¿Existe vida extraterrestre?

Científicos de la NASA han descubierto una estrella Trappist-1, distante 39 años luz de la Tierra, con siete planetas rocosos, tres de ellos con posibilidad de agua y por lo tanto de vida. Este descubrimiento ha replanteado la cuestión de una eventual vida extraterrestre. Hagamos algunas reflexiones sobre el tema, fundadas en nombres notables en esta área.
Las ciencias de la Tierra y los conocimientos provenientes de la nueva cosmología nos han habituado a situar todas las cuestiones en el marco de la gran evolución cósmica.

Todo está en proceso de génesis, condición para que surja la vida. La vida es considerada como la realidad más compleja y misteriosa del universo. El hecho es que hace cerca de 3,8 mil millones de años, en un océano o en un pantano primordial, bajo la acción de tempestades inimaginables de rayos y de elementos cósmicos del propio Sol en interacción con la geoquímica de la Tierra, esta llevó hasta el extremo la complejidad de las formas inanimadas. De repente se superó la barrera: se estructuraron cerca de 20 aminoácidos y cuatro bases fosfatadas. Como en un inmenso relámpago que cae sobre el mar o el pantano irrumpió el primer ser vivo.

Como un salto cualitativo en nuestro espacio-tiempo curvo, en un rincón de nuestra galaxia media, en un sol secundario, en un planeta de quantité négligeable, en la Tierra, emergió la gran novedad: la vida. La Tierra pasó por 15 grandes destrucciones masivas pero, como si fuera una plaga, la vida nunca se extinguió.

Veamos rápidamente la lógica interna que permitió la eclosión de la vida. La materia y la energía del universo a medida que avanzan en su proceso de expansión tienden a tornarse cada vez más complejas. Cada sistema se encuentra en un juego de interacciones, en una danza de intercambio de materia y de energía, en un diálogo permanente con su medio reteniendo informaciones.

Biólogos y bioquímicos, como Ilya Prigogine (premio Nobel de química 1977), afirman que existe una continuidad entre los seres vivos y los inertes. No necesitamos recurrir a un principio transcendente y externo para explicar la aparición de la vida, como suelen hacer las religiones y la cosmología clásica. Basta que el principio de complejización, autoorganización y autocreación de todo, también de la vida, llamado principio cosmogénico, estuviese embrionariamente en aquel puntito ínfimo, surgido de la Energía de Fondo, que después explotó. Uno de los más importantes físicos de la actualidad, Amit Goswami, sostiene la tesis de que el universo es matemáticamente inconsistente sin la existencia de un principio ordenador supremo, Dios. Por eso, para él, el universo es autoconsciente (El universo autoconsciente, 1998).

La Tierra no tiene el privilegio de la vida. Según Christian de Duve, premio Nobel de biología (1974): «Hay tantos planetas vivos en el universo como hay planetas capaces de generar y sustentar la vida. Una estimación conservadora eleva su número a miles de millones. Billones de biosferas surcan el espacio en billones de planetas canalizando materia y energía en flujos creativos de evolución. Hacia cualquier dirección del espacio que miremos hay vida (…). El universo no es el cosmos inerte de los físicos, con una pizca de vida por precaución. El universo es vida con la estructura necesaria a su alrededor» (Polvo vital: La vida como imperativo cósmico, Río de Janeiro, 1997, 383).

Es mérito de la astronomía, en la franja milimétrica, haber identificado un conjunto de moléculas en las cuales se encuentra todo lo que es esencial para dar inicio al proceso de síntesis biológica (Longair, M., Los orígenes de nuestro universo, Río de Janeiro, 1994, 65-6). En los meteoritos se han encontrado aminoácidos. Estos sí son los eventuales portadores de las arqueobacterias de la vida. Probablemente hubo varios comienzos de vida, muchos fustrados, hasta que se afirmó definitivamente.

