La pré-historia de la masacre de París: Roberto Savio

ROBERTO SAVIO é conhecido no meio jornalistico internacional por publicar fatos e análises que geralmente são recusadas pela imprensa dominante, ligada ao grande sistema economico-político mundial. Publicamos aqui esta análise na convicção de que os leitores e leitoras têm o direito de saber o pano de fundo, o lado escondido dos atentados terroristas acontecidos em Paris e em outros lugares. Toda história possui sua pré-história, por vezes trágica. Ela não justifica a violência terrorista mas ajuda entender o quadro geral porquê tais barbaridades ainda continuam a acontecer. Tudo tem dois lados. O lado ocidental o conhecemos bem, mas o lado muçulmano ou médio-oriental é pela grande maioria da população totalmente desconhecido ou mantido oculto por aqueles que têm interese em alimentar os conflitos pelos bilhões de dólares nele implicados através da  venda e da compra de armas. Os ocidentais continuam vendendo armas ao Estado Islâmico que eles combatem. Parece um absurdo. Mas para a lógica do lucro sem escrúpulos e insensível às vidas sacrificadas e à dor humana tudo isso, lamentavelmente, faz sentido. O inumano pertence também ao humano. Mas nosso dever é limitar os efeitos destrutivos do inumano que está em nós, através de estratégias de convivência pacífica com as diferenças, de diálogo, de sentido de hospitalidade e de reconhecimento das formas diferentes de sermos humanos e de relacionarmo-nos com a Divindade e, em seu sentido mais profundo, pelo amor incondicional e pela compaixão, virtudes fundamentais propostas por Jesus: Lboff

Una reflexión políticamente incorrecta sobre la masacre de París

Por Roberto Savio*

Roma, 17 nov. 2015 – En estos días, todos los medios condenan unánimemente la masacre de París, exhortan a la unidad de Occidente y a intensificar la acción militar contra el ISIS.  Pero, ¿no habría que resolver el problema del terrorismo?  ¿No será también tiempo de reflexionar sobre las responsabilidades de Occidente en el aumento del terrorismo?

Por supuesto, la masacre de París sólo puede causar horror y luto. Pero ¿por qué alguna gente tan joven puede actuar de manera tan atroz?  El municipio de Courcouronnes, el gueto de donde proviene el identificado kamikaze Ismail Mostafa, es también el lugar de origen de Asata Diakitè, una de las víctimas.

Vamos entonces a hacer tres reflexiones…

La primera es que las relaciones entre el mundo árabe y Occidente tienen un historial pesado. Comienzan cuando en 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Francia, Gran Bretaña, Rusia e Italia hicieron un acuerdo para dividir todo el Imperio Otomano.

La desaparición del Imperio Ruso, y la lucha de Kemal Ataturk, que fue capaz de mantener una Turquía independiente, dejó  a Francia y el Reino Unido, la repartición del resto. Fueron diseñados países artificiales en la mesa de los negociadores. Así fueron creados Siria e Irak, por citar sólo los dos países más relevantes en el presente desorden. En el proceso, los negociadores, Monsieur Picot (Francia) y Lord Sykes (Gran Bretaña), se olvidaron de darle un poco de tierra a los kurdos, que se arrastra como otro grave problema contemporáneo.

En las colonias  instalaron nuevos gobernantes de países que no eran legítimos, carentes  del apoyo de la gente y que nunca iniciaron un proceso de modernización y democracia. Luego, en un período  brutalmente comprimido, llegan los tiempos contemporáneos. La educación crece y aparece la Internet. Millones de jóvenes educados y desempleados siempre sintieron que Occidente tenía una gran responsabilidad histórica por sus vidas sin futuro.

La primavera árabe trajo más frustraciones. En Egipto, un dictador, Hosni Mubarak, fue reemplazado por otro, Abdelfatah Al-Sisi, con el consentimiento de Occidente. Mientras tanto,  Túnez, el único sobreviviente de la democracia, ha recibido poco apoyo sustancial.

Una parte importante de esta reflexión es que Occidente tiende a ignorar el hecho de que todo lo que está sucediendo hoy en día se debe a tres intervenciones: Irak, Siria y Libia.  Las tres destinadas a lograr un cambio de régimen al eliminar a los dictadores indeseables Hussein, Assad y Gadafi, siempre en nombre de la democracia y la libertad. Pero nunca existió un plan de seguimiento después de la intervención y el vacío dejado por los dictadores es lo que se ve.

Entretanto, el ISIS no apareció de la nada. En una sorprendente entrevista con Al Jazeera en agosto de este año (totalmente ignorada en otro lugar),  Michael Flynn, ex jefe de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA) dijo que, en 2007, los neoconservadores convencieron al entonces vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney a respaldar  las iniciativas para derrocar el régimen de Assad mediante la creación de un seto entre Siria y el Hezbolá apoyando el establecimiento de un “principado salafista” en Siria oriental.

Esto también jugaría favorablemente para Israel. El salafismo, una rama radical y extrema del sunismo, es la religión oficial de Arabia Saudita, que ha gastado grandes sumas en la exportación salafismo  y el Estado islámico es un producto del salafismo.

Lo sorprendente es que en 2012, cuando el ISIS empezaba a aparecer, Flynn dijo que envió un informe a la Casa Blanca. La falta de respuesta, dijo, no fue sólo que hicieron la vista gorda, sino que fue  “una decisión deliberada” para permitir que esto suceda, una repetición de cómo se utilizó a Bin Laden en la guerra contra los rusos en Afganistán. Pero a estas alturas ya se debería saber que es imposible controlar el fanatismo…

En todo caso, el hecho es que Occidente comenzó a actuar muy tarde contra del ISIS. Y esta lucha es sólo un pequeño punto en el desorden general de Siria, que es una guerra de poder, en la cual son  los enemigos de Occidente –kurdos, Hezbolá, los iraníes —  los que están llevando a cabo la lucha real contra el ISIS.  Los aliados de Occidente – Arabia Saudita, los países del Golfo y Turquía – de hecho no están luchando contra el ISIS, sino contra Assad, mientras que la intervención rusa era  para animar al régimen de Assad, con muy poca acción en contra del ISIS.

