1 minuto de silêncio para PAZ na abertura das Olimpíadas 2016

 Estamos enviando a carta em ingles e português que o grupo escreveu solicitando um minuto de silêncio em favor das vítimas de Hiroshima e de vítimas do mundo inteiro, de Nice, de Paris, de Istambul, de Bagdá, dos USA e de Munique e outros lugares, na abertura dos jogos olímpicos. O Presidente do Comité Thomas Bach está se opondo a este gesto de tanta humanidade. Considero uma falta do verdadeiro sentido dos Jogos Olímpicos não acolher este pedido. Os jogos não são um exercício de músculos para ver quem os tem mais ágeis e aptos; os seres humanos não são máquinas. Possuem coração e sensibilidade e desejo de paz,de justiça e de veneração pela memória dos antepassados, vitimados pelo maior ato de guerra da história. Os gregos e latinos bem entenderam o sentido dos jogos unindo corpo e mente. Mens sana in corroer sano. Os jogos do Rio não pode ser apenas a exaltação do corpo físico mas da totalidade do ser humano.
A ideia surgiu em março num encontro no Japão sobre abolição de armas nucleares e desarmamento. Foi enviada carta do prefeito  de Hiroshima para todo o mundo e a idéia está ganhando cada vez mais adesões. Seria considerado falta de solidariedade e humanidade negar este pedido que apenas daria um toque de espiritualidade a este evento.
Tente fazer que esta carta em portugês e inglês chegue ao COI em Lausane, Suiça   Lboff

A abertura dos Jogos Olímpicos de 2016 no Rio de Janeiro será às 20 horas do dia 5 de agosto. No Japão serão 8 horas da manhã do dia 6.

Às 8:15 do dia 6 o povo de Hiroshima fará um Minuto de Silêncio pelas vítimas da bomba atômica que explodiu sobre sua cidade nesse dia e nessa hora, há 71 anos atrás, matando imediatamente milhares de homens, mulheres e crianças.

O Prefeito de Hiroshima sugeriu ao Presidente do Comitê Olímpico Internacional um Minuto de Silêncio na abertura dos Jogos – momento em que todos os olhos do mundo estarão voltados para essa solenidade – juntamente com o Minuto de Silêncio em Hiroshima, lembrando todas as vítimas das bombas, dos testes atômicos, dos acidentes nas usinas nucleares, da mineração do urânio e de todos os tipos de violência no mundo de hoje.

Ele o fez a pedido dos Hibakusha – sobreviventes de Hiroshima e Nagasaki – e em nome dos 7.000 Prefeitos da Associação Prefeitos pela Paz, que ele preside. Os Jogos Olímpicos foram criados para ajudar na construção da Paz entre os povos.

Pessoas e organizações de todo o mundo querem se associar a esta homenagem, vamos juntos pedir um mundo de PAZ!!!

Façamos a nossa parte: inundemos o Comitê Olímpico Internacional com cartas, fax, telegramas e mails apoiando a sugestão do Prefeito de Hiroshima, dirigidos ao:

Mr. Thomas Bach
President of International Olympic Committee
e-mail …………….. pressoffice@olympic.org
fax …………………. 41 21 621 6216
mail address ……. Chateau de Vidy, 1007 Lausanne, Switzerland.

***** (English language) *****

The opening ceremony of the 2016 Olympic Games in Rio de Janeiro will be at 8:00 pm on the 5 th August. In Japan, it will be 8:00 am on the 6th.

At 8:15 am on the 6th the people of Hiroshima will observe one minute’s silence in memory of the victims of the atomic bomb that exploded over their city that day and at that time, 71 years ago, killing immediately thousands of men, women and children.

The Mayor of Hiroshima has suggested to the President of the International Olympic Committee one minute’s silence at the opening of the Games – a moment when all the world will be focused on this ceremony – along with the Minute’s silence in Hiroshima, remembering all the victims of the bombs, atomic tests, accidents in nuclear power plants, uranium mining and all kinds of violence in the world today.

