Bolsonaro golpista: la derrota de la ultraderecha

Entrevista dada a RAINEWS 4/11/22

Boff: “Bolsonaro ha sumido a Brasil en el abismo, Lula sabrá encontrar la salida”

¿Cuáles son los grandes retos a los que se enfrentará Lula tras su elección como Presidente de Brasil? Hablamos con un gran intelectual brasileño, el filósofo y teólogo Leonardo Boff.

Pierluigi Mele

Profesor, la histórica victoria (tercer mandato) de Lula contra Bolsonaro, ¿qué significará para América Latina y la política mundial?

LB. La victoria de Lula significa una derrota para el conservadurismo, el fascismo y la ultraderecha que crece en el mundo. Brasil es importante por su tamaño, por su población y por ser una potencia de bienes y servicios naturales, fundamentales para la supervivencia de la vida humana en el planeta. Especialmente importante es la Amazonia, que regula los climas de gran parte de la Tierra y contiene la mayor biodiversidad, decisiva para perpetuar la naturaleza, sin la cual el ser humano no puede asegurar su futuro.

Las elecciones nos entregan un Brasil literalmente dividido en dos. En sus primeras palabras después de ser elegido, Lula expresó su firme voluntad de “ser presidente de todos”. Es un gran reto, ¿lo conseguirá?

LB. Hay consenso incluso entre sus opositores de que Lula es la figura carismática con mayor capacidad de diálogo y convivencia con las diferencias, para unir al país, desgarrado por las divisiones producidas por el fascismo y la ultraderecha del presidente Jair Bolsonaro. Este último no ha demostrado estar a la altura de un jefe de Estado. Por su comportamiento homofóbico, misógino, racista, enemigo de los negros y de los indígenas, por sus expresiones lingüísticas groseras, ha producido intolerancia, violencia y desprecio vergonzoso hacia los pobres, que son la mayoría de la sociedad. Lula, en su vida de líder sindical, aprendió a dialogar con los patrones y, como presidente en dos ocasiones, reveló una gran capacidad de diálogo con las distintas corrientes políticas, logrando consensos en temas fundamentales como la erradicación del hambre y la inclusión social de 36 millones de personas. Ahora se encuentra con un país desgarrado en todos los ámbitos, y con la ayuda de los movimientos sociales y los partidos humanistas, podrá encontrar una salida al abismo al que nos han arrojado.

Sabemos que el parlamento está fragmentado, con una fuerte presencia de la derecha. La relación con Lula no será fácil

LB. El Parlamento brasileño es muy fluido y carece de una ideología rectora. Le gusta estar cerca del poder. Por eso, un día después de la elección de Lula, varios políticos oportunistas lo apoyaron y probablemente querrán actuar como base de apoyo del gobierno. Lo que sabemos es que Lula no pretende hacer un gobierno de coalición de partidos solamente, porque  eso  implica intercambio de favores y corrupción. Tendrá que llegar a acuerdos en el parlamento, pero sobre todo quiere la participación de los movimientos sociales y discutir con la sociedad el presupuesto y las prioridades del pueblo. Quiere crear redes de debate y elaboración de proyectos promovidos desde abajo. Esto sería una democracia participativa y cotidiana.

¿Cuáles son los otros retos a los que se enfrentará Lula?

LB. El primer reto es asegurar que los 33 millones de personas que pasan hambre puedan comer al menos tres veces al día. El segundo es proporcionar empleo y trabajo a más de 10 millones de desempleados y a unos 20 millones de trabajadores informales. En tercer lugar, resucitar las políticas sociales que incluyen ‘Minha Casa Minha Vida‘, ‘Luz para Todos‘ y el acceso de los pobres a la universidad. Su gran reto es limitar la voracidad de la economía al servicio de los ricos y a costa de los pobres. Su lema es: incluir a los ricos en el impuesto sobre la renta y a los pobres en el presupuesto oficial del gobierno. Además, entre otros muchos problemas, se trata de salvar el abandonado sistema sanitario y educativo y  garantizar que la Amazonia sea preservada sin deforestación.

