La batalla del lenguaje y la palabra poética-Juan Muchnik

No 29º Festival Internacional de Poesía de Medellín que se realiza de29 de junho ao 6 de julho 2019 em Medellin-Colombia José Muchnik, engenheiro e antropólogo, exilado na França desde 1976 é também um exímio poeta e pensador escreveu a seguinte reflexão que nos ajudará a entender a atual crise da linguagem já que vivemos em tempos de falsidades – fake news – e da pós-verdade. Indica-nos caminhos para resgatar a verdade das palavras e das realidades que nelas se expressam. Lboff

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                La batalla del lenguaje y la palabra poética.

1 Lenguaje comunicación y poder: Humanismo o Barbarie en los comienzos del tercer milenio.

Desde sus orígenes los seres humanos tuvieron necesidad de comunicar con otros seres humanos para organizar su vida en sociedad. Sin lenguajes no hubieran sido posibles leyes, ni códigos, ni mitos que trasmiten los valores y creencias de diferentes culturas. En su comienzo, lenguaje de manos, gritos y gestos acompañando voces que devienen palabras cuando los grupos humanos le acuerdan un sentido común a las mismas. Luego, casi ayer, la escritura, sobre tablas de arcilla, piedras o pergaminos, los hombres trasmitiendo relatos y saberes. Ya comenzado el tercer milenio, en la “era digital”, la informática complejizó aún más los lenguajes y sus formas de transmisión. La batalla por el sentido que se le asignan a palabras y expresiones se presenta en cotidianos espectáculos, las imágenes / logos / emojis… con su fuerza simbólica, se asocian a los lenguajes existentes, confiriendo una nueva dimensión a las formas de comunicación. Las “fake news”, noticias falsas, mejor dicho falseadas, irrumpen, contaminan medios, prensa, redes, blogs… También irrumpe la pos verdad (post truth), se fabrican verdades a pedido. La instrumentalización política de las grandes bases de datos, el célebre big-data, deviene una actividad rentable. Cuando se vuelve difícil distinguir la verdad de la mentira, significa que “algo” muy grave está pasando.

Si la poesía y los poetas desean acercar palabras a la verdad, los comienzos del tercer milenio ofrecen un desafío de envergadura, ya que la función misma del lenguaje se está corrompiendo. Para que los hombres dialoguen, se entiendan y convengan las formas sociales y normas jurídicas que les permitan convivir, necesitan palabras para pronunciar el mundo sin confusiones, necesitan que libertad sea libertad, que justicia sea justicia, que humanidad sea humanidad, palabras para nombrar objetos, seres, sentimientos… El significado atribuido a esas palabas es fundamental, por eso el lenguaje se convierte en un campo de batalla entre diversas concepciones del mundo. Batalla menos visible que otras, pero no menos fundamental para decidir en qué tipo de sociedad queremos vivir, basada en qué tipo de relaciones entre los humanos y con la naturaleza. Batalla que se agudiza en momentos de crisis como el que estamos atravesando.

Cuando afirmo que el momento es grave, no peco de alarmismo, mido mis palabras. Para percibir dicha gravedad propongo leer “La lengua del Tercer Reich” (1947, Viktor Klemperer)[i], luego escuchar algunos discursos de los nuevos bárbaros, como Big Donald, Il duce Salvinissimo, Bolsofacho… (completad la lista). No se trata de establecer fáciles analogías, ya sabemos que todo se repite mas nada se repite, el objetivo es decorticar la manipulación del lenguaje, potencializada por nuevas tecnologías y medios de comunicación. “La lengua nazi […] impregna con su veneno las palabras y las formas de sintaxis, somete la lengua a su terrible sistema, que adquiere con la lengua su medio de propaganda más potente, más público y más secreto” (Viktor Klemperer 1947). La exclusión de la especie humana de judíos, gitanos, discapacitados y otras minorías comenzó por la lengua, una lengua que separaba lo “impuro”, las “escorias”, de la raza aria. Luego la “purificación” fue llevada a cabo a través de matanzas, campos de concentración, hornos crematorios… Expresiones como “pureza de sangre” “extranjero a la especie” “sub-humano” “racialmente inferior” se hicieron de uso cotidiano para designar a los “impuros”, a los que supuestamente profesaban un “odio profundo” de la sociedad alemana y que por la tanto había que exterminar. “El nazismo penetra a través de expresiones aisladas, de modismos, de formas de sintaxis que se encarnan / imponen a millones de personas, que las adoptaron de forma mecánica e inconsciente” (V.K 1947)

