Pensando en la COP21:Una economía centrada en el biorregionalismo

La COP21 que se encerró  en Paris en el dia 12 de diciembre, se ha concentrado in una visión global de los problemas de los cambios climaticos de la Tierra mediante  la adaptación y la mitigación con el auxilio de la ciencia, de la tecnología, de  transferencias tecnologicas, de capacitación a los necesitados y de la finaciación por parte de los paises ricos con referencia a los paises menos desarrolados. Practicamente no se habla de soluciones a partir de la configuración que la misma Tierra ha hecho mediante la configuración de  los rios y de las montañas.

Aqui, ofrecemos, prolongando un reflexión anterior sobre el bioregionalismo, lo que seria una economía centrada en esta perspectiva. Lo que se observa es que por todas partes se buscan alternativas al modo de producción industrial/mercantilista /consumista, ya que los efectos sobre las sociedades y sobre la naturaleza se están demostrando cada vez más desastrosos. El caos climático, la erosión de la biodiversidad, la escasez de agua potable, la quimicalización de los alimentos y el calentamiento global son los síntomas más reveladores. Este modo de producción es todavía dominante, pero no sin críticas.

En contrapartida, aparecen por todas partes formas alternativas de base ecológica de producción como la agricultura orgánica, cooperativas de alimentos agroecológicos, granjas familiares, ecoaldeas y similares. La visión de una eco-economía de la suficiencia o del “buen vivir y convivir” da cuerpo al biorregionalismo, como ya hemos explicado aquí.

La economía biorregional se propone satisfacer las necesidades humanas (en oposición a la satisfacción de los deseos) y realizar el bien vivir y convivir, respetando el alcance y los límites de cada ecosistema local.

Previamente hemos de preguntarnos sobre el sentido de la riqueza y su uso. En vez de centrarnos en la acumulación material más allá de lo necesario y decente, debemos buscar otro tipo de riqueza, esta sí, verdaderamente humana, como el tiempo para la familia y los niños, para los amigos, para desarrollar creatividad, para deleitarnos con el esplendor de la naturaleza, para dedicarnos a la meditación y la recreación. El sentido original de la economía no es la acumulación de capital, sino la creación y re-creación de la vida. Ella se ordena a satisfacer nuestras necesidades materiales y crear las condiciones para el logro de los bienes espirituales (no materiales) que no están en el mercado, pero se derivan del corazón y de las relaciones justas con los demás y con la naturaleza, como la convivencia pacífica, el sentido de justicia, la solidaridad, la compasión, la amorización y el cuidado de todo lo que vive.

Al centrarnos en la producción biorregional, minimizamos las distancias que los productos tienen que recorrer, ahorramos energía y disminuimos la contaminación. El suministro de las necesidades puede ser satisfecho por las pequeñas industrias y tecnologías sociales fácilmente incorporadas por la comunidad. Los residuos pueden ser fácilmente manejados o transformados en bioenergía. Los trabajadores se sienten conectados con lo que produce la naturaleza local y al trabajar en fábricas pequeñas consideran su trabajo más significativo.

En esto radica la singularidad de la economía biorregional: en lugar de adaptar el medio ambiente a las necesidades humanas, son estas las que se adaptan y se armonizan con la naturaleza y por lo tanto aseguran el equilibrio ecológico. La economía usa mínimamente los recursos no renovables y usa racionalmente los renovables, dándole tiempo para descansar y regenerarse. Los ciudadanos se acostumbran a sentirse parte de la naturaleza y sus cuidadores. De ahí nace la verdadera sostenibilidad.
En lugar de crear puestos de trabajo, se busca crear, según afirma la Carta de la Tierra “medios de vida sostenibles” para ser productivos y dar satisfacción a las personas.

Las computadoras y las modernas tecnologías de comunicación permitirán a la gente trabajar en su casa, como se hacía en la era pre-industrial. La tecnología no sirve para aumentar la riqueza, sino para liberar y asegurar más tiempo, como recuerda siempre el líder indígena Ailton Krenak, para la convivencia, para la recreación, para la restauración de la naturaleza y para celebrar las fiestas tribales.
La economía biorregional facilita la abolición de la división del trabajo basada en el sexo. Los hombres y las mujeres asumen juntos las tareas domésticas y de crianza de los hijos y velan por la belleza del medio ambiente.

