La Amazonia: ni salvaje, ni pulmón, ni granero del mundo

          La Amazonia: ni salvaje, ni pulmón, ni granero del mundo

Leonardo Boff*

El Sínodo pan-amazónico que se celebrará en octubre de este año en Roma demanda un mejor saber sobre el ecosistema amazónico. Hay que deshacer mitos.

Primer mito: el indígena como salvaje y genuinamente natural y por eso en sintonía perfecta con la naturaleza. Se regularía por criterios no-culturales sino naturales. Estaría en una especie de siesta biológica ante la naturaleza, en una perfecta adaptación pasiva a los ritmos y a la lógica de la naturaleza.

Esta ecologización de los indígenas es fruto del imaginario urbano, fatigado por el exceso de tecnificación y de artificialización de la vida.

Lo que podemos decir es que los indígenas amazónicos son humanos como cualquier otro ser humano y, como tales, están siempre en interacción con el medio. La investigación comprueba cada vez más el juego de interacción entre los indígenas y la naturaleza. Ellos se condicionan mutuamente. Las relaciones no son “naturales” sino culturales, como las nuestras, en un intrincado tejido de reciprocidades. Tal vez los indígenas tienen algo de singular que los distingue del hombre moderno: sienten y ven a la naturaleza como parte de su sociedad y cultura, como prolongación de su cuerpo personal y social. No es, como para los modernos, un objeto mudo y neutro. La naturaleza habla y el indígena entiende su voz y su mensaje. La naturaleza pertenece a la sociedad y la sociedad pertenece a la naturaleza. Están siempre adecuándose mutuamente y en proceso de adaptación recíproca. Por eso están mucho más integrados que nosotros. Tenemos mucho que aprender de la relación que ellos mantienen con la naturaleza.

Segundo mito: la Amazonia es el pulmón del mundo. Los especialistas afirman que la selva amazónica se encuentra en un estado clímax. Es decir, se encuentra en un estado óptimo de vida, en un equilibrio dinámico en el cual todo es aprovechado y por eso todo se equilibra. Así la energía fijada por las plantas mediante las interacciones de la cadena alimentaria conoce un aprovechamiento total. El oxígeno liberado de día por la fotosíntesis de las hojas es consumido de noche por las propias plantas y por los demás organismos vivos. Por eso la Amazonia no es el pulmón del mundo.

Pero funciona como un gran filtro del dióxido de carbono. En el proceso de fotosíntesis se absorbe gran cantidad de carbono. Y el dióxido de carbono es el principal causante del efecto invernadero que calienta la tierra (en los últimos 100 años aumentó un 25%). Si un día la Amazonia fuese totalmente deforestada, serían lanzadas a la atmósfera cerca de 50 mil millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Habría una mortandad en masa de organismos vivos.

Tercero mito: la Amazonia como el granero del mundo. Así pensaban los primeros exploradores como von Humboldt y Bonpland y los planificadores brasileros en tiempos de los militares en el poder (1964-1983). No lo es. La investigación ha demostrado que “la selva vive de sí misma” y en gran parte “para sí misma” (cf. Baum, V., Das Ökosystem der tropischen Regeswälder, Giessen 1986, 39). Es lujuriante pero con un suelo pobre en humus. Parece una paradoja. Lo dejó bien claro el gran especialista en Amazonas Harald Sioli: “la selva crece realmente sobre el suelo y no del suelo” (A Amazônia, Vozes 1985, 60). Y lo explica: el suelo es solamente el soporte físico de una trama intrincada de raíces. Las plantas se entrelazan por las raíces y se sostienen mutuamente por la base. Se forma un inmenso balance equilibrado y ritmado. Toda la selva se mueve y danza. Por esto, cuando una es derribada arrastra con ella a otras varias.

La selva conserva su carácter exuberante porque existe una cadena cerrada de nutrientes. Están los materiales en descomposición en el suelo, la capa vegetal de hojas, frutos, pequeñas raíces, excrementos de animales silvestres, enriquecidos por el agua que gotea de las hojas y el agua que escurre de los troncos. No es el suelo lo que nutre los árboles. Son los árboles los que nutren el suelo. Estos dos tipos de agua lavan y arrastran los excrementos de los animales arborícolas y animales de especies mayores como aves, macacos, coatis, perezosos y otros, así como la miríada de insectos que tienen su hábitat en la copa de los árboles. Existe también una enorme cantidad de hongos y un sinnúmero de micro-organismos que juntamente con los nutrientes reabastecen las raíces. Por las raíces, la sustancia alimenticia va a las plantas garantizando la exuberancia extasiante de la Hiléia amazónica. Pero se trata de un sistema cerrado con un equilibrio complejo y frágil. Cualquier pequeño desvío puede acarrear consecuencias desastrosas. El humus no alcanza comúnmente más que 30-40 centímetros de espesor. Con las lluvias torrenciales es arrastrado fuera. En poco tiempo aflora la arena. La Amazonia sin la selva puede transformarse en una inmensa sabana o hasta en un desierto. Por esto la Amazonia jamás podrá ser el granero del mundo, pero seguirá siendo el templo de la mayor biodiversidad.

Constataba el especialista de la Amazonia, Shelton H. Davis, en 1978 y sirve igualmente para 2019: “En este momento se está librando una guerra silenciosa contra pueblos aborígenes, contra campesinos inocentes y contra el ecosistema de selva en la cuenca amazónica” (Víctimas del milagro, Zahar 1978, 202). Hasta 1968 la selva estaba prácticamente intacta. Desde entonces, con la introducción de los grandes proyectos de las hidroeléctricas y del agronegocio, y hoy con el anti-ecologismo del gobierno Bolsonaro, continúa la brutalización y la devastación de la Amazonia.

*Leonardo Boff ha escrito “Todos los pecados mortales-ecológicos: la Amazonia”, en Ecología: grito de la Tierra-grito de los pobres, Vozes 2015, 173-211.

Traducción de Mª José Gavito Milano

A Amazônia: nem selvagem nem pulmão nem celeiro do mundo

          A Amazônia: nem selvagem nem pulmão nem celeiro do mundo

                                     Leonardo Boff

O Sínodo pan-amazônico a se celebrar em Roma em outubro deste ano demanda sabermos melhor sobre o ecossistema amazônico. Há que se desfazer mitos.

O primeiro mito: o indígena como selvagem e genuinamente natural e por isso em sintonia perfeita com a natureza. Regular-se-ia por critérios não-culturais, mas naturais. Ele estaria numa espécie de sesta biológica face à natureza, numa perfeita adaptação passiva aos ritmos e à lógica da natureza.

Esta ecologização dos indígenas é fruto do imaginário urbano, fatigado pelo excesso da tecnificação e da artificialização da vida.

O que podemos dizer é que os indígenas amazônicos são humanos como quaisquer outros humanos. E como tais, estão sempre em interação com o meio. Mais e mais a pesquisa comprova o jogo de interação entre os indígenas e a natureza. Eles se condicionaram mutuamente. As relações não são “naturais” mas culturais, como nós, numa teia intrincada de reciprocidades. Talvez nisso os indígenas têm de singular, distintivo do homem moderno: sentem e veem a natureza como parte de sua sociedade e cultura, como prolongamento de seu corpo pessoal e social. Não é como para os modernos, como um objeto mudo e neutro. A natureza fala e o indígena entende a sua voz e mensagem. A natureza pertence à sociedade e a sociedade pertence à natureza. Estão sempre se adequando mutuamente e em processo de adaptação recíproca. Por isso são muito mais integrados que nós.Temos muito a aprender da relação que eles entretém com a natureza.

