Cristo lloró sobre los palacrios del Vaticano

Andando por las comunidades eclesiales de base de las riberas del Amazonas, cerca del Estado de Acre, allí donde crece una Iglesia pobre y liberadora, oí de un líder comunitario, buen conocedor de la lectura popular de la Biblia, la siguiente visión, que él aseguraba era verdadera.

Iba un día camino del centro comunitario cuando se vio trasportado, no sé si en sueño o en espíritu, a los jardines del Vaticano. De repente vio a un papa curvado por la edad, todo de blanco, rodeado por sus principales cardenales consejeros. Hacían el habitual paseo después del almuerzo, caminando por los jardines en flor del Vaticano.

De pronto, el Papa vislumbró, a unos pocos metros de distancia, la figura del Maestro. Éste siempre aparece disfrazado, unas veces como jardinero a María Magdalena, otras como caminante que va hacia Emaus. Pero el sucesor de Pedro, apartándose del grupo de cardenales, con fino tacto, identificó al instante al Resucitado. Se arrodilló y quiso pronunciar la profesión que hizo a Pedro ser piedra, pues sobre esta fe se construye siempre la Iglesia: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”.

 En esto fue atajado por Jesús. Mirando el palacio del Vaticano a lo lejos y la silueta de los edificios de la Santa Sede, Jesús con voz entristecida dijo: “No te bendigo, Simón, hijo de Jonás y sucesor de Pedro, porque todo esto no fue inspirado por mi Padre que está en los cielos sino por la carne y por la sangre. A ti te digo que no fue sobre estas piedras que edifiqué mi Iglesia, porque temía que entonces las puertas del infierno pudiesen prevalecer contra ella”.

El Papa, perplejo, miró al Señor y vio que caían furtivamente dos lágrimas de sus ojos. Se acordó de Pedro que lo había traicionado tres veces y que, arrepentido, lloró amargamente. Quiso articular alguna palabra, pero ésta murió en su garganta.  Y también él, el Papa,  empezó a llorar. En esto el Señor desapareció.

Los cardenales oyeron las palabras del Maestro y se apresuraron a asistir al Papa. Entonces éste les dijo con gran seriedad: “Hermanos, el Señor me abrió los ojos. Por eso, las cosas no pueden quedar así como están. Tenemos que cambiar y en muchas cosas. Ayúdenme a realizar la voluntad del Señor”.

El Cardenal Camarlengo, el más anciano de todos, afirmó: «Santidad, sí, vamos a hacer algo para seguir a Jesús y la tradición de los Apóstoles. Mañana reuniremos a todo el Colegio Cardenalicio presente en Roma e, invocando al Espíritu Santo, decidiremos cómo proceder, conforme a las palabras del Señor».

Todos se fueron alejando pensativos, mientras les venían a la memoria aquellas escenas del Nuevo Testamento que se refieren a Jesús llorando sobre la ciudad santa que mataba a sus profetas y apedreaba a los enviados de Dios, y que se negaba a reunir a sus hijos e hijas como la gallina recoge a sus polluelos bajo sus alas.

Algunos comentaban: «hermanos, seamos realistas y prudentes, pues nos toca vivir en este mundo. Necesitamos edificios para la Curia y el Banco Vaticano para recoger los óbolos de los fieles y cubrir nuestros gastos. ¿Podemos negar estas necesidades? Pero veamos lo que el Espíritu nos inspira».

Al día siguiente, cuando los cardenales se dirigían a la sala del consistorio, graves y cabizbajos, el secretario del Papa vino corriendo y les comunicó casi a gritos: “¡El Papa ha muerto, el Papa ha muerto!”.

Nueve días después se celebraron los funerales con toda la pompa y circunstancia, como manda la tradición. Venidos de todas partes del mundo, los cardenales desfilaban con sus vestimentas rojas y brillantes, cual príncipes de tiempos antiguos. Después sepultaron al Papa.

Nadie se acordó nunca más de las palabras que el Señor había dicho y que ellos habían escuchado. Y todo siguió como antes en los palacios del Vaticano.

  Post Scriptum: el Espíritu Santo habla por los signos de los tiempos. Uno de esos signos son los escádalos ocurridos en el Vaticano que exigem reformas para rescuperar la credibilidad de la Iglesia Y hay un Cardinal que no se viste con la pompa principesca de los demais colegas, sino con su habito franciscno y sandalias. Es un signo de un tipo de Papa y de Iglesia que necesitamos. ¿Los cardenales en el Cónclave sabrán leer estes señales y decir como en el primer Concilio de Jerusalén: «Ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros tomar estas decisiones»? De no ser así, el Maestro seguirá llorando sobre las piedras del Vaticano.

