¿Qué quedó después de no quedar nada?

Muchos en nuestro país vivimos una situación de luto. Se impone el luto cuando sufrimos pérdidas: muchos muertos y cientos de desaparecidos por la rotura de la presa de la Vale que destruyó criminalmente la ciudad de Brumadinho. La pérdida de la persona amada, del empleo que garantiza la familia, la emigración forzada a causa de amenazas de muerte. El luto es mayor cuando alcanza bienes fundamentales de un país: la pérdida de la democracia, de los derechos laborales garantizados hace muchos años, la disminución de las pensiones de los ancianos, los recortes de las políticas públicas para pobres y miserables, la privatización de los commons, bienes fundamentales para la soberanía del país.

Pero el gran luto es tener que aceptar a un presidente que ha reforzado la cultura del odio, que desconoce las cuestiones nacionales, que nos ha avergonzado en Davos, donde los dueños del dinero del mundo se reúnen para garantizar sus intereses. Su discurso, que podría haber sido de 45 minutos, duró escasos seis, pues eso era todo lo poco que tenía que decir. Canceló las entrevistas para ocultar su ignorancia y las acusaciones graves que pesan sobre un miembro de su familia.

Es un gran desafío para todos elaborar las pérdidas y alimentar la resiliencia, que significa saber dar la vuelta por encima y aprender de la situación de luto.

Son varios los pasos a dar en este camino.

El primer paso es la indignación que se expresa mediante la sorpresa: es criminal la ruptura de la presa de la Vale. ¿El país merecía tal gobierno? Descubrimos que la vida comporta tragedias que hacen sufrir especialmente a los pobres. Y no raramente nos culpamos por no haber tenido cuidado y haberlas percibido antes.

El segundo paso es el rechazo sufrido: ¿cómo fue posible llegar a este punto con la Vale? ¿Elegir a un presidente con muy pocas luces y con algunas características propias del fascismo? ¿Dónde nos equivocamos? Inicialmente tendemos a rechazar el hecho. Pero él está ahí, grosero y tosco.

El tercer paso es la depresión psicológica asociada a la recesión económica. Hemos llegado al fondo del pozo. La economía es para el mercado que se beneficia de la crisis mientras lanza a millones de personas a la pobreza. Estamos poseídos por un vacío existencial y desinterés por las cosas de la vida. ¿Quién consolará a los familiares de las víctimas de Brumadinho? ¿Quién les reforzará la esperanza de que las promesas de reconstrucción van a ser cumplidas?

El cuarto paso es el autofortalecimiento. Hacemos una especie de negociación con la frustración y la depresión. Estas cosas siniestras pertenecen a la vida con sus contradicciones. No nos podemos hundir ni perder nuestros proyectos y sueños. Necesitamos volver a levantar las casas de Brumadinho. Vale, empresa privada que piensa más en las ganancias que en las personas, tiene que sacar duras lecciones para evitar nuevos crímenes ambientales. El luto debe generar presiones por parte del pueblo y nuevas iniciativas. Podemos salir más fuertes del luto.

El quinto paso es la aceptación dolorosa del hecho ineludible. El luto debe pasar de delante de los ojos a detrás de la cabeza, a pesar de las imágenes imborrables del crimen. Nadie sale del luto como entró. Madura a duras penas y experimenta que, en el caso del nuevo gobierno brasileño de derechas, no toda la pérdida es total: trae siempre una ganancia social y política.

Todo luto requiere una travesía paciente. Parece que nuestras estrellas guía se han apagado, pero el cielo continúa iluminando nuestras noches oscuras. Las nubes pueden tapar al Cristo Redentor del Corcovado, pero él sigue allí. Incluso sin verlo, creemos en su presencia. Bolsonaro también pasará. Cristo, no. Enjugará las lágrimas de los familiares que sufren.

Con respecto a nuestra situación política, hay que reconocer que nuestro árbol fue mutilado: cortaron la copa, arrancaron las hojas, destruyeron las flores y los frutos, abatieron su tronco y arrancaron las raíces. ¿Qué quedó después de no quedar nada? Quedó la vida. Y más que todo quedó  lo esencial que el luto inducido no puede destruir: quedó la semilla. En ella están en potencia las raíces, el tronco, las hojas, las flores, los frutos y la copa frondosa.

Todo puede volver a comenzar. Recomenzaremos más seguros por más experimentados, más experimentados por más sufridos, más sufridos por más dispuestos para un nuevo sueño. El luto pasará. Será tiempo de rehacer un Brasil más cordial, solidario, justo y hospitalario.

Leonardo Boff es teólogo, filósofo y ha escrito Brasil:¿concluir a refundación o prolongar la dependencia? Vozes 2018.

