Bolsonaro golpista: la derrota de la ultraderecha

Entrevista dada a RAINEWS 4/11/22

Boff: “Bolsonaro ha sumido a Brasil en el abismo, Lula sabrá encontrar la salida”

¿Cuáles son los grandes retos a los que se enfrentará Lula tras su elección como Presidente de Brasil? Hablamos con un gran intelectual brasileño, el filósofo y teólogo Leonardo Boff.

Pierluigi Mele

Profesor, la histórica victoria (tercer mandato) de Lula contra Bolsonaro, ¿qué significará para América Latina y la política mundial?

LB. La victoria de Lula significa una derrota para el conservadurismo, el fascismo y la ultraderecha que crece en el mundo. Brasil es importante por su tamaño, por su población y por ser una potencia de bienes y servicios naturales, fundamentales para la supervivencia de la vida humana en el planeta. Especialmente importante es la Amazonia, que regula los climas de gran parte de la Tierra y contiene la mayor biodiversidad, decisiva para perpetuar la naturaleza, sin la cual el ser humano no puede asegurar su futuro.

Las elecciones nos entregan un Brasil literalmente dividido en dos. En sus primeras palabras después de ser elegido, Lula expresó su firme voluntad de “ser presidente de todos”. Es un gran reto, ¿lo conseguirá?

LB. Hay consenso incluso entre sus opositores de que Lula es la figura carismática con mayor capacidad de diálogo y convivencia con las diferencias, para unir al país, desgarrado por las divisiones producidas por el fascismo y la ultraderecha del presidente Jair Bolsonaro. Este último no ha demostrado estar a la altura de un jefe de Estado. Por su comportamiento homofóbico, misógino, racista, enemigo de los negros y de los indígenas, por sus expresiones lingüísticas groseras, ha producido intolerancia, violencia y desprecio vergonzoso hacia los pobres, que son la mayoría de la sociedad. Lula, en su vida de líder sindical, aprendió a dialogar con los patrones y, como presidente en dos ocasiones, reveló una gran capacidad de diálogo con las distintas corrientes políticas, logrando consensos en temas fundamentales como la erradicación del hambre y la inclusión social de 36 millones de personas. Ahora se encuentra con un país desgarrado en todos los ámbitos, y con la ayuda de los movimientos sociales y los partidos humanistas, podrá encontrar una salida al abismo al que nos han arrojado.

Sabemos que el parlamento está fragmentado, con una fuerte presencia de la derecha. La relación con Lula no será fácil

LB. El Parlamento brasileño es muy fluido y carece de una ideología rectora. Le gusta estar cerca del poder. Por eso, un día después de la elección de Lula, varios políticos oportunistas lo apoyaron y probablemente querrán actuar como base de apoyo del gobierno. Lo que sabemos es que Lula no pretende hacer un gobierno de coalición de partidos solamente, porque  eso  implica intercambio de favores y corrupción. Tendrá que llegar a acuerdos en el parlamento, pero sobre todo quiere la participación de los movimientos sociales y discutir con la sociedad el presupuesto y las prioridades del pueblo. Quiere crear redes de debate y elaboración de proyectos promovidos desde abajo. Esto sería una democracia participativa y cotidiana.

¿Cuáles son los otros retos a los que se enfrentará Lula?

LB. El primer reto es asegurar que los 33 millones de personas que pasan hambre puedan comer al menos tres veces al día. El segundo es proporcionar empleo y trabajo a más de 10 millones de desempleados y a unos 20 millones de trabajadores informales. En tercer lugar, resucitar las políticas sociales que incluyen ‘Minha Casa Minha Vida‘, ‘Luz para Todos‘ y el acceso de los pobres a la universidad. Su gran reto es limitar la voracidad de la economía al servicio de los ricos y a costa de los pobres. Su lema es: incluir a los ricos en el impuesto sobre la renta y a los pobres en el presupuesto oficial del gobierno. Además, entre otros muchos problemas, se trata de salvar el abandonado sistema sanitario y educativo y  garantizar que la Amazonia sea preservada sin deforestación.

Brasil es un país muy religioso. ¿Cuánto pesó el factor “religión” en estas elecciones?

LB. Desde los años 70, Brasil ha sido invadido por iglesias neopentecostales procedentes de Estados Unidos. Eran parte de la estrategia de dominación imperial contra los movimientos libertarios que bullían en todos los países de América Latina. La teología de la liberación nació también en este contexto. Estas iglesias neopentecostales carismáticas penetraron en lugares pobres a los que no llegaba la Iglesia católica ni las comunidades eclesiales de base. Los pastores reunieron a estos pobres y abandonados en grandes salones y celebraban servicios religiosos muy emotivos. Junto con esto, recogían estrictamente el diezmo y pedían a los fieles una contribución monetaria. De este modo reclutaron mucha gente y se acercaron a los partidos políticos conservadores con el lema Familia, Patria y Religión. El presidente católico Jair Bolsonaro instrumentalizó estas iglesias con discursos conservadores, utilizando fake news, calumnias y mentiras contra políticos progresistas como Lula y otros. Han tenido influencia en las elecciones, pero no fueron decisivos porque hubo  divisiones entre ellos.

Una nota sobre Bolsonaro. ¿Cómo se explica, después de una gestión fallida del país, todos estos votos a Bolsonaro? 

LB. Bolsonaro ha utilizado todo el aparato estatal y millones de dólares para comprar descaradamente votos entre los pobres y la población en general. Ha beneficiado a los más pobres con subvenciones sólo válidas durante el periodo electoral, ha subvencionado a taxistas y camioneros con dinero público. Creó también la “Oficina del Odio”, a través de la cual difundió millones de noticias falsas, calumnias y mentiras. Aun así, no logró convencer lo suficiente como para ganar las elecciones. Pero esta campaña electoral ha sido la más corrupta y desvergonzada de nuestra historia.