Por eso es grave que el presidente de la primera potencia mundial tome un rol activo en la diabolización de los inmigrantes, los “latinos”, sus vecinos, merecen una atención especial. Acusándolos de “invasores” “violadores” “traficantes de droga” “alimañas que nos infestan” en proveniencia de “países de mierda”, los erige en el enemigo número uno de los USA. Miles de gente desamparada, mujeres niños hombres ancianos familias, huyendo de guerras y miseria son calificadas de delincuentes. Repite y no se cansa de repetir, a través de todos los medios a su disposición, que “la existencia del país está en peligro debido a las olas de inmigración descontrolada” Repite y no se cansa de repetir que los estadounidenses son víctimas de los inmigrantes que les quitan sus trabajos, que son violadores, cometen delitos y matan a inocentes ciudadanos. “Make America great again” “America first”. Yo, Big Donald, salvaré los USA de esta horda invasora. Y sus discursos, su lenguaje, se imponen a la sociedad, estéis a favor o en contra de él, es su lenguaje que establece las pautas, y formatea las mentes.

Los nuevos bárbaros también hicieron irrupción en Europa, el duce Salviníssimo criminaliza inmigrantes, los erige en enemigos de los valores de la gran Italia. Su lenguaje construye día a día una división entre italianos con valores tradicionales (familia, costumbres, religión…) y los otros, los gitanos, izquierdistas, sucios che arrivano a fare casino (llegan a hacer kilombo). Infringiendo todas las leyes de navegación en vigor, prohibió a los barcos que socorren náufragos de amarrar en puertos italianos. “La pacchia è finita» (se “terminó la fiesta”), es una de sus expresiones favoritas, dirigida a miles de desesperados que se atreven a cruzar el mediterráneo a riesgo de sus vidas. El cinismo es inmenso, como si esos miles de miles de miserables, estuviesen haciendo la fiesta, pero no importa, los insultos, la estigmatización queda. Entre los enemigos de Italia también sitúa a las ONG, asociaciones, intendentes… que son solidarios de los inmigrantes. Para ellos acuñó la expresión “buonistas”[ii] invirtiendo la significación de “buono” para transformarlo en un calificativo peyorativo, ser bueno no está bien le está diciendo a las personas y organismos dedicados a la asistencia humanitaria. Por supuesto la manipulación del lenguaje va acompañada con la supresión de presupuestos, el arsenal jurídico “necesario” y la represión física de los “buonistas”. El mensaje: si queréis ser “buenitos” mirad lo que os espera.

Lo alarmante es que ese lenguaje, y la xenofobia que transmite, ganan el espíritu de sectores crecientes de la población, que la crisis del capitalismo financiero y el empeoramiento de las condiciones de vida constituyen un terreno fértil para esa ideología. No es inútil subrayar que los nuevos bárbaros subieron al poder por el voto mayoritario de los electores. “El que gana es el que logra imponer su lenguaje a su adversario” (George Lakoff)[iii] Este lingüista americano, insiste sobre el hecho de que la decisión de los electores no es racional y analítica, sino que es el resultado de una asociación de ideas e imágenes articuladas por un marco narrativo (“framing”). De ahí la importancia de imponer al debate sus propias narrativas, metáforas, léxicos y lenguaje, en los cuales los electores puedan reconocerse. Big Donald, duce Salviníssimo, Bolsofacho… los nuevos bárbaros saben cultivar muy bien este terreno.

La disyuntiva “Humanismo o Barbarie” se está desplegando bajo nuestros ojos, hic et nunc (aquí y ahora). O sostenemos que todos los humanos tienen derecho a una vida digna, independientemente de su raza, su religión, su nacionalidad, su sexo… en acuerdo con la declaración universal de los derechos humanos de la ONU de 1948, o sostenemos que estos o aquellos, hombres y mujeres, son sub-humanos, que entonces pueden ahogarse por miles en el Mediterráneo, morirse de sed en un desierto, el de Sonora o el de Sahara poco importa, y construimos lenguajes para fundamentar / justificar las matanzas, y muros para que los “invasores” no los contaminen. El desafío es vital, la batalla del lenguaje se desarrolla en todos los frentes: político, económico, científico, educativo, periodístico…