Quizás París va a cambiar esto, porque Putin no puede aparecer haciendo caso omiso del ISIS, especialmente después que hicieron explotar un avión ruso.  Hasta ahora, Occidente no ha efectuado realmente una acción militar contra los 50.000 combatientes que se estima con que cuenta el Estado islámico… a menos que los bombardeos aéreos se consideren una acción seria.

También es importante señalar que en las calles árabes la opinión unánime es que el ISIS no podría existir sin la tolerancia de Occidente. Si bien esto es sólo un rumor,  ayuda a alimentar el resentimiento.

Es necesario recordar que el objetivo del Estado Islámico es deponer a todos los reyes y dictadores y crear un califato salafista que redistribuya toda la riqueza del Golfo hacia todos los países, lo que inicialmente era mucho más que un asunto interno del mundo musulmán entre sunitas y chiitas.

El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, puso las cosas claras en declaraciones públicas en octubre de 2014, cuando dijo: Nuestros aliados en la región estaban muy decididos a acabar con Assad y esencialmente con una guerra suní-chií.  ¿Qué hicieron? Repartieron cientos de millones de dólares y decenas de miles de toneladas de armas a cualquiera que quisiera luchar contra Assad. Solo que las personas que estaban siendo pertrechadas fueron elementos extremistas del yihadismo de al-Nusra y al-Qaeda que venían de otras partes del mundo.

La segunda reflexión se debe hacer sobre la situación de los musulmanes en Europa, es que están cada vez más ligados al ISIS. Francia tiene una situación especial, con 6 millones de musulmanes,  equivalente a alrededor de  la población de Noruega. Hace diez años, los mismos ghettos de París, que ahora son los principales campos de reclutamiento del ISIS, fueron sacudidos por una revuelta repentina que duró 20 días, con más de 10.000 coches quemados.

Todos los informes de los guetos hablan de jóvenes desempleados rechazados por la sociedad francesa. Ellos son la segunda o tercera generación de inmigrantes que ya se sentían  franceses, pero que a diferencia de sus padres, tienen una crisis de identidad y de futuro. Ven en el Califato la venganza y la dignidad. Hay unanimidad en que desde las revueltas de hace 10 años, la frustración sólo ha aumentado y lo mismo se puede decir de muchos jóvenes musulmanes en toda Europa.

La acción simultánea en París llevada a cabo al menos por tres grupos, con varios kamikazes procedentes de fuera de Francia, muestra lo que podemos esperar en el futuro. El terrorismo del Estado Islámico recurre principalmente a una técnica de reclutamiento. Cada acción aumenta el prestigio del Califato y aporta más musulmanes europeos frustrados a su seno. ¿Por qué nadie ha escrito que en la actualidad se estima que al menos 50 por ciento de los combatientes del ISIS procede del extranjero, cuando inicialmente eran sólo iraquíes y sirios?

La tercera reflexión es que trágicamente, Occidente está ahora en un callejón sin salida. Si interviene militarmente,  en realidad se profundizará la convicción de que es el enemigo real del mundo árabe, sunitas y chiítas por igual.  Militarmente, se puede derribar fácilmente  al ISIS, pero resolver la frustración y el espíritu de venganza que está detrás del terrorismo, es harina de otro costal.

La masacre de París creará una brecha aún mayor entre los musulmanes europeos y la población europea, con una mayor radicalización, lo que  también entra en los cálculos del  ISIS. Occidente interviene porque acontecimientos como los de París son políticamente imposibles de ignorar.

El New York Times acaba de publicar una carta de Michael Goodwin,  un importante neoconservador, exhortando al presidente de Estados Unidos,  Barack Obama  a renunciar. En varios países europeos se han oído llamamientos similares de la oposición al gobierno a dimitirse  y los pedidos para formar un ejército europeo integrado provienen de varios lados, entre ellos de la ministra Italiana de Defensa, Roberta Pinotti.

Entonces, en conclusión, ¿quién va a beneficiarse de París? En primer lugar, todos los partidos de extrema derecha xenófobos, que ahora están en mejores condiciones de pedir el cierre de Europa a los refugiados.

La nueva primera ministra conservadora de Polonia, Beata Szydlo, ya ha declarado que, a la luz de los ataques de París, su país no puede aceptar las cuotas de la UE para los solicitantes de asilo. La popularidad de varios líderes como  Salvini (Italia), Le Pen (Francia) y los Patriotas Europeos Contra la Islamización de Occidente (Pegida, Alemania) está aumentando.

Sin duda, la inevitable animosidad contra los musulmanes fortalecerá el atractivo por el ISIS. De modo que se incrementará la polarización, en lugar de la tolerancia, el diálogo y la inclusión: la violencia engendra más violencia.

Parece que vamos a ir de una época de ambición en una de miedo…  Todo esto se une al creciente impacto del calentamiento global,  que se está sintiendo cada vez más detrás de la simple retórica y las declaraciones fáciles.

*Periodista italo-argentino. Co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”. Other News . En español: http://www.other-news.info/noticias/ En inglés: http://www.other-net.info/

 

 

La urgencia de volver a la Iglesia de los pobres: Jon Sobrino

 JON SOBRINO, jesuita de El Salvador, é provavelmente o maior teólogo da libertação latino-americano. Une uma visão mística da vida com uma reflexão teológica rigorosa, mas sempre inserido no meio dos pobres. Tem um pé na universidade UCA de San Salvador e outro nas comunidades cristãs de base. Escapou de ser maritirizado quando toda sua comunidade de jesuitas (6) e duas mulheres, cozinheiras da casa, foram brutalmente assassinadas pelas forças militares da ditadura salvadorenha, no dia 16 de novembro de 1989. Ele escapou por estar na Asia dando um curso sobre Cristo, me substituindo já que eu não podia ir. Repassamos a homilia que fez nas Catacumbas em Roma, depois de ter sido recebido pelo Papa Francisco, rememorando o Pacto das Catacumbas pelo qual cerca de 40 bispos fizeram, ao terminar o Concílio Vaticano II, sob a inspiração de Dom Helder Câmara de, ao regressar a seus países, renunciarem a seus palácios, viverem na simplicidade e nas condições do povo. Com isso quero prestar minha homenagem ao amigo-irmão entranhável pois temos a mesma idade, juntos nos formamos na Alemanha e juntos temos trabalhado na teologia e fomos companheiros também de tribulações por causa de nosso compromisso pela libertação dos oprimidos a partir da prática de Jesus. Embora distante me está sempre perto do coração: Lboff

