2016: el año en que intentaron matar la esperanza del pueblo brasilero

La situación social, política y económica de Brasil merecería una reflexión seria sobre el intento perverso de matar la esperanza del pueblo brasilero, promovido por una banda (ese es el nombre) de políticos, en su gran mayoría corruptos o acusados de tal, que de forma desvergonzada se pusieron al servicio de los verdaderos forjadores del golpe perpetrado contra la Presidenta Dilma Rousseff: la vieja oligarquía del dinero y del privilegio que jamás aceptó que alguien del piso de abajo llegase a ser Presidente de Brasil y que incluyese socialmente a millones de los hijos e hijas de la pobreza.

Obviamente hay políticos valerosos y éticos, así como empresarios de la nueva generación, progresistas, que piensan en Brasil y en su pueblo. Pero estos todavía no han conseguido acumular fuerza suficiente para dar otro rumbo a la política y un sentido social al Estado vigente, de cariz neoliberal y patrimonialista.

Al referirse a la corrupción todos piensan en Lava Jato y en Petrobrás. Pero olvidan o les es negada intencionalmente por los medios de comunicación conservadores y legitimadores del establishment, otra corrupción mucho peor, revelada exactamente el día de Navidad en el que junto con el nacimiento de Cristo se narra la matanza de niños inocentes por el rey Herodes, actualizada hoy por los corruptos que dilapidan el país.

Wagner Rosario, secretario del Ministerio de la Transparencia, nos revela que en los últimos trece años los esquemas de corrupción, fraudes y desvíos de recursos de la Unión, destinados a los Estados, municipios y ONGs y dirigidos a pequeños municipios con bajo Índice de Desarrollo Humano, pueden superar un millón de veces el robo en la Petrobrás descubierto en la operación Lava Jato. Son 4 mil millones camuflados que pueden transformarse, en un estudio econométrico, en un billón de reales. Las áreas más afectadas son la salud (merienda) y la educación (abandono de las escuelas).

Dice el Secretario: «yo llamo a eso asesinato de la esperanza. Cuando se retira la merienda a un niño, se quita la posibilidad de crecimiento de aquel municipio a mediano y largo plazo. Se está matando a toda una generación»( O Estado de São Paulo 25/12/2016).

La nación precisa saber de esta matanza y no dejarse engañar por los que ocultan, controlan y deforman las informaciones porque son anti-sistémicas.

Pero no se puede vivir solo de las desgracias que mancharon gran parte del año 2016. Volvámonos hacia aquello que nos permite vivir y soñar: la esperanza.

Para entender la esperanza tenemos que superar el modo común de ver la realidad. Pensamos que la realidad es lo que está ahí, dado y hecho. Olvidamos que lo dado es siempre hecho y no es todo lo real. Lo real es mayor. Pertenece también a lo real lo potencial, lo que aún no es pero puede llegar a ser. Ese lado potencial se expresa mediante la utopía, los sueños, las proyecciones de un mundo mejor. Es el campo donde florece la esperanza. Tener esperanza es creer que ese potencial puede transformarse en real, no automáticamente, sino por la práctica humana. Por lo tanto, la utopía que alimenta la esperanza no se antagoniza con la realidad. Ella revela su lado potencial, lo abscóndito que quiere salir afuera para hacer historia.

Hago mío el lema del gran científico, físico cuántico y reconocido pacifista Carl Friedrich von Weizsäcker, cuya sociedad fundada por él me honró a finales de noviembre en Berlín con un premio por el intento de unir el grito de la Tierra con el grito del pobre: «no anuncio optimismo, sino esperanza».

La esperanza es un bien escaso hoy en todo el mundo y especialmente en Brasil. Los que cambiaron ilegítimamente los rumbos del país, imponiendo un ultraliberalismo, están asesinando la esperanza del pueblo brasilero. Las medidas tomadas castigan principalmente a las grandes mayorías que ven las conquistas sociales históricas literalmente desmontadas.

Aquí nos socorre el filósofo alemán Ernst Bloch que introdujo el “principio esperanza”. Esta, la esperanza, es más que una virtud entre otras. Es un motor que tenemos dentro de nosotros que alimenta todas las demás virtudes y nos lanza hacia delante, suscitando nuevos sueños de una sociedad mejor.