Se presume que las más diversas formas de vida provienen de una única bacteria originaria (Wilson, O . E., La diversidad de la vida, 1994). Con los mamíferos surgió una nueva cualidad de la vida: la sensibilidad emocional y el cuidado. Entre los mamíferos, hace cerca de 70 millones de años se destacaron los primates, después, hace unos 35 millones de años, los primates superiores, nuestros abuelos genealógicos, y hace 17 millones de años, nuestros predecesores, los homínidos. Hace unos 8-10 millones de años surgió en África el ser humano, el australopiteco. Por fin, apareció hace 100 mil años el Homo sapiens-sapiens/demens-demens del cual somos herederos inmediatos (Reeves, H. y otros, La historia más bella del mundo, 1998).

La vida no es fruto de la casualidad (en contra de Jacques Monod, El azar y la necesidad, 1979). Bioquímicos y biólogos moleculares mostraron (gracias a los computadores de números aleatorios) la imposibilidad matemática del azar puro y simple. Para que los aminoácidos y las dos mil encimas subyacentes pudiesen aproximarse y formar una célula viva serían necesarios billones y billones de años, mucho más que los 13,7 mil millones de años de la edad del universo. El llamado azar es expresión de nuestra ignorancia. Estimamos que la evolución ascendente es producir más y más vida, también extraterrestre e en todas las partes del universo que solamente 5% es visible y lo demás es invisible.

*Leonardo Boff junto con el cosmólogo Mark Hathaway trata detallamente este tema en El Tao de la Liberación, 2010.

Por que ainda sou um economista militante: o compromisso de um intelectual publico: Paul Krugman

Paul Krugman é um dos mais distinguidos economistas norte-americanos, prêmio Nobel na área em 2008. Para mim é um dos mais confiáveis analistas e críticos da linha convencional do neoliberalismo norte-atlântico ao lado de forte sensibilidade social para com os postos à margem da atual crise econômico-financeira. Aqui ele expõe os motivos por que, além de professor universitário e pesquisador, se tornou, por razões éticas e de responsabilidade social de todo o saber, um militante, escrevendo toda semana seus comentários, reproduzidos no mundo inteiro. Publico aqui este seu testemunho pessoal porque o percurso feito por ele, é o mesmo que nós teólogos da libertação viemos fazendo a partir do final dos anos 60 do século passado: articular o estudo sério da teologia e das ciências afins com o compromisso social nos meios pobres e miseráveis, numa perspectiva de libertação a partir do capital libertário da Bíblia, da prática de Jesus e dos Apóstolos. Isso não diminuiu a profundade necessária da reflexão teológica. Ao contrário, confere-lhe um enraizamento concreto na vida do povo, obrigando-nos a usar uma linguagem compreensível, fora do dialeto clássico da teologia acadêmica, tarefa nunca acabada e sempre por ser melhorada. Indentifico-me com as posturas e tentações descritas por Pau Krugman que tive a oportunidade de conhecer pessoalmente nos espaços da ONU em 2001: Lboff

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Quietismo, aquiescência e emulação: três tentações a serem superadas em tempos de crise.
O comentário é do economista estadunidense Paul Krugman, professor da Universidade de Princeton e prêmio Nobel de Economia de 2008. O artigo foi publicado no jornal Il Sole 24 Ore, 19-02-2017 e publicado pela Revista IHU on-line de 23 de fevereiro com a tradução é de Moisés Sbardelotto.

Segundo o economista, refletindo sobre o atual momento econômico do mundo, e em especial dos EUA, escreve que “mesmo aqueles de nós que saíram das fronteiras do mundo acadêmico e tentaram falar com o exterior não se comprometeram o suficiente para encontrar formas adequadas para se comunicar com um grupo mais amplo de pessoas. Continua-se confiando demais no código, dando por descontado que as pessoas sabem ou entendem coisas que muitas delas não sabem e não entendem. Não é o suficiente”.

E o prêmio Nobel de Economia advoga que se continue “promovendo a vida da mente como um caminho, pelo menos, para uma possível melhoria da vida em geral. As forças que acabamos de ver são algo que aqueles que prestavam atenção sabiam que existiam, mas se revelaram mais fortes do que se imaginava. Provavelmente, será uma longa noite. Se eu lhes pareço calmo e reconciliado, vocês estão muito enganados. Não passa um dia, certamente não passa uma noite sem que eu atravesse uma fase de pessimismo e de pânico. Mas vocês devem fazer o seu dever”.

