en la vida concreta de los cristianos. Estos obedecen más a la lógica de los reclamos profundos de la existencia humana sexuada y atravesada por el deseo que a las doctrinas frías de la moral y de la ética cristianas de cariz rigorista. La alegría de la vida que triunfa definitivamente por la resurrección encontró en el risus pascalis una expresión de la sexualidad redimida, inocente, placentera y sagrada. ¿Por qué no recordarla gozosamente?

*Leonardo Boff escribió con Rose-Marie Muraro Femenino y Masculino: una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias, 2013.

Traducción de Mª José Gavito Milano