Esta renovación económica propicia también una renovación cultural. La cooperación y la solidaridad se hacen más factibles y la gente se acostumbra a actuar correctamente con los demás y con la naturaleza, porque es claro que es en su propio interés, así como en el de la comunidad. La conexión con la Madre Tierra y sus ciclos suscita una conciencia de mutua pertenencia y una ética del cuidado.

El modelo biorregional de la pequeña ciudad inglesa de Totnes, es seguido hoy por unas 8.000 ciudades, llamadas Ciudades de Transición: transición para lo nuevo. Tales hechos generan esperanza para el futuro.

Leonardo Boff escribió con el cosmólogo Mark Hathaway El Tao de la Liberción: explorando la ecología de la transformación, 2012.

Traducción de MJ Gavito Milano

Uma economia centrada no bioregionalismo

           A COP 21 que terminou seus trabalhos no sábado dia 11 em Paris, apresenta um inegável avanço face a todas as Convenções da Partees realizadas anteriormente. Só nesta se chegou a um acordo entre os 195 países de se esforçarem para não permitir que o aquecimento global chegue a 2º Celsius retrocedendo para 1,5º. Nada se diz como chegar a esses números, pelo fato de que todo o sistema mundial de produção e consumo ainda se basear em pelo menos 70% em energias fósseis (petróleo, gás e carvão), grandes produtores de gazes de efeito estufa. Os dados científicos vão numa outra direção: dentro de não muito tempo, a seguir o ritmo do sistema produtivo mundial, vamos ultrapassar os 2ºC chegando já aos 3º ou 4º C. Muita coisa tem que mudar especialmente nas políticas das grandes petroleiras e da indústria à base de carvão. Neste ponto somos céticos, pois o caminho está já há três séclos pavimentado para realizar a lógica do crescimento ilmitado à custa da exploração de todos os bens e serviços naturais com a produção crescente de CO2 lançado na atmosfera. O que propomos, neste pequeno estudo e no anteror, é um outro caminho, mais benevolente para com a natureza e a Mãe Terra, capaz de obviar um desastre ecológico-social que nos pode estar sendo preparado. Vajamos abreviadamente em que consiste uma conomia não mais centrada no globlismo mas no bioregionalismo, nos ecossistemas locais que parecem oferecer um caminho que nos pode tirar da crise ecológico-social mundial.

          Notamos que por todas as partes buscam-se alternativas ao modo de produção industrialista/mercantilista/ consumista, pois os efeitos sobre as sociedades e sobre a natureza estão se mostrando cada vez mais desastrosos. O caos climático, a erosão da biodiversidade, a escassez de água potável, a quimicalização dos alimentos e o aquecimento global são os sintomas mais reveladores. Este modo de produção é ainda dominante mas não sem críticas.

         Em contrapartida, comparecem por todas as partes formas alternativas de produção de base ecológica como a agricultura orgânica, cooperativas de alimentos agro-ecológicos, agricultura familiar, ecovilas e outras afins. A visão de uma eco-economia da suficiência ou do “bem viver e conviver” dá corpo ao bioregionalismo, como temos já explanado aqui.

A economia bioregional se propõe satisfazer as necessidades humanas (em contraste com a satisfação dos desejos) e realizar o bem viver e conviver, respeitando o alcance e os limites de cada ecossistema local.

         Previamente temos que nos questionar sobre o sentido da riqueza e de seu uso. Ao invés de centrarmos-nos na acumulação material para além do necessário e do decente, precisamos buscar outro tipo de riqueza, esta sim, verdadeiramente humana, como o tempo para a família e os filhos, para os amigos, para desenvolver a criatividade, para nos encantar com o esplendor da natureza, para nos dedicar à meditação e ao lazer. O sentido originário da economia não é a acumulação de capital mas a criação e re-criação da vida. Ela se ordena a satisfazer nossas necessidades materiais e criar as condições para a realização dos bens espirituais (não materiais) que não se encontram no mercado mas se derivam do coração e das corretas relações para com os outros e para com a natureza como a convivência pacífica, o sentido de justiça, de solidariedade, de compaixão, de amorização e de cuidado para com tudo o que vive.