O segundo mito: a Amazônia é o pulmão do mundo. Os especialistas afirmam que a floresta amazônica se encontra num estado climax. Quer dizer, ela se encontra num estado ótimo de vida, num equilíbrio dinâmico no qual tudo é aproveitado e por isso tudo se equilibra. Assim a energia fixada pelas plantas mediante as interações da cadeia alimentar conhece um aproveitamento total. O oxigênio liberado de dia pela fotossíntese das folhas é consumido pelas próprias plantas de noite e pelos demais organismos vivos. Por isso a Amazônia não é o pulmão do mundo.

Mas ela funciona como um grande filtro do dióxido de carbono. No processo de fotossíntese grande quantidade de carbono é absorvido. Ora o carbono é o principal causador do efeito estufa que aquece a terra (nos últimos 100 anos aumentou em 25%). Caso um dia a Amazônia fosse totalmente desmatada,seriam lançados na atmosfera cerca de 50 bilhões de toneladas de carbono por ano. Haveria uma mortandade em massa de organismos vivos.

O terceiro mito: a Amazônia como o celeiro do mundo. Assim pensavam os primeiros exploradores como von Humbold e Bonpland e os planejadores brasileiros no tempo dos militares no poder (1964-1983). Não é. A pesquisa mostrou que “a floresta vive de si mesma” e.   em grande parte. “para si mesma” (cf. Baum, V., Das Ökosystem der tropischen Regeswälder, Giessen 1986, 39). É luxuriante mas num solo pobre em humus. Parece um paradoxo. Bem o esclareceu o grande especialista em Amazonas Harald Sioli:”a floresta, cresce, de fato, sobre o solo e não do solo” ( A Amazônia, Vozes 1985, 60). E o explica: o solo é somente o suporte físico de uma trama intrincada de raízes. As plantas se entrelaçam pelas raízes e se suportam mutuamente pela base. Forma-se um imenso balanço equilibrado e ritmado. Toda floresta se move e dança. Por causa disso,quando uma é derrubada, carrega várias outras.

A floresta conserva seu caráter luxuriante porque existe uma cadeia fechada de nutrientes. Há os materiais em decomposição no solo – a serapilheira – que são folhas, frutos, pequenas raízes, excrementos de animais silvestres . Eles são enriquecidos pela água que goteja das folhas e da água que escorre dos troncos. Não é o solo que nutre as ávores. São as árvores que nutrem o solo. Estes dois tipos de água lavam e carregam os excrementos dos animais arborícolas e animais de espécies maiores como aves, macacos, coatis, preguiças e outros, bem como a miríade de insetos que têm seu habitat na copa das árvores. Existem ainda uma enorme quantidade de fungos e outro sem-número de micro-organismos que juntamente com os nutrientes reabastecem as raízes. E pelas raizes, a substância alimentar vai às plantas garantindo a exuberância extasiante da Hiléia amazônica. Mas se trata de um sistema fechado, com um equilíbrio complexo e frágil. Qualquer pequeno desvio pode acarretar consequências desastrosas. O humus não atinge, comumente, mais que 30-40 centímetros de espessura. Com as chuvas torrenciais é carregado embora. Em pouco tempo aflora a areia. A Amazônia sem a floresta pode se transformar numa imensa savana ou até num deserto. Por isso que a Amazônia jamais poderá ser o celeiro do mundo. Mas continuará a ser o templo da maior biodiversidade.

Constatava o especialista da Amazônia Shelton A. Davls ainda em 1978 e vale para 2019:”Neste momento está sendo travada uma guerra silenciosa contra povos aborígenes, contra camponeses inocentes e contra o ecossistema da floresta na bacia amazônica” (Vítimas do milagre, Zahar 1978, 202). Até 1968 a floresta estava praticamente intacta. Desde então, com a introdução dos grandes projetos de hidrelétricas e do agronegócio e hoje sob o anti-ecologismo do governo Bolsonaro, continua a brutalização e devastação da Amazônia.

Lenardo Boff escreveu Todos os pecados mortais-ecológicos:a Amazônia, em Ecologia: grito da Terra-grito dos pobres, Vozes 2015,173-211.

 

 

Ministérios participativos em Igreja Sinodal: F.Altemeyer Jr

Prof. Dr. Fernando Altemeyer Jr. – professor da PUC-SP  é conhecido de nosso blog. Teólogo e professor na PUC-SP é um dos  mais requisitados assessores de comunidades.Conhece a fundo a situação da Igreja em nivel nacional e internacional. Vale sempre ler seus textos, altamente informativos e fundados nas fontes mais seguras. Como o grande tema é o Sínodo Pan Amazônico em outubro vale refletir sobre os ministérios já que o Papa Francisco abriu a questão para a ordenação de casados para o sacerdócio,especialmente, entre os indígenas e para regiões afastadas da Amazônia.Lboff

                      Ministérios participativos em Igreja Sinodal

Atualidade da questão.

Há evidente insatisfação e mesmo frustração diante de antigos modelos autoritários e clericais, já que o último milênio do cristianismo foi marcado pelo centralismo eclesiástico que atrofiou as ações exuberantes do Povo de Deus. As possibilidades reais de mudança pela emergência de um novo modelo eclesial do Concílio Vaticano II, transcrito na Lumen Gentium e as propostas de Medellín, em 1968 fizeram o sopro do Espírito Santo escancarar as janelas da Igreja. Dados estatísticos hoje indicam que em cada comunidade paroquial há 50 leigos exercendo ministérios para cada presbítero ordenado. Bem poucos são instituídos em sua missão eclesial publicamente (doc. 62 da CNBB § 39). Os padres precisam ser ministérios de síntese e não a síntese dos ministérios (doc. 62 § 87). O clericalismo é ainda uma grave doença que machuca o Corpo Místico de Cristo, sua Igreja.

O Sínodo de 1974 resultou na Exortação Evangelii Nuntiandi que no nº 73 revelou ao mundo o coração da missão eclesial: evangelizar. A Igreja existe como sacramento do Cristo, Luz dos povos. Igreja não existe para si, mas para a vida do mundo (Pro Vita mundi). Mais que hierarquia e laicato, afirma-se como comunhão de carismas e ministérios (doc. 62 § 104 e 105). A Exortação Evangelii Gaudium confirmou os passos do Papa João 23. Francisco reassumiu o espírito conciliar sinodal como o atual bispo de Roma.

O Instrumento de Trabalho do Sínodo Extraordinário da Pan Amazônia reafirma a urgência de pensar o presente e o futuro da Evangelização dos nove países envolvidos no bioma de 8,1 milhões de quilômetros quadrados, 37 milhões de habitantes de culturas e histórias diversas. Aí convivem 2.779.478 aborígenes pertencentes a 390 povos reconhecidos e 137 povos ainda não contatados. São faladas 240 línguas diferentes de 49 ramos linguísticos (cf. Agência Fides 17/10/2017). A coordenação episcopal na região acontece por meio de sete conferencias episcopais, com uma rede amazônica de 2.166 paróquias católicas, centenas de comunidades e capelas. Nessa Igreja missionária atuam 21.660 catequistas, 4.454 irmãs de vida religiosa consagrada, 2.057 irmãos religiosos, 418 diáconos casados permanentes, 3.828 presbíteros diocesanos e do clero religioso, 154 bispos (diocesanos, auxiliares, coadjutores, prelados e vigários apostólicos ativos e eméritos). Como se pode verificar: desafios gigantescos e urgentes para anunciar Jesus e sua compaixão!

Essas razões históricas e religiosas clamam por uma explosão ministerial nas igrejas. Esse fora o grito de dom Angélico Sândalo Bernardino em 2009: “Eu acredito em uma Igreja explosivamente ministerial para que a paróquia realmente se converta numa rede articulada de comunidades, (CEBs) sem o que realmente nós não teremos a explosão missionária que devemos ter (BERNARDINO, Revista Missões, 2009)”.

