El surgir de la espiritualidad natural

Leonardo Boff*

Hay muchos que están hartos de bienes materiales y del consumismo de nuestra cultura. Como contrapunto a esta situación estamos captando la aparición del mundo espiritual, de la  espiritualidad natural, y verificamos su urgente actualidad frente a las numerosas crisis que asolan a toda la humanidad.

En momentos así de críticos, el ser humano se sumerge en su Profundo y se hace preguntas básicas: ¿Qué estamos haciendo en este mundo? ¿Cuál es nuestro sitio en el conjunto de los seres? ¿Cómo actuar para garantizar un futuro que sea esperanzador para todos y para nuestra Casa Común?

Esa preocupación por el mundo espiritual no es monopolio de las religiones. Se da también en el ámbito de las búsquedas humanas tanto de los jóvenes como de los intelectuales, de famosos científicos y –para sorpresa nuestra– de grandes empresarios que se mostraron interesados en el tema y me han invitidado a hablar especialmente para banqueros suizos.

Que ellos muestren interés sobre el mundo espiritual, es decir, por la espiritualidad, atestigua las dimensiones de la crisis que nos afecta. Significa que los bienes materiales que ellos producen, las lógicas productivistas y competitivas que practican, el universo de valores comerciales (todo se vuelve mercancía y tiene su precio) que inspira sus prácticas no explican los interrogantes serios de la vida humana. Hay un vacío profundo, un agujero inmenso dentro de su ser. Estoy convencido de que el mundo espiritual, o la espiritualidad natural, inherente a nuestra naturaleza, tiene la capacidad de llenarlo.

Sin embargo, es importante ser críticos, porque hay verdaderas empresas que manejan los discursos de la espiritualidad de tal manera que a veces hablan más a los bolsillos que a los corazones. Hay líderes religiosos que son expresión del mercado con su predicación del evangelio de la prosperidad material y, recientemente, del dominio. Conquistan a muchos fieles de buena fe para sus intereses monetarios como pastores.

Generalmente, los portadores permanentes del mundo espiritual son personas corrientes que viven la vida con rectitud, sentido de solidaridad y cultivan el espacio de lo Sagrado, ya sea en sus religiones e iglesias, ya sea en el modo como piensan, actúan, interpretan la vida y cuidan del medio ambiente.

Lo que importa es reconocer que mundialmente hay una demanda de valores no materiales, porque los materiales se muestran insuficientes para apaciguar el ansia del ser humano por algo mayor y mejor. En todas partes encontramos gente, especialmente jóvenes, indignados con el destino previamente definido en términos de economía, cuando se dice que “no hay  alternativa” (TINA=There is no Alternative). Ellos se niegan a aceptar los caminos que los poderosos definen para que los siga la humanidad. Esos jóvenes dicen: “No permitiremos que nos roben el futuro. Merecemos un destino mejor, necesitamos beber de otras fuentes para encontrar un nuevo camino”.

Por eso resulta importante introducir desde el inicio una distinción  –sin separar, pero distinguiendo– entre el mundo religioso y el mundo espiritual, entre la espiritualidad natural y la religión. De hecho, el Dalai Lama lo ha hecho brillantemente en su libro El arte de vivir en el Nuevo Milenio (2002). Me permito citar una parte del libro de cuya comprensión participo y hago mía.

“Juzgo que la religión (mundo religioso) está relacionada con la creencia en el derecho a la salvación predicada por cualquier tradición de fe, creencia que tiene como uno de sus aspectos principales la aceptación de alguna forma de realidad metafísica o sobrenatural, incluyendo posiblemente una idea de paraíso o nirvana. Asociadas a esto hay enseñanzas o dogmas religiosos, rituales, oraciones, etc”.

“Considero que la espiritualidad (mundo espiritual) está relacionada con aquellas cualidades del espíritu humano –tales como amor y compasión, paciencia y tolerancia, capacidad de perdonar, contento, noción de responsabilidad, noción de armonía– que traen felicidad tanto a la propia persona como a los demás”.

“Ritual y oración, junto con las cuestiones del nirvana y de la salvación, están directamente vinculados con la fe religiosa, pero estas cualidades interiores no tienen por qué ser intrínsecas a ella. No existe ninguna razón por la cual un individuo no pueda desarrollarlas, incluso en alto grado, sin recurrir a un sistema religioso o metafísico” (p.32-33).