“Em tudo isso, – conclui Krugman – o papel do raciocínio aprofundado e a tentativa de fazer com que esse raciocínio aprofundado chegue a um público mais amplo e mais inteligente será mais essencial do que nunca. Talvez, daqui a dez anos, vamos pensar novamente neste discurso e diremos: “Nossa, como estávamos deprimidos. Mas, no fim, tudo correu bem”.

Eis o texto.

O que você não deveria fazer depois deste ano tão desanimador? Três grandes tentações serão sentidas, em diferentes graus, dependendo das pessoas. Vou chamá-las de quietismo, aquiescência e emulação.

Quietismo

Comecemos pelo quietismo. Significa, substancialmente, renunciar a tentar dialogar com o mundo em geral. Significa encurvar-se sobre si mesmo. Significa se concentrar na própria especialização. Se você é economista, significa voltar a escrever ensaios que serão lidos por algumas centenas de pessoas e renunciar a qualquer tentativa de fazer com que essa palavra chegue ao mundo mais amplo. Pelo menos no que se refere a mim, essa é uma tentação muito forte.

Quero contar-lhes o que eu fiz no domingo passado. Eu tinha um editorial para escrever, mas decidi que precisava esclarecer algumas coisas na minha cabeça e, depois, talvez escrevê-las para outros. Então, passei algumas horas muito agradáveis lendo artigos acadêmicos e, depois, abraçado no meu velho amigo Fred (Fred está para “Federal Reserve Economic Data”, um site fantástico para encontrar estatísticas.)

Foi uma experiência maravilhosamente relaxante, calmante, um pouco o equivalente nerd de assistir vídeos de gatinhos no YouTube (eu também faço isso, aliás). Em suma, foi ótimo.

Obviamente, as pessoas vão continuar fazendo coisas desse tipo. Vão continuar trabalhando nos seus mundos específicos, trabalhando em coisas que não são necessariamente destinadas a atingir um público de massa. Ao contrário, a maioria das pessoas vai fazer isso: nem todos podem tentar, ou deveriam tentar, influenciar a opinião dos não especialistas, dos não adeptos aos trabalhos.

Eu acho que, no fim, mesmo se você for a pessoa mais introvertida e acadêmica do mundo, para todos nós, a justificativa última daquilo que fazemos é fazer algo que vai mudar o mundo, que vai melhorar as coisas.

Se você ler a obra-prima de um economista extremamente influente como John Maynard Keynes, a “Teoria Geral do Emprego, do Juro e da Moeda”, que é um livro notoriamente difícil (é um trabalho duro até mesmo para os economistas de profissão), você vai ver que, no fim, ele fornece uma autojustificação. Por que ele escreve esse livro que, com efeito, é dirigido a um público de adeptos aos trabalhos, sabendo que os políticos não vão lê-lo? Porque as ideias importam, dizia. “Os homens práticos, que se acreditam imunes a qualquer influência intelectual, geralmente são escravos de algum economista já falecido. Os líderes loucos, que ouvem vozes vindas do ar, destilam sua exaltação de algum escrevinhador acadêmico de alguns anos atrás.” Em suma, as ideias vêm e vão pelo mundo. Mas o que acontece se os líderes loucos destilam a sua exaltação de um site de mentiras gerido por São Petersburgo? Qual o papel, nesse caso, para o raciocínio aprofundado?

Bem, a menos que se acredite que existe um canal que permite que o saber acadêmico penetre no mundo real, todo o esforço é bastante desanimador. Por isso, é o caso de continuar trabalhando duro para tentar estabelecer essa conexão. Das várias coisas que eu estou falando, o quietismo é a tentação que exerce a maior atração em mim: mas também é uma tentação à qual eu não quero ceder.

Aquiescência

Vocês já estão vendo, não é mesmo? Se um conjunto de ideias têm sucesso politicamente, isso significa que alguma validade elas devem ter. Há alguns intelectuais que são centristas de profissão: se há duas inclinações, a verdade deve estar sempre no meio; e, se há extremismo, deve ser, por força, igualmente extremo, independentemente do contexto.

