Os assassinatos de Paris, uma armadilha para Europa: Roberto Savio

Publicamos aqui um artigo de um conhecido jornalista Roberto Savio, autor e co-fundador e ex-Diretor de Inter Press Service (IPS). Fundou também o Other News, que fornece informações que comumente os grandes meios ocultam mas que são importantes para entender a história atual. Este artigo mostra o transfundo emocional dos muçulmanos que foram, por muito tempo, dominados e explorados pelo Ocidente. Vale a pena tomar a sério as advertências deste jornalista no sentido de que os europeus não acabem assumindo atitudes também terroristas que temos condenado nos muçulmanos que assassinaram os cartunistas do Charlie Hebdo em Paris. Este artigo saiu no Other News de 14/01/201: Lboff

***********************

Es triste ver como un continente que fue cuna de una civilización, está marchando ciegamente hacia una trampa: la de una guerra santa contra el Islam. Para eso, bastaron tres terroristas musulmanes y un ataque asesino al semanario parisino Charlie Hebdo.

Es necesario salir de la comprensible oleada del “todos somos Charlie Hebdo” para examinar los hechos y entender que estamos  en manos de unos pocos extremistas, colocándonos a su mismo nivel.

La radicalización del conflicto entre Occidente y el Islam va a tener consecuencias terribles.

El Islam es la segunda religión del mundo, abarca 1.600 millones de personas. Los musulmanes son mayoría en 49 países del mundo y constituyen 23 por ciento de la humanidad.

En este cuadro, los árabes son sólo 317 millones de los 1.600 millones. Casi dos tercios de los musulmanes (62 por ciento) viven en la región Asia-Pacífico.

Investigaciones del Centro de Investigación Pew sobre el mundo musulmán, indican que los musulmanes del sur de Asia son más radicales en cuanto a la observancia y puntos de vista religiosos.

En el sur de Asia, 81 por ciento está de acuerdo con el castigo corporal severo para los criminales, frente a 57 por ciento en Oriente Medio y Norte de África. A favor de la ejecución de los que renuncian al Islam está 76 por ciento en Asia del Sur, frente a 56 por ciento en Oriente Medio.

Por lo tanto, es claro que la historia de Oriente Medio explica la especificidad de los árabes en el conflicto con Occidente.

He aquí las cuatro principales razones.

Primero, todos los países árabes son artificiales. En mayo de 1916, François Georges-Picot, por Francia, y Mark Sykes, por Gran Bretaña, acordaron como repartirse el Imperio Otomano al final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), mediante un tratado secreto que contó con el apoyo del Imperio Ruso y el reino de Italia.

Así, los países árabes actuales nacieron como resultado de un reparto entre Francia y Gran Bretaña sin considerar las realidades étnicas, religiosas o históricas. Algunos de esos países, como Egipto, tenían una identidad histórica, mientras no la tenían los otros, como Arabia Saudita, Jordania, Iraq, o incluso los Emiratos Árabes Unidos.

Vale la pena recordar que el problema de los 30 millones de kurdos divididos entre cuatro países, también fue creado por las potencias europeas.

 Segundo: las potencias coloniales instalaron reyes y jeques en los países que crearon. Para dirigir estos estados artificiales, se exigió mano dura. Por lo tanto, desde el principio, hubo una falta total de participación ciudadana en un sistema político que estaba fuera de sintonía con el proceso democrático que estaba en curso en Europa.

Con la bendición europea, estos países quedaron congelaron en la época feudal.

 Tercero, las potencias europeas nunca hicieron inversiones en el desarrollo industrial o en un verdadero desarrollo. La explotación del petróleo estaba en manos de empresas extranjeras y solo después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y el consiguiente proceso de descolonización, el petróleo quedó en manos locales.

Cuando las potencias coloniales se retiraron, los países árabes no tenían un sistema político, infraestructuras y gestión local modernas. Cuando Italia abandonó Libia (sin saber que tenía petróleo), únicamente tres libios tenían grado universitario.