         Ao focarmos a produção bioregional, minimizamos as distâncias que os produtos têm que viajar, economizamos energia e diminuímos a poluição. O suprimento das necessidades pode ser atendido por indústrias de pequena escala e tecnologias sociais facilmente incorporadas pela comunidade. Os dejetos podem ser facilmente manejados ou transformados em bioenergia. O operários sentem-se ligados ao que a natureza local produz e por operarem em pequenas fábricas consideram seu trabalho mais significativo.

         Aqui reside a singularidade da economia bioregional: ao invés de adaptar o meio ambiente às necessidades humanas, são estas que se adaptam e se harmonizam com a natureza e destarte asseguram o equilíbrio ecológico. A economia usa minimamente os recursos não renováveis e usa racionalmente os renováveis, dando-lhes tempo para repouso e regeneração. Os cidadãos acostumam-se a sentir-se parte da natureza e seus cuidadores. Daí nasce a verdadeira sustentabilidade.

         No lugar de criar postos de trabalho, procura-se criar, como afirma a Carta da Terra “modos sustentáveis de vida” que sejam produtivos e deem satisfação às pessoas.

         Os computadores e as modernas tecnologias de comunicação permitirão as pessoas de trabalharem em casa, com se fazia na era pré-industrial. A tecnologia serve não para aumentar a riqueza, mas para nos liberar e garantir mais tempo, como sempre enfatiza o líder indígena Ailton Krenak, para a convivência, para a recreação, para a restauração da natureza e a celebração das festas tribais.

         A economia bioregional facilita a abolição da divisão do trabalho fundada no sexo. Homens e mulhere assumem juntos os trabalhos domésticos e a educação dos filhos e zelam pela beleza ambiental.

         Esta renovação econômica propicia também uma renovação cultural. A cooperação e a solidariedade se tornam mais realizáveis e as pessoas se acostumam a agir corretamente entre elas e com a natureza porque fica mais claro que isso está em seu próprio interesse bem como da comunidade. A conexão com a Mãe Terra e seus ciclos suscita uma consciência de mútua pertença e de uma ética do cuidado.

         O modelo bioregional, a partir da pequena cidade inglesa,Totnes, é assumido hoje por cerca de 8000 cidades, chamadas de Transition Towns: transição para o novo.Tais fatos geram esperança para o futuro.

Leonardo Boff escreveu com o cosmólogo Mark Hathaway O Tao da Libertação: explorando a ecologia da transformação, Vozes 2012

Lamento e lágrimas pelo Rio Doce

O amigo Luiz Gonzaga de Souza Lima, mineiro, que de Petrópolis optou por viver em Cumuruxatiba, no Sul da Bahia, perto de onde as naus de Cabral aportaram. Escolheu viver perto dos índios como um monge para dai pensar o Brasil e o mundo. Posssui sólida formação como cientista político e analista da história brasileira, além de ter sido militante contra a ditadura militar e ter vivido por anos exilado na Itália. Escreveu um livro comentado neste blog que representa, a meu ver, um avanço face a quantos tentaram decifrar o nosso destino mas que o “capelismo” medíocre de muitos de nossos intelectuais não lhe deram a mínima importância:A refundação do Brasil: rumo a uma sociedade biocentrada (RiMa,São Carlos SP 2011). Ao reagir a uma crônica de um amigo cientista e por anos dirigente do CNPQ, Alvaro Abreu, escreveu esta comovente carta que, com recortes, reproduzo. É um lamento de dor e de lágrimas face ao que ocorreu com o Rio Doce, levado quase à agonia pelo mar de lama tóxica da mineradora Sanmarco, vinculada à Vale do Rio Doce. Somos solidários a sua dor e lamento: lboff

 

********************

Fiquei chocado com os eventos da contaminação do Rio Doce. Acho que a VALE-Samarco matou o Rio Doce. Matou também o Rio das Velhas. Matou muito mais coisas.

Uma profunda tristeza se abateu sobre mim. Tristeza que veio com a lama tóxica, este absurdo subproduto da mineração, que escorreu do coração de Minas, para matar um pedaço dela mesma – um dos mais belos pedaços – e uma boa porção do Brasil, no qual está até o nosso querido Espírito Santo. Chorei. Chorei de verdade. Senti no peito e não deu para segurar.

Ah! Aquelas proféticas palavras de Drumond, hoje tão citadas na mídia social, mas por tanto tempo esquecidas… “O Rio? É  Doce, A Vale? Amarga. Quantas toneladas exportamos de ferro? Quantas lágrimas disfarçamos sem berro?“. Pois é. Desta fez não deu para disfarçar. Saíram.

