Trump é a primeira marca global que chegou à presidência dos USA: N.Klein

Naomi Klein é uma brilhante escritora e ativista social, crítica do sistema capitalista imperante com sua capacidade de reinventar-se para manter sua hegemonia mundial. Naomi que ficou conhecida pelo seu livro “A doutrina do choque” agora nos revela nesta entrevista como esta teoria virou prática política por Trump. Ele criou a marca Trump no mundo inteiro. Não precisa mais ter bens materiais, hotéis, torres e outros negócios. Basta ter a marca e vendê-la pelo mundo afora. A marca Trump para muitos significa poder, riqueza e fazer o que quiser. Naomi Klein nos faz entender esta estratégia e como está sendo aplicada, não mais nos negócios, mas na política interna e mundial, inaugurada por Trump. Esta entrevista nos esclarece muitas coisas de Trump que consideramos bizarras e fora do estilo conhecido de fazer política, mas inauguram uma nova fase, talvez perigosa e letal, mas que deve ser tomada em conta e de modo sério: funcionar com a marca Trump ou qualquer outra e através dela impor-se no mundo inteiro. Noemi nos sugere como enfrentar esta estratégia. Isso vale também para  a política brasileira, especialmente agora que estamos buscando novvos caminhos. Para a atual situação do Brasil sob Temer e os golpistas vale o título do novo livro de Naomi: ““Dizer “não” não é suficiente: temos que resistir às políticas de choque e construir o mundo que necessitamos” ‘”LBoff

Klein: Trump es la primera marca global que ha llegado a ser presidente de EEUU
Amy Goodman y Juan González / Resumen Latinoamericano / LaHaine / 05 de julio de 2017 – Entrevista con Naomi Klein :: Su marca es que él es el jefe y él puede hacer lo que quiera. Hay una guerra de clases televisada
Una década después de que Naomi Klein publicara su ya icónico libro “La doctrina del shock”, la reconocida escritora y activista analiza por qué el presidente Trump representa una forma de shock continuo y cómo hizo campaña para posesionar una marca, más que una campaña política, con el objeto de llegar a la presidencia. El libro de Naomi Klein de más reciente publicación se titula “No Is Not Enough: Resisting Trump’s Shock Politics and Winning the World We Need” (“Decir ‘No’ no es suficiente: Resistiendo las políticas de shock de Trump y logrando el mundo que necesitamos”).

JUAN GONZÁLEZ: En mi opinión, una de las cosas más interesantes en la lectura de su libro, fue ver cómo conecta su larga experiencia trabajando con el asunto de la creación de imagen de marca con cómo el gobierno Trump se ha convertido en la marca del presidente, Y cómo él fue capaz de entender lo importante que es la creación de una imagen de marca cuando estaba haciendo el programa “El aprendiz”.

NAOMI KLEIN : Exacto.

JUAN GONZÁLEZ: De hecho, usted habla de “El aprendiz” y analiza su impacto en la conciencia estadounidense.

NAOMI KLEIN : Sí, creo que tenemos que entender que Trump no está jugando bajo las reglas de la política, sino bajo las reglas de la creación de marcas. Y como usted sabe, en el pasado ha habido conflictos de intereses presidenciales, ha habido presidentes con intereses comerciales, pero nunca había habido una marca global totalmente comercializada como presidente estadounidense, eso no tiene precedentes. La razón de que no tenga precedentes es porque se trata de un modelo de negocio relativamente nuevo. Es un modelo de negocio que fue adoptado por la Organización Trump y que en realidad no existía antes de los años noventa. Es a lo que llamé en mi primer libro “No logo”, el modelo de marca vacío. Y el modelo surge del hecho de que en la historia primitiva de las marcas usted tenía un producto, quizás era arroz, quizás eran frijoles, o zapatos…

