¿Nos acercamos al fin de la especie humana?

         Leonardo Boff*

Si reducimos el proceso cosmogénico de 13,700 millones de años a un año, como lo hizo el cosmólogo Brian Swimme y antes de él Carl Sagan, llegamos a la conclusión de que nuestro primer ancestro surgió el día 31 de diciembre a las 22 horas. El actual que somos nosotros, el sapiens sapiens, el día 31 de diciembre a las 23 horas 58 minutos y 10 segundos. Por tanto, somos los últimos de los seres mayores a entrar en escena en el proceso de la evolución menos de dos minutos antes de la medianoche. En ese instante, comenta Swimme, surgimos nosotros “10 segundos antes de la medianoche y somos los nuevos ricos de la vida”.

Ese ser, portador de inteligencia, de voluntad y de propósito, por no poseer nigún órgano especializado, se vio obligado interferir en la naturaleza para garantizar su subsistencia. Pero desde el principio lo hizo usando su fuerza hasta el punto de desequilibrar los distintos ecosistemas. Como observó el economista-ecólogo húngaro Georgescu-Roegen (1906-1994), uno de los primeros en plantear la cuestión de los límites del sistema-Tierra, ese ser, el humano, es altamente creativo, agitado, agresivo y poco amante de la medida. Por esta razón, dice, modificará la faz de la Tierra, pero está destinado a tener vida corta sobre ella. Lyn Margulis, en su “Microcosmos: cuatro mil millones de años de evolución microbiana”(1990) llega a afirmar que nosotros somos como “una especie de mala hierba  mamífera, no obstante nuestra personalidad y  realizaciones”(p.213). Donde ella llega, amenaza a las demás especies, hasta el punto de que modernamente hemos inaugurado, según algunos científicos, una nueva era geológica, el antropoceno, es decir, el ser humano sería la gran amenaza de la vida en el planeta.

Se está produciendo un fenómeno que nos hace plantear la pregunta de antes:  ¿será que nos  estamos acercando a nuestro propio fin? Algunos notables biólogos como A.Meredith y la propia Lyn Margulis, piensan que el reciente y fantástisco éxito del ser humano en poblar el planeta no pasaría de ser “un fenómeno de ocaso”, es decir, el gran juego de luces antes del inevitable final del espectáculo”. La expansión poblacional nos hace realmente pensar.

Solo en 1800 llegamos a mil millones de personas; en 1930 éramos ya 2 mil millones; en 1974 alcanzamos la cifra de 4 mil millones; en 1987 éramos 5 mil millones; en 1999 emergimos como 7 mil millones y en 2022, finalmente llegamos a 8 mil millones de personas.

Si observamos bien hay un crecimiento exponencial. Comenta Margulis, una de las mayores especialistas en microbiología: “De acuerdo con los datos históricos se sabe que las especies se reproducen frecuentemente con considerable profusión momentos antes de  extinguirse” (Microcosmos, p.213). Otro gran científico John R. Plat comenta: “Quedamos atemorizados cuando observamos estos ejemplos de aceleración evolutiva” (The Acceleration of Evolution, en The Futurist, 1981).

El argumento que más me convence y funda mi hipótesis (no es más que hipótesis) de que nuestro fin no está distante lo proporciona la propia Margulis. Ella usa el ejemplo de lo que ocurre con los microorganismos colocados dentro de una placa de Petri. Cito: “Las placas de Petri son placas redondas dotadas de alimento transparente, que permite al investigador ver las colonias bacterianas en forma de puntos incluso a ojo desnudo. Alimentados con nutrientes, los microbios se revelan casi siempre muy prolíficos… Al agotarse todas las sustancias nutritivas y cuando llegan a los bordes de la placa de Petri, los múltiples miles de millones de bacterias dejan de desarrollarse y de súbito mueren por falta de alimento y de espacio vital. Para la humanidad, el mundo puede mostrarse idéntico a una placa de Petri” (p.214).

En otras palabras, los organismos de la ONU vienen mostrando anualmente la Sobrecarga de la Tierra (The Earth Overshoot). Este año llegamos a ella el día 22 de julio. Esto quiere decir que ese dia se constató el agotamiento de los nutrientes esenciales que la Tierra nos proporciona para garantizar la continuidad de la vida. Como especialmente los países ricos no disminuyen su suntuoso consumo, la Tierra viva no puede seguir dando lo que no tiene. Entonces responde con más calentamiento global, más eventos extremos, más virus letales y otros fenómenos que pueden poner el futuro de la vida humana y de la naturaleza en situación de disolución y de desaparición. El citado científico Plat estima que la vida en la Tierra se avecina a su mayor viraje después de cuatro mil millones de años de existencia. No hay conciencia colectiva en la población sobre este peligro, ni en los “decisions makers” ni en  los jefes de Estado.

