Facetas poco conocidas de Fidel Castro

Cada cosa o cada persona tiene muchas facetas. Como dije en cierta ocasión, cada punto de vista es la vista desde un punto. Cada uno ocupa un punto en este planeta y en la sociedad de la que forma parte. Y desde ese punto ve la realidad que ese punto permite ver. Así que no podemos absolutizar ningún punto de vista como si fuese el único. Esto da origen a los fundamentalismos y a las discriminaciones.

Tal pensamiento vale para los muchos puntos de vista que se están haciendo de la saga de Fidel Castro. Ningún punto puede abarcar todas las vistas.

Hay otro elemento a considerar. Cada ser humano posee su porción de luz y su porción de sombra. O dicho en el dialecto de la nueva antropología: cada ser humano es sapiens y simultáneamente demens. Es decir, cada ser humano es portador de inteligencia y de un sentido de vida. Es su momento sapiens. Y simultáneamente muestra desvios y contradicciones. Es su momento demens.

Ambos se dan siempre juntos. Esto no es un defecto de nuestra construcción. Es un dato objetivo de nuestra realidad humana que siempre debe ser tomada en cuenta. También vale cuando enjuiciamos la figura compleja de Fidel Castro: sus luces y sus sombras.

Quiero referirme a algunos puntos a partir de los cuales se me permitió una vista singular de Fidel Castro. El primero de ellos es la negación del TINA (There is No Alternative ). El sistema imperante de carácter capitalista dice que “no hay alternativa a él”. Él representa la culminación de las sociedades humanas. Fidel Castro mostró que con el socialismo puede haber una alternativa diferente a la capitalista, hoy en radical crisis de autorreproducción. La furia de USA contra Cuba y Fidel para destruir el socialismo cubano era para mostrar que no puede haber otra alternativa. Bien o mal, con los defectos que conocemos, el socialismo se presenta como otra forma posible de organizar la sociedad.

Un segundo punto a resaltar fue su interés por la Teología de la Liberación. Llegó a confesar que si en su tiempo hubiese existido la Teología de la Liberación (sólo comenzó a partir de 1970) habría asumido esta lectura para montar la sociedad cubana. Bajo la presión de la Guerra Fría se vio obligado a quedar del lado de la URSS y de ahí haber asumido el marxismo. Leyó y anotó nuestras principales obras, las de Gustavo Gutiérrez, de Frei Betto, de mi hermano fray Clodovis y mías. Los libros estaban todos anotados con varios colores. Y al lado una lista con preguntas y expresiones sobre las cuales pedía aclaraciones.

Otro punto relevante fue la invitación que me hizo durante el tiempo de “silencio obsequioso” que me fue impuesto en 1984 por el ex-Santo Oficio. Me invitó a pasar 15 días con él en la isla para profundizar cuestiones de religión, de América Latina y del mundo. Era amigo del Nuncio Apostólico. Apenas llegué le llamó por teléfono y delante de mi le dijo: “Boff está aquí conmigo. Yo mismo voy a cuidar de que observe el silencio obsequioso. Sólo va a hablar comigo”. Efectivamente visitamos toda la isla con conversaciones hasta muy entrada la noche. Anoté casi todo en tres gruesos cuadernos, pues quería transformarlo en material de un libro. Unos días después de volver de Cuba dejé los tres cuadernos en el maletero del coche mientras iba a hablar un momento con el cardenal don Aloisio Lorscheider, hospedado en casa de un amigo en Copacabana, cosa de 15 minutos. Al regresar vi que el maletero había sido abierto, no se llevaron nada, solo los tres cuadernos. Mi sospecha es que los servicios de seguridad de aquí o de fuera secuestraron el material.

Otro dato muestra la dimensión de ternura de Fidel Castro, cosa de la que muchos dan fe.

Tengo una sobrina con un tipo de reumatismo que ningún médico conseguía tratar. Hablé con Fidel a ver si era posible tratarla en Cuba. Me pidió todos los datos médicos de aquí. El mismo se encargó de hablar con los médicos cubanos.