La urgencia de volver a la Iglesia de los pobres – Homilía de Jon Sobrino (Encuentro Pacto de las Catacumbas)

La urgencia de volver a la Iglesia de los  pobres

Estos días hemos reflexionado sobre “el pacto de las catacumbas” que hace cincuenta años firmaron en este lugar alrededor de cuarenta obipos. Se comprometían personalmente a construir “una Iglesia pobre y servidora”. Asi estaban recogiendo el gran deseo de Juan XXIII:  que la Iglesia sea “una Iglesia de los pobres”. En el aula conciliar no prosperó la idea, pero el pacto de las catumbas se convirtió en el legado “secreto” del Vaticano II.

Hoy, en esta eucaristía, ante Dios y reunidos como su pueblo, quisiéramos comprometernos en la construcion de esa Iglesia, que es la unica Iglesia de Jesus. Es la mejor manera, y en definitiva la única manera, de recordar el pacto de las catacumbas como es debido. Y de renovarlo con la urgencia necesaria.

Tras el pacto ha habido epocas de florecimiento eclesial, y es bueno recordarlo para tener aliento en épocas difíciles: si la gracia fue real, es que hoy tambien es posible. Y sigue habiendo un gran pecado, que nos urge a seguir siendo responsbles de erradicarlo y a estar dispuestos a correr riesgos. Pecado es en nuestros dias Lampedusa, los refugiados que buscan sobrevivir ante la eficaz indiferencia de Europa. Y pecado es la pederastia de sacerdotes y el carrerismo de altos eclesiásticos. Todo ello lo recuerda con vigor y rigor  el papa Francisco.

Pero es mas fructífero recordar la gracia. Es mas dificil porque nos exige mucho. Y es mas gozoso, porque, lo que ha ocurrido en estos cincuenta años sigue siendo una buena noticia. Ha ocurrido en mucho lugares, pero me comprenderán si me centro en el continente latinoamericano.

Ha habido obispos padres de la Iglesia, algunos de ellos mártires, Don Helder Camara, Angelelli, don Samuel Ruiz, Leonidas Proaño, Juan Gerardi. Ha habido, menos conocidas, madres de la Iglesia, laicas y religiosas, algunas de ellas mártires. En El Salvador María Julia Hernández, Marianella García Villa, Rufina Amaya, Silvia Arriola. Ha habido comunidades de base, así llamadas porque están a la base de la sociedad de  un mundo pobre, y comunidades indígenas que luchan por sus culturas. Ha habido seminarios y universidades que enseñan y promueven la liberación de los oprimidos. Ha habido teología de la liberación y cercanía de iglesias hermanas. Ha habido muchos mártires, mucho amor y mucha entrega. Y la Iglesia se ha parecido un poco más a Jesús.

Al firmar el pacto de las catacumbas los obispos tuvieron sencillez, lucidez y decisión. Qusiera decir ahora lo que, en lo personal, mas me ha impactado de lo que ayudaron a generar una corriente episcopal.

1. El nosotros del pacto fue recogido en Medellín.

En el pacto de las catacumbas los obispos hablaron muy personalmente. No hablaron para enseñar a los fieles, sino para hablar unos a otros. Llegaron a formar un “nosotros” existencial. Y generaron una importante corriente eclesial.

Tres años despues en Medellin los obispos dijeron. “Un sordo clamor brota de millones de hombres, pidiendo a sus pastores –pidiéndonos- una liberación que no les llega de ninguna parte (n. 2). Y añaden lo que no se suele decir: “Llega también hasta nosotros las quejas de que la Jerarquía, el clero, los religiosos, son ricos y aliados de los ricos” (n. 2). Aclaran que a veces se confunde la apariencia con la realidad, pero reconocen que hay cosas que han contribuido a crear la imagen de una Iglesia institucional rica: los grandes edificios, las casas de párrocos y religiosos, cuando son superiores a las del barrio en que viven; los vehículos propios, a veces lujosos; la manera de vestir heredada de otras épocas…

Esclarecidas las exageraciones, y hablando en primera persona los obispos reconocen lo que de verdad hay en las quejas. “En el contexto de pobreza y aun miseria en que vive la gran mayoría del pueblo latinoamericano, los obispos, sacerdotes y religiosos tenemos lo necesario para la vida y una cierta seguridad, mientras los pobres carecen de lo indispensable y se debaten entre la angustia y la incertidumbre” (n. 3).

Reconocen el distanciamiento y desinterés que los pobres resienten. “No faltan casos en que los pobres sienten que sus obispos, o sus párrocos y religiosos, no se identifican realmente con ellos, con sus problemas y angustias, que no siempre apoyan a los que trabajan con ellos o abogan por su suerte” (n.  3). Resuena el papa Francisco.

Estas palabras pensadas y detalladas muestran que los obispos tomaron en serio existencialmente, como personas  y como grupo, el clamor de los pobres.

Y tambien lo presupone las palabras iniciales de Medellin. “Existen muchos estudios sobre la situación del hombre latinoamericano. En todos ellos se describe la miseria que margina a grandes grupos humanos. Esa miseria, como hecho colectivo, es una injusticia que clama al cielo” (n.1).

El texto es de suma importancia. Al ponerlo al comienzo de todo el documento los obispos confiesan lo que está en su mente y en su corazón. Y llama poderosamente la atención que, siendo un texto escrito por obispos, creyentes en Dios, amantes de Jesucristo y servidores en la Iglesia, sus primeras palabras no sean palabras religiosas, ni bíblicas, ni dogmáticas. Son palabras sobre la realidad de este mundo; más en directo, sobre su pecado. Mencionan a quienes lo sufren, y, por implicación, a quienes lo cometen. El pecado mayor es la“injusticia”. Las palabras “clama al cielo” pueden ser el equivalente al término español “desorbitante”, pero también se pueden entender como en Éxodo 3, 9: “El clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí”, dice Jahvé.

