Dom Pedro Casaldaliga: pastor,profeta,poeta e muito pobre

Publico este texto de alguien muy cercano a Dom Pedro Casaldáliga que el 16 de febrero celebró 90 años. Nos trae memorias vividas junto a él, que nos revelan el perfil de un obispo que tomó el Evangelio de Jesús al pie de la letra y lo vivió en medio de los mayores peligros y amenazas de muerte, siempre al lado de los últimos, víctimas del latifundio y de indígenas expulsados o amenazados de muerte. Ahora celebra 90 años con Parkinson pero con plena lucidez de espíritu. Yo me sumo a este homenaje a don Pedro hecho por este amigo anónimo que no quiere darse a conocer, para que el centro sea ocupado por el obispo y no por él. LBoff

¡Muchas gracias, Pedro!

Hoy cumple usted 90 años. Su cuerpo está fragilizado y muy limitado por los ataques del mal, que usted franciscanamente llama “hermano Parkinson”. La mente, como siempre lúcida, continúa su profetismo. Agradezco a Dios porque, desde mediados de los años 70, le tengo como maestro. Desde que, junto con los hermanos Pedro y Felipe, llegué como monje a Goiás (1977), nos convertimos en compañeros de camino en la Pastoral de la Tierra, en el amor a los indios y en la lucha para hacer la Iglesia más evangélica y liberadora. Nuestros contactos se intensificaron porque en aquellos años, varias veces, usted y el equipo de la prelatura me invitaron a participar en asambleas, encuentros bíblicos y creo que prediqué dos o tres retiros anuales para los agentes de pastoral. Yo que iba a ayudar acababa siendo formado mucho más por ustedes. Además, estuvimos juntos en la coordinación nacional de la CPT y en la asesoría del CIMI. Cuántas veces viajamos juntos en autobús de Goiânia a Salvador y al interior de Minas. No olvido sus malabares para ir como pobre de Goiânia a San Félix. A veces, tomabas el autobús nocturno hacia San Miguel del Araguaia y allí el avión de línea que te llevaba a San Félix.

Una vez, a principios de los años 90, llovía mucho. Usted venía de una asamblea de los obispos de la región. Había sido una asamblea tan tensa y le había dejado tan triste y abatido que le dio fiebre y malestar. En medio de la noche, en el autobús se sintió mal, pidió al conductor hacer una parada y se bajó. El conductor creyó que usted se quedaría allí y se fue con el autobús y su maleta. Usted se quedó solo, sin maleta ni dinero, a las dos de la madrugada, en medio de la lluvia y de la nada de un punto cualquiera del Cerrado. Eran las dos de la madrugada y usted caminó bajo la lluvia y el frío (con fiebre) hasta encontrar una casita donde una pareja de labradores lo acogió, le dio ropa seca y allí pasó el resto de la noche. Por la mañana temprano se despierta con ellos escuchando la radio y oyendo hablar la palabra del evangelio. Y el hombre le explica: “Todos los días por la mañana sólo salgo al trabajo después de escuchar la palabra de nuestro obispo”. Y usted duda en decirles que ese obispo era usted. En San Félix, yo y todos le esperábamos sin saber lo que había sucedido y usted llegó en el siguiente avión (24 horas después).

En los años 90 estábamos juntos en Luciara, a orillas del río Araguaia. Usted había insistido en que yo fuera a hablar sobre el agua y la defensa del río. Estábamos alojados en la misma habitación de la casa del diácono. Por la tarde llegan dos señoras y cuentan que sus maridos habían recibido dinero de un terrateniente y venían armados para matarle a usted aquella noche. Usted se negó a interrumpir el encuentro. Con mucha insistencia, aceptó regresar a San Félix al día siguiente de madrugada en barco por el río y no por la carretera. Por la noche, en aquel cuarto los dos, separados por una ventana de madera, que bastaba una patada y la ventana caía. Allá fuera, los hombres de la comunidad se turnaban. Pero mientras tú dormiste toda la noche, yo pasé la noche escuchando ruidos al otro lado de la ventana. Hoy tengo vergüenza de mi miedo… y de cómo dormías tranquilo…

Pero mi testimonio es para hablar de ti y no de mí. Pocos obispos que conocí atravesaron el túnel de los tiempos de Juan Pablo II y Joseph Ratzinger, el Papa Benedicto XVI, fieles a lo que creían y con el coraje de ser testigos del reino, aun cuando la jerarquía no era.