Traducción de Mª José Gavito Milano

 

 

En Brasil se abrieron las ventanas del infierno

En Brasil se constata algo innegable: se nota en muchos sectores la irrupción de odio, de ofensas, de palabras gruesas de todo tipo, de distorsiones, de prejuicios y de miles y miles de fake news que, en gran parte, dieron la victoria al presidente actual. Hay también youtubers que falsean la realidad, mezclando palabrotas con burlas y burdo moralismo, sujetos a un proceso judicial.
‘Comunista’ y ‘socialista’ se han vuelto palabras acusadoras. Ni siquiera se define su significado real, como si estuviésemos todavía en la Guerra Fría de hace treinta años. Cuantos, inclusive uno de los ministros de parcas luces, envían a sus críticos a Cuba, Corea del Norte o Venezuela. La mayoría no leyó una página de la Teología de la Liberación, tenida por marxista. Ignoran su propósito básico: la opción por los pobres y por su liberación, esto es, a favor de la mayoría de la humanidad que es pobre.

En fin, respiramos aires tóxicos. Muchos muestran completa falta de educación y degradación de las mentes. En la campaña electoral esta rabia encubierta salió del armario. Se ha reforzado la violencia preexistente, dando legitimación a una verdadera cultura de violencia contra indígenas, quilombolas, negros y negras, especialmente contra los LGBTI y los opositores.

Necesitamos comprender el por qué de este despropósito alucinante. Nos iluminan dos intérpretes de Brasil pertinentes aquí: Paulo Prado, Retrato de Brasil; ensayo sobre la tristeza brasilera (1928) y Sérgio Buarque de Holanda, Raíces de Brasil (1936) en su capítulo V: “El hombre cordial”.
Ambos tienen algo en común, al decir de Ronaldo Vainfas, pues «intentan descifrar el carácter brasilero a partir de sus emociones» (Intérpretes de Brasil, vol. II, 2002 p.16), pero en sentido contrario. Paulo Prado es profundamente pesimista caracterizando al brasilero por la lujuria, la codicia y la tristeza.

Buarque de Holanda hace diferenciaciones en cuanto a la cordialidad.
«La contribución brasileña a la civilización será de cordialidad, daremos al mundo el “hombre cordial”. La llaneza en el trato, la hospitalidad, la generosidad, virtudes tan alabadas por los extranjeros que nos visitan, representan, en efecto, un rasgo definido del carácter brasileño» (p.106). Pero luego observa: «Sería engaño suponer que estas virtudes puedan significar “buenas maneras, civismo” (107). Y continúa: «La enemistad bien puede ser tan cordial como la amistad, ya que una y otra nacen del corazón» (107 nota 157).

Sabemos que del corazón emergen tanto el amor como el odio. La tradición psicoanalítica nos confirma que en él impera el reino de los sentimientos. Estimo que definiríamos mejor el carácter del brasileño si sostuviésemos que su diseño básico no es la razón sino el sentimiento. Y este es contradictorio: puede expresarse como amor y también como odio virulento.

Este lado, esta faceta dual de la “cordialidad”, mejor dicho “del sentimiento” ambiguo del brasilero adquirió alas hoy y ha ocupado mentes y corazones. Domina la “falta de buenas maneras y de civismo”. Sólo tienes que abrir los sitios, los twitters, facebooks y youtubes para constatar que las ventanas del infierno se han abierto de par en par. De ahí salieron demonios, separando a personas, ofendiendo a figuras tan beneméritas como Dráuzio Varela y como a la mundialmente apreciada de Paulo Freire.

La palabra de un incivilizado ocupa el mismo espacio que la del Papa Francisco o la del Dalai Lama. Pero este es sólo el lado de sombra del sentimiento brasileño. Hay el lado de luz, enfatizado antes por Buarque de Holanda y también por Cassiano Ricardo. Tenemos que rescatarlo para que no tengamos que vivir en una sociedad de bárbaros en la que nadie más consiga convivir humana y civilizadamente.

No hay por qué desesperarse. La condición del propio universo está hecha de orden y desorden (caos y cosmos), las culturas poseen su lado sim-bólico y dia-bólico y cada persona humana está habitada por la pulsión de vida (eros) y la pulsión de muerte (thánatos). Tal hecho no es un defecto de la creación, es la condición natural de las cosas. Las religiones, las éticas y las civilizaciones nacieron para dar hegemonía a la luz sobre las sombras a fin de impedir que nos devoremos unos a otros. Termina pesimista Pablo Prado: «la confianza en el futuro no puede ser peor que el pasado» (p.98). Estamos de acuerdo.

Nos inspira este verso de Agustín Neto, líder de la liberación de Angola: «No basta que sea pura y justa nuestra causa. Es necesario que la pureza y la justicia existan dentro de nosotros» (Poemas de Angola, 1976, 50).