2 Rapto de palabras, los hackers del lenguaje

El rapto de bellas mujeres fue una constante en la historia de la humanidad, el rapto de bellas palabras pasó más desapercibido. Palabras con una carga simbólica positiva son sometidas / instrumentalizadas, puestas al servicio del paradigma socio-económico dominante. El rapto de la palabra “libertad” es emblemático, se sirvieron de ella para embellecer el “marketing” de un sistema “neo-esclavista”. Así forjaron el libre mercado, uno de los fundamentos de la teoría económica dominante. Nadie vio la “mano invisible” del mercado que debería regular los intercambios, como lo afirma Adam Smith en su tratado hacia fines del siglo XVIII[iv]. Nadie demostró tampoco la ley de la oferta y la demanda[v], que deberían cruzarse en un punto representativo del precio de equilibrio. Esperamos siempre el equilibrio de un “libre mercado” que no es libre, ni el mercado de productos, ni el mercado de capitales, ni el mercado de trabajo. ¿Cuál es la libertad del trabajador? ¿Cambiar su tiempo por un salario fijado por reglas que no controla en absoluto? La expresión “libre mercado” es un viejo engaño que ya dura siglos, hay un mercado, pero no es libre, depende de relaciones de poder económicas y políticas. Mismo análisis podríamos aplicar a expresiones como “libre intercambio” “libre competencia” “libertad de oportunidades”… ¿Y la palabra “neo-liberalismo”? Usada para calificar al pensamiento económico dominante ¿Qué tienen de liberal sus partidarios? El liberalismo fue un movimiento iniciado en el siglo XVII por John Locke[vi] que defendía las libertades individuales frente al poder absolutista de los estados monárquicos, su filosofía inspiró a pensadores franceses como  Voltaire y Rousseau, que influyeron en la fundación de los estados republicanos. Los llamados “neoliberales” en el siglo XXI, defienden por el contrario el poder absolutista de las grandes compañías multinacionales, y atacan el poder de los estados republicanos. El “neoliberalismo” no tiene nada de liberal, salvo la palabra “libertad” que lograron raptar. ¿Quién es libre Libertad?

El hackeo del lenguaje se difunde de manera sutil y permanente. En algunos casos a fuerza de pronunciar una palabra, una expresión, creemos que la realidad coincide con ella, pero a menudo la realidad se sitúa en las antípodas de lo que se dice, para distinguir dicha realidad debemos invertir ciertas formulaciones del lenguaje, como con los viejos negativos de fotos, en la realidad los claros son los obscuros y los obscuros son los claros. Una palabra ejemplar en este sentido es « globalización », a fuerza de pronunciarla creemos que es cierta. Pero en los hechos, lo único que se globaliza son ciertas tecnologías y mercancías. Es cierto que usamos el mismo teléfono Samsung, en Corea, Japón o Colombia, pero si nos detenemos un poco constatamos que lo que caracteriza esta época es la fragmentación, fragmentación social, económica y política que tiende a acentuarse en todas las latitudes. Empobrecimiento, polarización de ingresos, exclusión social creciente, separatismos regionales, crisis de las grandes urbes con desarrollo de “no mans land” al interior de las mismas, barreras crecientes a la circulación de personas… Más que a una “gran globalización” estamos asistiendo a una “gran fragmentación”.

El método de inversión del sentido puede aplicarse a numerosas palabras / expresiones de moda. Si escuchan el vocablo “sostenible” con tanta insistencia, “desarrollo sostenible” “políticas sostenibles”, “tecnologías sostenibles”. Están revelando lo contrario, el carácter insostenible de un mundo, en el que las guerras, las crisis financieras, los cambios climáticos y del medioambiente, muestran nuestra fragilidad, el hecho de que no podremos sostenernos por mucho tiempo si continuamos así. De la misma manera que el coro de voces diversas en defensa de la “seguridad alimentaria” señala que estamos cada vez menos seguros de nuestra alimentación.

En esta batalla, el lenguaje es maquillado, instrumentalizado de numerosas e ingeniosas maneras, según la voluntad de los detentores del poder. ¿Escucharon hablar de “optimización fiscal”? Expresión que tuvo un éxito inusitado, ampliado por la revolución digital que facilita los flujos financieros hacia los “paraísos fiscales”. En realidad se trata de multimillonarias evasiones impositivas, hacia “guaridas fiscales” donde operan bancos y consultoras especializadas en este tipo de fraude, al servicio de sociedades y personas multimillonarias (pobres y clases medias abstenerse). Convengamos que llamarse “Especialistas en optimización fiscal” es mucho más apropiado que llamarse “Especialistas en evasión impositiva” para estos “facilitadores” de estafas. Como es sabido este fraude multimillonario influye en los equilibrios fiscales de los estados, justificando la intervención de los “ajustadores” (otra palabra raptada)… Y todos terminarán “ajustados”, salvo algunos pocos, los que poseen pinzas, bulones y tuercas, para realizar los “ajustes estructurales”, con la asistencia y sabios consejos del FMI, de entidades bancarias y “reguladoras”. Una vez más conviene leer al revés, más que “ajustes estructurales” se trata de “ajustes desestructurantes” de los estados nacionales, desestructuran las industrias locales, la enseñanza, la investigación, los servicios de salud, los servicios de transporte…