Brasil es un país muy religioso. ¿Cuánto pesó el factor “religión” en estas elecciones?

LB. Desde los años 70, Brasil ha sido invadido por iglesias neopentecostales procedentes de Estados Unidos. Eran parte de la estrategia de dominación imperial contra los movimientos libertarios que bullían en todos los países de América Latina. La teología de la liberación nació también en este contexto. Estas iglesias neopentecostales carismáticas penetraron en lugares pobres a los que no llegaba la Iglesia católica ni las comunidades eclesiales de base. Los pastores reunieron a estos pobres y abandonados en grandes salones y celebraban servicios religiosos muy emotivos. Junto con esto, recogían estrictamente el diezmo y pedían a los fieles una contribución monetaria. De este modo reclutaron mucha gente y se acercaron a los partidos políticos conservadores con el lema Familia, Patria y Religión. El presidente católico Jair Bolsonaro instrumentalizó estas iglesias con discursos conservadores, utilizando fake news, calumnias y mentiras contra políticos progresistas como Lula y otros. Han tenido influencia en las elecciones, pero no fueron decisivos porque hubo  divisiones entre ellos.

Una nota sobre Bolsonaro. ¿Cómo se explica, después de una gestión fallida del país, todos estos votos a Bolsonaro? 

LB. Bolsonaro ha utilizado todo el aparato estatal y millones de dólares para comprar descaradamente votos entre los pobres y la población en general. Ha beneficiado a los más pobres con subvenciones sólo válidas durante el periodo electoral, ha subvencionado a taxistas y camioneros con dinero público. Creó también la “Oficina del Odio”, a través de la cual difundió millones de noticias falsas, calumnias y mentiras. Aun así, no logró convencer lo suficiente como para ganar las elecciones. Pero esta campaña electoral ha sido la más corrupta y desvergonzada de nuestra historia.

¿Cuál fue la “carta de triunfo” de Lula?

Mientras Bolsonaro decía decenas de mentiras cada día, sembraba odio y división en la sociedad, Lula decía siempre la verdad. Prometió una política viable para los más pobres, para los 33 millones que pasan hambre y los 110 millones que sufren escasez de alimentos. Prometió realizar importantes inversiones en las estructuras de la sociedad para crear puestos de trabajo, ya que hay varios millones de parados. Prometió pacificar el país y gobernar para todos, y no como lo hizo Bolsonaro, que sólo gobernó para sus seguidores, muchos de ellos fanáticos. Lula demostró ser sensato y se ganó la confianza del pueblo. Y así, a pesar de toda la corrupción, consiguió ganar las elecciones y evitar un gobierno ultraderechista y fascista. La sabiduría venció a la locura política.

         UM JUSTO ENTRE AS NAÇÕES

Conheço um homem. Há mais de 40 anos. De onde ele veio? Veio  da senzala existencial. É um nordestino, desdenhado pela elite do atraso que possui em seu DNA  um covarde desprezo  pelos pobres. É um filho da pobreza. Um sobrevivente da fome. Um pau de arara que, saído do agreste pernambucano,  foi radicar-se com a mãe e os irmãos na periferia de São Paulo.

Toda a numerosa família vivia num puxadinho de um bar. Mas havia uma mãe que cumpria todas as funções de pai, de mãe, de educadora,de conselheira e de exemplo, dona LINDU. Soube educar toda a prole. A este homem lhe inculcou na cabeça e no coração: Nunca desista. Nunca roube. Nunca minta.

Esse imperativo ético marcou toda sua vida. Quando menino, trabalhando num pequeno mercado, morria de desejo de roubar um chiclete americano. Não havia o nacional. Mas quando estendia a mão, lembrava de dona Lindu: Não roubou o chiclete como sempre se conteve.