Usted era un fabricante que quería que la gente comprara su producto, así que le daba una marca, estampaba un logotipo en el producto. Lo identificaba con algún tipo de imagen icónica como Uncle Ben’s o algo parecido. Usted le daba una especie de personalidad propia. Eso dejó de funcionar en los años ochenta, los clientes entendieron la idea. Quizás, la cita más popular que incluí en “No logo” es de un ejecutivo de publicidad que dijo: “Los consumidores son como las cucarachas: los rocías y los rocías, y se vuelven inmunes después de un tiempo”. Es tan solo una adorable visión de un comercial sobre sobre cómo ven a los clientes. Por lo tanto, la mercadotecnia tuvo que ser más ambiciosa, y empezaron a aparecer este tipo de empresas que se posicionan como marcas “de estilo de vida”. Su mensaje es: “No, no somos empresas basadas en productos. Estamos en el negocio de vender ideas e identidad”. Nike es el perfecto ejemplo de esto último. Phil Knight, presidente ejecutivo de Nike, dio un paso adelante y dijo: “No somos una compañía de zapatillas. No somos una empresa de zapatos. Lo nuestro es la idea de trascender a través del deporte”. Starbucks no era una compañía de café, se trataba de la idea de comunidad. Y en tercer lugar está Disney, que es una familia, y así sucesivamente.

Así pues, las corporaciones tenían sus reuniones en las que se escuchaba: “Tenemos nuestra gran idea”. Esto cambió dramáticamente la industria manufacturera, porque una vez que decides que estás en el negocio de vender ideas en lugar de productos, en realidad no importa quién fabrique tu producto. Lo que quieres es poseer cuanta menos infraestructura física sea posible, ya que tu valor real es tu nombre y cómo lo construyes. Por lo tanto, Trump fue un negocio de tipo más tradicional en la década de los 80. Trump era simplemente un tipo que construía edificios, que los construía y que tenía cierto instinto para la mercadotecnia. Pero lo que cambió la situación para él fue El aprendiz. Fue entonces cuando llegó a darse cuenta de que podía alcanzar la estratosfera de las supermarcas. Y su modelo de negocio cambió: ya no se trataba de construir o comprar edificios, eso era para otros, lo suyo iba a ser construir el nombre “Trump” para luego venderlo y arrendarlo en tantas formas como fuera posible. Así que ahí tienes el agua Trump, los filetes Trump, y la Universidad Trump, considerada por muchos de dudosa reputación. Y todas esas torres, las torres Trump, alrededor del mundo, y los complejos hoteleros Trump, por todo el mundo, de los cuales ninguno es propiedad de la Organización Trump.

Esa Organización Trump recibe millones de dólares de los promotores por el privilegio de poner el nombre Trump a sus torres. Esta idea tiene enormes implicaciones sobre el modo en que entendemos la corrupción existente en lo más profundo de la decisión de Trump de fusionar su marca global con el gobierno de EEUU, que es lo que está pasando en tantos frentes diferentes. Ya que, hablando claro, lo que significa es que cada vez que decimos la palabra “Trump”, hasta cuando lo estamos diciendo de forma negativa, estamos haciendo mercadotecnia para él. Así que con esta demanda que acaba de ser anunciada por los fiscales generales de Nueva York y Washington, DC,…

AMY GOODMAN : De Maryland.

NAOMI KLEIN : Lo siento, de Maryland y Washington, DC, sí. Tal vez Nueva York se una a ello. [Esa demanda] trata sobre algo que tiene que ver con todo eso, en el sentido de que los gobiernos extranjeros están claramente favoreciendo los hoteles Trump como una forma de congraciarse con el presidente. Pero el conflicto va más lejos que todo eso, porque la gran idea de Trump, la idea en el centro de su marca, es que el poder conlleva riqueza. Así, cuanto más poderoso es él, y por supuesto, de alguna forma ha conseguido el trabajo más poderoso del mundo, ese simple hecho está aumentando enormemente el valor de su marca, de la cual sus hijos están cobrando dividendos por todos los frentes vendiendo ese nombre por precios desorbitados. Y por supuesto, Trump, al no despojarse de la Organización Trump, se beneficia de todo ello como presidente.
Así que el conflicto sigue cocinándose, desarrollándose cada segundo que pasa.

AMY GOODMAN : Usted habla de sabotear la marca Trump. ¿Cómo?