Efectivamente no había cura. Cada vez que me encontraba, la primera cosa que preguntaba era: “¿cómo va Lola, su sobrina?” Esa memoria cariñosa y tierna no es frecuente en jefes de Estado. Generalmente donde predomina el poder no prevalece el amor ni florece la ternura. Con Fidel era diferente. Se alegró enormemente cuando le conté que un médico brasilero había inventado una vacuna cuyo efecto colateral era curar ese tipo de reumatismo.

Son pequeños gestos que muestran que el poder no necesita fatalmente oscurecer esa dimensión tan profunda que es la ternura y la preocupación por el destino del otro.

El legado de su persona carismática permanecerá como referencia para aquellos que se niegan a reproducir la cultura del capital con las injusticias de orden social y ecológico que la acompañan.

Leonardo Boff es teólogo y ayudó junto con Fray Betto en el diálogo exitoso entre el Gobierno cubano y la Iglesia Catolica.

Es posible rehacer el PT desde las bases

En el fin de semana del 3 al 4 de diciembre de este año, me tocó vivir en las afueras de Belo Horizonte una experiencia portadora de esperanza: políticos, en su mayoría de del PT, hicieron su 21ª reunión anual para discutir los caminos de la política a partir de las bases y de los movimientos populares de Minas Gerais. Allí estaban decenas de nuevos alcaldes y concejales. Algo les unía: la articulación entre fe y política. La fe da una especie de mística de compromiso con los más pobres (proyecto de Jesús) y la política como el campo donde se lleva a cabo ese propósito. El representante estatal del PT y actual presidente de la Cámara estatal, Durval Ângelo de Andrade, líder agregador y carismático, ha organizado esta articulación que abarca todo el estado de Minas Gerais. Invita a buenos asesores, pero los participantes son los protagonistas en la discusión en grupos y en la toma de decisiones. Un aura de espiritualidad, típica de los mineros activistas políticos cristianos marcaba el ambiente. El ex arzobispo José María Pires (Dom Zumbi), de 97 años, celebró la eucaristía e hizo una excelente homilía sobre la importancia de comprometerse con el pueblo si queremos hacer una política liberadora.

Creo que aquí se muestra un ejemplo, que ll ya 21 años, de cómo el PT, inmerso en una crisis grave, puede regar sus raíces y reanudar su caminada. He ahí una mística, hecha de ideas y valores sólidos que informan las prácticas, bien en el sentido secular o en el sentido cristiano, como expresión del Reino, el sueño de Jesús, construyéndose en la historia. En reuniones como estas no hay desaliento, sino alegría de luchar junto con el pueblo. Lo que se hace en Minas debería hacerse en todas las bases del PT en todo Brasil . Entonces sí que se produciría la reanudación de un proyecto de pueblo y de nación soberana con ética y pasión.

Añado a mi testimonio, la reflexión crítica y relevante de Frei Betto en “La hora de la autocrítica”.

“Sigo haciendo coro con ‘Fuera Temer’ y denunciando la usurpación del vice de Dilma como un golpe parlamentario. Sin embargo, las fuerzas políticas progresistas, que dieron la victoria al PT en cuatro elecciones presidenciales, deben hacer autocrítica.
No hay duda de que los 13 años de gobierno del PT fueron los mejores de nuestra historia republicana. No para el FMI y los grandes corruptores, golpeados por la autonomía del Ministerio Público y la Policía Federal, ni para los intereses estadounidenses, afectados por una política exterior independiente, ni para aquellos que están a favor de la financiación de las campañas electorales por parte de empresas y bancos, ni para los invasores de las tierras indígenas y los quilombos.

Los últimos 13 años fueron mejores para 45 millones de brasileños que se beneficiaron de los programas sociales y salieron de la miseria; para aquellos que reciben el salario mínimo, ajustado anualmente por encima de la inflación; para los que han podido entrar en la universidad gracias al sistema de cuotas, al ProUni y al Fies; para el mercado nacional, fortalecido por la lucha contra la inflación; para millones de familias que se beneficiaron de Luz para Todos y del programa Mi Casa, Mi Vida; para todos los pacientes atendidos en el programa Más Médicos.

Sin embargo, cometimos errores. El golpe fue posible también por nuestros errores. En 13 años no promovimos la alfabetización política de la población. No organizamos las bases populares. No valoramos los medios de comunicación que apoyaron al gobierno ni tomamos iniciativas eficaces para la democratización de los medios de comunicación. No adoptamos una política económica orientada al mercado interno.