¿Cuál fue la “carta de triunfo” de Lula?

Mientras Bolsonaro decía decenas de mentiras cada día, sembraba odio y división en la sociedad, Lula decía siempre la verdad. Prometió una política viable para los más pobres, para los 33 millones que pasan hambre y los 110 millones que sufren escasez de alimentos. Prometió realizar importantes inversiones en las estructuras de la sociedad para crear puestos de trabajo, ya que hay varios millones de parados. Prometió pacificar el país y gobernar para todos, y no como lo hizo Bolsonaro, que sólo gobernó para sus seguidores, muchos de ellos fanáticos. Lula demostró ser sensato y se ganó la confianza del pueblo. Y así, a pesar de toda la corrupción, consiguió ganar las elecciones y evitar un gobierno ultraderechista y fascista. La sabiduría venció a la locura política.

         UM JUSTO ENTRE AS NAÇÕES

Conheço um homem. Há mais de 40 anos. De onde ele veio? Veio  da senzala existencial. É um nordestino, desdenhado pela elite do atraso que possui em seu DNA  um covarde desprezo  pelos pobres. É um filho da pobreza. Um sobrevivente da fome. Um pau de arara que, saído do agreste pernambucano,  foi radicar-se com a mãe e os irmãos na periferia de São Paulo.

Toda a numerosa família vivia num puxadinho de um bar. Mas havia uma mãe que cumpria todas as funções de pai, de mãe, de educadora,de conselheira e de exemplo, dona LINDU. Soube educar toda a prole. A este homem lhe inculcou na cabeça e no coração: Nunca desista. Nunca roube. Nunca minta.

Esse imperativo ético marcou toda sua vida. Quando menino, trabalhando num pequeno mercado, morria de desejo de roubar um chiclete americano. Não havia o nacional. Mas quando estendia a mão, lembrava de dona Lindu: Não roubou o chiclete como sempre se conteve.

Conheço um homem, este homem. Por um bom tempo foi  totalmente despolitizado. O que lhe interessava era o futebol e o time de estimação, o Corinthians. Conseguiu fazer um curso de metalúrgico. Aprendeu por experiência, sem nada conhecer de Marx, o que era a plusvalia. No começo, com a pouca experiência inicial, produziu tal e tal  produto. Foi melhorando a ponto de, com mais destreza e rapidez, produzir mais e mais do mesmo produto. Mas o salário continuava o mesmo. Para quem ia o lucro do excedente de sua produção ? Não para ele mas para o patrão. Nisso reside a mais-valia e o mecanismo de acumulação do empresário.Despertou para a  injustiça feita dos trabalhadores. Torno-se líder sindical. Enfrentou a ditadura militar. Foi preso. Solto, liberou a águia que escondia dentro de si. Emergiu seu carisma de líder. Sabia com honestidade negociar com os patrões na lógica do ganha-ganha.

E pensou: os poderosos governaram por todo o tempo de nossa história. Governaram só para eles. Nunca nos incluíram. Éramos carvão a ser queimado na produção de suas fábricas. Por que nós, trabalhadores que somos maioria, não podemos também governar o nosso país e governar até melhor, para todos, a começar pelos mais explorados e marginalizados?

Foi então que junto com outros fundou o Partido dos Trabalhadores (PT). Candidatou-se para governador e para presidente do país. Sempre perdeu. Mas nunca renunciou ao impulso interior, inspirado por sua mãe: nuca desista. Insistia em suas intervenções: devemos permitir que todos possam comer pelo menos três vezes ao dia, ter sua casinha com luz elétrica, poder se educar e mandar seus filhos e filhas para escolas de qualidade.Ter alegria de viver e de conviver.

E quis o Mistério de todas as coisas, que ele, do andar debaixo, da marginalização e da exclusão chegasse ao poder central do país. Pela primeira vez em nossa história, um condenado da Terra, organizou, como presidente, uma política em que todos ganharam, inclusive os endinheirados, mas sobretudo aqueles que há dezenas de anos estavam no mapa da fome. Não se ouviam mais os gritos caninos das crianças puxando a saia de suas mães,pedindo comida que lhes faltava. Milhões foram incluídos na sociedade, milhares de pobres e de afrodescendentes, mediante cotas, puderam frequentar os cursos superiores. Indígenas, quilombolas,  mulheres e outros de outra opção sexual encontraram nele compreensão e defesa. Mais que matar a fome, devolveu-lhes dignidade humana.

Alguém se levanta, não sem certa arrogância e anuncia:”Deus me escolheu para salvar o país; está inscrito até no meu nome Messias”. O outro apenas diz:”Agradeço a Deus por ter permitido que eu chegasse até aqui e poder dar comida a milhões de pessoas”. Os discursos possuem tons diferentes: um coloca a ênfases num alegado chamamento divino, independente de seu esforço.  O outro, lutou e se esforçou para cumprir esse propósito. E agradece a Deus, depois de muita luta e incansáveis sacrifícios.

O mundo a tudo acompanhou. Como presidente, os chefes de estado disputavam ouvir suas experiências e conselhos. Emergiu como uma das maiores lideranças mundiais. Convidado a apoiar a guerra contra o Iraque, respondeu sabiamente: minha guerra não é contra um povo, é contra a fome e a miséria de milhões do meu país e da humanidade.

Tudo o que sadio pode ficar doente. Setores de seu governos foram acometidos pela doença da corrupção. Foram denununciados e punidos. Mas jamais se provou que este homem tirou algum proveito pessoal da corrupção em razão de sua codição de presidente.

Se há algo que o irrita profundamente é quando o chamam de ladrão. Onde está sua mansão? Onde estão suas contas bancárias no Brasil, no exterior ou em algum paraíso fiscal? Alguém pode apontá-lo sem mentir? Como candidato, sua vida foi vasculhada nos mínimos detalhes. Nada se encontrou. Nem um apartamento, no qual nunca morou, nem um sítio de um amigo que nunca lhe pertenceu. Vive num apartamento como qualquer cidadão que ocupou o cargo que ocupou, bom mas modesto.