Todos los años miles de especies vivas desaparecen tras haber permanecido millones de años sobre nuestro  planeta. Llegando a su clímax desaparecen para dar lugar a otras. Pregunto: ¿no será que ha llegado nuestro turno de desaparecer de este planeta? La Tierra continuará girando pacíficamente alrededor del sol. Pero sin nosotros.

No desearía que el pronóstico de uno de los últimos grandes naturalistas, Théodore Monod, se llegase a  realizar. En su libro-testamento “Y si la aventura humana fallase”  (2000) observa: “somos capaces de una conducta insensata y demente. A partir de ahora se puede temer todo, realmente todo, inclusive la aniquilación de la especie humana. Sería el justo precio de nuestras  loucuras y de nuestras crueldades” (p.246).

Con esperanza confiamos que todavía daremos un salto en nuestra conciencia, despertaremos, cambiaremos de rumbo y así salvaremos la vida, nuestras culturas y nuestro futuro. Es la esperanza esperante.

*Leonardo Boff ha escrito Cuidar la Terra-proteger la vida: cómo escapar del fin del mundo, Record, RJ 2010/ Trotta 2011; con Jugen Moltmann, ¿Hay esperanza para la creación amenazada? Vozes 2014/Dabar 2015.

Traducción de María José Gavito Milano

Acercamo-nos ao fim da espécie humana?

Leonardo Boff

Se reduzirmos o processo cosmogênico de 13,7 bilhões de anos a um ano como o fez o cosmólogo Brian Swimme e antes dele Carl Sagan chegamos à conclusão de que o nosso ancestral primitivo surgiu no dia 31 de dezembro,às 22 horas.O atual que somos nós, o sapiens sapiens, no dia 31de dezembro,58 minutos e 10 segundos.Portanto,somos os últimos dos seres maiores a entrar em cena no processo da evolução,menos de dois minutos antes da meia-noite. Nós neste instante, comenta Swimme, surgimos “10 segundos antes da meia-noite e somos os nouveaux riche da vida”.

Esse ser,portador de inteligência,de vontade e de propósito,por não possuir nenhum órgão especializado,obrigou-se a interferir na natureza para garantir sua subsistência.Mas desde o início o fez usando sua força a ponto de desequilibrar os vários ecossistemas.Como observou o economista-ecólogo húngaro Georgescu-Roegen(1906-1994),um dos primeiros colocar a questão dos limites do sistema-Terra, esse ser, o humano, é altamente criativo, agitado, agressivo e pouco afeito à medida.Por esta razão, diz ele,modificará a face da Terra mas está destinado a ter vida curta sobre a Terra. Lyn Margulis, em seu “Microcosmos:quatro bilhões de anos de evolução microbiana”(1990) chega a afirmar que nossa espécie é “uma espécie de erva daninha mamífera,não obstante nossa personalidade e realizações”(p.213).Onde ela chega, ameaça as demais espécies, a ponto de modernamente termos inaugurado,segundo alguns cientistas,uma nova era geológica, o antropoceno, vale dizer, o ser humano seria a grande ameaça à vida no planeta.

Ocorre um fenômeno que nos fez colocar a questão acima: será que  nos não estamos acercando de nosso próprio fim? Alguns notáveis biólogos como A.Meredith e a própria Lyn Margulis, pensam que o recente e fantástico sucesso do ser humano no povoamento do planeta não passaria de “um fenômeno de ocaso”, quer dizer, do grande jogo de luzes antes do inevitável fim do espetáculo. A expansão populacional nos faz, realmente, pensar.

Somente em 1800 chegamos a um bilhão de pessoas; em 1930 já éramos 2 bilhões;em 1974 alcançamos a cifra de 4 bilhões; em 1987 éramos 5 bilhões; em 1999 emergimos como 7 bilhões e em 2022,finalmente chegamos a 8 bilhões de pessoas.

Se bem observarmos há um crescimento exponencial. Comenta Margulis,uma das maiores especialistas em microbiologia:”De acordo com dados históricos sabe-se que as espécies se reproduzem frequentemente com considerável profusão momentos antes de se extinguirem”(Microcosmos,p.213). Outro grande cientista John R.Plat comenta”Ficamos atemorizados quando observamos estes exemplos de aceleração evolutiva”(The Acceleration of Evolution,em The Futurist,1981).