Quanto descobri a política, nos anos do colegial, no início dos sessenta, fui viver naquela grande plantação de sonhos que foram as lutas pelas reformas de base. Neste contexto, por vários motivos que não vem ao caso neste momento, terminei por mergulhar de cabeça em uma luta deflagrada pelos estudantes de geologia da Escola Nacional de Minas, em Ouro Preto. Organizei conferencias, fiz cartazes, estas coisas. Este movimento terminou por empolgar Minas. O movimento se chamava “O Minério não dá duas safras”.

Os conteúdos, ainda me lembro bem, eram mais ou menos assim. O Minério é a carne, aliás os ossos, do território. Não pertence a uma geração, mas deverão servir aos brasileiros das gerações futuras. Seu uso deve ser limitado. Isto não atrapalharia o desenvolvimento, pois países que não possuem minérios também se desenvolvem. Sendo território presente e futuro dos brasileiros, não deveria ser entregue a empresas privadas e jamais a empresas estrangeiras.

A campanha alertava também para uma importante questão. O território onde o minério está assentado é um dos pedaços mais preciosos do patrimônio histórico brasileiro. Seus arraiais, vilas, cidades, ruas e praças. Formam o cenário de importantes lutas políticas e sociais do Brasil. Esta paisagem tinha que permanecer garantida, para os que viessem depois, no futuro, conhecessem nossas raízes e os cenários da nossa história.

Ou seja, deveriam ser estabelecidos limites quantitativos e também geográficos, territoriais e paisagísticos. E muitas outras coisas. Acho que se pensava em uma lei para estabelecer os limites da mineração. Como se pode observar, ainda não se colocava a questão ecológica. Também ainda não existia a Usina de Tubarão.

Como o amigo pode perceber sou daquele povim simples que aprendeu a amar o Brasil admirando sua beleza e impressionado com sua grandeza, e, que aprendeu também, que somos os seus senhores e os responsáveis por ele.

Naquela bela adolescência política, como mineiro que começava a amar a construção da história, me sentia como um guardião, um defensor, daquele “coração de ouro em peito de ferro” que o Brasil possui nas nossas minas gerais, como está escrito no panteão da Escola de Minas de Ouro Preto, junto aos restos mortais de um antigo diretor da Escola.

É verdade que dali, de nossas belas montanhas, já desceram muitas riquezas, que iam sempre embora para enriquecer outros povos do mundo….

Mas também é verdade que das vertentes das nossas serras, da Serra do Espinhaço, da Serra da Canastra, da Mantiqueira, da Moeda, do Curral, e muitas outras sempre desceram águas limpas e puras, que se debulhavam em cachoeiras para nosso encanto e para o prazer, para a alegria, e para molhar, alimentar e embelezar o Brasil. São Francisco, Jequitionha, Doce, Mucuri, Paraibuna e tantos e tantos. Sentíamos certo orgulho do que o nosso estado oferecia.

Orgulho só comparável àquele que sentíamos por sermos o berço de ideias tão bonitas sobre o Brasil, defendidas com fervor, com o sangue, vida e desterro, pelos dos revolucionários de 1789, que testemunharam a nossa invencível vontade de independência e de liberdade.

Estas ideias, estes sonhos e estes testemunhos também desciam junto com nossas águas, jorravam de nossas nascentes, escorregavam por nossas cachoeiras e inundavam o Brasil de esperança e de civismo. Sonhos que desciam bonito levando também consigo a beleza simples da mais bela e rica paisagem urbana do Brasil Colonial.

Destas montanhas de ouro e ferro, também descia arte. Muita arte. Junto com os Profetas em pedra sabão de Aleijadinho e a exuberante arte sacra mineira, descia também uma das mais gostosas literaturas de toda a língua portuguesa, como nos apresenta mestre Guimarães Rosa. Tudo descia junto com nossas poesias, que estão entre as mais belas que já soubemos fazer, como nos mostra Drumond.

A poesia mineira carrega em sua beleza e em sua densidade algo mais que a beleza da criação poética. Traz o compromisso radical dos seus poetas com as liberdades e a autonomia cultural do Brasil, como se pode constatar pela presença de Alvarenga Peixoto, Cláudio Manoel da Costa, Tomás Antônio Gonzaga e outros ali no panteão dos revolucionários mineiros de ‘89, que está na mesma praça de Ouro Preto.