Cuarto, en los estados que no proporcionaron educación y salud a sus ciudadanos, la piedad musulmana asumió la tarea de dar aquello que el Estado negaba. Fueron creadas grandes redes de escuelas religiosas y hospitales.

Cuando las elecciones fueron finalmente autorizadas, estas se convirtieron en la base de la legitimidad y el voto para los partidos musulmanes.

Por tomar el ejemplo de dos países importantes, Argelia y Egipto, donde los partidos islamistas ganaron, los golpes militares con la connivencia de Occidente pasaron a ser el único recurso para detenerlos.

Esta síntesis de tantas décadas en pocas líneas, es por supuesto superficial y omite muchas otras cuestiones. Pero este proceso histórico abreviado es útil para la comprensión de cómo la ira y la frustración cunde ahora por todo Oriente Medio y la forma que asume la atracción hacia el movimiento extremista Estado Islámico (EI) en los sectores pobres.

No debemos olvidar que este trasfondo histórico, aunque remoto para los jóvenes, se mantiene vivo debido a la dominación israelí del pueblo palestino. El apoyo ciego a Israel de Occidente, especialmente de Estados Unidos, es visto por los árabes como una humillación permanente y la expansión de los asentamientos continúa eliminando la posibilidad de un Estado palestino viable.

El bombardeo de Gaza en julio y agosto, que produjo una débil protesta de Occidente y ninguna acción real, es la prueba clara para el mundo árabe que la intención es mantenerlos sometidos, aliándose solo con corruptos y legitimando gobernantes indeseables.

La intervención occidental continúa en Líbano, Iraq y Siria y aviones teledirigidos que bombardean por doquier, son percibidos por los 1.600 millones de musulmanes como un Occidente históricamente comprometido en mantener doblegado al Islam, como observa en su conclusión el informe de Pew.

Hay que recordar que el Islam tiene varias prácticas internas, entre las cuales la división entre suníes y chiíes es solo la mayor.  Mientras que entre los árabes al menos 40 por ciento de los suníes  no reconoce a un chií como otro musulmán, fuera de la zona árabe esto tiende a desaparecer.

En Indonesia solo 26 por ciento se identifica como sunita, mientras 56 por ciento se califica de “tan solo musulmán”. En el mundo árabe solo Iraq y Líbano, donde las dos comunidades vivían lado a lado, la gran mayoría de los suníes reconocían a los chiíes  como otro musulmán.

El hecho de que los chiíes, que representan solo 13 por ciento de los musulmanes, sean  la inmensa mayoría en Irán, mientras en  Arabia Saudita lidera la corriente suní, explica el conflicto interno en curso en la región, convulsionada por los dos liderazgos.

Al Qaeda en Mesopotamia, entonces encabezada por el jordano Abu Musab al-Zarqawi (1966–2006), impuso con éxito una política de polarización en Iraq, atacando a los chiíes, que causó una limpieza étnica de un millón de sunitas de Bagdad.

Ahora el EI, el califato radical que al igual que Occidente está desafiando a todo el mundo árabe, ha atraído a muchos suníes de Iraq, que habían sufrido represalias por parte de los chiíes.

El hecho es que cientos de árabes mueren cotidianamente debido al conflicto interno.

Los terroristas que han atacado a Occidente, en Ottawa, en Londres o en París, tienen el mismo perfil: un joven nacido en el país, que no proviene de países árabes, que no era religioso durante su adolescencia, que de alguna manera es un solitario a la deriva, y que no encuentra un trabajo.

En casi todos los casos ese joven tenía alguna cuenta con la justicia. Solo en los últimos años se convirtió en un practicante que aceptó los llamamientos del EI para matar infieles. En su opinión, con esto encontraría una justificación a su vida y se convertiría en un mártir en otro mundo.

La reacción a todo esto ha sido una nueva campaña en Occidente contra el Islam. El último número de la revista The New Yorker publicó un duro artículo, que define al Islam no como una religión sino como una ideología.

