Razones para el pesimismo esperanzado

Leonardo Boff*

San Francisco de Asís, “el fraile siempre alegre” como le llamaron sus biógrafos, decía a sus cofrades que no debían tener demasiado en cuenta los males del mundo para no tener razones para quejarse a Dios. Actualmente la acumulación de males que afectan a la naturaleza, tan amada por Francisco de Asís y defendida por Francisco de Roma, y a la humanidad, especialmente a los millones y millones de pobres y  marginados, hace difícil seguir la enseñanza del “Sol de Asís”, como lo llama Dante Alighieri en la Divina Comedia.

Tenemos nuestro momento de Job, el inconformista, y nos situamos ante de Dios con dolorosas preguntas: ¿dónde estaba Dios cuando miles de niños inocentes de la Franja de Gaza fueron asesinados por las bombas de un demente Primer Ministro israelí, un representante del pueblo de la Alianza? ¿Por qué calló en esos momentos tan trágicos? ¿No está lleno de amor y es “el apasionado amante de la vida” como dice el libro de la Sabiduría? Aunque sufrimos con este silencio de Dios, seguimos, como Job, creyendo en él, pues él puede ser aquello que nuestra inteligencia limitada no alcanza.

         Mirando el escenario nacional, especialmente el internacional y la suerte trágica de tantas víctimas, nos vienen a la mente las palabras del salmo 44: “Tú nos enviaste al lugar de los chacales y extendiste sobre nosotros la sombra de la muerte; somos tratados como ganado de matadero; levántate, ¿por qué duermes, Señor? Ven en nuestra ayuda y rescátanos por tu misericordia” (44, 20-27).

         Ante tales tragedias irrumpe en nosotros la iracundia sagrada de los profetas. ¿Por qué los jefes de Estado de países cristianos europeos, por qué un presidente católico como el de Estados Unidos han apoyado y siguen apoyando esta guerra de exterminio que se ha transformado en un genocidio? Nos sentimos impotentes ante esta guerra con relaciones totalmente desproporcionadas, y ante la guerra otros lugares de guerra como en Ucrania y genocidio como en Sudán.

         Si tenemos también en cuenta la alarma ecológica, el creciente calentamiento global, la devastación sin piedad de la naturaleza y la degradación ética y moral de la mayoría de las sociedades mundiales, nos invade el desaliento. Nos volvemos pesimistas, no sin razón, sino porque la realidad es pésima, según la expresión del escritor José Saramago.

         ¿Cómo enfrentar ese pesimismo objetivo? Veo, entre outros, dos caminos estando todavía dentro del sistema imperante: aprovechar todas las legislaciones ambientales conseguidas por las luchas sociales y ecológicas, consignadas en la ley. Exigir al estado y a todas las instituciones que sean observadas. Ellas son siempre referencias oficiales mediante las cuales podemos presionar a aquellos que las violan.

         En segundo lugar, buscar sjempre utopías mínimas y viables, o sea, mejoras dentro del sistema. Ninguno es tan cerrado que no presente brechas por las cuales, como cuñas, podemos presentar mejorías, como el salario por encima de la inflación, destino de los productos de la agricultura familiar y de la agroecológica para la merienda escolar, acceso de estudiantes de bajos ingresos y de afrodescendientes a la enseñanza superior, disponibilidad de los medias virtuales para las escuelas y para los pobres, entre tantas.

         Tales medidas, todavía dentro del sistema inicuo pueden hacer soportar el pesimismo y permitir por lo menos un pequeño resquicio de esperanza.

         Ahora vamos a lo “esperanzado”. Lo que nos da todavía esperanza es el “principio esperanza”, ese impulso interior propio de la naturaleza humana, que nos hace proyectar un paradigma alternativo al sistema actual y creer en las posibilidades presentes en nosotros. Somos un proyecto infinito, un ser de virtualidades sin límites, ni el cielo es límite porque también lo deseamos. Mojar nuestras raíces en esa fuente inagotable nos da esperanza. Por eso rechazamos el mantra del sistema imperante “no hay alternativa” (There is no Alternative: Tina). Respondemos: “hay nuevas alternativas”, hay un paradigma alternativo, capaz de otro mundo.