2. Mons. Romero fue fiel a  los pobres hasta el martirio

El cambio de Monseñor se debió sustancialmente al asesinato de Rutilio Gande  el 12 de marzo de 1977 en Aguilares. Es bien conocido. Ahora quiero recordar su total cercanía a pobres, empobrecidos y víctimas.

El 19 de junio de 1977 Monseñor  volvió a Aguilares, cuando el ejército salió del pueblo tras un mes de haberlo ocupado y haber asesinado alrededor de cien campesinos. Recuerdo perfectamente como comenzó su homilía: “A mí me toca ir recogiendo cadáveres”. Fue duro con los criminales y les recordó las palabras de la Escritura:  ”Quien a hierro mata, a hierro muere”. En el ofertorio presentó a Dios a las cuatro religiosas que se había ofrecido a sustituir a los sacerdotes expulsados de Aguilares. Y a los campesinos que, atemorizados, no habían ido al templo, pero que podían escuchar sus palabras a traves de altavoces les dijo: “Ustedes son la imagen del Divino Traspasado… [Este pueblo] es la imagen de todos los pueblos que, como Aguilares, serán atravesados, serán ultrajados”(1) .

Monseñor preparaba sus homilías pensando en el pueblo sufriente. Así lo dijo en su última homilía dominical, la víspera de ser asesinado: “Le pido al Señor durante la semana, mientras voy recogiendo el clamor del pueblo y el dolor de tanto crimen, la ignominia de tanta violencia, que me dé la palabra oportuna para consolar, para denunciar, para llamar al arrepentimiento, y, aunque siga siendo una voz que clama en el desierto, sé que la iglesia está haciendo el esfuerzo por cumplir su misión” (2) .

Y con ese pueblo se comprometió hasta el final. “Quiero asegurarles a ustedes, y les pido oraciones para ser fiel a esta promesa, que no abandonaré a mi pueblo, sino que correré con él todos los riesgos que mi ministerio me exige”(3) .

Monseñor tomó en serio la construcción de una iglesia, la relacionó con el pueblo crucificado. La Iglesia de Jesús es una Iglesia perseguida. En un arrebato evangélico dijo: “Me alegro, hermanos, de que nuestra Iglesia sea perseguida, precisamente por su opción preferencial por los pobres y por tratar de encarnarse en el interés de los pobres”(4) . Y en un arrebato mayor confesó: “Sería triste que, en una patria donde se está asesinando tan horrorosamente, no contáramos entre las víctimas también a los sacerdotes. Son el testimonio de una Iglesia encarnada en los problemas de su pueblo”(5) .

Monseñor fue un hombre feliz. En 1979 le dijo al comienzo de la homilia al director de una delegación de Iglesias hermanas de Estados Unidos: “Quiero que a su regreso exprese simplemente lo que ha visto y oído, y lleve el testimonio de que con este pueblo no cuesta ser buen pastor; es un pueblo que empuja a su servicio… Más que un servicio… significa para mí un deber que me llena de satisfacción”(6) .

En el funeral que celebramos en la UCA su poco despues del asesinato Ellacuria dijo en su homilia: “Con Monseñor Romero Dios pasó por El Salvador”.

 3. Otro 16 de noviembre, en 1989, en El Salvador fueron asesinados seis jesuitas y dos trabajadoras de la UCA.

Despues de Medellín no solo Monseñor Romero fue asesinado. Ya he mencionado al principio los nombres de hombres y mujeres mártires. Tambien hubo niños y ancianos. Permìtaseme recordar ahora a mis compañeros asesinados hace 26 años. Me han hecho pensar sobre lo que es el cristianismo, la Iglesia y la universidad. Por ser jesuitas su recuerdo puede ayudar a los religiosos y religiosas. Y por trabajar en una univesidad puede ayudar a laicos y laicas.

Iluminan el cristianismo porque reprodujeron en forma real, no intencional o devocional, la vida de Jesús. Su mirada se dirigió a los pobres reales, los que no dan la vida por supuesto y viven  y mueren sometidos a la opresión del hambre, la injusticia, el desprecio, y a la represión de torturas, desaparecimientos, asesinatos, muchas veces con gran crueldad. Se movieron a compasión e “hicieron milagros”, poniendo ciencia, talentos, tiempo y descanso, al servicio de la verdad y de la justicia. Y “expulsaron demonios”. Ciertamente lucharon contra los demonios de fuera, los opresores, oligarcas, gobiernos, fuerzas armadas, y de esos defendieron a los pobres. No les faltaron modelos, Rutilio Grande y Monseñor Romero. Y fueron fieles hasta el final, en medio de bombas y amenazas, con misericordia consecuente. Murieron como Jesús, y han engrosado una nube de testigos, cristianos, sacerdotes, religiosos, también agnósticos, que han dado su vida por la justicia. Estos son los “mártires jesuánicos”, referente esencial para los cristianos y para cualquiera que quiera vivir humana y decentemente en nuestro mundo.

Fueron fieles a su vocación, y actualizaron a San Ignacio. Su tarea fue bajar de la cruz al pueblo crucificado, la liberación de la opresión, especialmente la producida por causas estructurales, y elegir el camino de la civilización de la pobreza en contra de la civilización de la riqueza, acumuladora y deshumanizante.

En este contexto me parece oportuno recordar un hecho singular: los mártires de la UCA nunca discernieron si era voluntad de Dios quedarse en el país, con riesgos, amenazas y persecuciones, o salir del país. Creo que ni se les ocurrió. Actuaron “sin dubitar ni poder dubitar” (Ejercicios de san Ignacio n. 175). Si nos preguntamos “que movía y atraía la voluntad”, podemos decir que era “Dios nuestro Señor” comunicándose al alma. Pero creo  que conocemos las realidades históricas que no les ataban al pais: “el sufrimiento del pueblo”, ”la vergüenza que daba abandonar al pueblo”, “la fuerza cohesionante de la comunidad”, “el recuerdo enriquecedor de Monseñor Romero, de nueve sacerdotes y cinco religiosas asesinadas”, incluso el “haberse acostumbrado a la persecución”. Pienso que todo ello movía la voluntad e iluminaba las decisiones y el camino a seguir. Dios no actuaba a través de cualquier cosa, sino a traves de las que hemos mencionado.