En Italia, la Liga Norte, el partido derechista antinmigrantes, condenó públicamente al papa Francisco por invitar al Islam a un diálogo, y el comentarista conservador Giuliano Ferrara dijo por televisión que “nos encontramos en una guerra santa”.

La reacción global europea y estadounidense ha sido denunciar los asesinatos de París como el resultado de una “ideología mortal”, como la definió el presidente francés, François Hollande.

Estudios realizados en toda Europa indican que la inmensa mayoría de los inmigrantes se han integrado con éxito en la economía.

Informes de la Organización de las Naciones Unidas también demuestran que Europa, con su declive demográfico, necesita una inmigración de al menos 20 millones de personas para 2050, si quiere que sobreviva su modelo de bienestar social y ser competitiva en el mundo.

Sin embargo, ¿qué estamos logrando? Los partidos de derecha xenófoba, han condicionado en Europa a los gobiernos de Dinamarca, Gran Bretaña, Holanda y Suecia, y parecen a punto de ganar las próximas elecciones en Francia.

Aunque por supuesto que lo que pasó en París fue un crimen atroz y la libre expresión de opiniones es esencial para la democracia, hay que añadir que muy pocos alguna vez han leído Charlie Hebdo y conocen su nivel de provocación.

Sobre todo porque, como Tariq Ramadan señaló en The Guardian el 10 de enero, en 2008 el Hebdo despidió a un dibujante que hizo una broma sobre un vínculo judío del hijo del presidente Sarkozy.

Charlie Hebdo es una voz en defensa de la superioridad y la supremacía cultural de Francia en el mundo. Contaba con un pequeño número de lectores, que obtuvo vendiendo provocaciones. Exactamente lo contrario de la visión de un mundo basado en el respeto y la cooperación entre las diferentes culturas y religiones.

Pero ahora todos somos Charlie, como todo el mundo está diciendo. Sin embargo, radicalizar el choque entre las dos religiones más grandes del mundo no es un asunto menor.

Debemos luchar contra el terrorismo, sea este musulmán o no. Hay que recordar que Anders Behring Breivik, un noruego que quería mantener su país a salvo de la penetración musulmana, asesinó 91 de sus conciudadanos en 2011.

No obstante, estamos cayendo en una trampa mortal, al hacer exactamente lo que quiere el islamismo radical. Declarar una guerra santa contra el Islam, equivaldría a empujar a la inmensa mayoría de los musulmanes hacia la radicalización.

El hecho de que los partidos europeos de extrema derecha cosechen los beneficios de esta radicalización, es muy bienvenido por los musulmanes radicales. Ellos sueñan con una lucha mundial para imponer el Islam como la única religión. Y no cualquier Islam, sino la interpretación fundamentalista del sunismo.

En lugar de adoptar una estrategia de aislamiento, nos estamos comprometiendo con una política de enfrentamiento. Las pérdidas de vidas el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York han sido minúsculas en comparación con lo que está pasando en el mundo árabe, donde en un solo país, Siria, 50.000 personas perdieron la vida en 2014.

¿Cómo podemos caer ciegamente en una trampa, sin darnos cuenta de que estamos participando en un terrible conflicto a escala mundial?

 

 

 

 

Appoggio al Papa Francesco contro un scrittore nostalgico

Ho letto con un po’ di tristezza l’articolo critico di
Vittorio Messori sul*Corriere della Sera* esatamente nel giorno meno
adattato: la felice notte di Natale, festa di gioia e di luce. Lui haintentato danneggiare questa gioia al buono pastore di Roma e del mondo, Papa Francesco. Ma in vano perchè non sa il senso di
misericordia e di espiritualità di questo Papa, virtù che securamente
non dimonstra Messori. Sotto parole di pietà e di comprensione porta
un veleno. E lo fa in nome di tanti altri che si nascondono in dietro
di lui e no hanno il coraggio di apparire in pubblico.

Voglio propore un’altra lettura del Papa Francesco, come
contrappunto a quella di Messori, un convertito che, a mio parere,
ancora deve terminare la sua conversione, con l’inclusione dello Spirito Santo, per non dire più le cose che ha scrito.