Traducción de Mª José Gavito Milano

Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor e escribió Reflexiones de un viejo teolog yu pensador

a salir por Trotta 2019.

 

 

Os “coletes amarelos”na França: contra o presidente dos ultra ricos: Leneide Duarte-Plon

Lineide Duarte-Plon é uma conhecida jornalista brasileira que vive na França. Continuamente envia análises cuidadosas da situação social da França e também sobre a nossa situação brasileira. Publicamos este seu artigo, pois, nem todos conhecem o que está por detrás no movimento dos “coletes amarelos” (gilets jaunes) que já há meses todos os sábados se manifestam em quase todas as cidades francesas. Ai emerge uma nova consciência acerca da injustiça das desigualdades sociais e contra  a irracional acumulação mundial do capital em nível mundial num pequeníssimo número de pessoas. Mesmo em nosso pais, segundo o especialista nesta área, Márcio Pochmann,”os 10% mais ricos da população impõem, historicamente, a ditadura da concentração, pois chegam a responder por quase 75% de toda riqueza nacional enquanto os 90% mais pobres ficam com apenas 25%.” A desigualdade brasileira (injustiça social) comparece como uma das mais altas do mundo. Quem sabe os pobres, os marginalizados e os feitos invisíveis um dia despertem como na França “os coletes amarelos” e saiam à rua reclamando menos acumulação em poucas mãos e mais igualdade social. A França que, em muitos temas sociais, se antecipou no mundo, pode nos inspirar. O título do artigo de Leneide Duarte-Plon leve este título: “Uma revolta francesa: o povo contra o ‘Presidente dos ultra ricos”: Lboff

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Todos os dias os jornais franceses trazem análises sobre o movimento social que agita o país há quase três meses.

Como os «sans culotte» da Revolução Francesa, os coletes amarelos (gilets jaunes) pretendem mudar o país no sentido de mais igualdade fiscal e mais participação popular nas decisões importantes da République. Além de mais poder aquisitivo, eles pretendem aperfeiçoar a democracia representativa, aumentando a participação do povo na gestão do Estado e do orçamento público. Isso é unanimemente reconhecido.

Dois textos publicados no jornal «Libération» dão algumas chaves de compreensão do movimento, que começou em 17 de novembro.

Publicados com quatro dias de intervalo, no primeiro, dia 25 de janeiro, o decano dos jornalistas políticos, Alain Duhamel, analisava os paradoxos franceses que levaram a essa crise duradoura entre o presidente e o povo, que sai às ruas todo sábado desde novembro. Muitos votaram em Emmanuel Macron.

«A França tem na Europa o primeiro lugar na contestação social. As pesquisas mostram que o país é, entre os europeus, onde se vê mais descontentamento, pessimismo e constestação. Isso é paradoxal pois a França é o país ocidental, juntamente com a Escandinávia, que tem o orçamento social mais elevado, o escudo social mais amplo e a proteção social mais ambiciosa», escreveu Alain Duhamel no «Libération».

Segundo ele, o cidadão francês é um contestador por excelência. E a preocupação com a igualdade, a força como é vivido o sentimento de injustiça, a detestação dos privilégios, o rancor diante das desigualdades, além do ódio que o povo tem dos ricos são sentimentos muito mais acentuados na França.

A História e a Revolução Francesa explicam.

O presidente dos ultra-ricos numa entrevista no mesmo jornal, os respeitados sociólogos de esquerda Monique Pinçon-Charlot e Michel Pinçon, falam do livro que acabam de lançar, «Le Président des ultra-riches». Eles dizem que Macron faz tudo para apressar a agenda neoliberal de reformas. Isso revela, segundo eles, a pressão exercida pelos poderosos, ricos e acionistas, «que utilizam o dinheiro como arma de poder e divisão dos indivíduos».

Monique e Michel Pinçon salientam a unidade que o movimento conseguiu manter até hoje, com núcleos ativos em todas as grandes cidades francesas e representantes de vilarejos de todo o país. Como sociólogos, nunca imaginariam que um movimento social como este pudesse surgir. Foi uma grata surpresa.

«Com Macron, as imposturas vêm em cascatas. Além da supressão do Imposto de Solidariedade sobre a Fortuna (ISF), logo no início do mandato, ele criou depois um imposto único para os lucros do capital (PFU-Prélèvement Forfaitaire Unique ou flat-tax). Ora, os ricos foram dispensados da progressividade do imposto sobre os lucros e dividendos. Impondo uma taxa fixa, Macron iguala o bilionário ao pequeno investidor que possui um pequeno lote de ações», explicam os dois sociólogos.