He did it at the request of the Hibakusha – survivors of Hiroshima and Nagasaki – and on be half of 7,000 Mayors of the Mayors for Peace Association, which he chairs. The Olympic Games were created to help in building Peace between peoples. For the first time they take place in a continent without bombs and atomic weapons.

People and organizations from all over the world want to be associated with this tribute, let us together ASKING A world of PEACE!!!

Let’s do our part: let us inundate the International Olympic Committee with letters, faxes, e-mails and telegrams supporting the suggestion of Hiroshima’s Mayor, addressed to:

Mr. Thomas Bach
IOC President
E-mail………………….. pressoffice@olympic.org
Fax………………………. 41 21 621 6216
Mail address……….. Chateau de Vidy, 1007 Lausanne, Switzerland.
To be disseminated as much as possible.

La escandalosa falta de ética en Brasil

El país, desde cualquier ángulo que lo consideremos, está contaminado de una espantosa falta de ética. El bien solo es bueno cuando es un bien para sí y para los otros, no es un valor buscado y vivido, sino que lo que predomina es la habilidad, quedar bien, ser listillo, el jeitinho y la ley de Gerson.
Los distintos escándalos que se han dado a conocer, revelan una falta de conciencia ética alarmante. Diría, sin exagerar, que el cuerpo social brasilero está de tal manera putrefacto que dondequiera que se produzca un pequeño arañazo ya muestra su purulencia.

La falta de ética se revela en las cosas mínimas, desde las mentirijillas que se dicen en casa a los padres, la chuleta en la escuela o en los concursos, el soborno de agentes de la policía de tráfico cuando alguien es sorprendido en una infracción de tránsito, hasta hacer pipi en la calle.

Esta falta generalizada de ética hunde sus raíces en nuestra prehistoria. Es una consecuencia perversa de la colonización. Esta impuso al colonizado la sumisión, una total dependencia a la voluntad del otro y la renuncia a tener su propia vida. Quedaba al arbitrio del invasor. Para escapar al castigo, se obligaba a mentir, a esconder sus intenciones y a fingir. Esto lleva a la corrupción de la mente. La ética de la sumisión y del miedo como mostró J. Le Goff (El miedo en Occidente) lleva fatalmente a una ruptura con la ética, es decir, comienza a faltar a la verdad, a nunca poder ser transparente y, cuando puede, perjudica a su opresor. El colonizado se obligó, como forma de supervivencia, a mentir y a encontrar la manera de burlar la voluntad del señor. La Casa Grande y la Senzala son un nicho productor de falta de ética por la relación desigual de señor y de esclavo. El ethos del señor es profundamente anti-ético: él puede disponer del otro como quiera, abusar sexualmente de las esclavas y vender a sus hijos pequeños para que no se apeguen a ellos. Nada más cruel y anti-ético que eso.

Este tipo de ética deshumana crea hábitos y prácticas que, de una u otra forma, continúan presentes en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad.

La abolición de la esclavitud ocasionó una maldad ética inimaginable: se dio libertad a los esclavos, pero sin proporcionarles un pedacito de tierra, una casita y un instrumento de trabajo. Fueron lanzados directamente a la favela. Y hoy por causa de su color y pobreza son discriminados y humillados, y son las primeras víctimas de la violencia policial y social.

La situación, en su estructura, no cambió con la República. Los antiguos señores coloniales fueron sustituidos por los coroneles y señores de grandes haciendas y capitanes de la industria. Ahí las personas eran superexplotadas y totalmente dependientes. Los comportamientos no eran éticos, faltaba el respeto a las personas y la garantía de sus derechos mínimos. Eran carbón para la producción.

Las relaciones de producción capitalista que se introdujeron en Brasil mediante el proceso de industrialización y modernización fueron salvajes. Nuestro capitalismo nunca fue civilizado: conservó la voracidad de acumulación de sus orígenes en los siglos XVIII y XIX. La explotación inmisericorde de la fuerza de trabajo, los bajos salarios son situaciones éticamente condenables. ¿Cómo superar esa situación que nos llena de vergüenza?