Esta esperanza va a proporcionar las energías para que la población afectada pueda resistir, salir a las calles, protestar y exigir cambios que hagan bien al país, comenzando por los que más necesitan.
Como la mayoría es cristiana son oportunas las palabras del sabio Riobaldo de Guimarães Rosa: «Con Dios existiendo, todo da esperanza, el mundo se soluciona… Teniendo a Dios es menos grave descuidarse un poquito, pues al final todo sale bien. Pero si no se tiene a Dios, entonces no hay licencia para cosa alguna».

Tener fe es tener saudades de Dios. Tener esperanza es saber que Él está a nuestro lado, aunque invisible, haciéndonos esperar contra toda esperanza.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y escribió Teología del cautiverio y de la Liberación, Paulinas 1978.

Traducción Mª José Gavito Milano

Cardinal Paulo Evaristo Arns: teacher, refined intellectual, friend of the poor

I have lost a teacher, a Maecenas, a protector and an intimate friend. Important statements will be proclaimed and written about Cardinal Paulo Evaristo Arns, who died today, December 14, 2016. I will not do so. I will only offer my personal testimony.

I met Cardinal Arns in the late 1950s, when I was a seminarian in the city of Agudos, São Paulo. He was just back from Paris with the prestige of a Doctorate from the Sorbonne. In the seminary, with about 300 students, he introduced new teaching methods. He made us study Greek and Latin literature, languages he knew as well as we know our mother tongue. He made us read the tragedies of Sophocles and Euripides in Greek. We learned Greek so well that we even presented Antigone in that language several times, and everyone understood it.

I encountered him again in Petropolis/Rio as a professor of Patristics and of Christian history of the first two centuries. He had us read the classics in their original language: Saint Jerome, his favorite, in Latin, and Saint John Chrysostom, in Greek.

When I visited him in the convent of nuns in the outskirts of Sao Paulo, two years ago, I found him reading sermons by Saint John Chrysostom, in Greek.

He was our head teacher throughout our theology studies in Petropolis, from 1961 to 1965. With interest he followed each of us in our searches, with a profound look in his eyes that seemed to reach deep into our souls. He always sought perfection. Even among us students, we challenged each other to see if anyone could find any defect in his life or activities. He sang the Gregorian Chant marvelously, in the Solesmes style, more delicate than the strict style of Beuron, that had predominated until his arrival.

For four years I accompanied him in the pastoral of the peripheries. Thursday and Saturday evenings and all day Sundays, I went with him to the chapel of the neighborhood of Itamaraty, in Petropolis/Rio. He would visit all the houses, especially the Portuguese families who cultivated flowers and other horticulture. Wherever he went, he would immediately found a school. He encouraged the work of local poets and writers. After the 10 o’clock Mass, he would gather with them to listen to the poems and short stories they had written during the week. He would intellectually stimulate everyone to read, to write and to narrate for everyone the stories they had read.

Cardinal Arns was a refined intellectual, well versed in French literature. He wrote 49 books. He urged us to follow Paul Claudel’s example, who used to write at least a page every day. I followed his advice, and now I have written more than 100 books.

What always impressed me most about Cardinal Arns was his Franciscan love and affection for the poor. When he was made Auxiliary Bishop of São Paulo, he immediately went to work in the peripheries of the city, encouraging the ecclesiastic base communities and personally committing himself to Paulo Freire. Since this was the period of the Brazilian dictatorship, which was especially fierce in São Paulo, he immediately undertook the cause of the refugees who had fled the horrors of the dictatorships of Argentina, Uruguay and Chile. His special mission was to visit prisons, see the wounds of torture, courageously denounce them and defend the human rights that were so savagely violated. He risked his life, in the face of threats and attempts on his life. But as a Franciscan, he always maintained serenity as one who is in the palm of the hand of God rather than the claws of police repression.

Perhaps his greatest accomplishment was the Brazil Project: Never again, which he developed with Rabbi Henry Sobel, the Presbyterian pastor Jaime Wright, and a team of researchers. It collected reports consisting of more than 1,000,000 pages, from the 707 processes of the Superior Military Tribunal. The book, Brazil Never Again, published by Editora Vozes, played a key role in the identification and unmasking of the torturers of the military regimen, and helped accelerate the fall of the dictatorship.