O jovem presidente, que destilou nos dois anos de mandato pequenas frases de desprezo pelo povo, representa aos olhos desse povo mais humilde a elite dos ricos e privilegiados, aquela que é objeto dos estudos de Monique Pinçon-Charlot e Michel Pinçon.

«A maneira de ser e de governar de Emmanuel Macron é muito ligada ao meio no qual ele evolui : o do poder e do dinheiro», dizem.

Reforma fiscal

Em um artigo no «Le Monde», Thomas Piketty detalhou há alguns meses como a reforma fiscal feita por Macron pode ser comparada à que Trump instituiu : os ricos são os grandes beneficiários.

Os coletes amarelos exigem uma reforma fiscal mais igualitária, além de uma reforma do sistema político e maior participação dos cidadãos nas decisões políticas.

Por isso, é uma grande tolice, senão total ignorância, compará-los aos movimentos da extrema-direita europeia, como o fez o ex-presidente Fernando Henrique Cardoso, em recente encontro na Maison de l’Amérique Latine.

Seria também um reducionismo analisar o movimento ao anúncio do aumento do combustível, a «taxe carbone», que iria ser usada para a transição energética ecológica. Depois do início dos protestos, o governo voltou atrás e suspendeu essa taxa, aproveitando para anunciar algumas medidas paliativas.

Mas os coletes amarelos não voltaram para o calor dos seus lares. Enfrentam frio e neve toda semana para expressar a cólera de quem se sente injustiçado num país onde as desigualdades começam a aumentar.

Lei controvertida

Os coletes amarelos têm uma agenda muito ampla, que foi sendo compreendida à medida que as reuniões e manifestações se sucediam. O movimento é um grito popular por mais participação cidadã, que ainda pode ser aperfeiçoado, segundo a maioria dos franceses.

As pesquisas mostram que o movimento tem o apoio da maior parte dos cidadãos, apesar de todos condenaram as degradações materiais contra lojas e bancos, alvos do pequeno grupo de anarquistas militantes muito bem doutrinados em livros contra o Estado e qualquer tipo de poder. Além deles, há membros da extrema-direita, que se infiltram em todas as manifestações dos coletes amarelos para provocar danos materiais. Esses grupos, de extrema-esquerda ou de extrema-direita visam a desestabilizar Macron, «o presidente dos ricos».

Para prevenir quebra-quebra no fim das manifestações, o governo propôs uma lei de controle dos manifestantes. Pessoas suspeitas seriam proibidas de participar das manifestações. Um deputado comparou essa medida às leis reacionárias do regime de Vichy.

Exagero ou não, se for aprovada, será mais uma lei liberticida.

Do Banco Rothschild ao Eliseu

Churchill costumava dizer que «um país que tem mais de 300 tipos de queijos é ingovernável».

O jovem e determinado Emmanuel Macron, eleito aos 39 anos, está se debatendo com uma realidade muito mais difícil do que previra, ao se candidatar em 2017 ao primeiro cargo eletivo de sua vida.

Ao vencer a candidata de extrema-direita, Marine Le Pen, ele empreendeu um aprendizado diário do poder, com o qual já convivera intimamente como um dos conselheiros do presidente Hollande e depois como ministro da Economia.

No livro do ex-presidente «Les leçons du pouvoir», lançado no ano passado, Hollande analisa a «traição» que representou a candidatura do ex-ministro que criou seu próprio movimento «En marche» e depois o partido «La République en marche», inviabilizando a candidatura Hollande.

«Quando ele veio me assessorar no Eliseu, trocou um salário mirabolante no Banco Rothschild por um dez vezes menor. Talvez esse sacrifício fosse um investimento de futuro…», escreve Hollande que deve se sentir vingado com a grande crise política e social enfrentada pelo presidente Macron.

Além de tomar medidas imediatas para melhorar o poder aquisitivo dos franceses mais vulneráveis, Macron convocou o Grand Débat, que vai durar até março e durante o qual o presidente se desloca a pequenas cidades e debate face a face ouvindo reclamações e reivindicações de franceses, que fazem passeatas com os coletes amarelos ou não.

Por outro lado, o presidente fez diversas reuniões com prefeitos de cidades grandes e pequenas de toda a França para ouvir as principais reivindicações e responder a elas. Paralelamente, vem recebendo os chefes de todos os partidos representados no Parlamento.

Desde o início do movimento, as centenas de prefeituras de toda a França abriram os «Cahiers de doléances» (Cadernos de reclamações), tais quais na Revolução Francesa, quando os cidadãos vinham defender suas reivindicações políticas e sociais.

Os coletes amarelos esperam do presidente uma resposta política e não policial. Endurecendo a repressão contra os manifestantes, a polícia confunde os «casseurs» – que aparecem em grupos bem organizados para quebrar agências bancárias e lojas de luxo – com os coletes amarelos que protestam pacificamente.