Conheço e testemunho a transparência, a honestidade e a inteireza deste homem. Disse-me algumas vezes: vcê que fala a numerosos auditórios diga, em meu nome: jamais dei cinquenta centavos a alguém, jamais recebi cinquenta centavos de alguém. Nunca me apropiei nada de ninguém. E se esse acusador continua  a afirmar que sou ladrão, diga que é mentiroso. E se persistir a afirmá-lo, desafie-o a ir à justiça,mostrar as provass para o acusar de ladrão. Confirma, se fui pessoalmente ladrão, aceitarei o rigor da lei. Devolverei em dobro tudo o que falsamente teria roubado.  Quero ser preso.

Conheço um homem que suportou todo tipo de calúnia, de difamação e de humilhação. Sua esposa morreu de tristeza. Seu neto que faleceu precocemente lhe criaram mil dificuldades para se despedir de seu ente querido. Quando partiu desse mundo o irmão mais velho que o tinha como pai, levaram-no para um curto velório, cercado de soldados armados como se conduzissem um perigoso celerado.

Invadiram sua casa sem prévio aviso. Vasculharam tudo, os colchões e levaram  até os brinquedos dos netos até hoje  não devolvidos. Por fim, um juiz reconhecido pela Suprema Corte (STF) como parcial e em razão disso, posteriormente os processos movidos contra ele foram invalidados. O juiz corrupto e parcial o condenou ”por um crime indeterminado” coisa que não se encontra em nenhum código penal, nem do ancestral de Hamurabi, alguns milênios antes de nossa era. Por 580 dias foi mantido preso sob rigorosa vigilância. Podia ter resistido ou se refugiado em alguma embaixada. Não. Ficou junto de seu povo. Na prisáo revisou sua vida, os acertos e equívocos de seu governo, estudou em profundidade os aspectos principais de nosso país e da geopolítica mundial. Espiritualizou-se e saiu cheio de humanismo, de esperança e de determinação de trabalhar especialmente pelos pobres.

Mas sua prisão teve uma consequência perversa: abriu caminho para presidente a uma figura sinistra,inimiga da vida e de seu povo,movida pela pulsão de morte e de ódio. Seu negacionismo e sua total ausência de empatia permitiu, impassível, a morte de pelo menos de 300 mil pessoas pelo Coronavírus.

Veio a eleição. Seu adversário que excele em ignorância, brutalidade e com uma mente assassina usou todos os meios possíveis e impossíveis para derrotá-lo, desde a corrupção de um bilionário orçamento secreto até todo o aparelho de Estado, dentro do qual funcionava “o gabinete do ódio”. Este difundia mentiras, Fake News, calúnias e obscenidades contra ele. Até o aparato policial do Estado foi acionado em favor de sua candidatura. Tudo em vão.

Venceu a sensatez contra a irracionalidade, a verdade contra a mentira, o amor contra o ódio. Ele foi proclamado presidente do país. Foi reconhecido pelas mais altas autoridades do país, do mundo, desde XI Jinping, Biden a Putin. Mesmo sem ser empossado já foi convidado para a COP27 no Egito para discutir o novo regime climático e  para Davos,onde os senhores das fortunas se reúnem para ouvir seu tipo de economia, já que a presente está agônica.

Conheço este homem, carismático, cordial, incapaz de ter ódio no coração e pronto a dialogar com todos. De sua boa ouvimos e de seu exemplo aprendemos que importa sempre defender a democracia, dar centralidade aos pobres, defender a Amazônia contra a voracidade do capital selvagem e buscar um mundo que seja bom para todos e que será. Como disse um presidente: “O mundo tem saudades deste homem”.

Ele merece a maior comenda que a tradição bíblico-judaica dá a um benemérito cidadão do mundo: ELE É UM JUSTO ENTRE AS NAÇÕES.

Eu conheço  e testemunho um homem que por sua vida, por seu exemplo e pelo cuidado de seu povo, tornou-se efetivamente um Justo entre as Nações.

Seu nome não precisa ser citado. O pais o conhece. O mundo o reconhece.

Leonardo Boff, ecoteólogo, filósofo,ex-professor de ética e membro da Iniciativa Internacional da Carta da Terra.

Qué destino queremos: la barbarie o la democracia?

Exceptuando a la clase dominante que se enriquece con regímenes autoritarios y de ultraderecha, como el actual, en la gran mayoría existe la conciencia de que así como está Brasil no puede continuar. Debe haber un cambio para mejor. Para eso pienso que deben ser atendidos algunos requisitos básicos. Enumero algunos.

1.       Rehacer el contrato social. Este significa el consenso de todos, expresado por la constitución y por el ordenamiento jurídico, de que queremos convivir como ciudadanos libres que se aceptan mutuamente, más allá de la diferencias de pensamiento, de clase social, de religión y de color de piel. 

Pues bien, el contrato social se ha roto con el actual gobierno. El tejido social se ha desgarrado. El ejecutivo hace poco caso de la constitución, pasa por encima de las leyes, menosprecia las instituciones democráticas, incluso las más altas como el Supremo Tribunal Federal (STF). A causa de esta revolución  a la inversa, autoritaria, de sesgo ultraconservador y fascista, apoyada por sectores significativos de la sociedad tradicionalmente conservadora, la gente se ha dividido, dentro de las familias y entre amigos, e incluso se odian, cuando no se cometen  asesinatos por razones políticas. Si no rehacemos el contrato social, volveremos al régimen de fuerza, del autoritarismo y de la dictadura, con las consecuencias inherentes: represión, persecuciones, prisiones, torturas y muertes. De la civilización estaremos a un paso de la barbarie.