O argumento que mais me convence e funda minha hipótese (não é mais que hipótese) de que nosso fim não está distante é fornecido pela própria Margulis. Ela usa o exemplo do que ocorre com os micro-organismos colocados dentro da cápsula de Petri.Cito: “A cápsula de Petri são placas redondas dotadas de alimento transparente,que permite ao investigador ver as colônias bacterianas sob a forma de pontos mesmo a olho nu.Alimentados com nutrientes os micróbios revelam-se quase sempre muito prolíficos…Ao esgotarem todas as substâncias nutritivas e ao atingirem as bordas da placa de  Petri, os múltiplos bilhões de bactérias deixam de se desenvolver e de súbito morrem por falta de alimento e de espaço vital.Para a humanidade, o mundo pode mostrar-se idêntico a uma cápsula de Petri”(p.214).

Em outras palavras, os organismos da ONU tem mostrado anualmente a Sobrecarga da Terra (The Earth Overshoot). Chegamos a ela neste ano de 2023, no dia 22 de julho. Isto quer dizer: constatou-se o esgotamento dos nutrientes essenciais que a Terra nos fornece para garantir a continuidade da vida. Como, particularmente os países ricos, não diminuem seu suntuoso consumo, a Terra viva não pode mais dar o que não tem. Então responde com mais aquecimento global, mais eventos extremos, mais vírus letais e outros fenômenos que podem colocar o futuro da vida humana e da natureza em situação de dissolução e até desaparecimento. O citado cientista Plat estima que a vida na Terra se avizinha de sua maior viragem depois de 4 bilhões de anos de existência. Não há consciência coletiva acerca deste risco na população,nem nos “decisions makers” nem nos chefes de Estado.

Todos os anos milhares de espécies vivas desaparecem depois de permanecerem por milhões de anos sobre o nosso planeta. Chegando ao seu clímax desaparecem para dar lugar a outras. Pergunto: será que não chegou a nossa vez de desaparecer deste planeta? A Terra continuará pacificamente girando ao redor do sol. Mas sem nós.

Não desejaria que o prognóstico de um dos últimos grandes naturalistas Jacob Monod chegasse a se realizar.Em seu livro “E se a aventura humana viesse a falhar”(2000) observa:”somos capazes de uma conduta insensata e demente.A partir de agora se pode temer tudo, realmente tudo, inclusive a aniquilação da espécie humana. Seria o justo preço de nossas loucuras e de nossas crueldades”(p.246). Com esperança confiamos que ainda daremos um salto em nossa consciência, despertaremos, mudaremos de rumo e assim salvaremos a vida, nossas culturas e nosso futuro.É a esperança esperante.

Leonardo Boff escreveu Cuidar da Terra-proteger a vida: como escapar do fim do mundo, Record, RJ 2010; com Jugen Moltmann, Há esperança para a criação ameaçada? Vozes 2014.

I crimini nella Striscia di Gaza mostrano la follia della ragione e la mancanza di cuore

                Leonardo Boff

In pieno XXI secolo assistiamo a quella che è stata chiamata “l’era della guerra eterna”, portata avanti soprattutto dagli Stati Uniti d’America in tutte le parti in cui il proprio dominio sul mondo intero è messo in discussione. Vivono l’ideologia del “Destino manifesto”, di essere “il nuovo popolo di Dio”, per portare nel mondo la democrazia (borghese), i diritti umani (individuali, dimenticando quelli sociali ed ecologici) e il valore supremo dell’individuo (base dell’accumulazione capitalista). In questa convinzione sostengono con il ferro e il fuoco l’uni-polarità secondo il motto: “un solo mondo – un solo impero”, il loro. Faranno guerra per impedire la multi-polarità.

Mentre scriviamo è in atto il crudele massacro di un intero popolo, quello palestinese della Striscia di Gaza, denunciato come un vero e proprio genocidio, perpetrato sotto il sionista Benjamin Netanyhau, con l’appoggio incondizionato degli USA. Sta operando una ragione insensata senza cuore né sensibilità umana, esercitando la sua fredda logica e senza qualsiasi scrupolo o limiti etici.