El ejercicio sería interminable, el interés es llamar la atención, sobre el nivel al que ha llegado la manipulación del lenguaje. Los invito a seguir descosiendo las falsas formulaciones de moda. Un último ejemplo para estimularlos a continuar este ejercicio. Tomemos la “volatilidad de precios” expresión que se ha puesto de moda para designar las fuertes oscilaciones de ciertas materias primas debido a las especulaciones bursátiles. El trigo, el arroz, el maíz… y otros alimentos básicos figuran entre las víctimas de dicha “volatilidad”. Convengamos que las expresiones “precios especulativos” y “especuladores”, aunque pequen de franqueza, serían mucho más apropiadas para designar a los que con su accionar financiero provocan alzas y bajas inesperadas de las “commoditys”, y con ello la muerte de hambre de cientos de miles de personas. ¡Qué importa! Optimizar los beneficios es el objetivo. “Sefikill”[vii] sería la palabra adecuada para designar a esos especuladores. Volver a dar sentido a las maneras de nombrar los seres y las cosas es una tarea fundamental para que entre humanidad y barbarie, sea la humanidad que prime, la historia muestra que no es fácil, que a menudo es lo contrario que ha sucedido.

¿Tienen los poetas “algo que decir” en esta batalla?

3 La palabra poética

Precisemos en primer lugar que la calificación “poetas sociales” no es correcta, pues todos los poetas son sociales en la medida en que se expresan con una lengua, ella misma producto de la sociedad. Todos los poetas de manera implícita o explícita, reflejan las evoluciones sociales. Víctor Hugo manifestó, en un contexto político social tenso marcado por la lucha entre republicanos y monárquicos, la toma del poder por Napoleón III y la instalación del 2do Imperio: “El poeta en días impíos / Viene a preparar días mejores / Es el hombre de las utopías/ Los pies aquí los ojos más allá / Es él que sobre todas las cabezas / En todos los tiempos, como los profetas / En su mano donde todo puede caber / Debe, que lo insulten o lo alaben / Como una antorcha que sacude / Hacer brillar el futuro[viii].

El poeta puede contribuir a esclarecer, alertar, pronunciar el mundo de otra manera para acercarnos a la verdad, a remover las capas de grasa y humo que recubren el leguaje, que confunden y deforman la realidad. En este sentido la poesía es mucho más que una expresión artística, es una manera de estar en el mundo, es una fuente de supervivencia “un arma cargada de futuro […] como una pulsación que golpea las tinieblas […] poesía necesaria como el pan de cada día / como el aire que exigimos tres veces por minuto” (Gabriel Celaya)[ix].

La poesía no está en los textos, está en la vida, el poeta trata de plasmar la poesía de la vida en el poema, que será siempre una aproximación, un intento de traducir emociones en palabras, como lo expresa Arthur Rimbaud: “poesía fijar vértigos”. El poema trata de dar palabras y silencios, sonidos y ritmos, para transmitir la emoción de una hoja que tiembla, trata al mismo tiempo de condensar el lenguaje y de hacerlo estallar, como una gota de perfume cayendo sobre la superficie de las palabras, produciendo ondas y fragancias inesperadas. Por eso la poesía y el poeta molestan, por eso el lenguaje poético se ve, en general, excluido del lenguaje político, económico, científico…

¿Puede contribuir la poesía al conocimiento de los hombres y de las sociedades humanas? ¿Puede la poesía contribuir al conocimiento de las crisis que atravesamos? Para intentar una respuesta precisemos que la experiencia poética no es sólo literaria, concierne la vida en todas sus dimensiones. La poesía, condensación ritmada del lenguaje, existe mucho antes que la escritura. La poesía también fue una herramienta de memorización, que ha permitido la transmisión oral de mitos, ritos, saberes y conocimientos, en los cantos que han acompañado la labor de los agricultores o de los herreros, en las fórmulas mágicas para curar enfermedades, convocar a los dioses o acompañar a los muertos en su misterioso viaje.