Impiden a Jesús entrar en el cónclave de los Cardenales

De todas partes del mundo venían cardenales de la Iglesia Católica, cargando cada cual las angustias y las esperanzas de sus pueblos, unos martirizados por el sida y otros atormentados por el hambre y por la guerra. Pero todos mostraban cierto malestar y vergüenza pues habían salido a la luz los escándalos, algunos hasta criminales, de los curas pederastas; otros involucrados en el lavado dedinero de la mafiay de los italianos super ricos que, para escapar de los duros ajustes financieros del gobierno italiano, utilizaban el buen nombre del Banco Vaticano para enviar millones de eurosa Alemania y a Estados Unidos. Y había también escándalos sexuales en el interior de la Curia así como intrigas internas y luchas de poder.

Ante la gravedad de la situación, el Papareinante sintió que le faltaban fuerzas paraenfrentar una crisis tan dura y, constatando el colapso de su propia teología y el fracaso del modelo de Iglesia, distanciado del Vaticano II, que había tratado sin éxito de poner en práctica en la cristiandad, acabó honestamente renunciando.No era la cobardía de un pastor que abandona el rebaño, sino el coraje dedejar su lugar a una persona más adecuada para sanar el cuerpo herido de la Iglesia-institución.

Por fin llegaron todos los cardenales, algunos retrasados, a la sede de san Pedro para elegir un nuevo Papa. Hicieron varias reuniones previas para ver como enfrentaban ese hecho insólito de la renuncia del papa y qué hacer con el voluminoso informe del estado de degeneración de la administración central de la Iglesia. Y finalmente decidieron que no podían esperar más y que en pocos días deberían realizar el Cónclave.

Oraron juntos y discutieron el estado de la Tierra y de la Iglesia, especialmente la crisis moral y financiera que a todos preocupaba e incluso escandalizaba. Consideraron, a la luz del Espíritu de Dios, cuál de ellos sería el más apto para la difícil misión de «confirmar a sus hermanos y hermanas en la fe», mandato que el Señor había dado a Pedro y sus sucesores, y recuperar la moralidad perdida de la institución eclesiástica.

Mientras estaban allí, encerrados y aislados del resto del mundo, he aquí que aparece un señor que por el modo de vestir y el color de su piel parecía ser semita. Llegó a la puerta de la Capilla Sixtina y dijo a uno de los cardenales retrasados: “entro con usted, pues todos los cardenales son mis representantes y necesito urgentemente hablar con ellos”. El cardenal, pensando que se trataba de un loco, hizo un gesto de irritación y benévolamente le dijo: “resuelva su problema con la guardia suiza”.Y cerró la puerta.

Entonces, este extraño señor, se dirigió calmadamente al guardia suizo y le preguntó: ¿puedo entrar para hablar con los cardenales, mis representantes? El guardia lo miró de arriba abajo, no dando crédito a lo que oía y, perplejo, le pidió que repitiese lo que había dicho. Y él lo repitió. El guardia, con cierto desdén, le dijo: “aquí sólo entran los cardenales y nadie más”. Pero aquella enigmática figura insistió: “pero yo acabo de hablar con un cardenal y todos ellos son mis representantes, por eso me permito estar con ellos”.

El guardia, con razón, pensó que estaba ante uno de esos paranoicos que se presentan como César o Napoleón. Llamó al jefe de la guardia que había oído todo. Éste lo agarró por los hombros y le dijo con voz alterada: «Esto no es un hospital psiquiátrico; sólo un loco imagina que los cardenales son sus representantes». Mandó que lo llevasen al jefe de policía de Roma. Allí, en el edificio central, se oyó la misma petición:«necesito hablar urgentemente con mis representantes, los cardenales». El jefe de policía ni siquiera se tomó la molestia de escucharle. Con un simple gesto ordenó que lo retirasen. Dos policías robustos lo metieron en una celda oscura.