Em primeiro lugar a modernidade toca a estrutura eclesial exigindo mais participação dentro das Igrejas. A sinodalidade precisa se expressar em relações circulares. Em seguida o desafio da organização eclesial clama aos céus: a questão da competência, a equilibrada eficácia operacional e o serviço real aos empobrecidos são pedra-de-toque de nossas Igrejas. A Igreja precisa de servidores e anunciadores competentes. As decisões precisam ser tomadas em colégio e conselhos (consultivos e deliberativos). Em terceiro lugar emerge vigorosa a questão da formação qualificada do laicato e a pregação intelectualmente sólida e espiritual de presbíteros e diáconos permanentes. O estudo bíblico e pastoral deve ter primazia sobre administração financeira e domínio sagrado. Enfim, a missão da Igreja, como sacramento de salvação (LG 1), pede ministérios e estruturas visíveis como expressões críveis da Igreja invisível feita de mártires, liturgia eucarística, louvores, compromissos sociais que envolvam batismo, cruz, contemplação e graça superabundante do Espírito. Os ministérios e a missão global de libertação precisam tocar as pessoas sem exclusão nem submissão à idolatria. É preciso repensar e repropor novos (e valiosos) tipos de serviços pastorais que organizem o testemunho eficaz do Cristo, na dimensão profética e ecumênica. Se a injustiça é organizada, a caridade também deve ser. Uma questão teológica importante é o cuidado em repensar a estrutura da Igreja nas dioceses e na Cúria Romana. A comunhão de igrejas particulares, dos patriarcados e mesmo das igrejas de outras denominações, por meio do ecumenismo, são sementes da graça de Deus no mundo. Os ministérios concretos dos bispos, presbíteros (celibatários e casados), dos diáconos casados permanentes e das diaconisas pede que se repensem os cargos e funções, inclusive as de núncios, bispos auxiliares, leitores, animadores, profetas, catequistas e missionários leigos.

Há “o” Ministério da Igreja (desde as pequeninas Comunidades Eclesiais de Base até a Igreja Universal) e há “os” ministérios na Igreja. As CEBs procuram ser uma Igreja toda ela ministerial. A Igreja Universal precisa ser ela também um celeiro de vocações ministeriais. Retoma-se assim a relação entre sacerdócio comum de todo/a batizado/a e o sacerdócio ministerial (ordenado). Entre Igrejas locais e Igreja Universal. O rosto local deve ser valorizado e cultivado como expressão multifacetada do Espírito de Jesus no mundo. Um verdadeiro mosaico necessário para a beleza do todo da Igreja.

O Instrumento de Trabalho do Sínodo da Amazônia diz em seu parágrafo 110: “Uma Igreja com rosto amazônico, em seus pluriformes matizes, procura ser uma Igreja “em saída” (cf. EG, 20-23), que deixa atrás de si uma tradição colonial monocultural, clericalista e impositiva, que sabe discernir e assumir sem medo as diversificadas expressões culturais dos povos. O referido rosto nos alerta para o risco de “pronunciar uma palavra única [ou] propor uma solução que tenha um valor universal” (cf. OA, 4; EG, 184). Sem dúvida, a realidade sociocultural complexa, plural, conflituosa e opaca impede que se possa aplicar “uma doutrina monolítica defendida sem nuances por todos” (EG, 40). Por conseguinte, a universalidade ou catolicidade da Igreja se vê enriquecida pela “beleza deste rosto pluriforme” (NMI, 40), das diferentes manifestações das Igrejas particulares e de suas culturas, formando uma Igreja poliédrica (cf. EG, 236)”.

Escreveu o eminente teólogo dos ministérios, padre Antônio José de Almeida: “Os ministérios não ordenados restituíram à Igreja, depois de vinte séculos de história, o frescor e a vitalidade das primeiras comunidades, que, em sua primeira ‘eclesiogenese’, experimentavam ao vivo o que realmente significa que ‘ a cada um é dada uma manifestação do Espírito para utilidade comum (1Co 12,7) (ALMEIDA, 2015, p. 625)”.

As raízes na memória cristã

A prática das igrejas locais, com destaque para as dioceses que traçam e vivem seus planos de ação pastoral remetem imediatamente ao equilíbrio entre ausculta do Espírito e uso das às ciências humanas e sociais, particularmente psicologia, antropologia, sociologia e visão ecológica (“o nosso conhecimento consiste na construção de versões-de-mundo” dizia Nelson Goodman) não pode nem deve desprezar a primazia da Escritura Sagrada compreendida como revelação da pessoa do Cristo e de sua filiação ao Deus Pai Criador. A Palavra viva é a casa, o mapa e o alimento da Igreja e de qualquer ministério eclesial. Na Bíblia Sagrada o conceito “leigo” não existe, mas sempre se apresenta a identidade de comunidade (povo) como chave essencial e constitutiva dos Evangelhos e de cada página sagrada. O próprio estatuto teológico de Jesus nos faz ver como as estruturas atuais necessitam confrontar-se com o modelo original e paradigmático. O ministério de Jesus é anunciar o Reino e cuidar dos corpos feridos nas estradas da Palestina. O modo de organizar o grupo dos doze, a ação e pregação da Igreja querigmática primitiva, as expressões latina e siríaca e mais tarde as inúmeras famílias do Oriente (famílias litúrgicas vigorosas) assumem o fato e o acontecimento pascal. A Igreja e os ministérios nasceram às margens do império e mesmo contra o império. A alegria dos cristãos se exprimia no serviço das mesas articulando ágape à partilha eucarística. A ação misteriosa do Espírito Santo era visível na pregação missionária e no fortalecimento da fé das testemunhas de Cristo Ressuscitado. O apóstolo Paulo pede que se ouça o Espírito que une e envia exigindo articulação dos ministérios na missão ad Gentes.

Hoje o papel dos bispos, do Sínodo e dos/as teólogos/as e agentes de pastoral é evidente: ampliar horizontes, abrir as mentes, cavar o chão dos povos discernindo o processo de mergulho do Verbo de Deus nas culturas da alma humana.

Escreveram os bispos do Brasil anos atrás: “O protagonismo do cristão leigo requer profundas mudanças no estilo do governo e no exercício da autoridade por parte da hierarquia, para permitir e encorajar comunhão, a participação e a corresponsabilidade dos leigos na tomada de decisões pastorais, valorizando o voto dos conselhos pastorais e a presença ativa dos fiéis em Sínodos e Concílios particulares, conforme está previsto por documentos oficiais da Igreja (Documentos da CNBB 62, página 127 parágrafo 190).”.

Ministérios hoje e amanhã.

Há uma questão de vocabulário que precisa ser retomada. Que é ser ministro? A quem serve? Como definir a missão diante do Senhor da história? Há centenas de serviços pastorais na ação eclesial. Há presbíteros casados e solteiros na Igreja Católica. Há diáconos casados. Há irmãos e irmãs consagradas na Vida Religiosa e seus votos de amor ao Cristo. Há catequistas educadoras da fé. Há bispos profetas e patriarcas da fé cristã.

Essas servidoras na/da comunidade eclesial exercem cargos relativamente estáveis e são chamadas de ministras, que é um conceito ambíguo hoje no Brasil pelo mau exemplo de Ministros de Estado que se corrompem e manipulam os aparelhos de Estado em benefício próprio. Somado a isso há o forte machismo, a autocracia clerical e uma estrutura misógina na Igreja.