En estos comienzos del siglo XXI diríamos que la poesía molesta, sobre todo cuando se mezcla con lo cotidiano, cuando inyecta sangre y pulsaciones en mensajes que al adquirir vida pueden resultar peligrosos, pueden revelar lo “no dicho”. Por eso la poesía se ve excluida, no sólo del dominio editorial, sino de las grandes consultaciones y decisiones que conciernen el futuro del planeta y la humanidad. ¿Por qué no invitan poetas a las grandes deliberaciones sobre el cambio climático? ¿O a los grandes foros económicos? ¿O las negociaciones de paz en zonas de conflicto? Parecería que el deseo de Platón de “expulsar los poetas de la Ciudad ideal”, se ha satisfecho. Para tratar de cosas que queman prefieren enfriar el lenguaje. La poesía por el contrario, pone las palabras en erupción, descienden las cuestas como lava recién nacida, incinerando la hipocresía a su paso. El enfriamiento del lenguaje lo comprobamos en situaciones extremas como en los centros de tortura de la última dictadura en Argentina (1976-1983), no eran centros de tortura, eran “chupaderos”, “pozos”, no había salas de tortura, había “quirófanos”, “salas de máquina”, no se asesinaba a los secuestrados se los “trasladaba”… Lo comprobamos en el lenguaje de todos los días, en los esfuerzos por neutralizarlo / deshidratarlo, extraerle las partículas emotivas. “Sin domicilio fijo” a fuerza de repetir la expresión se va esfumando la imagen de la gente tirada en la calle, fijo o no fijo el problema de millones de personas en el contexto de crisis actual es la pérdida de la casa, de un techo, deambulan en el metro de Paris o Madrid, en las calles de Calcuta o Rio de Janeiro, en los parkings de Dublín o Filadelfia… De a poco “sin domicilio fijo” es reemplazada por SDF (sigla usada en Francia con este fin), las siglas ayudan a enfriar aún más la denominación de ciertos fenómenos sociales en expansión y al mismo tiempo contribuyen a no sentirlos, a no pensarlos.

Tal vez no sería exagerado afirmar que para entender la crisis y resolver las urgencias sociales, económicas, medioambientales, habría que aceptar que hay también un estado de urgencia poética, los nuevos paradigmas de sociedad, las nuevas formas de producción, de intercambio, de gestión de los recursos naturales, de urbanización, de… no saldrán repentina y únicamente de la investigación científica como del muslo de Júpiter. “En nuestra época una de las más altas perspectivas del espíritu es la recomposición o la recuperación de la unidad del hombre a través de la poesía. Desde este punto de vista, pensar y sentir son una sola y misma cosa, como la inteligencia y el amor, la acción y la contemplación. […] El destino del poeta moderno es reunir el pensamiento, la imaginación, el amor, la creación. […] Porque la poesía es el mayor realismo posible, en su tentativa de unir al hombre dividido y fracturado, fundando los elementos dispersos en un todo”[x]

Sin duda que necesitamos nuevos saberes, pero sobre todo necesitamos un saber nuevo, un saber de una nueva calidad, un saber basado sobre un principio de unificación de las diversas formas de conocimiento, de las diversas experiencias del mundo, la experiencia poética es un componente esencial de este proceso.

Que vuelvan Poesía y poetas a la ciudad real, la ciudad ideal no existe.

[i] La lengua del tercer Reich: Lingua Tertii Imperii (LTI), publicado por primera vez en Alemania en 1947, edición en español, Editorial Minúscula, Barcelona, 2001.

[ii] Buonista, de “buono”, bueno en italiano.

[iii] George Lakoff, , 1990, “Don’t think of an elephant”, Ed. New York Time Bestsellers

[iv] Adam Smith, tratado sobre la Riqueza de las Naciones

[v] Esta ley se formalizó en la segunda mitad del siglo XIX, basada en las ecuaciones de Léon Walras, en la línea de pensamiento de Adam Smith.

[vi] John Locke (16321704) fue un filósofo y médico inglés, considerado como uno de los fundadores del liberalismo

[vii] SEFIKILL : Serial Financial Killers, 2014, José Muchnik, Ed. Ciccus, Buenos Aires.

[viii] Victor Hugo, « Fonction du poète » (1839), en « Les Rayons et les Ombres » (1840)

[ix] Gabriel Celaya, poeta español (Hernani 1911 – Madrid 1991)

[x] Roberto Juarroz, 1987, “Poésie et réalité”, pp 19, 20, ed. Lettres Vives, Francia.

 

 

Cuándo un coordinador laico puede celebrar la Cena del Señor

        Cuándo un coordinador laico puede celebrar la Cena del Señor

El día 18/06/19, pensando en el Sínodo Panamazónico de octubre, escribimos sobre el deseo del Papa Francisco de ordenar en el sacerdocio a casados, especialmente indígenas, para los lugares distantes de la Amazonia. Será un sacerdote de estilo indígena, seguramente, distinto del tradicional.