2.       Rescatar la civilidad. Es decir, debe prevalecer la ciudadanía. Se trata de un proceso socio-histórico en el que la masa forja una conciencia de su situación de subordinación, se permite elaborar un proyecto y unas prácticas en el sentido de dejar de ser masa y pasar a ser pueblo, protagonista de su propio destino. Esto no lo concede el Estado. Lo conquista el propio pueblo en la medida en que se organiza, y se enfrenta a las (clases del atraso no entiendo “atraso” y hasta al Estado clasista. Ahora bien, este proceso ha sido impedido siempre por la clase dominante que busca mantener a las masas en la ignorancia para manipularlas mejor e impedir, con violencia, que levanten la cabeza y se movilicen. La ignorancia y el  analfabetismo son políticamente deseados. El 10% más rico, que supone hasta el 75% de la riqueza nacional, ha hecho un proyecto para sí, de conciliación entre ellos, con exclusión siempre de las grandes mayorías. No tenemos un proyecto nacional que nos incluya a todos. Esto sigue siendo así hasta el día de hoy. Es quizás nuestra mayor lacra, pues se ignora al 54% de los afrodescendientes, los quilombolas, los indígenas y los millones cobardemente marginados. Sin ciudadanía no hay democracia.

3       .Recuperar la democracia mínima. Nunca ha habido en nuestro país una verdadera democracia representativa consolidada, en la que estuviesen presentes los intereses generales de la nación. Los elegidos representan los intereses particulares de su segmento (bancada evangélica, del ganado, de la bala, de la agroindustria, la minería, los bancos, la educación privada, etc.) o de los que financian sus campañas. Pocos piensan en un proyecto de país para todos, que supere la brutal desigualdad heredada de la colonización y principalmente de la esclavitud.

 Pocas veces en nuestra historia la democracia ha mostrado ser una farsa como con el actual gobierno, una confabulación de los políticos con un ejecutivo que gobierna para sus electores y no para todos, inventando incluso un vergonzoso presupuesto secreto, sin ninguna transparencia, destinado primordialmente a comprar el voto de la reelección de un ejecutivo que usa la mentira, las fake news como política de gobierno, la brutalización del lenguaje y de los comportamientos, que vive amenazando con un golpe de estado, y desmontando las principales instituciones nacionales como la educación, la salud, la seguridad (permitiendo más de un millón de armas en manos de ciudadanos inclinados a la violencia). 

Es urgente recuperar la democracia representativa mínima, para después poder profundizar en ella, hacerla participativa y socioecológica. Sin esta democracia mínima no hay como hacer funcionar con el debido cuidado la justicia y el derecho; las instituciones nacionales se debilitan, especialmente la sanidad colectiva, la educación para todos y la seguridad, cuyas fuerzas policiales suelen ejecutar con frecuencia a jóvenes negros y pobres de la periferia.

4.       Fomentar la educación, la ciencia y la tecnología. Vivimos en una sociedad compleja que para atender sus demandas necesita la educación, el fomento  de la ciencia y la tecnología. Todo esto ha sido descuidado y combatido por el gobierno actual. De continuar así, seremos conducidos al mundo premoderno, destruyendo nuestro incipiente parque industrial (el mayor de los países en desarrollo), nuestra educación que estaba consiguiendo calidad y universalidad a todos los niveles, beneficiando especialmente a estudiantes de enseñanza primaria, alimentados por la agricultura familiar y orgánica, el acceso de pobres, por cotas, a la enseñanza superior, a las escuelas técnicas y a las nuevas universidades. Podemos informarnos toda una vida, nos advertía la gran filósofa Hannah Arendt, sin educarnos nunca, es decir, sin aprender a pensar críticamente, construir nuestra identidad propia y ejercer de forma práctica nuestra ciudadanía. Si no recuperamos el tiempo perdido, podremos transformarnos en un país paria, marginalizado del curso general del mundo.

5.       Tomar conciencia de nuestra importancia única en el tema de la ecología integral para ayudar a salvar la vida en el planeta. El consumismo actual exige más de una Tierra y media, que no tenemos (Sobrecarga de la Tierra).

Debemos asumir además como un hecho científico asegurado que ya estamos dentro de un nuevo régimen climático de la Tierra. Con la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera ya no podremos evitar  eventos extremos fatales: sequías prolongadas, nevadas intensas e inundaciones, pérdida de la biodiversidad, pérdida de cosechas,  migración de muchos miles de personas que no consiguen adaptarse y que estarán sometidos al hambre y a los nuevos virus que vendrán (virosfera).

Habrá gran escasez mundial de agua, de alimentos, de suelos fértiles. En este contexto, Brasil podrá desempeñar una verdadera función salvadora por ser la potencia mundial del agua dulce, por la extensión de suelos fértiles y por la Amazonia, que, preservada, podrá secuestrar millones de toneladas de CO2, devolvernos oxígeno, proporcionar humedad a regiones  a miles de kilómetros de distancia y por su riqueza geo-bio-ecológica podrå atender las necesidades de millones de personas en el mundo. Nuestros gobernantes tienen escasa conciencia de esta relevancia y hay poquísima conciencia en la población. Posiblemente nos tocará aprender con el sufrimiento que vendrá y que ya se manifestó entre nosotros con las desastrosas inundaciones ocurridas en varios países en este año de 2022.

O colaboramos todos en el planeta Tierra dándonos las manos o iremos a engrosar el cortejo de los que se dirigen a su propia tumba, como nos advirtió Sigmunt Bauman poco antes de morir. En palabras del Papa Francisco: “todos estamos en el mismo barco, o nos salvamos todos o no se salva nadie”. La cuestión esencial no radica en la economía, la política y la ideología, sino en la supervivencia de la especie humana, realmente amenazada. Todas las instancias, los saberes y las religiones deben aportar su contribución si todavía queremos seguir viviendo en este pequeño y hermoso planeta Tierra.