Antes de hacer la más mínima sugerencia, es importante hacer una auto-crítica. ¿Qué educación dieron los centenares de escuelas católicas y cristianas y las 16 universidades católicas (pontificias o no) a sus alumnos? Bastaba haber enseñado lo mínimo del mensaje de Jesús de amor a los pobres y contra su pobreza para superar los niveles de miseria actual. Ellas se transformaron en incubadoras de opresores. Crearon un cristianismo cultural, de creencia, pero no de una fe comprometida por la justicia. Por eso sus alumnos raramente tienen incidencia social. El mantenimiento del statu quo está por encima de los cambios.

Para superar la crisis de ética no bastan llamamientos, sino una transformación de la sociedad. Antes que ética, la cuestión es política, pues la política está estructurada sobre relaciones profundamente anti-éticas.

Siendo brevísimo: todo debe comenzar en la familia. Crear carácter (uno de los sentidos de ética) en los hijos, formarlos en la búsqueda del bien y de la verdad, no dejarse seducir por la ley de Gerson (el querer tener ventajas em todo) y evitar, sistemáticamente, el jeitinho. Principio básico: tratar siempre humanamente al otro humanol. Tomar absolutamente en serio la ley áurea: “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Sigue el precepto de Kant: el principio que te lleva a hacer el bien, sea válido también para los otros. Oriéntate por los diez mandamientos que son universales. Traducidos para hoy, “no matar” significa: venera la vida, cultiva una cultura de no violencia. “No robar”: obra con justicia y corrección y lucha por un orden económico justo. “No cometer adulterio”: ámense y respétense, y oblíguense a cultivar la igualdad y el compañerismo entre el hombre y la mujer.

Esto es lo mínimo que podemos hacer para airear la atmósfera ética de nuestro país. Repitiendo al gran Aristóteles: “no reflexionamos para saber lo que es la ética, sino para hacernos personas éticas”.

Leonardo Boff ha sido profesor de ética en la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ) y en Heidelberg.

Traducción de MJ Gavito Milano

Causas da escandalosa falta de ética no Brasil

       O país, sob qualquer ângulo que o considerarmos, é contaminado por uma espantosa falta de ética. O bem é só bom quando é um bem para mim e para os outros; não é um valor buscado e vivido por si mesmo; mas o que predomina é a esperteza, o dar-se bem, o ser espertinho, o jeitinho e a lei de Gerson.

Os vários escândalos que se deram a conhecer, revelam um falta de consciência ética alarmante. Diria, sem exagero, que o corpo social brasileiro está de tal maneira putrefato que onde quer que aconteça algum pequeno arranhão já mostra sua purulência.

A falta de ética se revela nas mínimas coisas, desde as mentirinhas ditas em casa aos pais, a cola na escola ou nos concursos, o subordo de agentes da polícia rodoviária quando alguém é surpreendido numa infração de trânsito, desviar dinheiros públicos, beneficiar-se de cargos, enganar nos preços, em jogar lixo na calçada e até em fazer pipi na rua.

Essa falta generalizada de ética deita raízes em nossa pré-história.É uma consequência perversa do que foi a colonização. Ela impôs ao colonizado a submissão, a total dependência à vontade do outro e a renúncia a ter a sua própria vida. Estava entregue ao arbítrio do invasor. Para escapar da punição, se obrigava a mentir, a esconder intenções e a fingir. Isso levava a uma corrupção da mente. A ética da submissão e do medo leva fatalmente a uma ruptura com a ética (cf. J. Le Goff, O medo no Ocidente), quer dizer, começa a faltar com a verdade, a nunca poder ser transparente e, quando pode, prejudica seu opressor. O colonizado se obrigou, como forma de sobrevivência, a mentir e a encontrar um “jeitinho” de burlar a vontade do senhor. A Casa Grande e a Senzala são um nicho, produtor de falta de ética: pela relação desigual de senhor e de escravo. O ethos do senhor é profundamente anti-ético: ele pode dispor do outro como quiser pois é apenas uma “peça” como se dizia, a todo momento estava pronto a abusar sexualmente das escravas e a vender seus filhos pequenos para que não tivessem apego a eles. Nada de mais cruel, anti-ético e perverso do que a destruição dos laços de mãe e filhos.