Messori dimonstra tre insuficienze: due di natura teologica e altra d’interpretazione della Chiesa del Terzo Mondo.

Lui si ha scandalizzato per la “imprevisibilità” di
questo pastore “perchè “continua turbando la tranqulità del cattolico
medio”. Bisogna chiedere de la qualità della fede di questo “cattolico medio”, che ha dificoltà di accettare un pastore che ha il “odore delle pecore” e che annuncia “la gioia del vangelo”. Sono, generalmente,
cattolici culturali abbituati alla figura faraonica di un Papa con
tutti i simboli del potere dei imperatori pagani romani. Adesso appare
un Papa “francescano” che ama i poveri, que no “veste Prada”, che fa
la critica dura al sistema che produce miseria nella gran parte del
mondo, che apre la Chiesa non solo ai cattolici ma a tutti quelli che
portano il nome di “uomini e donne”, senza giudicarli ma accogliendoli
nello spirito della “rivoluzione della tenerezza” come a chiesto ai
vescovi di America Latina reuniti l’anno scorso in Rio.

C’è un grosso vuoto nell pensiero di Messori. Questi sono
le due insuficienze teologiche: la quasi assenza dello Spirito Santo.
Direi di più, incorre nel errore teologico del *cristomonismo*, cioè,
solo Cristo conta nella Chiesa.Non c’è propiramente un posto allo Spirito Santo,cosa che il Gesù
dei Vangeli esatamente non vuole. Perchè dico questo? Perchè quello che
lui deplora è la “imprevisibilità” della azione pastorale di questo
Papa. O bene, questa è la caratteristica dello Spirito, la sua
imprevedibilità, come lo dice San Giovanni: “Il Spirito soffia dove
vuole, ascolti la sua voce, pero no sai di donde viene ni verso dove
va”(3,8). La sua natura è la imprevisa irruzione con i suoi doni e
carismi. Francesco di Roma nella sequella di Francesco d’Assisi si
lascia condurre per lo Spirito.

Messori è ostaggio di una visione lineare, propria del suo “amato Joseph Ratzinger” e di altri Papi anteriori. Purtroppo, fu
questa visione lineare che ha fatto della Chiesa una cittadella, incapace di comprendere la complessità del mondo moderno, isolata in
mezzo delle altre Chiese e dei camini spirituali, senza dialogare e imparare degli altri, anche illuminati per il Spirito. Significa blasfemare contro lo Spirito Santo pensare che gli altri hanno pensato
solo errori. Per questo è summamente importante una Chiesa aperta come
la vuole Francesco di Roma. Bisogna essere aperta alle irruzzioni dello Spirito chiamato da alcuni teologhi “la fantasia di Dio”, a raggione della sua creatività e novità, nelle società, nel mondo,
nella storia dei popoli, nei individui, nelle Chiese e a fortiori nella
Chiesa Cattolica.

Senza lo Spirito Santo la Chiesa diventa un’instituzione pesante, noiosa, senza creatività e, in un certo punto, non ha niente da dire al mondo che no siano sempre dottrine sopra dottrine, senza
suscitare speranza y gioia di vivere.

È un dono dello Spirito che questo Papa venga dal di fuori
della vecchia cristiantà europea. Non appare come un teologo sottile,
ma come un Pastore che realiza quello che Gesù a chiesto a Pedro:
“conferma i fratelli nella fede”(Lc 22,31). Porta con se l’esperienza
delle chiese del Terzo Mondo, specificamente, di America Latina.

Questa è una altra insuficienza di Messori: no
dimensionare il fatto che oggi per oggi il cristianesimo è una

religione del Terzo Mondo come lo ha accentuato tante volte il
teologo tedesco Johan Baptist Metz. In Europa vivono solo 25% dei
cattolici; il 72,56% nel Terzo Mondo (in AmericaLatina 48,75%).
Perchè on venire di questa maggioranza uno che lo Spirito lo ha fatto
vescovo di Roma e Papa universale? Perchè non accetare le novità chesi derivano di queste chiese, che già non sono “chiese-specchio” delle vecchie Chiese europee sino “chiese-sorgenti” con i loro martiri,
confesori e teologi?