O jornalista David Dufresne vem fazendo um trabalho minucioso de denúncia das violências policiais. Até meados de janeiro, já havia 94 feridos gravemente e 14 pessoas tinham perdido um olho devido ao uso do Flash Ball, uma arma também chamada LBD (Lanceur de Balle de Défense).

As feridas na cabeça e nos corpos de manifestantes pacíficos feitas por essa arma são impressionantes e cresce o movimento para impedir o flash ball.

A França é o único país da União Europeia em que ele é utilizado.

Mais um paradoxo do «País dos Direitos Humanos», como a França é reconhecida no mundo por estar na origem da redação da primeira Declaração Universal dos Direitos Humanos.

Papa Francisco e Emirados Árabes:mensagem comum

 

VIAGEM APOSTÓLICA DO PAPA FRANCISCO AOS EMIRADOS ÁRABES UNIDOS
3-5 DE FEVEREIRO DE 2019

DOCUMENTO SOBRE A FRATERNIDADE HUMANA EM PROL DA PAZ MUNDIAL E DA
CONVIVÊNCIA COMUM

PREFÁCIO

A fé leva o crente a ver no outro um irmão que se deve apoiar e amar.
Da fé em Deus, que criou o universo, as criaturas e todos os seres
humanos ? iguais pela Sua Misericórdia ?, o crente é chamado a
expressar esta fraternidade humana, salvaguardando a criação e todo o
universo e apoiando todas as pessoas, especialmente as mais
necessitadas e pobres.

Partindo deste valor transcendente, em vários encontros dominados por
uma atmosfera de fraternidade e amizade, compartilhamos as alegrias,
as tristezas e os problemas do mundo contemporâneo, a nível do
progresso científico e técnico, das conquistas terapêuticas, da era
digital, dos mass-media, das comunicações; a nível da pobreza, das
guerras e das aflições de tantos irmãos e irmãs em diferentes partes
do mundo, por causa da corrida às armas, das injustiças sociais, da
corrupção, das desigualdades, da degradação moral, do terrorismo, da
discriminação, do extremismo e de muitos outros motivos.

De tais fraternas e sinceras acareações que tivemos e do encontro
cheio de esperança num futuro luminoso para todos os seres humanos,
nasceu a ideia deste «Documento sobre a Fraternidade Humana». Um
documento pensado com sinceridade e seriedade para ser uma declaração
conjunta de boas e leais vontades, capaz de convidar todas as pessoas,
que trazem no coração a fé em Deus e a fé na fraternidade humana, a
unir-se e trabalhar em conjunto, de modo que tal documento se torne
para as novas gerações um guia rumo à cultura do respeito mútuo, na
compreensão da grande graça divina que torna irmãos todos os seres
humanos.

DOCUMENTO

Em nome de Deus, que criou todos os seres humanos iguais nos direitos,
nos deveres e na dignidade e os chamou a conviver entre si como
irmãos, a povoar a terra e a espalhar sobre ela os valores do bem, da
caridade e da paz.

Em nome da alma humana inocente que Deus proibiu de matar, afirmando
que qualquer um que mate uma pessoa é como se tivesse morto toda a
humanidade e quem quer que salve uma pessoa é como se tivesse salvo
toda a humanidade.

Em nome dos pobres, dos miseráveis, dos necessitados e dos
marginalizados, a quem Deus ordenou socorrer como um dever exigido a
todos os homens e de modo particular às pessoas facultosas e abastadas.

Em nome dos órfãos, das viúvas, dos refugiados e dos exilados das suas
casas e dos seus países; de todas as vítimas das guerras, das
perseguições e das injustiças; dos fracos, de quantos vivem no medo,
dos prisioneiros de guerra e dos torturados em qualquer parte do
mundo, sem distinção alguma.

Em nome dos povos que perderam a segurança, a paz e a convivência
comum, tornando-se vítimas das destruições, das ruínas e das guerras.

Em nome da «fraternidade humana», que abraça todos os homens, une-os e
torna-os iguais.

Em nome desta fraternidade dilacerada pelas políticas de integralismo
e divisão e pelos sistemas de lucro desmesurado e pelas tendências
ideológicas odiosas, que manipulam as ações e os destinos dos homens.

Em nome da liberdade, que Deus deu a todos os seres humanos,
criando-os livres e enobrecendo-os com ela.

Em nome da justiça e da misericórdia, fundamentos da prosperidade e
pilares da fé.

Em nome de todas as pessoas de boa vontade, presentes em todos os
cantos da terra.