Allí dentro continuaba gritando. Como nadie conseguía hacerle callar, le dieron puñetazos en la boca y muchos golpes. Pero él, sangrando, seguía gritando: «necesito hablar con mis representantes, los cardenales». Hasta que un soldado enorme irrumpió celda adentro y comenzó a golpearlo sin parar hasta que cayó desmayado. Después le amarró los brazos con un trapo y lo colgó de dos soportes que había en la pared. Parecía un crucificado. Y ya no se oyó más gritar: «necesito hablar con mis representantes, los cardenales».

Sucede que este misterioso personaje no era cardenal, ni patriarca, ni metropolitano, ni arzobispo, ni obispo, ni cura, ni bautizado, ni cristiano, ni católico. Era un hombre sencillo, un judío de Galilea. Tenía un mensaje que podía salvar a la Iglesia y a toda la humanidad. Pero nadie quiso escucharlo. Su nombre es Jeshua.

Cualquier semejanza con Jesús de Nazaret, de quien los cardenales se dicen representantes, no es mera coincidencia sino la pura verdad.

«Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron», observó más tarde con tristeza un evangelista suyo.

Traducción de María Jose Gavito Milano
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Gegen das Vergessen des Heiligen Geistes

In einem vorigen Artikel versuchten wir, die Dimension des Geistes aufrecht zu erhalten, die in unserer modernen materialistischen und konsumorientierten Kultur unterzugehen droht. Nun geht es darum, die Gestalt des Hl. Geistes zu retten, die in der Lateinischen Kirche immer an den Rand gedrängt oder gar vergessen wird. Da sie eine Kirche der Macht ist, kommt sie nicht gut mit dem Charisma zurecht, das in den Bereich des Heiligen Geistes fällt. Der Heilige Geist ist die Fantasie Gottes und der Motor für Veränderung; mit beidem kann die alte hierarchische Institution nicht gut leben. Doch der Heilige Geist kommt wieder.

Das Zweite Vatikanische Konzil sagt ausdrücklich: „Der Geist Gottes leitet den Gang der Geschichte mit bewundernswerter Vorhersehung; er erneuert das Antlitz der Erde und ist in der Evolution gegenwärtig.“ (Gaudium et Spes, 26/281). Der Geist ist immer aktiv. Doch er erstrahlt in größerer Intensität, wenn es Veränderungen gibt, die etwas Neues mit sich bringen. Vier solcher kürzlich eingetretenen Veränderungen sind es wert, genannt zu werden: die Umsetzung des Zweiten Vatikanischen (Ökumenischen) Konzils (1962-1965),  die lateinamerikanische Bischofskonferenz von Medellin, Kolumbien (1969), das Aufkommen der Theologie der Befreiung und die Entstehung der Charismatischen Katholischen Bewegung.

Mit dem Zweiten Vatikanischen Konzil (1962-1965) hat die Kirche ihre Gangart an die moderne Welt und deren Freiheiten angepasst. Insbesondere ist die Kirche in Dialog mit der Technoscience getreten, mit der Arbeitswelt, der Säkularisierung, der Ökumene, mit anderen Religionen und fundamentalen Menschenrechten. Der Geist erneuerte mit frischem Atem den vor sich hin dämmernden Bau der Kirche.

In Medellin (1968) betrat die Kirche die Unterwelt des Elends und der Armut, die für Lateinamerika kennzeichnend war und noch immer ist. Erfüllt von der Kraft des Heiligen Geistes stellten sich lateinamerikanische Pfarrer auf die Seite der Armen und damit der Armut entgegen und beschlossen, eine Pastoral der umfassenden Befreiung zu praktizieren: Erlösung nicht nur von unseren persönlichen und kollektiven Sünden, sondern Erlösung von der Sünde der Unterdrückung, von der Sünde der Massenverarmung, der Diskriminierung der indigenen Völker des Kontinents, der Verachtung der Nachkommen afrikanischer Völker, und von der Sünde der patriarchalischen Beherrschung der Frauen durch die Männer seit der Steinzeit.

Daraus entstand die Kirche der Befreiung. Sie zeigt ihr Gesicht, wenn das Volk die Bibel liest, in der neuen Art, in Form von Basisgemeinden Kirche zu sein, in einer anderen Sozialpastoral (der indigenen Völker, der Nachkommen der afrikanischen Völker, der Erde, der Gesundheit, der Kinder u. a.) und in der entsprechenden Reflexion der Theologie der Befreiung.

