El silencio de Dios y la muerte de los inocentes:Dios por qué te callas?

Leonardo Boff*

Vivimos globalmente en un mundo trágico, lleno de inseguridades, de amenazas y de preguntas para las cuales no tenemos respuestas que nos satisfagan. Nadie puede decirnos hacia dónde estamos yendo: ¿hacia la prolongación del modo  actual de habitar la Tierra, devastándola en nombre de un mayor enriquecimiento de pocos? ¿O cambiaremos de rumbo?

En el primer caso, seguramente la Tierra no aguantará la voracidad de los consumistas (ya ahora necesitamos Tierra y media para atender el actual nivel de consumo de los países ricos) y tendremos que hacer frente a crisis y más crisis, como el Coronavirus y el calentamiento global, imparable ya (lazamos en la atmósfera 40 mil millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año). Es posible que no tengamos más retorno e iremos al encuentro de lo peor.

O, forzados por la situación, recuperaremos la razón sensible y sensata, pues ahora está enloquecida, definiremos un nuevo rumbo más amigable para con la naturaleza y la Tierra, más justo y participativo de todos los humanos. Trabajaremos a partir del territorio, diseñado por la naturaleza, pues él puede ser sostenible y crear una verdadera participación de todos. Entonces empezará un nuevo tipo de historia con un futuro para el sistema-vida y el sistema-Tierra.

¿Tendremos tiempo, valor y sabiduría para esta conversión ecológica? El ser humano es flexible, ha cambiado mucho y se ha adaptado a distintos climas. Además la historia no es lineal. De repente surge lo inesperado y lo impensable (un salto hacia arriba en nuestra conciencia) que inaugurarían un nuevo rumbo para la historia.

Mientras esperamos, sufrimos por los males que están ocurriendo en la Tierra: hay 17 lugares en guerra. El Papa Francisco ha dicho muchas veces que estamos ya en una tercera guerra mundial por partes. No es imposible que irrumpa un conflicto nuclear total y lleve a la pérdida de toda la humanidad.

En este contexto nos ponemos en el lugar de Job y clamamos a Dios en medio de tantas muertes de inocentes, de genocidios y de guerras altamente letales.

“Dios, ¿dónde estabas en aquellos momentos aterradores en que la furia genocida de Netanyahu mató a 13 mil niños inocentes y a más de 80 mil personas y madres en la Franja de Gaza? ¿Por qué no interviniste, si podías hacerlo? Más de 500 mil casas, hospitales, escuelas, universidades, mezquitas e iglesias fueron arrasadas. ¿Por qué no detuviste ese brazo asesino? Tu querido hijo Jesús sació a cerca de cinco mil pesonas con hambre. ¿Por qué permites que cientos y cientos de personas mueran de sed y de hambre?

¿Dónde está tu piedad? ¿Estas víctimas no son también tus hijas e hijos especialmente queridos porque representan a tu Hijo crucificado?”

Recuerdo con dolor las palabras del Papa Benedicto XVI cuando visitó el campo de exterminio de judios en Auschwitz-Birkenau:

“Cuántas preguntas surgen en este lugar. ¿Dónde estaba Dios en esos días? ¿Por qué hizo silencio? ¿Cómo puede tolerar este exceso de destrucción, este triunfo del mal?

Job tenía razón al reconocer queDios es demasiado grande para que podamos conocerlo” (Job 36,26). Él puede ser y hacer aquello que no entendemos, pues somos limitados. No obstante tercamente Job profesa su fe, diciendo a Dios. “Aunque me mates, aún así creo en ti” (Job 15,13). Es inovidable el testimonio de un judío antes de ser exterminado en el Gueto de Varsovia en 1943. Dejó escrito en un papelito que puso dentro de una botella: “Creo en el Dios de Israel, aunque haya hecho todo para que no crea en Él. Escondió su rostro… Si un día alguien encuentra este papelito y lo lee tal vez va a entender el sentimiento de un judío que murió abandonado por Dios, ese Dios en quien sigo creyendo firmemente”.

No pretendemos ser jueces de Dios. Pero podemos como el Hijo del Hombre en el Monte de los Olivos y en lo alto de la cruz, Jesús, casi desesperado, clamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Marcos 15,34)

Nuestros lamentos no son blasfemias, sino un grito doloroso e insistente a Dios: “¡Despierta! No toleres más el sufrimiento, la desesperación y el genocidio de inocentes. Despierta, ven a liberar a aquellos que creaste en amor. Despierta y ven, Señor, para salvarlos.