En los momentos de dificultades llamamos a los incendiarios para apagar el fuego, es decir, a los economistas neoliberales que piensan por la cabeza de los rentistas. No hicimos ninguna reforma estructural, como la agraria, la tributaria y la de seguridad social. Hoy somos víctimas de la omisión en lo que respecta a la reforma política.

¿En qué baúl de la vergüenza guardamos a los autores que enseñan a analizar la realidad desde la perspectiva liberadora de los oprimidos? ¿Dónde están los núcleos de base, las comunidades populares, el sentido crítico en el arte y en la fe?
¿Por qué abandonamos las periferias, tratamos a los movimientos sociales como menos importantes y cerramos las escuelas y los centros de formación de militantes?

Nos dejamos contaminar por la derecha. Aceptamos la adulación de sus empresarios, disfrutamos de sus prerrogativas, hicimos del poder un trampolín para la ascension ascensión social. Cambiamos un proyecto de Brasil por un proyecto de poder. Ganar las elecciones se volvió más importante que promover cambios a través de la movilización de los movimientos sociales. Engañados, abrazamos una concepción burguesa del Estado, como si no pudiera ser una herramienta en manos de las fuerzas populares, y mereciera siempre estar preparado por las élites.

Ahora llegó la factura de los errores cometidos. Dejemos, sin embargo, el pesimismo para tiempos mejores. Es el momento de hacer autocrítica en la práctica y organizar la esperanza”.

*Leonardo Boff es columnista del JBonline y escritor y publicó De donde viene el universo…la vida. el espíritu y Dios? El nuevo paradigna contemporaneo. Editora Mar de Ideias,Rio 2016.
Traducción de María José Gavito Milano

A misericórdia dos dois Franciscos: de Assis e de Roma

A convite de confrades franciscanos escrevi a presente reflexão sobre a misericórdia que aqui publico.

É notória a presença da misericórdia na vida de São Francisco, para com os pobres, com os pecadores, com os confrades relapsos e para com os demais seres da criação, seus irmãos e irmãs. Caso se deva impôr alguma penitência, diz na Regra 7,2 que “se faça com misericórdia”. Na Carta aos fiéis 8,43 recomenda ao superior que “manifeste e pratique tal misericórdia como gostaria que se lhe aplicasse a ele”. Por fim na Admoestão 27,6 afirma com verdade:”onde há misericõrdia aí não há dureza de coração”.

Até hoje calam fundo na alma as palavras do Testamento:”O Senhor mesmo me conduziu entre os hansenianos (leprosos) e eu tive misericórdia com eles”. Quer dizer, colocou-se no lugar deles, conviveu com eles e participou de todas as discriminações que na época os hansenianos sofriam.

Para São Francisco é por misericórdia que Cristo se fez presépio, se escondeu sob as simples espécies de pão e de vinho e nos visita na roupagem dos pobres dos caminhos.

A mesma centralidade da misericórdia encontramos no outro Francisco, aquele de Roma. Instituíu 2015/2016 o “Ano da Misericórdia”e escreveu o belo opúsculo “O nome de Deus é misericórdia”.

Disse enfaticamente: “O Deus de misericórdia, o Deus misericordioso para mim esta é de fato a carteira de identidade do nosso Deus”.

Efetivamente, o Papa Francisco está na linha da Tradição de Jesus, para quem Deus é fundamentalmente amor mas amor misericordioso que chega a amar “os ingratos e maus”(Lc 6,35). A misericórdia é a nota distintiva do Deus de Jesus Cristo e de todo o cristianismo.

Para Jesus não basta ser bom e observar todas as leis como o irmão do filho pródigo que ficou em casa com seu pai. Precisamos ser misericordiosos. O filho bom e fiel é o único a ser criticado porque não mostrou misericórdia para com o irmão que se havia perdido no mundo mas que, arrependido, voltara à casa paterna (Lc 15, 11-32).

Santo Tomás de Aquino na Suma Teológica coloca a misericórdia como a forma mais alta do amor. Afirma que “a misericórdia é a virtude maior. Pois, faz parte da misericórdia derramar-se sobre os outros e o que é mais ainda – ajudar a fraqueza dos outros e isto é uma coisa de quem se econtra mais elevado. Por isso a misericórdia é precisamente atribuída a Deus como sua característica essencai; e diz-se que é através dela que sua onipotência se manifesta de forma melhor”.