Ao estudarmos os conceitos envolvidos vemos que existem três importantes: 1. múnus – munera: cargo ou função que pesa. 2. officium – tarefa: obrigação a cumprir. 3. servitium: obediência ao mandatário. Uma discussão inovadora sobre a identidade e a função de novos ministérios funda-se no ministério global da própria Igreja (cf. Ef 4,12). Paulo entende os ministérios conectados diretamente aos carismas, que são as dádivas e presentes do Cristo Ressuscitado. Não há ministério que não seja fruto e ação da Graça do Espírito Santo. Sempre válido recordar a imagem do corpo como articuladora dos diferentes órgãos para a vida da pessoa humana. Assim: “como os membros do corpos são diversos, assim também os serviços (Rm 12,3; 1Co 12,4).” Dentro dessa visão holística, o missionário e apóstolo Paulo propõe cinco ministérios bem específicos na Carta aos Efésios: E ele designou alguns para apóstolos, outros para profetas, outros para evangelistas, e outros para pastores e mestres (Ef 4,11)”. É curioso notar que nas listas paulinas não há menção a sacerdotes. O modelo para Paulo são os profetas e anciãos. Também por conta da ação sistólica da ação missionária Paulo valoriza enormemente os evangelistas e mestres, que anunciam o Evangelho e ensinam as comunidades a manter-se fiel ao Cristo vivo na doutrina dos Apóstolos (At 2,42). Nos séculos seguintes novas tarefas e ministérios vão surgindo: bispos, presbíteros e diáconos (cf. At 20,28). Vê-se claramente o hibridismo e conflito entre dois modelos de organização: o judaico com um colégio de anciãos (1Tm 4,14), como se lê: “De Mileto mandou a Éfeso chamar os anciãos da Igreja (Atos 20,17)”. E o modelo da diáspora com o ministério de supervisão (epíscopos). Podemos ler: “Convém que o bispo seja irrepreensível, como despenseiro da casa de Deus, não soberbo, nem iracundo, nem dado ao vinho, nem espancador,  nem cobiçoso de torpe ganância; mas dado à hospitalidade, amigo do bem, moderado, justo, santo, temperante; retendo firme a fiel palavra, que é conforme a doutrina, para que seja poderoso, tanto para admoestar com a sã doutrina, como para convencer os contraditores (Carta de Paulo a Tito 1, 7-9)”. Os dois modelos não negam a graça e o chamado de Deus para a missão que sempre precede a função. Sempre se manteve a tensão entre a perspectiva cúltica e a místico-pastoral: ambas mistagógicas.

Todo ministério é‚ antes de tudo, uma prática coerente, comunitária e reconhecida pela comunidade (cf. ANTIOQUIA, Inácio de Carta aos Efésios, p. 63).

O centro da reforma ministerial é a missão assumida como prioridade. Essa foi a redescoberta central dos padres conciliares em 1964: ministérios são sinais do Cristo que atua no mundo. São serviços da comunidade dos fieis na estrada da missão peregrina. Não há ministro superior nem inferior. Pelo batismo e pela confirmação todo cristão é engajado e convocado a participar de um ministério insubstituível: o dever de evangelizar. O ministério é fundamentalmente: “o carisma que assume a forma de serviço à comunidade e à sua missão no mundo e na Igreja e que, por esta, é como tal acolhido e reconhecido.” (doc. 62 da CNBB § 83).

São três os eixos bíblicos ou notas essenciais do exercício ministerial: profético, sacerdotal e real, todos vividos no corpo de Cristo. Importante citar que o Conselho Mundial de Igrejas propôs estas notas complementares às apostólicas notas una, santa, católica e apostólica. Incluiu a dimensão martirial, a diaconal, a comunitária e a litúrgica.

Há os serviços ocasionais, bem como os ministérios habituais e enfim os ministérios ordenados (ditos sagrados). A questão da jurisdição clerical e dos conflitos com uma visão comunitário-participativa, indicada explicitamente no documento de Puebla não foi resolvida até o momento. Há ministérios reconhecidos (confiados) e mesmo instituídos (leitor e acólito) e há atualmente três ordenados (diácono, presbítero, bispo). Bem sabemos que o laicato está ligado ao tempo secular, ao mundo, às famílias para santificá-las (cf. LG 7 e 31, AA 3, GS 32, UR 2, EN 70, CIC 225, CEC 897). O texto mais exemplar da ação ministerial do laicato: “… gozam de aptidão a serem designados pela hierarquia para algumas funções eclesiásticas a serem exercidas para um fim espiritual (LG 33)”.

O campo de ação dos ministérios eclesial em uma Igreja sem Fronteiras é imenso. A base canônica central se encontra na Carta Apostólica de santo papa Paulo VI intitulada Ministeria Quaedam de 15/08/1972. No interior da Igreja e no coração da sociedade, na política, nas instituições, nos movimentos, nas ruas, nas artes e nas pastorais, pois ‘para isto existe a Igreja: para o Reino de Deus’ (doc. 62 da CNBB § 76).

Não é adequado “pensar a repartição de tarefas e ministérios, como se alguns devessem dedicar-se exclusivamente à vida interna da Igreja e outros se encarregassem da presença no mundo, reproduzindo, numa forma nova, o velho esquema dos ‘dois gêneros de cristãos’ (doc. 62 da CNBB § 90)”.

Há certamente questões práticas: Quem chama e quem escolhe os/as ministros/as? Qual deve ser a formação prévia e complementar para exercer sua missão? Que ministro para que tipo de Igreja ? Qual é a remuneração justa e qual deve ser gratuita e voluntária? Quem avalia? Quanto tempo? Qual projeto pastoral? São as Igrejas locais em comunhão com o bispo de Roma que irão responder. A Igreja do Brasil assumiu nas Diretrizes Gerais uma ação de raiz e profundidade: “Priorizar pequenas comunidades eclesiais, ao redor da Bíblia, como fruto imediato da visitação missionária. Para tanto, é fundamental a formação de lideranças leigas que possam coordenar, com espírito de mobilização e de oração, essas comunidades (CNBB, Diretrizes Gerais, p. 78)”.

Assim afirma o Instrumento de Trabalho do Sínodo da Amazônia parágrafo 129:

“As seguintes sugestões das comunidades recuperam aspectos da Igreja primitiva, quando ela respondia a suas necessidades criando os ministérios oportunos (cf. At 6, 1-7; 1 Tm 3, 1-13): a.      Novos ministérios para responder de modo mais eficaz às necessidades dos povos amazônicos:

  1. Promover vocações autóctones de homens e mulheres, como resposta às necessidades de atenção pastoral-sacramental; sua contribuição decisiva consiste no impulso para uma autêntica evangelização do ponto de vista indígena, segundo seus usos e costumes. Trata-se de indígenas que apregoem a indígenas a partir de um profundo conhecimento de sua cultura e de sua língua, capazes de comunicar a mensagem do Evangelho com a força e a eficácia de quem dispõe de uma bagagem cultural. É necessário passar de uma “Igreja que visita” para uma “Igreja que permanece”, acompanha e está presente através de ministros provenientes de seus próprios habitantes.
  2. Afirmando que o celibato é uma dádiva para a Igreja, pede-se que, para as áreas mais remotas da região, se estude a possibilidade da ordenação sacerdotal de pessoas idosas, de preferência indígenas, respeitadas e reconhecidas por sua comunidade, mesmo que já tenham uma família constituída e estável, com a finalidade de assegurar os Sacramentos que acompanhem e sustentem a vida cristã.
  3. Identificar o tipo de ministério oficial que pode ser conferido à mulher, tendo em consideração o papel central que hoje ela desempenha na Igreja amazônica”.

 

Uma Igreja ministerial de A a Z.

Propor novos ministérios instituídos publica e formalmente em todas as dioceses e prelazias para atender às necessidades da ação evangelizadora. Cargos com tempo, mandato e celebrações litúrgicas específicas.

