“El dia triste” de Brasil: el golpe de clase trámite el parlamento

Y sucedió que en aquellos días sicarios se travistieron de senadores,
en gran número, no todos, y decidieron atacar a una dama honrada e
incorruptible que les cortaba el atajo para llegar al poder de Estado.
Desde el Estado iban a hacer lo que siempre habían hecho: aprovecharse
de los bienes públicos para autoenriquecerse, escapar desesperadamente
del brazo de la justicia y llevar adelante su situación de privilegio,
a costa siempre del pueblo que quieren mantener lejos, en las
periferias, un ejército de reserva útil para sus servicios, casi como
esclavos.

Se ensañaron con la dama incorruptible y honrada bajo el pretexto de
que algunas de sus prácticas fiscales habían sido delito, cosa que
negaron los mayores especialistas en derecho y economía así como
instancias. Crearon una farsa y rompieron la otras constitución.
Revocar a una presidenta sin crimen comprobado es un golpe. Golpe
parlamentario, esta es la palabra justa que debemos usar. Por detrás, en verdad,
se oculta un golpe de las clases opulentas con sus aliados politicos de derecha ycon la colaboración de los medios más importantes del pais, conservadores hasta reacionarios y claramente golpistas. Este complejo utilizó el parlamento para destituir la presidenta Dilma elegida con más de 54 millones de votos.

Los senadores  se mostraban petulantes, diciendo farisaicamente que se sentían
mal, pero hablando de inaugurar una “era, una nueva primavera, el
comienzo de un nuevo Brasil próspero y justo.” Mentira.

El plan “Un Puente para el Futuro”, es en realidad un puente para el
atraso porque intenta desmontar los avances que los trabajadores, las
mujeres, los negros, los pueblos indígenas, la población LGBT, los
pobres e invisibles alcanzaron por primera vez en nuestra historia en
el ámbito de la inclusión social, de los salarios, de la salud, de la
educación, de las leyes laborales, de las jubilaciones y del acceso a
la enseñanza técnica y superior. Y lo más grave: quieren mantenerlos
en el analfabetismo porque así quedan silenciados e incapaces de
reclamar derechos y dignidad.

Ahora lo que cuenta es el Mercado. Quien quiera salud, que vaya al
Mercado y pague. Quien quiera estudiar en la universidad que vaya al
Mercado y pague. Todas las cosas se volverán mercancía para ser
vendidas y compradas. ¿Se compra dignidad? ¿Se compra solidaridad? ¿Se
paga por el amor? No importa. Son cosas que para ellos no entran en la
contabilidad. ¿Pero alguien puede vivir y ser feliz sin todo eso?

Hubo en los inicios de la conquista y dominación de México en 1520 “la
noche triste”, cuando gran parte del ejército español fue destruido.
Hoy en 2016 tenemos “el día triste” en el cual una presidenta fue
injustamente apeada del poder conquistado en las urnas.
Por los espacios del Senado y en los corredores hay sangre derramada.
Una “noche política triste” ha caido sobre Brasil, quitando la
esperanza a los que salieron de la miseria, que corren el peligro de
caer nuevamente en ella.

Y todos los que lucharon para que se consolidase la democracia de cuño
social y para que se respetase la voluntad popular, expresada en las
urnas, fueron nuevamente traicionados. Este es el día de los “puñales
largos” que se alzaron contra la dama honrada e hirieron gravemente la
soberania popular.

Hoy, 31 de agosto, es el día de la tristeza. Los que montaron ese
teatro y los senadores-sicarios llevarán la mancha de golpistas y
farsantes durante toda la vida. La conciencia los perseguirá y su
memoria será pulverizada. La voluntad de condenar no sustituye a la
razón que se orienta por la verdad. Ellos atropellaron la verdad bajo
el manto de la injusticia. Estarán en una siniestra compañía, la de
aquellos que hace años asaltaron el Estado, oprimieron al pueblo,
torturaron a muchos como a la presidenta Dilma y asesinaron a otros
que buscaban la restauración de la democracia.