E conclui com palavras semelhantes:”Entre todas as virtudes que tem a ver com o próximo é a misericórdia a mais elevada e a mais importante, porque tem também um status mais elevado; pois ajudar a fraqueza do outro é, em si, algo de mais elevado e melhor”.

O Papa Francisco reafirmou numa de suas homilías: “A misericórdia é a atitude divina que abraça; é o doar-se de Deus que acolhe, que se predispõe a perdoar”.

Nietzsche que disse tantas irreverências, afirmou em seu Assim falou Zaratustra, algo que merece ser refletido:”Também Deus tem o seu inferno: é o seu amor pelos homens…Deus está morto, morreu por sua compaixão para com os homens”.

A invés de prolongar uma reflexão teológica mais acurada prefiro extender-me um pouco sobre os fundamentos antropológicos da misericórdia e a imagem de Deus que ela pressupõe.

                            A religião do Deus-Mãe: a misericórdia, a do Deus-Pai a justiça

         As imagens de Deus dominantes nas religiões atuais nasceram, em sua grande maioria, no quadro da cultura patriarcal. Nela a imagem predominante de Deus é aquele do Senhor do céu e da Terra, que dispõe de todos os poderes, justiceiro e Pai severo. Sua característica principal é a justiça.

Anteriormente vigorava a cultura matriarcal, uma das fases da história humana, vigente por volta de vinte mil anos atrás. A imagem de Deus era feminina, da Grande Mãe, da Mãe dos mil seios, geradora de toda vida. Produziu uma cultura mais em harmonia com a natureza e profundamente espiritual. A característica do Deus-mãe era a misericórdia.

O nosso inconsciente, pessoal e coletivo, guarda na forma de arquétipos e de grandes sonhos, estas experiências feitas sob as duas formas de organizar a experiência religiosa, sob a figura do pai e sob a figura da mãe. Como já Freud observou, elas constituem as bases psíquicas a partir das quais projetamos as nossas imagens de Deus seja como Deus-Pai, seja como Deus-Mãe.

Além disso, esta figuras estão presentes em nós sob a forma de arquétipos seminais que nos acompanham durante toda a vida, Elas sempre vêm à tona por uma ignota saudade, pelo imaginário, pelas grandes narrativas, pela arte, pela música e por símbolos de toda ordem.

Mas há uma outra imagem, presente na história das religiões e também na tradição judaico-cristã que nos remete ao tema da compaixão e da misericórdia. Era por onde São Francisco vivenciava a encarnação. Ela se manifesta pelo Deus que se faz criança, que não julga mas que choraminga e convive. Um Deus que se enche de compaixão e chora pela morte do amigo Lázaro; que “compadeceu-se de nossas fraquezas”(Hebr 4,15) e que “aniquilou-se a si mesmo, assumindo a condição de servo em solidariedade (compaixão) conosco”(Flp 2,7); que “soube compadecer-se dos que estão na ignorância e no erro, porque ele também está cercado de fraqueza”(Hbr 5, 5,2) e que “não obstante ser Filho de Deus teve que aprender a obedecer pelo sofrimento”(Hebr 5,8). Eis os sinais de sua compaixão e misericórdia para conosco: a forma que o Filho tomou ao encarnar-se.

William Bowling, místico inglês do século XVII, concretizava ainda mais a misericórdia de Cristo dizendo:”Cristo verteu seu sangue tanto pelas vacas e pelos cavalos quanto por nós homens”. É a dimensão transpessoal e cósmica da redenção.

O Papa Francisco numa audiência de 28 de outubro de 2015 enfatizou tambbém esta dimensão cósmica da misericórida: “A misericórdia para a qual somos chamados abraça toda a criação que Deus nos confiou para sermos cuidadores e não exploradores, ou pior ainda, destruidores”.

Há um comovente midrash judaico (um relato) sobre o choro de Deus. Quando viu os cavaleiros egípcios com seus cavalos serem tragados pelas ondas do Mar Vermelho depois da passagem a pé enxuto de todo o povo de Israel, Deus olhou para trás e não se conteve. Chorou. E fez-se ouvir com voz clara:

“Os egípcios não são também meus filhos e filhas queridos e não apenas os descendentes de Abraão e de Jacó”?