  1. Apoiar firmemente o ministério leigo permanente: o matrimônio conjugal, sacramento assumido e realizado pelo casal de noivos.
  2. Serviços da caridade eficaz, diante da “imensa massa de deserdados e sofredores, além do mais, provados pela crescente onda de desemprego e a lentidão da Reforma Agrária” (doc. 62 § 16).
  3. Os liberados nas pastorais, setores, dioceses, paróquias ou os assessores leigos dos movimentos religiosos.
  4. Os agentes de pastoral, animadores, catequistas e membros de Conselhos deliberativos.
  5. As/os coordenadores leigos de capelas, CEBs e serviços diocesanos.
  6. Responsáveis por equipes e grupos pastorais tais como: liturgia; sacramentos: batismo, juventude, dízimo, menor, operário, AIDS, acolhida, visitação, missões, exéquias, aconselhamento, pastorais sociais, militância política, desempregados, da Sagrada Comunhão, enfermos, etc.
  7. Comunidades ministeriais: novo jeito de ser Igreja (ênfase no serviço e na Trindade Santa).
  8. Ministérios leigos reconhecidos para agir com autonomia, solidariedade em redes de comunhão.
  9. Ministérios leigos femininos: Se houve na história mulheres doutoras (didascalias) na Igreja do passado e mesmo aquelas reconhecidas oficialmente: Catarina de Sena, Teresa d’Ávila, Hildegard de Bingen e Teresa do Menino Jesus – porque não haveria no futuro? Se houve diaconisas (Febe, nossa irmã, diaconisa, citada por Paulo em sua carta aos Romanos 16,1.2) por que não haveria novamente? Se a partir do século XII o número de mulheres canonizadas supera o de homens, quais as lições que devemos tirar para a estrutura concreta da Igreja no século XXI? Se houve mulheres chamadas apóstolas como Júnia (Rm 16,7) por que não outra vez? Se houve profetisas, como Miriam, Ana, Noadias, e matriarcas como Sara, Rebeca, Raquel, e líderes guerreiras como Débora, Jael, Dalila, Rute, a mãe dos macabeus, e tantas mártires de nossa América Latina por que não reconhece-las formalmente na Igreja? Se houve coordenadoras de Igrejas domésticas, como Priscila (1 Cor 16,19), Lídia em Filipos (At 16,15), Júlia (Rm 16,15), Ninfa em Laodicéia (Cl 4,15) e as coordenadoras de grupos de famílias nas ruas, bairros e pastorais diversas, por que não mulheres nas coordenações e na Cúria Romana? As mulheres são ministras da palavra e da coordenação de grande habilidade e compaixão. Sobre o diaconato feminino há a opinião favorável do eminente teólogo Monsenhor Dr. Roberto Mascarenhas Roxo: “Se a revelação permite o diaconato feminino e a história o comprova, a cultura moderna o exige como resposta coerente da Igreja aos movimentos de valorização da mulher; a pastoral pede o diaconato feminino (ROXO, 1993, p.23-24)”.
  10. Ministério do discernimento e da unidade (Conselhos de pastoral, econômicos, equipes de reflexão) (doc. 62 § 162).
  11. Ministros da defesa dos agricultores e nações indígenas perseguidos pelo latifúndio e pelo trabalho escravo.
  12. Ministério dos pescadores e ribeirinhos na Amazônia.
  13. Ministério da benção das mulheres sapienciais das comunidades (benzedeiras).
  14. Ministérios bíblicos (Escolas da Fé e CEBI), da Teologia e da Catequese (doc. 62 § 161 e 170).
  15. Ministérios do testemunho pessoal e comunitário (líderes de associações de bairro, sindicatos, partidos e luta política urbana) (doc. 62 § 125).
  16. Ministério da celebração da palavra (§ 160) e do batismo (§ 164).
  17. Ministério da missão popular e construção de grupos de famílias (visitação, aconselhamento, grupos de rua, de reflexão – doc. 62 168-169)
  18. Ministério da vida urbana (Vicariatos do povo da rua, dos construtores da sociedade, da comunicação, das mulheres marginalizadas, da moradia, da juventude).
  19. Ministério do diálogo da ação ecumênica (CEDRA, MOFIC, CONIC, CF2000).
  20. Ministério da fé e política (Cristãos das classes médias, pastorais sociais, Movimento dos Sem-Terra, acampamentos e assentamentos, marchas, caravanas, MICC, etc.)
  21. Ministério da solidariedade e da compaixão (AIDS, doentes, deficientes, menores abandonados, FEBEM, exéquias – doc. 62 §166)
  22. Ministério das artes e das culturas (afro, catolicismo popular, festas, devoções, músicas populares).
  23. Ministérios das nações indígenas e seu modo de ver o mundo e Deus.
  24. Assessor ou diretor espiritual acompanhante de ministérios leigos (§ 189).
  25. Homens casados (viri probati) como ministros da Eucaristia em comunidades remotas.
  26. Escolha de novos bispos escolhidos com participação eclesial dos leigos. Bispos com o rosto do povo e cheiro de ovelhas.

 

                   Abrindo o debate com audácia e serenidade.

Somos todos co-criadores com Deus, filhos no Filho e aprendizes do Espírito Santo. Somos discípulos, irmãos, santos, eleitos, cristãos, gente do caminho, batizados e missionários compassivos. Assim nos admoesta o papa Leão: “Reconhece, ó cristão, a tua dignidade! (S. Leão Magno, Sermão 21,3)”.

Uma Igreja aliada dos pobres, com ouvidos atentos, eis o que pede o Instrumento de Trabalho do Sínodo da Amazônia n. 144: “Na voz dos pobres se encontra o Espírito; por isso, a Igreja deve escutá-los, são um lugar teológico. Ao ouvir a dor, o silêncio se faz necessidade, para poder ouvir a voz do Espírito de Deus. A voz profética implica uma nova visão contemplativa, capaz de misericórdia e de compromisso. Como parte do povo amazônico, a Igreja volta a definir sua profecia, a partir da tradição indígena e cristã. Mas significa também rever com consciência crítica uma série de comportamentos e realidades dos povos indígenas, que são contrários ao Evangelho. O mundo amazônico pede à Igreja que seja sua aliada”.

 

Bibliografia básica:

ALMEIDA, Antônio José. Verbete: Ministérios. In: PASSOS, João Décio & SANCHEZ, Wagner Lopes, Dicionário do Concílio Vaticano II, São Paulo: Paulinas&Paulus, 2015, p. 617-625.
ANTIOQUIA, Inácio de. Carta aos Efésios VII,1. in: SC 10, Lettres, Cerf, Paris, 1944.
BERNARDINO, Dom Angélico Sândalo. Entrevista para Revista Missões. In: https://www.revistamissoes.org.br/2009/07/o-verbo-se-fez-carne-entrevista-com-dom-angelico-sandalo-bernardino/
BOFF, Leonardo. E a Igreja se fez povo, Eclesiogênese: A Igreja que nasce da fé do povo, Petrópolis: Vozes, 3ª edição.
CASTILLO, José María. Para comprender los ministerios de la Iglesia, Navarra: Editorial Verbo Divino, 1993.
CEBS. Relatório do 4º Seminário Nacional das CEBs, com o tema: A responsabilidade ministerial do Povo de Deus, Ilhéus-BA, mimeo, 28-31 jan. 1999.
CNBB, Missão e ministérios dos cristãos leigos e leigas, doc. 62, São Paulo: Paulinas, 1999.
CNBB, Diretrizes Gerais da Ação Evangelizadora da Igreja no Brasil 2019-2023, doc. 109, Brasília: Edições CNBB, 2019.
COSTA, Pe. João Rezende. Ainda uma Igreja de clérigos e leigos?, in: Vida Pastoral, julho-agosto 1983, p. 9-14.
DIOCESE DE JALES, Ministérios leigos, mimeo, 1994.
DIOCESE DE LINS, Por uma Igreja toda ministerial, mimeo, s/d.
DIOCESE DE REGISTRO, Igreja ministerial, mimeo, 1995.
MARINS, José. Comunidade Eclesial de Base, Prioridade pastoral, São Paulo: Paulinas, 1976.
PAPA FRANCISCO, Exortação Apostólica Evangelii Gaudium, Vaticano, 2013, in: http://w2.vatican.va/content/francesco/pt/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html.
PAPA PAULO VI. Ministeria Quaedam. In: http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/motu_proprio/documents/hf_p-vi_motu-proprio_19720815_ministeria-quaedam.html
PAPA PAULO VI. Exortação Apostólica Evangelii Nuntiandi, in: http://w2.vatican.va/content/paul-vi/pt/apost_exhortations/documents/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html
PINHEIRO, Pe. José Ernanne. A missão dos leigos rumo ao novo milênio, São Paulo: Paulinas, 1997.
ROXO, Roberto Mascarenhas. O diaconato feminino, in: Revista de Cultura Teológica, ano !, n. 4, São Paulo: Faculdade de Teologia Nossa Senhora da Assunção, 1993, p. 9-24.
SETOR SAPOPEMBA, Ministros de Deus, ministros do povo, mimeo, outubro de 1983.
SINODO DA AMAZONIA, Instrumentum Laboris, 2019. In: http://www.sinodoamazonico.va/content/sinodoamazonico/pt/documentos/instrumentum-laboris-do-sinodo-amazonico.html