         La experiencia mundial ha mostrado que trabajando el territorio, el llamado biorregionalismo, pueden crearse sociedades viables y sostenibles. El gran sistema mundializado no posee sostenibilidad, pues siguiendo su lógica de acumulación ilimitada vamos hacia un precipicio colectivo. Se asume la región, no aquella circunscrita artificialmente por los municipios, sino la diseñada por la naturaleza misma. En la región están los ríos, las selvas, las montañas, las tierras agricultivables, la fauna y la flora, las poblaciones que en ella habitan con su historia, su cultura, sus tradiciones, sus figuras notables. En ese espacio pueden crearse sociedades integradas, democracias participativas, un desarrollo regional con pequeñas y medianas empresas que produzcan en conformidad con los ritmos de la naturaleza, primero para la subsistencia y solo después para el mercado, una verdadera justicia social y ecológica. Es posibe imaginar vastas regiones, tal vez al planeta entero como un inmenso tapete de biorregiones autónomas y, al mismo tiempo, relacionadas unas con otras. Esto está dentro de las posibilidades humanas y su efecto es hacer que el “pesimismo” sea “esperanzado”.

         Finalmente, mantener vivo el conocimiento de que el proceso evolutivo de la Tierra y del universo posee una flecha del tiempo que apunta hacia delante, superando crisis sistémicas. No es un proceso lineal. El caos no es solo  destructivo sino también generativo, pues dentro de él está madurando un nuevo orden que forcejea para irrumpir. El es objetivo y se reverbera también en nuestra conciencia, en la medida en que más y más personas se dan cuenta de que tenemos que inaugurar un camino nuevo. Tenemos dos piernas: una dentro del sistema buscando mejorías y la otra en lo nuevo por construir.

         De esta forma podemos ser “pesimistas” frente a la realidad actual que es pésima pero “esperanzados” porque como dijo una vez Keynes: “lo que sucede nunca es lo inevitable; es siempre lo imprevisible”. En ese imprevisible esperamos. Estamos desafiados a abrir valientemente tales caminos y así vivir una esperanza imprevisible y dar buenas razones para el pesimismo esperanzado.

*Leonardo Boff ha escrito El doloroso parto de la Madre Tierra, Vozes 2022; Habitar la Tierra: la fratenidad posible, Vozes 2023.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

A emergência da espiritualidade natural

Leonardo Boff

Há muitos que estão fartos de bens materiais e do consumismo de nossa cultura.Como contraponto a esta situação estamos captando a emergência dos bens espirituais, da espiritualidade natural e verificamos sua premente atualidade face às muitas crises que assolam a inteira humanidade.

Em momentos assim críticos, o ser humano mergulha em seu Profundo e se coloca questões básicas: O que estamos fazendo nesse mundo? Qual é o nosso lugar no conjunto dos seres? Como agir para garantirmos um futuro que seja esperançador para todos e para nossa Casa Comum?

Essa preocupação pelo mundo espiritual não é monopólio das religiões. Ele se dá também no âmbito das buscas humanas tanto dos jovens, quanto dos intelectuais, de famosos cientistas e – para surpresa nossa -, de grandes empresários que se mostraram interessados acerca do tema,como pude constatar num encontro na Suiça.

O fato de eles mostrarem interesse acerca do mundo espiritual, vale dizer, da espiritualidade, atesta as dimensões  da crise que nos acomete. Significa que os bens materiais que eles produzem, as lógicas produtivistas e concorrenciais que praticam, o universo de valores comerciais (tudo virou mercadoria e ganha o seu preço) que inspira suas práticas não dão conta das interrogações sérias da vida humana. Há um vazio profundo, um buraco imenso dentro do seu ser. Estou convencido de que o mundo espiritual, ou a espiritualidade natural,inerente à vida, tem a capacidade de preenchê-lo.