NAOMI KLEIN : Sí. La frase “sabotaje cultural” estuvo muy en boga en los años noventa cuando estas supermarcas surgieron y comenzaron a proyectar sus nombres en muchos más planos. Tal vez recuerde algunas de las campañas, como “Just don’t do it” (Simplemente no lo hagas), que denunciaban los talleres en los que los productos de Nike se estaban fabricando, o “Joe Cancer” en lugar de Joe Camel, ese personaje de dibujos animados que básicamente vendía cigarrillos a los niños. Así que he estado pensando en ¿cómo saboteamos la marca Trump? Porque creo que tenemos que aceptar que Trump tiene sus propias reglas del juego. Y esta idea de que vamos a atraparle de algún modo, y que vamos hacerle daño demostrando que es corrupto y que trata a la gente terriblemente… esa es su marca. Su marca es que él es el jefe y él puede hacer lo que quiera. Es lo que él ha estado vendiendo desde hace décadas.

JUAN GONZÁLEZ: Bueno, con respecto a eso.

NAOMI KLEIN : Así que cuanto más se salga con la suya…

JUAN GONZÁLEZ: Para volver al tema de “El aprendiz”, que como usted tan acertadamente describe, se basaba realmente en venderle al pueblo estadounidense una visión del capitalismo salvaje como la forma en la que la gente debería vivir. Y que…

NAOMI KLEIN : Sí, es una guerra de clases televisada. Quiero decir, abre con una imagen de un hombre sin hogar durmiendo en las calles de Nueva York, y luego corta a Trump en su limusina. Y es básicamente como preguntar quién quieres ser: ¿El tipo sin hogar o Trump? Así que de eso se trata. El programa se lanza en un momento en el que la gente entiende que el neoliberalismo no nos va a salvar a todos. Este es un mundo despiadado de ganadores y perdedores. ¿Cuál de ellos quieres ser? Eso fue un enfoque muy acertado por parte de El aprendiz. Y se volvió más brutal a medida que el programa continuaba.

Yo no lo conocía hasta que empecé la investigación para este libro, tengo que admitirlo. Tal vez había visto El aprendiz un par de veces. No sabía que en temporadas posteriores deportaban a la mitad de sus concursantes a tiendas de campaña en el patio trasero. Lo llamaron: “El camping de caravanas de Trump”. Y añadían el sonido de perros aullando por la noche. Esa fue la idea, crear drama a partir de la enorme desigualdad de nuestro sistema económico. Las personas que estaban durmiendo en el patio trasero, los que habían sido deportados al camping de caravanas de Trump, podían mirar por encima de los setos para ver a las personas que vivían en la mansión bebiendo champagne y nadando en la piscina. Creo que eso es parte de su atractivo: no desafiar esta desigualdad masiva sino prometer que si juegas bajo sus reglas terminarás en la mansión. Y que será aún mejor si hay gente que está durmiendo en la calle. Porque tú has ganado.

Creo que este fue el mensaje que el vendió para ser presidente. La promesa de salvar a unos pocos escogidos, a la clase obrera blanca, a expensas de una brutalidad explícita contra la gente de color. Así que, esa fórmula que él perfeccionó, que le era tan rentable, y con la que obtuvo tan buenas audiencias en El aprendiz, se traduce en que ahora el mundo entero es su espectáculo de telerealidad. Como usted sabe, yo cito las palabras de Newt Gingrich en el libro, cuando a Gingrich le preguntaron qué pensaba de que Trump, —y él fue un importante impulsor de Trump— permaneciera como productor ejecutivo de El aprendiz de celebridades. Gingrich, en una inusual crítica hacia Trump, dijo que pensaba que era una mala idea porque Trump era ahora el productor ejecutivo de un espectáculo llamado EEUU. Pensé que fue un momento de sinceridad excepcional. Todos hemos sido contratados como extras en este espectáculo.

AMY GOODMAN : Bueno, creo que los Trump han llamado a esta semana la “semana de El aprendiz”. Él y su hija y consejera Ivanka Trump van a Wisconsin hoy, donde van a visitar Waukesha, en donde se está cerrando una planta de General Electric, y luego se dirigen a Canadá, de donde es usted. Vamos a hablar de todo eso y más con Naomi Klein. Su nuevo libro acaba de salir, se llama “Decir ‘No’ no es suficiente: Resistiendo la política de shock de Trump y logrando el mundo que necesitamos”.