El Padre Arrupe dijo de ellos que “éstos son los jesuitas que necesita hoy el mundo y la Iglesia. Hombres impulsados por el amor de Cristo, que sirvan a sus hermanos sin distinción de raza o de clase. Hombres que sepan identificarse con los que sufren, vivir con ellos hasta dar la vida en su ayuda. Hombres valientes que sepan defender los derechos humanos, hasta el sacrificio de la vida, si fuera necesario” (19 de marzo, 1977, una semana despues del asesinato de Rutilio Grande).

Con los jesuitas murieron asesinadas dos mujeres: Julia Elba Ramos, 42 años, cocinera de una comunidad de jóvenes jesuitas, pobre, alegre e intuitiva, y trabajadora toda su vida. Y su hija Celina, 15 años, activa, estudiante y catequista; con su novio habían pensado comprometerse en diciembre de 1989. Se quedaron a dormir en la residencia de los jesuitas, pues allí se sentían más seguras. Pero la orden fue “no dejar testigos”. En las fotos se nota el intento de Julia Elba de defender a su hija con su propio cuerpo. Son el símbolo del pueblo crucificado, inocente e indefenso.

Una última reflexión creyente. De los mártires de la UCA, unos fueron más parecidos a Monseñor Romero, los jesuitas. Otros fueron más parecidos al pueblo crucificado, las dos mujeres. Mirándolos a todos ellos y ellas en su conjunto, podemos decir que con ellos y ellas Jesús y su Dios pasaron por este mundo cargando con la cruz. Pero también hay que decir que, contra toda apariencia, en ellos y ellas pasó el Dios de la salvación. Así lo escribió el P. Ellacuría con rigor científico. Por mi parte escrito: “fuera de los pobres -y de las víctimas- no hay salvación”.

 4. Los mártires traen salvación

Hemos recordado a mártires. Su vida y su muerte son de gran dureza, y por eso mis palabras pueden sonar fuertes. Pero también es verdad que a ellos se dirigen las bienaventuranzas de Jesús. Y que para nosotros son -pueden ser- una bendición: nos animan a entregarnos a los demás y a tener esperanza, ánimo que no se encuentra, con esa fuerza, en ninguna otra parte, ni en la liturgia ni en la actividad de la academia.

Los seis jesuitas de la UCA cargan con nosotros y nos llevan en su fe, Julia Elba y Celina nos llevan en la suya, pero de manera distinta. Yo al menos, no puedo entrar en su misterio. Pero Dios sí lo conoce y ellas -Dios sabe cómo- nos llevan a Dios.

Y contra toda ciencia y prudencia, los mártires generan esperanza. Miles de campesinos pobres, con familiares muertos, se juntan la víspera del 16 de noviembre en la UCA para celebrar unos con otros, rezar y cantar. Jürgen Moltmann lo teorizo muy bien hace unos años: “no toda vida es ocasión de esperanza, pero sí lo es la vida de Jesús, quien, por amor, tomó sobre sí la cruz”.

Para terminar quiero agradecer al Papa Francisco que  se ha estado moviendo de nuevo en las catacumbas. A su modo, con humor y sencillez, con dureza y con cariño. Quiere reformar la Iglesia. Ayudémosle, no solo aplaudamos.

A Monsenor Luigi Bettazzi un gran abrazo. Y el agradecimiento de los salvadoreños a quienes nos ayudo en los años dificiles.

Y a los mártires, que descansen en paz. Que su paz nos transmita a los vivos la esperanza, y que su recuerdo no nos deje descansar en paz.

Homilia de Jon Sobrino en el marco del encuentro celebrando los 50 años del Pacto de las Catacumbas realizado en Roma noviembre 2015

A esquerda depois do PT: prof.Luis Felipe Miguel

Estamos, politicamente, no Brasil num voo cego sem saber por onde a situação atual nos conduz. Em momentos assim valem reflexões que criam luz e nos fazem pensar. Este é o significado do artigo do prof   Luis Felipe Miguel, professor do Instituto de Ciência Política da Universidade de Brasília, em artigo publicado por Blog da Boitempo, 25-09-2015 que aqui nos permitimos reproduzir. Vale tomar a sério suas ponderações:LbofffEis o artigo.

É possível dizer que é injusta a maneira pela qual o Partido dos Trabalhadores se tornou o emblema de todos os vícios da política brasileira, enquanto seus concorrentes da direita são preservados sistematicamente por uma cobertura de mídia manipulada. É verdade. Caixa dois, loteamento do Estado, relações de compadrio com grandes grupos econômicos, corrupção: o PT não inventou nada disso; pelo contrário, tornou-se participante tardio de uma festa que começara muito antes (e, aliás, para a qual nem fora convidado). Nem por isso, os efeitos do desgaste do PT no eleitorado deixam de ser sentidos. Para a classe média, que se sentiu ameaçada pelo pequeno avanço dos mais pobres nos três mandatos presidenciais petistas, o discurso da indignação moral permite extravasar sua insatisfação, de maneira mais legítima do que se ficasse apenas no registro do simples egoísmo. E a maioria politicamente desmobilizada, com menor acesso a outros canais de informação, tem poucos recursos para resistir ao bombardeio da mídia.

Ao mesmo tempo, os grupos mais politizados à esquerda se sentem cada vez menos contemplados pelo partido que é responsável por um governo que implanta políticas altamente prejudiciais aos interesses dos trabalhadores e que, na busca da permanência no poder, não imagina outro caminho além de uma submissão cada vez mais profunda ao capital. Em nove meses de segundo mandato, a presidente Dilma Rousseff não foi capaz sequer de fazer um aceno simbólico aos movimentos populares, certamente por imaginar que tal gesto assustaria aqueles que ela tenta desesperadamente agradar. Na visão política de Dilma e seu círculo, os movimentos populares não existem. Todas as equações que fazem para sair da crise incluem os mesmo elementos: os grandes grupos econômicos, as elites políticas tradicionais, as oligarquias partidárias. Por mais que a conta nunca feche, não se cogita agregar um novo fator.

