Buena noticia: habrá sacerdotes casados y indígenas

El 17 de julio de 2019 el Vaticano emitió un documento en el que recomendaba al Sínodo Pan-amazónico, a celebrarse en octubre en Roma, que se considere la ordenación sacerdotal de hombres casados, ancianos y respetados, especialmente indígenas, para las regiones alejadas de la Amazonia. El Papa no quiere una Iglesia que visita sino una Iglesia que permanece. Esta reivindicación es antigua y fue propuesta por la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) al Papa Juan Pablo II en los años 80 del siglo pasado. Él la interpretó como una especie de provocación y por eso mantuvo siempre relativa distancia con esta Conferencia.

Fuentes eclesiásticas serias proporcionan los siguientes datos: en la Iglesia
desde 1964 a2004 dejaron el ministerio 70 mil sacerdotes. En Brasil de 18
mil sacerdotes, 7 mil hicieron lo mismo. Las CEBs y los ministerios laicales
apuntan a suplir la carencia de sacerdotes. ¿Por qué no acoger a los sacerdotes ya casados y permitirles asumir su ministerio u ordenar a casados?

En el Sínodo Pan-amazónico seguramente será acatada esta sugerencia. Dice también que habrá un “ministerio oficial para las mujeres”, que no sabemos cuál será. En fin, tendremos sacerdotes casados, antiguo desiderátum de muchas Iglesias.

Desde el principio del cristianismo la cuestión del celibato ha sido polémica.

Se dibujaron dos tendencias: una que permitía sacerdotes casados y otra que prefería sacerdotes célibes. Para todos estaba claro que el celibato no es ningún dogma de fe sino una disciplina eclesiástica, particular de la Iglesia occidental. Todas las demás Iglesias católicas (ortodoxa, siríaca, melquita, etíope, etc.) y las cristianas no conocen esa disciplina. Y en cuanto disciplina puede ser abolida, dependiendo en último término de la decisión del Papa.

Jesús se refiere a tres tipos de célibes, tres tipos llamados eunucos o castrados (eunoûxoi en griego). Del  tercero dice: “hay castrados que así se hicieron a sí mismos por amor del Reino de los cielos; quien pueda entender que entienda” (Evangelio de Mateo 19,12). Reconoce que “no todos son capaces de entender esto, sino solamente aquellos a quienes les ha sido dado” (Mt 19,11).

Curiosamente en la Primera Epístola a Timoteo, se dice que “el epíscopo sea marido de una sola mujer… debe saber gobernar bien su casa y educar a los hijos en la obediencia y la castidad (1Timoteo 3, 2-4). Lo mismo se dice en la Epístola a Tito 1,6.

Resumiendo la larga y sinuosa historia del celibato se constata que inicialmente no existía como ley y si existía era poco observado. El Papa Adriano II (867-872) así como Sergio III (904-911) estaban casados. Entre el siglo X y el siglo XIII dicen los historiadores que era común que el sacerdote conviviera con una compañera. En el Brasil de la colonia era también muy frecuente. En el pasado, los párrocos del campo procreaban hijos y los preparaban para ser subdiáconos, diáconos y sacerdotes, pues no había instituciones que los preparasen.

Mención aparte merece la no observancia del celibato por parte de algunos Papas. Hubo una época de gran decadencia moral, llamada “la era
pornocrática”, entre 900-1110. Benedicto IX (1033-1045), fue consagrado Papa a los 12 años, ya “lleno de vicios”. El Papa Juan XII (955-964), consagrado con 18 años, vivía en orgías y en adulterios. Fueron famosos los Papas del Renacimiento como Pablo III, Alejandro VI, con varios hijos, y León X que casaba con pompa a sus hijos dentro del Vaticano (ver Daniel Rops, La historia de la Iglesia de Cristo, II, Porto 1960, p.617ss).

Finalmente se celebró el Concilio de Trento (1545 y 1563) que impuso como obligatoria la ley del celibato para todos los que ascendieran al orden presbiteral. Y así ha permanecido hasta el día de hoy. Se crearon seminarios donde los candidatos eran preparados desde pequeños para el sacerdocio, con una perspectiva apologética de enfrentamiento a la Reforma Protestante y más tarde, a las herejías y a los “errores modernos”.