Y, al atardecer de la vida, se enfrentarán a un Juez mayor que
desvelará toda la injusticia que conscientemente cometieron.

Leonardo Boff, profesor emérito de ética de la UERJ y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano

L Boff:“No toleran que haya en el Atlántico Sur una potencia con autonomí”

 

Entrevista con Leonardo Boff

“No toleran que haya en el Atlántico Sur una potencia con autonomía, que no siga su dirección hegemónica”

Por Sergio Ferrari de Exchanger Suiza 29/09/2-16

  • “Golpe parlamentario contra una persona honesta”
  • La criminalización creciente de los movimientos sociales
  • Hacia una “diplomacia popular” de la cooperación internacional

Una nueva dinámica política de retrocesos sociales se impone en Brasil y en otros países latinoamericanos en los últimos meses. Se trata de una ofensiva neoliberal en el marco de una nueva *guerra fría*, afirma el teólogo, escritor y militante social brasilero Leonardo Boff. Realidad que exige repensar – y recrear- la cooperación con los sectores más excluidos de ese país sudamericano, insiste el co-fundador de la Teología de la Liberación en esta entrevista exclusiva.

P: Brasil vive en los últimos meses profundos cambios institucionales. Un gobierno con sensibilidad social que ha sido revertido por mecanismos parlamentarios. ¿Cuál es su análisis?

Leonardo Boff (LB): La oligarquía brasilera, es decir esos 71 mil multimillonarios que controlan una gran parte de la riqueza nacional, nunca aceptó un obrero metalúrgico llegara a ser presidente. Toleraron a Lula porque no afectó su proceso de acumulación de riqueza y porque los proyectos sociales no interferían en su propia estrategia de acumulación. Pero cuando percibieron que después de 13 años de gobierno de Lula y de su seguidora, Dilma Rousseff, iba a consolidarse una política popular que benefició a 40 millones de personas, no lo aceptaron. Y decidieron interrumpir esa tendencia amenazadora para sus intereses de clase rica. Como no ganaron el gobierno mediante elecciones, optaron por el camino del golpe parlamentario. Atrás del mismo se alinean fuerzas conservadoras, partidos neoliberales, sectores de la justicia, la policía militar, una parte de la Corte Suprema y la prensa más conservadora de Río de Janeiro y San Pablo.

Ofensiva reaccionaria, errores del campo progresista

 P: Se aprovecharon de errores de altos funcionarios del Partido de los Trabajadores (PT)…

LB: Usaron como pretexto la participación de altos dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) en hechos graves de corrupción en la empresa nacional de petróleo PETROBRAS. Y aprovecharon del contexto de la nueva crisis económica, consecuencia de una profunda crisis política. Todo esto creó el marco para destituir a la presidenta Dilma, que es una persona honrada a quien no se le puede imputar ningún crimen. Crearon la figura de “irresponsabilidad fiscal”, a la que los mejores especialistas de derecho y de la economía niegan fundamentos. Desde la destitución provisoria de Dilma asumió el ejecutivo el vicepresidente Michel Temer quien lanzó el programa “Un puente para el futuro” nutrido de un virulento neoliberalismo. El mismo privilegia el mercado y suprime muchos de las conquistas sociales alcanzadas durante el gobierno del PT.

P: ¿Con consecuencias también en el rol de Brasil a nivel internacional?

LB: En efecto. En el terreno internacional las iniciativas del ministro de relaciones exteriores brasilero buscan romper el MERCOSUR y alinearse a las potencias hegemónicas: Estados Unidos y Europa. Es la ofensiva neoliberal que comenzó con los golpes en Honduras (2009) y Paraguay (2012), y se prolongó con Mauricio Macri elegido en Argentina a fines del 2015. No hay que subestimar un importante elemento geopolítico: Brasil pertenece a los BRICS (junto con Rusia, India, China y Sudáfrica). China está penetrando furiosamente en América Latina, incluso en Brasil. Diría que está comenzando una nueva “guerra fría” entre China y los Estados Unidos. La cuestión para los Estados Unidos es cómo controlar a Brasil en tanto séptima economía mundial. No toleran que haya en el Atlántico Sur una potencia con autonomía en sus visiones, que no siga su dirección hegemónica. Por su dimensión geográfica –más de 8 millones de kilómetros cuadrados- y una población de más de 200 millones de habitantes, la importancia de Brasil en el concierto latinoamericano es significativa. Y puede pensarse que los rumbos que tome Brasil podrían indicar el camino de los demás países del continente. Por eso es muy trascendente analizar de muy cerca lo que va a pasar ahora, después de la destitución de Dilma. Decisión tomada por un Senado que cuenta con 81 miembros, de los cuales 49 están investigados por corrupción. Es paradójico: los que deberían ser juzgados son los que han juzgado a una persona honesta e inocente.