Forse nel futuro, la sede del primato non sia più Roma e
la Curia, con tutte le sue contradizioni, denunciatte per il Papa
Francesco nella reunione dei Cardinali e dei prelati della Curia con
parole solo sentite nella bocca di Lutero e con meno forza nel mio
libro condenato per il Card. J. Ratzinger “Chiesa: carisma e
potere”(1984) ma in mezzo dove vive la maggioranza dei cattolici in
America, Africa o Asia. Sarebbe un segno propria della vera
cattolicità della Chiesa dentro del processo di planetarizzazione del
fenomeno umano.

Speravo più inteligenza della fede e appertura di Vittorio Messori
con i suoi meriti di cattolico, fedele a un tipo di Chiesa e
rinosciuto scrittore. Questo Papa Francesco ha portato speranza e
gioia a tanti cattolici e ad altri cristiani. Non perdiamo questo dono
dello Spirito in funzione di raggionamenti piutosto negativi su di lui.

Leonardo Boff, 1938, Brasile, teologo dellaliberazione e scrittore con
parechie opere tradotte in italiano.

Site: http://www.leonardoboff.com – Blog:
leonardoboff.wordpress.com

Apoyar al Papa Francisco contra sus detractores

En varias partes del mundo, pero principalmente en Italia entre cardenales y personas de la Curia, y también entre grupos laicos conservadores, se está articulando una dura resistencia y demolición de la figura del Papa Francisco. Escondiéndose detrás de un escritor laico famoso, convertido, Vittorio Messori, muestran su malestar.

Así que he leído con tristeza un artículo de Vittorio Messori en el Corriere della Sera de Milán con el título: “Las opciones de Francisco: dudas sobre el rumbo del Papa Francisco” (24/12-2014). Esperó a la víspera de Navidad para tocar más profundamente al Papa. Lo que le critica es especialmente su “imprevisibilidad que sigue perturbando la tranquilidad del católico medio”. El admira la perspectiva linear “del amado Joseph Ratzinger” y bajo palabras piadosas instila insidiosamente mucho veneno. Y lo hace, como confiesa, en nombre de muchos que no tienen el valor de exponerse.

Quiero proponer un contrapunto a las dudas de Messori. Este no percibe los nuevos signos de los tiempos traídos por Francisco de Roma. Además demuestra tres insuficiencias: dos de naturaleza teológica y una de interpretación de la relevancia de la Iglesia en el Tercer Mundo.

Messori se ha escandalizado de la “imprevisibilidad” de este pastor porque “sigue perturbando la tranquilidad del católico medio”. Es necesario preguntarse por la calidad de la fe de este “católico medio”, que tiene dificultad en aceptar a un pastor que tiene olor a oveja y anuncia “la alegría del Evangelio”. Son, en general, católicos culturales habituados a la figura faraónica de un Papa con todos los símbolos de poder de los emperadores romanos paganos.

Ahora aparece un Papa “franciscano” que da centralidad a los pobres, que no “viste Prada”, que crítica valientemente el sistema que produce miseria en gran parte del mundo, que abre la Iglesia a todos los seres humanos, sin juzgarlos y acogiéndolos en el espíritu que él llamó “revolución de la ternura”, hablando a los obispos latinoamericanos.

Hay un gran vacío en el pensamiento de Messori. Estas son las dos insuficiencias teológicas: la casi ausencia del Espíritu Santo y el cristomonismo, es decir, que sólo Cristo cuenta en la Iglesia. No hay propiamente un lugar para el Espíritu Santo. Todo en la Iglesia se resuelve únicamente con Cristo, cosa que no corresponde a lo que enseñó Jesús. ¿Por qué digo esto? Porque lo que Messori lamenta en la acción pastoral del Papa es la “imprevisibilidad”. Pues bien, esta es la característica del Espíritu, como lo afirma San Juan: “El Espíritu sopla donde quiere, escuchas su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va” (3,8). Su naturaleza es la irrupción imprevista.