Como se deduce, alguien puede ser religioso sin ser necesariamente espiritual. Así como puede ser espiritual sin ser religioso. Lo ideal sería ser religioso y simultáneamente espiritual. Pero no necesariamente.

Hay toda una investigación hecha, especialmente en USA, que incluye a psicólogos, educadores y a la new science, que ha profundizado la espiritualidad natural, es decir, la espiritualidad como un rasgo objetivo de la naturaleza humana. Se hizo famoso el “Manual de Psicología y de Espiritualidad” del Prof. Miller en el cual reúne los principales estudios sobre la psicología y la espiritualidad natural. Ahí se enfatiza que, independientemente de la religión, “cada niño nace con una capacidad innata para el desarrollo espiritual, capacidad que debe ser entendida como una dimensión natural, de la integralidad del ser humano; ella garantiza un soporte importante y vital para la resiliencia, prevé de significado y propósito para el desarrollo de la cognición emocional, social y moral de la persona; esa capacidad innata puede madurar tanto dentro como fuera de la religión institucional”. En base a estos estudios, Steven Rockefeller, filósofo y uno de los principales redactores de la Carta de la Tierra, propone una “democracia espiritual”, por tanto un rasgo originario que debería estar presente en la democracia, desde la más tierna infancia y en el currículum escolar (Spiritual Democracy,N.Y. 2022).

Vivir la espiritualidad natural, característica de nuestra naturaleza humana,  con los valores antes mencionados, que son también los mismos del Jesús histórico, podrá indicar caminos que nos orienten hacia una salida exitosa de las muchas crisis de los tiempos actuales. Lo invisible forma parte de lo visible.

*Leonardo Boff ha escrito Saudade de Dios, Vozes 2020; con frei Betto, Mística y espiritualidad, Trotta.

Traducción de María José Gavito Milano

Das Aufkommen der natürlichen Spiritualität

Leonardo Boff

Es gibt viele, die die materiellen Güter und den Konsumismus unserer Kultur satthaben. Als Gegenpol zu dieser Situation erleben wir das Aufkommen der spirituellen Welt, der so genannten natürlichen Spiritualität, und wir erkennen, wie dringend sie angesichts der vielen Krisen ist, die die gesamte Menschheit plagen.

In solchen kritischen Momenten taucht der Mensch in sein Innerstes ein und stellt sich grundlegende Fragen: Was tun wir in dieser Welt? Was ist unser Platz in der Gesamtheit aller Wesen? Wie können wir handeln, um eine Zukunft zu garantieren, die für alle und für unser gemeinsames Haus hoffnungsvoll ist?

Die Beschäftigung mit der spirituellen Welt ist nicht das Monopol der Religionen. Es findet sich auch in der menschlichen Suche von jungen Menschen, Intellektuellen, berühmten Wissenschaftlern und – zu unserer Überraschung – großen Geschäftsleuten, die sich für dieses Thema interessiert haben, welche ich persönlich getroffen habe.

Die Tatsache, dass sie sich für die geistige Welt, also für die Spiritualität, interessieren, zeugt von den Dimensionen der Krise, von der wir betroffen sind. Es bedeutet, dass die materiellen Güter, die sie produzieren, die Logik der Produktion und des Wettbewerbs, die sie praktizieren, das Universum der kommerziellen Werte (alles ist zu einer Ware geworden und hat einen Preis), das ihre Praktiken inspiriert, nicht auf die ernsten Fragen des menschlichen Lebens eingehen. Es gibt eine tiefe Leere, ein riesiges Loch in ihrem Wesen. Ich bin überzeugt, dass die spirituelle Welt oder die natürliche Spiritualität, die unserer Natur innewohnt, in der Lage ist, diese Lücke zu füllen.

Die ständigen Träger der spirituellen Welt sind jedoch in der Regel die einfachen Menschen, die die Rechtschaffenheit des Lebens und den Sinn für Solidarität leben und den Raum des Heiligen kultivieren, sei es in ihren Religionen und Kirchen oder in der Art und Weise, wie sie denken, handeln, das Leben interpretieren und sich um die Umwelt kümmern.