Esse tipo de ética desumana criou hábitos e práticas que, de uma forma ou de outra, continuam,no inconsciente coletivo de nossa sociedade.

A abolição da escravatura ocasionou uma maldade ética imperdoável: alforiaram-se os escravos, mas sem fornecer-lhes um pedacinho de terra, uma casinha e um instrumento de trabalho. Foram lançados diretamente na favela. E hoje por causa de sua cor e pobreza são discriminados, humilhados e as primeiras vítimas da violência policial e social.

A situação, em sua estrutura, não mudou com a República. Os antigos senhores coloniais foram substituídos pelos coronéis e senhores de grandes fazendas e capitães da indústria. Aí as pessoas eram ultra-exploradas e feitas totalmente dependentes. Os comportamentos não eram éticos no sentido do respeito mínimo às pessoas e à garantia de seus direitos básicos. A relação era de medo e de uso de violência ou repressão. Foram feitos carvão para a produção como costumava dizer Darcy Ribeiro.

As relações de produção capitalista (em si altamente questionáveis eticamente pela relação desigual entre capital e trabalho) que se introduziram no Brasil pelo processo de industrializção e modernização foram selvagens. Nosso capitalismo nunca foi civilizado pois nunca foi possível uma verdadeira luta de classes (que tem suas regras), no sentido de equilibrar os interesses antagônicos. Ele guardou sua voracidade de acumulação como nas origens no século XVIII e XIX o que se vê claramente no sistema bancário atual, cujas taxas de juros são das mais altas do mundo e os lucros exorbitantes.

A exploração impiedosa da força de trabalho, os baixos salarios são situações eticamente malévolas pelo grau de desumanidade e de injustiça que encerram impondo privações e muito sofrimento às famílias.

Como superar essa situação que nos envergonha? Ela dura séculos e foi praticamente naturalizada. Como ouvi de uma pessoa ilustrada que acusava como corrupto um politico honrado que eu defendia. Sua resposta foi típica: se roubou foi esperto e se não roubou foi um bobo. Assim não dá…

Antes de fazer qualquer sugestão minima, importa fazer uma auto-crítica. Que educação deram as centenas de escolas católicas e cristas e as 16 universidades católicas (pontifícias ou não) a seus estudantes? Bastava terem-lhe ensinado o mínimo da mensagem de Jesus de amor aos pobres contra sua pobreza e comprometê-los em mudanças necessárias para que sua situação hoje fosse menos malvada.

Elas se transformaram, em boa parte, nem todas, em chocadeiras dos opressores. De lá sairam diretores de empresas exploradores, economistas de um liberalism feroz e funcionários públicos sem senso do bem comum, Segundo o motto estabelecido: “o que é de todos não é de ninguém, portanto, posso me apropriar dele tranquilamente”.

A catequese foi doutrinalesca, interessada mais na reta doutrina e menos no reto comportamento. Criou-se um cristianismo cultural que até prescinde da fé. Não foi um cristianismo de fé comprometida com a justiça social e com o destino das grandes maiorias pobres e discriminadas.

Como é possível que num país majoritariamente cristão vigore tanta injustiça, insensibilidade, discriminação social e humilhação de negros e pobres? Alguma coisa errada ocorreu em nossos processos de transmissão da mensagem libertadora e humanizadora de Jesus a ponto de os corruptos e corruptores cristãos, quase todos cristãos, sequer terem a má consciência do que fazem. É a resposta que o deputado Severino Cavalcanti, cassado de seu mandato por corrupção, deu a alguém que lhe perguntou se ia se suicidar: “não me suicido porque sou cristão”. Que signfificou para ele o fato de ser cristão? Nada.

