¿Qué Brasil queremos: justo o solo rico?

La exaltación de los ánimos en los partidos y en la sociedad nos dificulta discernir lo que está efectivamente en juego: ¿qué Brasil queremos? ¿Un país justo o un país rico? Lógicamente lo ideal sería tener un país justo y simultáneamente rico. Pero los caminos que escogemos para este propósito son diferentes. Unos lo impiden, otros lo hacen posible.

Si queremos que sea justo debemos optar por el camino de la democracia republicana, es decir, poner el bien general de todos por encima del bien particular. La consecuencia es que habrá más políticas sociales que atiendan a los más vulnerables, disminuyendo así nuestra perversa desigualdad social. En otras palabras, habrá más justicia social, más participación en los bienes disponibles y con eso una disminución de la violencia. Fue lo que hizo el gobierno Lula-Dilma sacando del hambre y de la miseria a cerca de 36 millones de personas, junto con otros programas sociales.

Si queremos un país rico optamos por la democracia liberal (que guarda rasgos de su origen burgués) dentro del modo de producción capitalista o neoliberal. El neoliberalismo pone el bien privado por encima del bien común. En función de eso, prefiere inversiones en grandes proyectos y dar facilidades a las industrias para que sean eficientes y consigan conquistar consumidores para sus productos. Los pobres no están del todo olvidados, pero solo reciben políticas pobres.

Thomas Piketty en su libro El capitalismo en el siglo XXI mostró que el mejor medio jamás pensado para alcanzar la riqueza es el capitalismo. Pero reconoce que allí donde él se instala, se introducen pronto desigualdades, pues está montado para la acumulación privada y no para la distribución de la renta. Lo muestra mejor en su otro libro La economía de las desigualdades (Siglo XXI, 2015). En otras palabras, las desigualdades son injusticias sociales, pues la riqueza se hace generando pobreza: impone recortes salariales, ajustes económicos que perjudican las políticas sociales y laborales y dificulta la ascensión de las clases del piso de abajo. Predomina la competencia y no la solidaridad. El mercado dirige la política, se practica la privatización de bienes públicos y el Estado mínimo no debe intervenir, correspondiéndole la seguridad y la garantía de los servicios básicos.

Y aún más: la búsqueda desenfrenada de riqueza de algunos implica la explotación de los bienes y servicios naturales hoy casi agotados hasta el punto de que hemos tocado los límites físicos de la Tierra. Un planeta limitado no soporta un crecimiento ilimitado de riqueza. Necesitamos casi una Tierra y media para atender las demandas humanas, lo que la convierte en insostenible, haciendo inviable la propia reproducción del sistema del capital.

La macroeconomía capitalista es impuesta por los países centrales, especialmente por Estados Unidos, como forma de control y de alineamiento forzado de todos a las estrategias imperiales. Pero como observó el macroeconomista de la Universidad de Oregón, defensor del capitalismo, Mark Thoma, ahora el capitalismo ya no funciona, pues la crisis sistémica actual parece insolvente. El orden capitalista está conociendo su límite.

¿Cuál es la manzana de la discordia en la política actual en Brasil? La oposición optó por la macroeconomía neoliberal. Líderes de la oposición proclaman que los salarios son demasiado altos, que Petrobrás así como el Banco de Brasil, la Caixa y los Correos deberían ser privatizados. Ya conocemos esta fórmula. Es cruel para los pobres y perjudicial para los trabajadores, pues favorece la acumulación y así las desigualdades sociales. El capitalismo es bueno para los capitalistas, pero malo para la mayoría de la población. La riqueza no puede hacerse a costa de la pobreza y de la injusticia social.

Hay que añadir además un elemento geopolítico que no cabe aquí detallar. Los Estados Unidos no toleran una potencia emergente como Brasil, asociada a los BRICS y a China, que penetra cada vez más en América Latina. Hay que desestabilizar los gobiernos progresistas y populares con la difamación de su política y de sus líderes.