P: ¿En este complejo proceso brasilero, cuánto se debe a la ofensiva de la oligarquía y cuánto a fallas políticas cometidas por los gobiernos del PT?

LB: Se dieron varios errores del Partido de los Trabajadores. Para garantizar la gobernabilidad estableció alianzas con partidos conservadores y claramente corruptos. Fue descuidando la articulación orgánica con los movimientos sociales, exactamente la fuerza principal que llevó a Lula a la presidencia en 2002. No se dio continuidad a la formación política de las bases partidarias. No han realizado una concientización activa de los beneficiados por los proyectos sociales para que no fueran solo consumidores sino, y fundamentalmente, ciudadanos críticos. Cuadros importantes del PT han participado en varios niveles de corrupción. Todo esto ha desmoralizado, desgastado, la autoridad política del PT. Los sectores conservadores, aliados a los grandes grupos mediáticos, han explotado esta situación y crearon la identificación del PT con la corrupción, cuando había tantos o más corruptos en los otros partidos, todos denunciados en el proceso de PETROBRAS. Lamentablemente el PT nunca hizo una autocrítica pública de sus errores. El pueblo, con toda seguridad, iba a comprender la situación. Y hubiera continuado a darle su apoyo porque representa las conquistas políticas de los pobres y de los que durante siglos fueron marginados.

 Recrear la solidaridad internacional con los movimientos sociales

 P: ¿Ante esta nueva ofensiva los movimientos sociales brasileros corren mayores riesgos?

LB: El Congreso elitista y conservador busca afectar a esos movimientos. Ha aprobado una ley que los criminaliza como si fueran terroristas. Ya la aplicaron a algunos miembros del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST), el más crítico al sistema neoliberal y a la espantosa acumulación de tierras y riquezas que se da en Brasil. El MST constituye la oposición más sistemática y fuerte al rumbo neoliberal y antipopular del gobierno Temer.

P: ¿Cuál es el rol de la cooperación y de la solidaridad internacional en la actual coyuntura brasilera?

LB: Es muy importante implementar una articulación de los movimientos sociales brasileros con otros movimientos y ONG que en la escena internacional tienen una visión crítica hacia el actual modelo y apuestan a otro mundo posible y necesario. Conocemos el aporte significativo, por ejemplo, que E-CHANGER (INTERCAMBIAR) y otras organizaciones suizas, europeas y de otras nacionalidades, han asegurado desde años en distintas regiones de Brasil. Pienso que es un momento esencial para promover una especie de diplomacia popular con intercambio de personas y de experiencias entre Suiza (Europa) y Brasil (Latinoamérica). Puede expresar una fuerza de resistencia. Y compartir la búsqueda de nuevos caminos alternativos a los actuales rumbos antisociales y privatizadores de los gobiernos neoliberales que vuelven a imponerse en nuestro continente.

P: No faltan en Europa las voces que dicen que dado que Brasil es una potencia de primer nivel mundial la cooperación internacional debe retirarse.