Diese Kirche der Befreiung hat Christen hervorgebracht, die sich politisch an der Seite der Unterdrückten engagierten, sich den Militärdiktaturen entgegenstellten und Verfolgung, Inhaftierung, Folter und Mord erlitten. Zweifellos ist sie eine der wenigen Kirchen, die so viele Märtyrer hat wie Schwester Dorothy Stang und sogar Bischöfe wie Enrique Angelleli aus Argentinien und Oscar Arnulfo Romero aus El Salvador.

Die vierte Veränderung war das Aufkommen der Charismatischen Katholischen Bewegung in den Vereinigten Staaten seit 1967 und in Lateinamerika seit den 1970er Jahren. Diese rückte wieder das Gebet, die Spiritualität und das Charisma des Geistes in den Mittelpunkt. Gebetsgemeinschaften wurden gegründet, Gemeinschaften, um die Gaben des Heiligen Geistes zu fördern, den Beistand für die Armen und Kranken. Diese Erneuerung hat dazu beigetragen, die Starre der Organisation der Kirche und deren kalte Lehre zu überwinden. Sie brach das Monopol des Wortes des Klerus und öffnete einen Raum für die freie Meinungsäußerung der Gläubigen.

Diese vier Ereignisse können nur dann theologisch richtig bewertet werden, wenn sie durch den Blickwinkel des Heiligen Geistes betrachtet werden. Der Heilige Geist hat  schon immer in der Geschichte vorangetrieben und in einer innovativen Art und Weise in der Kirche gewirkt, die folglich zum Hoffnungsträger wird und Freude am Leben im Glauben erzeugt.

Was wir zurzeit erleben, ist die vielleicht größte Krise der Menschheitsgeschichte. Es ist die tiefste Krise, denn es könnte die letzte sein. In der Tat haben wir uns selbst den Schlüssel zur Selbstzerstörung in die Hand gegeben. Wir haben eine Todesmaschine gebaut, die uns alle umbringen und unsere ganze Zivilisation zerstören kann, die doch so schmerzhaft über Jahrtausende in schöpferischer Arbeit errichtet wurde. Und der Großteil der Artenvielfalt könnte mit uns zugrunde gehen. Wenn diese Tragödie stattfindet, wird die Erde ihre Reise fortsetzen, bedeckt mit Leichen, verwüstet und verarmt, doch ohne uns.

Aus diesem Grund sagen wir, dass unsere Technologie des Todes eine neue geologische Ära eingeläutet hat: das Anthropozäikum. Das bedeutet, dass der Mensch als ein großer Meteorit erscheint, der das Leben bedroht. Der Mensch mag es vorziehen, sich eher selbst zu zerstören und auf perverse Weise die lebendige Erde Gaia zu ruinieren als seinen Lebensstil zu ändern und sein Verhältnis zur Natur und zu Mutter Erde. So wie damals in Palästina die Juden Barrabas Jesus vorzogen, würden die heutigen Feinde des Lebens Herodes den unschuldigen Kindern vorziehen. Dann allerdings würde der Mensch sich tatsächlich eher als der Satan auf Erden denn als Schutzengel der Schöpfung erweisen.
An dieser Stelle wollen wir flehend und bittend das liturgische Gebet des Pfingsfests laut hinausrufen: Veni, Sancte Spiritus et emite coelitus, Lucis tuae radio: „Komm, Heiliger Geist, und sende uns deinen Lichtstrahl vom Himmel.“

Ohne die Wiederkehr des Geistes laufen wir Gefahr, dass die Krise keine Gelegenheit zur Reinigung bietet, sondern zur unumkehrbaren Tragödie verkommt. In den kirchlichen Basisgemeinden singt man: „Komm, Heiliger Geist, und erneuere das Antlitz der Erde.“