A mediados de los años 80 cuánto bien hizo usted en su misión por Nicaragua sandinista, por El Salvador, por Centroamérica y aún por Cuba… Cuánto dolor al ver que el propio Papa no lo apoyaba. Algunos obispos locales presionaban al Vaticano. Y el Cardenal Sodano, secretario de Estado, lo amenazaba y exigía, en nombre del Papa, que usted abandonara esa misión.

En esa ocasión usted confesaba a los más cercanos: “Obedezco cuando es para cumplir el evangelio, pero no cuando es para incumplirlo y fallar con los hermanos que sufren. En el caso de ser obligado a renunciar al ministerio de obispo, seguiré junto a ellos”.

¿Cómo resumir todo lo que los Xavantes, Tapirapés y Karajás de la isla le deben en la defensa de sus tierras y sus culturas? Gracias por haber aprendido de ti ese amor reverencial que hasta hoy me conmueve, cuando encuentro a un indio y, en él o en ella, puedo adorar la figura de Jesús, mi maestro y Señor. Usted siempre unió su profunda fe orante y la certeza de que no hay camino de justicia y paz dentro de los moldes del capitalismo y en esa farsa de democracia que aún tenemos. Siempre dio apoyo total y profundo a nuestra investigación teológica de la ASETT sobre el Pluralismo Religioso y los muchos nombres de Dios.

¿Cuántas cosas yo y tantos cristianos/as le debemos en ese camino de una espiritualidad social y política liberadora? Sólo podemos agradecerle confirmando hoy que vamos a mantenernos firmes en el camino. Vamos sí, incluso conscientes de nuestra pobreza, a continuar su profecía en ese mundo y, aun sin tener su vena poética ni su profunda inteligencia espiritual, vamos a luchar para que permanezca siempre viva su llama mística y revolucionaria que hace que cualquier persona que lo vea, sienta en usted, como exhalando de su piel, la presencia viva del Espíritu de Ternura que lo inspira y lo mueve. Muchas gracias, PEDRO CASALDÁLIGA, profeta de la ternura revolucionaria…

Bendice al grupo Compartir, grupo laico fundado por don Helder, que mañana, día 16 de febrero, celebrará conmigo esa memoria en agradecimiento a Dios por tu vida. Bendice también a tu hermano. MB.

Dom Pedro Casaldáliga e sua extrema pobreza pessoal,coragem profética aliada à uma poesia comprometida

Publico este texto de alguém muito próximo de Dom Pedro Casaldálig que no dia 16 de fevereiro celebrou 90 anos. Nos traz memórias vividas junto com ele e que nos revelam o perfil de um bispo que tomou o Evangelho  de Jesus ao pé da letra e o viveu no meio dos maiores perigos e ameaças de morte, sempre ao lado dos últimos, vítimas do latifúndio e de indígenas expulsos ou ameaçados de morte. Agora celebra 90 anos com Parkinson mas com plena lucidez de espírito. Associo-me a esta homenagem a Dom Pedro, feita por este amigo anônimo que não quer se dar a conchecer, para que o centro seja ocupado pelo bispos e não por ele. LBoff

Muito obrigado, Pedro!

Hoje, você completa 90 anos. O corpo está fragilizado e muito limitado pelos ataques do mal que você, franciscanamente, chama de “irmão Parkinson”. A mente, como sempre lúcida, continua o seu profetismo. Agradeço a Deus pelo fato que, desde a metade dos anos 70, o tenho como mestre. Desde que, junto com os irmãos Pedro e Filipe, cheguei como monge, em Goiás (1977), nos tornamos companheiros de caminhada na Pastoral da Terra, no amor aos índios e na luta para tornar a Igreja mais evangélica e libertadora. Os nossos contatos se intensificaram pelo fato de que, naqueles anos, várias vezes, você e a equipe da prelazia me convidaram para participar de assembleias, encontros bíblicos e penso que preguei dois ou três retiros anuais para os agentes de pastoral . Eu que ia para ajudar acabava sendo muito mais formado por vocês. Além disso, estávamos juntos na coordenação nacional da CPT e na assessoria do CIMI. Quantas vezes, viajamos juntos de ônibus de Goiânia a Salvador e ao interior de Minas. Não esqueço o seu malabarismo para ir como pobre de Goiânia a São Félix. Às vezes, tomava o ônibus noturno para São Miguel do Araguaia e lá o aviãozinho de linha que o levava a São Félix.