Vocês certamente estão vendo muitos que já começam a encontrar subterfúgios para defender que o presidente [Trump] e os seus colaboradores mais próximos devem ter alguma razão. O problema dessa atitude, naturalmente, é que o fato de ter o poder não torna certo aquilo que você diz, o fato de ter o poder não decide onde está a verdade. Só porque algo funcionou bem, isso não significa que possui qualquer validade.

Vocês devem aferrar com força os seus princípios. Não devem acreditar que o seu lado está sempre certo (certamente não é o caso), não devem acreditar que são infalíveis (absolutamente não é o caso), mas devem acreditar que os instrumentos da razão – tentar compreender realmente como o mundo funciona e tentar basear a sua visão de como o mundo deveria ser sobre essa compreensão – não são influenciados pelos destinos políticos. Vocês devem continuar acreditando nisso. Se vocês cederem a essa tentação, renunciem ao próprio sentido da existência de vocês.

Emulação

O que acabamos de ver, e não é a primeira vez, é que ideias simplistas, completamente erradas, funcionaram muito bem. Que aqueles que afirmam coisas simplistas, facilmente refutáveis, não pagam nenhum imposto. E que ter uma narrativa forte, mesmo que totalmente falsa, aparentemente funciona melhor do que ter uma narrativa sofisticada, mas pouco convincente. Talvez, então, deveríamos fazer a mesma coisa?

Nesse ponto, eu deveria fornecer exemplos correspondentes para o outro lado do espectro político, mas a verdade é que não há nada de realmente comparável. E aqui voltamos a uma das coisas que eu dizia antes sobre os centristas de profissão: é uma espécie de axioma pelo qual duas partes do debate político devem necessariamente ser simétricas, mas não é assim. Simplesmente há uma enorme diferença.

Quando ouço as pessoas dizerem: “Se introduzirmos os deveres de Trump e abraçarmos o protecionismo, vai se desencadear outra depressão que irá destruir milhões e milhões de postos de trabalho”, eles estão dizendo algo que não é validado pela análise econômica. O argumento de que o protecionismo destrói postos de trabalho não é aquilo que dizem os manuais de economia (e eu escrevi vários manuais de economia). Aquilo que os manuais dizem é que o protecionismo reduz a eficiência e nos torna mais pobres no longo prazo. Eles não dizem que vai destruir muitos postos de trabalho. Porém, vê-se muita gente – que deveria saber dessas coisas – propagando análises alarmistas.

A Moody’s publicou uma análise sobre os efeitos da política comercial de Trump que é chocante na sua falta de fundamentos. Não é que o modelo econômico esteja errado, é justamente que ele não está baseado em nada, em nenhum modelo que qualquer pessoa possa utilizar para qualquer coisa. Eles simplesmente fabricaram uma história ali para assustar as pessoas contra os efeitos da política comercial. E é uma tentação que eu entendo. Alguém pode dizer: “Você vai pagar um preço quando vierem à tona as coisas que você disse que estavam erradas”, mas, nos últimos meses, a verdade é que não vimos ninguém pagar preço algum por dizer coisas inexatas. Existem muitos outros exemplos como esse e, em alguns casos, provavelmente muito mais graves.

Vocês devem lembrar por que estamos lutando realmente. Eu tenho valores, uma preferência política: há coisas que eu quero ver realizadas. Eu quero uma sociedade que seja mais benevolente para com os infelizes, que conforte os aflitos e aflija os ricos, e não o contrário. Quero uma sociedade aberta, em muitos sentidos.

Mas há algo maior do que a simples questão do que vai acontecer com a política fiscal, com os programas sociais ou com o salário mínimo. Tornou-se cada vez mais evidente que, embora a luta de fundo, obviamente, seja entre direita e esquerda (entre um Estado concebido como a serviço da oligarquia e um Estado concebido como protetor), ela é também, em certo nível, uma luta entre aqueles que querem defender o Iluminismo e aqueles que querem destruí-lo.

A honestidade intelectual é um valor fundamental. Vocês não devem começar contando mentiras nobres, porque sacrificariam aquilo que vocês são. Não se escondam no seu jardim. Não comecem a encontrar truques para defender que coisas insensatas, no fim das contas, têm sentido.