Democracy Now!. Traducido por Rubén Gómez. Extractado por La Haine.

La conciencia persigue al corrupto aunque nadie lo condene

Hay una voz dentro de nosotros que nunca conseguimos acallar. Es la voz de la conciencia. Ella está por encima del orden establecido y de las leyes vigentes. Hay hechos delictivos como violar inocentes, quitar de la boca del hambriento el pan que lo salvaría de la muerte, robar el dinero destinado a la salud y a la educación, practicar la corrupción como verdadero pillaje de millones de reales destinados a las infraestructuras y otros crímenes horrendos. El delincuente puede acostumbrarse a tales prácticas hasta el punto de crear una segunda naturaleza y pensar: «como es cosa de todos, y de nadie en particular, puedo apropiármela». Si ocupa un cargo público dice: «el que se enriquece en esta posición es un listo, quien no lo hace es tonto». La corrupción, endémica en Brasil, se rige por tal sofisma.

Pero nadie se puede librar de la voz interior, la naturaleza primera, que inapelablemente lo acusa y pide castigo. Puede huir como Caín, pero ella continúa, como un tímpano, vibrando dentro de él. El corrupto huye aunque la justicia no lo persiga. ¿Quién ve dentro del corazón, para quien no existen secretos ni cámaras secretas? De nuevo la conciencia: ella juzga, amonesta, corroe por dentro, aplaude y condena.

Las personas de espíritu de ayer y de hoy dan este testimonio: la conciencia es Dios dentro de nosotros. Poco importa el nombre que le demos según las diferentes culturas. Se trata de una instancia que es más alta que nosotros, cuya voz no consigue ser sofocada por el vocerío humano por fuerte que sea. Con acierto escribió Séneca: «La conciencia es Dios dentro de ti, junto a ti y contigo».

Abundan los ejemplos históricos. Voy a referir uno antiguo y otro moderno. En el año 310 el emperador romano Maximiliano mandó diezmar a una unidad de soldados cristianos porque se negaron a matar inocentes. Antes de ser degollados escribieron al emperador: «Somos tus soldados, emperador, pero antes somos siervos de Dios. A ti te hicimos el juramento imperial, pero a Dios prometimos no practicar ningún mal. Preferimos morir a matar. Elegimos ser muertos como inocentes a vivir con la conciencia acusándonos siempre» (Passio Agaunensium, n.9).

Mil quinientos años después, el 3 de febrero de 1944, un soldado alemán y cristiano escribió a sus padres: «Queridos, he sido condenado a muerte porque me he negado a fusilar a presos rusos indefensos. Prefiero morir a llevar toda mi vida sobre mi conciencia la sangre de inocentes. Fue usted, querida madre, quien me enseñó a seguir siempre la conciencia y sólo después las órdenes de los hombres. Ahora ha llegado la hora de vivir esta verdad» (P.Malevezzi & G.Pirelli (org), Letzte Briefe zum Tode Verurteilter, 1955, p.489). Y acabó fusilado.

¿Qué fuerza es ésta que en estos dos pequeños relatos llenó de valor a los soldados romanos y al soldado alemán para poder actuar así? ¿Qué voz es la que los aconsejó antes morir que matar? ¿Qué poder posee esa voz interior hasta el punto de vencer el miedo natural a morir? Es la voz imperiosa de la conciencia. Nosotros no la creamos, por eso no podemos destruirla. Podemos desobedecerla. Negarla. Reprimir los remordimientos. Pero silenciarla, no podemos.

La conciencia es intocable y suprema. El respeto que le debemos es tan grande que hasta la conciencia invenciblemente errónea debe ser escuchada y seguida. Por eso los obispos reunidos en el Concilio Vaticano II (1962-1965) dejaron escrito: «La conciencia aun cuando invenciblemente yerra, no pierde su dignidad» (De dignitate Humana, n. 2).