Conheço um homem, este homem. Por um bom tempo foi  totalmente despolitizado. O que lhe interessava era o futebol e o time de estimação, o Corinthians. Conseguiu fazer um curso de metalúrgico. Aprendeu por experiência, sem nada conhecer de Marx, o que era a plusvalia. No começo, com a pouca experiência inicial, produziu tal e tal  produto. Foi melhorando a ponto de, com mais destreza e rapidez, produzir mais e mais do mesmo produto. Mas o salário continuava o mesmo. Para quem ia o lucro do excedente de sua produção ? Não para ele mas para o patrão. Nisso reside a mais-valia e o mecanismo de acumulação do empresário.Despertou para a  injustiça feita dos trabalhadores. Torno-se líder sindical. Enfrentou a ditadura militar. Foi preso. Solto, liberou a águia que escondia dentro de si. Emergiu seu carisma de líder. Sabia com honestidade negociar com os patrões na lógica do ganha-ganha.

E pensou: os poderosos governaram por todo o tempo de nossa história. Governaram só para eles. Nunca nos incluíram. Éramos carvão a ser queimado na produção de suas fábricas. Por que nós, trabalhadores que somos maioria, não podemos também governar o nosso país e governar até melhor, para todos, a começar pelos mais explorados e marginalizados?

Foi então que junto com outros fundou o Partido dos Trabalhadores (PT). Candidatou-se para governador e para presidente do país. Sempre perdeu. Mas nunca renunciou ao impulso interior, inspirado por sua mãe: nuca desista. Insistia em suas intervenções: devemos permitir que todos possam comer pelo menos três vezes ao dia, ter sua casinha com luz elétrica, poder se educar e mandar seus filhos e filhas para escolas de qualidade.Ter alegria de viver e de conviver.

E quis o Mistério de todas as coisas, que ele, do andar debaixo, da marginalização e da exclusão chegasse ao poder central do país. Pela primeira vez em nossa história, um condenado da Terra, organizou, como presidente, uma política em que todos ganharam, inclusive os endinheirados, mas sobretudo aqueles que há dezenas de anos estavam no mapa da fome. Não se ouviam mais os gritos caninos das crianças puxando a saia de suas mães,pedindo comida que lhes faltava. Milhões foram incluídos na sociedade, milhares de pobres e de afrodescendentes, mediante cotas, puderam frequentar os cursos superiores. Indígenas, quilombolas,  mulheres e outros de outra opção sexual encontraram nele compreensão e defesa. Mais que matar a fome, devolveu-lhes dignidade humana.

Alguém se levanta, não sem certa arrogância e anuncia:”Deus me escolheu para salvar o país; está inscrito até no meu nome Messias”. O outro apenas diz:”Agradeço a Deus por ter permitido que eu chegasse até aqui e poder dar comida a milhões de pessoas”. Os discursos possuem tons diferentes: um coloca a ênfases num alegado chamamento divino, independente de seu esforço.  O outro, lutou e se esforçou para cumprir esse propósito. E agradece a Deus, depois de muita luta e incansáveis sacrifícios.

O mundo a tudo acompanhou. Como presidente, os chefes de estado disputavam ouvir suas experiências e conselhos. Emergiu como uma das maiores lideranças mundiais. Convidado a apoiar a guerra contra o Iraque, respondeu sabiamente: minha guerra não é contra um povo, é contra a fome e a miséria de milhões do meu país e da humanidade.

Tudo o que sadio pode ficar doente. Setores de seu governos foram acometidos pela doença da corrupção. Foram denununciados e punidos. Mas jamais se provou que este homem tirou algum proveito pessoal da corrupção em razão de sua codição de presidente.

Se há algo que o irrita profundamente é quando o chamam de ladrão. Onde está sua mansão? Onde estão suas contas bancárias no Brasil, no exterior ou em algum paraíso fiscal? Alguém pode apontá-lo sem mentir? Como candidato, sua vida foi vasculhada nos mínimos detalhes. Nada se encontrou. Nem um apartamento, no qual nunca morou, nem um sítio de um amigo que nunca lhe pertenceu. Vive num apartamento como qualquer cidadão que ocupou o cargo que ocupou, bom mas modesto.