En medio de esta profunda tristeza, nuesta esperanza prevalece, porque por la resurrección de un hermano nuestro, Jesús de Nazaret, se anticipó nuestro fin bueno. Eso es lo que nos da sentido y no nos permite desesperar ante la dramática situación de la humanidad y de la Tierra.

Leonardo Boff escribió: Jesucristo Liberador, Dabar/Trotta 2022; Nuestra resurrección en la muerte DABAR/Trotta 2012.

O silêncio de Deus e a morte dos inocentes:Deus por que te calas?

Leonardo Boff

Vivemos globalmente num mundo trágico, cheio de incertezas, de ameaças e de perguntas para as quais não temos respostas que nos satisfaçam. Ninguém nos poderá dizer para onde estamos indo: para o prolongamento do atual modo de habitar a Terra, devastando-a em nome de um maior enriquecimento de poucos. Ou mudaremos de rumo?

No primeiro caso, seguramente a Terra não aguentará a voracidade dos consumistas (já agora precisamos de uma Terra e meia para atender o nível atual de consumo dos países ricos) e nos confrontaremos com crises e mais crise, como  o Corona-virus e o aquecimento global já irrefreável (lançamos na atmosfera por ano 40 bilhões de toneladas de gazes de efeito estufa). Poderemos não ter mais retorno e iremos ao encontro do pior.

Ou, forçados pela situação, recuperaremos a razão sensível e sensata, pois agora está enlouquecida, definimos um novo rumo mais amigável para com a natureza e a Terra, mais justo e participativo de todos os humanos.Trabalharemos a partir do território, desenhado pela natureza, pois ai podera ser sustentável e criar uma verdadeira participação de todos. Então começará um novo tipo de história com um futuro para o sistema-vida e  o sistema- Terra.

Teremos tempo, coragem e sabedoria para esta conversão ecológica? O ser humano é flexivel, tem mudado muito e se adaptado aos vários climas. Ademais a história não é linear.  De repente surge o inesperado e o impensável (um salto para cima em nossa consciência) que inaugurariam um novo rumo para a história.

Enquanto esperamos, sofremos pelos males que estão ocorrendo na Terra: há 17 lugares de guerra. O Papa Francisco falou muitas vezes que estamos já na terceira guerra mundial aos pedaços.  Não é impossíve que irrompa um conflito nuclear inteiro e leve a perder toda a humandade.

Neste contexto nos colocamos no lugar de Jó e clamamos a Deus no meio de tantas mortes de inocentes, de genocídios e de guerras altamente letais.

“Deus, onde estavas naqueles momentos aterradores em que a fúria genocida de Netanyahu dizimou 13 mil crianças inocentes e mais de 80 mil  pessoas e mães na Faixa de Gaza? Por que não intervieste, se podias faze-lo? Mais de 500 mil casas, hospitais escolas,  universidades, mesquistas e igrejas foram arrasadas. Por que não detiveste aquele abraço assassino? Teu Filho bem-amado, Jesus, saciou cerca de 5 mil pessoas famintas. Por que permites que centenas e centenas morram de sede e de fome?

Onde está a tua piedade? Estas vitimas não são também teus filhos e filhas, especialmente queridos, porque representam teu Filho crucificado.

Recordo com dor as palavras do Papa Bento XVI quando visitou  o campo de extermínio de judeus em Auschwitz-Birkenau:

”Quantas perguntas surgem neste lugar. Onde estava Deus naqueles dias? Por que Ele silenciou? Como pôde tolerar esse excesso de destruição,  este triunfo do mal?

Jó tinha razão em reconhecer que”Deus é grande demais para que possamos conhece-lo”(Jó 36,26). Ele pode ser e fazer aquilo que não entendemos, pois somos limitados. Não obstante teimosamnte Jó professa sua fé, dizendo a Deus:”Mesmo que me mates, ainda assim creio em ti”(Jo 15,13)? Inesquecível é o testemunho do judeu antes de ser exterminado no Gueto de Varsóvia em 1943. Deixou escrito num papelzinho posto dentro de uma garrafa: “Creio no Deus de Israel, mesmo que Ele tenha feito tudo para que não creia nEle. Escondeu seu rosto…Se, um dia, alguém a encontrar esse papelzinho e o lerá, vai entender, talvez, o sentimento de um judeu  que morreu abandonado por Deus, esse Deus em quem continuo a crer firmemente”.

