Un “racismo amateur” o  un racismo cultural/estructura

La cuestión del racismo contra los negros es ancestral. En los últimos tiempos ha adquirido especial relevancia por causa de los crímenes cometidos contra algunos de ellos, de forma cruel en los Estados Unidos y de las  matanzas ocurridas especialmente en la zona norte y en la   Baixada de Río de Janeiro: jóvenes negros entre 18-20 años de edad no es raro que sean  “abatidos” (había hasta una cruel “ley del abatimiento” introducida por el gobernador de Río,  destituido, Witzel) como si fuesen animales. Con el pretexto  de  sentir miedo o de sentirse amenazado un policía podía “abatir” a las personas, especialmente negras.

Un fenómeno semejante está ocurriendo en varios países de Europa. Tengo en mis manos un minucioso estudio de un negro de Guiné-Bissau, Filomeno Lopes, periodista bien formado en una universidad italiana que trabaja en Roma como locutor de radio  Vaticano para África. Comprometido en la superación del racismo escribió una especie de carta abierta a los jóvenes italianos, no en lenguaje académico, sino de gran divulgación. Les dirige un mensaje  explicándoles  las muchas razones, todas ellas falsas, del por qué surgió el racismo secular contra los negros africanos. Da un título curioso: “un racismo amateur desacomplejado”. Con esto quiere aclarar que el racismo anti negro-africano está culturalmente tan arraigado que los jóvenes desconocen las razones de él,  por eso es “amateur, desacomplejado” y legitimado. Sin darse cuenta son racistas en el lenguaje, en las metáforas despectivas, en los chistes y en los comportamientos discriminatorios, hasta el punto de no darse cuenta de lo que hacen ni del  sufrimiento y la humillación  que causan en las víctimas negro-africanas. Esto mismo ocurrió  recientemente en  Valencia (España) contra un excelente futbolista negro brasilero que juega en el Real Madrid, Vinicius Junior.

Para muchos europeos los negros africanos son “Lázaros”, los condenados de la Tierra, los  descendientes malditos del Cam bíblico, descartados del sistema mundo.

En Brasil acuñamos la expresión  “racismo cultural” o “estructural”, o sea, los tres siglos de bárbara esclavitud, de malos tratos, de desprecio y odio a los millones de afro-descendientes impregnaron nuestra cultura de forma inhumana y, a veces, cruel. Solo por el simple hecho de ser negros y  principalmente si son pobres y viven en las favelas que rodean casi todas nuestras  ciudades.

Vean a qué punto ha llegado la barbarie en los llamados  países “civilizados” de Europa. Recientemente decidieron, tras deliberación de los gobiernos y por unanimidad, omitir del rescate del mar a los que vienen de Oriente Medio y particularmente a los que llegan de África. Pusieron sobre los hombros de Italia el encargo del rescate. Pero como están llegando multitudes, también Italia adhirió a esta política, un crimen contra la humanidad y contra toda la ética tradicional de la “ley del mar” escrupulosamente observada por  todos en el salvamento y rescate de personas que están en peligro de naufragar.

El Mediterráneo se está volviendo la sepultura de cientos y cientos de personas, relegadas, consideradas indeseables y “basura del mundo”. Bien decía el Papa Francisco: “ellos ahora están aquí en Europa, porque antes nosotros, europeos, estuvimos allí, en África, siendo bien recibidos. Pero los dominamos y les robamos las riquezas; ahora ellos  vienen para acá y son rechazados y mal recibidos”. Si consiguen pasar las fronteras, la primera pregunta que les hacen, sin ni siquiera saludarlos, es: ”documentos”; no ¿Quién eres? ¿Cómo te llamas? ¿De dónde vienes y qué buscas en este país? La mayoría viene huyendo de las  guerras y del hambre y buscan solo poder vivir con un mínimo   de paz.