Uma vez, no começo dos anos 90, chovia muito. Você vinha de uma assembleia dos bispos da região. Tinha sido uma assembleia tão tensa e tinha lhe deixado tão triste e abatido que lhe atacou uma febre e mal estar. No meio da noite, no ônibus, você se sentiu mal e pediu ao motorista para dar uma parada e desceu. O motorista achou que você ficaria lá e foi se embora com o ônibus e sua mala. Você ficou sozinho e, sem mala, nem dinheiro, às duas da madrugada, no meio da chuva e do nada de um ponto qualquer do Cerrado. Eram duas da madrugada e você andou na chuva e no frio (com febre) até encontrar um casebre onde um casal de lavradores o acolheu, lhe deu roupa enxuta e ali você passou o resto da noite. De manhã cedo, acorda com eles dois escutando o rádio e lhe ouvindo falar a palavra do evangelho. E o homem lhe explica: “Diariamente, pela manhã, só vou para o trabalho depois de ouvir a palavra do nosso bispo”. E você hesita em lhes dizer que aquele bispo era você. Lá em São Félix, eu e todos lhe esperando sem saber o que tinha acontecido e você só chegou no avião seguinte (24 horas depois).

Já nos anos 90, estávamos juntos em Luciara, nas margens do Araguaia. Você tinha insistido em que eu fosse falar sobre a água e a defesa do rio. Estávamos hospedados no mesmo quarto da casa do diácono. Á tarde, chegam duas senhoras e contam que os maridos tinham recebido dinheiro de um latifundiário e vinham armados para, naquela noite, matar você. Você se negou a interromper o encontro. Com muita insistência, aceitou regressar a São Félix no dia seguinte de madrugada, de barco pelo rio e não pela estrada. À noite, naquele quarto, nós dois, mediados por uma janela de madeira que bastava um chute e a janela caía. Lá fora, homens da comunidade se revezavam. Mas, enquanto você dormiu toda a noite, eu passei a noite inteira ouvindo ruídos do outro lado da janela. Hoje, tenho vergonha do meu medo…. E de como você dormia tranquilo… .

Mas, esse meu testemunho é para falar de você e não de mim. Poucos bispos que conheci atravessaram o túnel dos tempos de João Paulo II e Joseph Ratzinger, o Papa Bento XVI, fieis a aquilo que acreditavam e com a coragem de ser testemunhas do reino, mesmo quando a hierarquia não era.

Nos meados dos anos 80, quanto bem você fez, em sua missão pela Nicarágua sandinista, por El Salvador, pela América Central e ainda Cuba… Quanta dor em ver que o próprio papa não o apoiava. Alguns bispos locais pressionavam o Vaticano. E o Cardeal Sodano, secretário de Estado, o ameaçava e exigia, em nome do papa que você abandonasse aquela missão.

Na ocasião, você confessava aos mais próximos: “Obedeço quando é para cumprir o evangelho, mas não quando é para me descumpri-lo e falhar com os irmãos que sofrem. Nesse caso, serei obrigado a renunciar ao ministério de bispo, mas continuarei junto deles”.

Como resumir tudo o que os Xavantes, Tapirapés e Karajás da ilha lhe devem na defesa de suas terras e suas culturas? Obrigado por ter aprendido de você esse amor reverencial que até hoje me comove, quando encontro um índio e, nele ou nela, posso adorar a figura de Jesus, meu mestre e Senhor. Você sempre uniu a sua profunda fé orante e a certeza de que não há caminho de justiça e paz dentro dos padrões do Capitalismo e nessa farsa de Democracia que ainda temos. Sempre deu apoio total e profundo à nossa investigação teológica (da ASETT) sobre o Pluralismo Religioso e os muitos nomes de Deus.