É importante, no entanto, sermos críticos, porque há verdadeiras empresas que manejam os discursos da espiritualidade que, não raro, falam mais aos bolsos do que aos corações. Há líderes religiosos que são expressão do mercado com sua pregação do evangelho da prosperidade material e, recentemente, do domínio.Conquistam muitos fiéis de boa fé, para os interesses monetários  de  si próprios como pastores.

Entretanto, os portadores permanentes do mundo espiritual são geralmente pessoas comuns  que vivem a retidão da vida, o sentido da solidariedade e cultivam o espaço do Sagrado, seja em suas religiões e igrejas, seja no modo como pensam, agem, interpretam a vida e cuidam no meio ambiente.

O que importa, porém, é  reconhecer que mundialmente há uma demanda por valores não materiais, porque os materiais se mostram insuficientes para apaziguar a ânsia do ser humano por algo mais alto e melhor. Em toda parte encontramos pessoas, especialmente jovens, indignados com o destino previamente definido em termos de economia, quando se diz que “não há outra alternativa”(TINA=There is no Alternative). Eles se recusam a aceitar os caminhos que os poderosos definem para a humanidade trilhar. Esses jovens dizem: “Não permitiremos que nos roubem o futuro. Merecemos um destino melhor, precisamos beber de outras fontes para encontrar um novo caminho”.

Por isso, resulta importante, desde o início, introduzir uma distinção  – sem separar, mas distinguir – entre o mundo religioso e o mundo espiritual, entre a espiritualidade natural e a religião. Aliás, o Dalai Lama o fez de forma brilhante no livro Uma Ética Para o Novo Milênio (Sextante, Rio de Janeiro 2000). Permito-me citar um tópico do livro de cuja compreensão participo e faço minha.

“Julgo que religião (mundo religioso) esteja relacionada com a crença no direito à salvação pregada por qualquer tradição de fé, crença esta que tem como um de seus principais aspectos a aceitação de alguma forma de realidade metafísica ou sobrenatural, incluindo possivelmente uma ideia de paraíso ou nirvana. Associados a isso estão ensinamentos ou dogmas religiosos, rituais, orações e assim por diante”.

“Considero que espiritualidade (mundo espiritual) esteja relacionada com aquelas qualidades do espírito humano – tais como amor e compaixão, paciência e tolerância, capacidade de perdoar, contentamento, noção de responsabilidade, noção de harmonia – que trazem felicidade tanto para a própria pessoa quanto para os outros”.

“Ritual e oração, junto com as questões de nirvana e salvação, estão diretamente ligados à fé religiosa, mas essas qualidades interiores não precisam ser. Não existe portanto nenhuma razão  pela qual um indivíduo não possa desenvolvê-las, até mesmo em alto grau, sem recorrer a qualquer sistema religioso ou metafísico”(p.32-33).

Como se depreende, alguém pode ser religioso sem necessariamente ser espiritual. Bem como pode ser espiritual sem ser religioso. O ideal seria ser religioso e simultaneamente espiritual. Mas não necessariamente.

Há toda uma pesquisa atual, feita especialmente nos USA, que envolve psicólogos, educadores e a new science que tem aprofundado a espiritualidade natural, vale dizer, a espiritualidade como um dado objetivo da natureza humana. Famoso ficou o “Manual de Psicologia e de Espiritualidade” do Prof. Miller no qual reúne os principais estudos sobre a psicologia e a espiritualidade natural. Aí se enfatiza que, independente da religião, “cada criança nasce com a capacidade inata para um desenvolvimento espiritual,capacidade que deve ser entendida como uma dimensão natural, da integralidade do ser humano; ela garante um suporte importante e vital para a resiliência, provê significado e propósito para o desenvolvimento da cognição emocional, social e moral da pessoa; essa capacidade inata pode madurar tanto dentro quanto fora da religião institucional”. À base destes estudos, Steven Rockefeller, filósofo e um dos principais redatores da Carta da Terra, propõe uma “democracia espiritual”, portanto um dado originário que deveria estar presente na democracia, desde a mais tenra infância e no currículo escolar (Spiritual Democracy,N.Y. 2022).