O que fazer?

Mesmo aqueles de nós que saíram das fronteiras do mundo acadêmico e tentaram falar com o exterior não se comprometeram o suficiente para encontrar formas adequadas para se comunicar com um grupo mais amplo de pessoas. Continua-se confiando demais no código, dando por descontado que as pessoas sabem ou entendem coisas que muitas delas não sabem e não entendem. Não é o suficiente.

O pior de tudo é quando se sobe na cátedra, quando se defende algo aproveitando-se da própria autoridade. Eu não acho que já tenha feito isso ou, pelo menos, tento evitá-lo. Pediram-me para assinar diversos abaixo-assinados sobre os terríveis efeitos das políticas de Trump. Eu tinha uma desculpa: o New York Times não me permite fazer coisas desse tipo. Mas o fato é que essa estratégia é incrivelmente ineficaz. Ela simplesmente não funciona: não nestes Estados Unidos, não nesta fase da nossa civilização. Dizer “eu sou um especialista, acreditem em mim” simplesmente não funciona.

Mas, mesmo para além disso, a tentação de ficar calmo e não se esforçar para traduzir abstrações em coisas mais concretas, que as pessoas possam compreender, é muito grande. E devemos combatê-la. Uma forma para combatê-la, também aqui, é evitar não só o jargão técnico, mas também certos modos de enquadrar a questão que são de difícil compreensão.

Há muito tempo, quando eu estudava para o mestrado, o meu orientador na época, o falecido Rudi Dornbusch, dizia que, quando se escreve para um público genérico, não é preciso começar dizendo: “Tomemos uma economia pequena e aberta…”. É preciso dizer: “Na Bélgica…”.

Ora, eu não quero ser aquele que simplesmente diz: “Faça o que eu faço. Todos deveriam ser como eu”. Eu também fiz um exame de consciência, e uma coisa que é importante e que eu não faço, e que não é natural para mim fazer, é individualizar, focar a atenção nas histórias de pessoas individuais. Realmente não é o meu estilo. Eu não sou aquele tipo de pessoa que vai para outro país e encontra um artigo local que, coincidentemente, diz exatamente as coisas que eu penso. Eu também não sou aquele tipo de pessoa que faz jornalismo in loco e encontra uma família que foi afetada pelo problema. E há um motivo pelo qual eu não faço isso: sempre me irritou, e continua me irritando, quando os políticos fazem um discurso e dizem: “Deixem-me contar sobre a família Garcia”. Mas eles fazem isso por uma ótima razão: fazem porque é a maneira pela qual a maioria das pessoas se relacionam. É preciso ir para o lado pessoal, e é uma coisa que os intelectuais públicos também devem encontrar a maneira de fazer.

Outra coisa que vocês devem fazer é focar o assunto. Não significa que vocês devem renunciar aos seus padrões, mas vocês devem se perguntar: o que é que funciona? Há pessoas que é preciso persuadir, há uma tese a ser defendida: como fazemos isso? E que pontos precisam ser postos em relevo? As pessoas têm pouco tempo e um intervalo de atenção limitado, e se distraem facilmente se vocês começarem pela tangente. Vocês devem manter o foco.

Recentemente, eu participei de um evento com o ex-deputado democrata Barney Frank sobre a possibilidade de novos progressos na reforma das finanças, e acabou-se discutindo se havia esperança de salvar alguma coisa. Barney disse uma coisa muito afiada sobre a comunicação política: “Devemos nos comprometer em dizer a verdade e nada além da verdade, mas não necessariamente toda a verdade. Às vezes, ela é uma distração”.

Para mim, ele tem razão. Vocês devem focar o assunto. E, acima de tudo, levar adiante rixas com os seus colegas e querer passar por cima dos outros são sempre uma coisa feia, mas, nesse contexto, são um pecado capital. Aqui, não se trata de vocês, trata-se do mundo.