Estamos a favor que haya, como en todas las demás Iglesias, sacerdotecasados y sacerdotes célibes. El celibato no como una ley impuesta ni una condición previa para el ministerio, sino como una opción. El celibato es un carisma, un don del Espíritu para quien pueda vivirlo sin demasiados sacrificios.

Jesús bien lo entendió: es una “castración”, con el vacío que es representa en afectividad e intimidad hombre y mujer. Pero esa renuncia es asumida por amor al Reino de Dios, al servicio de los demás, especialmente de los más pobres. Por lo tanto, esa carencia es compensada por una sobreabundancia de amor. Para ello se necesita un encuentro íntimo con Cristo, cultivo de la espiritualidad, de la oración y del autocontrol. Realistamente observa el Maestro: “no todos son capaces de entender eso” (Mt 19,11).

Hay quienes lo entienden. Viven jovialmente su celibato opcional, sin endurecerse, guardando la jovialidad y la ternura esencial, tan solicitada por el Papa Francisco. Qué bueno sería si a su lado hubiera sacerdotes casados.

Ahora podremos finalmente alegrarnos de tener también hombres casados, bien integrados familiarmente, que podrán ser sacerdotes y acompañar la vida religiosa de los fieles. Será una ganancia para ellos y para las comunidades católicas. Si serán indígenas lo serán a su manera, diversa de aquella tradicional.

*Leonardo Boff escribió El coordinador laico y la celebración de la Cena del Señor, Vozes 1982.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Boa notícia: haverá casados padres

No dia 17 de junto de 2019 o Vaticano emitiu um documento que recomendava ao Sínodo Pan-amazônico a realizar-se em outubro em Roma,  que se considere a ordenação sacerdotal a homens casados, mais idosos e respeitados, especialmente indígenas, para as regiões mais afastadas da Amazônia. O Papa não quer uma Igreja que visita mas uma Igreja que permanece. Essa reivindicação é antiga e foi proposta pela CNBB ao Papa João Paulo II, nos anos 80 de século passado. Ele a interpretou como uma espécie de provocação; por causa disso sempre manteve relativa distância da CNBB.

Fontes eclesiásticas sérias fornecem os seguintes dados: na Igreja entre 1964-2004 70 mil sacerdotes deixaram o ministério. No Brasil sobre 18 mil padres, 7 mil fizeram o mesmo. As CEBs e os ministérios laicais visam a suprir a carência de padres. Por que não acolher os padres já casados e permitir-lhes assumir seu ministério ou então ordenar casados?

Seguramente, no Sínodo Pan-amazônico esta sugestão será acatada. Refere-se também que haverá “um ministério oficial para as mulheres” que não sabemos qual será. Em fim, teremos casados padres, antigo desiderato de muitas Igrejas.

Desde o início do cristianismo a questão do celibato foi polêmica. Desenharam-se duas tendências: uma que permitia padres casados e outra que preferia padres celibatários. Para todos era claro que o celibato não é nenhum dogma de fé. Mas uma disciplina eclesiástica, particular da Igreja ocidental. Todas as demais Igrejas católicas (ortodoxa, siríaca, melquita, etíope etc) e as cristãs não conhecem essa disciplina. Enquanto disciplina, pode ser abolida dependendo, ultimamente, da decisão do Papa.

Jesus se refere a três tipo de celibatários, chamados de eunucos ou castrados (eunoûxoi em grego ). Do último diz:”há castrados que assim se fizeram a si mesmos, por amor do Reino dos céus; quem puder entender que entenda”(Evangelho de Mateus 19,12). Reconhece que “nem todos são capazes de entender isso mas somente aqueles a quem foi dado”(Mt 19,11). Curiosamente na Primeira Epístola a Timóteo, se fala que “o epíscopo seja marido de uma só mulher…deve saber governar bem a sua casa e educar os filhos na obediência e castidade (1 Timóteo 3, 2-4).

Resumindo uma longa e sinuosa história do celibato constata-se que ele inicialmente não existia como lei e se existia era pouco observado. Assim que o Papa Adriano II (867-872) bem como Sérgio III (904-911) eram casados. Entre o século 10. ao século 13. dizem os historiadores, era comum que o sacerdote convivesse com uma companheira. No Brasil colônia era também muito frequente. Outrora, os párocos do campo geravam filhos e os preparavam para serem subdiáconos, diáconos e padres, pois não havia instituições que os preparassem.