Personally, I am deeply grateful to Cardinal Arns for having stood by me in the doctrinal process carried out against me by the former Sacred Office, (the Inquisition), in Rome, in 1982, under the presidency of then Cardinal Joseph Ratzinger. In the dialogue that followed my examination, between Cardinal Ratzinger, Cardinal Lorscheider and Cardinal Arns, in which I also took part, Cardinal Arns courageously made clear to Cardinal Ratzinger: «That document you published a week ago about the Theology of Liberation, does not correspond with the facts, facts that we know very well; this theology is beneficial for the faithful and for the communities; you have accepted the version of the enemies of this theology, namely, the Latin American military and the conservative groups of the episcopate, who are unsatisfied with the changes in the pastoral and the modes of living the faith that this type of theology implies». And he added: «I await from you a new, positive, document, that recognizes this form of theology, starting from the suffering of the poor and in function of their liberation». And that happened, three years later.

All this is already the past. There remains the memory of a Cardinal who was always on the side of the poor and never let the cry of the oppressed for the violation of their rights be ignored. Cardinal Paulo Evaristo Arns is an everlasting reference to the Good Shepherd who gives his life for the smallest and those who suffer most in this world.

Leonardo Boff Theologian-Philosopher  and of the Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.

Leonardo Boff | Francis of Rome; Francis of Assisi

Leonardo Boff | Francis of Rome – Francis of Assisi

Moniz Bandeira: Objetivo dos EUA é anular a soberania dos Estados nacionais

Há poucos analistas-pensadores que nos podem orientar dentro do caos nacional e internacional no qual estamos todos mergulhados. Um dos mais notáveis analistas brasileiros, de reconhecimento internacional, é Luiz Alberto Moniz Bandeira que ainda neste ano de 2016 publicou um livro notável pela abundância das informações A desordem mundial. Reproduzimos aqui uma entrevista dele recentemente dada à revista Opera a Pedro Marin 23 de novembro. É esclarecedora e orientadora.  Lboff

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Nascido em Salvador, Luiz Alberto Moniz Bandeira mudou-se para o Rio de Janeiro ainda jovem, publicando, aos dezenove anos, seu primeiro livro. Integrante do Partido Socialista Brasileiro, onde foi um dos fundadores da corrente Política Operária (Polop), foi perseguido durante o regime militar, tendo se exilado no Uruguai no ano de 1964.

Em 1965, volta ao Brasil e passa a viver clandestinamente em São Paulo. Foi preso político por dois anos, de novembro de 1969 a outubro de 1970 e, depois, em 1973, por ordem do Centro de Informações da Marinha (CENIMAR). Entre 1971 e 1972, pesquisou e escreveu, na clandestinidade, a obra Presença dos Estados Unidos no Brasil, bestseller no ano de 1973 (quando estava preso).

Formado em Direito e doutor em Ciência Política, foi indicado ao Prêmio Nobel duas vezes por sua obra A Segunda Guerra Fria. Hoje, aos 80 anos, é sem sombra de dúvidas um dos mais importantes intelectuais brasileiros vivos, e segue a tradição de se debruçar sobre os mais importantes temas globais atuais, tendo publicado no último mês seu mais recente livro, A Desordem Mundial.

O que segue é a íntegra de uma entrevista concedida pelo professor, que há 20 anos reside na Alemanha, à Revista Opera:

1 – Em A Desordem Mundial, o Sr. investiga profundamente as mais importantes tensões no mundo atualmente, da Síria à Ucrânia. Que importância têm a América Latina e o Brasil neste cenário? O impeachment de Dilma Rousseff tem ligação com isso?

R – A importância da América Latina é relativa. O Brasil se reveste, particularmente, de maior importância geopolítica e estratégica, devido ao fato de ser a segunda maior massa geográfica, demográfica e econômica do hemisfério, abaixo dos Estados Unidos, ter fronteira com quase todos os países da América do Sul (exceto Chile e Equador) e dominar grande parte do litoral do Atlântico Sul. E daí que, a inflectir para o alinhamento com a Rússia, China e Índia, três potências continentais, e mais a África do Sul, Washington não podia tolerar.