Übersetzt von Bettina Gold-Hartnack

La Igleia en manos de movimientos sectarios: J.Comblin

JOSE COMBLIN foi um dos maiores teólogos da América Latina e do Brasil. Faleceu no de 2011. Belga de nascimento, fez do Brasil e do Chile seu campo de trabalho praticamente por toda a vida. Escreveu uma obra imensa que vai da sociologia, história, exegese, política à teologia. Foi o grande assessor de Dom Helder Câmara e trabalhou praticamente todo tempo no Nordeste e no sertão. Fundou uma corrente “teologia da enchada” para formar camponeses como líderes comunitários e agentes de pastoral. Era uma observador atento e crítico de tudo o que se passava na Igreja. Mas sempre a partir do lugar social que escolheu: os pobres, sertanejos e camponeses.Este estudo mostra que a crise da Igreja não se restringe ao Vaticano mas atravessa todo o corpo eclesial, especialmente, por grupos conservadores e até fundamentalistas que renegam o Concílio Vaticano II e sonham com uma igreja de estilo medieval, incapaz de falar ao mundo de hoje. Aproveitam-se da Igreja mais para defender sua visão de mundo elitista e retrógrada do que levar avante o Legado de Jesus e anunciá-lo na maneira que as pessoas de hoje o possam entender. LBoff
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La disolución progresiva de la cristiandad con sus estructuras sociales dio oportunidad al surgimiento de movimientos sectarios extremistas y permitió que conquistasen posiciones de poder impresionantes en la Iglesia. Aprovecharon el sentimiento de desolación de los nostálgicos de la cristiandad para ofrecerse como salvadores de la Iglesia. Pero entienden la salvación de la Iglesia como un movimiento fascista ultra disciplinado, totalmente manipulado por algunos líderes generalmente muy desequilibrados psicológicamente. La jerarquía está vacilando. Permitió que ocupasen un gran espacio en la visibilidad de la Iglesia , sobre todo gracias al pontificado de Juan Pablo II, papa bastante insensible a la democracia y muy inclinado a los movimientos autoritarios. En América Latina, esos movimientos son particularmente activos y políticamente muy importantes. He aquí algunos de estos movimientos nacidos en América Latina.

– El “Instituto del Verbo Encarnado”, argentino de origen, presente en 30 países. Fue fundado en 1984 en San Rafael para tener su centro en Mendoza hasta 2001, cuando el centro fue transferido a Roma. El fundador fue el padre Carlos Buela, personalidad excepcionalmente autoritaria, últimamente alejado de sus funciones por el Vaticano frente a la multiplicidad de denuncias de excesos de poder dentro de su instituto. En el año 2001, el episcopado argentino quedó asustado por las frecuentes visitas de cara pintadas – movimientos extremistas paramilitares – y procuró cerrar el seminario de Mendoza, pero no lo consiguió. Fue cuando el cardenal secretario de Estado del Vaticano, Angelo Sodano, los transfirió para Roma, ofreciéndoles hospedaje en Roma. Dijo el padre Buela que aprendió con el Opus Dei que se necesita tener sus centro en Roma, porque así se consigue todo lo se quiere. Con la ayuda de Angelo Sodano no les fue difícil abrir el noviciado en Chile. El movimiento practica el latín, y naturalmente los miembros andan con sotana y dentro de la casa niegan radicalmente el Concilio Vaticano II. Esta es una característica común de todos esos movimientos: Luchan contra el Vaticano II. Con la ayuda de la Curia Romana.

– El “Sodalicio de Vida Cristiana”. Movimiento fundado en el Perú en 1971 por un abogado peruano Luis Fernando Figari. Ya tiene 2 obispos en el sur peruano, donde naturalmente destruyeron toda la pastoral de los indígenas. El movimiento generó varias ramas: La Fraternidad Mariana de la Reconciliación , Las Siervas del Plan de Dios, La Asociación de María Inmaculada, la Hermandad de Nuestra Señora de la Reconciliación.

– Los “Legionarios de Cristo” fueron fundados en 1941 por sacerdote Marcial Maciel en México. Están en el mundo entero. En México son una potencia con 470 casas, innumerables colegios, 9 universidades. Pero están también en toda América Latina. Acumularon una fortuna inmensa que se estima entre 25 y 50 mil millones de dólares. Los miembros se dedican a visitar benefactores. Tienen listas de probables benefactores clasificados de acuerdo a su capacidad financiera. Una de las actividades principales de los miembros es visitar esas familias para pedir dinero. Son conocidos por la rigidez de la estructura y, como todos los movimientos, por la manipulación psicológica de los candidatos y de los miembros. Se tornaron noticia sensacional cuando Benedicto XVI, luego que asumió la misión de papa, destituyó al fundador y lo obligó a refugiarse a una vida privada con prohibición de ejercer cualquier función sacramental. Finalmente, Benedicto XVI reveló lo que Juan Pablo II siempre mantuvo en el secreto. Marcial Maciel era pedófilo y practicó actividad sexual con muchos seminaristas, tenía una mujer y por lo menos 3 hijos y muchas amantes. Todo era oficialmente desconocido, pero todo el mundo hablaba de esto en México. Los dirigentes del movimiento afirman que no sabían nada, lo que parece increíble. El papa nombró un interventor para tomar la dirección del movimiento y tomar todas las decisiones que estimare necesarias.