Conheço e testemunho a transparência, a honestidade e a inteireza deste homem. Disse-me algumas vezes: vcê que fala a numerosos auditórios diga, em meu nome: jamais dei cinquenta centavos a alguém, jamais recebi cinquenta centavos de alguém. Nunca me apropiei nada de ninguém. E se esse acusador continua  a afirmar que sou ladrão, diga que é mentiroso. E se persistir a afirmá-lo, desafie-o a ir à justiça,mostrar as provass para o acusar de ladrão. Confirma, se fui pessoalmente ladrão, aceitarei o rigor da lei. Devolverei em dobro tudo o que falsamente teria roubado.  Quero ser preso.

Conheço um homem que suportou todo tipo de calúnia, de difamação e de humilhação. Sua esposa morreu de tristeza. Seu neto que faleceu precocemente lhe criaram mil dificuldades para se despedir de seu ente querido. Quando partiu desse mundo o irmão mais velho que o tinha como pai, levaram-no para um curto velório, cercado de soldados armados como se conduzissem um perigoso celerado.

Invadiram sua casa sem prévio aviso. Vasculharam tudo, os colchões e levaram  até os brinquedos dos netos até hoje  não devolvidos. Por fim, um juiz reconhecido pela Suprema Corte (STF) como parcial e em razão disso, posteriormente os processos movidos contra ele foram invalidados. O juiz corrupto e parcial o condenou ”por um crime indeterminado” coisa que não se encontra em nenhum código penal, nem do ancestral de Hamurabi, alguns milênios antes de nossa era. Por 580 dias foi mantido preso sob rigorosa vigilância. Podia ter resistido ou se refugiado em alguma embaixada. Não. Ficou junto de seu povo. Na prisáo revisou sua vida, os acertos e equívocos de seu governo, estudou em profundidade os aspectos principais de nosso país e da geopolítica mundial. Espiritualizou-se e saiu cheio de humanismo, de esperança e de determinação de trabalhar especialmente pelos pobres.

Mas sua prisão teve uma consequência perversa: abriu caminho para presidente a uma figura sinistra,inimiga da vida e de seu povo,movida pela pulsão de morte e de ódio. Seu negacionismo e sua total ausência de empatia permitiu, impassível, a morte de pelo menos de 300 mil pessoas pelo Coronavírus.

Veio a eleição. Seu adversário que excele em ignorância, brutalidade e com uma mente assassina usou todos os meios possíveis e impossíveis para derrotá-lo, desde a corrupção de um bilionário orçamento secreto até todo o aparelho de Estado, dentro do qual funcionava “o gabinete do ódio”. Este difundia mentiras, Fake News, calúnias e obscenidades contra ele. Até o aparato policial do Estado foi acionado em favor de sua candidatura. Tudo em vão.

Venceu a sensatez contra a irracionalidade, a verdade contra a mentira, o amor contra o ódio. Ele foi proclamado presidente do país. Foi reconhecido pelas mais altas autoridades do país, do mundo, desde XI Jinping, Biden a Putin. Mesmo sem ser empossado já foi convidado para a COP27 no Egito para discutir o novo regime climático e  para Davos,onde os senhores das fortunas se reúnem para ouvir seu tipo de economia, já que a presente está agônica.

Conheço este homem, carismático, cordial, incapaz de ter ódio no coração e pronto a dialogar com todos. De sua boa ouvimos e de seu exemplo aprendemos que importa sempre defender a democracia, dar centralidade aos pobres, defender a Amazônia contra a voracidade do capital selvagem e buscar um mundo que seja bom para todos e que será. Como disse um presidente: “O mundo tem saudades deste homem”.

Ele merece a maior comenda que a tradição bíblico-judaica dá a um benemérito cidadão do mundo: ELE É UM JUSTO ENTRE AS NAÇÕES.

Eu conheço  e testemunho um homem que por sua vida, por seu exemplo e pelo cuidado de seu povo, tornou-se efetivamente um Justo entre as Nações.

Seu nome não precisa ser citado. O pais o conhece. O mundo o reconhece.