El PT y los partidos y grupos progresistas quieren el camino de la democracia republicana y participativa. Buscan garantizar las conquistas sociales y ampliarlas. No es nada seguro que la victoria del neoliberalismo vaya a mantenerlas, pues obedece a otra lógica, la del capital, que es la maximización de los beneficios.

El gobierno actual busca un camino propio en la economía y en la política internacional, con la conciencia de que, dentro de poco, la economía mundial será principalmente de base ecológica. Ahí emergeremos como una potencia, capaz de ser la mesa puesta para el hambre y la sed de todo el mundo. Ese dato no puede ser despreciado. Pero la centralidad será superar la vergonzosa desigualdad social, la pobreza y la miseria mediante políticas sociales con acento en la salud y en la educación.

La oposición férrea al gobierno Lula-Dilma tiene como motor propulsor la liquidación de este proyecto republicano pues le cuesta aceptar la ascensión de los pobres y su participación en la vida social.

Pero este es el proyecto que responde a la angustia que devoraba a Celso Furtado durante toda su vida: «¿por qué Brasil siendo tan rico, es pobre, y con tantas virtualidades, continúa atrasado?». La respuesta dada por Lula-Dilma mitiga la queja de Celso Furtado y es buena no sólo para los pobres sino para todos.

Comprender esta cuestión es entender el foco central de la crisis política brasilera que subyace a las demás crisis.

*Leonardo Boff es articulista del JB online, ecologista y escritor.

Traducción de MJ Gavito Milano

Desafios de futuro à revolução cubana: frei Betto

Com frequência nas midias sociais tanto eu quanto frei Betto somos acusados de comunistas e não são poucos que nos mandam para Cuba. Teríamos boa companhia, com o presidente Obama e o Papa Francisco que por lá já passou duas vezes. Chamar alguém de comunista funciona como uma ofensa, como se ainda estivéssemos na guerra-fria de 30 anos atrás. O preconceito tem vida longa. Bem dizia Einstein “que é mais fácil decompor um átomo e fazer uma boma atômica do que tirar o preconceito da cabeça de uma pessoa”. Nem por isso devemos deixar de combater todo tipo de intolerância e facciosismo para chegarmos a respeitar as difernças e fundar relações humanas para além das ideológicas pessoais. Por muitos anos frei Betto trabalhou em Cuba. Eu e ele aceitamos um trabalho sistemático sob uma condição: que  pudéssemos atuar simultaneamente nos dois polos, no religioso e no político. A nós interessava aproximar a Igreja ao socialismo e fazer que o socialismo se abrisse à dimensão religiosa, como algo profundamente humano. Fizemos dezenas de viagens, perigosas pois os militares nos vigiavam atentamente, com cursos sobre a leitura estrutural analítica da realidade, longe da rigidez marxista-soviética, abarcando os mais altos escalões de um lado, e do outro, tentanto mostrar que os ideais éticos do socialismo não eram contraditórios à mensagem central do cristianismo. Devemos dizer que, com a iluminação do Espírito,conseguimos caminhar tão longe ao ponto de haver, pela primeria vez, um encontro entre o episcopado cubano com os dirigentes socialistas. Por fim se chegou a uma reconciliação, no sentido de que o socialismo cubano já não colocava como pré-condição para trabalhar no estado ser ateu, definindo-se como um estado laico, abrindo assim liberdade para as as igrejas e aos religiosos e àsreligosas que começaram a chegar a Cuba. Este foi o mérito maior, silencioso, prudente e sábio de Frei Betto. Como ninguém entre nós, conhece a ilha. O povo o tem em altíssima estima, especialmente, depois do livro de entrevistas que fez com Fidel sob o título “Fidel e a religião” que conheceu  mais de um milhão de exemplares impressos. Digo tudo isso, para fazer um reconhecimento público desse frade-irmão-companheiro que une em sua vida duas paixões: o serviço contínuo e o amor permanente aos pobres e uma ciumenta paixão por Deus em longas horas diárias de meditação, geralmente noturnas. Nesse artigo faz uma análise e um prognóstico de como será uma eventual evolução do socialismo em Cuba, agora que se deu, por mediação do Papa Francisco, a reconciliação entre os USA e Cuba. Preservar-se-ão  os valores do socialismo, da solidariedade, da generosidade face aos flagelados do mundo inteiro para onde enviam seus médicos e suas medicinas e a busca sempre maior de permitir que todos possam realizar suas potencialidades mediante uma severa educação e uma medicina de alta qualidade? Torceremos para que o sonho maior do socialismo de cada um dar o que puder e receber o que precisar, possa ser uma conquista da humanização dos seres humanos na nossa passagem por essa única Casa Comum que temos. Reproduzimos o artigo divulgado nesta semana final de março:Lboff