Viver a espiritualidade natural, dado de nossa natureza humana,  com os valores referidos acima que são também os mesmos do Jesus histórico, poderão sinalizar caminhos que nos apontam para uma eventual saída feliz das muitas crises dos tempos atuais.O invisível do espírito faz parte do visível.

Leonardo Boff escreveu Saudade de Deus, Vozes 2020; com frei Betto, Mística e espiritualidade, Vozes 2010.

„Mein weißes Volk: Womit habe ich dich traurig gemacht? Antworte mir“

                             Leonardo Boff                        

Am 20. November feiern wir zum ersten Mal auf nationaler Ebene den Black Awareness Day. Aus diesem Anlass habe ich diesen Text als Hommage an dieses Datum geschrieben.

Die Passion Christi setzt sich über Jahrhunderte in den Körpern der historisch gekreuzigten Schwarzen fort. Jesus wird sich bis zum Ende der Welt quälen, solange auch nur ein einziger seiner Brüder und Schwestern noch am Kreuz hängt. In dieser Überzeugung legt die katholische Kirche in der Karfreitagsliturgie Christus diese ergreifenden Worte in den Mund:

„Was habe ich euch, meinem auserwählten Volk, angetan? Was habe ich euch angetan? Was hätte ich sonst tun können, worin habe ich euch im Stich gelassen?

„Mein Volk, mein auserwähltes Volk, wie habe ich dich traurig gemacht? Sag mir. Was hätte ich mehr für dich tun können? Was hast du vermisst? Ich habe dich aus Ägypten geführt und dich mit Manna gespeist. Ich habe ein wunderschönes Land für dich vorbereitet; Du, das Kreuz für deinen König.“

Während wir den Nationalen Tag des Schwarzen Bewusstseins feiern, stellen wir fest, dass er noch nicht in vollem Umfang angenommen wurde. Auf den Straßen und in den sozialen Medien werden viele Afrobrasilianer diskriminiert. Davon betroffen sind viele einfache Schwarze, Arbeiter, Fußballer und sogar berühmte Schauspieler und Schauspielerinnen. Wie viele junge Schwarze werden von der Polizei in den Slums unserer Städte hingerichtet? In einem Jahrzehnt, von 2012 bis 2022, waren 79 Prozent der männlichen Mordopfer schwarz. Die vom Institut Sou da Paz veröffentlichte Studie ist erschreckend: 8 von 10 Männern, die durch Schusswaffen getötet werden, sind schwarz.

Diese Zahlen zeigen uns, dass die Leidenschaft Christi in der Leidenschaft dieser afro-brasilianischen Menschen weitergeht. Die zweite Abschaffung von Armut, Hunger, Arbeitslosigkeit und Diskriminierung steht noch aus.

In Solidarität mit ihnen allen habe ich dieses kurze Gedicht verfasst, das von der katholischen Karfreitagsliturgie inspiriert ist:

„Mein weißer Bruder, meine weiße Schwester, mein Volk: Was habe ich euch angetan? Antwortet mir!

Ich habe dich mit der banzolastigen Musik und dem ansteckenden Rhythmus inspiriert. Ich habe euch beigebracht, wie man den Bumbo, die Cuíca und den Atabaque benutzt. Ich war es, der dir den Rock und die Ginga des Samba gezeigt hat. Und du hast dir genommen, was mir gehörte, hast dir einen Namen gemacht, hast mit deinen Kompositionen und Shows Geld verdient und mir nichts zurückgegeben.

Ich bin von den Hügeln herabgestiegen und habe euch eine Welt der Träume und der Geschwisterlichkeit ohne Grenzen gezeigt. Ich habe tausend bunte Kostüme gebastelt und die größte Party der Welt vorbereitet: Ich habe für euch Karneval getanzt. Und ihr habt euch gefreut und mir stehende Ovationen gegeben. Doch schon bald habt ihr mich vergessen und mich zurück in die Slums geschickt, in die nackte Realität von Arbeitslosigkeit, Hunger, Diskriminierung und Unterdrückung.