De Minas sempre desceram sonhos, encantamentos, mitos, caipirês gostoso, queijin, rapadurinha, costelinha de porco com torrêsmin e um feijãozin tropeiro. Muita cachaça boa. As melhores que nosso país aprendeu fazer. Muita carne, muito pequi, buriti… E desceu muita musica. Músicas lindas de todos os tipos e da melhor qualidade. Que encantaram e continuam a encantar o Brasil e o mundo.

Pode-se imaginar o que foi para minha alma simples de sertanejo mineiro ver descer das mesmas montanhas, tão amadas, aquela lama tóxica que está matando o mundo, a natureza, as plantas, os bichos, os peixes e matará as pessoas. Que está matando rios, lagos, e que matará também um pedaço do oceano Atlântico. Um crime, uma bandidagem. E tudo isto só para alguns ganharem dinheiro…

Junto com a imagem da lama chegou uma grande tristeza. Um profundo silêncio, um aperto de coração, denso e grave. Aquela dor. Acho que a lama feriu o coração do Brasil.

Para não me alongar:

  1. O governo mineiro é da VALE; a bancada mineira no congresso é da VALE, o sistema político do pais, corrompido – todo -, palco e moldura de tantos escândalos, é corrompido também pela VALE;

  2. A imprensa é da VALE;

  3. E tantas outras coisas que não cabe aqui referir.

Este foi o modo com o qual me envolvi com o drama/tragédia da contaminação do Rio Doce. Tão boa e tão oportuna. Demorei para comentá-la porque não saberia falar deste tema senão do modo como fiz agora. Relacionando-o com o início dos meus sonhos políticos, da aprendizagem da cidadania e com o início da minha militância.

O sentimento que dominou foi a tristeza, que acabou escorrendo em lágrimas disfarçadas ao inteirar-me dos fatos, mas que saltaram copiosas, quentes e tristes quando vi no Face Book um filme sobre o  rompimento da barragem e o Rio de Lama que se formou. A cada filme, e são muitos, continuam a rolar.

Esta lama é uma derrota para o Brasil, para seu presente e seu futuro. É um sonho que virou pesadelo, um sorriso que virou grito.

Sei que atravessaremos mais esta. Mas não precisava tanto.

Com um abraço fraterno

Luiz Gonzaga

<luizgslima@uol.com.br>

 

La alegria del Papa Francisco por la Carta de Apoyo que recibió de los latinoamericanos

Querido Papa Francisco:

En América Latina, en Brasil y en el Caribe y en otras partes del mundo somos muchos los que seguimos con preocupación la cerrada oposición y los ataques que le hacen minorías conservadoras, pero poderosas, desde dentro y fuera de la Iglesia. Perplejos, hemos presenciado algo inusitado en los últimos siglos: la rebelión de cardenales conservadores contra su modo de conducir el Sínodo y, sobre todo, la Iglesia Universal.

Una carta estrictamente personal, dirigida a Usted, fué pasada a la prensa como anticipadamente se hizo con la encíclica Laudato Si’ en clara violación de los principios de un periodismo ético.

Tales grupos conservadores postulan una vuelta al modelo de Iglesia del pasado, concebida como una fortaleza cerrada más que como «un hospital de campaña con las puertas abiertas para acoger a quien llama»; Iglesia que deberá «buscar y acompañar a la humanidad de hoy, con las puertas abiertas, ya que con las puertas cerradas se traiciona a sí misma y a su misión y, en vez de ser puente, se convierte en barrera». Estas fueron sus valientes palabras.

Las actitudes pastorales del tipo de Iglesia propuesto en sus discursos y en sus gestos simbólicos se caracterizan por el amor cálido, por el encuentro vivo entre las personas y con Cristo presente entre nosotros, por la misericordia sin límites, por la “revolución de la ternura” y por la conversión pastoral. Esto implica que el pastor tenga “olor a oveja”, porque convive con ella y la acompaña a lo largo del camino.

Lamentamos que tales grupos conservadores, lo que más hacen, es decir no. No a la comunión de los divorciados vueltos a casar; no al reconocimiento de los homoafectivos; no a cualquier apertura al mundo que implique cambios sustantivos.