Por isso, os que sairam das escolas cristãs não se distinguiramk pela incidência social numa perspectiva de transformação. São antes pela manutenção do status quo do que por mudanças.

Nem por isso queremos olvidar nomes notáveis em vários estratos sociais para os quas o cristianismo foi uma escola de humanização e de compromisso com a sorte dos mais vulneráveis. Infelizmente não foram eles que definiram o rumo de nossa história de corrupção.

Para superarmos a crise da ética não bastam apelos moralizantes, sempre tão fáceis, mas uma transformação da sociedade. Antes de ser ética, a questão é política, pois esta, a política, é estruturada em relações profundamente anti-éticas.

Já faríamos muito se assumíssemos a pregação do primo de Jesus, seu precursos, São João Batista. Aos que lhe perguntavam o que deviam fazer, respondia:”Quem tiver duas túnicas, dê uma a quem não tem nenhuma, e o mesmo faça a quem não tem alimentos”. Traduzindo para a nossa situação seria: “seja solidário e não deixe de ajudar os mais necessitados”. Aos cobradores de impostos lhes dizia:” Não exija mais do que a taxa definida”. À polícia respondia:”não pratiques torturas nem chantagens contra ninguém (delação premiada?) e contente-se com seu salário.”

Deixando para trás o permanente valor da mensagem ética de João Batista,diria para ser brevíssimo: tudo deve começar pela família. Criar caráter (um dos sentidos de ética) nos filhos e filhas, formá-los na busca do bem e da verdade para não se deixarem seduzir pela lei de Gerson e evitar, sistematicamente, o jeitinho. Princípio básico de toda e qualquer ética: tratar sempre humanamente a cada ser humano.

Tomar absolutamente sério a lei áurea que é testemunhada em todas as tradições culturais e religiosas: “não faça ao outro o que não quer que te façam a ti”. Ou “ame o próximo como a ti mesmo” que na versão do evangelho de São Jão e de São Francisco é assim traduzida:”ame o outro mais que a ti mesmo”; “que eu procure mais consolar que ser consolado, mais compreender do que ser comprendido, mais amar do que ser amado.”

Siga o preceito de Kant: que o princípio que te leva fazer o bem, seja válido também para os outros.    Oriente-se pelos dez mandamentos, escritos na Bíblia como forma de ordenar a vida social do Povo de Deus e, que no fundo, são universalmente válidos. Traduzidos para hoje: o “não matar” significa, venere a vida, cultive uma cultura da não violência. O “não roubar”: aja com justiça e correção e lute por uma ordem econômica justa. O “não cometer adultério”: amem-se e respeitem-se mutuamene, e obriguem-se a uma cultura da igualdade e pareceria entre o homem e a mulher.

Isso é o mínimo que poderíamos fazer para arejar um pouco a atmosfera ética de nosso país.

Repetindo o grande Aristóteles, o mestre da ética ocidental:”não refletimos para saber o que seja a ética, mas para tornarmo-nos pessoas éticas”.

Leonardo Boff foi professor de ética na UERJ e em Heidelberg.

A violência:uma contribuição a suas várias interpretações – II Parte

                                             Segunda Parte

 Superação Histórico-Social da Violência?

Se a violência em uma origem histórica, cultural, social e radical, é mediante outro tipo de história, de cultura, de sociedade e de radicalidade que ela será minimizada e controlada em seu aspecto destrutivo.

Importa reconhecer, como têm feito tantos analistas, especialmente René Girard, que a violência comporta um componente de mistério que se subtrai à análise científica: por que tanta violência na história da natureza e das sociedades? por que toda ordem, para se manter, tem de produzir desordem, exclusão, punição e vítimas? por que, na história, até hoje, predominou o desejo mimético concorrencial, e não o desejo mimético cooperativo? Chegará o dia da predominância do desejo mimético cooperativo? Não estaríamos às suas portas, com a alenta e contraditória emergência de uma sociedade mundial, numa consciência planetária e numa única casa comum, o planeta Terra?