Tiene una conciencia invenciblemente errónea la persona que empeña todos sus esfuerzos en buscar sinceramente la verdad, preguntando, estudiando, dejándose aconsejar por otros y cuestionándose a sí misma, e incluso así, yerra. Si alguien hace todo esto y se equivoca, tiene derecho a ser respetado y oído porque ha sido consecuente con su conciencia.

Toda persona puede errar trágicamente, con la mejor buena voluntad. Por lo que siempre debe preguntarse si está escuchando o no la voz interior. Blaise Pascal ponderaba sabiamente: «Nunca hacemos tan perfectamente el mal como cuando lo hacemos con buena conciencia». Sólo que esa conciencia no es buena. Albert Camus refiriéndose a la moral de la obediencia ciega escribió: «La buena voluntad puede causar tanto mal como la mala, cuando no está suficientemente bien informada», es decir, cuando no escucha la voz de la conciencia, llamándola a la buena acción.

Escribimos todo esto pensando en la vergonzosa corrupción que ha contaminado nuestra sociedad, prácticamente en todos los niveles, especialmente a los dueños de grandes empresas y a políticos del más alto rango, hasta al desastrado presidente de la república. Son sordos ante su conciencia que los incrimina. Pero llegará el momento en que tendrán responder a alguien más Alto.

*Leonardo Boff es articulista del JB online, teólogo y filósofo, ha escrito El destino del hombre y del mundo, Petrópolis 2012.

Traducción de Mª José Gavito Milano

La coscienza perseguita il corroto anche se nessuno lo perseguita

Dentro di noi c’è una voce che mai si riesce a far tacere. È la voce della coscienza. Essa sta al di sopra dell’ordine costituito e delle leggi vigenti. Ci sono azioni criminali tipo violentare innocenti, strappare dalla bocca dell’ affamato il pane che lo salverebbe dalla morte, rubare il denaro destinato alla Sanità o all’Educazione, praticare la corruzione come un vero saccheggio di milioni e milioni destinati alle infrastrutture, e altri crimini odiosi. Il corrotto può abituarsi a tali pratiche fino al punto di rimanere ingabbiato in una seconda natura e pensare: “Visto che le cose sono di tutti, come dire di nessuno, posso approfittare”. Se occupa una pubblica carica dice: “Chi s’arricchisce in questa posizione è un tipo sveglio, chi non lo fa è un cretino”. La corruzione, endemica in Brasile, poggia su questo tipo di ragionamento capzioso.

Ma nessuno può liberarsi di questa voce interiore, la natura prima, che accusa e chiede punizione senza appello. Può fuggire, come Caino, ma la voce continua a vibrare dentro di lui come un tamburo. Il corrotto fugge anche quando la giustizia non lo perseguita. Chi è mai costui che vede dentro il cuore, per il quale non esistono né segreti né rifugi segreti? Ancora la coscienza: lei giudica, ammonisce, corrode dal di dentro, applaude e condanna.

Uomini di ieri e di oggi, uomini che coltivano i valori dello spirito, testimoniano: è Dio dentro di noi. Poco importa il nome con cui viene chiamata secondo le diverse culture, ma abbiamo a che vedere con un’istanza che sta al di sopra di noi, la cui voce non può essere soffocata dal vociare umano per quanto forte possa essere. Seneca coglie nel segno,quando scrive: “La coscienza è Dio dentro di te, vicino a te e con te”.

Gli esempi storici sono numerosi. Ne riporterò due soltanto, uno antico e uno moderno.
Anno 310. L’imperatore romano Massimiliano ordinò la decimazione di un gruppo di soldati cristiani, che rifiutavano di uccidere degli innocenti. Prima della decapitazione scrissero all’imperatore: “Siamo soldati tuoi, o imperatore, ma prima,ancora siamo servi di Dio. A te abbiamo fatto il giuramento imperiale, ma a Dio abbiamo promesso di non fare nessun male. Preferiamo morire a uccidere. Scegliamo di essere come innocenti, piuttosto che vivere con la coscienza che ci accuserebbe continuamente” (Passio Agaunensium, n.9).