LB: ¡Nada más falso! Insisto en lo que hemos dicho antes sobre la concentración brutal de la riqueza y de la existencia en Brasil de amplios sectores mayoritarios excluidos. Y mucho más si vemos la actual etapa que atraviesa mi país. Quiero insistir, por ejemplo, que E-CHANGER ha demostrado un fuerte sentido de solidaridad. Y sus cooperantes han demostrado siempre una gran capacidad de adaptación y encarnación en el mundo de los pobres. Se insertan sin problemas en los medios sociales más pobres y aportan mucho, con sus conocimientos y experiencias propias, a la búsqueda de soluciones a los problemas de los sectores más marginados. Siempre me ha impresionado el respeto profundo de esos cooper-actores suizos, en las comunidades más alejadas, a la escucha de la gente y evitando todo protagonismo. Son aliados importantes. Le aseguran a la gente con quienes trabajan la percepción que no está sola, sino que son actores reconocidos y respetados en el extranjero. Esa gente marginada siente que sus anhelos a mejoras son compartidos por muchos hermanos en el mundo. Sienten que sus vidas y experiencias llegan a otros pueblos y promueven oídos receptivos y más cooperación solidaria.

 Conciencia ecológica creciente

 P:¿La coyuntura latinoamericana, con sus propias prioridades de política interna, así como la de Europa, con agendas propias -inmigración, terrorismo-, dejan en segundo plano otros temas trascendentes como el cambio climático?

LB: Constato una conciencia creciente de que la Tierra está enferma y que no podemos continuar en el rumbo actual porque puede llevarnos a un camino sin retorno. La gente siente en su propia piel los cambios climáticos. Los campesinos se dan cuenta que las aguas decrecen, que los agro tóxicos desbordan sus suelos, que el régimen de lluvias cambia radicalmente impactando negativamente en las cosechas. Esta conciencia extendida, sin embargo, no es compartida por los gobiernos, que son rehenes del sistema capitalista que necesita explotar al extremo los bienes y servicios de la naturaleza para permitir la acumulación de pocos. Más y más va quedando en evidencia que un planeta finito y limitado en sus “bondades” –al decir de los pueblos andinos- ya no soporta un proyecto infinito e ilimitado de enriquecimiento. La Tierra necesita un año y medio para reponer lo que extraemos en un año. Ya no es sostenible, y se manifiesta en el calentamiento global. Por primera vez en la COP21 de París, del año pasado, se llegó al consenso de hacer esfuerzos para limitar el calentamiento a 1,5 grados Celsius. Pero esa decisión consensual no es vinculante, de aplicación obligatoria. Y las naciones más grandes no asumen sus obligaciones…

P: Para terminar… ¿Cuál es el valor del paradigma del Hombre Nuevo, tan cercano a la reflexión y práctica política en los años setenta y que parece ahora diluirse conceptualmente?

LB: Estoy convencido, más que nunca, que debemos reinventar una forma nueva de habitar la Casa Común, tal como lo menciona el Papa Francisco en su Encíclica Laudato si. Esto exige reinventar una nueva forma de ser humano y de realizar la misión del hombre y de la mujer en tanto guardianes y cuidadores de la herencia sagrada que recibimos del universo o de Dios. “O cambiamos o vamos al encuentro de la oscuridad”, decía el gran historiador Eric Hobsbawm en su libro “La era de los extremos”. En otra parte de su libro dice: “O cambiamos o morimos”. Estoy convencido que al paradigma del poder como dominación – que es el eje del mundo moderno desde los últimos siglos- hay que oponerle el cuidado esencial y la responsabilidad colectiva por el futuro común de la Tierra y de la humanidad. Esto es lo que nos motivó a elaborar la Carta de la Tierra. Y que motiva al Papa a compartir su clara conciencia sobre “cómo cuidar la Casa Común”.

 

 

“El dia triste” do Brasil: o golpe parlamentar

E aconteceu, que naqueles dias, sicários se travestiram de senadores, em grande número, não todos, e decidiram atacar uma dama honrada e incorruptível que lhes cortava o atalho para chegarem ao poder de Estado. A partir do Estado iriam fazer o que sempre fizeram: aproveitar-se dos bens públicos para autoenriquecimento, escapar desesperadamente do braço da justiça e levar avante sua situação de privilégio, sempre à custa do povo pobre que eles querem manter longe, nas periferias, um exército de reserva, útil para seus serviços quase à moda de escravos.