No início deste segundo mandato ainda era possível imaginar que, apesar de todo desgaste, o PT possuía lastro nos movimentos sociais para manter sua relevância como força política. Hoje, está claro que não. Por mais que o golpismo dos defensores do impeachment seja evidente, por mais que ver Fernando Henrique Cardoso e Aécio Neves entronizados no papel de guardiães da moralidade pública cause repulsa, quem quer defender um governo cujo único programa é o aumento do desemprego e a redução do investimento social?

Espremido entre a campanha ascendente da direita, uma mídia cada vez mais abertamente hostil e o seu governo, que age diariamente contra sua base social, o PT caminha para se esfarelar com uma velocidade inimaginável um ano atrás. Movimentos sociais acomodados com a interlocução com o PT estão percebendo que o partido perdeu a capacidade de expressar suas demandas. Mas também muitos deputados, prefeitos e vereadores petistas buscam novas legendas, por vezes até na direita, em geral por simples oportunismo – o que revela, por si só, como o PT se tornou parecido com os partidos tradicionais.

Evidentemente, tudo isso não é efeito apenas do descalabro do segundo governo Dilma. O PT nasceu com um projeto – inacabado, em aberto, contraditório. Apontava para um horizonte de transformação profunda da sociedade, incluindo algum tipo indefinido de socialismo, alguma forma nova de fazer política e também a revalorização da experiência das classes trabalhadoras. A busca de relações radicalmente democráticas, de uma política efetivamente popular, fazia parte da “alma do Sion”, como André Singer definiu o espírito original do partido, fazendo referência à sua fundação no Colégio Sion, em São Paulo, em 1980.

Para pessoas treinadas nas tradições organizativas da esquerda, o PT original possuía uma perigosa indefinição programática, além de ser vítima de um basismo e de um purismo paralisantes. De fato, o partido surgiu num momento em que essas tradições estavam em xeque. Os equívocos do PT foram fruto de sua vontade de não repetir o trajeto dos partidos leninistas ou da social-democracia, que, cada um a seu modo, tenderam a se fossilizar em estruturas hierárquicas e burocráticas. Tratou-se de uma experiência inovadora, inspiradora para a parte da esquerda que tentava se renovar em muitos lugares do mundo.

Tal inovação apresentava custos crescentes, à medida em que o partido crescia. Na famosa lei de ferro das oligarquias, no início do século XX, Robert Michels afirmou que “quem fala organização, fala oligarquização”. Deixando de lado seu determinismo retrógrado, é possível dar crédito ao pensador alemão nos dois eixos centrais de sua reflexão: as camadas dirigentes tendem a desenvolver interesses próprios, diferenciados daqueles da massa de militantes, e a eficiência organizativa trabalha contra a democracia. De fato, é fácil “discutir com as bases” quando se é um ator político pouco relevante. Depois, fica cada vez mais claro que o timing da negociação política prevê a concentração das decisões nas mãos dos líderes.

Como costuma ocorrer em organizações políticas inovadoras, o crescimento levou a tensões crescentes entre percepções mais “realistas”, que julgavam necessário um esforço de adaptação ao mundo da política tal como ele é, e outras mais principistas. A conquista das primeiras prefeituras municipais foi, em muitos casos, dramática. Mas até então o partido lutava para não renunciar à possibilidade do exercício localizado do poder político sem abrir mão dos princípios gerais que orientavam sua organização.

É possível datar com precisão o momento em que o PT iniciou sua caminhada para se transformar naquilo que é hoje: o anúncio do resultado do primeiro turno das eleições de 1989. Quando Lula passa à etapa final da disputa, ao lado de Fernando Collor, parecia se tornar claro que um bom aproveitamento do clima político, aliado a um marketing eleitoral competente, proporcionaria um acesso mais rápido ao poder do que o trabalho de mobilização no qual o partido apostava desde sua fundação. O fato de que o partido hesitou em aceitar, no segundo turno, o apoio de políticos conservadores, mas democratas, é em geral apontado como uma demonstração de seu caráter naïf e de seu despreparo para a política real. É provável. Mas não dá para não respeitar tal purismo, sobretudo à luz do PT posterior, para o qual ninguém, de Maluf a Collor, de Sarney a Jader Barbalho, de Kátia Abreu a Michel Temer, está fora do alcance de uma possível aliança.

Entre a hesitação inicial de 1989 e a política de alianças indiscriminada adotada a partir de 2002 houve uma evolução paulatina, eleição após eleição. Evolução também no discurso, no programa político, na forma de fazer campanha. É razoável dizer que o PT abandonou a ideia de que a campanha eleitoral era um momento de educação política. Quando Duda Mendonça assume, na quarta candidatura presidencial de Lula, já está claro que não se deve mais disputar a agenda, nem os enquadramentos ou valores dominantes. Para ganhar a eleição, é mais fácil mudar o candidato para se encaixar nas expectativas vigentes. Estava surgindo o Lulinha paz e amor, que não é só uma persona do marketing eleitoral, mas a indicação da visão de que seria possível fazer política transcendendo os conflitos.

Só que os conflitos não são transcendidos, são escamoteados. E quando são escamoteados, isso sempre trabalha em favor daqueles que já estão em posição privilegiada. O governo Lula vendeu ao capital sua capacidade de apaziguar os movimentos sociais. Com a elite política, prosseguiu no toma-lá-dá-cá típico brasileiro, agravado pelo fato de que, dada a desconfiança que o PT precisava enfrentar, os termos da troca eram piores. Graças a isso, ganhou a possibilidade de levar a cabo uma política de combate à miséria. Sem negar sua importância, o fato é que foram 12 anos em que o avanço social se mediu exclusivamente pelo acesso ao consumo. A fragilidade de uma política que não enfrentou nenhuma questão estrutural nem desafiou privilégios fica patente pela facilidade com que os supostos avanços da era petista vão sendo desmontados. Voltamos ao momento do desemprego, da redução do poder de compra dos salários, do desinvestimento nos serviços públicos. E, como o ambiente parece propício, de roldão são acrescentados retrocessos ainda maiores: precarização das relações de trabalho, criminalização da juventude, legislação retrógrada no campo da família e da sexualidade.