La batalla del lenguaje y la palabra poética-Juan Muchnik

No 29º Festival Internacional de Poesía de Medellín que se realiza de29 de junho ao 6 de julho 2019 em Medellin-Colombia José Muchnik, engenheiro e antropólogo, exilado na França desde 1976 é também um exímio poeta e pensador escreveu a seguinte reflexão que nos ajudará a entender a atual crise da linguagem já que vivemos em tempos de falsidades – fake news – e da pós-verdade. Indica-nos caminhos para resgatar a verdade das palavras e das realidades que nelas se expressam. Lboff

******************************

                La batalla del lenguaje y la palabra poética.

1 Lenguaje comunicación y poder: Humanismo o Barbarie en los comienzos del tercer milenio.

Desde sus orígenes los seres humanos tuvieron necesidad de comunicar con otros seres humanos para organizar su vida en sociedad. Sin lenguajes no hubieran sido posibles leyes, ni códigos, ni mitos que trasmiten los valores y creencias de diferentes culturas. En su comienzo, lenguaje de manos, gritos y gestos acompañando voces que devienen palabras cuando los grupos humanos le acuerdan un sentido común a las mismas. Luego, casi ayer, la escritura, sobre tablas de arcilla, piedras o pergaminos, los hombres trasmitiendo relatos y saberes. Ya comenzado el tercer milenio, en la “era digital”, la informática complejizó aún más los lenguajes y sus formas de transmisión. La batalla por el sentido que se le asignan a palabras y expresiones se presenta en cotidianos espectáculos, las imágenes / logos / emojis… con su fuerza simbólica, se asocian a los lenguajes existentes, confiriendo una nueva dimensión a las formas de comunicación. Las “fake news”, noticias falsas, mejor dicho falseadas, irrumpen, contaminan medios, prensa, redes, blogs… También irrumpe la pos verdad (post truth), se fabrican verdades a pedido. La instrumentalización política de las grandes bases de datos, el célebre big-data, deviene una actividad rentable. Cuando se vuelve difícil distinguir la verdad de la mentira, significa que “algo” muy grave está pasando.

Si la poesía y los poetas desean acercar palabras a la verdad, los comienzos del tercer milenio ofrecen un desafío de envergadura, ya que la función misma del lenguaje se está corrompiendo. Para que los hombres dialoguen, se entiendan y convengan las formas sociales y normas jurídicas que les permitan convivir, necesitan palabras para pronunciar el mundo sin confusiones, necesitan que libertad sea libertad, que justicia sea justicia, que humanidad sea humanidad, palabras para nombrar objetos, seres, sentimientos… El significado atribuido a esas palabas es fundamental, por eso el lenguaje se convierte en un campo de batalla entre diversas concepciones del mundo. Batalla menos visible que otras, pero no menos fundamental para decidir en qué tipo de sociedad queremos vivir, basada en qué tipo de relaciones entre los humanos y con la naturaleza. Batalla que se agudiza en momentos de crisis como el que estamos atravesando.

Cuando afirmo que el momento es grave, no peco de alarmismo, mido mis palabras. Para percibir dicha gravedad propongo leer “La lengua del Tercer Reich” (1947, Viktor Klemperer)[i], luego escuchar algunos discursos de los nuevos bárbaros, como Big Donald, Il duce Salvinissimo, Bolsofacho… (completad la lista). No se trata de establecer fáciles analogías, ya sabemos que todo se repite mas nada se repite, el objetivo es decorticar la manipulación del lenguaje, potencializada por nuevas tecnologías y medios de comunicación. “La lengua nazi […] impregna con su veneno las palabras y las formas de sintaxis, somete la lengua a su terrible sistema, que adquiere con la lengua su medio de propaganda más potente, más público y más secreto” (Viktor Klemperer 1947). La exclusión de la especie humana de judíos, gitanos, discapacitados y otras minorías comenzó por la lengua, una lengua que separaba lo “impuro”, las “escorias”, de la raza aria. Luego la “purificación” fue llevada a cabo a través de matanzas, campos de concentración, hornos crematorios… Expresiones como “pureza de sangre” “extranjero a la especie” “sub-humano” “racialmente inferior” se hicieron de uso cotidiano para designar a los “impuros”, a los que supuestamente profesaban un “odio profundo” de la sociedad alemana y que por la tanto había que exterminar. “El nazismo penetra a través de expresiones aisladas, de modismos, de formas de sintaxis que se encarnan / imponen a millones de personas, que las adoptaron de forma mecánica e inconsciente” (V.K 1947)

Por eso es grave que el presidente de la primera potencia mundial tome un rol activo en la diabolización de los inmigrantes, los “latinos”, sus vecinos, merecen una atención especial. Acusándolos de “invasores” “violadores” “traficantes de droga” “alimañas que nos infestan” en proveniencia de “países de mierda”, los erige en el enemigo número uno de los USA. Miles de gente desamparada, mujeres niños hombres ancianos familias, huyendo de guerras y miseria son calificadas de delincuentes. Repite y no se cansa de repetir, a través de todos los medios a su disposición, que “la existencia del país está en peligro debido a las olas de inmigración descontrolada” Repite y no se cansa de repetir que los estadounidenses son víctimas de los inmigrantes que les quitan sus trabajos, que son violadores, cometen delitos y matan a inocentes ciudadanos. “Make America great again” “America first”. Yo, Big Donald, salvaré los USA de esta horda invasora. Y sus discursos, su lenguaje, se imponen a la sociedad, estéis a favor o en contra de él, es su lenguaje que establece las pautas, y formatea las mentes.

Los nuevos bárbaros también hicieron irrupción en Europa, el duce Salviníssimo criminaliza inmigrantes, los erige en enemigos de los valores de la gran Italia. Su lenguaje construye día a día una división entre italianos con valores tradicionales (familia, costumbres, religión…) y los otros, los gitanos, izquierdistas, sucios che arrivano a fare casino (llegan a hacer kilombo). Infringiendo todas las leyes de navegación en vigor, prohibió a los barcos que socorren náufragos de amarrar en puertos italianos. “La pacchia è finita» (se “terminó la fiesta”), es una de sus expresiones favoritas, dirigida a miles de desesperados que se atreven a cruzar el mediterráneo a riesgo de sus vidas. El cinismo es inmenso, como si esos miles de miles de miserables, estuviesen haciendo la fiesta, pero no importa, los insultos, la estigmatización queda. Entre los enemigos de Italia también sitúa a las ONG, asociaciones, intendentes… que son solidarios de los inmigrantes. Para ellos acuñó la expresión “buonistas”[ii] invirtiendo la significación de “buono” para transformarlo en un calificativo peyorativo, ser bueno no está bien le está diciendo a las personas y organismos dedicados a la asistencia humanitaria. Por supuesto la manipulación del lenguaje va acompañada con la supresión de presupuestos, el arsenal jurídico “necesario” y la represión física de los “buonistas”. El mensaje: si queréis ser “buenitos” mirad lo que os espera.