Girard confessa, num encontro com teólogos, sociólogos e antropólogos ligados à teologia de libertação latino-americana, ocorrido na Universidade de Piracicaba, de 25 a 29 de junho de 1990:

“Todos estamos de acordo em resistir ao desejo mimético. Mas isso parece provar que as forças geradoras da violência neste mundo, por razões misteriosas – que eu tento compreender – ao nível da própria organização do mundo como tal, num certo sentido, são mais poderosas que a harmonia e a unidade. Este é o aspecto sempre presente do pecado original, enquanto para além de qualquer concepção mítica, representa um nome para a violência na história” (cf. René Girard com teólogos da libertação. Petrópolis: Vozes, 1991, ps. 59).

         Apesar dessa força negativa, repugna ao ser humano pessoal e social entregar-se aos mecanismos da violência. Sempre de novo cria formas de resistência e de libertação. Por isso, Girard insiste na possibilidade histórica de uma outra lógica, não mais a da exclusão, mas a do diálogo e a de mais ampla inclusão; numa palavra, a de uma cultura radicalmente democrática.

Se no ser humano há o desejo mimético para o mal, vigora nele também o desejo mimético para o bem. Ao invés da exclusão do rival, pode-se fazer uma aliança com ele, elaborar uma estratégia de solidariedade e de comunhão. Desse transfundo nascem todas as possíveis formas de superação da violência.

Há dois desafios básicos para a história brasileira que, bem equacionados, teriam como efeito a diminuição considerável das estruturas de violência e também o controle sobre a vontade de violência dos cidadãos particulares: a gestação de um povo e a criação de uma democracia social.

Gestação de um povo a partir de movimentos e associações sociais

          No Brasil, desde o início, houve a presença do aparelho de Estado, que veio transplantado para cá para organizar e garantir a exploração colonial. Os colonizadores, muitos celerados, marginais e aventureiros, não vinham para criar uma nação, mas para fundar uma empresa comercial para enricar rapidamente, tornar-se fidalgos (filhos de algo), regressar a Portugal e desfrutar da riqueza acumulada. Submeteram primeiro os índios, e depois introduziram os negros africanos como mão-de-obra escrava. Criou-se aqui uma massa humana negada como sujeito histórico, sem consciência libertária e sem um projeto de futuro. Essa massa foi sempre manipulada pelas elites, humilhada e desprezada até os dias atuais.

A grande contribuição, especialmente a partir dos anos 30, foi a organização do trabalho industrial e o surgimento de associações de trabalhadores. O processo fez-se nesta linha: do seio da massa, sob a atuação de líderes carismáticos, agentes de educação popular e agentes religiosos, formaram-se comunidades, associações e movimentos populares de todo o tipo. Nesses espaços, foram surgindo atores sociais conscientes, críticos, com vontade de modificar a realidade circundante e de gestar as sementes de um outro tipo de sociedade, mais participativa, popular e democrática.

A articulação dessas associações gerou o movimento popular brasileiro. Ele está fazendo da massa um povo organizado. E povo só existe quando se elabora uma consciência coletiva, se desenha um projeto nacional e se instauram as práticas para implementá-lo. Desafio histórico dos intelectuais orgânicos e da pedagogia popular é gestar, mediante a organização da massa, as associações, as comunidades, os movimentos de toda ordem (por terra, casa, saúde, escola, direitos humanos, sindicalismo militante, etc.), o povo brasileiro. Ele ainda não se constituiu totalmente. Predominam as massas deserdadas e destituídas. Elas gritam e querem ser povo participante e organizado. Mas, lentamente, como fruto da luta popular e de seus aliados, está nascendo, finalmente, o povo brasileiro.