Messori es rehén de una visión lineal, propia de su “amado Joseph Ratzinger” y de otros papas anteriores. Por desgracia, fue esta visión lineal la que ha hecho de la Iglesia una fortaleza, incapaz de comprender la complejidad del mundo moderno, aislada en medio de las otras Iglesias y los otros caminos espirituales, sin dialogar y aprender de los demás, iluminados también por el Espíritu. Significa blasfemar contra el Espíritu Santo pensar que los otros solo piensan errores. Por eso, es sumamente importante una Iglesia abierta como la quiere el Papa Francisco para percibir las irrupciones del Espíritu en la historia. No sin razón algunos teólogos le llaman “la fantasía de Dios”, a causa de su creatividad y novedad para la historia y para la Iglesia.

Sin el Espíritu Santo, la Iglesia se convertiría en una institución pesada y sin creatividad. En el fondo, tendría poco que decir al mundo, a no ser doctrinas sobre doctrinas, sin llevar a un encuentro vivo con Cristo y sin suscitar esperanza y alegría de vivir.

Es un don del Espíritu Santo que este Papa haya venido de fuera de la vieja y cansada cristiandad europea. No aparece como un teólogo sutil, sino como un pastor que realiza el mandato que Jesús pidió a Pedro: “Confirma a los hermanos y hermanas en la fe” (Lc 22,31). Francisco trae consigo la experiencia de las Iglesias del Tercer Mundo, particularmente de América Latina.

Hay otra insuficiencia en el pensamiento de Messori: no valorar el hecho de que hoy por hoy el cristianismo es una religión del Tercer Mundo, como ha repetido tantas veces el teólogo alemán J. B. Metz. En Europa los católicos no llegan al 25% mientras que en el Tercer Mundo son casi el 73% y en América Latina cerca del 49%.

¿Por qué no aceptar la novedad que se deriva de estas Iglesias, que ya no son Iglesias-espejo de las viejas Iglesias europeas, sino Iglesias–fuente con sus mártires, confesores y teólogos?

Podemos imaginar que en un futuro, no muy distante, la sede del primado no será ya Roma con la Curia, con todas sus contradicciones recientemente denunciadas por el Papa Francisco con palabras valientes solamente oídas por boca de Lutero y en mi libro Iglesia, carisma y poder (1984), que leído en la óptica de hoy es más bien inocente que crítico. Tendría sentido que la sede principal estuviera allí donde se encuentra la mayoría de los católicos, que está en América Latina, Asia y África. Sería seguramente una señal inequívoca de la verdadera catolicidad de la Iglesia dentro de la nueva fase globalizada de la humanidad.

Esperaba sinceramente una mayor inteligencia de fe y más apertura de Vittorio Messori, con sus méritos de católico, fiel a un tipo de Iglesia y renombrado escritor. Este Papa Francisco ha traído esperanza y aire fresco a muchos católicos y a otros cristianos que están orgullosos de él.

No perdamos este don del Espíritu por análisis más negativos que positivos, que no refuerzan la “alegría del Evangelio” para todos.

Standing up to Pope Francis’ detractors as the writter Vittorio Messori

In several places in the world, but primarily in Italy, among the Cardinals and members of the Roman Curia, as well as conservative lay groups, a strong resistance to, and denigration of, the figure of Pope Francis is developing. They display their discomfort, while hiding behind Vittorio Messori, a famous lay converted writer.

So it was with sadness that I read the article by Vittorio Messori in Milan’s Corriere della Sera, titled: “The options of Francis: doubts about the path of Pope Francis” (12/24-2014). He waited for the vespers of the Nativity to cut deeply at the Pope. Messori especially criticizes his “unpredictability that continues to disturb the tranquility of the moderate Catholic.” Messori admires the linear perspective “of the beloved Joseph Ratzinger” and among pious phrases insidiously injects a great deal of poison. And he does it, as he himself confesses, in the name of those who lack the courage to expose themselves.