Quantas coisas eu e tantos/as cristãos/ãs lhe devemos nesse caminho de uma espiritualidade social e política libertadora? Só podemos agradecer lhe confirmando hoje que vamos sim nos manter firmes no caminho, vamos sim, mesmo conscientes de nossa pobreza, continuar a sua profecia nesse mundo e, mesmo sem ter sua veia poética e sua profunda inteligência espiritual, vamos lutar para permaneça sempre viva a sua chama mística e revolucionária que faz com que qualquer pessoa que o veja, sinta em você, como que exalando de sua pele, a presença viva do Espírito de Ternura que o inspira e o move. Muito obrigado, PEDRO CASALDÁLIGA, profeta da ternura revolucionária…

Abençoe o grupo da Partilha, grupo leigo, fundado por Dom Helder que, amanhã, dia 16 de fevereiro, celebrará comigo essa memória, em agradecimento a Deus pela sua vida. Abençoe também esse seu irmão MB

 

90 anos de Dom Pedro Casaldáliga: pobreza e libertação

Ao completar,no dia 16 de fevereiro de 2018, 90 anos queremos homenagear a Dom Pedro Casaldáliga, pastor,profeta e poeta com um texto que, a meu ver, constitui o fio condutor de toda a sua vida de cristão e bispo: a relação que estabeleceu entre a pobreza e a libertação. Viveu e testemunhou com riscos de vida tanto a pobreza como a libertação dos mais oprimidos que são os indígenas e os camponeses, expulsos pelo latifúndio em terras de São elix do Araguaia matogrossenso..so.do aldspirar por Dom Pela internet.ço condutor de toda a sua atividade apFelix do Araguaia matogrossense.

A pobreza é um fato que sempre tem desafiado as práticas humanas e todo tipo de interpretação. O pobre concreto nos desafia tanto que a atitude para com ele acaba por definir nossa situação definitiva diante de Deus. Isso o atestam tanto o Livro dos Mortos do Egito quanto a tradição judaico-cristã que culmina no texto de Mateus 25.

Talvez o mérito maior do bispo Dom Pedro Casaldáliga foi ter tomado absolutamente a sério os desafios que os pobres do mundo inteiro, especialmente da América Latina, nos lançam e sua libertação.

Seguramente vivenciou o seguinte processo: antes de qualquer reflexão ou estratégia de ajuda, a primeira reação é de profunda humanidade: deixar-se comover e encher-se de compaixão. Como deixar de atender sua súplica nem entender a linguagem de suas mãos suplicantes? Quando a pobreza aparece como miséria, irrompe em todas as pessoas sensíveis como em Dom Pedro também o sentimento de indignação e de iracúndia sagrada como se nota claramente em seus textos proféticos, especialmente, contra o sistema capitalista e imperial que produz continuamente pobreza e miséria.

O amor e a indignação estão na base das práticas que visam abolir ou minorar a pobreza. Só está efetivamente do lado do pobre quem, antes de tudo, o ama profundamente e não aceita sua situação desumana. E Dom Pedro testemunhou esse amor incondicional.

Mas somos também realistas como nos adverte o livro do Deuteronônio:”Nunca faltarão pobres na terra. Por isso te faço esta recomendação: abre, abre a mão a teu irmão, ao pobre e ao necessitado que estiver na tua terra”(15,11). Da Igreja das origens em Jerusalém se diz como louvor: “Não havia pobres entre eles”(At 4,34) porque colocavam tudo em comum.

Estes sentimentos de compaixão e de indignação fizeram que Dom Pedro deixasse a Espanha, fosse depois à Africa e, por fim, desembarcasse não simplesmente no Brasil, mas no interior do país, onde padecem camponeses e indígenas sob a voracidade do capital nacional e internacional.

  1. Leituras do escândalo da pobreza

Em função de uma compreensão mais adequada da anti-realidade da pobreza convem fazer algumas aclarações. Elas nos ajudarão a qualificar nossa presença efetiva junto aos pobres.Três compreensões de pobre circulam ainda hoje no debate.

A primeira, tradicional, entende o pobre como aquele que não tem. Não tem meios de vida, não tem renda suficiente, não tem casa, numa palavra, não tem haveres. Sobrevive no sub-emprego e com baixos salários. Quem está no sistema imperante os considera como zeros econômicos, óleo queimado, sobrantes. A estratégia então é mobilizar quem tem para ajudar a quem não tem. Em nome disso se organizou, por séculos, vasta assistência. E uma política beneficiente mas não participativa. Mantém os pobres dependentes. Não descobriu ainda seu poencial transformador.