Não  pretendemos ser juízes de Deus. Mas podemos como  o Filho do Homem no Jardim das Oliveiras e no alto da cruz. Jesus, quase desesperado, clamou: “Meu Deus meu Deus, por que me abandonaste (Marcos 15,34)?

Nossos lamentos não são blasfêmias, mas um grito doloroso e insistente a Deus: “Desperta! Não tolere mais o sofrimento, o desespero e o genocídio de inocentes. Acorda,  vem libertar aqueles que criaste no amor. Acorda e venha, Senhor, para salvar-los.

No meio desta melancolia, nosssa esperança prevalece, porque pela ressurreição de um irmão nosso, Jesus de Nazaré,se antecipou nosso fim bom. É isso que nos confere algum sentido e de não desesperar face à dramática situação em que se encontra a Terra e a humanidade.

Leonardo Boff escreveu Paixão de Cristo-paixão do mundo, Vozes 2012.

Oración del Papa Francisco a San José

Envié al Papa mi libro en español SAN JOSÉ: LA PERSONIFICACIÓN DEL PADRE CELESTIAL(,uno de mis mejores libros (DABAR, Méxco) y me contestó diciendo:

“Quiero compartir contigo la oración que rezo desde hace cuarenta años después de Laudes:

Glorioso Patriarca San José, que tienes el poder de hacer posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad. Toma bajo tu protección las situaciones tan graves y difíciles que te confío, para que tengan una solución feliz. Mi amado Padre, toda mi confianza está puesta en Ti. Que no se diga que te he invocado en vano, y puesto que tú puedes todo junto con Jesúy María, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder. Amén.”

Supe por un secretario suyo que todas las noches antes de dormir escribe unas notas con los problemas que tiene con la Iglesia y el mundo y las pone debajo de la imagen de San José. Y me aseguró que despierta siempre con alguna buena idea en la cabeza. 

Aquí está esa bella oración para quien quiera rezarla

Wie Ostern feiern inmitten so vieler Krisen und in einer Zeit des Genozids?

Leonardo Boff                                    

Die Menschheit wird v        on vielen Krisen geplagt: die Wirtschaftskrise, die die großen Banken in den zentralen Ländern zum Einsturz bringt, die politische Krise mit dem weltweiten Aufstieg rechter und rechtsextremer Politik, die Krise der Demokratien in fast allen Ländern, die Krise des Staates, der immer mehr bürokratisiert wird, die Krise des globalisierten Kapitalismus, der die Probleme, die er selbst geschaffen hat, nicht löst und eine Anhäufung von Reichtum in sehr wenigen Händen in einem Meer von Armut und Elend erzeugt, die ethische Krise, da die Werte der großen Tradition der Menschheit nicht mehr zählen, sondern das postmoderne anything goes, die Krise des Humanismus, weil in den sozialen Beziehungen Hass und Barbarei vorherrschen, die Krise der Zivilisation, die begonnen hat, eine autonome künstliche Intelligenz einzuführen, die Milliarden von Algorithmen artikuliert, Entscheidungen trifft, unabhängig vom menschlichen Willen, und damit unsere gemeinsame Zukunft gefährdet, die Gesundheitskrise, die die gesamte Menschheit aufgrund von Covid-19 getroffen hat, die ökologische Krise, die uns, wenn wir uns nicht um die Biosphäre kümmern, vor einer möglichen und endgültigen Tragödie des Lebens- des Erdsystems warnt.Der Kriege zwischen Ukranien und Russland und besonders der Terrokrieg zwischen Gaza und Israel,wobei wahrer Genozid seitens von des rechtsradikaler Benyamin Netanyhau, als Chefs der Regierung Israels geschiet.

 Hinter all diesen Krisen verbirgt sich eine noch größere Krise: die Krise des Geistes, die eine Krise des menschlichen Lebens auf diesem Planeten darstellt.

Geist ist jener Moment im bewussten Leben, in dem wir erkennen, dass wir zu einem größeren irdischen und kosmischen Ganzen gehören, dass wir einer mächtigen und liebevollen Energie ausgeliefert sind, die alle Dinge und uns selbst erhält. Wir haben die besondere Fähigkeit, mit ihr in Dialog zu treten und uns ihr zu öffnen, indem wir einen Sinn erkennen, der größer ist als alles, der alles durchdringt und der auf unseren Impuls der Unendlichkeit antwortet. Das Leben des Geistes (den die Neurologen als “Gott-Punkt” im Gehirn bezeichnen) wird durch den unreflektierten Wunsch, materielle Güter anzuhäufen, durch Konsumdenken, Egoismus und einen tiefen Mangel an Solidarität unterdrückt.