Leonardo Boff, ecoteólogo, filósofo,ex-professor de ética e membro da Iniciativa Internacional da Carta da Terra.

Palavras de Antoine de Saint Exipéry quando em 1936 era correspondente do Le Soire durante a guerra espanhola.Elas valem para a nossa situação atual no Brasil:“É preciso da um sentido à vida.Precisamos nos entender reciprocamente; o ser humano não se realiza senão junto com outros seres humanos, no amor e na amizade; no entanto, os seres humanos não se unem apenas se aproximando uns dos outros, mas se fundindo na mesma DIVINDADE. Temos sede, num mundo feito deserto, sede de encontrar companheiros com os quais condividimos o pão” Na Carta ao General “X” deixada em 1943 sobre a mesa antes de levantar voo e desaparecer no Mediterrâneo: ”Temos tanta NECESSIDADE de um Deus” MENSAGEM ATUAL DE ANTOINE DE SAÍNT EXUPÉRY:Palavras de Antoine de Saint Exipéry quando em 1936 era correspondente do Le Soire durante a guerra espanhola.Elas valem para a nossa situação atual no Brasil:“É preciso da um sentido à vida.Precisamos nos entender reciprocamente; o ser humano não se realiza senão junto com outros seres humanos, no amor e na amizade; no entanto, os seres humanos não se unem apenas se aproximando uns dos outros, mas se fundindo na mesma DIVINDADE. Temos sede, num mundo feito deserto, sede de encontrar companheiros com os quais condividimos o pão” Na Carta ao General “X” deixada em 1943 sobre a mesa antes de levantar voo e desaparecer no Mediterrâneo: ”Temos tanta NECESSIDADE de um Deus”

MENSAGEM ATUAL DE ANTOINE DE SAÍNT EXUPÉRY:

COMO SÃO ATUAIS ESTAS PALAVRAS DE SAINT EXIPÉRY NO CONTEXTO BRASILEIRO E TAMBÉM NO MUNDIAL COM OS LIMITES DA TERRA (precisamos de 1,7 de Terra para atender ao super-consumo e não a temos) A MUDANÇA DO REGIME CLIMÁTICO PARA PIOR E AS AMEAÇAS DE UMA EVENTUAL GUERRA NUCLEAR QUE PORÁ FIM À ESPÉCIE HUMANA.

Palavras que valem par a siuação atual de nosso país

      VOTANDO COM SENTIDO

Esse texto de uma colegaq de teologia, da PUC-RJ é tão belo e expressivo que representa o sentimento da muitos e muitos de nós. LBoff

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Acordei na segunda feira, 31 de outubro de 2022, com  a sensação de espanto e a surpresa dos sobreviventes. As eleições haviam acontecido e o Brasil tinha novo Presidente.  O ar parecia mais puro e era possível respirar.  O medo se fazia longínquo e a vida retomava seu curso.  Lula era o presidente.  O tempo que precedeu esta segunda-feira foi de muita dor. O estresse era geral e agudo.  As pessoas viviam tensas  e  amedrontadas.  E de que tinham medo?  Que o pesadelo que já durava quatro anos continuasse.  E seguisse.  E se perpetuasse.  

 As mensagens de ódio e violência se sucediam na internet, amigos rompiam relações, familiares se afastavam.  A divisão – sinal claro e inequívoco segundo a Bíblia cristã do sufocamento do Espírito da paz, da alegria e do amor – reinava impune, separando, fragmentando e destruindo. 

Na véspera do pleito, o fôlego e o alento eram artigos raros, luxo para poucos.  A ansiedade fazia o ar espesso e irrespirável.  Nada parecia fazer sentido na angústia de não dar certo o imenso esforço de tantos para superar o momento vivido que se arrastava. O horizonte em vez de aproximar-se, fazia-se mais distante e fugidio. O desânimo se agigantava e crescia a letargia que não permitia esboçar sequer um gesto, um suspiro, pronunciar uma palavra. 