A segunda, progressista, descobriu o potencial dos pobres e percebeu que este não é utilizado. Pela educação e pela professionalização é qualificado e potenciado. Assim os pobres são inseridos no processo produtivo. Reforçam o sistema, se fazem consumidores, embora em menor escala e ajudam a perpetuar as relações sociais injustas que continuam produzindo pobres. Atribui-se ao Estado a principal tarefa de criar postos de trabalho para esses pobres sociais. A sociedade moderna, liberal e progressista incorporou esta visão.

A leitura tradicional vê o pobre mas não percebeu seu caráter coletivo. A progressista, descobriu-lhe o caráter coletivo mas não apreendeu seu caráter conflitivo. Analiticamente considerado, o pobre é resultado de mecanismos de exploração que o fazem empobrecido, gerando assim grave conflito social. Mostrar tais mecanismos foi e continua sendo o mérito histórico de Karl Marx. Previamente à integração do pobre no processo produtivo vigente, dever-se-ia fazer uma crítica do tipo de sociedade que sempre produz e reproduz pobres e excluidos.

A terceira posição é a libertadora. Ela afirma: os pobres têm sim potencialidades. Não apenas para engrossarem a força de trabalho e reforçarem o sistema, mas principalmente para o transformarem em sua mecânica e em sua lógica. Os pobres, conscientizados, organizados por eles mesmos e articulados com outros aliados, podem ser construtores de um outro tipo de sociedade. Podem não apenas projetar mas pôr em marcha a construção de uma democracia participativa, econômica e ecológico-social. A universalização e a plenitude desta democracia sem fim se chama socialismo. Esta perspectiva não é nem assistencialista nem progressista. Ela é verdadeiramente libertadora porque faz do oprimido o principal sujeito de sua libertação e o forjador de um projeto alternativo de sociedade.

A teologia da libertação assumiu esta letura de pobre. Traduziu-a pela opção pelos pobres contra a pobreza e em favor da vida e da liberdade. Fazer-se pobre por amor a eles e em solidariedade para com suas lutas, significa um compromisso contra a pobreza material, econômica, política, cultural e religiosa. O oposto a esta pobreza não é a riqueza, mas a justiça e a equidade.

Esta última perspectiva foi e é testemunhada e praticada por Dom Pedro Casaldáliga em toda a sua atividade pastoral. Com risco de vida, apoiou os camponeses expulsos pelos grandes latifundiários. Junto com as Irmãzinhas de Jesus do Pe. Foucauld, colaborou no resgate biológico dos tapirapés, ameaçados de extinção. Não há movimento social e popular que não tenha sido apoiado por este pastor de excepcional qualidade humana e espiritual.

  1. A outra pobreza: a evangélica e essencial

Há ainda duas dimensões da pobreza que estão presentes na saga de Dom Pedro: a pobreza essencial e a pobreza evangélica.

A pobreza essencial resulta de nossa condição de criaturas. Ela possui, portanto, uma base ontológica, que independe de nossa vontade. Parte do fato de que não nos demos a existência. Existimos dependendo de um prato de comida, de um pouco de água e das condições ecológicas da Terra. Somos pobres neste sentido radical. A Terra não é nossa, nem a criamos. Somos hóspedes nela e passageiros de uma viagem que vai além dela. Mais ainda. Humanamente dependemos de pessoas que nos acolhem e que convivem conosco com os altos e baixos, próprios da condição humana. Somos todos interdependentes. Ninguém vive para si e em si. Estamos sempre enredados numa teia de relações que garantem nossa vida material, psicológica e espiritual. Por isso somos pobres e dependentes uns dos outros.

Acolher esta condition humaine nos torna humildes e humanos. A arrogância e a excessiva auto-afirmação não têm aqui lugar porque não possuem base que as sustenta. Esta situação nos convida a sermos generosos. Se recebemos o ser de outros, devemos também doá-lo aos demais. Esta dependência essencial nos torna também gratos a Deus, ao universo, à Terra e às pessoas que nos aceitam assim como somos. É a pobreza essencial. Esse tipo de pobreza tornou a Dom Pedro um bispo místico, agradecido por todas as coisas.