Menção à parte merece a não observância do celibato por parte de alguns Papas. Houve uma época de grande decadência moral, chamada de “a era pornocrática” entre 900-1110. Bento IX (1033-104), sagrado Papa com 12 anos, já “cheio de vícios”. O Papa João XII (955-964) sagrado com 18 anos vivia em orgias e em adultérios. Famosos ficaram os Papas da Renascença como Paulo III, Alexandre VI, com vários filhos e Leâo X que com pompa casava os filhos dentro do Vaticano (Ver Daniel Rops, A história da Igreja de Cristo, Porto 1960). Finalmente celebrou-se o Concílio de Trento (1545 e 1563) que impõs como obrigatória a lei do celibato para todos os que ascedessem à ordem presbiteral. E assim permanece até os dias de hoje. Foram criados seminários, onde, desde pequenos, os candidatos são preparados para o sacerdócio, numa perspectiva apologética de enfrentamento da Reforma Protestante e mais tarde, das heresias e dos “erros modernos”.

Somos a favor que haja, como em todas as demais Igrejas, padres casados e padres celibatários, Não como a imposição de uma lei e pré-condição para o ministério, mas por opção. O celibato é um carisma, um dom do Espírito para quem puder vivê-lo sem demasiados sacrifícios. Jesus bem entendeu: é uma “castração”com o vazio que isso representa em afetividade e intimidade homem e mulher. Mas essa renúncia é assumida por amor ao Reino de Deus, a serviço dos outros, especialmente dos mais pobres. Portanto, esta carência é compensada por uma superabundância de amor. Para isso precisa-se de um encontro íntimo com Cristo, cultivo da espiritualidade, da oração e do auto-controle. Realisticamente observa o Mestre:”nem todos são capazes de entender isso” (Mt 19,11). Há os que o entendem. Vivem jovialmente seu celibato opcional, sem se endurecerem, guardando a jovialidade e a ternura essencial, tão solicitada pelo Papa Francisco.

Agora poderemos, finalmente, nos alegrar, por termos também homens casados, bem integrados familiarmente, que poderão ser padres, acompanhando a vida religiosa dos fiéis. Será um ganho para eles e para as comunidades católicas.

Leonardo Boff escreveu O coordenador leigo e a celebração da Ceia do Senhor, Vozes 1982.

Um marxista valoriza a encíclica ecológica do Papa Francisco: Michael Löwy

Michel Löwy é mundialmente um dos principais intelectuais do marxismo atual e um destacado impulsionador do ecossocialismo anticapitalista. Diretor de pesquisa emérito do Centre National da Recherche Scientifique e professor da École des Hautes Études en Sciences Sociales, em Paris. Nascido no Brasil, viveu como professor e pesquisador na França.  Como poucos conhece a Teologia da Libertação. Notável é seu livro “A guerra dos deuses: religião e política na América Latina (Vozes 2000). Ultimamente nos brindou com outro brilhante livro: O que é Cristianismo de Libertação (Fundação Perseu Abramo 2016).  Junto com outros fundou a corrente  do Ecosocialismo, sendo autor do Manifesto do movimento. É de um marxismo ético e libertário, mostrando os laços da tradição judaica com a cristã no sentido de uma libertação integral.

“A encíclica Laudato Si’ é uma contribuição de extraordinária importância para o desenvolvimento, em escala planetária, de uma consciência ecológica. Para o Papa Francisco, os desastres ecológicos e a mudança climática não são simplesmente o resultado de comportamentos individuais, mas dos atuais modelos de produção e de consumo”, afirma Michael Löwy   na entrevista que reproduzimos, dada  a  entrevista a Juanjo Sánchez e Evaristo Villar, publicada pela revista Éxodo e reproduzida por Rebelión, 13-06-2019. e agora por IHU on line de 14 de junho de 2019. Por sua clareza e entusiasmo pela mensagem ecológica do Papa Francisco que revela neste escrito e em outros, publicamo-la aqui no blog: Lboff

Eis a entrevista.

Michael, estávamos preparando um novo número da revista ÉXODO, quando chegou em nossas mãos seu esplêndido livro sobre o Cristianismo de libertação. O tema que escolhemos é a profunda crise em que a política está submergida e a necessidade de uma mudança radical da mesma. Esta crise não existe somente na Europa. Como se vive no Brasil?