Wichtig ist jedoch die Erkenntnis, dass es weltweit eine Nachfrage nach nicht-materiellen Werten gibt, weil die materiellen Werte sich als unzureichend erweisen, um die Sehnsucht der Menschen nach etwas Höherem und Besserem zu stillen. Überall finden wir Menschen, vor allem junge Leute, die sich über das Schicksal empören, das in der Wirtschaft bereits festgeschrieben ist, wenn es heißt, dass es „keine Alternative gibt“ (TINA=There is no Alternative). Sie weigern sich, die Wege zu akzeptieren, die die Mächtigen für die Menschheit vorgesehen haben. Diese jungen Menschen sagen: „Wir lassen nicht zu, dass sie unsere Zukunft stehlen. Wir verdienen ein besseres Schicksal, wir müssen aus anderen Quellen trinken, um einen neuen Weg zu finden“.

Deshalb ist es wichtig, von Anfang an eine Unterscheidung – ohne zu trennen, sondern zu unterscheiden – zwischen der religiösen Welt und der spirituellen Welt, zwischen natürlicher Spiritualität und Religion einzuführen. Tatsächlich hat der Dalai Lama dies in dem Buch „Das Buch der Menschlichkeit: Eine neue Ethik für unsere Zeit“ (Lübbe, 2002) hervorragend getan. Ich erlaube mir, ein Topic aus dem Buch zu zitieren, an dessen Verständnis ich teilnehme, und es mir zu eigen zu machen.

„Ich glaube, dass Religion (religiöse Welt) mit dem Glauben an das Recht auf Erlösung zusammenhängt, der von jeder Glaubenstradition gepredigt wird, ein Glaube, dessen Hauptaspekt die Akzeptanz irgendeiner Form metaphysischer oder übernatürlicher Realität, möglicherweise einschließlich einer Idee, ist.“ vom Paradies oder Nirvana. Damit verbunden sind religiöse Lehren bzw. Dogmen, Rituale, Gebete usw.“

„Ich betrachte Spiritualität (spirituelle Welt) als mit jenen Qualitäten des menschlichen Geistes verbunden – wie Liebe und Mitgefühl, Geduld und Toleranz, Fähigkeit zur Vergebung, Zufriedenheit, Vorstellung von Verantwortung, Vorstellung von Harmonie – die dem Menschen Glück bringen.“ sich selbst und anderen.“

„Rituale und Gebete sowie Fragen nach Nirvana und Erlösung sind direkt mit dem religiösen Glauben verbunden, aber diese inneren Qualitäten müssen nicht so sein. Es gibt daher keinen Grund, warum ein Individuum sie nicht selbst in hohem Maße entwickeln kann, ohne auf ein religiöses oder metaphysisches System zurückzugreifen“ (S. 32-33).

Wie man sieht, kann jemand religiös sein, ohne unbedingt spirituell zu sein. Genauso wie es spirituell sein kann, ohne religiös zu sein. Das Ideal wäre, religiös und gleichzeitig spirituell zu sein. Aber nicht unbedingt.

Es gibt eine ganze Reihe von Forschungsarbeiten, insbesondere in den USA, an denen Psychologen, Pädagogen und die neue Wissenschaft (new science) beteiligt sind, die sich mit der natürlichen Spiritualität, d. h. mit der Spiritualität als objektiver Tatsache der menschlichen Natur, befasst haben. Das „Handbook of Psychology and Spirituality“ von Prof. Miller ist dafür bekannt, dass es die wichtigsten Studien über Psychologie und natürliche Spiritualität zusammenfasst. Darin wird hervorgehoben, dass unabhängig von der Religion „jedes Kind mit einer angeborenen Fähigkeit zur spirituellen Entwicklung geboren wird, einer Fähigkeit, die als natürliche Dimension der Ganzheit des Menschen verstanden werden muss; sie garantiert eine wichtige und lebenswichtige Unterstützung der Resilienz, gibt der Entwicklung der emotionalen, sozialen und moralischen Wahrnehmung eines Menschen Sinn und Zweck; diese angeborene Fähigkeit kann sowohl innerhalb als auch außerhalb der institutionellen Religion reifen“. Auf der Grundlage dieser Studien schlägt Steven Rockefeller, Philosoph und einer der Hauptverfasser der Erd-Charta, eine „spirituelle Demokratie“ vor, also eine ursprüngliche Tatsache, die in der Demokratie von der frühen Kindheit an und im Lehrplan der Schulen präsent sein sollte (Spiritual Democracy, N.Y. 2022).Gemeint mit der natürlichen Spiritualität ist die Festellung, dass sie unserer Natur gehört und zugleich eine innere Verbindung mit der Natur innehat.