Existe ainda a pobreza evangélica, proclamada por Jesus como uma das beamaventuranças. Na versão de São Mateus se diz:”bem-aventurados os pobres de espírito, porque deles é o Reino dos céus”(5,3). Este tipo de pobreza não está diretamente vinculada ao ter ou não ter. Mas a um modo de ser, a uma atitude que poderíamos traduzir por infância espiritual. Pobreza aqui é sinônimo de humildade, desprendimento, vazio interior, renúncia a toda vontade de poder e de auto-afirmação. Implica a capacidade de esvaziar-se para acolher Deus, implica também o reconhecimento da nadidade da criatura diante da riqueza do amor de Deus que se comunica gratuitamente. O oposto à esta pobreza é o orgulho, a fanfarronice, a inflação do eu e o fechamento diante dos outros e de Deus.

Esta pobreza signficou a experiência espiritual do Jesus histórico. Ele não somente era pobre materialmente e assumiu a causa dos pobres, mas também se fez pobre em espírito, pois “aniquilou-se a si mesmo, assumindo a condição de servo; apresentando-se como simples homem, humilhou-se, feito obediente até a morte, até a morte de cruz”(Flp 2,7-9). Esta pobreza é o caminho do evangelho, por isso se chama também de pobreza evangélica, sugerida por São Paulo:”tende os mesmos sentimentos que Cristo teve”(Flp 2,5).

O profeta Sofonias testemunha esta probreza de espírito quando escreve:”Naquele dia, não serás confundida, filha de Sion, por causa de todos os pecados que cometeram contra mim, jactanciosos e arrogantes; não te orgulharás mais no meu santo monte. Deixarei subsistir no meio de ti um povo pobre, humilde e modesto que porá sua confiança no nome do Senhor”(2,11-12).

Esta pobreza evangélica e infância espiritual constituem uma das irradiações mais visíveis e convincentes da personalidade de Dom Pedro Casaldáliga. Ela aparece no seu modo pobre mas sempre limpo de se vestir, na sua linguagem inundada de humor mesmo quando se faz crítico contundente dos desvarios da globalização econômico-financeira e da prepotência neoliberal ou profeticamente denuncia as visões medíocres do governo central da Igreja face aos desafios dos condenados da Terra e das questões que concernem a toda a humanidade. Essa atitude de pobreza se manifesta exemplarmente quando nos encontros com cristãos das bases, geralmente pobres, se coloca no meio deles, escuta atentamente o que dizem, quando se senta aos pés de conferencistas, seja teólogos, sociólogos ou portadores de outro saber qualificado para escutá-los, anotar seus pensamentos e humildemente formular questões. Esta abertura revela um esvaziamento interior que o torna capaz de continuamente aprender e fazer suas sábias ponderações sobre os caminhos da Igreja, da América Latina, do Brasil e do mundo. Vemos esta atitude nos twitters que quase cada dia envia pela internet.

Quando os atuais tempos perturbados tiverem passado, quando as desconfianças e mesquinharias tiverem sido engulidas pela voragem do   tempo, quando olharmos para trás e considerarmos os últimos decênios do século XX e os inícios do século XXI identificaremos uma estrela no céu de nossa fé, rutilante, após ter varado nuvens, suportado obscuridades e vencido tempestades: é a figura simples, pobre, humilde, espiritual e santa de um bispo que, estrangeiro, se fez compatriota, distante se fez próximo e próximo se fez irmão de todos, irmão universal: o nonagenário Dom Pedro Casaldáliga.

Leonardo Boff é teólogo, filósofo e escritor que se deixou fascinar e inspirar por Dom Pedro Casaldáliga

 

En el principio era lo femenino

El presente texto quiere ser una pequeña contribución al debate sobre lo femenino, tan deformado por la cultura patriarcal dominante. De entrada afirmamos ya: lo femenino vino primero. Esto tiene incluso una conotación teológica por que fué el Espíritu que vino primero y después el Hijo, a él se atribuye la creación – el Espiritus Creator.Veamos cómo surgió en el proceso de la sexogénesis. Son varias etapas.

La vida existe en la Tierra hace 3,8 mil millones de años. El antepasado común a todos los vivientes fue probablemente una bacteria unicelular sin núcleo que se multiplicaba arrolladoramente por división interna. Esto duró cerca de mil millones de años.

Hace dos mil millones de años surgió una célula con membrana y dos núcleos, dentro de los cuales se encontraban los cromosomas. En ella se identifica el origen del sexo. Cuando ocurría el intercambio de núcleos entre dos células binucleadas se generaba un solo núcleo con los cromosomas en pares. Antes, las células se subdividían, ahora se da el intercambio entre dos diferentes con sus núcleos. La célula se reproduce sexualmente a partir del encuentro con otra célula. Se revela así la simbiosis ―composición de diferentes elementos― que junto con la selección natural representa la fuerza más importante de la evolución. Este hecho tiene consecuencias filosóficas: la vida está tejida más de intercambios, de cooperación y simbiosis que de la lucha competitiva por la supervivencia.