En los sitios sin asistencia de sacerdotes, hay coordinadores de comunidades eclesiales de base que ya están presidiendo las celebraciones de la Cena del Señor. No están ordenados pero nadie dirá que Cristo no está ahí presente en la Palabra, en la comunidad y en su celebración. La cuestión no es solo intraeclesial católica, también es ecuménica. Las Iglesias que salieron de la Reforma celebran en sus comunidades la Cena del Señor con pastores no ordenados e el sacramento del Orden. ¿Cuál es el valor de estas celebraciones? ¿Estará realmente Cristo presente ahí en la comunidad que esucha la Palabra de Dios y celebra bajo las especies del pan y del vino?

Trataremos de responder en ambos casos positivamente, fundados en una vasta documentación histórico-teológica que no puede ser aducida aquí, pero que se encuentra en el libro Eclesiogénesis: la reinvención de la Iglesia, Editora Record 2008, p165-188 o Sal Terrae, Santander 2002.

La afirmación básica, definida por el Concilio Vaticano II, es: «La celebración del Sacrificio Eucarístico es el centro y la cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana» (Christus Dominus, n. 30). Los fieles desean la eucaristía. ¿Se les puede negar por el hecho de no tener un ministro ordenado en su medio? Los coordinadores de las comunidades hacen todo lo que un ordenado hace, ¿por qué no pueden consagrar? Lo normal sería que fueran ordenados, pero no lo son porque no son célibes.

La investigación rigurosa sobre el tema concluyó que ha habido dos fases: en el primer milenio del cristianismo la ley básica era «quien preside la comunidad, preside también la eucaristía: podía ser un obispo, un presbítero, un profeta, un doctor, un confesor y un simple coordinador ». Era impensable que una comunidad se quedase sin eucaristía por la falta de un obispo o de un sacerdote. Entraba entonces el coordinador de la comunidad, como ocurre en nuestras comunidades. El nexo era el coordinador de la comunidad y la celebración de la eucaristía.

En el segundo milenio hubo un cambio. Las disputas entre el Imperium y el Sacerdotium desplazaron el tema de la comunidad en favor del tema del poder sagrado. Los Papas reivindicaron el poder sagrado por encima del poder imperial. Este poder sagrado viene mediante el sacramento del Orden. El nexo es ahora quién tiene el poder sagrado y quién no lo tiene. Ahora la ley que vale es Sólo quien es ordenado tiene el poder de consagrar. El laico queda excluido aun siendo coordinador. Ahora lo que hay es el orden laical y el sacerdotal.

Con referencia a las celebraciones eucarísticas de las Iglesias cristianas no romano-católicas se parte del hecho de que en ellas se celebra la Cena del Señor por los ministros aceptados por las respectivas comunidades. La validez de esta celebración no viene del sacramento del Orden, vía imposición de las manos hecha por el obispo sobre el fiel laico, que pasa entonces a ser sacerdote con poder de consagrar. Para los evangélicos, el poder de celebrar se deriva de la fe y de la fidelidad a la doctrina apostólica acerca de la presencia del Señor en la celebración de la sagrada Cena. Lo mismo podríamos decir de las celebraciones en las comunidades eclesiales de base: la fe apostólica en la real presencia de Cristo en el pan y en el vino bendecidos por el coordinador o por un grupo de coordinadores, conferiría el poder de consagrar. Cristo estaría presente ahí.

Otro polo de comprensión se funda en el valor del bautismo tomado en su integralidad. Es doctrina común que el bautismo es la puerta de entrada de todos los sacramentos y contendría seminalmente a todos los demás. Por el bautismo todos los fieles participan del único sacerdocio realmente válido que es el de Cristo. El sacramento del Orden no es el sacramento del obispo o del sacerdote. Es el sacramento de la Iglesia como comunidad de los fieles. Si alguien es ordenado en el sacramento del Orden es para el servicio de la comunidad, para su coordinación y animación espiritual. No existe un frente a frente: por un lado el fiel, sacerdote común, sin poder sacramental ninguno y por otro el sacerdote ordenado con todos los poderes. Lo que existe es una comunidad, toda ella sacerdotal y profética, que especifica las funciones sin que una disminuya a las otras, una de consagrar y coordinar, otra de interpretar los textos sagrados, de responsabilizarse de los cánticos, de visitar a los enfermos, etc.

Además es doctrina común que, después del sacerdocio de Cristo, no puede haber ningún otro sacerdocio a título propio. Por eso es Cristo quien consagra. El sacerdote no consagra. Él tiene el poder de representar, de hacer visible en la comunidad a Cristo invisible. Él no sustituye a Cristo.