É rica a tradição bíblica que fala da misericórdia de Deus. Em hebraico misericórdia significa ter entranhas de mãe e sentir em profundidade, lá dentro do coração o sofrimento dos míseros (ter um coração(cor) para com os míseros como o explicou o Papa Francisco certa feita).

O Salmo 103, um dos que pessoalmente mais aprecio, é nisso exemplar   ao afirmar que “Deus tem compaixão, é clemente e rico em misericórdia; não está sempre nos acusando nem guarda rancor para sempre…porque como um pai, sente compaixão pelos seus filhos e filhas porque conhece a nossa natureza e se lembra de que somos pó; sua misericordia é desde sempre e para sempre”. Haverá palavras mais consoladoras do que estas para os tempos maus sob os quais estamos vivendo?

Somente um Papa, vindo do fim do mundo, ousou dizer o que muitos teólogos vinham pensando mas não podiam expressá-lo.

Diante dos novos cardeais surpreendemente lhes disse: ”Não atemorizeis os fiéis com o inferno como sempre foi feito na história da Igreja. Deus não conhece uma condenação eterna.”

Numa outra homilía reafirmou:“nenhum pecado humano, por mais grave que seja, pode prevalecer sobre a misericórdia ou limitá-la”.

                          A misericórdia da Santíssim Mãe de Jesus

Estas afirmações tão contundentes do Papa me remetem a um apócrifo tardio, do século IX, mas fundado numa tradição antiga, muito popular na piedade russa, chamado O apocalipse da Mãe do Senhor.

Como é sabido pela pesquisa, hoje em dia está em voga o interesse pelos apócrifos, aqueles evangelhos não oficiais que têm mais a ver com a cultura popular que utiliza antes a fantasia do que a razão para realçar o significado da mensagem de Jesus.

Não devemos menosprezar a fantasia porque ela traduz, à sua maneira, a verdade e, por isso, têm seus direitos.

O referido apócrifo é profundamente comovedor e mostra o triunfo da misericórdia divina sobre a justiça. Ele comprova, um vez mais, que para o Deus da misericórdia não existe uma condenação eterna. Ei-lo:

“A santa e gloriosíssima Senhora, mãe de Deus e mãe de Cristo se levantou e quis saber acerca das penas que sofrem os seres humanos, especialmente os condenados ao inferno.

Perguntou ao arcanjo Miguel: “Quantas penas existem lá onde é punido o gênero humano”? Ele respondeu:”As penas não têm número.”

Ele abriu o inferno pelo lado do ocidente. E a santíssima mãe de Cristo viu as muitas penas da humana gente e prantos de muito tormento. Do lugar da pena, os condenados gritaram em voz alta:”˙Há séculos que não vemos a luz. Mas agora vemos a ti que destes a luz ao Senhor”.

Os anjos, por sua vez, clamaram:”Alegra-te, Virgem, luz que nunca se apaga. Alegra-te também tu, arcanjo Miguel, justo intercessor das almas de todos”.

Os anjos também viram os condenados e choraram. A honorabilíssima Mãe do Senhor viu o lamento dos anjos por causa dos condenados. E ela também começou a chorar.

Novamente os condenados gritaram:”Bendita és tu porque vieste até nós que estamos nas trevas por toda a eternidade”.

Disse a santíssima Mãe ao arcanjo Miguel:”Diga aos anjos para levar-me diante do Pai invisível”.

Vieram então os querubins e os serafins e a levaram diante do Pai invisível. E ela estendeu as mãos diante do trono terrível e se inclinou profundamente (fez a proscrínese).

Depois dirigiu os olhos na direção de seu Filho, Senhor do céu e da terra. Suplicou: ”Tem piedade, ó Senhor dos cristãos! Vi tormentos impossíveis de serem suportados. Eu quero sofrer com eles.

Cristo respondeu:”Como poderia ter piedade deles quando eles não tiveram piedade de meus irmãos e irmãs menores, os pobres?”