Wenn wir unsere natürliche Spiritualität, die Teil unserer menschlichen Natur ist, mit den oben genannten Werten leben, die auch mit denen des historischen Jesus übereinstimmen, können wir die richtige Richtung einschlagen, um die vielen Krisen unserer Zeit erfolgreich zu überwinden: Das Unsichtbare des Geistes ist Teil des Sichtbaren.

Leonardo Boff  schrieb Sehnsucht nach dem Unendlichen:spirituell leben Butzon & Bercker 2011; Nachfolge Jesu auf den Wegen des Lebens, Topos 2018.

Übersezt von Bettina Goldhartnack

Razones para el pesimismo esperanzado

Leonardo Boff*

San Francisco de Asís, “el fraile siempre alegre” como le llamaron sus biógrafos, decía a sus cofrades que no debían tener demasiado en cuenta los males del mundo para no tener razones para quejarse a Dios. Actualmente la acumulación de males que afectan a la naturaleza, tan amada por Francisco de Asís y defendida por Francisco de Roma, y a la humanidad, especialmente a los millones y millones de pobres y  marginados, hace difícil seguir la enseñanza del “Sol de Asís”, como lo llama Dante Alighieri en la Divina Comedia.

Tenemos nuestro momento de Job, el inconformista, y nos situamos ante de Dios con dolorosas preguntas: ¿dónde estaba Dios cuando miles de niños inocentes de la Franja de Gaza fueron asesinados por las bombas de un demente Primer Ministro israelí, un representante del pueblo de la Alianza? ¿Por qué calló en esos momentos tan trágicos? ¿No está lleno de amor y es “el apasionado amante de la vida” como dice el libro de la Sabiduría? Aunque sufrimos con este silencio de Dios, seguimos, como Job, creyendo en él, pues él puede ser aquello que nuestra inteligencia limitada no alcanza.

         Mirando el escenario nacional, especialmente el internacional y la suerte trágica de tantas víctimas, nos vienen a la mente las palabras del salmo 44: “Tú nos enviaste al lugar de los chacales y extendiste sobre nosotros la sombra de la muerte; somos tratados como ganado de matadero; levántate, ¿por qué duermes, Señor? Ven en nuestra ayuda y rescátanos por tu misericordia” (44, 20-27).

         Ante tales tragedias irrumpe en nosotros la iracundia sagrada de los profetas. ¿Por qué los jefes de Estado de países cristianos europeos, por qué un presidente católico como el de Estados Unidos han apoyado y siguen apoyando esta guerra de exterminio que se ha transformado en un genocidio? Nos sentimos impotentes ante esta guerra con relaciones totalmente desproporcionadas, y ante la guerra otros lugares de guerra como en Ucrania y genocidio como en Sudán.

         Si tenemos también en cuenta la alarma ecológica, el creciente calentamiento global, la devastación sin piedad de la naturaleza y la degradación ética y moral de la mayoría de las sociedades mundiales, nos invade el desaliento. Nos volvemos pesimistas, no sin razón, sino porque la realidad es pésima, según la expresión del escritor José Saramago.

         ¿Cómo enfrentar ese pesimismo objetivo? Veo, entre outros, dos caminos estando todavía dentro del sistema imperante: aprovechar todas las legislaciones ambientales conseguidas por las luchas sociales y ecológicas, consignadas en la ley. Exigir al estado y a todas las instituciones que sean observadas. Ellas son siempre referencias oficiales mediante las cuales podemos presionar a aquellos que las violan.

         En segundo lugar, buscar sjempre utopías mínimas y viables, o sea, mejoras dentro del sistema. Ninguno es tan cerrado que no presente brechas por las cuales, como cuñas, podemos presentar mejorías, como el salario por encima de la inflación, destino de los productos de la agricultura familiar y de la agroecológica para la merienda escolar, acceso de estudiantes de bajos ingresos y de afrodescendientes a la enseñanza superior, disponibilidad de los medias virtuales para las escuelas y para los pobres, entre tantas.

         Tales medidas, todavía dentro del sistema inicuo pueden hacer soportar el pesimismo y permitir por lo menos un pequeño resquicio de esperanza.