A principal força da esquerda no Brasil, o Partido dos Trabalhadores, não conseguiu uma conscientização efetiva das classes populares. Tomou algumas medidas importantes para melhorar a condição dos pobres, mas não enfrentou a estrutura oligárquica do país, o poder dos latifundiários e do capital financeiro. Além disso, foi contagiado com a tradicional corrupção dos políticos brasileiros. Mas, a vitória da extrema direita fascista (Jair Bolsonaro) não pode ser explicada só pelos erros dos dirigentes do PT. É parte de um processo planetário de ascensão da extrema direita.

No Brasil, a utilização massiva de fake news, o apoio de igrejas neopentecostais reacionárias e a demagogia anticorrupção permitiram que um partidário da ditadura militar (1964-1985) vencesse as eleições. Bolsonaro é homofóbico, sexista, partidário do extermínio da esquerda e um grande admirador de alguns dos piores torturadores do regime militar: o coronel Brilhante Ustra. Entre suas vítimas, morto sob tortura em 1971, está meu amigo Luis Eduardo Merlino, jovem militante marxista.

A resistência a seu governo já começou a se organizar. Tem em sua liderança jovens mulheres. Seu símbolo é Marielle Franco, jovem vereadora municipal do Rio de Janeiro, socialista, negra, lésbica, assassinada por bandidos há um ano. Apesar de tudo, não podemos esquecer que 45% dos eleitores votaram em Fernando Haddad (PT), o candidato comum de toda a esquerda. Muitos dos que votaram em Bolsonaro já começaram a mudar de opinião. Ficaram conhecidos os escândalos de corrupção que afetam ele e sua família.

Em seu livro, escreve sobre a radicalização introduzida pelo cristianismo de libertação. Acredita que nossa situação atual precisa de uma radicalização anticapitalista? Que mudanças seriam necessárias para uma nova política?

A atual situação na América Latina está marcada por uma terrível ofensiva da ultradireita que tomou o poder na maioria dos países, mediante eleições ou golpes de estado pseudoparlamentares. Existe alinhamento com Trump e o imperialismo estadunidense, neoliberalismo sem freios, destruição do meio ambiente, repressão dos movimentos sociais.

Na resistência que começa a se desenvolver, os cristãos de libertação estão tendo um papel essencial. O objetivo imediato é a defesa das liberdades democráticas e as conquistas populares. Também a oposição às medidas antissociais e antiecológicas de corte neoliberal. Neste movimento de resistência, há correntes que se dão conta que é necessário combater a raiz destes males: o sistema capitalista. O capitalismo é um sistema intrinsecamente perverso que exige sacrifícios humanos para o ídolo “Mercado”.

Precisamos de alternativas antissistêmicas e ecossocialistas. Os cristãos da libertação estão e estarão sem dúvidas no coração desta luta, inspirados pelos escritos de Leonardo Boff, de Frei Betto e da encíclica Laudato Si’, do papa Francisco.

Há condições para esta radicalização social e política? Que obstáculos e que possibilidades enxerga?

O principal obstáculo é o poder ideológico do sistema. Este se difunde através de seu controle dos meios de comunicação, do papel nefasto de muitas igrejas neopentecostais, da influência social da religião do mercado, da alienação consumista e da passividade resignada de amplos setores populares.

É preciso acrescentar como obstáculo as opções de amplos setores da esquerda por políticas de conciliação de classes, de compromissos com a oligarquia, de concessões aos latifundiários e ao capital financeiro em prol da “governabilidade”.

As possibilidades vêm das lutas das organizações populares que desenvolvem formas de conscientização e radicalização sociopolítica. Isto é muito visível em amplos setores da juventude.

Na relação do cristianismo de libertação com a Modernidade europeia se constata uma diferença. Em seu livro, você afirma que o decisivo para este cristianismo não é a modernização, mas a mudança de sociedade e a libertação dos empobrecidos. É “o ponto de vista dos vencidos” que Walter Benjamin reivindicava. Pode expressar o significado desta diferença?

A modernização é concebida como desenvolvimento industrial e crescimento do PIB. Este é o pensamento sobre a modernização imperante nas classes dominantes na América Latina, mas também em setores da esquerda tradicional. Desde seu início, o cristianismo da libertação se posiciona criticamente frente a esta ideologia da modernização, apresentando uma visão muito mais radical do ponto de vista dos explorados e oprimidos, dos pobres, dos negros e indígenas, dos trabalhadores do campo e da cidade. Sua perspectiva não é o desenvolvimento, mas, sim, a libertação, rompendo com as estruturas opressivas do sistema dominante. Para esses cristãos, os pobres são o sujeito histórico desta transformação, os atores de sua própria libertação.