Sangraram a dama incorruptível e honrada sob o pretexto de que práticas fiscais suas eram crime, coisa que os maiores especialistas em direito e economia, bem como instâncias oficias o negaram. Criaram uma farça e rasgaram a constituição. Cassar uma presidenta sem crime comprovado, é um golpe. Golpe parlamentar, esta é a palavra certa que tem que ser usada.

Eles se mostravam faceiros, farisaicamente dizendo que se sentiam mal, mas falando que inauguravam uma “era uma nova primavera, o começo de um novo Brasil próspero e justo.” Mentira.

O plano “Uma Ponte para o Futuro”, na verdade, é uma ponte para o atraso porque tenta desmontar os avanços que os trabalhadores, as mulheres, os negros, os povos indígenas, a população LGBT, os pobres e feitos invisíveis alcançaram, pela primeira vez, em nossa história no âmbito da inclusão social, dos salarios, da saúde, da educação, das leis trabalhistas, das aposentadorias e de acesso ao ensino técnico e superior. E o mais grave: querem mantê-los no analfabetismo porque assim ficam silenciados e incapazes de reclamar direitos e dignidade.

Agora é o Mercado que conta. Quem quer saúde, que vá ao Mercado e pague. Quem quer estudar na universidade que vá ao Mercado e pague. Todas as coisas virarão mercadoria a serem vendidas e compradas. Compra-se dignidade? Compra-se solidariedade? Paga-se pelo amor? Não importa. São coisas que para eles não entram na contabilidade. Mas alguém pode viver e ser feliz sem tudo isso?

Houve nos primordios da conquista e dominação do México em 1520 “la noche triste”quando grande parte do exército espanhol foi dizimado. Hoje em 2016 temos “el dia triste” no qual uma presidenta foi injustamente apeada do poder, conquistado pelas urnas.

Pelos espaços do Senado e nos corredores há sangue derramado. Uma “noche política triste” caiu sobre o Brasil, tirando a esperança dos que sairam da miséria e que correm o risco de novamente cair nela.

E todos os que lutaram para que se consolidasse a democracia de cunho social e que se respeitasse a vontade popular, expressa nas urnas, foram novamente traídos. Este dia é o dia dos “longos punhais” que sangraram a dama honrada e feriram gravemente a soberania popular.

Hoje, 31 de agosto é o dia da tristeza. Os que tramaram esse teatro e os senadores-sicários levarão a pecha de golpistas e farçantes pela vida afora. A consciência os perseguirá e sua memoria será pulverizada. A vontade de condenar não substitui a razão que se orienta pela verdade. Eles atropelaram a verdade sob o mento da injustiça. Estarão numa sinistra companhia, a daqueles que, anos atrás, assaltaram o Estado, oprimiram o povo, torturam como a presidenta Dilma e assassinaram a tantos que buscavam a restauração da democracia.

E, no entardecer da vida, enfrentarão um Juiz maior que desvelará toda a injustiça que conscientemente cometeram.

Leonardo Boff, professor emérito de ética da UERJ e escritor.

A propósito de la condena de una gobernanta inocente: corrupción y corrupciones

La presidenta Dilma está siendo condenada mediante un tribunal de excepción por un Congreso Nacional en el cual el 60% de sus miembros se enfrenta a acusaciones penales. El Senado que la juzga no posee ninguna calidad moral pues más de la mitad de él, 49 senadores, están acusados de distintos delitos. Contra Dilma no se consiguió probar ningún delito. Por eso se inventan otras razones como el “conjunto de la obra”, cosa que contradice la materia del proceso venido de la Cámara: algunos actos gubernamentales del año 2015 solamente.

El economista Luiz Gonzaga Belluzzo resumió bien la tónica general de este proceso perverso: «Se trata de una reacción conservadora, retrógrada que se expresa en tentativas autoritarias de impedir el avance de la sociedad. Somos una sociedad profundamente antidemocrática, prejuzgadora y, sobre todo, culturalmente deformada. Hoy estamos asistiendo a una degeneración de lo que ya está degenerado. Aquí no prosperaran los ideales de democracia y el Estado de Derecho. Todo se hace con truculencia, con arbitrariedad, incluso lo que se hace pretendidamente en nombre de la ley» (en Carta Maior 27/06/2016).