Apesar disso, suplicou a honorabilíssima Senhora: ”Mesmo assim, ajuda-me, ó Senhor”. E o Filho lhe respondeu:

”Não há na terra ninguém que me invoque e que não seja ouvido por mim. Mas estes não quiseram invocar meu nome”.

E a virgem Maria se voltou para os anjos e santos e para os justos do Reino do céu e para todos os que têm a ousadia de pedir pelos condenados.

E o arcanjo Miguel incitou a todos e ele mesmo se ajoelhou, seguido pelos anjos e por toda a corte dos santos e das santas, com grande caridade. E disse a esplendidíssima Mãe a seu Filho:

”Filho meu amantíssimo, desce de teu trono e veja a oração que fazemos pelos condenados”. E o Filho do Pai, o Cristo Senhor, desceu de seu trono. Aproximou-se do lugar das penas eternas. Vendo-o gritaram os atormentados em alta voz:

”Tem piedade de nós, Filho de Deus.” E o Senhor disse então:

“Escutai todos. Por causa da piedade e da misericórdia de minha mãe e da oração dos anjos e dos santos e santas, a partir de minha ressurreição no dia de páscoa até o domingo de todos os santos, habitareis no paraíso.”

E todos os santos e santas glorificaram a Deus, ficando na expectativa da festa da ressurreição do Senhor. E quando ela chegou, todos os condenados entraram cantando no céu. E diz-se que de lá nunca mais saíram.”

Perguntei a um monge-teólogo ortodoxo russo, numa das viagens à Rússia no contexto do diálogo inter-religioso o que significavam aquelas datas. Ficariam no céu somente por um certo tempo? Ao que me respondeu: quem entrou não sai mais, pois seria invalidar a misericórdia da Mãe do Senhor. Por isso não se deve tomar as festas referidas no sentido temporal, mas no sentido espiritual: são as festas eternas no Reino da Trindade na qual todos os redimidos participam. Por isso é justo que se diga:”E de lá, do céu, nunca mais saíram”.

Com correção teológica asseverou o Papa Francisco:”com a misericórdia e o perdão, Deus vai além da justiça, a inclui e a supera numa dimensão superior na qual se experimenta o amor, que é o fundamento de uma verdadeira justiça”.

A narrativa do apócrifo russo, revela a vitória da misericórdia (religião da mãe) sobre a justiça (religião do pai).

Deus-Pai-e-Mãe não tem uma caixa de lixo

Dito numa linguagem do quotidiano: Deus, Pai e Mãe de bondade e de infinita misericórdia não têm uma caixa de lixo eterna, para onde jogam os que neste mundo não deram certo. Seria uma derrota eterna para Eles que jamais poderão ser vencidos pelas forças do Maligno.

A misericórdia que é o amor dolorido que se compadece dos padecimentos humanos, superou a justiça. No juízo individual no qual se darão conta de sua justiça, os pecadores, envergonhados, reconhecem o mal que fizeram. Sofrem terrivelmente (existencialmente não seria o purgatório?). Mas o sofrimento é purificador. Por isso, este não tem a última palavra. A última página do livro da vida é escrita pelo amor e pela misericórdia. É da natureza divina, toda amor e compaixão, perdoar e reconduzir a todos os seus filhos e filhas ao seu seio bem-aventurado.

Foi para isso que foram pensados e queridos por Deus desde toda a eternidade. E Jesus é o salvador universal, cujo poder de resgate das vítimas do mal não conhece limites. Seu gesto redentor é verdadeiramente universal e sempre vitorioso. Nenhum mal resiste ao amor e à misericórdia. Ele jamais poderá triunfar.

Pala justiça, o mal é reconhecido, faz sofrer de modo que este sofrimento funciona como uma clínica purificadora da Deus. Purificados pelo sofrimento e muito mais pela intensidade incomensurável do amor divino, todos saem transfigurados. Por causa da misericórdia são perdoados. E assim Deus é sempre e eternamente vitorioso contra todas as forças do Negativo da história.

O sentido último da encarnação não é outro que este: Deus vem, assume a nossa condição frágil e mortal e nos toma porque somos seus, leva-nos para a morada eterna que nos foi preparada antes do princípio da criação. E aí viveremos e festejaremos, festejaremos e nos alegraremos, nos alegraremos e conviveremos como irmãos e irmãos, junto com toda a comunidade de vida também ela transfigurada, no Reino bem-aventurado da Trindade, do Pai do Filho e do Espírito Santo.