O cristianismo da libertação não conhecia os escritos de Walter Benjamin, mas existe uma evidente “afinidade eletiva” entre a obra dos teólogos da libertação e a concepção benjaminiana da história, a partir da perspectiva dos vencidos e sua proposta de uma aliança da teologia com o marxismo. Sem esquecer seu texto sobre O capitalismo como religião (1921), que tem muito em comum com a denúncia da idolatria do mercado, realizada pelos teólogos da libertação.

A crítica ao capitalismo e a necessidade de superá-lo é um elemento central no cristianismo de libertação. Essa crítica perdeu ou ganhou vigência? Não se tornou também infinitamente mais complexa esta tarefa?

A crítica do capitalismo como sistema intrinsecamente perverso, realizada pelo cristianismo da libertação, me parece mais atual que nunca. Entre outras razões, pela crise ecológica e a mudança climática que ameaçam diretamente a sobrevivência da humanidade neste planeta.

Do ponto de vista ecossocialista, o capitalismo não é só um sistema de exploração, conforme concebe tradicionalmente o pensamento marxista, mas também de destruição do meio ambiente e dos equilíbrios ecológicos. Superar o capitalismo é um imperativo categórico por razões de justiça elementar. É um sistema absurdo no qual algumas dezenas de multimilionários possuem mais riqueza que a metade da humanidade.

Também precisa ser superado porque se trata de uma questão de sobrevivência para a humanidade: o capitalismo não pode existir sem expansão, sem limites. Por isso, a destruição das condições de vida no planeta pertence a sua lógica interna.

Acabar com o capitalismo é uma tarefa complexa e difícil, mas não temos outra saída a não ser levar adiante esta luta antissistêmica. Como dizia Brecht, quem luta pode perder, mas quem não luta, já perdeu.

A crítica ao capitalismo no cristianismo de libertação também se realiza como crítica à idolatria. Essa crítica foi assumida nas igrejas de diversos continentes?

A crítica do cristianismo da libertação à idolatria do capital e do mercado é profundamente radical. Acopla a crítica dos profetas do Antigo Testamento aos cultos idólatras, com suas exigências de sacrifícios humanos, e a crítica marxista ao fetichismo da mercadoria. Marx denuncia o Capital como Baal ou Moloch, ídolos para os quais são realizados sacrifícios de vidas humanas. Enrique Dussel, filósofo e teólogo da libertação, analisou este tema de forma muito interessante em seu livro As metáforas teológicas de Marx.

Nos anos setenta do século XX, esta crítica esteve presente nos documentos e no ensino de importantes setores das igrejas latino-americanas, em especial no Brasil. Aparece também, mas de forma mais limitada, em outros países do Sul (Filipinas, Coreia do Sul) e da Europa (França). Mas, com o pontificado de João Paulo II esta vertente anticapitalista nas igrejas latino-americanas foi condenada, marginalizada e reprimida pelo Vaticano. Não se pode esquecer a tentativa de silenciar Leonardo Boff e a denúncia pelo Santo Ofício (Ratzinger) da teologia da libertação como perigoso erro. Com a eleição de um Papa latino-americano, Bergoglio, esta situação está começando a mudar.

Chama a atenção que você tenha um interesse tão grande na análise da religião, dada sua trajetória marxista e trotskista. Você considera que o cristianismo de libertação é uma fonte importante de inspiração e impulso para a esquerda transformadora? Distancia-se de outros intelectuais, dirigentes e militantes das esquerdas que não lhe concedem relevância?

Tenho muito respeito pela figura de Trotsky, mas minha principal referência política, desde minha juventude no Brasil até hoje, tem sido Rosa Luxemburgo. Esta grande pensadora e lutadora marxista, mártir do socialismo, assassinada há cem anos por paramilitares alemães, é autora do ensaio Igreja e socialismo. Nele apresenta um argumento original: nós, os socialistas, somos os verdadeiros herdeiros dos primeiros cristãos, dos Padres da Igreja, críticos implacáveis da injustiça social e do poder corruptor do dinheiro. As Igrejas que se alinharam com a burguesia contra o movimento operário traíram esta mensagem inicial do cristianismo.