En una comunidad bien organizada normalmente hay un sacerdote o un pastor con esta función. Pero cuando falte y sin culpa de la comunidad, el coordinador puede asumir esta función de representación de Cristo. Esta situación hoy en día es bastante frecuente, especialmente con la carencia de sacerdotes o de pastores, o en lugares muy lejanos como es el caso de la  región amazónica. De ahí la importancia de reconocer la validez de las celebraciones de los pastores y de los coordinadores laicos.

*Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor. Ha escrito: Iglesia: carisma y poder, Vozes 1982, Sal Terrae 1982 y 2002.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Mais um assassinato de um membro da ABONG-Pe-Sandro Cipriano

O ódio e a homofobia continua fazendo vítimas. O prof.Sandro Cipriano,membro da Associação Brasileira  de ONGs (ABONG), conhecido por ser um grande defensor dos direitos humanos, especialmente dos LGBTs. Estava desaparecido desde o dia 28 de junho e foi encontrado  assassinado no dia 29. Mais uma vítima como Marielle e seu chofer Anderson. Quem o matou, eis a pergunta que todos se fazem.São já muitos desde janeiro deste ano que foram assassinados por defenderem os direitos humanos,especialmente dos LGBT. A atmosfera de violência que marcou a campanha presidencial de 2018 ainda continua. Aqui vai a nota da ABONG junto com nossa indignação e solidariedade aos familiares e aos membros desta conhecida ONG.Lboff

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Nota da ABONG-PE

As organizações do campo e da cidade perdem mais um companheiro para o ódio e a violência homofóbica. Exigimos justiça!

Nesta manhã de sábado, fomos surpreendidos/as com a triste notícia do assassinato do companheiro Sandro Cipriano – ou Sandro do Serta, como era carinhosamente conhecido em Pombos, sua cidade natal, e em Pernambuco.

Quem matou Sandro Cipriano?

O Serta – Serviço de Tecnologia Alternativa – é uma organização da sociedade civil que forma jovens, educadores/as e produtores/as familiares para atuarem na transformação das circunstâncias econômicas, sociais, ambientais, culturais e políticas, e na promoção do desenvolvimento sustentável, com foco no campo. Foi no Serta que Sandro passou de educando a educador.

Além de professor, Sandro era coordenador estadual e membro do conselho diretor nacional da Abong – Associação Brasileira de ONGs, membro do Grupo Sete Cores de Pombos, ex-conselheiro nacional da juventude (Conjuve), ex-conselheiro estadual de políticas públicas de juventude em Pernambuco e, há mais de uma década, um guerreiro incansável pela efetivação dos direitos das juventudes, em especial da Bacia do Goitá e do Sertão de Moxotó.

Sua morte, motivada por ódio e homofobia, é o retrato do Brasil que exclui, estigmatiza e assassina pessoas que defendem direitos e LGBTs.

A violência é um fator histórico que sempre atentou contra a vida daqueles/as que defendem os direitos fundamentais. Lembremos Martin Luther King, Dorothy Stang, Manoel Mattos, Margarida Alves e a própria Marielle Franco, dentre outros ativistas que foram assassinados em decorrência de seu exercício político.

Só nos primeiros cinco meses deste ano, o relatório do Grupo Gay da Bahia (GGB) aponta que o Brasil registrou 141 mortes de pessoas LGBTs. Segundo a entidade, foram 126 homicídios e 15 suicídios, o que representa a média de uma morte a cada 23 horas.

Esse é um momento de muita tristeza e indignação e nada trará nosso companheiro de volta, mas exigimos das autoridades pernambucanas o rigor necessário para a apuração deste crime.

Perde sua família e seus amigos/as mais próximos, mas perdemos todos/as nós e a própria democracia brasileira.

Seu assassinato interrompe uma vida de sonhos e luta por justiça social.

Toda nossa solidariedade à família e o desejo que sejam confortados/as em sua dor.

Sandro, presente! Hoje e sempre!

Abong – Associação Brasileira de ONGs

Brasil, 29 de junho de 2019

Quando um coordenador não ordenado pode celebrar a Ceia do Senhor

No dia 18/06/19, pensando no Sínodo Panamazônico de outubro, escrevemos sobre a vontade do Papa Francisco de ordenar casados ao sacerdócio, especialmente, indígenas, para os lugares distantes na Amazônia. Será um sacerdote do jeito indígena, seguramente, diverso do tradicional.