         Ahora vamos a lo “esperanzado”. Lo que nos da todavía esperanza es el “principio esperanza”, ese impulso interior propio de la naturaleza humana, que nos hace proyectar un paradigma alternativo al sistema actual y creer en las posibilidades presentes en nosotros. Somos un proyecto infinito, un ser de virtualidades sin límites, ni el cielo es límite porque también lo deseamos. Mojar nuestras raíces en esa fuente inagotable nos da esperanza. Por eso rechazamos el mantra del sistema imperante “no hay alternativa” (There is no Alternative: Tina). Respondemos: “hay nuevas alternativas”, hay un paradigma alternativo, capaz de otro mundo.

         La experiencia mundial ha mostrado que trabajando el territorio, el llamado biorregionalismo, pueden crearse sociedades viables y sostenibles. El gran sistema mundializado no posee sostenibilidad, pues siguiendo su lógica de acumulación ilimitada vamos hacia un precipicio colectivo. Se asume la región, no aquella circunscrita artificialmente por los municipios, sino la diseñada por la naturaleza misma. En la región están los ríos, las selvas, las montañas, las tierras agricultivables, la fauna y la flora, las poblaciones que en ella habitan con su historia, su cultura, sus tradiciones, sus figuras notables. En ese espacio pueden crearse sociedades integradas, democracias participativas, un desarrollo regional con pequeñas y medianas empresas que produzcan en conformidad con los ritmos de la naturaleza, primero para la subsistencia y solo después para el mercado, una verdadera justicia social y ecológica. Es posibe imaginar vastas regiones, tal vez al planeta entero como un inmenso tapete de biorregiones autónomas y, al mismo tiempo, relacionadas unas con otras. Esto está dentro de las posibilidades humanas y su efecto es hacer que el “pesimismo” sea “esperanzado”.

         Finalmente, mantener vivo el conocimiento de que el proceso evolutivo de la Tierra y del universo posee una flecha del tiempo que apunta hacia delante, superando crisis sistémicas. No es un proceso lineal. El caos no es solo  destructivo sino también generativo, pues dentro de él está madurando un nuevo orden que forcejea para irrumpir. El es objetivo y se reverbera también en nuestra conciencia, en la medida en que más y más personas se dan cuenta de que tenemos que inaugurar un camino nuevo. Tenemos dos piernas: una dentro del sistema buscando mejorías y la otra en lo nuevo por construir.

         De esta forma podemos ser “pesimistas” frente a la realidad actual que es pésima pero “esperanzados” porque como dijo una vez Keynes: “lo que sucede nunca es lo inevitable; es siempre lo imprevisible”. En ese imprevisible esperamos. Estamos desafiados a abrir valientemente tales caminos y así vivir una esperanza imprevisible y dar buenas razones para el pesimismo esperanzado.

*Leonardo Boff ha escrito El doloroso parto de la Madre Tierra, Vozes 2022; Habitar la Tierra: la fratenidad posible, Vozes 2023.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

A emergência da espiritualidade natural

Leonardo Boff

Há muitos que estão fartos de bens materiais e do consumismo de nossa cultura.Como contraponto a esta situação estamos captando a emergência dos bens espirituais, da espiritualidade natural e verificamos sua premente atualidade face às muitas crises que assolam a inteira humanidade.

Em momentos assim críticos, o ser humano mergulha em seu Profundo e se coloca questões básicas: O que estamos fazendo nesse mundo? Qual é o nosso lugar no conjunto dos seres? Como agir para garantirmos um futuro que seja esperançador para todos e para nossa Casa Comum?

Essa preocupação pelo mundo espiritual não é monopólio das religiões. Ele se dá também no âmbito das buscas humanas tanto dos jovens, quanto dos intelectuais, de famosos cientistas e – para surpresa nossa -, de grandes empresários que se mostraram interessados acerca do tema,como pude constatar num encontro na Suiça.

O fato de eles mostrarem interesse acerca do mundo espiritual, vale dizer, da espiritualidade, atesta as dimensões  da crise que nos acomete. Significa que os bens materiais que eles produzem, as lógicas produtivistas e concorrenciais que praticam, o universo de valores comerciais (tudo virou mercadoria e ganha o seu preço) que inspira suas práticas não dão conta das interrogações sérias da vida humana. Há um vazio profundo, um buraco imenso dentro do seu ser. Estou convencido de que o mundo espiritual, ou a espiritualidade natural,inerente à vida, tem a capacidade de preenchê-lo.