O que ocorreu na América Latina a partir dos anos sessenta do século XX é algo novo: o cristianismo da libertação – do qual também participam setores do clero, das ordens religiosas e até bispos – se situou abertamente no campo dos oprimidos e suas lutas de emancipação. Sem o cristianismo da libertação não é possível explicar o surgimento de um novo movimento operário e campesino no Brasil, a partir dos anos setenta do século XX, as revoluções centro-americanas, dos anos oitenta, e o levante zapatista em Chiapas, em 1994.

Com algum atraso, a esquerda latino-americana percebeu a importância desse fenômeno, ainda que sejam mantidas resistências em certos setores mais dogmáticos, em nome do ateísmo científico.

A esquerda deve tratar com respeito as convicções religiosas e considerar os militantes cristãos de esquerda como parte essencial do movimento de emancipação dos oprimidos. A teologia da libertação também nos ensina a importância da ética no processo de conscientização e a prioridade do trabalho de base com as classes populares, em seus bairros, igrejas, comunidades rurais e escolas.

Além disso, os cristãos radicais são um componente essencial dos movimentos sociais do Sul e das associações europeias de solidariedade com as lutas nos países empobrecidos. Estes cristãos trazem uma contribuição importante para a elaboração de uma nova cultura internacionalista.

Chamou a nossa atenção a valorização muito positiva que você faz em seu livro de personagens que deram grande importância à religião como, por exemplo, os marxistas Walter Benjamin e José Carlos Mariátegui. Que aspectos dos escritos destes dois autores sobre esta questão têm maior atualidade?

Walter Benjamin, judeu de cultura alemã, e José Carlos Mariátegui, peruano, representam duas visões dissidentes no campo do marxismo tradicional. Ambos pertencem a universos geográficos, culturais e históricos muito diferentes, e cada um ignorava os escritos do outro. Walter Benjamin não conhecia nada sobre o marxismo latino-americano e Mariátegui conhecia bem a cultura marxista europeia, mas não lia alemão. Apesar desta distância, têm muitos elementos comuns. Ambos compartilham uma crítica romântica da civilização ocidental moderna e uma rejeição do dogma do progresso na história.

Há também outras convergências: uma adesão pouco ortodoxa às ideias comunistas, simpatia por Trotsky, grande interesse pela obra de Georges Sorel, verdadeira fascinação pelo surrealismo e uma visão “religiosa” do socialismo. Esta afinidade é ainda mais assombrosa porque, como destacamos, não há nenhuma influência de um sobre o outro. Eles contribuíram para repensar em novos termos o curso da história, a relação entre passado, presente e futuro, as lutas emancipadoras dos oprimidos e a revolução.

Uma de suas heresias mais notáveis em relação ao marxismo clássico é efetivamente a reflexão sobre a dimensão “religiosa” do socialismo. Walter Benjamin em suas Teses Sobre o conceito de história (1940) propõe uma aliança entre a teologia messiânica e o materialismo histórico: só juntos poderão vencer a seu adversário, o fascismo. Por sua parte, José Mariátegui, em seu ensaio O homem e o mito, escrevia o seguinte: “A emoção revolucionária (…) é uma emoção religiosa. Os motivos religiosos se deslocaram do céu para a terra. Não são divinos, são humanos, são sociáveis”. Penso que Mariátegui e Walter Benjamin nos ajudam a entender o cristianismo da libertação, tanto no passado como em seu possível futuro.

Uma parte de seu livro aborda as relações entre cristianismo de libertação, ecossocialismo e anticapitalismo. O que pensa da posição do Papa Francisco no âmbito da ecologia?

A encíclica Laudato Si’ é uma contribuição de extraordinária importância para o desenvolvimento, em escala planetária, de uma consciência ecológica. Para o Papa Francisco, os desastres ecológicos e a mudança climática não são simplesmente o resultado de comportamentos individuais, mas dos atuais modelos de produção e de consumo.

Bergoglio não é um marxista e a palavra capitalismo não aparece na encíclica. Mas, fica muito claro que para ele os dramáticos problemas ecológicos de nossa época são o resultado das “engrenagens da atual economia globalizada”, engrenagens que constituem um sistema global. É, segundo suas palavras, “um sistema de relações comerciais e de propriedade estruturalmente perverso”.