Mein weißer Bruder, meine weiße Schwester, mein Volk: Was habe ich euch angetan und warum habe ich euch gekränkt? Antwortet mir!

Ich habe Ihnen das Tagesgericht, Bohnen und Reis, serviert. Aus den Resten habe ich Feijoada, Vatapá, Efó und Acarajé gemacht: die typische Küche von Bahia. Und du lässt mich verhungern. Und ihr lasst zu, dass meine Kinder verhungern oder ihre Gehirne irreparabel geschädigt werden, so dass sie für immer infantilisiert werden.

Ich wurde gewaltsam aus meiner afrikanischen Heimat gerissen. Ich traf das Geisterschiff der Sklavenhändler, auf dem so viele starben und über Bord geworfen wurden. Als ich hier ankam, wurde ich zu einem Ding, einem „Stück“, einer Sklavin gemacht. Ich war die schwarze Mutter für eure Söhne und Töchter. Ich bestellte die Felder, pflanzte Tabak für Zigaretten und Zuckerrohr für Zucker. Ich habe alle Arbeiten erledigt. Ich habe geholfen, das meiste von dem zu bauen, was in diesem Land existiert, Denkmäler, Paläste und Kirchen aus der Kolonialzeit, in denen viele zu großen Künstlern wurden. Und ihr nennt mich faul und verhaftet mich wegen Landstreicherei. Ihr diskriminiert mich wegen meiner Hautfarbe und behandelt mich, als wäre ich noch in der Sklaverei.

Mein weißer Bruder, meine weiße Schwester, mein Volk: Was habe ich euch angetan und warum habe ich euch gekränkt? Antwortet mir!

Ich wusste mich zu wehren, es gelang mir zu fliehen und ich gründete Tausende von Quilombos: brüderliche und schwesterliche Gesellschaften ohne Sklaven, von armen, aber freien Menschen, schwarzen Männern und Frauen, Mestizen und armen Weißen. Trotz der Peitsche auf meinem Rücken vermittelte ich der brasilianischen Seele Wärme und Sanftmut. Und ihr habt mich gejagt wie ein Tier, habt meine Quilombos geschleift und verhindert bis heute, dass das Elend, das versklavt, und die Diskriminierung, die verletzt, als alltägliche und wirksame Realität fortbestehen.

Ich habe Ihnen gezeigt, was es bedeutet, ein lebendiger Tempel Gottes zu sein. Und deshalb, wie man Gott in seinem Körper voller Axé spürt und ihn mit Rhythmus, Tanz und heiligen Speisen feiert. Und ihr habt meine Religionen unterdrückt und sie als afro-brasilianische Riten oder bloße Folklore bezeichnet. Ihr habt Macumba oft zu einer Polizeiangelegenheit gemacht.

Mein weißer Bruder, meine weiße Schwester, mein Volk: Was habe ich euch angetan und warum habe ich euch gekränkt? Antwortet mir!

Wenn ich es mit viel Mühe und Aufopferung geschafft habe, im Leben ein wenig aufzusteigen, einen hart verdienten Lohn zu verdienen, mein Häuschen zu kaufen, meine Söhne und Töchter zu erziehen, meinen Samba zu singen, meine Lieblingsmannschaft anzufeuern und am Wochenende mit meinen Freunden ein Bier trinken zu können, sagt man, ich sei ein Schwarzer mit einer weißen Seele, und mindert damit den Wert unserer schwarzen, würdevollen und hart arbeitenden Seelen. Und bei Wettkämpfen unter gleichen Bedingungen werde ich fast immer zugunsten eines Weißen übergangen. Weil ich schwarz bin.