Mille e cinquecento anni dopo, 3 febbraio 1944. Un soldato tedesco e cristiano, scriveva in una ultima lettera ai genitori: “Sono stato condannato a morte, perché mi sono rifiutato di uccidere alcuni prigionieri russi indifesi. Preferisco morire piuttosto che trascinarmi dietro per tutta la vita la coscienza macchiata di sague innocente. Siete stata voi, cara mamma, a insegnarmi a seguire sempre la coscienza, e solo dopo gli ordini degli uomini.È arrivata l’ora di vivere questa verità” (P. Malevezzi e G. Pirelli (org), Letzte Briefe Zum Tode Verurteilter, 1955, p.489).
Finì fucilato.

Che forza emana da questi due piccoli racconti e che riempì di coraggio, perché agissero a questo modo, i soldati romani e quello tedesco, per agire così. Che voce è questa che consigliò di morire piuttosto,che uccidere? Che potere possiede questa voce interiore, fino al punto di vincere la naturale paura di morire? È la voce imperiosa della coscienza, non l’abbiamo creata noi. Possiamo disubbidirle, ma non possiamo negarla; inzepparla di rimorsi, ma farla tacere, questo non possiamo.

La coscienza è intoccabile e suprema. Il rispetto, verso di lei è talmente grande che perfino la coscienza erronea invincibilmente deve essere udita e seguita. Per questo i vescovi riuniti nel Concilio, Vaticano II (1962-1965) hanno lasciato scritto: “La coscienza anche quando invincibilmente erra, non perde la sua dignità (De dignitate Humana n.2).

Si trova con la coscienza invincibilmente erronea la persona che impiega tutti i suoi sforzi per ricercare sinceramente la verità, domandando, studiando, lasciandosi consigliare da altri mettendo se stessi in discussione: nonostante tutto sbaglia. Se uno fa tutto questo e anche così erra, allora ha il diritto, di essere rispettato e udito, perché è stato coerente con la sua coscienza. Ogni uomo può errare tragicamente con la migliore buona volontà. Perciò deve sempre interrogarsi se sta ascoltando o no la voce interiore.

Blaise Pascal ponderava saggiamente: “Mai abbiamo fatto tanto perfettamente il male come quando l’abbiamo fatto in buona coscienza” Solo che questa coscienza non è buona. Albert Camus riferendosi alla morale dell’obbedienza cieca, scriveva: “La buona volontà può causare tanto male quanto, quella cattiva, nel caso che non sia stata sufficientemente ben informata”, cioè quando, non ascolta la voce della coscienza che l’invita a fare una buona azione.

Abbiamo scritto tutto questo pensando alla vergognosa corruzione che ha contaminato la nostra società, praticamente in tutti i settori, specialmente i grandi dirigenti d’impresa e politici dei più alti livelli fino al posto più alto occupato dal più disastrato Presidente della repubblica. Sono sordi davanti alla loro coscienza che li accusa.

Avverrà il momento, che dovranno rispondere a Qualcuno più su.

Traduzione di Romano Baraglia e Lidia Arato.

Da recessão econômica à depressão psicológica

Estamos numa situação generalizada de crises sobrepostas umas às outras e num ambiente de caos.

Os conceitos de crise e de caos podem nos ajudar a entender nossa realidade contraditória. Para esclarecer a crise se usa o diagrama chinês, composto por dois traços: um expressando o risco e o outro, a oportunidade. Efetivamente a crise contem o risco de desmonte de uma ordem até degenerar na barbárie. Mas também pode representar a oportunidade de refundação de uma nova ordem. Eu pessoalmente prefiro a origem filológica sâncrita de crise. Ela se deriva da palavra kir ou kri que em sânscrito significa limpar e purificar. Daí vem a expressão acrisolar: limpar de tudo o que é acidental até vir à tona o cerne. E crisol, o cadinho que purifica o ouro das gangas. Tanto em chinês quanto em sânscrito, as palavras são diferentes mas o significado é o mesmo.

Algo parecido ocorre com o caos consoante a cosmologia contemporânea. Por um lado, ele é destrutivo de uma ordem dada e por outro, é construtor de uma nova ordem diferente. Do caos, nos diz Ilya Prigogine, Nobel de química (1977), nos veio a vida.