“Los Heraldos del Evangelio” nacieron en Brasil de una división de la antigua Tradición, Familia, Propiedad (TFP) fundada por Plinio Correa en la década de los 40 y condenada por el episcopado brasileño. Cuando murió Plinio en 1995, el sacerdote Joao Clá fue a Roma para conseguir el reconocimiento de la nueva asociación fundada por él, sin pasar por la CNBB , para garantizar un reconocimiento romano, sabiendo de las resistencias que podría haber sufrido por parte de los obispos. Roma aprobó, como siempre apoya todos estos movimientos extremistas, ultra-integristas y enemigos del Vaticano II. Los Heraldos quieren ser una nueva Caballería al servicio de la Iglesia. Usan un uniforme que es copiado del hábito de los Cruzados medievales. Como todos los otros, practican la manipulación psicológica, infantilizan a sus miembros y crean fanáticos. Ellos ya tienen sus propios sacerdotes.

– En Chile, la “Pía Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón de Jesús”, fundada por el sacerdote Karadima, de la cual salieron ya 5 obispos. Recientemente, el padre Karadima fue denunciado por haber tenido comportamientos de pedofilia y fue alejado de sus funciones.

– Todos se inspiran en el modelo del Opus Dei fundado en España en 1928 por José María Escrivá de Balaguer, hoy canonizado por Juan Pablo II. Todos son de una extraordinaria disciplina, practican la manipulación de sus miembros que son como esclavos de la organización, todos practican el chantaje religioso para traer candidatos y para conservar a sus miembros. Todos son adversarios del Vaticano II y practican el fanatismo religioso tornándose incapaces de cualquier espíritu crítico. Todos producen miembros técnicamente muy eficaces, pero fanatizados. Todos son riquísimos, porque frecuentan el mundo de los poderosos y ejercen un chantaje para conseguir dinero. Todos son influyentes en el mundo político de la extrema derecha. Todos ocupan posiciones fuertes en la Curia Romana y consiguen nombramiento de obispos y demás autoridades que les sean favorables y defienden las mismas causas. Son ellos los que organizan las campañas electorales para la elección del papa. Aunque los Legionarios erraron al hacer la campaña electoral de Angelo Sodano. ¡No podemos ni imaginar lo que habría sido un papa Angelo Sodano, el gran defensor de Pinochet!

Esta situación recuerda lo que aconteció en la última fase del pontificado de Pío X cuando, en la lucha contra el modernismo, el movimiento de La Sapiniere armó una campaña de denuncia en la Iglesia entera. Hoy en día es diferente, pero el resultado es el mismo. Los nuevos movimientos sectarios practican un chantaje constante y disponen de un inmenso poder político, económico, cultural. Intimidan por su prepotencia, por su fanatismo. Paralizan a la jerarquía que se siente presionada sin poder resistir. Entran en la jerarquía y allí practican el mismo chantaje.

¡Qué peso del pasado! En Europa, el fascismo esta invadiendo el mundo político y de ahí pasa para el mundo eclesiástico. La democracia está en decadencia, y el clero recupera los viejos reflejos de los tiempos en que la Iglesia mandaba. Los movimientos son la presencia del fascismo dentro de Iglesia. La América Latina no escapa y sufre el dominio de estos movimientos en varios países, en la mayoría.

Lo que más preocupa en estos movimientos extremistas es su riqueza acumulada en pocos años y su afán de poder. Esto es tan antievangélico que asusta, y asusta el poder que adquirieron de la Iglesia , o sea, dentro de la institución eclesiástica. Juan Pablo II permitió que se transformasen en empresas con finalidad económica con muchas prácticas externas de religión, vividas como mecanismos sagrados que aseguran la salvación sin pasar por el evangelio. Puede ser el equivalente eclesiástico de las multinacionales financieras de la sociedad contemporánea, lo que asuste más todavía. ¿Será que la jerarquía un día abrirá los ojos?

Traducción del portugués por Juan Subercaseaux Amenábar del libro “O Espírito Santo e a Tradicao de Jesús” (El Espíritu Santo y la Tradición de Jesús).
Páginas 449 a 451. Sao Bernardo do Campo. Editora Ñanduthi 2012. SP Brasil.
Obra póstuma de José Comblin.