Sappiamo che la ragione sensibile e cordiale è più ancestrale della ragione pensante. La prima apparve 125 milioni di anni fa quando, nel processo di evoluzione, emersero i mammiferi dotati del cosiddetto cervello limbico, sede del mondo degli affetti e della cordialità. Durante il parto la femmina è piena di cura e sensibilità nei confronti della sua creatura. Noi esseri umani dimentichiamo che siamo mammiferi razionali, quindi portatori di sensibilità, di cura, di affetto e d’amore. Questo fatto appartiene al DNA della nostra natura. Solo a partire da 7-8 milioni di anni fa si formò il cervello neo-corticale, base del pensiero e della razionalità concettuale. Solo negli ultimi 100mila anni è emerso l’homo sapiens sapiens di cui noi siamo eredi.

Si noti che il più ancestrale non è il logos, ma il pathos, la ragione emotiva, cordiale e sensibile. Siamo esseri razionali, ma basati sull’universo degli affetti, della sensibilità, in una parola: la mente mette radici nel cuore. Qui vivono i grandi valori che ci guidano, come l’amore, l’empatia, l’amicizia e la compassione. Come affermava un rappresentante del gruppo etnico Pueblo de Nuevo Mexico (USA) al grande psicanalista C.G. Jung che li visitò: “voi siete pazzi perché pensate di pensare con la testa. Noi, tuttavia, pensiamo con il cuore”. Questa risposta fece sì che il grande psicoanalista cambiasse la sua percezione della psiche umana da lui tanto studiata. Jung capì perché gli europei conquistarono il mondo attraverso la violenza e le guerre: perché usarono solo la testa senza il cuore. Avevano perso la dimensione della sensibilità e della compassione. Ecco perché hanno commesso il più grande massacro della storia. In meno di 50 anni, secondo la più recente ricerca di Marcelo Grondin e Moema Viezzer (Abya Yala! Genocídio, Resistência e Sobrevivência dos Povos Originários das Américas, 2021 ) hanno eliminato circa 61 milioni di abitanti delle Americhe (gli USA a partire dal 1607). È stato il nostro Olocausto dimenticato, il più grande della storia.

Il dramma dell’uomo di oggi è aver perso la capacità di sentire l’altro come suo simile, di provare un sentimento di appartenenza alla stessa umanità, cosa che le religioni e l’etica umanitaria hanno sempre insegnato. Ciò che si oppone alla religione non è l’ateismo o la negazione di Dio. Ciò che si oppone alla religione è l’incapacità di connettersi e riconnettersi con chi è diverso e con la natura, con un legame di affetto e riconoscimento. Oggi un gran numero di persone sono sradicate, disconnesse dai loro simili, dalla natura e dalla Madre Terra. Nel linguaggio di Jung hanno represso la dimensione dell’anima che risponde all’espressione della sensibilità, della cura, della relazione con gli altri e con la spiritualità.

Se non articoliamo ragione e sensibilità, mente e cuore, difficilmente ci muoveremo per difendere coloro che stanno essendo sacrificati e martirizzati, come gli oltre 10.500 bambini assassinati e gli oltre 1.500 bambini sotto le macerie degli attacchi aerei e terrestri da parte dell’esercito dell’insensibile e senza cuore Netanyhau.

La mera ragione analitico-strumentale non accompagnata dall’intelligenza emotiva diventa irrazionale e insana al punto da commettere l’Olocausto di 6 milioni di ebrei da parte dei nazisti e di 61 milioni di rappresentanti dei nostri popoli originari.

Una scienza con coscienza, attenta, sensibile a tutto ciò che esiste e vive, che unisce mente e cuore è una precondizione per evitare massacri e il genocidio a cui stiamo assistendo nella Striscia di Gaza. Inoltre, faremo in modo di non divorarci a vicenda e di salvaguardare la vitalità del pianeta Terra. Caso contrario, la Terra può continuare, ruotando attorno al sole, ma senza di noi.

Leonardo Boff ha scritto Cuidar da Terra-proteger a vida: como escapar do fim do mundo, Record, Rio de Janeiro 2010; Abitare la terra. Quale via per la fraternità universale? Castelvecchi Editore, Roma 2021.

(traduzione dal portoghese di Gianni Alioti)

Os crimes na Faixa de Gaza mostram a demência da razão e a falta de coração

Leonardo Boff

Em pleno século XXI estamos assistindo àquilo que foi chamada “a era da guera eterna” levada a efeito particularmente pelos Estado Unidos da América em todas as partes onde seu domínio sobre o mundo todo é colocado em xeque. Vivem a ideologia do “Destino Manifesto” de serem “o novo povo de Deus”, para levarem ao mundo a democracia (burguesa), os direitos humanos (individuais,esquecendo os sociais e ecológicos) e o valor supremo do indivíduo (base da acumulação capitalista). Nessa crença sustentam a ferro e fogo a unipolaridade consoante o motto:”um só mundo-um só império”, o deles. Farão guerra para impedir a multipolaridade.