Detrás  del racismo contra los negros está la arrogancia de los supremacistas blancos europeos y norteamericanos. Se juzgan en la punta de la pirámide de la hominización, considerando a los negros, debido al color su piel,  la escala intermedia entre el simio antropoide y el hombre blanco.

 ¿Cómo ha sido posible que estas personas, cristianizadas, negaran totalmente el mensaje del Maestro de  Nazaret, que no era blanco sino semita, y que reveló que todos los seres humanos son hijos e hijas de Dios y por eso respetables y amables?

Ni los mayores filósofos y genios escaparon del vicio racista, lo que valida la tesis de que la cabeza piensa desde donde pisan los pies, en este caso en un suelo cultural racista, antinegro africano.

Kant, el mayor crítico de la razón pura y de la razón práctica, no fue suficientemente crítico. Es de él la afirmación: “Los negros de África no recibieron de la  naturaleza ningún sentimiento que se elevase por encima de la estupidez (…). Los negros (…) son tan ruidosos que para calmarlos recurrimos a los palos”. Hegel va todavía más lejos:  “El negro encarna al hombre en el estado de la naturaleza en todo su salvajismo y  desenfreno”. Por lo tanto, “si queremos tener una idea correcta de él, debemos abstraernos de cualquier noción de respeto, de moralidad, de todo lo que recibe el nombre de sentimiento: en este carácter no podemos encontrar nada que contenga siquiera un eco de humanidad.  Los relatos detallados de los misioneros confirman plenamente nuestra afirmación y parece  que solo el  mahometismo es aún capaz de  aproximar  a los negros de la cultura”.

Con razón reconocía Gramsci: “La historia es maestra pero no tiene discípulos”.  Estos malos discípulos forjaron la ideología que legitimase la esclavitud y la supremacía de los blancos.

Todo el esfuerzo del autor es mostrar a los jóvenes los grandes valores de las culturas africanas, especialmente en torno al concepto  de Ubuntu: “yo soy yo a través de ti y contigo;  yo soy  porque nosotros somos; la vida es siempre con los otros; el ser humano es el remedio del otro ser humano”. Es el ser juntos, la comunión de  “nosotros somos” que funda  la “comunión de destino”.

Si se vive esto no hay porque segregar, hace ya tantos siglos,  a millones y millones  de africanos. Es importante recordar que todos somos africanos, pues el primer ser humano  irrumpió en África y de allí se difundió por todo el mundo. Hoy nos encontramos en la misma Casa Común. Ellos, que fueron los primeros, no pueden ser considerados los últimos. Al contrario, debemos estarles agradecidos porque en ellos se formaron las primeras estructuras psíquicas, mentales, sentimentales y racionales que nos caracterizan como humanos. En ese sentido la Madre África es perenne y vivirá siempre en nosotros, pues con ella formamos una comunidad de destino junto con la otra Madre, la Tierra.

*Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor y ha escrito: El destino del hombre y del mundo, Sal Terrae 1978, varias ediciones.                                          

Um “racismo amador”ou um racismo cultural

A questão do racismo contra os negros é ancestral. Nos últimos tempos ganhou especial relevância por causa dos crimes cometidos contra alguns deles, de forma cruel, nos USA e das chacinas ocorridas especialmente na zona norte e na Baixada do Rio de Janeiro: jovens negros na idade entre 18-20 anos são, não raro, “abatidos” (havia até a cruel “lei do abate”introduzida pelo governador do Rio,  cassado, Witzel) como se fossem animais. Sob o pretexto de um policial se sentir com medo ou ameaçado podia “abater” as pessoas, especialmente, negras.