Ocorre que nos lugares sem a assistência de sacerdotes, coordenadores de comunidades eclesiais de base já estavam presidindo celebrações da Ceia do Senhor. Não são ordenados mas ninguém dirá que Cristo não está aí presente na Palavra, na comunidade e em sua celebração. A questão náo é apenas intra-eclesial católica, é também ecumênica. As Igrejas que saíram da Reforma celebram em suas comunidades a Ceia do Senhor por pastores não ordenados. Qual é o valor destas celebrações? Estará realmente Cristo aí presente sob as espécies do pão e do vinho?

Tentaremos responder, em ambos os casos, positivamente, fundados numa vasta documentação histórico-teológica que não pode ser aqui aduzida mas encontrável no livro Eclesiogênse: a reinvenção da Igreja,Editora Record 2008,p165-188.

A afirmação básica, definida pelo Concílio Vaticano II é: ”A celebração do Sacrifício Eucarístico é o centro e o cume de toda a vida da comunidade cristã”(Christus Dominus,n.30). Os fiéis desejam a eucaristia. Pode ser negada a eles pelo fato de não haver um ministro ordenado em seu meio? Os coordenadores das comunidades fazem tudo o que um ordenado faz, por que ele não podem também consagrar? O normal seria que fossem ordenados. Mas não o são porque não são celibatários.

A pesquisa rigorosa sobre o tema concluiu haver duas fases: no primeiro milênio do Cristianismo a lei básica era:”quem preside a comunidade, preside também a eucaristia: podia ser um bispo, um presbítero,um profeta, um doutor, um confessor e um simples coordenador”. Seria impensável uma comunidade ficar sem a eucaristia pela falta de um bispo ou de um sacerdote. Entrava o coordenador da comunidade, como ocorre nas nossas comunidades. O nexo era o coordenador da comunidade e a celebração da eucaristia.

No segundo milênio houve uma reviravolta. As disputas entre o Imperium e o Sacerdotium deslocaram o tema da comunidade em favor do tema do poder sagrado. Os Papas reivindicaram o poder sagrado acima do poder imperial. Este poder sagrado vem mediante o sacramento da Ordem. O nexo agora é quem detém o poder sagrado e quem não o detém. Só quem é ordenado tem o poder de consagrar. O leigo ficou excluído mesmo sendo coordenador. Agora há a ordem laical e a sacerdotal.

Com referência às celebrações eucarísticas das Igrejas cristãs não romano-católicas parte-se do fato de que nelas se celebra a Ceia do Senhor pelos ministros aceitos pelas respectivas comunidades. A validade desta celebração não advém do sacramento da Ordem, via imposição das mãos feita pelo bispo, sobre o fiel leigo que passa, então, a ser sacerdote com poder de consagrar. Para os evangélicos, o poder de celebrar se deriva da fé e da fidelidade à doutrina apostólica acerca da presença do Senhor na celebração da sagrada Ceia. O mesmo poderíamos dizer das celebrações nas comunidades eclesiais de base: a fé apostólica na real presença de Cristo no pão e no vinho abençoados pelo coordenador ou por um grupo de coordenadores, conferiria o poder de consagrar. Cristo estaria ai presente.

Outro pólo de compreensão se funda no valor do batismo tomado em sua integralidade. É doutrina comum que o batismo é a porta de entrada de todos os sacramentos e conteria seminalmente todos os demais. Pelo batismo todos os fiéis participam do único sacerdócio realmente válido que é o de Cristo. O sacramento da Ordem não é o sacramento do bispo ou do padre. É o sacramento da Igreja, como comunidade dos fiéis. Se alguém é ordenado no sacramento da Ordem é para o serviço da comunidade, de sua coordenação e animação espiritual. Não existe um frente-a-frente: por um lado o fiel, sacerdote comum, sem poder sacramental nenhum e por outro o sacerdote ordenado com todos os poderes. O que existe é uma comunidade toda ela sacerdotal e profética que especifica as funções, sem uma diminuir a outra, uma de consagrar e coordenar. a outra de interpretar os textos sagrados, de se responsabilizar pelos cânticos, de visitar enfermos etc.

Ademais é doutrina comum que depois do sacerdócio de Cristo, não pode haver nenhum outro sacerdócio a título próprio. Por isso é Cristo quem consagra. O sacerdote não consagra. Ele tem o poder de representar, tornar visível para a comunidade o Cristo invisível. Ele não substitui Cristo.

Numa comunidade bem organizada, há o sacerdote ou o pastor com esta função. Mas quando faltarem e sem culpa da comunidade, o coordenador pode assumir esta função de representação de Cristo. Essa situação hoje em dia é bastante frequente, daí a importância de se reconhecer a validade das celebrações dos pastores e dos coordenadores leigos.

Leonardo Boff é teólogo, filósofo e escritor e escreveu: Igreja: carisma e poder,Vozes 1982;Record 210.