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O papa Francisco, ao comemorar 78 anos, a 17 de dezembro de 2014, deu um inestimável presente ao Continente americano: o início do fim do bloqueio dos EUA à Cuba e o reatamento das relações diplomáticas entre os dois países.

Este foi o tema que Francisco priorizou com Obama no encontro que mantiveram, em Roma, em março daquele ano. Um ano antes, ao assumir o pontificado, Francisco se inteirou da questão ao receber Diaz-Canel, vice-presidente de Cuba.

Obama admitiu na TV que “o isolamento não funcionou.” De fato, o bloqueio imposto à Cuba, ao arrepio de todas as leis internacionais, não conseguiu nem mesmo fragilizar a autodeterminação cubana após a queda do Muro de Berlim.

Fidel, que completará 90 anos em agosto deste ano, sobrevive a oito presidentes dos EUA, dos quais enterrou quatro. E a mais de 20 diretores da CIA.

Os EUA são lerdos para admitir que o mundo não é fruto de seus caprichos. Por isso, demorou 16 anos para reconhecer a União Soviética; 20 para o Vietnã; e 30 para a República Popular da China. E foram precisos 53 anos para aceitar que Cuba tem direito à autodeterminação, como já sinalizara a Assembleia Geral da ONU.

De fato, EUA e Cuba jamais romperam o diálogo. Em Washington funcionou, ao longo de cinco décadas, a legação cubana, assim como em Havana o prédio da legação usamericana ergue-se majestoso no Malecón.

A notícia dessa reaproximação marca o fim definitivo da Guerra Fria em nosso Continente. E Cuba sai no lucro, pois oferece uma infraestrutura turística sadia, despoluída e isenta de violência a 1 milhão de canadenses que, no inverno, com três horas de voo, trocam 20 graus negativos por 30 positivos do mar do Caribe.

Com a abertura do mercado cubano a investimentos estrangeiros, os EUA, que raciocinam em cifrões, não querem ficar atrás da União Europeia, do Canadá, do México, do Brasil e da Colômbia, que selam importantes parcerias com a Ilha revolucionária. “Em vez de isolar Cuba, estamos isolando somente o nosso país, com políticas ultrapassadas”, disseram em carta a Obama os parlamentares estadunidenses Patrick Leahy (democrata) e Jeff Flake (republicano) ao retornarem de Havana.

Em troca de Alan Gross, agente da CIA detido em Cuba por ações terroristas, Obama libertou três dos cinco cubanos presos nos EUA, desde setembro de 1998, acusados de terrorismo (dois já tinham sido soltos).

Na verdade, os cinco cubanos tratavam de evitar, na Flórida, iniciativas terroristas de grupos anticastristas. E foram usados como bucha de canhão pelo FBI e por grupos de direita para impedir, na época, a reaproximação entre EUA e Cuba.

O tribunal de Atlanta havia admitido, por unanimidade, que as sentenças aplicadas a três dos cinco cubanos (Hernández, Labañino e Guerrero, libertados por último) careciam de fundamento jurídico: não houve transmissão de informação militar secreta, nem puseram em risco a segurança dos EUA.

Capital simbólico

Cuba vive, atualmente, um momento histórico de grandes transformações. Sua lógica revolucionária de desenvolvimento, centrada nas necessidades e nos direitos da maioria da população, deixa de ser estatizante e se abre às parcerias público-privadas. A construção do porto de Mariel, o mais importante de todo o Caribe, descortina novas possibilidades ao desenvolvimento cubano.