Lo alarmante es que ese lenguaje, y la xenofobia que transmite, ganan el espíritu de sectores crecientes de la población, que la crisis del capitalismo financiero y el empeoramiento de las condiciones de vida constituyen un terreno fértil para esa ideología. No es inútil subrayar que los nuevos bárbaros subieron al poder por el voto mayoritario de los electores. “El que gana es el que logra imponer su lenguaje a su adversario” (George Lakoff)[iii] Este lingüista americano, insiste sobre el hecho de que la decisión de los electores no es racional y analítica, sino que es el resultado de una asociación de ideas e imágenes articuladas por un marco narrativo (“framing”). De ahí la importancia de imponer al debate sus propias narrativas, metáforas, léxicos y lenguaje, en los cuales los electores puedan reconocerse. Big Donald, duce Salviníssimo, Bolsofacho… los nuevos bárbaros saben cultivar muy bien este terreno.

La disyuntiva “Humanismo o Barbarie” se está desplegando bajo nuestros ojos, hic et nunc (aquí y ahora). O sostenemos que todos los humanos tienen derecho a una vida digna, independientemente de su raza, su religión, su nacionalidad, su sexo… en acuerdo con la declaración universal de los derechos humanos de la ONU de 1948, o sostenemos que estos o aquellos, hombres y mujeres, son sub-humanos, que entonces pueden ahogarse por miles en el Mediterráneo, morirse de sed en un desierto, el de Sonora o el de Sahara poco importa, y construimos lenguajes para fundamentar / justificar las matanzas, y muros para que los “invasores” no los contaminen. El desafío es vital, la batalla del lenguaje se desarrolla en todos los frentes: político, económico, científico, educativo, periodístico…

2 Rapto de palabras, los hackers del lenguaje

El rapto de bellas mujeres fue una constante en la historia de la humanidad, el rapto de bellas palabras pasó más desapercibido. Palabras con una carga simbólica positiva son sometidas / instrumentalizadas, puestas al servicio del paradigma socio-económico dominante. El rapto de la palabra “libertad” es emblemático, se sirvieron de ella para embellecer el “marketing” de un sistema “neo-esclavista”. Así forjaron el libre mercado, uno de los fundamentos de la teoría económica dominante. Nadie vio la “mano invisible” del mercado que debería regular los intercambios, como lo afirma Adam Smith en su tratado hacia fines del siglo XVIII[iv]. Nadie demostró tampoco la ley de la oferta y la demanda[v], que deberían cruzarse en un punto representativo del precio de equilibrio. Esperamos siempre el equilibrio de un “libre mercado” que no es libre, ni el mercado de productos, ni el mercado de capitales, ni el mercado de trabajo. ¿Cuál es la libertad del trabajador? ¿Cambiar su tiempo por un salario fijado por reglas que no controla en absoluto? La expresión “libre mercado” es un viejo engaño que ya dura siglos, hay un mercado, pero no es libre, depende de relaciones de poder económicas y políticas. Mismo análisis podríamos aplicar a expresiones como “libre intercambio” “libre competencia” “libertad de oportunidades”… ¿Y la palabra “neo-liberalismo”? Usada para calificar al pensamiento económico dominante ¿Qué tienen de liberal sus partidarios? El liberalismo fue un movimiento iniciado en el siglo XVII por John Locke[vi] que defendía las libertades individuales frente al poder absolutista de los estados monárquicos, su filosofía inspiró a pensadores franceses como  Voltaire y Rousseau, que influyeron en la fundación de los estados republicanos. Los llamados “neoliberales” en el siglo XXI, defienden por el contrario el poder absolutista de las grandes compañías multinacionales, y atacan el poder de los estados republicanos. El “neoliberalismo” no tiene nada de liberal, salvo la palabra “libertad” que lograron raptar. ¿Quién es libre Libertad?

El hackeo del lenguaje se difunde de manera sutil y permanente. En algunos casos a fuerza de pronunciar una palabra, una expresión, creemos que la realidad coincide con ella, pero a menudo la realidad se sitúa en las antípodas de lo que se dice, para distinguir dicha realidad debemos invertir ciertas formulaciones del lenguaje, como con los viejos negativos de fotos, en la realidad los claros son los obscuros y los obscuros son los claros. Una palabra ejemplar en este sentido es « globalización », a fuerza de pronunciarla creemos que es cierta. Pero en los hechos, lo único que se globaliza son ciertas tecnologías y mercancías. Es cierto que usamos el mismo teléfono Samsung, en Corea, Japón o Colombia, pero si nos detenemos un poco constatamos que lo que caracteriza esta época es la fragmentación, fragmentación social, económica y política que tiende a acentuarse en todas las latitudes. Empobrecimiento, polarización de ingresos, exclusión social creciente, separatismos regionales, crisis de las grandes urbes con desarrollo de “no mans land” al interior de las mismas, barreras crecientes a la circulación de personas… Más que a una “gran globalización” estamos asistiendo a una “gran fragmentación”.

El método de inversión del sentido puede aplicarse a numerosas palabras / expresiones de moda. Si escuchan el vocablo “sostenible” con tanta insistencia, “desarrollo sostenible” “políticas sostenibles”, “tecnologías sostenibles”. Están revelando lo contrario, el carácter insostenible de un mundo, en el que las guerras, las crisis financieras, los cambios climáticos y del medioambiente, muestran nuestra fragilidad, el hecho de que no podremos sostenernos por mucho tiempo si continuamos así. De la misma manera que el coro de voces diversas en defensa de la “seguridad alimentaria” señala que estamos cada vez menos seguros de nuestra alimentación.

En esta batalla, el lenguaje es maquillado, instrumentalizado de numerosas e ingeniosas maneras, según la voluntad de los detentores del poder. ¿Escucharon hablar de “optimización fiscal”? Expresión que tuvo un éxito inusitado, ampliado por la revolución digital que facilita los flujos financieros hacia los “paraísos fiscales”. En realidad se trata de multimillonarias evasiones impositivas, hacia “guaridas fiscales” donde operan bancos y consultoras especializadas en este tipo de fraude, al servicio de sociedades y personas multimillonarias (pobres y clases medias abstenerse). Convengamos que llamarse “Especialistas en optimización fiscal” es mucho más apropiado que llamarse “Especialistas en evasión impositiva” para estos “facilitadores” de estafas. Como es sabido este fraude multimillonario influye en los equilibrios fiscales de los estados, justificando la intervención de los “ajustadores” (otra palabra raptada)… Y todos terminarán “ajustados”, salvo algunos pocos, los que poseen pinzas, bulones y tuercas, para realizar los “ajustes estructurales”, con la asistencia y sabios consejos del FMI, de entidades bancarias y “reguladoras”. Una vez más conviene leer al revés, más que “ajustes estructurales” se trata de “ajustes desestructurantes” de los estados nacionales, desestructuran las industrias locales, la enseñanza, la investigación, los servicios de salud, los servicios de transporte…

El ejercicio sería interminable, el interés es llamar la atención, sobre el nivel al que ha llegado la manipulación del lenguaje. Los invito a seguir descosiendo las falsas formulaciones de moda. Un último ejemplo para estimularlos a continuar este ejercicio. Tomemos la “volatilidad de precios” expresión que se ha puesto de moda para designar las fuertes oscilaciones de ciertas materias primas debido a las especulaciones bursátiles. El trigo, el arroz, el maíz… y otros alimentos básicos figuran entre las víctimas de dicha “volatilidad”. Convengamos que las expresiones “precios especulativos” y “especuladores”, aunque pequen de franqueza, serían mucho más apropiadas para designar a los que con su accionar financiero provocan alzas y bajas inesperadas de las “commoditys”, y con ello la muerte de hambre de cientos de miles de personas. ¡Qué importa! Optimizar los beneficios es el objetivo. “Sefikill”[vii] sería la palabra adecuada para designar a esos especuladores. Volver a dar sentido a las maneras de nombrar los seres y las cosas es una tarea fundamental para que entre humanidad y barbarie, sea la humanidad que prime, la historia muestra que no es fácil, que a menudo es lo contrario que ha sucedido.