Tenemos que recordar a estos hermanos las cosas más obvias del mensaje de Jesús. Él no vino a decir no. Al contrario, él vino a decir sí. San Pablo, en la segunda epístola a los Corintios,nos recuerda que “en el Hijo de Dios todo ha sido sí… porque todas las promesas de Dios son sí en Jesús” (2Cor 1,20).

En el Evangelio de San Juan, Jesús dice explícitamente: “Si alguno viene a mí yo no le rechazaré nunca” (Jn 6,37). Podía ser una prostituta, un leproso, un teólogo temeroso como Nicodemo: a todos acogió con su amor y su misericordia.

La característica fundamental del Dios de Jesús, “Abba”, es su misericordia sin límites (Lc 6,36) y su amor preferencial por los pobres, los enfermos y los pecadores (Lc 5,32; 6,21). Más que fundar una nueva religión con feligreses piadosos, Jesús vino a enseñarnos a vivir y a realizar los bienes de su mensaje central, el Reino de Dios, que son: el amor, la compasión, el perdón, la solidaridad, el hambre y sed de justicia y el hacernos sentir hijos e hijas amados de Dios.

Los intentos de deslegitimar su modo de ser Obispo de Roma y Papa de la Iglesia universal serán vanos, porque nada se resiste a la bondad y a la ternura de las que Usted nos da un ejemplo espléndido. Por la historia sabemos que cuando prevalece el poder, como a ellos les gustaría que prevaleciese, desaparece el amor y se extingue la misericordia, valores centrales de su predicación y de la de Jesús.

En este contexto, nosotros cristianos abiertos a los desafíos del mundo actual, ante la nueva fase planetaria de la historia y las amenazas que pesan sobre el sistema-vida y el sistema-Tierra, valientemente señaladas en su encíclica Laudato Si’ sobre “el cuidado de la Casa Común”, queremos cerrar filas a su alrededor y mostrar nuestro total apoyo a su persona y a su ministerio, a su visión pastoral y abierta de Iglesia y a la forma carismática por la cual hace que sintamos nuevamente a la Iglesia como nuestro hogar espiritual. Y tanta gente de otras Iglesias y religiones y del mundo secular lo apoyan y lo admiran por su manera de hablar y de actuar.

No es destituido de significación el hecho de que la gran mayoría de los católicos viva en las Américas, en África y en Asia, donde se constata una gran vitalidad y creatividad en diálogo con las distintas culturas, mostrando múltiples rostros de la misma Iglesia de Cristo. La Iglesia católica es hoy una Iglesia del Tercer Mundo, pues sólo el 25% de católicos vive en Europa. El futuro de la Iglesia se juega en estas regiones donde el Espíritu sopla con fuerza. No darse cuenta de este hecho es seguir siendo eurocéntrico y vaticanocéntrico.

La Iglesia Católica no puede ser rehén de la cultura occidental, que es una cultura regional, por grandes que sean los méritos que haya acumulado. Es necesario que se desoccidentalice, abriéndose al proceso de mundialización que favorece el encuentro de culturas y caminos espirituales.

Querido Papa Francisco: Usted participa del destino del Maestro y de los apóstoles, que también fueron malentendidos, calumniados y perseguidos. Pero estamos tranquilos porque sabemos que Usted asume tales tribulaciones según el espíritu de las bienaventuranzas. Las soporta con humildad. Pide perdón por los pecados de la Iglesia y sigue los pasos del Nazareno.

Queremos estar a su lado, apoyarle en su visión evangélicay liberadora de la Iglesia, darle coraje y fuerza interior para actualizarnos, con palabras y gestos, la tradición de Jesús hecha de amor, de misericordia, de compasión, de intimidad con Dios y de solidaridad con la humanidad que sufre.

En fin, querido Papa Francisco, siga mostrándonos a todos que el evangelio es una propuesta buena para toda la humanidad, que el mensaje cristiano es una fuerza inspiradora en el “cuidado de la Casa Común” y generadora de una pequeña anticipación de una Tierra reconciliada consigo misma, con todos los seres humanos, con la naturaleza, y en especial con el Padre que mostró tener características de Madre de infinita bondad y ternura.

Al final, juntos podremos decir: “todo es muy bueno” (Gn 1,31).

Fuentes del Vaticano nos comunicaron que el Papa se mostró muy contento y agradecido por este apoyo