Leonardo Boff,

Olim frater, franciscano de espírito, herdado da alma Província da Imaculada Conceição do Sul do Brasil.

.

 

 

 

 

 

 

Little known facets of Fidel Castro

Each thing and each person has many facets. As I have said, each point of view is the view from a point. Everyone occupies a point on this planet and in the society of which we are a part. And from that point, each sees such reality as can be seen from that point. That is why we cannot treat any point of view as absolute, as if it were the only one. This is the origin of fundamentalism and discrimination.

That thought is worth keeping in mind with respect to the many points of view that are being expressed about the saga of Fidel Castro. No point can encompass all the views.

Something else must be considered. Each human possesses his share of light and his share of darkness. Spoken in the dialect of the new anthropology: each human being is sapiens and simultaneously demens. Thus, each human is a carrier of intelligence and of a sense of life. That is his sapiens moment. And he simultaneously displays deviations and contradictions. That is his demens moment.

Both always appear together. That is not a defect in our being. Is an objective fact of our human reality that must always be taken into account. It is also important when we evaluate Fidel Castro’s complex figure: his light and his darkness.

I want to make some points, beginning with those which enabled me to have a unique visit with Fidel Castro. The first is the negation of TINA (There is No Alternative ). The prevailing capitalist system maintains that “there is no alternative to capitalism,” that capitalism represents the pinnacle of human societies. Fidel Castro showed that socialism can offer a very distinct alternative to capitalism, which is now in a radical crisis of survival. The fury with which the United States attacked Cuba and Fidel, so as to destroy Cuban socialism, was intended to show that there can be no alternative to capitalism. Good or bad, with all its known defects, socialism is another possible means of organizing society.

A second point worth noting was Fidel Castro’s interest in the Theology of Liberation. He even confessed that if the Theology of Liberation had existed in his time, (it only began in 1970), he would have incorporated its lessons in the development of Cuban society. Under the pressure of the Cold War he was forced to side with the Soviet Union and from there to adopt Marxism. Fidel read and noted our principal works, those of Gustavo Gutierrez, Frei Betto, the works of my brother Fray Clodovis and my own. The books were all annotated with various colors. And in the margins were lists of questions and expressions about which he asked for clarification.

Another relevant point was his invitation, during the time of “polite silence” that was imposed on me in 1984 by the former Holy Office (the Inquisition). Fidel invited me to spend 15 days with him on the Island to explore questions of religion, Latin America and the world. He was a friend of the Apostolic Nuncio. As soon as I arrived he phoned the Nuncio, and in my presence, he told him: “Boff is here with me. I myself will ensure that he observes the polite silence. He will only talk with me”. In effect, we visited the whole island through our conversations, which lasted very late into the night. I recorded almost everything in three thick notebooks, because I wanted to turn them into material for a book. A few days after I returned from Cuba I left the three notebooks in the trunk of the car while I went to talk for a moment (some 15 minutes) with Don Aloisio, Cardinal, Lorscheider, who was the guest in the house of a friend in Copacabana. When I returned, I saw that the trunk of the car had been opened. Nothing was taken, except my three notebooks. I suspect that the security services of Brazil, or from the exterior, appropriated the material.

Another fact shows Fidel Castro’s tender dimension, to which many can attest.

I have a niece with a type of rheumatism that no physician could treat. I asked Fidel whether it was possible to treat her in Cuba. He asked me for all the medical information from Brazil, and he personally spoke with the Cuban doctors.

In effect, there was no cure. Each time Fidel saw me, the first thing he would ask was: “¿How is your niece Lola doing?” That affectionate and tender memory is not common in heads of state. Generally, where power predominates love does not prevail, nor does tenderness flourish. It was different with Fidel. He was extremely happy when I told him that a Brazilian physician had created a vaccine, of which a side effect was that it cured that type of rheumatism.

These are small gestures that show that power does not need to fatally undermine so profound a dimension as tenderness and concern for the destiny of the other.

The legacy of his charismatic persona will remain as a reference point for those who refuse to further the culture of capitalism, with all the injustices to the social and ecological order that accompany it.

Leonardo Boff Theologian-Philosopher and of the Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.