O momento, em suma, é o da maior derrota das forças progressistas no Brasil após o golpe de 1964. E uma parcela considerável da responsabilidade recai sobre um partido que não soube ou não quis aproveitar as oportunidades de que dispôs para consolidar algum tipo de avanço político e social.

Ao fim do processo, a esquerda brasileira parece órfã. Nos últimos 30 anos, o PT ocupou uma posição de absoluta centralidade neste campo, seja sob a chave da utopia, seja sob a chave do possível. Mesmo os críticos, mesmo os não petistas, encaravam o partido com um pilar incontornável da esquerda. Hoje, é cada vez mais evidente que a única maneira de ler o PT é como um experimento fracassado. Torna-se necessário pensar novas formas de organização e ação, novos instrumentos para fazer política, superando o saldo de desencanto e de desesperança que o final melancólico dos governos petistas deixa.

FRANCISCO REACENDE A FÉ EM CUBA DIZ FREI BETTO

Por mais que tenha sido incompreendido e até caluniando FEI BETTO tem um mérito especial com referência a Cuba, ao Estado e à Igreja. Quando ainda era perigoso viajar ilha por causa da vigilância do regime dos militares, Frei Betto fez inúmeras viagens, de algumas delas participei, para cumprir uma dupla missão, solicitada por Fidel Castro: falar aos vários escalões de governo, desde ministros até funcionários de terceiro escalão, sobre o que é o marxismo, no seu sentido original (não como metafísica atéia mas como análise da sociedade de classes em conflito) para superar o marximo-cartilha elaborado pela União Soviética. E o fez com grande sucesso. A segunda tarefa era a de aproximar a Igreja Catolica ao regime de Fidel Castro, superando mútuos preonceitos. Foi um trabalho árduo, trabalhando nas duas frentes, sempre com extrema lealdade à fé cristã e ao mesmo tempo vontade de entender o socialismo cubano, quase garroteado pelo bloqueio dos Estados Unidos. Depois de largo trabalho, conseguiu-se finalmente o encontro da Conferência dos Bispos Cubamos com as mais altas instância do govereno socialista. Inaugurou-se profícuo diálogo que foi sancionado pelas duas visitas papais, de João Paulo II e de Benedito XVI. E por fim veio a paz político-religiosa como vem narrada no artigo de Frei Betto que publicamos abaixo. Grande parte deste desenvolvimento bem sucedido se deve ao empenho sério, religioso e político, no seu sentido ético mais alto, feito com generosidade e simplicidade por Frei Betto. Este seu artigo esclarece esta trajetória e desfaz preconceitos  e incompreensões que surgiram ao redor de sua atividade nestes últimos anos. Quero testemunhar a dupla lealdade que frei Betto sempre manteve: à Igreja Católica e aos ideais do socialismo democrático por representarem um avanço em humanidade, em igualdade e em fraternidade de que tanto precisamos. LBoff

HAVANA – Ao encerrar sua visita a Cuba, na terça, 22/9, papa Francisco declarou, em Santiago de Cuba, “me senti em casa, em família”. De fato, tinha motivos para comemorar. Atualmente são excelentes as relações entre a Igreja Católica e o governo cubano, após décadas de conflitos.

Dias antes de o papa desembarcar em Havana, no sábado, 20/9, o cardeal Jaime Ortega teve acesso ao programa de entrevistas de maior audiência televisiva no país. Quando se trata da delicada questão de liberar presos políticos, Raúl Castro recorre à mediação dele, gesto que comprova a admiração recíproca que os une.

Embora tenha merecido, em prazos relativamente curtos (em se tratando de pontífices), a visita de três papas – João Paulo II (1998), Bento XVI (2012) e, agora, Francisco – a ilha socialista não abriga uma nação católica. Sua religiosidade lembra a nossa Bahia. Predomina o sincretismo, que mescla cristianismo com espiritualidades oriundas da África, trazidas pelos escravos que vieram trabalhar nos engenhos de açúcar.

Calcula-se que, entre a população de pouco mais de 11 milhões de habitantes, apenas 5% podem ser considerados católicos, embora seja bem maior o número dos que foram batizados na Igreja Católica.

A Revolução cubana não se fez contra a Igreja. Fidel e Raúl estudaram, por longos anos, como alunos internos em escolas de lassalistas e jesuítas. Na missa celebrada pelo papa Francisco na Praça da Revolução, no domingo, 21/9, em Havana Raúl, ao cumprimentar-me, comentou com quem o rodeava: “Já assisti a mais missas do que Frei Betto.” Na primeira metade do século XX, alunos internos de escolas católicas eram obrigados à missa diária.

Lina, a mãe de Fidel e Raúl, fez os filhos prometerem que, se sobrevivessem à guerrilha de Sierra Maestra, cumpririam a promessa que ela fizera à santa de que depositariam suas armas aos pés da Virgem da Caridade do Cobre, padroeira nacional, cujo santuário fica próximo a Santiago de Cuba. Em minha primeira visita à Ilha, em 1981, ali estive e vi as armas expostas, agora transferidas a um museu.

A guerrilha de Sierra Maestra contou com um capelão, o padre Guillermo Sardiñas, que após a vitória, em janeiro de 1959, mereceu o máximo título de “Comandante da Revolução”. E foi autorizado pelo papa João XXIII a trajar batina verde oliva…

As tensões entre Igreja Católica e Revolução se iniciaram quando as medidas de estatização de propriedades nacionais e estrangeiras emitiram sinais de que o país caminhava para o comunismo. O catolicismo pré-conciliar, de forte conotação franquista, se posicionou ao lado dos que defendiam o capitalismo como mais adequado à liberdade religiosa, e identificavam no comunismo o anjo exterminador da fé cristã.