O setor de turismo, incrementado pela excelência dos serviços – como na área médica, e o alto nível educacional da mão de obra e a proteção ambiental -, se amplia como promissora estratégia de captação de divisas. O governo de Cuba se empenha em equacionar o problema da duplicidade de moedas – o peso cubano, utilizado pela população local, e o CUC, moeda conversível, obrigatória para turistas e acessível ao cubano em condições de pagar 24 pesos por 1 CUC. Enfim, uma série de novas medidas é estudada e testada para alavancar o desenvolvimento do país.

O que há de original na lógica de desenvolvimento de Cuba é justamente seu capital simbólico fundado em valores espirituais, como o senso de liberdade e independência, de cooperação e solidariedade, que marca a história do país, da luta dos escravos à implantação do socialismo. Muitos, no exterior, ignoram o quanto essa ética revolucionaria é arraigada no povo cubano e apostam que, em breve, Cuba será uma miniChina, politicamente socialista e economicamente capitalista.

Ora, esse risco existiria se Cuba abandonasse o que possui de mais precioso: seu capital simbólico. O país não tem muitos bens materiais, e o pouco que possui tem sido repartido para assegurar a cada habitante direito à dignidade como ser humano.

Porém, poucas nações do mundo são ricas, como Cuba, em capital simbólico, encarnado em figuras como Felix Varela, José Martí, Ernesto Che Guevara, Raúl e Fidel Castro.

Esse capital simbólico não resulta apenas da Revolução vitoriosa em 1959. A Revolução o potencializou. É consequência de séculos de resistência do povo cubano aos dominadores espanhóis e estadunidenses. Resulta desse profundo senso de independência e soberania que caracteriza a cubaneidade e marca a gloriosa história do país.

Ora, se a Revolução Cubana tem o propósito de perdurar como “sol do mundo moral”, na feliz expressão de Luz y Caballero, que intitula a clássica obra de Cíntio Vitier sobre a eticidade cubana, e se o desafio é aprimorar o socialismo, a questão ética se torna central nos processos de educação ideológica. Cada cubano deve se perguntar por que Martí, que viveu quase quinze anos nos EUA, não vendeu a sua alma ao imperialismo ascendente. Por que Fidel e Raúl, filhos de latifundiário, educados nos melhores colégios da alta burguesia cubana, não venderam suas almas ao inimigo? Por que Che Guevara, médico formado na Argentina, revolucionário consagrado em Cuba, ministro de Estado e presidente do Banco Central, ousou franciscanamente abandonar todas as honras políticas e facilidades inerentes ao exercício de suas funções no poder para meter-se anonimamente nas selvas do Congo e da Bolívia, onde a morte o encontrou em estado de completa penúria?

O capitalismo, com a sua poderosa maquina publicitária, quer que a humanidade tenha como sentido o ter, e não o ser. Quer formar consumistas e não cidadãos e cidadãs. Quer uma nação de indivíduos, e não uma comunidade nacional de companheiros e companheiras.

O socialismo ruma na direção contrária. Nele o pessoal e o social são faces da mesma moeda. Nele cada ser humano, independentemente de sua saúde, ocupação, cor da pele, condição social, é dotado de ontológica dignidade e, como tal, tem direito à felicidade.

Esta a ética a ser cultivada para que Cuba, no futuro, não venha a ser uma nação esquizofrênica, com política socialista e economia capitalista. O socialismo de uma nação não se mede pelos discursos de seus governantes. Nem pela ideologia do partido no poder. O socialismo de uma nação se mede pela amplitude democrática de seu sistema político, efetivamente emanado do povo e, sobretudo, de sua economia, de modo que todos, cidadãos e cidadãs, tenham iguais direitos de compartilhar os frutos da natureza e do trabalho humano. Por isso, considero o socialismo o nome político do amor.