À noite, decidida a tentar dormir, fui olhar pela última vez o computador. Ali tudo mudou.  Li as palavras: “Honre os mortos com seu voto”.  “Vote por eles e por elas”.  “680 mil pessoas não são um número.” E tudo começou a fazer sentido. Não, não era possível que tudo aquilo tivesse sido em vão.  Não era possível que o desprezo  e o pouco caso que foi cuspido em cima da dor de mães, de filhos e filhas, de irmãos e irmãs, pudessem vencer.  Não era possível que os mortos que não puderam ser chorados e homenageados permanecessem insepultos e que sua memória fosse uma e outra vez pisoteada e escarnecida pela insensibilidade cruel que tomou conta do país durante e após a pandemia, ceifando, além de vidas, a dignidade e a honradez dos sobreviventes. 

O que foi dito ao profeta Ezequiel diante dos ossos ressequidos em que se tinha transformado a casa de Israel enquanto atravessava o exílio foi repetido a meus ouvidos: “Filho do homem, poderiam esses ossos retornar à vida?”  Sentia-me tão desprovida de fé quanto o profeta, mas a pergunta era insistente. E o coração escutava mais que os ouvidos. 

Foi então que aconteceu uma profunda comunhão.  Eu não estava mais sozinha, debatendo-me com um voto em cuja eficácia não acreditava.  Comigo estavam eles e elas.  O padre jovem e dedicado, colega de docência, que morreu logo no começo da pandemia porque não abriu mão de distribuir alimento para os pobres de sua paróquia.  A mãe da amiga que disse à filha na porta do hospital “Fala para seu pai não se preocupar não.  Já já volto para casa”.  E nunca mais foi vista nem ouvida pelo esposo desolado e pela filha em prantos.  A menina de 15 anos que a televisão mostrou em foto, ao mesmo tempo em que revelava o desespero dos pais ao saber que não havia resistido ao vírus. 

Estavam igualmente os médicos cuja face já fazia uma unidade indissolúvel com a máscara cirúrgica e que, às vezes,  não suportavam e choravam.  Ou caíam doentes eles também. E eram levados junto a seus pacientes para o misterioso país das lágrimas, deixando atrás o grito de dor e o desespero impotente dos seres queridos. Estavam todos, uns e outros, eles e elas.

E os que queriam abrir os caixões, os que se debruçavam sobre eles, fechados sobre os rostos amados.  E os que sufocavam em Manaus enquanto o oxigênio não chegava.  E os que se deitavam no chão das enfermarias porque leitos não mais havia.

E a enfermeira Mônica, que qual nova Eva, deu à luz a esperança, filha menor do Bom Deus ao receber em seu braço a primeira picada salvadora da vacina graças à teimosia de um governador que enfrentou as forças do mal.  

Votar por eles e por elas.  Com eles e com elas.  Isso tinha sentido, fazia todo sentido. Realizar o gesto de pressionar a tecla que se uniria a tantas outras e que significaria o fim da barbárie e a nova estação da liberdade e do cuidado com a vida. Os mortos não eram destinados à cova escura  como pretendia o discurso abominável de quem os tratou com desdém e frieza.  Estavam vivos e eram multidão.  Eles ganharam essa eleição.  O Brasil nunca poderá pagar a dívida que com eles contraiu. 

O Deus da vida que permitiu aos ossos dos israelitas exilados readquirir força e vigor fez ouvir sua voz e sentir a força de seu braço no Brasil.  “ Ó meu povo, vou abrir os vossos túmulos;…Sabereis, então, que eu é que sou o Senhor, ó meu povo, quando eu abrir os vossos túmulos e vos fizer sair deles, quando eu colocar em vós o meu espírito para vos fazer voltar à vida…”

Com todos esses filhos do povo brasileiro, votamos com sentido.  Que o Senhor da vida nos permita, a partir de agora, viver com sentido, experimentando em nossa boca o agridoce sabor da liberdade e reconstruir a memória e a alma desta combalida nação. 

 Maria Clara Bingemer é professora do Departamento de Teologia da PUC-Rio e autorade O protagonismo dos leigos na evangelização atual (Ed. Paulinas), entre outros livros.