É importante, no entanto, sermos críticos, porque há verdadeiras empresas que manejam os discursos da espiritualidade que, não raro, falam mais aos bolsos do que aos corações. Há líderes religiosos que são expressão do mercado com sua pregação do evangelho da prosperidade material e, recentemente, do domínio.Conquistam muitos fiéis de boa fé, para os interesses monetários  de  si próprios como pastores.

Entretanto, os portadores permanentes do mundo espiritual são geralmente pessoas comuns  que vivem a retidão da vida, o sentido da solidariedade e cultivam o espaço do Sagrado, seja em suas religiões e igrejas, seja no modo como pensam, agem, interpretam a vida e cuidam no meio ambiente.

O que importa, porém, é  reconhecer que mundialmente há uma demanda por valores não materiais, porque os materiais se mostram insuficientes para apaziguar a ânsia do ser humano por algo mais alto e melhor. Em toda parte encontramos pessoas, especialmente jovens, indignados com o destino previamente definido em termos de economia, quando se diz que “não há outra alternativa”(TINA=There is no Alternative). Eles se recusam a aceitar os caminhos que os poderosos definem para a humanidade trilhar. Esses jovens dizem: “Não permitiremos que nos roubem o futuro. Merecemos um destino melhor, precisamos beber de outras fontes para encontrar um novo caminho”.

Por isso, resulta importante, desde o início, introduzir uma distinção  – sem separar, mas distinguir – entre o mundo religioso e o mundo espiritual, entre a espiritualidade natural e a religião. Aliás, o Dalai Lama o fez de forma brilhante no livro Uma Ética Para o Novo Milênio (Sextante, Rio de Janeiro 2000). Permito-me citar um tópico do livro de cuja compreensão participo e faço minha.

“Julgo que religião (mundo religioso) esteja relacionada com a crença no direito à salvação pregada por qualquer tradição de fé, crença esta que tem como um de seus principais aspectos a aceitação de alguma forma de realidade metafísica ou sobrenatural, incluindo possivelmente uma ideia de paraíso ou nirvana. Associados a isso estão ensinamentos ou dogmas religiosos, rituais, orações e assim por diante”.

“Considero que espiritualidade (mundo espiritual) esteja relacionada com aquelas qualidades do espírito humano – tais como amor e compaixão, paciência e tolerância, capacidade de perdoar, contentamento, noção de responsabilidade, noção de harmonia – que trazem felicidade tanto para a própria pessoa quanto para os outros”.

“Ritual e oração, junto com as questões de nirvana e salvação, estão diretamente ligados à fé religiosa, mas essas qualidades interiores não precisam ser. Não existe portanto nenhuma razão  pela qual um indivíduo não possa desenvolvê-las, até mesmo em alto grau, sem recorrer a qualquer sistema religioso ou metafísico”(p.32-33).

Como se depreende, alguém pode ser religioso sem necessariamente ser espiritual. Bem como pode ser espiritual sem ser religioso. O ideal seria ser religioso e simultaneamente espiritual. Mas não necessariamente.

Há toda uma pesquisa atual, feita especialmente nos USA, que envolve psicólogos, educadores e a new science que tem aprofundado a espiritualidade natural, vale dizer, a espiritualidade como um dado objetivo da natureza humana. Famoso ficou o “Manual de Psicologia e de Espiritualidade” do Prof. Miller no qual reúne os principais estudos sobre a psicologia e a espiritualidade natural. Aí se enfatiza que, independente da religião, “cada criança nasce com a capacidade inata para um desenvolvimento espiritual,capacidade que deve ser entendida como uma dimensão natural, da integralidade do ser humano; ela garante um suporte importante e vital para a resiliência, provê significado e propósito para o desenvolvimento da cognição emocional, social e moral da pessoa; essa capacidade inata pode madurar tanto dentro quanto fora da religião institucional”. À base destes estudos, Steven Rockefeller, filósofo e um dos principais redatores da Carta da Terra, propõe uma “democracia espiritual”, portanto um dado originário que deveria estar presente na democracia, desde a mais tenra infância e no currículo escolar (Spiritual Democracy,N.Y. 2022).

Viver a espiritualidade natural, dado de nossa natureza humana,  com os valores referidos acima que são também os mesmos do Jesus histórico, poderão sinalizar caminhos que nos apontam para uma eventual saída feliz das muitas crises dos tempos atuais.O invisível do espírito faz parte do visível.

Leonardo Boff escreveu Saudade de Deus, Vozes 2020; com frei Betto, Mística e espiritualidade, Vozes 2010.