Fenômeno semelhante está ocorrendo em vários países da Europa. Tenho em mãos um minucioso estudo de um negro de Guiné Bissau,Filomeno Lopes, jornalista bem formado numa universidade italiana e que trabalha em Roma como radialista na rádio do Vaticano para a África. Engajado na superação do racismo escreveu uma espécie de carta aberta aos jovens italianos, não no dialeto acadêmico, mas de alta divulgação.  A eles dirige uma mensagem, explicando-lhes as muitas razões, todas elas falsas, do porquê surgiu o racismo secular contra os negros-africanos. Dá um título curioso: “um racismo amador e descomplexado”. Com isso quis aclarar que o racismo antinegro-africano está culturalmente tão arraigado que os jovens lhes desconhecem as razões, por isso, é “amador, descomplexado” e legitimado. Sem dar-se conta são racistas na linguagem, nas metáforas despectivas, nos chistes e nos comportamentos discriminatórios, a ponto de não se darem conta do que fazem e do sofrimento e da humilhação que produzem nas vítimas negro-africanas. Esse fato ocorreu recentemente na Espanha contra um excelente jogador negro brasileiro, Vinicius Junior, do Valência.

Para muitos europeus os negros africanos são “Lázaros”, os condenados da Terra, os amaldiçoados descendentes de Cam bíblico, descartados do sistema mundo.

No Brasil cunhamos a expressão de “racismo cultural” ou “estrutural”, vale dizer,os três séculos de bárbara escravidão, de maus tratos, de desprezo  e de ódio aos milhões de afro-descendentes impregnaram nossa cultura de forma desumana e, por vezes, cruel. Só pelo simples fato de serem negros e principalmente se forem pobres e morarem nas favelas que circundam quase todas as nossas cidades.

Vejam a que ponto chegou a barbárie nos países ditos “civilizados” da Europa.Recentemente decidiram como deliberação dos governos e por unanimidade a omissão de resgate do mar, seja dos que vêm do Oriente Médio mas particularmente dos que chegam de África. Colocaram sobre os ombros da Itália o encargo do resgate. Mas como estão chegando multidões, também a Itália aderiu a esta política,um crime contra a humanidade e  contra toda a tradicional ética da “lei do mar”escrupulosamente observada por  todos na salvação e no resgate de pessoas postas em risco ou náufragas.

O Mediterrâneo está se tornando a sepultura de centenas e centenas de pessoas, relegadas, consideradas indesejáveis e “lixo do mundo”. Bem dizia o Papa Francisco:”eles agora estão aqui na Europa, porque antes nós, europeu, estivemos lá, na África, sendo bem recebidos mas dominando-os e roubando-lhes as riquezas; agora eles  vêm para cá e são rechaçados e mal recebidos”. Se conseguem passar as fronteiras, a primeira pergunta certa feita, sem sequer saudá-los é:”documentos”; não quem és? Como te chamas? De onde vens e o que buscas neste país? A maioria foge das guerras e da fome buscam apenas viver com um mínimo de paz.

Por detrás  do racismo contra os negros está a arrogância dos supremacistas brancos europeus e norte-americanos. Julgam-se no topo da pirâmide da hominização,considerando os negros, em razão da cor de sua pele, a escala intermediária entre o símio antropoide e o homem branco. Como foi possível que estas pessoas, cristianizadas, negaram totalmente a mensagem do Mestre de  Nazaré, não branco mas semita, que revelou serem todos os seres humanos filhos e filhas de Deus e por isso respeitáveis e amáveis? Mesmo os maiores filósofos e gênios não escaparam do vício racista, o que comprova a tese de que a cabeça pensa a partir de onde os pés pisam, no caso, num solo  cultural racista, antinegro africano.

Kant,o maior crítico da razão pura e da razão prática, não foi suficientemente crítico. É dele a afirmação:”Os negros da África não receberam da natureza nenhum sentimento que se elevasse acima da estupidez (…). Os pretos (…) são tão barulhentos que para acalmá-los recorremos a pauladas”. Hegel vai mais longe ainda:” “O negro encarna o homem no estado de natureza em toda a sua selvajaria e desenfreamento”. Portanto, “se queremos ter uma ideia correta dele, devemo-nos abstrair de qualquer noção de respeito, moral, de tudo o que se passa sob o nome de sentimento: neste caráter não podemos encontrar nada que contenha até mesmo um eco de humanidade. Os relatos detalhados dos missionários confirmam plenamente a nossa afirmação e parece que só o maometanismo ainda é capaz de aproximar os negros da cultura”. Com razão reconhecia Gramsci:”A história é mestra mas não tem discípulos” Estes maus discípulos forjaram a ideologia que legitimasse a escravidão e a supremacia dos brancos.

Todo o esforço do autor é mostrar aos jovens os grandes valores das culturas africanas, especialmente ao redor do conceito de Ubuntu:”eu só sou eu através e com você;  eu sou porque nós somos; a vida é sempre com os outros; o ser humano é o remédio do outro ser humano”. É o ser juntos, a comunhão do “nós somos” que funda a”comunhão de destino”.

Se isso for vivido não há porquê segregar, já por tantos séculos, milhões e milhões de africanos. Importa recordar que todos nós somos africanos, pois, o primeiro ser humano irrompeu na África e de lá se difundiu por todo o mundo. Hoje nos encontramos na mesma Casa Comum. Eles que foram os primeiros não podem ser considerados os últimos. Ao contrário, devemos agradecer-lhes porque neles se formaram as primeiras estruturas psíquicas,mentais,sentimentais e racionais que nos caracterizam enquanto humanos. Nesse sentido a Mãe África é perene e viverá sempre em nós, pois com ela formamos uma comunidade de destino junto com a outra Mãe, a Terra.

Leonardo é teólogo,filósofo e escritor e escreveu: O destino do homem e do mundo, Vozes 1973, várias edições.

Dal caos mondiale, un nuovo ordine?

Leonardo Boff

Come poche volte nella storia generale dell’umanità, possibile da datare, constatiamo una situazione di caos in tutte le direzioni e in tutte le sfere della vita umana, della natura e del pianeta Terra nel suo insieme. Ci sono presagi apocalittici che vanno sotto il nome di antropocene (l’essere umano è la grande meteorite che minaccia la vita), di necrocene (massiva morte di specie di vita) e infine di pirocene (i grandi incendi in varie regioni della Terra), tutto derivante da un’azione umana irresponsabile e come conseguenza del nuovo regime climatico irrefrenabile, e non ultimo, il rischio di un’ecatombe nucleare fino al punto di sterminare tutta la vita umana.

Nonostante l’enorme progresso nelle scienze della vita e della terra, specialmente nel mondo virtuale e dell’Intelligenza Artificiale (AI), non regna l’ottimismo, ma il pessimismo e la seria preoccupazione sull’eventuale fine della nostra specie. Molti giovani si rendono conto che, prolungando e peggiorando l’attuale corso della storia, non avranno un futuro attraente. S’impegnano coraggiosamente in un movimento già planetario per salvaguardare la vita e il futuro della nostra Casa Comune, come fa in modo prototipico la giovane Greta Thunberg.

Il monito di papa Francesco nella sua enciclica Fratelli tutti (2020) non smette di suonare pesante: “Siamo tutti sulla stessa barca; o ci salviamo tutti o nessuno si salva” (n.32).

È in questo contesto che vale la pena riflettere sul contributo offerto da uno dei più grandi scienziati attuali, ora scomparso, il russo-belga Ilya Prigogine, Premio Nobel per la Chimica nel 1977, con la sua vasta opera ma soprattutto con “La fine delle certezze. Il tempo, il caos e le leggi della natura” (Bollati Boringhieri 2014). Lui e il suo team hanno creato una nuova scienza, la fisica dei processi di non equilibrio, cioè in una situazione caotica.

Nella sua opera sfida la fisica classica con le sue leggi deterministiche e mostra che la lancetta del tempo non torna indietro (irreversibilità) e punta alle probabilità e mai alle certezze. L’evoluzione stessa dell’universo è caratterizzata da fluttuazioni, deviazioni, biforcazioni, situazioni caotiche, come la prima singolarità del big bang, generatrici di nuovi ordini. Sottolinea che il caos non è mai solo caotico. Esso ospita un ordine nascosto che, date determinate condizioni, irrompe e dà inizio a un altro tipo di storia. Il caos, pertanto, può essere generativo, poiché dal caos è emersa la vita, afferma Prigogine.

In questo scienziato, che fu anche un grande umanista, troviamo alcune riflessioni che non sono soluzioni, ma ispirazioni per sbloccare il nostro orizzonte oscuro e catastrofico. Si può generare qualche speranza in mezzo al pessimismo generalizzato del nostro mondo, oggi planetario, nonostante la lotta per l’egemonia del processo storico, unipolare (USA) o multipolare (Russia, Cina e i BRICS).

Prigogine parte dicendo che il futuro non è determinato. “La creazione dell’universo è prima di tutto una creazione di possibilità, alcune delle quali si realizzano, altre no”. Ciò che può accadere è sempre in potenza, in sospensione e in uno stato di fluttuazione. Cosi è accaduto nella storia delle grandi decimazioni avvenute milioni di anni fa sul pianeta Terra. Ci sono state epoche, in particolare, quando si è verificata una disgregazione della Pangea (il continente unico) che si ruppe in parti, originando i vari continenti. Circa del 75% del carico biotico scomparse. La Terra ebbe bisogno di alcuni milioni di anni per ricostruire la sua biodiversità.

Vale a dire, da quel caos emerse un nuovo ordine. Lo stesso vale per le 15 grandi decimazioni che non sono mai riuscite a sterminare la vita sulla Terra. Piuttosto, in seguito ci fu un salto di qualità e un ordine superiore. Così successe con l’ultima grande estinzione di massa avvenuta 67 milioni di anni fa che si prese tutti i dinosauri, ma risparmiò il nostro antenato che evolse fino a raggiungere l’attuale stadio di sapiens sapiens o, realisticamente, sapiens e demens.

Prigogine sviluppò quelle che chiamò “strutture dissipative”. Esse dissolvono il caos e persino i rifiuti trasformandoli in nuovi ordini. Così, nel linguaggio pedestre, dalla spazzatura del sole – i raggi che si disperdono e arrivano a noi – nasce quasi tutta la vita sul pianeta Terra, permettendo soprattutto la fotosintesi delle piante che ci forniscono l’ossigeno senza il quale nessuno vive. Queste strutture dissipative trasformano l’entropia in sintropia. Ciò che è tralasciato e caotico è rielaborato fino a formare un nuovo ordine. In questo modo non andremo incontro alla morte termica, al collasso totale di tutta la materia ed energia, ma a ordini sempre più complessi e superiori fino a un ordine supremo, il cui significato ultimo ci è indecifrabile. Prigogine rifiuta l’idea che tutto finisca in polvere cosmica.

Di conseguenza, Prigogine è ottimista di fronte al caos attuale, insito nel processo evolutivo. In questa fase, spetta agli esseri umani assumersi la responsabilità, conoscendo il dinamismo aperto della storia, di assumere decisioni che diano prevalenza al caos generativo e impongano le strutture dissipative che frenano l’azione letale del caos distruttivo.

“Tocca all’uomo com’è oggi, con i suoi problemi, dolori e gioie, garantire che sopravviva al futuro. Il compito è trovare la stretta via tra la globalizzazione e la conservazione del pluralismo culturale, tra la violenza e la politica, e tra la cultura della guerra e quella della ragione”. L’essere umano appare come un essere libero e creativo e saprà trasformarsi e trasformare il caos in cosmo (nuovo ordine).

Questa sembra essere la sfida attuale di fronte al caos che ci affligge. O prendiamo coscienza che ricade sopra di noi la responsabilità di voler continuare su questo pianeta o permettere, per nostra irresponsabilità, una apocalisse ecologico-sociale. Sarebbe la tragica fine della nostra specie.

Alimentiamo con Prigogine la speranza umana (e anche teologica) che il caos attuale rappresenti una sorta di parto, con i dolori che l’accompagnano, di un nuovo modo di organizzare l’esistenza collettiva della specie umana all’interno dell’unica Casa Comune, comprendente tutta la natura senza la quale nessuno sopravviverebbe. Se grande è il rischio, diceva un poeta tedesco, grande è anche la possibilità di salvezza. O con le parole delle Scritture: “Dove è abbondato il peccato (caos), ha sovrabbondato la grazia (nuovo ordine: Rm 5,20). Così speriamo e così lo vuole Dio.

Leonardo Boff ha scritto “O doloroso parto da Mãe Terra: uma sociedade de fraternidade sem fronteiras e de amizade social”, Vozes 2021; Abitare la terra. Quale via per la fraternità universale?, Prefazione di Pierluigi Mele, Castelvecchi 2021.

(traduzione dal portoghese di Gianni Alioti)

Del caos mundial, ¿un nuevo orden?

Como pocas veces en la historia general de la humanidad, con posibilidad de ser datada, constatamos una situación de caos en todas las direcciones y en todas las esferas de la vida humana, de la naturaleza y del planeta Tierra como un todo. Hay presagios apocalípticos que se engloban bajo el nombre de antropoceno (el ser humano es el gran meteoro amenazador de la vida), de necroceno (muerte masiva de especies de vida) y últimamente de piroceno (los grandes incendios en varias regiones de la Tierra), todo por la irresponsable acción humana y como consecuencia del nuevo régimen climático irrefrenable, y no en último lugar, el peligro de una hecatombe nuclear capaz de exterminar toda la vida humana.

No obstante el enorme avance de las ciencias de la vida y de la tierra, principalmente del mundo virtual y de la Inteligencia Artificial (IA), no reina optimismo, sino pesimismo y preocupación seria sobre el eventual fin de nuestra especie. Muchos jóvenes se dan cuenta de que, al prolongarse y al  agravarse el curso actual de la historia, no van a tener un futuro apetecible. Se comprometen valientemente en un movimiento que ya es planetario para la salvaguarda de la vida y del futuro de nuestra Casa Común, como lo hace prototípicamente la joven Greta Thunberg.

No deja de sonar porfiadamente la advertencia del Papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti (2020): “Todos estamos en el mismo barco; o nos salvamos todos o no se salva nadie” (n.32).

En este contexto vale la pena reflexionar sobre la contribución que nos ofrece uno de los mayores científicos actuales, ya fallecido, el  ruso-belga Ilya Prigogine, premio Nobel de Química en 1977, con su vasta obra, pero  principalmente en  “El fin de las certidumbres” (ed. Andrés Bello,1996). Él y su equipo crearon una nueva ciencia, la física de los procesos de no-equilibrio, es decir, en situación caótica.

En su obra pone en jaque a la física clásica con sus leyes determinísticas y muestra que la flecha del tiempo no vuelve atrás (irreversibilidad), que apunta a probabilidades y nunca a certidumbres. La propia evolución del universo se caracteriza por fluctuaciones, desvíos, bifurcaciones, situaciones caóticas, como la primera singularidad del big bang, generadoras de nuevos órdenes. Enfatiza que el caos nunca es solo caótico. Él alberga un orden escondido que, dadas ciertas condiciones, irrumpe y da inicio a otro tipo de historia. El caos, por tanto, puede ser generativo, pues del caos surgió la vida, afirma Prigogine.

En este científico, que era también un gran humanista, encontramos algunas reflexiones que no son tanto soluciones, sino inspiraciones para desbloquear nuestro horizonte sombrío y catastrófico. Pueden generar alguna esperanza en medio del pesimismo generalizado de nuestro mundo, hoy planetizado, a pesar de la lucha por la hegemonía del proceso histórico, unipolar (USA) o multipolar (Rusia, China y los Brics).

Prigogine comienza diciendo que el futuro no está determinado. “La creación del universo es ante todo una creación de posibilidades, algunas de las cuales se realizan y otras no”. Lo que puede suceder está siempre en potencia, en suspensión y en estado de fluctuación. Así ocurrió en la historia de las grandes destrucciones  ocurridas hace millones de años en el planeta Tierra. Hubo épocas, especialmente cuando ocurrió el  rompimiento de Pangea (el continente único) que se dividió en partes, originando los distintos  continentes. Cerca del 75% de la carga biótica desapareció. La Tierra necesitó algunos millones de años para rehacer su biodiversidad.

Es decir, de aquel caos surgió un nuevo orden. Lo mismo cabe afirmar de las 15 grandes destrucciones que nunca consiguieron exterminar la vida en la Tierra. Más bien, se produjo después un salto cualitativo y un orden superior. Así sucedió con la última gran extinción masiva ocurrida hace 67 millones de años que se llevó a todos los dinosaurios pero dejó a nuestro ancestral que evolucionó hasta alcanzar el estadio actual de sapiens sapiens o, realísticamente, sapiens y demens.

Prigogine desarrolló lo que él llamó “estructuras disipativas”. Ellas disipan el caos y también los deshechos transformándolos en nuevos órdenes. Así, en un lenguaje pedestre, de la basura del sol –los rayos que se dispersan y llegan a nosotros– surge casi toda la vida en el planeta Tierra, especialmente permitiendo la fotosíntesis de las plantas que nos entregan el oxígeno sin el cual nadie vive. Esas estructuras disipativas transforman la entropía en sintropía. Lo que es caótico y dejado de lado es reelaborado hasta formar un orden nuevo. De esta forma, no iríamos al encuentro de la muerte térmica, un colapso total de toda la materia y energía, sino hacia órdenes cada vez más complejos y altos hasta un supremo orden, cuyo sentido último nos es indescifrable.   Prigogine rechaza la idea de que todo termina en el polvo cósmico.

Como consecuencia, Prigogine es optimista ante el caos actual, inherente al proceso evolutivo. En esta fase, le corresponde al ser humano la responsabilidad de, al conocer el dinamismo de la historia en abierto, asumir decisiones que den prevalencia al caos generativo y hacer valer las estructuras disipativas que ponen un freno a la acción letal del caos destructivo.

“Cabe al hombre tal cual es hoy, con sus problemas, dolores  y alegrías, garantizar que sobreviva al futuro. La tarea es encontrar la estrecha vía entre la globalización y la preservación del pluralismo cultural, entre la violencia y la política, y entre la cultura de la guerra y la de la razón”. El ser humano se presenta como un ser libre y creativo y podrá transformarse y transformar el caos en cosmos (orden nuevo).

Tal parece ser el desafío actual frente al caos que nos asola. O tomar conciencia de que sobre nosotros recae la responsabilidad de querer continuar sobre este planeta o permitir, por nuestra irresponsabilidad, un Armagedón ecológico-social. Sería el trágico fin de nuestra especie.

Alimentamos con Prigogine la esperanza humana (y también teológica) de que el caos actual representa una especie de parto, con los dolores que lo acompañan, de una nueva forma de organizar la existencia colectiva de la especie humana dentro de la única Casa Común, incluyendo a toda la naturaleza sin la cual nadie sobreviviría. Si es grande el peligro, decía un poeta alemán, grande es también la posibilidad de salvación. O en las palabras de las Escrituras: “Donde abundó el pecado (caos), sobreabundó la gracia (nuevo  orden: Rm 5,20). Así lo esperamos y así lo quiera Dios.

*Leonardo Boff ha escrito El doloroso parto de los Madre Tierra: una sociedad de fraternidad sin fronteras y de amistad social, Vozes 2021; Habitar la Tierra: cuál es el camino para la fraternidad universal, Vozes 2021.

Traducción de María José Gavito Milano