Em 1963, após o presidente João Goulart ganhar o plebiscito, que lhe devolveu a plenitude dos poderes executivos, extirpados pelo Congresso com a adoção do parlamentarismo, em 1961, o presidente Kennedy, preocupado com as conseqüências da campanha da imprensa contra o Brasil, convocou os jornalistas para uma entrevista coletiva na Casa Branca. E, após declarar que o fato lhe parecia anormal, artificial e contrário aos interesses do Hemisfério, desdobrou um mapa da América do Sul e, a apontar para o território do Brasil, aduziu: “Eu apenas gostaria de chamar a atenção dos senhores para o tamanho do Brasil”. E, quase dez anos depois, quando o general Emílio Garratazu Medici, como chefe do governo brasileiro, visitou os Estados Unidos, o presidente Richard Nixon disse que “para onde for o Brasil irá toda a América Latina”. Esta sempre foi a percepção dominante em Washington. E jamais, portanto, os Estados Unidos aceitaram, passivamente, que o Brasil não se alinhasse com suas diretrizes de política internacional.

Até o general Ernesto Geisel, que desenvolveu uma política externa com a maior autonomia, teve de abortar, em 1977, um golpe do seu ministro da Guerra, o general Sílvio Frota. Aos Estados Unidos, batidos, virtualmente, na Ucrânia e na Síria, convinha o impeachment da presidente Dilma Rousseff, com o fito de romper o grupo dos BRICS. É difícil, no entanto, mudar súbita e radicalmente a política exterior do Brasil, dado que a China constitui atualmente seu maior parceiro econômico e comercial. E os Estados Unidos, exauridos.

2 – Em qual contexto houve essa radicalização recente da política externa norte-americana? Qual foi o turning point?

R – Desde queda do Muro de Berlim (1989) e a dissolução da União Soviética (1991), os neoconservadores (neocons) do Partido Republicano e outros pretenderam que os Estados Unidos assumissem, abertamente, a condição do Império com a implantação da full-spectrum dominance, i. e., o total domínio do espectro terrestre, marítimo, aéreo e espacial. Essa pretensão, consubstanciada no Project for New American Century, que começou a ser executado pelo presidente Bill Clinton, do Partido Democrata, com a expansão da OTAN, e continuado, declarada e agressivamente, pelo presidente George W. Bush, do Partido Republicano, ao invadir o Afeganistão e, depois, o Iraque, o primeiro de uma série de outros países que planejava atacar, mas não teve condições e foi desaconselhado pelos militares.

As denominadas “revoluções coloridas”, nas repúblicas do Leste Europeu e da extinta União Soviética constituíram o desdobramento dessa operação, iniciada ao tempo do governo de Bill Clinton com o bombardeio da Sérvia pela OTAN, sem autorização da ONU. O presidente Barack Obama, do Partido Democrata, deu prosseguimento ao programa de estabelecer a full-spectrum dominance, sob o matiz de “primavera árabe” e, com o bombardeio da Líbia pela OTAN, desestabilizou todo o Oriente Médio.

3 – Qual é a sua análise sobre o papel exercido pela Rússia neste momento no tabuleiro geopolítico global?

R – O objetivo dos Estados Unidos e seus vassalos da União Europeia, o cartel ultra imperialista, é restringir/anular a soberania dos Estados nacionais e instituir a governança global, a full-spectrum dominance, entregando à OTAN o monopólio da violência, como global cop (polícia global). Porém os neoconservadores do Partido Republicano e do Partido Democrata, no seu ufanismo, esqueceram que a União Soviética se dissolvera, mas a Rússia não, e esta herdara todo o poderia nuclear, a mesma capacidade de reduzir também os Estados Unidos a pó de urânio. E não esperavam-se defrontar-se com um líder da estatura do presidente Vladimir Putin, que encarnou a “alma russa” (Русская душа) e salvou o país da desintegração, quando muitas regiões tendiam a não reconhecer a nova Constituição, de 25 de dezembro de 1993, ratificando a dissolução da União Soviética. Ele é o maior estadista das duas primeiras décadas do século XXI.

4 – Em 8 de novembro, os EUA elegeram seu próximo presidente. Como você avalia os dois candidatos – Donald Trump e Hillary Clinton – que concorreram?

R – Hillary Clinton era a candidata da elite de Wall Street/Silicon Valley, região onde se concentram empresas eletrônicas da cadeia produtiva do complexo industrial-militar, era a candidata do establishment tanto dos Estados Unidos quanto da União Europeia. Representava a continuidade da mesma política de quatro presidentes, dois do Partido Republicano, dois do Partido Democrata, que eram, entretanto, iguais, só nos matizes se diferenciaram. E as centrais sindicais American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations (AFL–CIO), que antes apoiavam o Partido Democrata, cansaram-se. Os trabalhadores brancos, empobrecidos pela globalização, os desempregados e outros segmentos da população descontente com o statu quo queriam mudança. E daí que elegeram Donald Trump, um bilionário outsider, heterodoxo, como franco repúdio ao establishment político, à continuidade da política de guerra, à globalização, com a instalação de indústria offshore e a transferência de empregos para os países da Ásia, em busca de fatores mais baratos de produção, a fim de aumentar a taxa média lucro.