En los primeros dos mil millones de años, en los océanos de donde irrumpió la vida no existían órganos sexuales específicos. Había allí una existencia femenina generalizada, que en el gran útero de los océanos, lagos y ríos, generaba vidas. En ese sentido podemos decir que el principio femenino es primero y originario.

Sólo cuando los seres vivos dejaron el mar, fue surgiendo lentamente el pene, algo masculino, que tocando la célula le pasaba a ella parte de su ADN, donde están los genes.

Con la aparición de los vertebrados hace 370 millones de años los reptiles crearon el huevo amniótico lleno de nutrientes y consolidaron la vida en tierra firme. Con la aparición de los mamíferos hace unos 125 millones de años surgió ya una sexualidad definida de macho y hembra. Con ellos emerge entonces el cuidado, el amor y la protección de la cría. Hace 70 millones de años apareció nuestro ancestro mamífero que vivía en la copa de los árboles, alimentándose de brotes y de flores. Al desaparecer los dinosaurios hace 67 millones de años pudieron bajar al suelo y desarrollarse llegando hasta el día de hoy.

Existe también el sexo genético-celular humano que presenta el siguiente cuadro: la mujer se caracteriza por 22 pares de cromosomas somáticos más dos cromosomas X (XX). El hombre posee también 22 pares, más un cromosoma X y otro Y (XY). De aquí se deduce que el sexo de base es femenino (XX), siendo el masculino (XY) una derivación suya por un solo cromosoma (Y). Por lo tanto no hay un sexo absoluto, sólo uno dominante. En cada uno de nosotros, hombres y mujeres, existe “un segundo sexo”.

En lo que refiere al sexo genital-gonadal es importante recordar que en las primeras semanas el embrión se presenta indiferenciado, es decir, posee ambas posibilidades sexuales, femenina o masculina. A partir de la octava semana, si un cromosoma masculino Y penetró en el óvulo femenino, la definición sexual será masculina. Si no ocurrió esto es porque el espermatozoide era X y entonces prevalece la base común femenina. En términos de sexo genital-gonadal podemos decir: el camino femenino es primordial. La diferenciación se da a partir de lo femenino, lo que desautoriza el fantasioso “principio de Adán”. La ruta de lo masculino es una modificación de la matriz femenina, debido a la secreción de andrógeno por los testículos.

Por último, existe todavía el sexo hormonal. Todas las glándulas sexuales en el hombre y en la mujer están gobernadas por la hipófisis, sexualmente neutra y por el hipotálamo, que es sexuado. Estas glándulas segregan en el hombre y en la mujer dos hormonas: el andrógeno (masculina) y el estrógeno (femenina), responsables de las características secundarias de la sexualidad. El predominio de una u otra hormona producirá una configuración y un comportamiento con características femeninas o masculinas. Si en el hombre hay una impregnación mayor de estrógeno, tendrá algunos rasgos femeninos; lo mismo se da en la mujer con referencia al andrógeno.

Es importante señalar que la sexualidad tiene una dimensión ontológica. El ser humano no tiene sexo; es sexuado en todas sus dimensiones, corporales, mentales y espirituales. Hasta la emergencia de la sexualidad el mundo es de los mismos y de los idénticos. Con la sexualidad surge la diferenciación mediante el intercambio entre diferentes. Son diferentes para poder interrelacionarse y establecer lazos de convivencia. Es lo que ocurre con la sexualidad humana: cada uno, además de la fuerza instintiva que siente en sí, siente también la necesidad de canalizar y sublimar tal fuerza. Quiere amar y ser amado, no por imposición sino por libertad. La sexualidad aflora en el amor, la fuerza más poderosa “que mueve el cielo y las estrellas” (Dante) y también nuestros corazones. Es la suprema realización que el ser humano puede anhelar. Pero retengamos: lo femenino vino primero y es la base.

*Leonardo Boff escribió “El proceso de la sexogénesis” en Femenino y Masculino con Rose Marie Muraro, Record 2010.

Traducción de Mª José Gavito Milano