Und als eine Regierung, die sich um das Volk kümmert, öffentliche Maßnahmen ergriff, um die historische Schande wiedergutzumachen und mir das zu ermöglichen, was ihr mir immer verwehrt habt: zu studieren und einen Abschluss an Universitäten und Fachschulen zu machen und so mein Leben und das meiner Familie zu verbessern, schrien die meisten von euch: Das ist gegen die Verfassung, das ist Diskriminierung, das ist soziale Ungerechtigkeit. Aber die Justiz hat uns nun endlich Gerechtigkeit widerfahren lassen und die Türen der Universitäten und Fachhochschulen für uns geöffnet.

Mein weißer Bruder, meine weiße Schwester, mein Volk: Was habe ich euch angetan und was habe ich getan, um euch zu kränken? Antwortet mir!“

Und wir Weißen, die wir die Macht, das Wissen und die Macht haben, schweigen im Allgemeinen, schämen uns und sind niedergeschlagen. Es ist an der Zeit, auf die Klage unserer afro-nachbarlichen Brüder und Schwestern zu hören, sich mit ihnen zusammenzuschließen und gemeinsam eine integrative, pluralistische, schwarze, mestizenische, geschwisterliche und herzliche Gesellschaft aufzubauen, in der es nie wieder Menschen geben wird, die es wagen, andere Menschen zu versklaven, wie es auf dem Land und in den Städten immer noch der Fall ist.

Hoffen wir, dass wir „Nie wieder Sklaverei“ schreien können. Und wenn wir unsere Tränen abwischen, können wir auf Diskriminierung mit Liebe und Verständnis reagieren, wie es so viele Afro-Nachkommen tun. Und eines Tages, Gott allein weiß wann, werden wir alle gemeinsam, wie in der Apokalypse, ohne Rache oder Groll sagen können: „All dies ist vorbei“.

Leonardo Boff  Autor von: Terra madura:uma teologia da vida, Planeta, São Paulo 2023.

Übersetzt von Bettina Goldhartnack

Razões para o pessimismo esperançoso

Leonardo Boff

       São Francisco de Assis, “o homem sempre alegre” como foi chamado por seus biógrafos, dizia a seus confrades que não deviam considerar demasiadamente os males do mundo para não terem razões de se queixar a Deus. Atualmente o  acúmulo de males que afetam a natureza, tão amada pelo Francisco de  Assis e defendida pelo Francisco de Roma e a humanidade especialmente os milhões e milhões de pobres e  marginalizados, torna difícil seguir o ensinamento do “Sol de Assis” como o designa Dante Alignieri na Divina Comédia.

Temos o nosso momento de Jó, o inconformado, e nos colocamos diante de Deus com dolorosas indagações: onde estava Deus quando milhares de crianças inocentes  da Faixa de Gaza eram assassinadas pelas bombas de um insano Primeiro Ministro israelense, exatamente um representante do povo da Aliança? Por que se calou nesses momentos tão trágicos? Não é ele cheio de amorosidade, “o apaixonado amante da vida” como diz o livro da Sabedoria? Apesar de sofrermos com o silêncio de Deus, continuamos, como Jó, a crer nele, pois ele pode ser aquilo que nossa inteligência  limitada não alcança.

       Olhando o cenário nacional, especialmente o internacional e a sorte trágica de tantas vítimas, nos vem à mente as palavras do salmo 44:”Tu nos enviaste ao lugar dos chacais e estendeste sobre nós a sombra morte;  somos tratados como gado de corte; levanta-te, por que dormes, Senhor? venha em nosso socorro e resgata-nos por tua misericórdia (44, 20-27).

       Diante de tais tragédias irrompe em nós a iracúndia sagrada dos profetas. Por que os chefes de Estado de países cristãos europeus, por que um Presidente católico como o dos EUA apoiam e continuam a apoiar essa guerra de extermínio que se transformou num genocídio? Sentimo-nos impotentes face à  esta guerra com relações totalmente desproporcionais, e com outros lugares de guerra como na Ucrânia e de genocídio como no Sudão.

Se tomarmos em conta ainda o alarme ecológico, o crescente aquecimento global, a devastação impiedosa da natureza e a degradação ética e moral da maioria das sociedades mundiais, somos tomados por desalento. Tornamo-nos pessimistas, não sem razões, mas porque a realidade é  péssima, na expressão do escritor  José Saramago.