Assim, mais de mais de 70 milhões de cidadãos americanos (59 milhões em favor de Trump e 13 milhões em favor Bernie Sanders, no Partido Democrata) – demandaram mudança e não sem razão a corrente progressista do Partido Democrata, liderada por Bernie Sanders, tende a uma composição com Donald Trump e a apoiar certos pontos de seu programa de governo.

5 – Tanto sobre a guerra na Síria quanto na ucraniana, temos visto na mídia global um discurso único, hegemônico. Em O Ano Vermelho, o Sr. trata, brevemente, da penetração das grandes agências internacionais de notícias na imprensa brasileira no começo do século XX. Isso mudou? Como o Sr. avalia esses discursos?

R – Antes, qualquer pessoa ou grupo, com poucos recursos, podia fundar um jornal e distribuir. Havia maior liberdade de imprensa. Claro que mudou, porém mudou para pior. Atualmente somente grandes empresas estão em condições de sustentar órgãos de comunicação, escrita ou falada, e na maioria das grandes cidades do Brasil só existem poucos meios de comunicação, que divulgam as mesmas notícias e, no mais das vezes, a mesma opinião, a refletirem o que pensam e querem seus donos e anunciantes. São empresas corporativas, como, aliás, em quase todos os países do Ocidente. As grandes agências de notícias, que abasteciam e continuam a abastecer a imprensa no Brasil, sempre foram estrangeiras e difundiram a Weltanschauung (visão do mundo) das potências dominantes e servem como instrumentos de operações de guerra psicológica (psy-ops).

Entretanto, certas notícias divulgadas em 1917 e que me pareceram guerra psicológica, quando escrevi O Ano Vermelho, em 1966, eram, na realidade, corretas, como a acusação do chefe de governo provisório da Rússia, Aleksandr Kerensky, segundo a que Lenin e Trotsky haviam recebido recursos da Alemanha.

6 – O Sr. vive na Alemanha já há algum tempo, mas gostaria de te perguntar: qual é sua avaliação sobre a relação que a esquerda brasileira tem com esses temas globais? Isto é; como combater a Desordem Mundial no Brasil?

R – A definição de esquerda ou direita depende das circunstâncias históricas, conforme a realidade em contínua mutação. “Nós entramos e não entramos no mesmo rio, nós somos e não somos”, Heráclito ensinou (Fragmento B 12, A 49 e 91). Com efeito, os conceitos têm de evoluir, portanto, com as mutações da realidade que pretendem representar. Não podem ser uma fotografia, que fixa determinado momento, determinada situação, de um ângulo.

As classes sociais existem, as lutas sociais prosseguem, porém suas características não são mais iguais às dos tempos de Marx e Engels ou de Lenin e Trotsky, ao tempo da Revolução Russa. E o fato é que, atualmente, as grandes corporações, à procura de fatores mais baratos de produção, de condições de investimentos mais seguras, estáveis e lucrativas, transferiram suas plantas industriais para os países da periferia do sistema capitalista e daí exportam o que fabricam, as manufaturas, para os mercados das próprias potências econômicas, das quais haviam emigrado. A produção industrial da Europa e dos Estados Unidos se processa, em grande medida, offshore, em países como a Índia e outros da Ásia, onde a força de trabalho é muito mais barata.

Assim o setor terciário superou a indústria na Europa, nos Estados Unidos e até no Brasil, onde gera mais empregos e concentra investimentos que nos setores primário (campo, extrativismo etc.) e secundário (manufatureiro).

E o que se chama de esquerda tem de estudar e compreender. Quanto à desordem, que ocorre no Brasil, só posso dizer que resultou de um lawfare, uma guerra jurídica, urdida por interesses alienígenas e fortes setores do empresariado nacional, explorando o descontentamento das classes média, ao fazer aflorar a podridão do Estado profundo, a fim de atender a interesses corporativos e do capital financeiro internacional.