Esse povo, pela participação social nos movimentos e pela militância dos partidos ligados à sua causa e luta, obriga a sociedade política e escutá-lo, a negociar, e destarte a diminuir os níveis de violência estrutural.

Criação de Uma Democracia Social, de Base e Popular

        Outro desafio é a construção do quadro político-institucional para situar o povo nascido da luta de libertação histórica. Trata-se da democracia social e participativa. Somos herdeiros de uma sociedade escravagista e patrimonialista, de um Estado paternalista, beneficiente, mas nada participativo e pouco orientado pelas demandas populares. Possuímos uma fraca democracia delegatícia, cheia de vícios políticos, corrupta, feita, em muitos lugares, de currais eleitorais e da compra direta de votos. Se tomarmos como referência a igualdade, o respeito aos direitos e a justiça social, ela se parece antes a uma farsa que uma realidade histórica.

Como fruto da organização social, já se produziram partidos populares, como o PT, ou segmentos populares de partidos progressistas e até liberais-burgueses ou tradicionalmente de esquerda, que podem postular reformas profundas na sociedade e conquistar o poder de Estado, seja municipal, estadual ou federal.

Essa democracia participativa está sendo ensaiada nos movimentos sociais. Mas ela é querida para o corpo de todo da sociedade. Ela se baseia, fundamentalmente, nestes quatro pés, com os de uma mesa.

participação a mais ampla possível de todos, de baixo para cima, de tal sorte que cada um possa se entender como cidadão e sujeito da história que está ajudando a construir;

  • igualdade, que resulta dos graus cada vez mais profundos e amplos de participação; igualdade inicial de permitir que um maior número de cidadãos tenha chances de viver melhor, preparar-se profissionalmente, participar na cultura. Em face das desigualdades subsistentes, deve vigorar a solidariedade social;
  • respeito às diferenças de toda ordem, como expressão da riqueza humana e social; por isso, uma sociedade democrática deve ser pluralista, multiétnica, pluri-religiosa e com vários tipos de propriedade;
  • valorização da subjetividade humana – o ser humano não é apenas um ator social, é uma pessoa, nó de relações para todos os lados, no mundo e junto com outros. A comunhão e a espiritualidade são valores sociais inestimáveis para a auto-realização pessoal e para humanizar as instituições e as estruturas sociais.

Esta mesa, entretanto, está assentada sobre uma base, sem a qual ela não se sustenta: uma nova relação para com a natureza e para com a Terra, nossa Casa Comum. Em outras palavras, esta democracia deverá incorporar o momento ecológico fundado num outro paradigma. O vigente, centrado no poder e da dominação em função da acumulação ilimitada, encontrou um limite insuperável: os limites da Terra e de seus bens e serviços não renováveis. Uma Terra limitada não suporta um projeto ilimitado de crescimento. Por forçar estes limites, estamos tirando o equilíbrio da Terra e devastando seus ecossistemas. O aquecimento global e os eventos extremos vividos nos últimos anos mostram a febre e a doença da Terra.

Esta consciência dos limites que cresce mais e mais, nos obriga a pensar num novo paradigma de produção, de consumo e de repartição dos recursos escassos entre os humanos e também com a comunidade de vida (seres vivos como animais, aves, florestas que também são criadas pela Terra e que precisam de seus nutrientes).

Esse novo paradigma se baseia em algo da essência da vida, especialmente, da vida humana que é o cuidado, a solidariedade e a corresponsabilidade coletiva. Especialmente, o cuidado é fundamental porque comporta uma relação não agressiva e protetora da natureza e da Mãe Terra.

Esta nova consciência fez com que, a própria ONU tenha oficializado os direitos da natureza e o reconhecimento de que a Terra é efetivamente mãe. Ambos possuem valor em si mesmo, independente do uso que fazemos deles, e por isso são sujeitos de direitos que devem ser respeitados. A democracia deverá ser enriquecida com esses novos cidadãos; será uma democracia participativa e sócio-cósmica.