Aplicando estes sentidos à nossa situação, podemos dizer que a crise generalizada e o caos dominante podem, se não soubermos manejar sua energia destrutiva, degenerar em barbárie e se aproveitarmos a positiva, numa nova configuração social do Brasil.

Atualmente vigora a oportunidade de fechar o ciclo de um tipo de política que nos vem desde a colônia, fundado na conciliação entre si das classes abastadas e sempre de costas para o povo, hoje atualizada pelo presidencialismo de coalizão. Parece que este modelo de fazer política e de organizar o Estado, controlado por estas classes e que implica grandes negociatas e muita corrupção, não pode ser mais levado avante. É demasiadamente destrutivo A Lava-Jato teve o mérito de desmascarar este mecanismo perverso e anti-social. Oxalé surja a chance de uma nova construção social

No entanto, o golpe parlamentar foi dado por estas classes no interesse de prolongar esta ordem que garantiria seus privilégios, no propósito de desmantelar os avanços sociais das classes populares emergentes e alinhar-se à lógica do Grande Capital em escala mundial, hegemonizado pelos USA.

Como observou Márcio Pochamann, um dos melhores analistas das desigualdades sociais e da riqueza e pobreza do pais, “a elite brasileira escolheu o lado errado”(O golpe e a traição das elites: http://www.redebrasilatual.com.br/blogs/blog-na-rede/2017/05/traicao-das-elites ). Ao invés de aliar-se ao novo, ao arranjo político, econômico e social, à maior iniciativa de desenvolvimento multilateral desde o final da Segunda Guerra Mundial, iniciada na Eurásia que propõe uma globalização inclusiva e que nós pelo BRICS estávamos incluidos, escolheu o alinhamento tardio às forças que detém a hegemonia mundial sob a regência dos USA. O orçamento desta nova iniciativa da Eurásia está estimado em US$ 26 trilhões até o ano de 2030 envolvendo 65 outras nações que responde por quase 2/3 de população mundial. Criam-se oportunidades de desenvolvimento, a começar pelos países mais necessitados. Aqui poderíamos estar e não estamos por causa de nossa inépcia e de nossa subserviência.

Esse projeto aponta para uma nova ordem mundial, uma espécie de keynesianismo global, inovador, com uma possível maior igualdade e justiça social, respeitada a soberania das nações.

O grupo ao redor de Temer optou pelo velho sistema militarista e imperial cuja segurança reside em bases militares distribuidas por todo o mundo. Entre nós estão na Argentina, no Paraguai, no Chile, no Peru, na Colômbia e também no Brasil através da cessão da base de Alcântara no Maranhão.

A venda de terras a estrangeiros, especialmente, lá onde existe grande abundância de água – por aqui passa o futuro da humanidade junto com a biodiversidade – fere profundamente nossa soberania e ofende o povo brasileiro, cioso de seu território.

Uma vez mais estamos perdendo a oportunidade do lado positivo da crise e do caos atuais. Desperdiçamos esta chance única, por falta de um projeto de nação livre e soberana. Deve-se, usando uma expressão de Jessé Souza à “tolice da inteligência brasileira” que está aconselhando Temer.

O efeito se nota por todas as partes: os 14 milhões de desempregados, os 61 milhões de inadimplentes, a desindustrialização, os 33 navios em construção entregues à ferrugem e a neocolonização imposta que nos faz apenas exportadores de commodities.

Assistimos, anestesiados, a este crime contra o futuro do povo brasileiro. Temer, sob vários processos, cuida de si mesmo ao invés de cuidar do povo brasileiro. Uma onda de indignação, de tristeza e de desamparo está se abatendo sobre quase todos nós. Da recessão econômica estamos passando à depressão psicológica. Se não reagirmos e não nos munirmos de coragem e de esperança, a barbárie poderá estar apenas a um passo. Recusamos aceitar este inglório destino.

Leonardo Boff é articulista do JB on line, escritor e escreveu De onde vem? Respostas da nova cosmologia, Mar de Ideias, Rio 2017.