6.       Finalmente, dejando de lado otros aspectos importantes, debemos crear las condiciones para una nueva forma de habitar la Tierra. La dominante hasta ahora, aquella que nos hacía dueños y señores de la naturaleza, sometiéndola a nuestros propósitos de crecimiento ilimitado, sin sentirnos parte de ella, ha agotado sus virtualidades. Trajo grandes beneficios para la vida común, pero creó también el principio de autodestrucción con todo tipo de armas letales. Debemos hacer el cambio hacia otra forma en la cual todos se reconocerán como hermanos y hermanas, los humanos entre sí y también con la naturaleza (los vivos tenemos el mismo código genético de base), sintiéndonos parte de ella y éticamente responsables de su perpetuidad. Será una biocivilización, en función de la cual estarán la economía y la política y las virtudes del cuidado, de la relación suave, de la justa medida y del lazo afectivo con la naturaleza y con todos sus seres.

Para que en nuestro país se creen tales condiciones para esa civilización de la buena esperanza, tenemos que derrotar la política del odio, de la mentira y de las relaciones inhumanas que se han instaurado en nuestro país. Y hacer que triunfen aquellas fuerzas que se proponen recuperar la democracia mínima, el civismo, la decencia en las relaciones sociales y un sentido profundo de pertenencia y de responsabilidad por nuestra Casa Común. 

Las próximas elecciones significarán un plebiscito sobre qué tipo de país queremos: el de la barbarie o el de la democracia.

*Leonardo Boff ha escrito Habitar la Tierra, Vozes 2022; El doloroso parto de la Madre Tierra, Vozes 2021.

Something os Ours is Already Saved

Let’s start with a big question. As a liberation theologian, what does international s

An Interview with Leonardo Boff by Dean Dettloff | Fall 2022 Issue | Published 4th October 2022

Let’s start with a big question. As a liberation theologian, what does international solidarity mean to you

First we need to accept what has been demonstrated by neurobiologists and neuropsychologists: solidarity belongs to our DNA. This is an objective fact. What we must do is to make it a subjective project, to assume it as a condition of our existence in community.

Today, for the prevailing and international system, competition is worth more than cooperation, and individualism is worth more than solidarity. Solidarity does not exist as a global political project – the most that exists is charitable aid and paternalism.

The pandemic showed both dimensions of this: an astonishing lack of solidarity from rich countries that bought vaccines only for themselves without thinking of others, and the existence of solidarity in the poorest groups. The Landless Workers’ Movement, which gathers more than 100,000 people in its settlements, donated more than 30 tons of organic products and a million plates of food to the poor. Here the ethics of solidarity was lived.

Christianity, as a global faith community, has provided a powerful source for international solidarity movements around the world. But Christianity, as a colonial force, has also contributed to the oppressive conditions that many international solidarity movements are trying to oppose. How can liberation theology help us negotiate these contradictions?

Historically, we must recognize that the Church – the institution – took on as its own the colonial project of the European powers. It did a lot of charity. But it did not show solidarity with the slaves and the Indigenous people. It participated in their extermination. It did not recognize in the other a brother or a sister, redeemed by Christ. It saw them as pagans who had to be converted or else subjugated and even eliminated. We had in Latin America a real Holocaust with millions of Indigenous and Black people exterminated.

Liberation theology has as its basic reference point the practice of the historical Jesus and his following. Jesus’s practice is always directed toward those who have the most marginalized lives: the blind, the lepers, the hungry, those despised by society, those considered sinners, the sick with various kinds of diseases. He always takes their side and shows solidarity by healing them.

You have written extensively about grassroots communities and the renewal of the Catholic Church through grassroots communities. What do ecclesial base communities (CEBs) teach us about solidarity?

The CEBs live another model of Church. Not the pyramidal Church-society made of unequals (clerics and laity) whose structuring axis is sacred power, exercised only by a group of men ordained in the sacrament of order. CEBs live the model of the Church-community and communion of brothers and sisters. Everyone participates, distributing tasks among themselves. Their main ethic is solidarity among all, as they help each other in a spirit of deep brotherhood. They have created a network of communities that in Brazil alone are at least 80-90 thousand, involving thousands of men and women.

The global capitalist economy is in crisis, both because of the internal contradictions of capitalism and upheavals like the pandemic and the war in Ukraine. You have written a lot about socialism and economic alternatives. What would it mean for us to build an economy of solidarity?

We have reached such a point of degradation of the life-system and the Earth-system that we could self-destruct. We have built the principle of self-destruction with chemical, biological, and nuclear weapons that can eliminate all life on Earth several times over. There is no worldwide social contract – that is, a plural centre that thinks about and seeks solutions to global problems. The pandemic showed this lack, because it did not respect the limits of nations. It affected all of humanity.

COVID-19 fell like a thunderbolt on the capitalist system and neoliberalism. The mantras of this system are: profit above all else, competition, accumulation, and maximum exploitation of the resources of nature.

What will save us is: life as the centre, interdependence among all, care for each other and for nature, cooperation among all, and states sufficiently equipped to attend to the infirmities, especially of the most vulnerable groups. Either we join hands and stand in solidarity with each other or we will be digging our own grave.

Latin America is home to some of the most powerful solidarity movements in the world. In some cases, as with the Movimiento al Socialismo in Bolivia, these movements have even led to the formation of progressive governments. What lessons can we learn from these movements? What makes them so effective?

We should learn from the way of life of the original peoples, the Indigenous people. They live fraternal and egalitarian relationships. The Andean people for centuries have lived the bien vivir and the bien convivir. The essence of this way is harmony: harmony in the family, harmony with Pacha Mama, Mother Earth, harmony with nature, with the waters, with the mountains, and with all beings. It starts from the fact that Mother Earth gives us everything we need. When it is not enough, we help her with our work. Free time is for living together, celebrating, cultivating our rites, and caring for our houses. This model is regional. But it contains a true principle: always live in harmony with nature and never sacrifice it. When the collective consciousness that we do in fact live in a single Common House emerges and predominates, this bien vivir and coexistence will serve as a model for everyone.