Em 1961, após a derrota dos mercenários que, patrocinados pelo governo Kennedy, tentaram invadir Cuba pela Baía dos Porcos, Fidel declarou o caráter socialista da Revolução. Pressionada pela bipolaridade da Guerra Fria, Cuba se abrigou sob as asas da União Soviética. Sacerdotes fizeram correr a notícia de que a Revolução enviaria à Rússia milhares de crianças destinadas a, longe de seus pais, serem educadas como militantes comunistas. A chamada Operação Peter Pan transferiu para os EUA 14 mil crianças, na esperança de que o socialismo cubano seria derrotado em breve e, assim, elas regressariam a seus lares…

Mudança de rumo

Francisco comemorou, em Havana, os 80 anos de relações ininterruptas entre a Santa Sé e o Estado cubano. De fato, graças às boas relações entre Fidel e o núncio apostólico Cesare Zacchi, jamais um sacerdote foi fuzilado ou um templo fechado. No entanto, a influência soviética introduziu nas escolas a disciplina do “ateísmo científico”, e a prática religiosa refluiu para dentro dos lares e das igrejas, com exceção da santería, equivalente ao nosso candomblé, que se salvou por ser enquadrada na categoria de “folclore”.

Os cristãos foram proibidos de exercer determinadas profissões, como o magistério, e rompeu-se o diálogo entre bispos católicos e dirigentes do país.

Na década de 1970, a Revolução viu abalado seu apego a preconceitos antirreligiosos incutidos pelos soviéticos. Em quase toda a América Latina despontava um catolicismo progressista nas Comunidades Eclesiais de Base, que deram origem à Teologia da Libertação. Na Colômbia, em 1966, o padre Camilo Torres tombara como guerrilheiro, de armas nas mãos. No Brasil, em 1969 descobriu-se que frades dominicanos colaboravam com a guerrilha urbana de Carlos Marighella. Em El Salvador e Nicarágua, cristãos participavam da luta revolucionária ombro a ombro com marxistas. A Revolução Cubana passou a rever seus conceitos frente ao fenômeno religioso.

Abertura religiosa

Em julho de 1980, conheci Fidel, em Manágua, no primeiro aniversário da Revolução Sandinista. Fiz-lhe duas perguntas. Qual a atitude da Revolução frente à Igreja Católica? Antes que respondesse, adiantei-lhe três hipóteses: perseguir, o que comprovaria a acusação de incompatibilidade entre Revolução e religião; manter indiferença, o que favoreceria os contrarrevolucionários que, sem poder sair da ilha, se abrigariam à sombra das sacristias; dialogar, como ente político, com todas as instituições cubanas, inclusive a Igreja Católica. Fidel concordou que a terceira era mais sensata, e que a Revolução precisaria mudar sua atitude.

Em seguida, indaguei-lhe por que o Estado e o Partido Comunista de Cuba eram confessionais. Fidel se espantou: “Como confessionais?” Fiz ver a ele que tanto a afirmação da existência de Deus quanto a negação são meras confessionalidades, e que a modernidade requer Estado e partidos laicos.

Aceitei o seu convite para empenhar-me na reaproximação entre bispos católicos e dirigentes cubanos e, pouco depois, mudanças na Constituição do país e no estatuto do partido introduziram a laicidade. Em 1985, Fidel me concedeu a longa entrevista publicada sob o título “Fidel e a religião” (livro com o qual presenteou o papa Francisco, a ser reeditado em breve, no Brasil, pela Companhia das Letras). Era a primeira vez na história que um líder comunista no poder falava positivamente do fenômeno religioso. A partir daí, como observou um bispo cubano, decresceram o medo dos cristãos e o preconceito dos comunistas.

Francisco surpreendeu

Raúl Castro, ao receber o papa, sabia tratar-se de um “companheiro”. Francisco fizera duras críticas ao capitalismo, qualificado por ele de “ditadura sutil”, em seus encontros mundiais com líderes de movimentos populares. Sua primeira encíclica, “Louvado seja – o cuidado de nossa casa comum”, é o mais contundente documento até hoje emitido sobre o tema socioambiental. O papa associa devastação da natureza ao crescimento da miséria e da pobreza, e aponta a ambição de lucro e a economia de livre mercado como responsáveis por isso. Raúl estava seguro de que Francisco não causaria surpresas.

O presidente de Cuba se equivocou. O papa surpreendeu por sua empatia com o povo cubano, cristãos e ateus. Dispensou o Mercedes blindado reservado a seus deslocamentos e, pressionado a receber os guerrilheiros das FARC que, sob mediação cubana, negociam em Havana um acordo de paz com o governo colombiano, optou por incluir em sua homilia, na missa na Praça da Revolução, seu apelo pelo bom êxito das negociações.

Ao escutar, na catedral, o depoimento de uma jovem religiosa que cuida de pessoas portadoras de deficiências, a emoção levou Francisco a abandonar o texto escrito de sua preleção e, de improviso, reforçar a opção pelos pobres da Igreja Católica e a misericórdia frente aos pecados alheios. Os cardeais da Cúria Romana que o acompanhavam devem ter ficado em pânico, pois o papa, revestido de infalibilidade em questões de fé e moral, não pode correr o risco de omitir uma opinião considerada equivocada.

No encontro com os jovens, Francisco ouviu um deles criticar a Revolução por ver seus colegas irem de pé nos ônibus a caminho do trabalho e da escola. Com óbvia sutileza, o papa fez ver a ele que, em Cuba, ao menos há ônibus e jovens ainda podem se dirigir ao trabalho e à escola. Quantos no mundo não têm nem ônibus, nem trabalho, nem escola.

Antes de Francisco embarcar em Santiago de Cuba, rumo aos EUA, Raúl Castro soprou-lhe ao ouvido que não lhe beijaria a mão, mas o traria sempre no coração. Francisco retribuiu com igual promessa.

Frei Betto é escritor, autor de “Paraíso perdido – viagens ao mundo socialista” (Rocco), entre outros livros.