Mudar os objetivos

A reaproximação de Cuba e EUA é vista com cautela pelos cubanos. Nas visitas que fiz à ilha nos últimos 15 meses, cubanos admitiram que a reaproximação é inevitável. Porém, “há um longo caminho a ser percorrido”, disse-me Fidel, que continua lúcido e atento ao noticiário. E muito interessado em tudo que se passa no Brasil.

Não basta a nova retórica de Obama. “É preciso que os EUA excluam Cuba da lista dos países terroristas”, frisou Fidel (o que ocorreu após o encontro de Raúl e Obama no Panamá, em abril de 2015) – “e suspendam o bloqueio.” Na reunião da CELAC, na Costa Rica, em janeiro de 2015, Raúl Castro acrescentou: “E devolvam a base naval de Guantánamo.”

Cuba recebe, hoje, 3 milhões de turistas por ano. (Para nossa vergonha, o Brasil, com esse imenso potencial turístico, recebe apenas 6 milhões). A diferença com o nosso país é que Cuba tem política de Estado de implementação turística, e promove turismos ecológicos, científicos e culturais. Já o Brasil, além da ausência de política para o setor, explora apenas o Carnaval, praias e mulatas…

Com a reaproximação com os EUA, prevê-se que viajarão a Cuba, a cada ano, 3 milhões de estadunidenses. Eis o temor dos cubanos. O país, por enquanto, não dispõe de infraestrutura adequada para absorver tantos visitantes.

Segundo os cubanos, os canadenses são respeitosos, discretos e de fácil entrosamento com a população local. Já os estadunidenses carregam três acentuados defeitos: a arrogância (acham-se os donos do mundo); o consumismo (comprar, desde carros antigos que trafegam pelas ruas de Havana, até mulheres…); e a mania de viajar sem sair dos EUA… (o que explica a existência, em cada ponto turístico do planeta, de McDonald’s e redes hoteleiras ianques, como Sheraton, Intercontinental etc).

Ainda assim, os dólares são bem-vindos a uma economia deficitária, embora haja consciência de que o reatamento significa o choque do tsunami consumista com a austeridade revolucionária.

Tudo indica que, inicialmente, o fluxo maior de viajantes dos EUA rumo a Cuba será motivado pelo “turismo médico”. Para o cidadão comum, tratamentos de saúde nos EUA são caros e precários. Cuba, além de excelência na área, reconhecida internacionalmente, possui expertise em ortopedia. E, atualmente, desenvolve vacinas eficientes contra vários tipos de câncer.

Agora, resta à Casa Branca passar do discurso à prática. Como me enfatizou Fidel, “eles são nossos inimigos e, portanto, precisam mudar não apenas os métodos, mas sobretudo os objetivos em relação a Cuba.”

Frei Betto é escritor, autor de “Paraíso perdido – viagens aos países socialistas” (Rocco), entre outros livros.

Que Brasil queremos: justo ou apenas rico?

A exaltação dos ânimos nos partidos e na sociedade nos dificultam discernir o que está, efetivamente, em jogo: que Brasil queremos? Um país justo ou um país rico? Logicamente o ideal seria termos um país justo e simultaneamente rico. Mas os caminhos que escolhemos para este propósito são diferentes. Uns o impedem, outros o possibilitam.

Se quisermos que seja justo devemos optar pelo caminho da democracia republicana, quer dizer, colocar o bem geral de todos acima do bem particular. A consequência é que haverá mais políticas sociais que atendem os mais vulneráveis diminuindo assim a nossa perversa desigualdade social. Em outras palavras, haverá mais justiça social, mais participação nos bens disponíveis e com isso uma diminuição da violência. Foi o que fez o governo Lula-Dilma tirando da fome e da miséria cerca de 36 milhões de pessoas junto com outros programas sociais.

Se quisermos um país rico optamos pela democracia liberal (que guarda traços de sua origem burguesa) dentro do modo de produção capitalista ou neoliberal. O neoliberalismo coloca o bem privado acima do bem comum. Em função disso, prefere investimentos em grandes projetos e dar facilidades às indústrias para que sejam eficientes e que consigam conquistar consumidores para seus produtos. Os pobres não são esquecidos mas apenas recebem políticas pobres.