Enquanto estamos escrevendo, está acontecendo um massacre cruel de todo um povo, o palestino da Faixa de Gaza, denunciado como um verdadeiro genocídio, perpetrado  sob o sionista Benjamin Netanyhau, com o incondicional apoio dos USA. Está operando a razão ensandecida  sem nenhum coração e sem sensibilidade humana, exercendo sua lógica fria e sem qualquer escrúpulos  e limites éticos.

Sabemos que a  razão sensível e cordial é mais ancestral que a razão pensante. A primeira surgiu há 125 milhões de anos quando, no processo da evolução, irromperam os mamíferos com o assim chamado cérebro límbico, sede do mundo dos afetos e da cordialidade. A fêmea ao dar à luz se enche de cuidados e de sensibilidade para com a sua cria. Nós seres humanos esquecemos que somos mamíferos racionais, portanto, portadores de sensibilidade, de cuidado, de afeto e de amor. Tal fato pertence ao DNA de nossa natureza. Somente a partir de 7-8 milhões de anos atrás,  formou-se o cérebro neocortical, base do pensamento e da racionalidad conceptual. Apenas nos últimos 100 mil anos emergiu o homo sapiens sapiens do qual somos herdeiros.

Note-se que o mais ancestral não é o  logos, mas   o pathos, a razão emocial, cordial e sensível. Somos seres racionais mas assentado sobre o universo dos afetos,da sensibildade, numa palavra: a mente lança raízes no coração. Neste vivem os grandes valores que nos orientam, como o amor, a empatia, a amizade e a compaixão. Como afirmava um representante da etnia Pueblo do Novo México (USA)  ao grande psicalista C.G.Jung que  os visitou: “vocês são loucos porque presumem que pensam com a cabeça. Nós no entanto pensamos com o coração”. Esta resposta fez o grande psicanalista mudar sua percepção da psiqué humana que ele tanto estudava. Jung entendeu o porquê os europeus conquistaram o mundo pela violência e pelas guerras: porque usaram só a cabeça sem o coração. Haviam perdido a dimensão da sensibilidade e da compaixão. Por isso cometeram o maior hocausto da história. Em menos de 50 anos, consoante a pesquisa mais recente de Marcelo Grondin e Moema Viezzer (Abya Yala,genocídio dos povos originários das Américas, 2021) elimiram cerca de 61 milhões de habitanes das Américas a (os USA a  partir de 1607). Foi o nosso esquecido Holocausto, o maior da história.

O drama do homem atual é ter perdido a capacidade de sentir o outro como seu semelhante,  de viver um sentimento de pertença à mesma humanidade, coisa que as religiões e as éticas humanitárias sempre ensinaram. O que se opõe à religião não é o ateísmo ou a negação de Deus. O que se opõe, é a incapacidade de ligar-se e religar-se com os diferentes e com a natureza com um laço de afeto e de reconhecimento. Hoje grande número de pessoas estão desenraizadas, desconectadas dos seus semelhantes humanos, da natureza e da Mãe Terra. Na linguagem de Jung recalcaram a dimensão da anima que responde pela expressão da sensibilidade, do cuidado, da relacionalidade com os outros  e com a espiritualidade.

Se não articularmos razão e sensibilidade, mente e coração, dificlmente nos movemos para defender quem está sendo sacrificado e martirizado como as mais de 10500 crianças assassindas e  mais de 1500 esob os escombros dos ataques aéreos e terrestres por parte do exército do insensível e sem coração  Netanyhau.

A mera razão analítico-instrumental não acompanhada da inteligência emocional se torna irracional e insana a ponto de praticar o Holocausto de 6 milhões de judeus pelos nazistas e os 61 milhões de representantes de nossos povos originários.

Uma ciência com consciência, cuidadosa, sensível a tudo o que existe e vive que une mente e coração é pre-condição para evitarmos massacres e o genocídio como estamos assistindo na Faixa de Gaza. Além do mais, garantiremos que não vamos nos devorar mutuamente e salvaguardaremos a vitalidade do planeta Terra. Caso contrário, ele pode continuar, girando ao redor do sol, mas sem nós.

Leonardo Boff escreveu Cuidar da Terra-proteger a vida: como escapar do fim do mundo, Record: Rio de Janeiro 2010; Habitar a Terra:qual o caminho para a fraternidade universal? Vozes  2022.