Em nome de Deus e de tudo isto, Al-Azhar al-Sharif ? com os muçulmanos
do Oriente e do Ocidente – juntamente com a Igreja Católica ? com os
católicos do Oriente e do Ocidente ? declaramos adotar a cultura do
diálogo como caminho; a colaboração comum como conduta; o conhecimento
mútuo como método e critério.

Nós ? crentes em Deus, no encontro final com Ele e no Seu Julgamento
?, a partir da nossa responsabilidade religiosa e moral e através
deste Documento, rogamos a nós mesmos e aos líderes do mundo inteiro,
aos artífices da política internacional e da economia mundial, para se
comprometer seriamente na difusão da tolerância, da convivência e da
paz; para intervir, o mais breve possível, a fim de se impedir o
derramamento de sangue inocente e acabar com as guerras, os conflitos,
a degradação ambiental e o declínio cultural e moral que o mundo vive
atualmente.

Dirigimo-nos aos intelectuais, aos filósofos, aos homens de religião,
aos artistas, aos operadores dos mass-media e aos homens de cultura em
todo o mundo, para que redescubram os valores da paz, da justiça, do
bem, da beleza, da fraternidade humana e da convivência comum, para
confirmar a importância destes valores como âncora de salvação para
todos e procurar difundi-los por toda a parte.

Partindo duma reflexão profunda sobre a nossa realidade contemporânea,
apreciando os seus êxitos e vivendo as suas dores, os seus dramas e
calamidades, esta Declaração acredita firmemente que, entre as causas
mais importantes da crise do mundo moderno, se contam uma consciência
humana anestesiada e o afastamento dos valores religiosos, bem como o
predomínio do individualismo e das filosofias materialistas que
divinizam o homem e colocam os valores mundanos e materiais no lugar
dos princípios supremos e transcendentes.

Nós, embora reconhecendo os passos positivos que a nossa civilização
moderna tem feito nos campos da ciência, da tecnologia, da medicina,
da indústria e do bem-estar, particularmente nos países desenvolvidos,
ressaltamos que, juntamente com tais progressos históricos, grandes e
apreciados, se verifica uma deterioração da ética, que condiciona a
atividade internacional, e um enfraquecimento dos valores espirituais
e do sentido de responsabilidade. Tudo isto contribui para disseminar
uma sensação geral de frustração, solidão e desespero, levando muitos
a cair na voragem do extremismo ateu e agnóstico ou então no
integralismo religioso, no extremismo e no fundamentalismo cego,
arrastando assim outras pessoas a render-se a formas de dependência e
autodestruição individual e coletiva.

A história afirma que o extremismo religioso e nacional e a
intolerância geraram no mundo, quer no Ocidente quer no Oriente,
aquilo que se poderia chamar os sinais duma «terceira guerra mundial
aos pedaços»; sinais que, em várias partes do mundo e em diferentes
condições trágicas, começaram a mostrar o seu rosto cruel; situações
de que não se sabe exatamente quantas vítimas, viúvas e órfãos
produziram. Além disso, existem outras áreas que se preparam a
tornar-se palco de novos conflitos, onde nascem focos de tensão e se
acumulam armas e munições, numa situação mundial dominada pela
incerteza, pela deceção e pelo medo do futuro e controlada por míopes
interesses económicos.

Afirmamos igualmente que as graves crises políticas, a injustiça e a
falta duma distribuição equitativa dos recursos naturais ? dos quais
beneficia apenas uma minoria de ricos, em detrimento da maioria dos
povos da terra ? geraram, e continuam a fazê-lo, enormes quantidades
de doentes, necessitados e mortos, causando crises letais de que são
vítimas vários países, não obstante as riquezas naturais e os recursos
das gerações jovens que os caraterizam. A respeito de tais crises que
fazem morrer à fome milhões de crianças, já reduzidas a esqueletos
humanos por causa da pobreza e da fome, reina um inaceitável silêncio
internacional.

A propósito, é evidente quão essencial seja a família, como núcleo
fundamental da sociedade e da humanidade, para dar à luz filhos,
criá-los, educá-los, proporcionar-lhes uma moral sólida e a proteção
familiar. Atacar a instituição familiar, desprezando-a ou duvidando da
importância de seu papel, constitui um dos males mais perigosos do
nosso tempo.

Atestamos também a importância do despertar do sentido religioso e da
necessidade de o reanimar nos corações das novas gerações, através
duma educação sadia e da adesão aos valores morais e aos justos
ensinamentos religiosos, para enfrentarem as tendências
individualistas, egoístas, conflituais, o radicalismo e o extremismo
cego em todas as suas formas e manifestações.