Como enfrentar esse pessimismo objetivo? Vejo entre outros, dois caminhos estando ainda dentro do sistema imperante: aproveitar todas as legislações ambientais conseguidas pelas lutas sociais e ecológicas e consignadas em lei.Cobrar do estado e  de todas as instituições a sua observância.Elas são sempre referências oficiais pelas quais podemos pressionar aqueles que as violam.

Em segundo lugar, buscar sempre utopias mínimas e viáveis, quer dizer, melhoras dentro do sistema. Nenhum é de tal forma cerrado que não apresente brechas pelas quais, como cunhas, podemos apresentar melhorias como o salário acima da inflação, a destinação dos produtos da agricultura familiar e da agro-ecológica para merenda escolar, o acesso de estudantes de baixa renda e de afrodescendentes ao ensino superior,a disponibilidade da mídias virtuais às escolas e aos pobres, entre tantas.

Tais medidas, ainda dentro do sistema iníquo podem fazer suportar o pessimismo e permitir pelo menos uma resteazinha de esperança.

Agora vamos ao “esperançoso” O que nos dá ainda esperança é o “princípio esperança”aquele impulso interior, própria à natureza humana, que nos faz  projetar um paradigma alternativo ao atual sistema e acreditar nas possibilidade presentes em nós. Somos um projeto infinito, um ser de virtualidades sem limites, nem o céu é limite porque também o desejamos.Molhar nossas raízes nessa fonte inexaurível, nos confere esperança. Por isso rejeitamos o mantra do sistema imperante “não há outra alternativa”(There is no Alternative:Tina). Respondemos:”há novas alternativas”, há um paradigma alternativo,capaz de um outro mundo.

A  experiência mundial tem mostrada que trabalhando o território, o que se chama de bioregionalismo, pode-se criar sociedades viáveis e sustentáveis.O grande sistema mundializado não possui sustentabilidade, pois seguindo sua lógica de acumulação ilimitada, nos conduz a um precipício coletivo. Assume-se a região, não aquela artificialmente circunscrita pelos municípios, mas aquela desenhada pela própria natureza. Na região estão os rios, as florestas, as montanhas,as terras agricultáveis, a fauna e a flora, as populações que aí habitam com sua história, sua cultura, suas tradições,suas figuras notáveis. Nesse espaço pode-se criar sociedades integradas,democracias participativas,um desenvolvimento regional com pequenas e médias empresas que produzem em conformidade com os ritmos da natureza, primeiro para a subsistência e só depois para o mercado, uma verdadeira justiça social e ecológica. Pode-se imaginar que vastas regiões, quem sabe, o planeta inteiro como um imenso tapete de bio-regiões autônomas e,ao mesmo tempo, relacionadas com as outras. Isso está contido dentro das possibilidades humanas e seu efeito é fazer com que o “pessimismo” seja “esperançoso”.

Por fim, manter vivo o conhecimento de que o processo evolucionário da Terra e do universo possui uma seta do tempo que aponta para frente,superando crises sistêmicas. Ele não é linear. O caos não é apenas destrutivo mas também generativo, pois dentro dele está maturando uma nova ordem que forceja para irromper.Ela é objetiva e também se reverbera em nossa consciência, na media em que mais e mais pessoas se dão conta de que temos que inaugurar um caminho novo. Temos duas pernas: uma dentro do sistema buscando melhorias e outra no novo por construir.

Desta forma podemos ser “pessimistas” face à realidade atual que é péssima mas “esperançosos” porque  como disse certa vez Keynes:“nunca é o inevitável o que acontece; é sempre o imprevisível”, Nesse imprevisível esperamos. Somos desafiados a corajosamente rasgar tais caminhos e destarte viver uma esperança imprevisível e dar as boas razões para o pessimismo esperançoso.

Leonardo Boff escreveu O doloros parto da Mãe Terra, Vozes 2022; Habitar a Terra: a fratenidade possivel, Vozes 2023.