Nachdem die USA im August 1945 zwei Atombomben auf Hiroshima und Nagasaki abgeworfen hatten, wurde uns bewusst, dass wir uns selbst auslöschen können. Dieses Risiko hat sich mit dem Wettrüsten erhöht, zu dem neun Nationen mit chemischen und biologischen Waffen und etwa 16.000 Atomsprengköpfen gehören. Der aktuelle Krieg zwischen Russland und der Ukraine hat Putin dazu veranlasst, mit dem Einsatz von Atomwaffen zu drohen, was die apokalyptische Angst vor dem Ende der menschlichen Spezies weckt.

Wie soll man unter diesen Umständen das größte Fest der Christenheit, Ostern, die Auferstehung des Gekreuzigten, Jesus von Nazareth, feiern? Die Auferstehung darf nicht als Wiederbelebung eines toten Körpers wie dem des Lazarus verstanden werden. Die Auferstehung stellt nach den Worten des heiligen Paulus den Einbruch des “novissimus Adam” (1Kor 15,45) dar, d.h. des neuen Menschen, dessen unendliche Virtualitäten, die in ihm vorhanden sind (wir sind ein unendliches Projekt), voll zum Vorschein kommen. Auf diese Weise erscheint sie als eine Revolution in der Evolution, eine Vorwegnahme des guten Endes des menschlichen Lebens. Der Auferstandene hat eine kosmische Dimension erlangt, hat die Welt nie verlassen und erfüllt das gesamte Universum.

In diesem Sinne ist die Auferstehung nicht die Erinnerung an eine Vergangenheit, sondern die Feier einer Gegenwart, die immer gegenwärtig ist, um uns Freude zu bringen, das sanfte Lächeln in der Gewissheit, dass der Tod des ermordeten Jesus von Nazareth, der Karfreitag, nur der Übergang zu einem Leben ist, das frei vom Tod ist und sich voll verwirklicht: die Auferstehung. Der düstere Horizont hat sich gelichtet und die Sonne der Hoffnung ist durchgebrochen.

Die Auferstehung steht nicht außerhalb des allumfassenden kosmogenetischen Prozesses. Im Gegenteil, sie ist eine neue Erscheinung der Kosmogenese und damit ihr universeller Wert, der über den Glaubenssprung hinausgeht. Die Auferstehung ist die Synthese der Dialektik, von der Hegel seine Dialektik übernommen hat,bei dem bekanten theoretischen Kahrfreitag,des Lebens (These), des Todes (Antithese) und der Auferstehung (Synthese). Dies ist das Ende von allem, das nun zu unserer Freude vorweggenommen wird. Es ist die wahre Genesis, nicht des Anfangs, sondern des bereits erreichten Endes.

Ich halte die Auferstehungs-Version des Evangelisten Markus für die realistischste und wahrste. Sie endet mit dem auferstandenen Jesus, der zu den Frauen sagt: “Geht und sagt den Aposteln und Petrus, dass er (der Auferstandene) vor euch nach Galiläa geht. Dort werdet ihr ihn sehen, wie ich es euch gesagt habe” (Mk 16,7). Und so endet es. Die berichteten Erscheinungen, so glauben die Gelehrten, sind eine spätere Ergänzung. Das heißt: Wir sind alle auf dem Weg nach Galiläa, um dem Auferstandenen zu begegnen.

Er selbst ist auferstanden, aber seine Auferstehung war noch nicht vollendet, während seine Brüder und Schwestern und die gesamte Natur noch nicht auferstanden waren. Wir sind auf dem Weg und warten auf den Auferstandenen, der sich noch nicht vollständig offenbart hat. Aus diesem Grund bleibt die Welt phänomenologisch dieselbe oder schlimmer, mit Kriegen und Momenten des Friedens, mit Güte und Perversität, als ob es keine Auferstehung als Zeichen der Überwindung dieser zweideutigen Realität gegeben hätte.

Doch nachdem Christus auferstanden ist, können wir nicht mehr traurig sein: Das gute Ende ist garantiert.

Frohe Ostern für alle, die diese Reise machen können, und auch für die, die es nicht können.

Leonardo Boff, Theologe, schrieb Was kommt nachher:das Leben jeneits des Lebens, Topos,2009; In  ihm hat alles Bestand: der kosmische Christus und die modernen Naturwissenchaften, Topos 2013.