Esse tipo de democracia assim enriquecida – construída de baixo para cima, participativa, solidária, dialogal, humano-espiritual e ecológica – é capaz de orientar uma convivência menos agressiva, com mais colaboração e tolerância. Numa palavra, com significativa diminuição das causas que produzem violência entre as pessoas, na sociedade e na natureza.

Desse duplo processo – da constituição de um povo e da fundação de uma democracia participativa e sócio-cósmica – elabora-se a cidadania e a con-cidadania.          Cidadania pela qual as pessoas se sentem portadoras de direitos e deveres diante do Estado, que ajudam a constituir; e con-cidadania pela qual os cidadãos se unem a outros cidadãos para dinamizar a sociedade, para além daquilo que vem sendo feito pelo Estado.

Esses dois tipos de cidadania fazem das pessoas sujeitos históricos ativos que deixam para trás o caráter de massa e entram a compor a sociedade como o conjunto dos cidadãos organizados em Estado e socialmente auto-organizados (sociedade civil) e cuidadosos dos bens e serviços naturais. Agora se poderá falar com propriedade de história de um povo, e não apenas de heróis ou de classes hegemônicas.

Conclusão: contra a Resignação e por Uma Esperança Histórica

Estamos em face de um longo caminho civilizatório. Importa trilhá-lo, pois só assim conferimos um rosto humano à nossa história marcada por tantas barbaridades, cujos efeitos nos alcançam até o dias de hoje. A história é criativa e sempre aberta a formas mais altas de convivialidade. Cada geração deve dar a sua contribuição para essa aventura coletiva.

Não esposamos a resignação de Freud, que, numa carta-resposta a perguntas de Einstein, de 1932, sobre a persistência da violência nas relações humanas, escreveu: “Esfaimados, pensamos no moinho que tão lentamente mói, que poderíamos morrer de fome antes de receber a farinha”.

Não estamos condenados a morrer de fome, pois certamente o desígnio da história não é forçar-nos a ser lobos uns dos outros, mas concidadãos e sócios na justiça, na participação, no diálogo e na paz, no cuidado de nossa Casa comum, num convívio onde sejam menos difíceis a amizade e o amor.

Contrariando Freud, diria que a fila do moinho ela existe e persiste porque há farinha, e farinha para todos. Ela é suficiente não só para todos os humanos, mas também para os outros seres vivos que conosco compartem a aventura terrenal e cósmica.

O desejo mimético pode ser de colaboração, altruísmo e solidariedade. Repartiremos a farinha, mesmo sendo pouca, segundo critérios de justiça e de compaixão – no sentido budista da palavra, que significa compartilhar da vida, da luta, da alegria e do sofrimento da existência humana, social e planetária. E a história das religiões e das tradições espirituais testificam que, quando o pouco é repartido, ele se multiplica e se transforma em muito, a ponto de sobrar, como no relato bíblico da multiplicação dos cinco pães e dos dois peixes.

Vamos restabelecer a re-ligação originária para com a natureza e a Mãe Terra, cuidando na Casa Comum como nos tem ensinado o Papa Francisco em sua esplêndida encíclica Laudato Sí, sobre a ecologia (2015).

A Terra não precisa ser um vale de lágrimas. Ela pode transformar-se num lar comum, onde há fogo e óleo para todos ao redor da mesma mesa, a desfrutar da convivialidade e da comensalidade humanas e da bondade de todas as coisas.

Cabe terminar com estas consoladoras palavras do Papa Francisco em sua encíclica Laudato Sí:” caminhemos cantando, que nossas lutas e a nossa preocupação pelo planeta não nos tirem a alegria da esperança”(n. 245). FIM

Leonardo Boff é teólogo, filósofo e professor emérito de ética e filosofia da religião da UERJ e portador do Prêmio Nobel Alternativo da Paz pelo Parlamento sueco e membro da Iniciativa Internacional da Carta da Terra e professor visitante em várias universidades estrangeiras como Basel, Heidelberg, Harvard, Lisboa e Salamanca.