Thomas Piketty mostrou em seu livro O Capitalismo no século XXI que o melhor caminho jamais excogitado para se alcançar ariqueza é o capitalismo. Mas reconhece que lá onde ele se instala, logo se introduzem desigualdades, pois ele é montado para acumulação privada e não para a distribuição da renda. Mostra-o melhor em seu outro livro A economia da desigualdade (Intrínseca 2015). Em outras palavras, as desigualdades são injustiças sociais, pois a riqueza é feita gerando pobreza: impõe arrocho salarial, ajustes econômicos que prejudicam as políticas sociais e laborais e dificulta a ascensão das classes do andar de baixo. Predomina a concorrência e não a solidariedade. O mercado comanda a política, pratica-se a privatização de bens públicos e o Estado mínimo não deve intervir, cabendo-lhe a segurança e a garantia dos serviços básicos.

E mais: a busca desenfreada da riqueza de alguns implica a exploração dos bens e serviços naturais hoje quase exauridos a ponto de termos tocado os limites físicos da Terra. Um planeta limitado não  suporta um crescimento ilimitado de riqueza. Precisamos de quase uma Terra e meia para atendermos as demandas humanas, o que a torna insustentável, inviabilizando a própria reprodução do sistema do capital.

A macroeconomia capitalista é imposta pelos países centrais, especialmente pelos os USA, como forma de controle e de alinhamento forçado de todos às estratégias imperiais. Mas como observou o macroeconomista da Universidade de Oregon, defensor do capitalismo, Mark Thoma, agora ele já não funciona mais, pois a crise sistêmica atual parece insolvente. A ordem capitalista está conhecendo o seu limite.

Qual é o pomo de discórdia na política atual no Brasil? A oposição optou pela macroeconomia neoliberal. Líderes da oposição proclamam que os salários são altos demais, que toda a Petrobrás bem como o Banco do Brasil, a Caixa e os Correios deveriam ser privatizados. Já conhecemos esta fórmula. Ela é cruel para os pobres e danosa para os trabalhadores, pois favorece a acumulação e assim as desigualdades sociais. O capitalismo é bom para os capitalistas mas ruim para a maioria da população. A riqueza não pode ser feita à custa da pobreza e da injustice social.

Acresce ainda um elemento geopolítico que não cabe aqui detalhar. Os USA não toleram uma potência emergente como o Brasil, associada aos BRICS e à China que mais e mais penetra na América Latina. Há que desestabilizar os governos progressistas e populares com a difamação da política e de seus líderes.

O PT e os partidos e grupos progressistas querem o caminho da democracia republicana e participativa. Visam a garantir as conquistas sociais e alargá-las. Não é nada seguro que a vitória do neoliberalismo vai mantê-las,  pois obedece à outra lógica, a do capital que é a maximalização dos lucros.

O atual governo busca um caminho próprio na economia e na política internacional, com a consciência de que, dentro de pouco, a economia mundial será principalmente de base ecológica. Aí emergiremos como uma potência, capaz de ser a mesa posta para as fomes e as sedes do mundo inteiro. Esse dado não pode ser desconsiderado. Mas a centralidade mesmo será superar a vergonhosa desigualdade social, a pobreza e a miséria com políticas sociais com acento na saúde e na educação.

A oposição ferrenha ao governo Lula-Dilma tem como motor propulsor a liquidação deste projeto republicano pois lhe custa aceitar a ascenção dos pobres e de sua participação na vida social.

Mas é este projeto que responde à angústia que devorava Celso Furtado durante toda sua vida: “por que o Brasil sendo tão rico, é pobre e com tantas virtualidades continua atrasado”? A resposta dada por Lula-Dilma mitiga a queixa de Celso Furtado é boa não só para os pobres mas para todos.

Compreender esta questão é entender o foco central da crise política brasileira que subjaz às demais crises.