You have historically supported movements such as the Landless Workers’ Movement and the Workers’ Party in Brazil. Many theologians will speak strongly about justice, but are nervous to give their explicit support to specific movements and parties. What do you think about this hesitation?

I believe that when we notice great social injustices – structural sins that offend the Creator and his children – no one can remain indifferent. To be indifferent is to take the side of the oppressor. Most liberation theologians who are priests or bishops have never joined a party. Party is always “part.” And they seek to reach the whole. I am not very interested in parties. I am interested in those whose project gives centrality to the great majority of poor people, who seek social justice, promote agrarian reform, and make the inclusion of the greatest number of people possible in the goods achieved by social development. Whoever proposes to do this, I support.

Former president Luiz Inácio Lula da Silva has always affirmed that those who gave the greatest support to the Workers’ Party were the base ecclesial communities, made up of laymen and women with the support of religious leaders, like Cardinal Dom Paulo Evaristo Arns or Bishop Dom Pedro Casaldáliga and so many other pastors and prophets.

How can people from the Global North express true solidarity with people from the Global South? Are there habits or trends that people in the Global North should be especially vigilant about when it comes to solidarity?

We need to recognize that the various churches – Catholic, Lutheran, Presbyterian, and others from the U.S. and Europe, especially Germany – have institutionally supported projects that aim to fight poverty, support family and organic agriculture, and defend the Indigenous people and their lands that are invaded by the big mining companies, almost all of them foreign.

But I believe that the main thing would be for the population – especially Christians – of the Global North to become more aware of the strategies their governments use to dominate the world. For example, supporting right-wing governments and even coups d’état, keeping countries dependent on their economic and military policies.

We continue to be neocolonized countries, prevented from having our own sovereign and proud national projects. We are forced to align ourselves with the domination strategies of the Global North, especially now that NATO (North Atlantic Treaty Organization) and the U.S. have united in such a way as to create a bloc that can practically take on the whole world, economically and militarily. They have declared Russia an immediate enemy and China a later enemy. This model is the one that Hitler used, supported by his greatest jurist Carl Schmitt, who stated that every nation only constitutes itself as a nation when it chooses an enemy to defame, persecute, and, if possible, destroy. This belligerent policy will inevitably lead to the third world war. And with it humanity itself may disappear.

Our world is experiencing a global pandemic, growing inequality, an increase in right-wing leaders and violence, and much more, including the devastating effects of climate change. Pope Francis has warned that we are already in a Third World War, as the nature of war and the arms trade has taken on a global scale. Where do you find hope? Can solidarity deliver us from these evils?

Noam Chomsky, a great American intellectual and fine analyst of world cultural trends, has said many times: the big risk is not global warming. There are enough crazies in the Pentagon and on the Russian side that support a world war. It will be 1+1=0. That is, one country will totally destroy the other. The few survivors would have such a miserable life that they would envy those who died before. With the use of autonomous artificial intelligence, such a tragedy is not out of the realm of possibility.

Here the theological hope comes in. In the book of Wisdom it is said that “God created all things with love.” He hates none of them or he would not have created them, because God is the passionate lover of life.

Our hope is that the life drive is stronger than the death drive. And God will make us awake and take collective solutions that can save us. A God, a passionate lover of life, will not allow the human being that he created with love to disappear miserably like this. We are encouraged by the hope that those who share our humanity, Jesus and Mary, are already in the bosom of the Trinity. Therefore, something of ours is already saved. And we will follow them.

Leonardo Boff is a Brazilian liberation theologian and the author of over 60 books. He currently lives in Jardim Araras, an ecological countryside region in the municipality of Petrópolis in the state of Rio de Janeiro.

Versão em Português

Vamos começar com uma grande pergunta. Como teólogo da libertação, o que significa para você a solidariedade internacional?

Primeiramente precisamos acolher o que foi demonstrado por neurobiólogos e neuropsicólogos que a solidariedade pertence ao DNA do ser humano.Este é um dado objetivo. O que devemos, é fazê-lo um projeto subjetivo, assumi-lo como condição de nossa existência em comunidade. Exatamente isto não foi feito. Hoje para o sistema imperante e internacional vale mais a competição que a cooperação, o individualismo do que a solidariedade.Esta não existe como projeto político global. O máximo que existe é o assistencialismo e o paternalismo. A pandemia mostrou ambas as dimensões: uma espantosa falta de solidariedade dos países ricos que compraram vacinas só para si sem pensar nos outros e a existência da solidariedade,nos grupos mais pobres. O Movimento dos Sem Terra que reúne mais de cem mil pessoas em seus assentamentos doaram mais de 30 toneladas de produtos orgânicos e um milhão de pratos de comida aos pobres. Aqui se viveu a ética da solidariedade.

O cristianismo, como comunidade de fé global, tem proporcionado uma poderosa fonte para movimentos de solidariedade internacional em todo o mundo. Mas o cristianismo, como uma força colonial, também contribuiu para as condições opressivas às quais muitos movimentos de solidariedade internacional estão tentando se opor. Como a teologia da libertação pode nos ajudar a negociar estas contradições dentro do cristianismo?

A teologia da libertação tem como ponto de referência básico a prática do Jesus histórico e de seu seguimento. Se bem repararmos a prática de Jesus está sempre voltada para aqueles que menos vida têm: os cegos,os leprosos,os famintos, os desprezados pela sociedade,os considerados pecadores, os doentes de várias espécies de enfermidades. Sempre toma partido deles e se mostra solidário, curando-os. É também solidário com aqueles considerados herejes como a mulher samaritana, o bom samaritano, a mulher sirio-fenícia e outros.Nos Atos dos Apóstolos se diz que o s cristãos colocavam solidariamente tudo em comum. E como louvor se afirma que não havia pobres entre eles. Historicamente devemos reconhecer que a Igreja-grande-instituição assumiu como seu o projeto colonial das potências europeias. Fez muita caridade. Mas não se mostrou solidária com os escravos e os indígenas. Ela participou de seu extermínio. Ela não reconheceu no outro diferente um irmão ou uma irmã, redimidos por Cristo. Vio-os como pagãos que deviam ser convertidos ou então subjugados e até eliminados. Tivemos na América Latiana uma verdadeira Shoah com milhões de indígenas e negros exterminados.