¿Tienen los poetas “algo que decir” en esta batalla?

3 La palabra poética

Precisemos en primer lugar que la calificación “poetas sociales” no es correcta, pues todos los poetas son sociales en la medida en que se expresan con una lengua, ella misma producto de la sociedad. Todos los poetas de manera implícita o explícita, reflejan las evoluciones sociales. Víctor Hugo manifestó, en un contexto político social tenso marcado por la lucha entre republicanos y monárquicos, la toma del poder por Napoleón III y la instalación del 2do Imperio: “El poeta en días impíos / Viene a preparar días mejores / Es el hombre de las utopías/ Los pies aquí los ojos más allá / Es él que sobre todas las cabezas / En todos los tiempos, como los profetas / En su mano donde todo puede caber / Debe, que lo insulten o lo alaben / Como una antorcha que sacude / Hacer brillar el futuro[viii].

El poeta puede contribuir a esclarecer, alertar, pronunciar el mundo de otra manera para acercarnos a la verdad, a remover las capas de grasa y humo que recubren el leguaje, que confunden y deforman la realidad. En este sentido la poesía es mucho más que una expresión artística, es una manera de estar en el mundo, es una fuente de supervivencia “un arma cargada de futuro […] como una pulsación que golpea las tinieblas […] poesía necesaria como el pan de cada día / como el aire que exigimos tres veces por minuto” (Gabriel Celaya)[ix].

La poesía no está en los textos, está en la vida, el poeta trata de plasmar la poesía de la vida en el poema, que será siempre una aproximación, un intento de traducir emociones en palabras, como lo expresa Arthur Rimbaud: “poesía fijar vértigos”. El poema trata de dar palabras y silencios, sonidos y ritmos, para transmitir la emoción de una hoja que tiembla, trata al mismo tiempo de condensar el lenguaje y de hacerlo estallar, como una gota de perfume cayendo sobre la superficie de las palabras, produciendo ondas y fragancias inesperadas. Por eso la poesía y el poeta molestan, por eso el lenguaje poético se ve, en general, excluido del lenguaje político, económico, científico…

¿Puede contribuir la poesía al conocimiento de los hombres y de las sociedades humanas? ¿Puede la poesía contribuir al conocimiento de las crisis que atravesamos? Para intentar una respuesta precisemos que la experiencia poética no es sólo literaria, concierne la vida en todas sus dimensiones. La poesía, condensación ritmada del lenguaje, existe mucho antes que la escritura. La poesía también fue una herramienta de memorización, que ha permitido la transmisión oral de mitos, ritos, saberes y conocimientos, en los cantos que han acompañado la labor de los agricultores o de los herreros, en las fórmulas mágicas para curar enfermedades, convocar a los dioses o acompañar a los muertos en su misterioso viaje.

En estos comienzos del siglo XXI diríamos que la poesía molesta, sobre todo cuando se mezcla con lo cotidiano, cuando inyecta sangre y pulsaciones en mensajes que al adquirir vida pueden resultar peligrosos, pueden revelar lo “no dicho”. Por eso la poesía se ve excluida, no sólo del dominio editorial, sino de las grandes consultaciones y decisiones que conciernen el futuro del planeta y la humanidad. ¿Por qué no invitan poetas a las grandes deliberaciones sobre el cambio climático? ¿O a los grandes foros económicos? ¿O las negociaciones de paz en zonas de conflicto? Parecería que el deseo de Platón de “expulsar los poetas de la Ciudad ideal”, se ha satisfecho. Para tratar de cosas que queman prefieren enfriar el lenguaje. La poesía por el contrario, pone las palabras en erupción, descienden las cuestas como lava recién nacida, incinerando la hipocresía a su paso. El enfriamiento del lenguaje lo comprobamos en situaciones extremas como en los centros de tortura de la última dictadura en Argentina (1976-1983), no eran centros de tortura, eran “chupaderos”, “pozos”, no había salas de tortura, había “quirófanos”, “salas de máquina”, no se asesinaba a los secuestrados se los “trasladaba”… Lo comprobamos en el lenguaje de todos los días, en los esfuerzos por neutralizarlo / deshidratarlo, extraerle las partículas emotivas. “Sin domicilio fijo” a fuerza de repetir la expresión se va esfumando la imagen de la gente tirada en la calle, fijo o no fijo el problema de millones de personas en el contexto de crisis actual es la pérdida de la casa, de un techo, deambulan en el metro de Paris o Madrid, en las calles de Calcuta o Rio de Janeiro, en los parkings de Dublín o Filadelfia… De a poco “sin domicilio fijo” es reemplazada por SDF (sigla usada en Francia con este fin), las siglas ayudan a enfriar aún más la denominación de ciertos fenómenos sociales en expansión y al mismo tiempo contribuyen a no sentirlos, a no pensarlos.

Tal vez no sería exagerado afirmar que para entender la crisis y resolver las urgencias sociales, económicas, medioambientales, habría que aceptar que hay también un estado de urgencia poética, los nuevos paradigmas de sociedad, las nuevas formas de producción, de intercambio, de gestión de los recursos naturales, de urbanización, de… no saldrán repentina y únicamente de la investigación científica como del muslo de Júpiter. “En nuestra época una de las más altas perspectivas del espíritu es la recomposición o la recuperación de la unidad del hombre a través de la poesía. Desde este punto de vista, pensar y sentir son una sola y misma cosa, como la inteligencia y el amor, la acción y la contemplación. […] El destino del poeta moderno es reunir el pensamiento, la imaginación, el amor, la creación. […] Porque la poesía es el mayor realismo posible, en su tentativa de unir al hombre dividido y fracturado, fundando los elementos dispersos en un todo”[x]

Sin duda que necesitamos nuevos saberes, pero sobre todo necesitamos un saber nuevo, un saber de una nueva calidad, un saber basado sobre un principio de unificación de las diversas formas de conocimiento, de las diversas experiencias del mundo, la experiencia poética es un componente esencial de este proceso.

Que vuelvan Poesía y poetas a la ciudad real, la ciudad ideal no existe.

[i] La lengua del tercer Reich: Lingua Tertii Imperii (LTI), publicado por primera vez en Alemania en 1947, edición en español, Editorial Minúscula, Barcelona, 2001.

[ii] Buonista, de “buono”, bueno en italiano.

[iii] George Lakoff, , 1990, “Don’t think of an elephant”, Ed. New York Time Bestsellers

[iv] Adam Smith, tratado sobre la Riqueza de las Naciones

[v] Esta ley se formalizó en la segunda mitad del siglo XIX, basada en las ecuaciones de Léon Walras, en la línea de pensamiento de Adam Smith.

[vi] John Locke (16321704) fue un filósofo y médico inglés, considerado como uno de los fundadores del liberalismo

[vii] SEFIKILL : Serial Financial Killers, 2014, José Muchnik, Ed. Ciccus, Buenos Aires.

[viii] Victor Hugo, « Fonction du poète » (1839), en « Les Rayons et les Ombres » (1840)

[ix] Gabriel Celaya, poeta español (Hernani 1911 – Madrid 1991)

[x] Roberto Juarroz, 1987, “Poésie et réalité”, pp 19, 20, ed. Lettres Vives, Francia.