I would like to propose a counterpoint to the doubts of Messori. He does not grasp the new signs of the times brought by Francis of Rome. Moreover, he displays three errors: two of a theological nature, and one of interpreting the relevance of the Church in the Third World.

Messori has been scandalized by the “unpredictibility” of this pastor because “he continues to perturb the tranquility of the moderate Catholic.” One must question the quality of the faith of this “moderate Catholic”, who has trouble accepting a pastor who brings the aroma of sheep, and who announces “the joy of the Gospel”. They, in general, are cultural Catholics used to the Pharaonic figure of a Pope with all the symbols of power of the pagan Roman emperors.

Now a “Franciscan” Pope appears who gives centrality to the poor, who does not “wear Prada”, who courageously criticizes the system that produces misery in much of the world, who opens the Church to the people, without judging them, and welcoming them in the spirit he called a “revolution of tenderness” when he spoke to the Latin-American bishops.

There is a great emptiness in Messori’s thinking. His two theological errors are: the near absence of the Holy Spirit, and Christ-monism, this is, that only Christ counts. There is no proper place for the Holy Spirit. Everything in the Church is resolved only through Christ, which does not correspond to what Jesus taught. Why do I say this? Because what Messori laments in the Pope’s pastoral actions is his “unpredictibility”. Well then, that is the characteristic of the Spirit, as Saint John affirms: “The Spirit blows where the Spirit chooses, you hear the voice of the Spirit but you do not know whence it comes, nor whither it goes” (3,8). The nature of the Spirit is its unpredictable appearance.

Messori is hostage to a linear vision of his “beloved Joseph Ratzinger” and other prior Popes. Unfortunately, this linear vision turned the Church into a fortress, incapable of understanding the complexity of the modern world, isolated in the midst of other Churches and other spiritual paths, without dialoguing and learning from others, also illuminated by the Spirit. It blasphemes the Holy Spirit to think that others’ thoughts are all erroneous. For that reason, an open Church, such as Pope Francis wants, is key to perceiving the appearances of the Spirit throughout history. Not without reason do some theologians call it “the fantasy of God”, because of its creativity and novelty for history and for the Church.

Without the Holy Spirit, the Church would become a heavy institutiion, lacking creativity. In the end, she would have little to say to the world, except doctrine upon doctrine, and could not lead to a living encounter with Christ or elicit hope and joy in living.

It is a gift of the Holy Spirit that this Pope came from outside the old and tired European Christianity. Pope Francis is not a subtle theologian, but a pastor who understands the mandate Jesus asked of Peter: “Confirm the brothers and sisters in the faith,” (Lc 22,31). Francis brings the experience of the Churches of the Third World, particularly of Latin America.

There is another deficiency in Messori’s thinking: he does not value the fact that today Christianity is a Third World religion, as German theologian J. B. Metz has repeated so often. Catholics are less than 25% of the population in Europe, while in the Third World, Catholics are almost the 73%, and in Latin America, nearly 49%.

Why not accept the newness that comes from these Churches, that no longer are mirror-Churces of the old European ones, but source-Churches, with their own martyrs, confessors and theologians?

We can imagine that in the not too distant future, the See of the Primate will no longer be Rome with the Curia, with all their contradictions Pope Francis recently exposed with courageous words, heard only from the mouth of Martin Luther, and in my 1984 book, Church: Charism and Power, that, if read with today’s eyes, is more innocent than critical. It would make sense that the principal See would be where the majority of Catholics are, which is in Latin America, Asia and Africa. That would surely be an unequivocal sign of the true Catholicity of the Church within this new globalized phase of humanity.

I was sincerely hoping for a greater intelligence of faith and more openness from Vittorio Messori, with his credentials as a Catholic, faithful to one type of Church and a well known writer. Pope Francis has brought hope and fresh air to many Catholics and to other Christians, who are very proud of him.

Let’s not waste this gift from the Spirit with analysis that is more negative than positive, and does not strengthen the “joy of the gospel” for all.

 

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar,
done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.