Você escreveu extensivamente sobre as comunidades de base e a renovação da Igreja Católica através das comunidades de base. O que as comunidades de base nos ensinam sobre solidariedade, e como elas são hoje?

As comunidades eclesiais de base vivem outro modelo de Igreja. Não a Igreja-sociedade piramidal e feita de desiguais (clérigos e leigos) cujo eixo estruturador é o poder sagrado, exercito apenas por um grupo de homens ordenados no sacramento da ordem. Ela vive o modelo da Igreja-comunidade e comunhão de irmãos e irmãos. Todos participam, distribuem entre si as tarefas. Sua ética principal é a solidariedade entre todos,pois se entre-ajudam num espírito de profunda irmandade.Ela criou uma rede de comunidades que só no Brasil são pelo menos umas 80-90 mil, envolvendo milhares de homens e mulheres.

A economia capitalista global está em crise, tanto por causa das contradições internas do capitalismo quanto por causa de convulsões como a pandemia e a guerra na Ucrânia, que revelaram o quanto estamos profundamente conectados em uma era de cadeias de fornecimento multinacionais. Você tem escrito muito sobre socialismo e alternativas econômicas. O que significaria para nós construir uma economia de solidariedade?

Nós chegamos a um ponto de degradação do sistema-vida e do sistema-Terra que podemos nos auto-destruir. Construimos o princípio de auto-destruição com armas químicas,biológicas e nucleares que podem eliminar por várias vezes toda a vida na Terra. Não existe um contrato social mundial, quer dizer, um centro plural que pensa e busca soluções para os problemas globais. A pandemia mostrou esta falta pois ela não respeitou os limites das nações. Atingiu a toda a humanidade. Mas houve sinais de solidariedade. Se a primeira ministra alemã Angela Merkel não tivesse mostrado solidariedade para com centenas de velhinhos italianos que não tinham como serem tratados, e os recebeu nos hospitais alemães, eles teriam morrido. Estranhamente a China doou gratuitamente milhões de vacinas para a Africa e outros suprimentos higiênicos, como sinal de solidariedade que, aliás, é a grande virtude do sistema socialista. O Covid-19 caiu como um raio sobre o sisema capitalista e sobre o neoliberalismo. Os mantras deste sistema são: o lucro acima de tudo, a competição, a acumulação individualista ou corporativa, a exploração máxima dos recursos da natureza, o mercado acima da sociedade e o estado mínimo para pemitir mais liberdade para o capital fazer seus negócios. Se tivéssemos seguidos estes mantras (anti-valores) milhões teriam morrido.O que nos salvou foi: a vida como centro, a interdependência entre todos, o cuidado de uns para com os outros e para com a natureza, a cooperação entre todos, um estado suficienemente apetrechado para atender as enfermidades, especialmente dos grupos mais vulneráveis. São estes valores que nos estão salvando e nos salvarão. A degração geral dos ecossistemas chegou a um ponto de que o Papa na Fratelli tutti disse: “estamos nos mesmo barco, ou nos salvamos todos ou ninguém se salva”. Ou nos damos as mãos e nos solidarizamos uns com os outros ou estaremos cavando a nossa própria sepultura.

A América Latina é o lar de alguns dos mais poderosos movimentos de solidariedade do mundo. Em alguns casos, como com o Movimiento al Socialismo na Bolívia, estes movimentos levaram até mesmo à formação de governos progressistas. Que lições podemos aprender com estes movimentos? O que os torna tão eficazes?

Devemos aprender do modo de vida dos povos originários, os indígenas. Eles vivem relações fraternas e igualitárias. Os andinos por séculos vivem o “bien vivir” e o “bien convivir”. A essência desse modo é a harmonia: a harmonia na família, harmonia com a Pacha Mama, a Mãe Terra, harmonia com a natureza, com as águas, com as montanhas e com todos os seres.A economia não é de acumulação mas de subsistência. Partem do fato de que a Mãe Terra nos dá tudo o que precisamos. Quando não é suficiente nos a ajudamos com nosso trabalho. O tempo livre é para a convivência, as festas, o cultivo de nossos ritos e arrumar nossas casas. Esse modelo é regional. Mas ele encerra um princípio verdadeiro: viver sempre em harmonia com a natureza e nunca sacrificá-la. Quando surgir e predominar a consciência coletiva de que de fato vivemos numa única Casa Comum, esse bien viver e conviver servirá de modelo para todos, incluindo a natureza.

Você tem apoiado historicamente movimentos como o Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra e o Partido dos Trabalhadores no Brasil. Muitos teólogos falarão fortemente sobre justiça, mas estão nervosos para dar seu apoio explícito a movimentos e partidos específicos. O que o senhor acha dessa hesitação? Você já experimentou alguma contradição significativa como resultado de sua própria decisão de apoiar projetos políticos concretos como teólogo cristão?