Otra crítica contundente nos viene del sociólogo, ex-presidente del IPEA, que escribió un estimulante libro: La estupidez de la inteligencia brasilera (Leya 2015): «El golpe fue contra la democracia como principio de organización de la vida social. Fue un golpe dirigido por la ínfima elite del dinero que nos domina sin ruptura importante desde nuestro pasado esclavócrata. Desde entonces Brasil es el palco de una disputa entre estos dos proyectos: el sueño de un país grande y pujante para la mayoría; y la realidad de una élite de rapiña que quiere drenar el trabajo de todos y saquear las riquezas del país para el bolsillo de media docena» (Quién dio el golpe y contra quién, en FSP, 04/2016).

Lo que estamos presenciando es la reanudación de este segundo proyecto, socialmente perverso y negador de nuestra soberanía. Basta observar la truculencia del ministro de relaciones exteriores que de diplomático no tiene nada. Es un agente de las privatizaciones y del alineamiento de Brasil a la lógica del neoliberalismo de los países centrales, rompiendo con nuestros vecinos aliados del Mercosur y traicionando los ideales de una diplomacia «activa y altiva» en diálogo con todos los pueblos y tendencias ideológicas.

Hay muchas formas de corrupción. Comencemos por la palabra corrupción. San Agustín explica la etimología: corrupción es tener un corazón (cor) roto (ruptus) y pervertido. El filósofo Kant hacía la misma constatación: «somos un leño tan torcido que de él no es posible sacar tablas rectas». En otras palabras: existe en nosotros la fuerza de lo Negativo que nos incita al desvío. La corrupción es una de las más fuertes.

Ante todo, el capitalismo aquí y en el mundo es corrupto en su lógica, aunque esté socialmente aceptado. El simplemente impone la dominación del capital sobre el trabajo, creando riqueza con la explotación del trabajador y con la devastación de la naturaleza. Genera desigualdades sociales que éticamente son injusticias, lo que origina permanentes conflictos de clase. Por eso, el capitalismo es por naturaleza antidemocrático, pues la democracia supone una igualdad básica de los ciudadanos y una garantía de sus derechos, violados aquí por la cultura capitalista.

Pensando en Brasil podemos decir que la mayor corrupción de nuestra historia es el hecho de que las sucesivas oligarquías hayan mantenido a gran parte da población, durante casi 500 años, en la marginalidad y el de haber emprendido un proceso de acumulación de riqueza de los más altos del mundo, hasta el punto de que el 0,05% de la población (71 mil personas) controlan gran parte de la renta nacional.

Tenemos ejemplos escandalosos de corrupción, denunciados últimamente por el llamado “Petrolao”, por los Zelotes y por los Papeles de Panamá. Pero no nos engañemos. Hay cosas peores. El Sindicato Nacional de los Procuradores de la Hacienda Nacional, en su “Evasionómetro”, denunció que en 2015 solamente en cinco meses hubo una evasión de 200 mil millones de reales (Antônio Lassance, en Carta Maior 02/05/2015). Esto es mucho más que el “Petrolao”, y solo en 5 meses. Aquí se ocultan los grandes corruptores y corruptos que siempre procuran esconderse.

Bien decía Roberto Pompeu de Toledo en 1994 en la Revista Veja: «Hoy sabemos que la corrupción forma parte de nuestro sistema de poder así como el arroz y el fríjol de nuestras comidas».

La condena de la Presidenta Dilma se inscribe en esta lógica de la corrupción que se apoderó de gran parte de la casta política. Lo que se hace contra ella es una injusticia sin medida: condenar a una inocente y a una gobernante honesta.

La historia no los perdonará. Llevarán en sus biografías el estigma de golpistas merecedores de una soberana repulsa de los que buscan caminos transparentes y éticos para nuestro país.

*Leonardo Boff es profesor emérito de Ética de la UERJ y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano