LULA : UN JUSTO ENTRE LAS NACIONES

Conozco a un hombre. Hace más de 40 años. ¿De dónde viene? Viene de la senzala existencial. Es un nordestino, desdeñado por la élite del atraso que tiene en su DNA un desprecio cobarde a los pobres. Es un hijo de la pobreza. Un superviviente del  hambre. Un pau de arara, que salido del agreste pernambucano fue a radicarse con su madre y sus hermanos en la  periferia de São Paulo.

Toda la numerosa familia vivía en un anexo a un bar. Pero había una madre que cumplía todas las  funciones, de padre, de madre, de educadora, de consejera y de ejemplo, doña LINDU. Supo educar a toda la prole. A este hombre le inculcó en la cabeza y en el corazón: Nunca desistas. Nunca robes. Nunca mientas.

Este imperativo ético marcó toda su vida. Cuando niño, trabajando en un pequeño mercado, se moría de ganas de robar un chicle americano. No existía el nacional. Pero cuando extendía la mano, se acordaba de doña Lindu: No robó el chicle, como siempre se contuvo.

Conozco a un hombre, a este hombre. Durante bastante tiempo estuvo totalmente despolitizado. Lo que le interesaba era el fútbol y su equipo preferido, el Corinthians. Consiguió hacer un curso de metalúrgico. Aprendió por experiencia, sin saber nada de Marx, lo que era la plusvalía. Al principio con la poca experiencia inicial, producía tal y tal producto. Fue mejorando, con más destreza y rapidez producía más y más del mismo producto. Pero su salario seguía siendo el mismo.

¿Para quién iba la ganancia del crecimiento de su producción? No para él sino para el patrón. En esto reside la plusvalía y el mecanismo de acumulación del empresario.

Despertó a la injusticia de los trabajadores. Se volvió líder sindical. Se enfrentó a la dictadura militar. Fue preso. Soltado, liberó el águila que tenía dentro. Surgió su carisma de líder. Sabía negociar honestamente con los patrones según la lógica del gana-gana.

Y  pensó: los poderosos han gobernado todo el tiempo de nuestra historia. Han gobernado solo para ellos. No nos han incluido nunca. Éramos carbón a ser quemado en la producción de sus fábricas. ¿Por qué nosotros, los trabajadores, que somos mayoría, no podemos gobernar también nuestro país y gobernar mejor, para todos, comenzando por los más explotados y marginalizados?

Entonces, junto con otros, fundó el Partido de los Trabajadores (PT). Se presentó para gobernador y para presidente del país. Perdió siempre. Pero nunca renunció al impulso interior, inspirado por su madre: nunca desistas. Insistía en sus intervenciones: debemos permitir que todos puedan comer por lo menos tres veces al día, tener su casita con luz, puedan educarse y mandar a sus hijos e hijas a buenas escuelas, tener alegría de vivir y de convivir.

Y quiso el Misterio de todas las cosas que él, desde el piso de abajo, desde la marginación y la exclusión llegase al poder central del país. Por primera vez en nuestra historia, un condenado de la Tierra organizó una política en la que todos ganaban, inclusive los adinerados, pero sobre todo aquellos que desde hacía decenas de años estaban en el mapa del hambre. Ya no se oían los gritos apremiantes de los niños tirando de la falda de su madre, pidiendo la comida que les faltaba. Millones de personas fueron incluidas en la sociedad, miles de pobres y de afrodescendientes, mediante cuotas, pudieron seguir cursos superiores. Indígenas, quilombolas,  mujeres y personas de otra opción sexual encontraron en él comprensión y defensa. Más que matar el hambre, les devolvió la dignidad humana.

Uno se levanta, no sin cierta arrogancia y anuncia : “Dios me ha escogido para salvar el país; está escrito hasta en mi nombre,  Mesías”.  El otro solamente dice: “Agradezco a Dios por haberme permitido llegar hasta aquí y poder dar comida a millones  de personas”.  Los discursos tienen tonos diferentes: uno hace énfasis en un pretextado llamamiento divino, independiente de su esfuerzo.  El otro, luchó y se esforzó para cumplir ese propósito. Y agradece a Dios, tras mucha lucha e incansables sacrificios.

El mundo lo siguió todo. Como presidente, los jefes de Estado competían por escuchar sus experiencias y consejos. Se convirtió en uno de los mayores líderes mundiales. Invitado a apoyar la guerra contra Irak, respondió sabiamente: mi guerra no es contra un pueblo, es contra el hambre y la miseria de millones de personas de mi país y de la humanidad.

Todo lo que está sano puede enfermar. Sectores de su gobierno fueron afectados por la enfermedad de la corrupción. Fueron denunciados y castigados, pero nunca se ha demostrado que este hombre se haya beneficiado personalmente de la corrupción como consecuencia de su cargo de presidente.

Si hay algo que le molesta profundamente es que le llamen ladrón. ¿Dónde está su mansión? ¿Dónde están sus cuentas bancarias en Brasil, en el extranjero o en algún paraíso fiscal? ¿Puede alguien señalarlo sin mentir? Como candidato, su vida fue revisada hasta el más mínimo detalle. No se encontró nada. Ni un piso en el que nunca vivió, ni el sitio de un amigo que nunca le perteneció. Vive en un piso como cualquier ciudadano que ha ocupado el cargo que ha tenido, bueno pero modesto.

Conozco y doy fe de la transparencia, honestidad e integridad de este hombre. Me dijo varias veces: tú que hablas ante muchos públicos, di en mi nombre: nunca he dado cincuenta céntimos a nadie, nunca he recibido cincuenta céntimos de nadie. Nunca he tomado nada de nadie. Y si sigue diciendo que soy un ladrón, di que es un mentiroso. Y si se empeña en decirlo, desafíalo a que vaya a los tribunales, que muestre las pruebas para acusarme de ladrón. Di que aceptaré el rigor de la ley. Devolveré el doble de la cantidad que falsamente dije que había robado.  Y quiero que me arresten.

Conozco a un hombre que soportó todo tipo de calumnias, difamaciones y humillaciones. Su esposa murió de tristeza. Cuando su nieto falleció prematuramente, le pusieron mil dificultades para despedirse de su ser querido. Y cuando su hermano mayor, al que tenía por padre, partió de este mundo, lo llevaron a un breve velatorio rodeado de soldados armados, como si llevaran a un peligroso canalla.

Entraron en su casa sin avisar. Saquearon todo, esculcaron los colchones y se llevaron hasta los juguetes de sus nietos que no han sido devueltos hasta el día de hoy. Finalmente, hubo un juez reconocido por el Tribunal Supremo (STF) como parcial, y debido a ello el proceso iniciado contra este hombre fue invalidado. El juez lo condenó “por un delito indeterminado”, algo que no se encuentra en ningún código penal, ni siquiera en el Código de Hammurabi, unos milenios antes de nuestra era.

Durante 580 días estuvo encarcelado bajo estricta vigilancia. Podría haber resistido o haberse refugiado en alguna embajada. En la cárcel, revisó su vida, los aciertos y errores de su gobierno, estudió a fondo los principales aspectos de nuestro país y de la geopolítica mundial. Se espiritualizó y salió lleno de humanismo, esperanza y determinación.

Pero su encarcelamiento tuvo una consecuencia perversa: despejó el camino para presidente a una figura siniestra, un enemigo de la vida y de su pueblo, movido por la pulsión de matar y odiar. Por su negacionismo y su total falta de empatía al menos 300.000 personas murieron a causa del Coronavirus.

Luego vinieron las elecciones. Su oponente, que destacaba por su ignorancia, brutalidad y mente asesina, utilizó todos los medios posibles e imposibles para derrotarlo, desde la corrupción de un presupuesto secreto multimillonario hasta todo el aparato del Estado, dentro del cual operaba el “gabinete del odio”. Este difundió mentiras, fake news, calumnias y obscenidades contra él. Incluso activó el aparato policial del Estado a favor de su candidatura.

La sensatez ganó a la irracionalidad, la verdad a la mentira, el amor al odio. Fue proclamado presidente del país. Fue reconocido por las más altas autoridades del país, del mundo, desde XI Jinping, Biden y Putin. Incluso sin haber jurado su cargo, ya ha sido invitado a la COP27 en Egipto para discutir el nuevo régimen climático y a Davos, donde se reúnen los dueños de las mayores fortunas, para escuchar su tipo de economía, ya que la actual está agonizando.

Conozco a este hombre, carismático, cordial, incapaz de sentir odio en su corazón y dispuesto a dialogar con todos. De su boca oímos y de su ejemplo aprendimos que siempre es importante defender la democracia, dar centralidad a los pobres, defender la Amazonia contra la voracidad del capital salvaje, buscar un mundo bueno para todos y hacer que lo sea. Como dijo un presidente: “El mundo echa en falta a este hombre”.

Merece el mayor elogio que la tradición bíblica judía otorga a un ciudadano del mundo: ES UN HOMBRE JUSTO ENTRE LAS NACIONES: Zadik ha Umot,

Conozco y soy testigo de un hombre que por su vida, por su ejemplo y por el cuidado de su pueblo se convirtió efectivamente en un hombre Justo entre las Naciones.

Su nombre no necesita ser  citado. El país lo conoce. El mundo lo reconoce.

*Leonardo Boff, ecoteólogo, filósofo, exprofesor de ética y miembro de la Iniciativa Internacional de la Carta de la Tierra.

Traducción de María José Gavito Milano

         UM JUSTO ENTRE AS NAÇÕES

Conheço um homem. Há mais de 40 anos. De onde ele veio? Veio  da senzala existencial. É um nordestino, desdenhado pela elite do atraso que possui em seu DNA  um covarde desprezo  pelos pobres. É um filho da pobreza. Um sobrevivente da fome. Um pau de arara que, saído do agreste pernambucano,  foi radicar-se com a mãe e os irmãos na periferia de São Paulo.

Toda a numerosa família vivia num puxadinho de um bar. Mas havia uma mãe que cumpria todas as funções de pai, de mãe, de educadora,de conselheira e de exemplo, dona LINDU. Soube educar toda a prole. A este homem lhe inculcou na cabeça e no coração: Nunca desista. Nunca roube. Nunca minta.

Esse imperativo ético marcou toda sua vida. Quando menino, trabalhando num pequeno mercado, morria de desejo de roubar um chiclete americano. Não havia o nacional. Mas quando estendia a mão, lembrava de dona Lindu: Não roubou o chiclete como sempre se conteve.

Conheço um homem, este homem. Por um bom tempo foi  totalmente despolitizado. O que lhe interessava era o futebol e o time de estimação, o Corinthians. Conseguiu fazer um curso de metalúrgico. Aprendeu por experiência, sem nada conhecer de Marx, o que era a plusvalia. No começo, com a pouca experiência inicial, produziu tal e tal  produto. Foi melhorando a ponto de, com mais destreza e rapidez, produzir mais e mais do mesmo produto. Mas o salário continuava o mesmo. Para quem ia o lucro do excedente de sua produção ? Não para ele mas para o patrão. Nisso reside a mais-valia e o mecanismo de acumulação do empresário.Despertou para a  injustiça feita dos trabalhadores. Torno-se líder sindical. Enfrentou a ditadura militar. Foi preso. Solto, liberou a águia que escondia dentro de si. Emergiu seu carisma de líder. Sabia com honestidade negociar com os patrões na lógica do ganha-ganha.

E pensou: os poderosos governaram por todo o tempo de nossa história. Governaram só para eles. Nunca nos incluíram. Éramos carvão a ser queimado na produção de suas fábricas. Por que nós, trabalhadores que somos maioria, não podemos também governar o nosso país e governar até melhor, para todos, a começar pelos mais explorados e marginalizados?

Foi então que junto com outros fundou o Partido dos Trabalhadores (PT). Candidatou-se para governador e para presidente do país. Sempre perdeu. Mas nunca renunciou ao impulso interior, inspirado por sua mãe: nuca desista. Insistia em suas intervenções: devemos permitir que todos possam comer pelo menos três vezes ao dia, ter sua casinha com luz elétrica, poder se educar e mandar seus filhos e filhas para escolas de qualidade.Ter alegria de viver e de conviver.

E quis o Mistério de todas as coisas, que ele, do andar debaixo, da marginalização e da exclusão chegasse ao poder central do país. Pela primeira vez em nossa história, um condenado da Terra, organizou, como presidente, uma política em que todos ganharam, inclusive os endinheirados, mas sobretudo aqueles que há dezenas de anos estavam no mapa da fome. Não se ouviam mais os gritos caninos das crianças puxando a saia de suas mães,pedindo comida que lhes faltava. Milhões foram incluídos na sociedade, milhares de pobres e de afrodescendentes, mediante cotas, puderam frequentar os cursos superiores. Indígenas, quilombolas,  mulheres e outros de outra opção sexual encontraram nele compreensão e defesa. Mais que matar a fome, devolveu-lhes dignidade humana.

Alguém se levanta, não sem certa arrogância e anuncia:”Deus me escolheu para salvar o país; está inscrito até no meu nome Messias”. O outro apenas diz:”Agradeço a Deus por ter permitido que eu chegasse até aqui e poder dar comida a milhões de pessoas”. Os discursos possuem tons diferentes: um coloca a ênfases num alegado chamamento divino, independente de seu esforço.  O outro, lutou e se esforçou para cumprir esse propósito. E agradece a Deus, depois de muita luta e incansáveis sacrifícios.

O mundo a tudo acompanhou. Como presidente, os chefes de estado disputavam ouvir suas experiências e conselhos. Emergiu como uma das maiores lideranças mundiais. Convidado a apoiar a guerra contra o Iraque, respondeu sabiamente: minha guerra não é contra um povo, é contra a fome e a miséria de milhões do meu país e da humanidade.

Tudo o que sadio pode ficar doente. Setores de seu governos foram acometidos pela doença da corrupção. Foram denununciados e punidos. Mas jamais se provou que este homem tirou algum proveito pessoal da corrupção em razão de sua codição de presidente.

Se há algo que o irrita profundamente é quando o chamam de ladrão. Onde está sua mansão? Onde estão suas contas bancárias no Brasil, no exterior ou em algum paraíso fiscal? Alguém pode apontá-lo sem mentir? Como candidato, sua vida foi vasculhada nos mínimos detalhes. Nada se encontrou. Nem um apartamento, no qual nunca morou, nem um sítio de um amigo que nunca lhe pertenceu. Vive num apartamento como qualquer cidadão que ocupou o cargo que ocupou, bom mas modesto.

Conheço e testemunho a transparência, a honestidade e a inteireza deste homem. Disse-me algumas vezes: vcê que fala a numerosos auditórios diga, em meu nome: jamais dei cinquenta centavos a alguém, jamais recebi cinquenta centavos de alguém. Nunca me apropiei nada de ninguém. E se esse acusador continua  a afirmar que sou ladrão, diga que é mentiroso. E se persistir a afirmá-lo, desafie-o a ir à justiça,mostrar as provass para o acusar de ladrão. Confirma, se fui pessoalmente ladrão, aceitarei o rigor da lei. Devolverei em dobro tudo o que falsamente teria roubado.  Quero ser preso.

Conheço um homem que suportou todo tipo de calúnia, de difamação e de humilhação. Sua esposa morreu de tristeza. Seu neto que faleceu precocemente lhe criaram mil dificuldades para se despedir de seu ente querido. Quando partiu desse mundo o irmão mais velho que o tinha como pai, levaram-no para um curto velório, cercado de soldados armados como se conduzissem um perigoso celerado.

Invadiram sua casa sem prévio aviso. Vasculharam tudo, os colchões e levaram  até os brinquedos dos netos até hoje  não devolvidos. Por fim, um juiz reconhecido pela Suprema Corte (STF) como parcial e em razão disso, posteriormente os processos movidos contra ele foram invalidados. O juiz corrupto e parcial o condenou ”por um crime indeterminado” coisa que não se encontra em nenhum código penal, nem do ancestral de Hamurabi, alguns milênios antes de nossa era. Por 580 dias foi mantido preso sob rigorosa vigilância. Podia ter resistido ou se refugiado em alguma embaixada. Não. Ficou junto de seu povo. Na prisáo revisou sua vida, os acertos e equívocos de seu governo, estudou em profundidade os aspectos principais de nosso país e da geopolítica mundial. Espiritualizou-se e saiu cheio de humanismo, de esperança e de determinação de trabalhar especialmente pelos pobres.

Mas sua prisão teve uma consequência perversa: abriu caminho para presidente a uma figura sinistra,inimiga da vida e de seu povo,movida pela pulsão de morte e de ódio. Seu negacionismo e sua total ausência de empatia permitiu, impassível, a morte de pelo menos de 300 mil pessoas pelo Coronavírus.

Veio a eleição. Seu adversário que excele em ignorância, brutalidade e com uma mente assassina usou todos os meios possíveis e impossíveis para derrotá-lo, desde a corrupção de um bilionário orçamento secreto até todo o aparelho de Estado, dentro do qual funcionava “o gabinete do ódio”. Este difundia mentiras, Fake News, calúnias e obscenidades contra ele. Até o aparato policial do Estado foi acionado em favor de sua candidatura. Tudo em vão.

Venceu a sensatez contra a irracionalidade, a verdade contra a mentira, o amor contra o ódio. Ele foi proclamado presidente do país. Foi reconhecido pelas mais altas autoridades do país, do mundo, desde XI Jinping, Biden a Putin. Mesmo sem ser empossado já foi convidado para a COP27 no Egito para discutir o novo regime climático e  para Davos,onde os senhores das fortunas se reúnem para ouvir seu tipo de economia, já que a presente está agônica.

Conheço este homem, carismático, cordial, incapaz de ter ódio no coração e pronto a dialogar com todos. De sua boa ouvimos e de seu exemplo aprendemos que importa sempre defender a democracia, dar centralidade aos pobres, defender a Amazônia contra a voracidade do capital selvagem e buscar um mundo que seja bom para todos e que será. Como disse um presidente: “O mundo tem saudades deste homem”.

Ele merece a maior comenda que a tradição bíblico-judaica dá a um benemérito cidadão do mundo: ELE É UM JUSTO ENTRE AS NAÇÕES.

Eu conheço  e testemunho um homem que por sua vida, por seu exemplo e pelo cuidado de seu povo, tornou-se efetivamente um Justo entre as Nações.

Seu nome não precisa ser citado. O pais o conhece. O mundo o reconhece.

Leonardo Boff, ecoteólogo, filósofo,ex-professor de ética e membro da Iniciativa Internacional da Carta da Terra.

Boff: “Bolsonaro ha gettato il Brasile nell’abisso, Lula saprà trovare una via d’uscita”

Quali sono le grandi sfide che Lula dovrà affrontare dopo la sua elezione a Presidente del Brasile? Ne parliamo con un grande intellettuale brasiliano, il filosofo e teologo Leonardo Boff

Pierluigi Mele

Professore, la storica vittoria (terzo mandato) di Lula su Bolsonaro cosa può significare per l’America Latina e la politica mondiale?

 La vittoria di Lula significa una sconfitta per il conservatorismo, il fascismo e l’ultra-destra che sta crescendo nel mondo. Il Brasile è importante per le sue dimensioni, per la sua popolazione e per essere una potenza di beni e servizi naturali, fondamentali per la sopravvivenza della vita umana sul pianeta. Particolarmente importante è l’Amazzonia, che regola i climi di gran parte della Terra e contiene la più grande biodiversità, decisiva per perpetuare la natura, senza la quale l’essere umano non può garantire il proprio futuro.

Le elezioni ci consegnano un Brasile diviso letteralmente in due. Nelle prime parole pronunciate dopo l’elezione, Lula  esprime la forte volontà di “‘essere presidente di tutti”. È una grande sfida questa, ci riuscirà? 

C’è consenso anche tra i suoi oppositori sul fatto che Lula sia la figura carismatica con più capacità di dialogare e convivere con le differenze, per unire il Paese, attraversato dalle divisioni prodotte dal fascismo e dall’ultra-destra del presidente Jair Bolsonaro. Quest’ultimo non si è rivelato all’altezza di un capo di stato. Per i suoi comportamenti omofobi, misogini, razzisti, nemico dei neri e degli indigeni, per le sue espressioni linguistiche scortesi, ha prodotto intolleranza, violenza e vergognoso disprezzo per i poveri, che sono la maggioranza della società. Lula, nella sua vita di dirigente sindacale, ha imparato a dialogare con i padroni e, come presidente per due volte, ha rivelato una grande capacità di dialogo con le varie correnti politiche, raggiungendo un consenso su questioni fondamentali come lo sradicamento della fame e l’inclusione sociale di 36 milioni di persone. Ora trova un Paese lacerato in ogni campo, e con l’aiuto dei movimenti sociali e dei partiti di matrice umanistica, saprà trovare una via d’uscita dall’abisso in cui siamo stati gettati.

Sappiamo che il Parlamento è frammentato, con una forte presenza della destra. Non sarà facile il rapporto con Lula

Il Parlamento brasiliano è molto fluido e privo di un’ideologia guida. Gli piace essere vicino al potere. Ecco perché, un giorno dopo l’elezione di Lula, diversi politici opportunisti lo hanno sostenuto e probabilmente vorranno fungere da base di appoggio per il Governo. Quello che sappiamo è che Lula non intende fare un Governo solo di coalizione di partiti, perché implica scambio di favori e corruzione. Dovrà prendere accordi in Parlamento, ma soprattutto vuole la partecipazione dei movimenti sociali e discutere con la società il bilancio e le priorità riscontrate tra la gente. Vuole creare reti di discussione ed elaborazione di progetti promossi dal basso. Questa sarebbe una democrazia partecipativa e quotidiana.

Quali sono altre sfide che Lula dovrà affrontare?

 La prima sfida è fare in modo che i 33 milioni di affamati possano mangiare almeno tre pasti al giorno. Il secondo è fornire occupazione e lavoro a più di 10 milioni di disoccupati e a circa 20 milioni di lavoratori informali. In secondo luogo, resuscitare le politiche sociali che comprendono il progetto ‘Minha Casa Minha Vida’, ‘Luz para Todos’ e l’accesso dei poveri all’università. La sua grande sfida è limitare la voracità dell’economia al servizio dei ricchi e a spese dei poveri. Il suo motto è: includere i ricchi all’interno delle imposte sul reddito e i poveri nel bilancio ufficiale del Governo. Inoltre, tra i tanti problemi esistenti, si tratta di salvare il sistema sanitario e l’istruzione abbandonate e garantire la conservazione dell’Amazzonia senza deforestazione.

Il Brasile è un paese molto religioso. Quanto ha pesato il fattore “religione” in queste elezioni ?

 Il Brasile a partire dagli anni ’70 del secolo scorso è stato invaso dalle chiese neo-pentecostali provenienti dagli USA. Appartenevano alla strategia del dominio imperiale contro i movimenti libertari che stavano ribollendo in tutti i paesi dell’America Latina. In questo contesto è nata anche la teologia della liberazione. Queste chiese carismatiche neo-pentecostali sono penetrate nei luoghi poveri che non erano raggiunti dalla Chiesa cattolica o dalle Comunità Ecclesiali di Base. I pastori radunavano queste persone povere e abbandonate in grandi sale e svolgevano funzioni religiose molto emozionanti. Insieme a questo, riscuotevano rigorosamente la decima e chiedevano ai fedeli un contributo in denaro. Hanno, in questo modo, irregimentato molte persone e si sono avvicinati ai partiti politici conservatori con lo slogan Famiglia, Patria e Religione. Cosi che il presidente cattolico Jair Bolsonaro ha strumentalizzato queste chiese con discorsi conservatori, usando fake news, calunnie e bugie contro politici progressisti come Lula e altri. Hanno avuto influenza nelle elezioni, ma non sono stati decisivi perché c’erano anche divisioni tra di loro.

Una nota su Bolsonaro. Come spiega, dopo una gestione fallimentare del Paese, tutti questi voti a Bolsonaro?  

Bolsonaro ha utilizzato l’intero apparato statale e milioni di dollari per comprare, senza vergogna, voti tra i poveri e la popolazione in generale. Ha beneficiato i più poveri con sussidi validi solo per il periodo elettorale, ha sovvenzionato i tassisti e i camionisti con denaro pubblico. Ha anche creato ‘l’Ufficio dell’Odio’ attraverso il quale ha diffuso milioni di fake news, calunnie e bugie. Anche così, non è riuscito a convincere abbastanza per vincere le elezioni. Ma questa campagna elettorale è stata la più corrotta e spudorata della nostra storia.

Qual è stata la “carta vincente” di Lula?

Mentre Bolsonaro raccontava decine di bugie al giorno, diffondeva odio e divisioni nella società, Lula ha usato sempre la verità. Ha promesso una politica praticabile per i più poveri, per i 33 milioni che soffrono la fame e per i 110 milioni che hanno carenza di cibo. Ha promesso di fare grandi investimenti nelle strutture della società per creare posti di lavoro, poiché ci sono diversi milioni di disoccupati. Ha promesso di pacificare il Paese e governare per tutti e non come ha fatto Bolsonaro, che ha governato solo per i suoi seguaci, molti dei quali fanatici. Lula si è dimostrato assennato e ha conquistato la fiducia del popolo e così, nonostante tutta la corruzione, è riuscito a vincere le elezioni ed evitare così un governo di ultra-destra e fascista. La saggezza ha vinto sulla follia politica.

(traduzione dal portoghese di Gianni Alioti)

un governo di ultra-destra e fascista. La saggezza ha vinto sulla follia politica.

(traduzione dal portoghese di Gianni Alioti)

 LULA E A FOME DE BELEZA:FREI BETTO

Publicamos este texto de Frei Betto, grande observador de nossa história, de seus protagonista e anti-heróis como o falso mito Jair Bolsonaro. Vale celebrar a vitória contra o nazi-fascismo que poderia que, vitorioso, levar o país a uma inimaginável tragédia ecológico-socialo

Acabolsonaro! O povo brasileiro escolheu Lula para governar o Brasil pela terceira vez. O Inominável pode chiar,ofender, mas será despejado do Palácio do Planalto na manhã de 1º de janeiro de 2023. Voltará a ser um cidadão comum, sem imunidades, sujeito a responder, perante a Justiça, às inúmeras, sérias e graves acusações que pesam contra ele.

Lula ganhou, mas ainda não venceu. Sabe que enfrentará dificuldades significativas ao seu desempenho presidencial. Terá que lidar com um Congresso Nacional hegemonicamente conservador. E com governadores declaradamente bolsonaristas à frente de estados que exercem papel preponderante na política e na economia do Brasil, como São Paulo, Minas Gerais e Rio de Janeiro.

O mais atribulado desafio será enfrentar a cultura bolsonarista impregnada em milhões de cidadãos que incensavam o “mito” e, agora, assistem a sua queda e amargam a vitória lulista. Essa gente não é organizada, mas é autoritária, agressiva, violenta. Seu propósito é sabotar as instituições democráticas, propagar fake news e a filosofia do negacionismo, reforçar preconceitos (às mulheres, aos negros, aos indígenas e aos gays) e anarquizar a cultura. 

Acometida de pareidolia, essa gente enxerga comunismo no vermelho de vestes cardinalícias. O bolsonarismo não é um sistema filosófico, é uma seita religiosa em torno de um líder miliciano. Não busca justiça, age por vingança. Não tem proposta, faz protesto. Não confia na força da lei, e sim na lei da força. Não tem adversários, mas inimigos. Valoriza mais a polícia que a política. Não respeita direitos humanos e apregoa a violência. Não dialoga, atira. Não crê em Deus, usa seu Santo Nome em vão. Considera a democracia um estorvo; a cultura, um caldo de cultura marxista; a diversidade, uma aberração; a crítica, uma ofensa.

Para governar o Brasil, Lula precisará demonstrar excepcional jogo de cintura. O PT tende a ocupar o vazio deixado pelo PSDB. Terá que atender as demandas dos pobres e dos ricos. Mas, como adverte o Evangelho, “ninguém é capaz de agradar a dois senhores…” (Mateus 6,24).

Lula tem plena consciência do que deveria e poderia ter feito em seus dois primeiros mandatos e não fez. Resta saber se terá condições políticas de levar adiante seus propósitos – reformas estruturais, políticas sociais robustas, combate à fome e ao desemprego, aumento significativo da qualidade da Saúde e da Educação; preservação ambiental. 

O caminho para fortalecer o governo Lula não é propriamente o conchavo de bastidores, as alianças partidárias, os pactos federativos. Essa via já foi trilhada e resultou em escândalos e sobressaltos. Não se pode confiar num jogo em que o parceiro não age com lisura. A costura por cima sempre favorece quem despreza os que estão por baixo. 

O caminho é o da conscientização, organização e mobilização populares. Sem povo na rua e nas redes, o governo Lula correrá o risco até mesmo de sofrer impeachment. Para se consolidar, terá que saciar a fome de pão e, também, a fome de beleza – pela educação política do povo. Há que promover um imenso mutirão paulofreiriano. 

Frei Betto é escritor, autor de “Por uma educação crítica e participativa” (Rocco), entre outros livros.