O primeiro e mais importante objetivo das religiões é o de crer em
Deus, honrá-Lo e chamar todos os homens a acreditarem que este
universo depende de um Deus que o governa: é o Criador que nos moldou
com a Sua Sabedoria divina e nos concedeu o dom da vida para o
guardarmos. Um dom que ninguém tem o direito de tirar, ameaçar ou
manipular a seu bel-prazer; pelo contrário, todos devem preservar este
dom da vida desde o seu início até à sua morte natural. Por isso,
condenamos todas as práticas que ameaçam a vida, como os genocídios,
os atos terroristas, os deslocamentos forçados, o tráfico de órgãos
humanos, o aborto e a eutanásia e as políticas que apoiam tudo isto.

De igual modo declaramos ? firmemente ? que as religiões nunca incitam
à guerra e não solicitam sentimentos de ódio, hostilidade, extremismo
nem convidam à violência ou ao derramamento de sangue. Estas
calamidades são fruto de desvio dos ensinamentos religiosos, do uso
político das religiões e também das interpretações de grupos de homens
de religião que abusaram ? nalgumas fases da história ? da influência
do sentimento religioso sobre os corações dos homens para os levar à
realização daquilo que não tem nada a ver com a verdade da religião,
para alcançar fins políticos e económicos mundanos e míopes. Por isso,
pedimos a todos que cessem de instrumentalizar as religiões para
incitar ao ódio, à violência, ao extremismo e ao fanatismo cego e
deixem de usar o nome de Deus para justificar atos de homicídio, de
exílio, de terrorismo e de opressão. Pedimo-lo pela nossa fé comum em
Deus, que não criou os homens para ser assassinados ou lutar uns com
os outros, nem para ser torturados ou humilhados na sua vida e na sua
existência. Com efeito Deus, o Todo-Poderoso, não precisa de ser
defendido por ninguém e não quer que o Seu nome seja usado para
aterrorizar as pessoas.

Este Documento, de acordo com os Documentos Internacionais anteriores
que destacaram a importância do papel das religiões na construção da
paz mundial, atesta quanto segue:

? A forte convicção de que os verdadeiros ensinamentos das religiões
convidam a permanecer ancorados aos valores da paz; apoiar os valores
do conhecimento mútuo, da fraternidade humana e da convivência comum;
restabelecer a sabedoria, a justiça e a caridade e despertar o sentido
da religiosidade entre os jovens, para defender as novas gerações a
partir do domínio do pensamento materialista, do perigo das políticas
da avidez do lucro desmesurado e da indiferença baseadas na lei da
força e não na força da lei.

? A liberdade é um direito de toda a pessoa: cada um goza da liberdade
de credo, de pensamento, de expressão e de ação. O pluralismo e as
diversidades de religião, de cor, de sexo, de raça e de língua fazem
parte daquele sábio desígnio divino com que Deus criou os seres
humanos. Esta Sabedoria divina é a origem donde deriva o direito à
liberdade de credo e à liberdade de ser diferente. Por isso,
condena-se o facto de forçar as pessoas a aderir a uma determinada
religião ou a uma certa cultura, bem como de impor um estilo de
civilização que os outros não aceitam.

? A justiça baseada na misericórdia é o caminho a percorrer para se
alcançar uma vida digna, a que tem direito todo o ser humano.

? O diálogo, a compreensão, a difusão da cultura da tolerância, da
aceitação do outro e da convivência entre os seres humanos
contribuiriam significativamente para a redução de muitos problemas
económicos, sociais, políticos e ambientais que afligem grande parte
do género humano.

? O diálogo entre crentes significa encontrar-se no espaço enorme dos
valores espirituais, humanos e sociais comuns, e investir isto na
propagação das mais altas virtudes morais que as religiões solicitam;
significa também evitar as discussões inúteis.

? A proteção dos locais de culto ? templos, igrejas e mesquitas ? é um
dever garantido pelas religiões, pelos valores humanos, pelas leis e
pelas convenções internacionais. Qualquer tentativa de atacar locais
de culto ou de os ameaçar através de atentados, explosões ou
demolições é um desvio dos ensinamentos das religiões, bem como uma
clara violação do direito internacional.

? O terrorismo execrável que ameaça a segurança das pessoas, tanto no
Oriente como no Ocidente, tanto no Norte como no Sul, espalhando
pânico, terror e pessimismo não se deve à religião ? embora os
terroristas a instrumentalizem ? mas tem origem no cúmulo de
interpretações erradas dos textos religiosos, nas políticas de fome,
de pobreza, de injustiça, de opressão, de arrogância; por isso, é
necessário interromper o apoio aos movimentos terroristas através do
fornecimento de dinheiro, de armas, de planos ou justificações e
também a cobertura mediática, e considerar tudo isto como crimes
internacionais que ameaçam a segurança e a paz mundial. É preciso
condenar tal terrorismo em todas as suas formas e manifestações.