Quais são, segundo o papa Francisco, estas características “estruturalmente perversas”?. Antes de tudo, é um sistema no qual predominam “os interesses limitados das empresas” e “uma questionável racionalidade econômica”, uma racionalidade instrumental que tem por único objetivo maximizar o lucro. Afirma este Papa: “o princípio de maximização do lucro, que tende a se isolar de qualquer outra consideração, é uma distorção conceitual da economia: se aumenta a produção, interessa pouco que se produza à custa dos recursos futuros ou da saúde do meio ambiente”.

Esta distorção, esta perversidade ética e social, não é própria de um ou outro país, mas, sim, de um “sistema mundial, onde primam uma especulação e uma busca da renda financeira que tendem a ignorar todo o contexto e os efeitos sobre a dignidade humana e o meio ambiente. Assim se manifesta que a degradação ambiental e a degradação humana e ética estão intimamente unidas”. São citações textuais. Penso que fica claro seu pensamento quando relaciona capitalismo, destruição ambiental e ecologia.

Love in times of rage and hatred

We are living times of rage and hatred in bolsonariano Brazil and around the world. Rage and hatred are the fruits of fundamentalism and intolerance, as was seen in Sri Lanka, where hundreds of Christians were murdered as they celebrated the triumph of love over death in the feast of the resurrection.
That macabre scene requires us to renew our belief that, despite everything, love is stronger than death.

The word love has been trivialized. It is love here and love there, love in the advertisements addressed more to people’s pocketbooks than to their hearts. We must rescue the sacred nature of love. We have no better or bigger word to describe the Ultimate Reality, God, other than to call it love.

We need to change how we talk about love, so that its nature and amplitude shine through and warm us. For that we must incorporate the contributions that come to us from the various Earth sciences, (Fritjof Capra), especially from biology (Humberto Maturana) and the studies about the cosmogenic process (Brian Swimme). It is ever more clear that love is an objective fact of global reality, a pleasant aspect of Mother Nature herself, of whom we are a part.

Two aspects, among others, drive the cosmogenic and biogenic processes: necessity and spontaneity. Necessity pertains to the survival of each being. It is the reason one being helps the other, in a network of inclusive relationships. The synergy and cooperation of each with all others constitute the most fundamental forces of the Universe, especially among living beings. That is the objective dynamic of the Cosmos itself.

Together with the force of necessity there is spontaneity. Beings relate to and interact with each other for the pure gratification and joy of coexisting. Such relationships do not correspond to a need. They occur in order to create new bonds, in function of a certain affinity that arises spontaneously and produces delight. It is the universe of the surprising, of the fascinating, of something imponderable. It is the advent of love.

That love occurs with the very first basic elements, the quarks, that interrelated beyond what was necessary, spontaneously, attracting each to the others. A world arose gratuitously, not necessary but possible, spontaneous and real.

Thus arose the force of love, that runs through all the stages of evolution and links all beings, giving them a profound nature and beauty. There is no single reason that caused them to combine with each other in bonds of spontaneity and freedom. They do it for pure pleasure and for the joy of being together.

It is this cosmic love that realizes what mysticism always intuited: the existence of pure gratuitousness. The mystic Angelus Silesius says: “The rose does not have a reason. She blooms just because she blooms. The rose does not care whether or not she is admired. She just blooms because she blooms”.

Do we not say that the profound meaning of life is simply to live? Likewise love flowers in us as the fruit of a free relationship between free beings with all other beings.

But as self conscious human beings, we can turn love, that belongs to the nature of everything, into a personal and civilizing project: to consciously live love, to create the conditions for a loving environment to arise among the inert and living beings. We can fall in love with a distant star and establish a history of affection with it.

Love is urgently needed in the present days, where the strength of the negative, of anti-love, seems to prevail. More than asking who committed acts of terror, we must ask why those acts of terror were committed. Surely terror arose from the absence of love as a relationship that links human beings in the blessed experience of opening to and jovially embracing one another.

Let us say it openly and clearly: the current world order does not love persons. It loves material goods, the strength of the laborer’s work, the muscles, the knowledge, the artistic production and the worker’s capacity for consumption. But the current systems does not gratuitously love people as people.

To preach love and to shout: “Let us love one another as we love ourselves” is to be revolutionary. It is absolutely to be anti-the dominant culture.

Let us make of love that which the great Florentine, Dante Alighieri, witnessed: “love that moves the heavens and the stars”, and we add: love that moves our lives, love that is the most holy name of the Original Fountain of all Being, God.

Leonardo Boff Eco-Theologian-Philosopher and of the Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.