Continuem insistindo. A minha avó, que às vezes falava um inglês excêntrico, sempre dizia que “Roma não foi construída da noite para o dia”. Vocês devem ter paciência e aceitar que, em muitas ocasiões, não conseguirão vencer a discussão, pelo menos não imediatamente. Indivíduos péssimos vão ganhar as eleições, pessoas que dizem bobagens totais vão chamar a atenção de quem está no poder e talvez vão conseguir persuadir grande parte da opinião pública. Mas isso não significa que vocês não podem fazer a diferença em sentido positivo, se persistirem. Vocês simplesmente devem perseverar. Vocês devem ter a pele dura e estar preparados para reviravoltas. Vocês também devem estar preparados para receber muitos ataques pessoais.

Continuem promovendo a vida da mente como um caminho, pelo menos, para uma possível melhoria da vida em geral. As forças que acabamos de ver são algo que aqueles que prestavam atenção sabiam que existiam, mas se revelaram mais fortes do que se imaginava. Provavelmente, será uma longa noite. Se eu lhes pareço calmo e reconciliado, vocês estão muito enganados. Não passa um dia, certamente não passa uma noite sem que eu atravesse uma fase de pessimismo e de pânico. Mas vocês devem fazer o seu dever.

Em tudo isso, o papel do raciocínio aprofundado e a tentativa de fazer com que esse raciocínio aprofundado chegue a um público mais amplo e mais inteligente será mais essencial do que nunca. Talvez, daqui a dez anos, vamos pensar novamente neste discurso e diremos: “Nossa, como estávamos deprimidos. Mas, no fim, tudo correu bem”.

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La tolerancia necesaria y urgente

Hoy en el mundo y también en Brasil impera mucha intolerancia frente a algunos partidos como el PT o los de base socialista y comunista. Intolerancia severa, a veces criminal, que algunas iglesias neopentecostales alimentan y propagan contra las religiones afrobrasileras, satanizándolas e incluso invadiendo y damnificando “terreiros”, como ocurrió en Bahía hace algunos años. Hay intolerancia que lleva a crímenes especialmente contra el grupo LGBT. Víctima de intolerancia es también el Papa Francisco, atacado y calumniado hasta con carteles pegados en los muros de Roma, porque se muestra misericordioso y acoge a todos, especialmente a los más marginalizados, cosa que los conservadores no están acostumbrados a ver en las figuras tradicionales de los papas.

El cristianismo de los orígenes, de la Tradición de Jesús histórico –contrariamente a la intolerancia de la Inquisición y de una visión meramente doctrinaria de la fe– era extremadamente tolerante. Jesús enseñó que debemos tolerar que la cizaña crezca junto con el trigo. Solo en la cosecha se hará la separación. San Pedro, ya apóstol, seguía las costumbres judías: no podía entrar en casa de paganos ni comer ciertos alimentos, pues eso lo haría impuro. Pero, al ser convidado por un oficial romano de nombre Cornelio, acabó visitándolo y constató su profunda piedad y su cuidado por los pobres. Entonces concluyó: “Dios me mostró que ningún hombre debe ser considerado profano e impuro; ahora reconozco verdaderamente que en Dios no hay discriminación de personas, le agrada quien en cualquier nación reverencia a Dios y practica la justicia” (Hechos 10,28-35).

De ese relato se deduce que el diálogo y el encuentro entre las personas que buscan una orientación religiosa, como en el caso del oficial romano, invalidan el prejuicio y el tabu de cohibir algún contacto con el diferente.

Del hecho resulta también que Dios es encontrado infaliblemente allí donde “en cualquier nación haya reverencia ante lo Sagrado y se practique la justicia”, poco importa su pertenencia religiosa.

Además Jesús enseñó que la adoración a Dios va más allá de los templos, porque “los verdaderos adoradores han de adorar al Padre en espíritu y en verdad. Estos son los que el Padre desea” (Jn,4,23). Existe, por lo tanto, la religión del Espíritu, es decir, todos los que viven valores no materiales y son fieles a la verdad están seguramente en el camino que conduce a Dios. Cada uno, en su cultura y tradición, vive a su manera la vida espiritual y se orienta por la verdad. Este merece ser respetado y positivamente tolerado.