? O conceito de cidadania baseia-se na igualdade dos direitos e dos
deveres, sob cuja sombra todos gozam da justiça. Por isso, é
necessário empenhar-se por estabelecer nas nossas sociedades o
conceito de cidadania plena e renunciar ao uso discriminatório do
termo minorias, que traz consigo as sementes de se sentir isolado e da
inferioridade; isto prepara o terreno para as hostilidades e a
discórdia e subtrai as conquistas e os direitos religiosos e civis de
alguns cidadãos, discriminando-os.

? O relacionamento entre Ocidente e Oriente é uma necessidade mútua
indiscutível, que não pode ser comutada nem transcurada, para que
ambos se possam enriquecer mutuamente com a civilização do outro
através da troca e do diálogo das culturas. O Ocidente poderia
encontrar na civilização do Oriente remédios para algumas das suas
doenças espirituais e religiosas causadas pelo domínio do
materialismo. E o Oriente poderia encontrar na civilização do Ocidente
tantos elementos que o podem ajudar a salvar-se da fragilidade, da
divisão, do conflito e do declínio científico, técnico e cultural. É
importante prestar atenção às diferenças religiosas, culturais e
históricas que são uma componente essencial na formação da
personalidade, da cultura e da civilização oriental; e é importante
consolidar os direitos humanos gerais e comuns, para ajudar a garantir
uma vida digna para todos os homens no Oriente e no Ocidente, evitando
o uso da política de duas medidas.

? É uma necessidade indispensável reconhecer o direito da mulher à
instrução, ao trabalho, ao exercício dos seus direitos políticos. Além
disso, deve-se trabalhar para libertá-la das pressões históricas e
sociais contrárias aos princípios da própria fé e da própria
dignidade. Também é necessário protegê-la da exploração sexual e de a
tratar como mercadoria ou meio de prazer ou de ganho económico. Por
isso, devem-se interromper todas as práticas desumanas e os costumes
triviais que humilham a dignidade da mulher e trabalhar para modificar
as leis que impedem as mulheres de gozarem plenamente dos seus direitos.

? A tutela dos direitos fundamentais das crianças a crescer num
ambiente familiar, à alimentação, à educação e à assistência é um
dever da família e da sociedade. Tais direitos devem ser garantidos e
tutelados para que não faltem e não sejam negados a nenhuma criança em
nenhuma parte do mundo. É preciso condenar qualquer prática que viole
a dignidade das crianças ou os seus direitos. Igualmente importante é
velar contra os perigos a que estão expostas ? especialmente no
ambiente digital ? e considerar como crime o tráfico da sua inocência
e qualquer violação da sua infância.

? A proteção dos direitos dos idosos, dos vulneráveis, dos portadores
de deficiência e dos oprimidos é uma exigência religiosa e social que
deve ser garantida e protegida através de legislações rigorosas e da
aplicação das convenções internacionais a este respeito.

Por fim, através da cooperação conjunta, a Igreja Católica e a
al-Azhar anunciam e prometem levar este Documento às Autoridades, aos
Líderes influentes, aos homens de religião do mundo inteiro, às
organizações regionais e internacionais competentes, às organizações
da sociedade civil, às instituições religiosas e aos líderes do
pensamento; e empenhar-se na divulgação dos princípios desta
Declaração em todos os níveis regionais e internacionais, solicitando
que se traduzam em políticas, decisões, textos legislativos, programas
de estudo e materiais de comunicação.

Al-Azhar e a Igreja Católica pedem que este Documento se torne objeto
de pesquisa e reflexão em todas as escolas, nas universidades e nos
institutos de educação e formação, a fim de contribuir para criar
novas gerações que levem o bem e a paz e defendam por todo o lado o
direito dos oprimidos e dos marginalizados.

Ao concluir, almejamos que esta Declaração:

seja um convite à reconciliação e à fraternidade entre todos os
crentes, mais ainda, entre os crentes e os não-crentes, e entre todas
as pessoas de boa vontade;

seja um apelo a toda a consciência viva, que repudia a violência
aberrante e o extremismo cego; um apelo a quem ama os valores da
tolerância e da fraternidade, promovidos e encorajados pelas religiões;

seja um testemunho da grandeza da fé em Deus, que une os corações
divididos e eleva a alma humana;

seja um símbolo do abraço entre o Oriente e o Ocidente, entre o Norte
e o Sul e entre todos aqueles que acreditam que Deus nos criou para
nos conhecermos, cooperarmos entre nós e vivermos como irmãos que se
amam.

Isto é o que esperamos e tentaremos realizar a fim de alcançar uma paz
universal de que gozem todos os homens nesta vida.

Abu Dabhi, 4 de fevereiro de 2019.

Sua Santidade
Papa Francisco                     Grão Imame de Al-Azhar
Ahmad Al-Tayyeb