Creio que quando notamos grandes injustiças sociais que são pecados estruturais que ofendem o Criador e a seus filhos e filhas, ninguém pode ficar indiferente. Ficar indiferente é tomar o partido do opressor. A maioria dos teólogos da libertação que são sacerdotes ou bispos nunca se filiaram a um partido. Partido é sempre parte. E eles procuram atingir o todo. A mim não me interessam muito os partidos. Interessam-me aqueles cujo projeto dê centralidade às grandes maiorias pobres, que busca a justiça social, promova a reforma agrária e faça a inclusão do maior número possível de pessoas nos bens conquistados pelo desenvolvimento social. Quem se propusar a isso,eu apoio, não por ser um partido, mas apoio seu projeto, pouco me importa o partido. Nunca tive dificuldades públicas e pessoas com essa opção. O ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva sempre tem afirmado: quem deu maior apoio e suporte ao Partido dos Trabalhadoes foram as comunidades eclesiais de base, feitas de leigos e leigas com o apoio das liderenças religiosas, como o Cardeal Dom Paulo Evaristo Arns ou o bispo Dom Pedro Casaldáliga e tantos outros bispos pastores e profetas. Isso foi mais importante que o movimento operário e os progressistas que voltaram do exílio forçado.

Com as vitórias eleitorais de esquerda em lugares como Peru, Bolívia, Chile e, mais recentemente, Colômbia, fala-se muito sobre a Maré Cor-de-Rosa que está subindo novamente na América Latina. O Brasil está prestes a ter uma eleição, e as pesquisas mostram que Lula, que você tem apoiado por muito tempo, é um candidato popular. Como o Brasil se relaciona com estas tendências na região? Você acha que há uma mudança significativa acontecendo?

O vergonhoso governo do atual presidente Jair Bolsonaro que abandonou o povo a sua própria sorte durante a pandemia, tendo hoje mais 700 mil vítimas, foi um negacionista. Desmontou praticamente tudo o que se criou por séculos em cultura, educação e respeito às leis. Apoiou as grandes queimadas da Amazônia e entregou bens comuns do povo (como o petróleo, o carvão, a soja e outros alimentos) às mutinacionais. O Brasil é o segundo maior exportador de alimentos e carnes do mundo. E este govern deixa 30 milhões passando fome e 110 milhões com grave insuficiência alimentar, no âmbito de uma população de 214 milhões de habitantes. Fez tantas desgraças e se desmoralizou de tal forma por seus comportamentos insensíveis para com os sofredores,por sua má educação e desprezo da ciência que não vemos nenhuma chance de que possa se reeleger. Seguramente Lula ganhará no primeiro turno. É um político de síntese, capaz de trazer paz ao país e reconstruir tudo o que foi destruido e ainda concluir a inserção de milhões na sociedade civil.

Como as pessoas do Norte Global podem expressar verdadeira solidariedade com as pessoas do Sul Global? Existem hábitos ou tendências que as pessoas no Norte Global deveriam estar especialmente vigilantes quando se trata de solidariedade?

Precisamos reconhecer que as várias igrejas, católica, luterana, presbiteriana e outras dos USA e da Europa, especialmente da Alemanha tem com suas instituições apoiado projetos que têm por objetivo combater a pobreza, apoiar a agricutura familiar e orgânica e defender os povos indígenas e suas terras que são invadidas pelas grandes empresas mineradoras, quase todas elas estrangeiras. Mas creio que o principal consistiria no fato de a população e os cristãos e cristãs do Norte Global em tomar mais consciência das estratégias de seus governos que procuram dominar o mundo seja apoiando governos de direita e mesmo golpes de estado e de manter os países dependentes de sua política econômica e militar. Conntinuamos sendo países neocolonizados, impedidos de ter um projeto de nação próprio, soberano e altivo. Somos obrigados a nos alinhar às estratégias de dominação do Norte Global, especialmente, agora que a NATO e os USA se uniram de tal forma criando um bloco praticamente para enfrentar todo o mundo, econômica e militarmente. Declararam a Rússia como inimiga imediata e a China como inimiga posterior. Esse modelo é aquele que Hitler tinha, apoiado em seu maior jurista Carl Schmitt que afirmava que cada nação só se constitui como nação qunado escolher um inimigo a quem difamar, perseguir e se possível destruir. Essa política beligerante, como denunciou Jeffrey Sachs na reunião em junho da NATO e dos USA em Madrid, levará inevitavemente à terceira guerra mundial. E com ela a própria humanidade poderá desaparecer. A razão moderna se tornou irracional a ponto de não temer a própria auto-destruição.

Nosso mundo está passando por uma pandemia global, uma desigualdade crescente, um aumento dos líderes de direita e da violência, e muito mais, incluindo os efeitos devastadores da mudança climática. O Papa Francisco advertiu que já estamos em uma Terceira Guerra Mundial, já que a natureza da guerra e do comércio de armas assumiu uma escala global. Onde você encontra esperança? A solidariedade pode nos livrar desses males?

Corremos sérios riscos de efetivamente nos auto-destruir. Noam Chomsky, um grande intelectual norte-americano e fino analista das tendências da cultura mundial, disse várias vezes: o grande risco não é o aquecimento global. Há suficientes loucos no Pentágon e no lado russo que apoiam uma guerra mundial. Será 1+1=0. Quer dizer, um país destruirá totalmente o outro. Os poucos sobreviventes teriam uma vida tão miserável que invejariam aqueles que morreram antes. Como a segurança nunca é total e ainda com o uso da inteligência artificial autônoma, uma tal tragédia não está fora das possibilidades. Aqui entra a esperança teológica. No livro da Sabedoria 11, 24-26 se diz que “Deus criou todas as coisas com amor. Não odeia nenhuma delas senão não as teria criado, porque Deus é o apaixonado amante da vida”. Nossa esperança é que a pulsão de vida é mais forte que a pulsão de morte. E Deus fará que despertemos e tomemos soluções coletivas que nos poderão salvar. Um Deus, apaixonado amante da vida, não permitirá que o ser humano que ele criou com amor desapareça assim miseravelmente. Alenta-nos a esperança de que alguém de nossa humanidade, Jesus e Maria, já estão no seio da Trindade. Portanto, algo nosso já está salvo. E nós seguiremos a eles.

This article first appeared in Geez magazine Issue 66, Fall 2022, Global Resistance and Solidarity.