Sospecho que no hay mayor tolerancia que esta actitud de Jesús, abandonada a lo largo de la historia por la Iglesia-poder institucional (parte de la Iglesia-pueblo- de-Dios) que discriminó a judíos, paganos, herejes y a tantos que llevó a la hoguera de la Inquisición.

En Brasil tenemos el caso clamoroso del padre.Gabriel Malagrida (1689-1761) que misionó el norte de Brasil pero por razones políticas fue muerto por la Inquisición en Lisboa por “garrote, y después de muerto, sea su cuerpo quemado y reducido a polvo y ceniza, para que de él y de su sepultura no haya memoria alguna”.

Este es un ejemplo de completa intolerancia, hoy actualizada por el Estado Islámico (EI) que degolla a quien no se convierte al islam fundamentalista praticado por él.

En fin, ¿qué es la tolerancia tan violada hoy?

Hay, fundamentalmente, dos tipos de tolerancia, una pasiva y otra activa.

La tolerancia pasiva representa la actitud de quien permite la coexistencia con el otro no porque lo desee y vea algún valor en eso, sino porque no lo puede evitar. Los diferentes se hacen entonces indiferentes entre sí.

La tolerancia activa es la actitud de quien convive positivamente con el otro porque le respeta y consigue ver sus riquezas, que sin el diferente jamás vería. Entrevé la posibilidad de compartir y hacerse compañero y así se enriquece en contacto y en la convivencia con el otro.

Hay un hecho innegable: nadie es igual a otro, todos tenemos algo que nos diferencia. Por eso existe la biodiversidad, los millones de formas de vida. Lo mismo y más profundamente vale para el nivel humano. Aquí las diferencias muestran la riqueza de la única y misma humanidad. Podemos ser humanos de muchas formas.

El ser humano debe ser tolerante como toda la realidad lo es. La intolerancia será siempre un desvío y una patología y así debe ser considerada. Produce efectos destructivos por no acoger las diferencias.

La tolerancia es fundamentalmente la virtud que subyace a la democracia. Esta sólo funciona cuando hay tolerancia con las diferencias partidarias, ideológicas u otras, todas ellas reconocidas como tales. Junto con la tolerancia está la voluntad de buscar convergencias a través del debate y de la disposición al compromiso que constituye la forma civilizada y pacífica de resolver conflictos y oposiciones. Este es un ideal a ser buscado todavía.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y escribió: Convivencia, Respeto y Tolerancia, Sal Terrae 2006.

Traducción de Mª José Gavito Milano

LA TOLLERANZA NECESSARIA E URGENTE

Oggi nel mondo e anche in Brasile, impera

molta intolleranza verso qualche partito come il

PT e nei confronti di quell’area socialista o

comunista. Intolleranza grave, a volte criminale,

che alcune chiese neo pentecostali diffondono e

alimentano  contro le religioni  afro-brasiliane,

demonizzandole  e perfino invadendo e

danneggiando i  loro ”terreiros”, come avvenuto

in  Bahia alcuni anni fa. C’è intolleranza che

porta al crimine specialmente contro il gruppo

LGBT. Vittima di intolleranza è anche papa

Francesco, attaccato e calunniato perfino con

manifesti affissi su muri di Roma, perché si

mostra  misericordioso e accogliente con tutti,

specialmente con gli emarginati, cosa che i

conservatori non sono abituati   a vedere nelle

rappresentazioni tradizionali di un papa.

 

Il cristianesimo delle origini, della tradizione

di  Gesù storico –  contrariamente all’intolleranza

della  Inquisizione e di una visione

esclusivamente  dottrinaria della fede – era

estremamente tollerante. Gesù ci ha insegnato

che dobbiamo tollerare che il loglio cresca

insieme col grano.  Soltanto alla mietitura si fa la

separazione.   Pietro, già scelto come Apostolo,

seguiva costumi dei Giudei, che  non dovevano

entrare nelle case dei pagani, non potevano

mangiare certi cibi, che li avrebbero resi impuri.

Ma una volta che un Ufficiale romano,  di nome

Cornelio lo aveva invitato,  finì per fargli visita.