*Leonardo Boff é articulista do JB on line, ecologosita e escritor

Ten rights of the heart

A rich philosophical discussion is occurring now about the need to rescue cordial reason, as a limitation on the excessive rationalization of society and as a way to enrich the instrumental analytical reason, that left to its own devices, may undermine the proper relationship with nature, that is of belonging, and respect for its cycles and rhythms. Let us enumerate some of the rights of the dimension of the heart.
1. Protect the heart, the biological center of the human body. Its beating circulates blood throughout the entire organism, giving it life. Do not overburden it with too much greasy food and alcoholic beverages.

2. Take good care of the heart. It is our psychic center. As Jesus warned, from the heart come all things good and bad. Act in such a way that your heart is not over stimulated by risky and dangerous behavior. Keep it calm, with a serene and healthy lifestyle.

3. Keep watch over your heart. It represents our profound dimension. In the heart is found the consciousness that always is with us, that counsels, warns and also punishes us. In the heart the sacred spark shines that enthuses us. Philologically, enthusiasm means having an “inner God” that warms and illuminates us. The profound feeling of the heart convinces us that absurdity will never prevail over good sense.

4. Cultivate sensibility, a property of the heart. Do not allow that sensibility to be dominated by functional reason. Bring them into harmony. Because of sensibility, we feel the heart of the other. Through sensibility we intuit that the mountains, the woods and jungles, the animals, the starry sky and God Himself, also have a pounding heart. Finally, we understand that there is one immense heart that beats throughout the whole universe.

5. Love your heart. The heart is the home of love. The love that causes the joy of the encounter between persons who love each other and that allows the union of bodies and minds into a single and mysterious reality. Love that causes the miracle of life by the loving union of the sexes and the selfless surrender, the caring for the most helpless, the inclusive social relationships, the arts, the music and the mystical ecstasy that enables the loving person to fuse into the Beloved.

6. Have a compassionate heart. One that knows how to exit the self and join the other, to suffer with him, to carry together the cross of life and also to celebrate joy together.

7. Open the heart to the essential caress. The essential caress is as soft as a feather that comes from the infinite and, with its touch, makes us see that we are brothers and sisters and that we belong to the same human family that inhabits the same Common Home.

8. Prepare your heart for caring, to make the other important to you. The heart heals old wounds and prevents future ones. Who loves, cares, and who cares, loves.

9. Mould the heart with tenderness. If you want to perpetuate love, surround it with tenderness and gentleness.

10. Purify the heart day by day, so that the shadows, resentment and spirit of revenge, that also live in the heart, never overpower well-wishing, courtesy and love. Then, your heart will beat to the rhythm of the universe and will find repose in the heart of the Mystery, the Original Source whence comes all, that we simply call God.

The following five recommendations that enhance love also make good sense.

1. Put your heart into everything you think about and everything you do. To speak without heart sounds cold and institutional. Words spoken from the heart reach the depths of the people. That way harmony is established with the questioners or listeners. That facilitates understanding and adhesion.

2. When reasoning is articulated, the heart adds emotion. Do not force it, because it will spontaneously reveal the profound conviction in what you believe and say. Only that way will it reach the heart of the other and be convincing.

3. The cold intellectual intelligence, that purports to understand and solve everything, creates a rationalist and reductionist perception of reality. But the excess of cordial and sensitive reason also can fall into a syrupy sentimentalism and populist tirades that turn off people. The proper balance between mind and heart always must be sought, but always by articulating the two poles, starting with the heart.

4. When you have to talk to an auditorium or a group, try to find harmony with the atmosphere that exists in the site at that moment. When you talk, do not speak only from your head, give primacy to your heart. The heart feels, vibrates and also makes the other vibrate. The reasoning of intellectual intelligence is efficacious only when it is joined with the sensibility of the heart.

5. To believe is not to think about God. To believe is to feel God with the heart. Then we understand that we are always in the palm of the hand of God and that a loving and powerful Energy illuminates and warms us, and presides over the paths of life, the Earth and the whole universe.

Leonardo Boff ,Theologian-Philosopher, Earthcharter Commission

Free translation from the Spanish by
Servicios Koinonia, http://www.servicioskoinonia.org.
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.