Così constatò la profonda umanità dell’Ufficiale

e le sue attenzioni verso i poveri. E concluse:

“Dio mi ha mostrato che nessun uomo

dev’essere considerato profano o impuro; ora

riconosco veramente che non esiste in Dio

nessuna discriminazione di persone, ma gli è

gradito, in qualsiasi nazione, chi ha rispetto

verso  Dio e pratica la giustizia (Atti, 10,28-35).

 

Da questo racconto si evince che il dialogo e

l’incontro tra persone, che cercano un

orientamento religioso, come nel caso

dell’Ufficiale romano, invalidano il preconcetto e

il tabu che rendono difficile il contatto con chi è

diverso.

 

Di fatti è dimostrato che Dio viene

infallibilmente incontrato là  dove “c’è rispetto

per il sacro e dove si pratica la giustizia”, poco

importa la  denominazione religiosa. Inoltre

Gesù insegna che  adorare Dio  va oltre il tempio

perché i veri adoratori devono adorare il Padre in

spirito e verità e questi sono coloro che il Padre

vuole (Gv 4, 23). Esiste pertanto la religione dello

spirito, cioè tutti quelli che vivono valori non

certezza sul cammino che conduce a Dio.

materiali e sono fedeli alla verità, stanno con

Ognuno, secondo la sua cultura e tradizione vive

a modo suo la vita spirituale e si orienta sotto la

guida della verità. Questi merita di essere

rispettato e positivamente tollerato.

 

Mi pare  che non esista una tolleranza maggiore

di quest’atteggiamento di Gesù, abbandonato

nel corso della  storia dalla chiesa-potere

istituzionalizzato (che è parte della chiesa-

popolo di Dio)  che discriminò giudei, pagani,

eretici e numerosi altri condannati al rogo

dall’Inquisizione. In Brasile abbiamo il caso

clamoroso del Padre Gabriele Malagrida (1689-

1761) che lavorò come missionario nel nord del

Brasile, ma per ragioni politiche fu garrotato a

Lisbona dall’Inquisizione, e, dopo morto, “il suo

corpo sia bruciato e ridotto in polvere e cenere,

affinché di lui e della sua tomba non resti

nessun ricordo”.

 

Ecco un esempio di perfetta intolleranza oggi

riesumata  dallo Stato Islamico (ISIS) che sgola

chi non si converte all’islamismo

fondamentalista da loro praticato.

 

Infine, cos’è  la tolleranza  tanto violata ai

nostri giorni?

 

Ci sono due tipi fondamentali di tolleranza,

una passiva, l’altra attiva.

 

La tolleranza passiva  rappresenta

l’atteggiamento di chi accetta la coesistenza con

l’altro, non perché lo desideri e  colga qualche

valore  in questo, ma semplicemente perché non

può farne a meno.

 

La tolleranza attiva consiste

nell’atteggiamento di chi positivamente convive

con l’altro perché lo rispetta e riesce a vedere le

sue ricchezze, che senza il diverso giammai

vedrebbe. Intravede le possibilità della

condivisione e di partnership e così’ si

arricchisce a contatto e nella  convivenza con

l’altro.

 

Esiste un dato innegabile: nessuno è

uguale a un altro, tutti hanno un segno

personalizzante. Per questo esiste la

biodiversità, milioni di forme di vita. Lo stesso

succede, e più profondamente, a livello umano.

Qui le differenze mostrano la ricchezza

dell’unica e medesima Umanità. Possiamo

essere umani in molti modi.

 

L’essere umano deve essere tollerante

come tutta  la realtà lo è. L’intolleranza sarà

sempre una deviazione e una patologia e tale va

considerata. Produce effetti distruttivi, per il

fatto di non accettare le differenze.

 

La tolleranza è la virtù che soggiace alla

democrazia. La democrazia funziona se ci sono

tolleranza  e differenze  partitiche,  ideologiche o

altre,  riconosciute come tali. Insieme alla

tolleranza sta la volontà di cercare convergenze

attraverso  dibattiti e disposizione a

compromessi che sono la forma civile e pacifica

di ridurre conflitti e opposizioni. Questo è l’ideale

ancora da esplorare.

 

Traduzione di Romano Baraglia e Lidia Arato.

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